Una carroña: Charles Baudelaire


Una carroña (Une charogne) es un poema maldito del escritor francés Charles Baudelaire, publicado en la colección de poemas de 1857: Las flores del mal (Les Fleurs du mal).

Una carroña expone de un modo notable la noción del tedio vital, del ennui, de lo abúlico, que comenzaba a vislumbrarse en algunos poetas de la época. Charles Baudelaire fue quien mejor desarrolló el interés en las formas no convencionales de la belleza, llevando lo mórbido a un status inaudito en el arte.


Una carroña.
Une charogne
, Charles Baudelaire (1821-1867)


Recuerdas el objeto que vimos, mi alma,
Aquella hermosa mañana de estío tan apacible;
A la vuelta de un sendero, una carroña infame
Sobre un lecho sembrado de guijarros,

Las piernas al aire, como una hembra lúbrica,
Ardiente y exudando los venenos,
Abría de una manera despreocupada y cínica
Su vientre lleno de exhalaciones.

El sol dardeaba sobre aquella podredumbre,
Como si fuera a cocerla a punto,
Y restituir centuplicado a la gran Natura,
Todo cuanto ella había juntado;

Y el cielo contemplaba la osamenta soberbia
Como una flor expandirse.
La pestilencia era tan fuerte, que sobre la hierba
Tú creíste desvanecerte.

Las moscas bordoneaban sobre ese vientre podrido,
Del que salían negros batallones
De larvas, que corrían cual un espeso líquido
A lo largo de aquellos vivientes harapos.

Todo aquello descendía, subía como una marea,
O se volcaba centelleando;
Hubiérase dicho que el cuerpo,
inflado por un soplo indefinido,
Vivía multiplicándose.

Y este mundo producía una extraña música,
Como el agua corriente y el viento,
O el grano que un cosechador con movimiento rítmico,
Agita y revuelve en su harnero.

Las formas se borraron y no fueron sino un sueño,
Un esbozo lento en concretarse,
Sobre la tela olvidada, y que el artista acaba
Solamente para el recuerdo.

Detrás de las rocas una perra inquieta
Nos vigilaba con mirada airada,
Espiando el momento de recuperar del esqueleto
El trozo que ella había aflojado.

—Y sin embargo, tú serás semejante a esa basura,
A esa horrible infección,
Estrella de mis ojos, sol de mi natura,
¡Tú, mi ángel y mi pasión!

¡Sí! así estarás, oh reina de las gracias,
Después de los últimos sacramentos,
Cuando vayas, bajo la hierba y las floraciones crasas,
A enmollecerte entre las osamentas.

¡Entonces, oh mi belleza! Dile a la gusanera
Que te consumirán a besos,
Que yo he conservado la forma y la esencia divina
De mis amores descompuestos.

Charles Baudelaire (1821-1867)


Más poemas de Charles Baudelaire. I Poemas góticos. I Poemas del romanticismo.


Más poesía gótica:
El resumen del poema de Charles Baudelaire: Una carroña (Une charogne) fue realizado por El Espejo Gótico. Para su reproducción escríbenos a elespejogotico@gmail.com

2 comentarios:

Anónimo dijo...

que bueno que esta.no se por que hay tanta gente obsesionada con su apariencia si cuando mueran se van a ver y apestaran igual que en la descripcion de baudelaire¡para que molestarse entonces!ademas,creo,que si a una mujer la llamarias mi belleza descompuesta como minimo te da una cachetada que ta da vuelta la cara,sin embargo a mi no me molestaria que me dijera lo"hermosa"que me voy a poner despues de muerta,ademas con los conservantes que les ponen a las comidas de hoy en dia mi cadaver se va a conservar en buena forma por mucho tiempo mas.ludmila sanzo

che huevo dijo...

hermoso poema lo diria para mañana k es cuando necesito decir unpoema pero necesito 60 versos lastima pero de todas formas es genial este poema gracias



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