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Los principales linajes y estirpes entre las HADAS


Los principales linajes y estirpes entre las HADAS.




Existe una innumerable cantidad de razas de hadas, sobre todo provenientes de la mitología celta, de manera tal que los investigadores han debido recurrir a distintas clasificaciones para tratar de entender la posición que ocupa cada una de ellas dentro de la gran familia.

Las hadas se dividen en dos categorías principales, conocidas como las Cortes Seelie y Unseelie.

La palabra seelie proviene del Inglés Antiguo sǣl, que significa «feliz», aunque a veces se lo interpreta como «afortunado» o «bendecido». Por el otro lado, unseelie —del Inglés Antiguo gesǣlig— significa «infeliz», pero también «desafortunado» o «profano».

Estas dos categorías: Seelie y Unseelie, clasifican a las hadas en términos de temperamento. En esencia, ambas son parte de la misma raza, pero con agendas completamente distintas.

Las hadas que pertenecen a la Corte Seelie pueden llegar a ser bondadosas con el ser humano, o en el peor de los casos, indiferentes, pero rara vez violentas; mientras que las hadas de la Corte Unseelie se caracterizan por su hostilidad.

Algunos investigadores asocian esta división entre las hadas con la clasificación que los mitos nórdicos realizan sobre los Elfos.

Por un lado, tenemos a los Elfos de la Luz (Ljósálfar); por el otro, a los Elfos Oscuros (Dökkálfar). Ambas sub-especies poseen las mismas características que las hadas Seelie y Unseelie, es decir, los primeros son bondadosos con el hombre, mientras que los segundos son francamente maliciosos.

El poeta William Butler YeatsEl crepúsculo celta: hadas y folklore (The Celtic Twilight: Faerie and Folklore)— expandió esta primera clasificación, que en definitiva explica las diferencias en términos demasiado genéricos, básicamente entre hadas buenas y hadas malas, sin espacio para las estirpes y linajes en particular.

W.B. Yeats creyó, por regla general, que las hadas maliciosas casi siempre actúan solas, mientras que las hadas bondadosas generalmente se mueven en grupos. Fue así que el poeta estableció dos nuevas clasificaciones: Trooping Fairies (o Tropa de Hadas), y Solitary Fairies (Hadas Solitarias).

La primera división se caracteriza por moverse únicamente en grupo, generalmente en largas y espléndidas procesiones por los bosques, tal como testimonia el poeta William Blake; quien, según él mismo afirmó, de niño avistó una larga procesión con motivo del funeral de un hada.

La segunda división clasifica únicamente a las hadas solitarias, es decir, aquellas que por algún motivo u otro han sido expulsadas, relegadas, o que sencillamente han elegido el camino de la rebeldía, y que desde entonces vagan solas por los bosques y los arroyos, estableciendo pequeños territorios que defienden con gran tenacidad.

La investigadora Katharine Mary Briggs —La anatomía de Puck (The Anatomy of Puck)— añadió una tercera categoría de hadas, que básicamente define a las Hadas Domesticadas (Domesticated Fairies); es decir, aquellas hadas que pueden convivir en armonía con los seres humanos, incluso bajo el mismo techo.

En esta última categoría de hadas domésticas se incluye a los Brownies, de quienes se dice que ayudaron a Robert Louis Stevenson a componer varias de sus obras.

Las hadas que pertenecen a la Corte Seelie se caracterizan por buscar la ayuda de los seres humanos, no únicamente por prestarla, y además por devolver los favores recibidos con el cumplimiento de algún tipo de deseo multiplicado por tres.

De ellas procede la leyenda de las Hadas Madrinas; es decir, de que es posible pedirle tres deseos a las hadas.

Pero esto no significa que las hadas de la Corte Seelie sean totalmente inofensivas.

Si se las ofende, o se transgrede alguna norma impuesta por ellas, sobre todo relacionadas con la prohibición de visitar un lugar específico del bosque, buscarán venganza.

Así las define Katharine Mary Briggs en el libro: Enciclopedia de hadas, hobgoblins, brownies, bogies y otras criaturas sobrenaturales (An Encyclopedia of Fairies, Hobgoblins, Brownies, Boogies, and Other Supernatural Creatures):


Una hada perteneciente a esta corte se vengará de los insultos y podría ser propensa a realizar travesuras.

(A fairy belonging to this court will avenge insults and could be prone to mischief)


Es importante aclarar que por travesuras las hadas entienden acciones que para nosotros resultan detestables, como robar niños y suplantarlos por los suyos. A ellos corresponde la leyenda de los Changeling: los hijos de las hadas criados por mujeres humanas.

En cualquier caso, el temperamento y el carácter de las hadas, desde nuestra perspectiva, resulta sumamente inestable, a incluso volátil. Tampoco tienen muy en claro cuál es nuestro límite de tolerancia, de forma tal que no es infrecuente que las bromas de las hadas, sus travesuras, terminen yendo demasiado lejos.

Del mismo modo en el que reaccionan con violencia ante alguna ofensa, real o imaginaria, las hadas también olvidan rápidamente. Por el otro lado, es decir, desde la perspectiva de las hadas, el ser humano les resulta una criatura un tanto aburrida y preocupada por asuntos que a ellas no les generan el menor interés.

En general, todas las familias de hadas, Seelie y Unseelie por igual, se dejan ver únicamente durante el crepúsculo. Por eso se las conoce también como las Doradas (The Golden Ones) y la Corte del Verano (The Summer Court). Cada familia tiene su lengua propia, aunque comparten una especie de lengua franca: el lenguaje de las hadas, del cual conocemos apenas unas pocas palabras.

La Corte Unseelie agrupa a las hadas con tendencias más solitarias: algunas fueron expulsadas, otras se alejaron voluntariamente de sus familias, pero en cualquier caso es la soledad la que acentúa sus impulsos retorcidos.

Contrariamente a lo que ocurre con las hadas de la Corte Seelie, no hace falta ofenderlas para conocer su costado más oscuro.

Si bien estas hadas son, en esencia, solitarias, pueden moverse en grupos reducidos, sobre todo cuando se agrupan para realizar un ataque coordinado. Los investigadores Brian Froud y Alan Lee —Hadas (Faeries)— definen de esta forma una de las tantas travesuras de las Unseelie cuando se mueven en compañía:


Aparecen de noche y atacan a los viajeros, llevándolos a menudo por el aire, golpeándolos y forzándolos a cometer actos tales como disparar contra el ganado.

(They appear at night and assault travelers, often carrying them through the air, beating them, and forcing them to commit such acts as shooting at cattle)


Pero así como no todas las hadas Seelie son benevolentes, tampoco las Unseelie son exclusivamente malvadas.

Muchas pueden incluso sentir un fuerte lazo emocional con los humanos que se muestran respetuosos con ellas; aunque en este último ejemplo las cosas también pueden volverse inquietantes, en especial cuando un hada se enamora de un hombre mortal, el cual terminará siendo, en el peor de los casos, una simple mascota de sus caprichos.

Aún dentro de estas dos grandes clasificaciones, Seelie y Unseelie, las hadas poseen diferentes jerarquías, rangos y personalidades.

Las Unseelie son, por naturaleza, rebeldes y solitarias, y rara vez responden ante una superiora, salvo cuando las circunstancias las obligan. Las Seelie, por su parte, cuentan con un sistema social flexible. De hecho, las procesiones son conducidas por la aristocracia de las hadas, la elite, por llamarla de algún modo, conocida como Aos Sí.

Para finalizar hay que decir que buena parte de lo que sabemos sobre las divisiones, estirpes y linajes de estas criaturas, proviene del romanticismo, el período en el que las hadas abandonaron nuestro plano de existencia; más precisamente en el año 1799, tal como lo determinó Anna Kingsford. Poco sabemos sobre su estructura social antes de esta época.

El éxodo de las hadas, sobre todo de la rama Seelie, se prolongó hasta el año 1912. Es decir que, desde entonces, solo quedan algunas pocas hadas dispersas en el mundo, casi todas ellas hurañas, hostiles, demasiado aferradas a la tierra como para partir definitivamente hacia otros planos de existencia.




Mitología comparada. I Seres fantásticos de la mitología.


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Remedios caseros de la Edad Media para curar el MAL DE AMORES


Remedios caseros de la Edad Media para curar el MAL DE AMORES.




El MAL DE AMORES en el medioevo cuenta con una vasta bibliografía. De hecho, el amor como enfermedad en la Edad Media fue uno de los motores principales en el desarrollo de la medicina. No hablamos aquí de pociones de amor de la Edad Media, sino de remedios caseros para curar los malestares producidos por el amor.

El llamado MAL DE AMORES, al cual podríamos definir como una mezcla de desengaño, frustración y tristeza, estaba ampliamente difundido en la Edad Media como un padecimiento tanto físico como emocional. De hecho, el MAL DE AMORES, de acuerdo a los boticarios y herbolarios de la época, podía producir toda clase de desarreglos en el organismo.

En este sentido, los remedios caseros para el MAL DE AMORES no se diferenciaban de los que eran utilizados, por ejemplo, para curar dolores estomacales, urticarias y fuegos de San Antón. La creencia más extendida al respecto sostenía que al curar los malestares físicos que producían las penas de amor estas últimas desaparecían.

La medicina en la Edad Media era, en términos generales, bastante simple y directa en cuanto a ingredientes. A menudo bastaban unas cuantas hierbas, cosechadas en el momento exacto del año, para tratar el MAL DE AMORES. En cualquier caso, sugerimos al lector apesadumbrado por problemas sentimentales que no utilice ninguno de estos brebajes.

Estos son algunos de los más inusuales remedios caseros para el MAL DE AMORES en la Edad Media.



9- Poción de San Pablo para los conudos.

Si uno tenía la mala fortuna de que su pareja le fuera infiel en la Edad Media, es probable que se le recomendara beber la Poción de San Pablo, apta para los cornudos y sus síntomas: problemas estomacales, catalepsia y epilepsia.

Ingredientes: salvia, regaliz, hojas de sauce, hinojo, canela, jengibre, clavo, mandrágora y pimienta.

Si bien esto parece la lista de compras de una bruja, lo cierto es que muchos de estos ingredientes son óptimos para la salud: el regaliz es bueno para tratar la tos y la bronquitis; la salvia mejora la circulación sanguínea; las hojas de sauce contienen ácido salicílico, un componente de la aspirina; el hinojo, la canela y el jengibre cuentan con sustancias carminativas, las cuales ayudan a liberar el gas de los intestinos; la mandrágora, en la dosis precisa, puede reducir los niveles de ansiedad.

De qué forma esta poción es recomendable para la epilepsia y la catalepsia, lo desconocemos, pero sin dudas era uno de los remedios más populares entre los cornudos de la Edad Media.


8- Caldo de orina para los amores no correspondidos.

Si uno estaba enamorado, pero ese amor no era recíproco, ocurrían dos cosas: uno recibía un gancho atroz a la autoestima, y, tras la visita al barbero, un repugnante remedio para aliviar los padecimientos físicos que producía el rechazo.

Se pensaba que el rechazo sentimental, al menos en ciertos casos, producía un agudo dolor en la espalda, y más específicamente el nervio ciático; en cuyo caso se recetaba lo siguiente:

Caldo de gallina, con el agregado de carne de buey, dos cucharadas de pimienta, comino, nueces y buen chorro de orina matinal, desde luego, del propio paciente.

Esto aliviaba los humores acumulados en la espalda, que a su vez se producen, como todos saben, cuando la persona que amamos se empeña obstinadamente en amar a otro.


7- Caracoles para tratar dejar de extrañar a alguien.

De acuerdo a varios tratados medicinales de la Edad Media, el hecho de extrañar excesivamente a alguien genera cierto enrojecimiento en la piel. Para tratar este inopinado síntoma se recomendaba lo siguiente:

Recolectar una docena de caracoles, curarlos durante una semana alimentándolos con hojas de menta, y finalmente frotarlos en las áreas enrojecidas.

Hoy sabemos que la baba de caracol contiene antioxidantes, antisépticos, anestésicos, anti-irritantes, anti-inflamatorios y antibióticos, así también como colágeno y elastina, vitales para la reparación de la piel. Lo que no sabemos es cómo los problemas epidérmicos ocurren como consecuencia de extrañar demasiado a alguien.


6- Puchero fermentado para conseguir marido.

Las solteronas no la pasaban bien en la Edad Media, aunque tampoco las mujeres casadas disfrutaban demasiado que digamos. En cualquier caso se creía que las mujeres que querían conseguir marido, y fracasaban en el intento, podían sufrir graves problemas en la vista.

Se les recetaba lo siguiente.

Cantidades iguales de puerro y cebolla, un diente de ajo, doce gotas de vino y un huevo. Revolver en un recipiente de cobre, dejar reposar durante nueve noches, y luego colar a través de un paño. Entonces, a la medianoche, se aplicaba este puchero, que seguramente desprendía un hedor pestilente, sobre los párpados y los ojos.

La cebolla y el ajo poseen propiedades antibióticas, y quizás podrían haber ayudado a curar infecciones en los ojos, como un orzuelo. Por otro lado, el ácido acético del vino habría reaccionado en el recipiente de cobre para formar sales de cobre, que son bactericidas.

De acuerdo al saber de los antiguos boticarios, esto limpiaba la vista de la solterona, aunque no estamos en condiciones de verificar si realmente servía para conseguir marido.


5- Guiso de búho para la impotencia.

Si bien no se trata de un síntoma del MAL DE AMORES, se creía que las brujas causaban impotencia en los hombres, y que una de las consecuencias de esta desgraciado ataque eran los problemas maritales. En cualquier caso, la impotencia estaba asociada a la gota, y esta podía ser tratada con un exquisito guiso de búho.

La receta era la siguiente:

Un búho, totalmente desplumado y limpio de vísceras, era curado con sal. Luego se lo colocaba en una olla con agua, preferentemente nueva, y era cubierto con una piedra. Tras hervir se lo retiraba del fuego y se lo dejaba enfriar; posteriormente se le agregaba grasa de jabalí, y en última instancia se untaba la preparación en todo el cuerpo, con especial énfasis en las áreas donde la impotencia viril es más evidente.


4- Cebada y verbena para curar el desengaño.

Los desengaños amorosos estaban vinculados en la Edad Media con la cefalea, es decir, con el dolor de cabeza. La receta para curar la migraña, y en consecuencia el sufrimiento producido por el desengaño, era la siguiente:

Picar hojas de verbena y mezclar con cebada. Hervir, dejar enfriar, envolver en un paño y aplicar sobre la frente.

Curiosamente, la mezcla posee fármacos alcaloides que pueden aliviar el dolor de cabeza, aún los más severos, al ser aplicados en cataplasmas, es decir, para su uso externo.

Por otro lado, la verbena posee propiedades comprobadas científicamente para aliviar la ansiedad, e incluso los estados depresivos.


3- Gatos negros para enamorar a un hombre.

Aquellas mujeres que deseaban lucir más atractivas en la Edad Media para enamorar a un hombre pero sin recurrir a la brujería, siempre podían visitar a su boticario de confianza.

Muchos pensaban que el MAL DE AMORES podía producir un agudo dolor de garganta, que afeaba las facciones femeninas; y estas dos afecciones eran tratables con suma benevolencia, salvo para los gatos.

En estos casos el boticario tomaba un gato negro y gordo —lo segundo, muy infrecuente en la Edad Media— y lo desollaba. Se lo hervía, y con la grasa liberada se amasaba una especie de compresa, a la cual se le añadía salvia, albahaca, madreselva y cera. Posteriormente se aplicaba el preparado en el cuello de la mujer.

Si bien el uso de este preparado estaba bastante extendido entre las mujeres que deseaban enamorar a un hombre en particular, también sabemos que era uno de los medicamentos más utilizados por el papa Clemente VI cuando estaba enfermo.

No hay relación entre la receta y la superstición del gato negro.


2- Marrubio para enamorar a una mujer.

Así como las mujeres, se creía, sufrían de dolor de garganta cuando un hombre al que amaban se mostraba inaccesible, los caballeros sufrían de tos. Y para eso se recomendaba lo siguiente:

Hojas de marrubio (Marrubium vulgare), machacadas y filtradas para lograr un té medicinal; el cual de hecho es excelente para tratar la tos.

Al parecer, cuando un hombre quería enamorar a una mujer, pero no lo conseguía, se pensaba que esto podía afectar el tono de su voz; en otras palabras, que podía afeminarlo, haciendo que su voz sea más aguda.

El marrubio, en todo caso, revitalizaba las cuerdas vocales y le permitía al paciente volver a la carga, esta vez con un tono mucho más enérgico y varonil.


1- Comino y anís para el MAL DE AMORES.

El MAL DE AMORES, en términos generales e independientemente de sus causas, producía cólicos, y podía ser tratado del siguiente modo:

Partes iguales de comino y anís. Poner en una olla con vino, cubrirlo, y dejarlo reposar tres días y tres noches. Luego se filtraba el vino, se secaba el preparado, y se lo mezclaba con cenizas de madera de fresno. Este polvo verdaderamente putrefacto era ingerido durante siete días.

Tanto el anís como el comino son carminativos, es decir que este medicamento realmente podía erradicar los cólicos.

Una vez aliviado el malestar gástrico, el MAL DE AMORES también desaparecía, o al menos eso fingían los pacientes medievales.




El lado oscuro del amor. I Amores prohibidos.


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Cómo tu FUTURO puede afectar y cambiar tu PASADO


Cómo tu FUTURO puede afectar y cambiar tu PASADO.




Todos sabemos, o fingimos saber, que que el PASADO es la causa de lo que ocurre en el FUTURO. Es decir que si hoy nos levantamos de la cama es porque anoche nos fuimos a acostar.

Simple: CAUSA Y EFECTO.

Pero esta creencia solo tiene validez si además consideramos que el tiempo fluye únicamente en una sola dirección. El pasado es, justamente, algo que pasó, algo inexorable, que no podemos cambiar.

Sin embargo, existe una posibilidad de CAMBIAR EL PASADO, una posibilidad que nada tiene que ver con la Máquina del tiempo; ya que no es necesario viajar al pasado para cambiarlo.

En todo caso, para cambiar el presente, tanto el Doc Brown como Marty McFly no debieron haber viajado al pasado en el DeLorean, sino al futuro.

De eso se trata la teoría de la RETROCAUSALIDAD, o Causalidad Inversa; la cual sostiene que es el futuro el que cambia el pasado.

A nivel subatómico, al menos, el porvenir afecta y hasta cambia por completo el pasado; lo cual nos permite entregarnos mansamente al determinismo: las cosas suceden por por algo, y ese algo no está en el pasado, sino en el futuro.

En otras palabras, no es la causa la que determina el efecto, sino al revés.

De acuerdo al PRINCIPIO DE INCERTIDUMBRE de la mecánica cuántica resulta imposible conocer todas las propiedades de una partícula en un momento determinado. Si, por ejemplo, se mide con exactitud la velocidad en la que esa partícula se está moviendo, o cuál es su ubicación, se pierde precisión en otras mediciones.

Pero hay algo más que ocurre en la escala cuántica: las partículas pueden existir en más de un lugar al mismo tiempo... hasta que un aparato de medición las observa.

Entonces las cosas se ponen todavía más extrañas.

La TEORÍA DEL TIEMPO SIMÉTRICO explica por qué la diferencia entre dos partículas idénticas solo puede ser hallada en el futuro; es decir que la información del futuro es la que afecta las características del presente.

Para tratar de entenderlo pensemos en un partido de fútbol.

El resultado de este partido es, según nuestra concepción del tiempo, algo que ocurre al final y que no altera lo ocurrido anteriormente, es decir, el desarrollo del juego.

Sin embargo, los resultados de los experimentos a escala subatómica indican lo contrario: las mediciones que se realizarán al final afectan las que se efectúan en el presente.

Es como si el resultado de un partido de fútbol alterara las acciones del juego que acaba de terminar.

Esto se conoce como RETROALIMENTACIÓN DEL FUTURO, algo que cambiaría por completo nuestra concepción del tiempo al explicar cómo el futuro afecta lo que ocurre en el presente; es decir, en el pasado, desde una perspectiva futura.

Si alguien nos pide, por ejemplo, que señalemos con el dedo hacia el futuro, es probable que alcemos la mano y desde nuestra perspectiva apuntemos hacia adelante. Lo mismo ocurre con el pasado. Es probable que señalemos hacia atrás, hacia nuestras espaldas.

En términos físicos, nos gusta pensarnos en el presente, que caminamos hacia adelante, y que es imposible retroceder hacia el pasado.

Lo mismo ocurre cuando tratamos de objetivar al tiempo sobre un plano, por ejemplo, sobre una hoja de papel: el futuro siempre es representado a la derecha, el presente en el centro, y el pasado a la izquierda.

Pero en el universo las cosas no son tan simples: el futuro no está adelante, ni el pasado atrás, y ciertamente nosotros no estamos en el medio de nada.

La RETROCAUSALIDAD señala que el estado último del universo está definido, y que este se extiende desde el futuro hacia atrás para afectar su inicio.

El BIG BANG, por ejemplo, es el comienzo del universo en el TIEMPO UNIDIRECCIONAL, en el cual habitamos, pero no es este el único flujo temporal. En el TIEMPO SIMÉTRICO, el fin del universo, o su forma definitiva, también existe, y es esa forma la que condiciona su comienzo.

Antes de que los detractores religiosos formulen sus objeciones, es importante señalar que la RETROCAUSALIDAD implica que el universo ya tiene un final programado, que a su vez influye sobre toda la cadena de sucesos del TIEMPO UNIDIRECCIONAL hacia su estado final.

En otras palabras: el destino existe.

Lo paradójico, y a la vez asombroso, es que ese destino no es una consecuencia, sino un causa, un HECHO del porvenir que atrae al universo y su pasado hacia él.

Ahora bien, si el FUTURO ya existe, ¿hasta qué punto podemos hacer algo para cambiarlo?

De acuerdo a esta teoría, no veremos cambios en el futuro de la humanidad como consecuencia de nuestras acciones en el presente, sino que nuestro futuro es en realidad el que está influyendo sobre nuestro presente.




Fenómenos paranormales. I Misterios miserables.


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