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Percy Shelley: una biografía

Shelley: la búsqueda (Shelley: The Pursuit) es una biografía del poeta inglés Percy Shelley -esposo de Mary Shelley, autora de Frankenstein o el moderno Prometeo (Frankenstein or The Modern Prometheus)- realizada por el investigador Richard Holmes -autor de: Coleridge: primeras visiones (Coleridge: Early Visions) y Coleridge: reflexiones más oscuras (Coleridge: Darker Reflections)-, publicada en 2003.

Shelley: la búsqueda, es una de las mejores biografías de Percy Shelley, un género literario, cercano a la ficción, que siempre permite una o varias objeciones.

Aquí, Richard Holmes realiza un retrato muy interesante de Percy Shelley como emergente concreto del período victoriano.

Lejos queda aquella visión de Percy Shelley como una fantasmagoría, un ser etéreo de la era victoriana, un residuo fantástico del romanticismo. Su figura, oscura y terrenal, fue capaz de algunas miserias que fácilmente le adjudicaríamos a un Lord Byron, por ejemplo.

Percy Shelley, no obstante, fue un hombre de fuerte temperamento.

Fue expulsado del colegio, desheredado por un padre aristocrático, autoexiliado de Inglaterra junto a su esposa, Mary Shelley, con quien viviría uno de los romances más memorables de su tiempo, signado también por la sucesiva pérdida de sus hijos.

Percy Shelley, desde sus primeros años hasta el final, estuvo marcado por un violento rechazo por la sociedad. Abrazó, por propia cuenta, un espíritu tan rebelde como irrenunciable, arrastrándose a sí mismo y a un puñado de seres queridos hacia una difusa frontera social en la que habitan aquellos seres demasiado sensibles y demasiado críticos como para admitir las reglas sin cuestionarlas.

Pensador libre, agitador, ateo, apóstol del amor libre; pero sobre todo un poeta brillante que se comprometió, hasta el fin de sus días, con la innovación y la vanguardia, creando y creándose a si mismo como inspiración de otros grandes, por ejemplo, W.B. Yeats, Percy Shelley tiene un asiento asegurado en la mesa de los grandes poetas de todos los tiempos.


Percy Shelley: la búsqueda.
Percy Shelley: The Pursuit.
Material sobre Percy Shelley:
El resumen del libro: Biografía de Percy Shelley: Percy Shelley: la búsqueda (Percy Shelley: The Pursuit) fue realizado por El Espejo Gótico. Para su reproducción escríbenos a elespejogotico@gmail.com

Filosofía del Romanticismo

Filosofia del Romanticismo.


¿Podemos hablar de una filosofía del Romanticismo? 

En parte, si. Como todo movimiento estético y cultural, las características del Romanticismo son, de hecho, una especie de filosofía, de postura frente a la vida y el ser.

Ahora bien, la filosofía del Romanticismo, y acaso la de cualquier otro período, comienza en la construcción de su alma, en el entendimiento de sus formas e inclinaciones. 

Asombrosamente, el alma del Romanticismo tuvo un nombre común, que luego se convertiría en un grito de guerra entre sus adeptos:

Sturm und Drang.

Sturm und Drang es una frase en alemán que significa "Tormenta e Ímpetu". Nadie sabe a ciencia cierta quién fue su autor, aunque se sospecha que en realidad pertenece a un grupo de escritores alemanes que impulsaron el movimiento.

La filosofía del Romanticismo, expuesta intensamente en la esencia del Sturm und Drang, podría simplificarse en dos postulados fundamentales:
  • La libertad del artista.
  • El único fin que debe perseguir el arte es la belleza.

La filosofía del Romanticismo intentó, y con enorme éxito, despojar al arte de los efectos edificantes que hasta entonces lo sostenían. Para los autores y pintores del romanticismo, el arte solo debía perseguir un fin estético y cumplir la función de vehículo para un goce sensorial en oposición al espíritu moralizante que reinaba hasta entonces.

El término Romanticismo, de hecho, era peyorativo en su tiempo. Se forjó en Inglaterra durante el siglo XVII, y su sentido, lejor de entender al romance como nosotros, expresaba la evolución (y retroceso) a las novelas románticas de caballería, las cuales nunca fueron del todo admitidas por los sabios.

La filosofía del Romanticismo, que chocó fuertemente con los clasicistas franceses, tiende a promover la libertad del ser, que en contraste con su situación real necesariamente la vuelve una filosofía pesimista.

Casi toda la filosofía del Romanticismo gira en torno a la incomprensión que sufrían los artistas, la cual debe haber sido la misma en todas las épocas, pero que aquí encontró no solo una resistencia, sino un deseo intenso de simbolizarla de una forma acorde a su ideología, es decir, mediante lo estético.

El filósofo del Romanticismo es, en cierta forma, el artista arquetípico de aquel período. Su alma valoraba el sentimiento por encima de la razón; es decir, lo voluptuoso y lo sensorial sobre la eficacia y la economía artística. No es extraño entonces que el Romanticismo suela despacharse con gruesos volúmenes prácticamente inabordables para el lector moderno.

Pero la filosofía del Romanticismo no se ciñe a lo estético en cuanto a lo estrictamente sensorial. Una de sus raíces principales se encuentra en la fuerte asociación entre el amor y la muerte; es decir, entre el hombre ínfimo que ama y sufre en tanto individuo aislado de la naturaleza. En este sentido, la contemplación sería uno de los ejercicios fundamentales de todo romántico.




Novelas románticas (del romanticismo) I Poemas del romanticismo.


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El engaño de Thomas Chatterton.


El engaño de Thomas Chatterton.




Thomas Chatterton (1752-1770) fue un poeta inglés del romanticismo y autor de uno de los engaños literarios más polémicos y controvertidos de su tiempo. Sin temor a caer en excesos, podemos pensar que fue el creador de la falsificación literaria más portentosa que se haya conocido.

Thomas Chatterton fue expulsado del colegio por considerárselo idiota. Desde entonces se entregó a la lectura; una lectura voraz, desmesurada, que lo arrojaba sobre cuanto libro cayese en sus manos. Según declaró su hermana, a la edad de ocho años Thomas Chatterton leía un promedio de diez horas por día. Los temas importaban poco: geografía, heráldica, medicina, astrología; toda la literatura que orbitaba cerca era atraída por su apetito insaciable. Algunos sostienen que esta voracidad no era hambre de conocimiento, sino de reconocimiento.

A los diez años, Thomas Chatterton se familiarizó con el lenguaje del siglo XV. Un año después compuso dos églogas: Juga y Eleonure; y los vendió como si se tratasen de viejos versos de aquel siglo. Para ello inventó un alter ego, un poeta ficticio, llamado Thomas Rowley.

Su carrera continuó, esta vez falsificando manuscritos medievales. Sus trabajos eran impecables desde todo punto de vista. Todos estaban ilustrados ricamente, con referencias y citas inexistentes pero asombrosamente posibles. Ya en la adolescencia trabajó como escriba para un abogado, tarea que le ganaría el honor de ser la inspiración de Herman Melville para su obra Bartleby, el escribiente (Bartleby). Por otro lado, el apócrifo Thomas Rowley comenzó a florecer en distintos campos del saber; entre ellos el espistolar, la novela y la fábula.

La técnica de Thomas Chatterton para "envejecer" los manuscritos que inventaba era verdaderamente genial. Consistía en untar el papel o el pergamino con una sustancia ocre, y luego frotarlos contra el suelo de ladrillos hasta dejarlos con la consistencia y textura necesarias. De este modo compuso obras memorables, y deliciosamente falsas, como el celebérrimo diccionario Rowley-Inglés/Inglés-Rowley basándose en obras antiguas.

El primero en sospechar de Chatterton-Rowley fue el profesor Skeat, quien notó que todas las palabras anglosajonas utilizadas por Rowley comenzaban con la letra A, deduciendo de ello que Chatterton no había pasado de esa letra en sus estudios.

En 1769, Thomas Chatterton le escribió a Horace Walpole, autor de la novela gótica: El castillo de Otranto (The Castle of Otranto), adjuntándole un texto que fechó en 1469. Walpole alabó el hallazgo y le preguntó en dónde lo había sacado, ya que había sido engañado anteriormente por James MacPherson. Thomas Chatterton, ofendido, escribió un soneto incendiario y luego amenazó públicamente con suicidarse. A tal extremo llegaba su suceptibilidad de falsificador.

Envuelto en una fuerte controversia, sus amigos le financiaron un viaje a Londres en abril de 1770. En poco tiempo Thomas Chatterton ya colaboraba regularmente para numerosos periódicos con creaciones propias, además de las de Rowley. Pero sus éxitos no fueron económicamente redituables; no al menos hasta la llegada de una breve pieza titulada La venganza (The Revenge), por la que cobró una suma bastante digna para la época. Con este dinero Thomas Chatterton le envió a su familia algunos regalos suntuosos: un juego de porcelana china, dos moldes de costura, dos abanicos, uno para su madre y otro para su hermana, y finalmente un paquete de fino tabaco para la abuela.

Cumplido el objetivo de mostrarse ante su familia como un hombre exitoso, Thomas Chatterton, acaso hastiado de sostener el peso del apócrifo Thomas Rowley, se suicidó ingiriendo una dosis letal de arsénico el 24 de agosto de 1770.

Su memoria, envilecida por críticos turbados, se redimió con la posteridad. Fueron muchos los que reconocieron su genio, no solo como falsificador, sino como escritor y compositor. Samuel Coleridge alabó su creatividad y John Keats, conmovido por su historia de pobreza y miseria, le dedicó uno de sus poemas más bellos: Endimion (Endymion).




Misterios miserables. I Autores con historia.


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Libros del romanticismo para descargar

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Poemas románticos de mujeres (escritos por mujeres)


Poemas románticos de mujeres.








Poemas románticos escritos por mujeres:

Si bien el romanticismo fue un anfitrión amable con las mujeres, no son muchas las que se involucraron en la poesía. Los poemas del romanticismo, mejor dicho, nuestra revisión sobre la poesía del romanticismo, está en flagrante deuda con su poetisas, ya que fueron ellas, damas de incalculable talento, las que terminaron de definir sus tópicos esenciales.

En esta sección de El Espejo Gótico daremos cuenta de los mejores poemas románticos de mujeres, es decir, los mejores poemas románticos escritos por mujeres.



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Los mejores versos del romanticismo


Los mejores versos del romanticismo.








Los mejores versos del romanticismo.

Recopilar los mejores versos del romanticismo, esto es, los mejores poemas del romanticismo, es menos complicado de lo que podría suponerse, siempre que el recopilador, en este caso, nosotros, carezca de escrúpulos académicos y se guíe estrictamente por sus caprichos y afinidades. En este segmento de El Espejo Gótico daremos cuenta de los mejores versos del romanticismo.




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Poemas de amor del romanticismo


Poemas de amor del romanticismo.



Si bien la poesía del romanticismo se destacó por explorar un concepto nuevo por aquel entonces: la individualidad, tampoco no fue ajeno a las revoluciones del corazón. En esta sección nos dedicaremos a compartir algunos de los mejores poemas de amor del romanticismo de nuestra biblioteca.



Grandes poemas de amor del romanticismo.

Ordenados alfabéticamente:

A-B. I C-D. I E-F. I G-K. I L-M. I N-Q. I R-S. I T-Z.





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Poesia: romanticismo: T-Z


Poesia: romanticismo: T-Z.



A-B. I C-D. I E-F. I G-K. I L-M. I N-Q. I R-S. I T-Z.






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Romanticismo: poesías N-Q


Romanticismo: poesías N-Q.



A-B. I C-D. I E-F. I G-K. I L-M. I N-Q. I R-S. I T-Z.





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Poemas de romanticismo: R-S


Poemas del romanticismo: R-S.



A-B. I C-D. I E-F. I G-K. I L-M. I N-Q. I R-S. I T-Z.





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