Nombres wiccanos


Nombres wiccanos.




La religión Wicca posee una vasta tradición. En este sentido, los nombres wiccanos representan de algún modo las características que la practicante de la Wicca desea expresar. Aquellos que deseen ir a la lista de nombres wiccanos pueden ir directamente al final del artículo.

Es decir que los nombres wiccanos no son caprichosos, ni deben ser elegidos al azar. En la mayoría de los casos definen al practicante a través de sus atributos más destacados.

Existe una gran cantidad de nombres wiccanos, por cierto, además de los clásicos nombres de dioses de la Wicca, como Cerunnos, muchos de los cuales provienen de los mitos celtas.

En este contexto, aquellas mujeres que estén buscando nombres wiccanos para niños, es decir, nombres wiccanos para un bebé, de hecho pueden apoyarse en la tradición pagana de concebir al nombre como una posibilidad de investir al recién nacido con una serie de dones y talentos potenciales.

A veces, cuando una bruja se dedica a su arte, toma un nuevo nombre que simboliza su renacimiento dentro de la Wicca. Algo así como si fuese bautizada dentro de su credo, donde a partir de entonces será conocida con ese nombre. No todos eligen un nombre wiccano mágico para toda la vida; de hecho, no es infrecuente que la adepta sienta la necesidad de cambiar su nombre a medida que su vida cambia.

A continuación daremos cuenta de algunos de los nombres wiccanos y sus significados.



Nombres wiccanos de mujer.
  • Adalia (la primera)
  • Adara (belleza)
  • Alena (brillante)
  • Amara (inmortal)
  • Amaris (hija de la luna)
  • Aradia (la muy noble)
  • Bedwyr (conocedora de la tumba)
  • Brigitte (la fuerte)
  • Bronwen (bendecida)
  • Brynn (colina)
  • Callia (hermosa)
  • Caterina (pura)
  • Catriona (pureza)
  • Ceridwen (bella como un poema)
  • Damara (gentil)
  • Daralis (la amada)
  • Deheune (divina)
  • Dyani (cierva)
  • Edana (apasionada)
  • Eleta (la elegida)
  • Ena (valiente)
  • Enid (espíritu)
  • Ethne (fuego)
  • Faye (hada)
  • Grainne (amorosa)
  • Maida (doncella)
  • Meda (sacerdotisa)
  • Nenet (profunda)
  • Niamh (resplandor)
  • Nimue (memoria)
  • Roisin (pequeña rosa)
  • Rowena (la delgada)
  • Thalia (la que florece)
  • Soleil (sol)
  • Vala (la elegida)
  • Verena (defensora)



Nombres wiccanos de varón.
  • Acelin (noble)
  • Aidan (pequeño fuego)
  • Alastair (defensor de la humanidad)
  • Albus (el puro)
  • Altair (estrella)
  • Angus (el único)
  • Athan (Inmortal)
  • Balder (dios de luz)
  • Brencis (coronado de laureles)
  • Cadmun (guerrero)
  • Caradoc (el amado)
  • Cedric (recompensa)
  • Cyrus (sol)
  • Delano (nocturno)
  • Desmond (hombre sabio)
  • Einar (líder)
  • Eoin (joven guerrero)
  • Fergus (fuerte)
  • Finn (el gris)
  • Gunnar (audaz)
  • Herne (el cazador)
  • Keene (inteligente)
  • Koen (honesto)
  • Laramie (lágrimas de amor)
  • Leif (querido)
  • Llyr (rey del mar)
  • Lysander (liberador)
  • Maddock (generoso)
  • Oberón (noble elfo)
  • Rainer (consejero)
  • Rowan (árbol)
  • Tierney (señor)
  • Zelig (bendecido)




Diarios Wiccanos. I Hechizoteca.


Más literatura gótica:
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Sax Rohmer: novelas y relatos


Sax Rohmer: novelas y relatos.




Sax Rohmer —Arthur Henry Sarsfield Ward (1883-1959)— fue un notable escritor inglés dedicado a la novela y el relato fantástico. En este sentido, los relatos y novelas de Sax Rohmer se encuentran entre los más interesantes de la época para los amantes del género, sobre todo su ciclo de novelas de Fu Manchu.

Aquí iremos recorriendo todos los relatos y novelas de Sax Rohmer, y verdadero ícono del relato Pulp.




Sax Rohmer: obras completas:
  • Ciclo Fu Manchu.
  • Los vástagos de la reina bruja (Brood of the Witch-Queen)
  • Ala de murciélago (Bat Wing)
  • Casa de pesadilla (Nightmare House)
  • Cuentos del Barrio Chino (Tales of Chinatown)
  • Cuentos del Egipto secreto (Tales of Secret Egypt)
  • Dos corazones valientes (Two Brave Hearts)
  • El acertijo de Ragstaff (The Riddle of Ragstaff)
  • El amo de la granja Hollow (The Master of Hollow Grange)
  • El anillo de muerte de Sneferu (The Death-Ring of Sneferu)
  • El búho ulula dos veces (The Owl Hoots Twice)
  • El detective de sueños (The Dream Detective)
  • El día en el que el mundo terminó (The Day the World Ended)
  • El escorpión de oro (The Golden Scorpion)
  • El gato (The Cat)
  • El hacha del cruzado (The Crusader's Ax)
  • El hombre del cráneo afeitado (The Man With the Shaven Skull)
  • Ella, la que duerme (She Who Sleeps)
  • El mandarín negro (The Black Mandarin)
  • El misterio de la lámpara fabulosa (The Mystery of the Fabulous Lamp)
  • El misterio del hoyo en el marjal (The Mystery of the Marsh Hole)
  • El misterioso Abu Tabah (The Mysterious Abû Tabâh)
  • El mono azul (The Blue Monkey)
  • El murciélago vuela bajo (The Bat Flies Low)
  • El rajá azul (The Blue Rajah)
  • El regreso de Sumuru (Return of Sumuru)
  • El secreto de Holm Peel (The Secret of Holm Peel)
  • El secreto de Ismail (The Secret of Ismail)
  • El sillón de leopardo (The Leopard-Couch)
  • El sombrero blanco (The White Hat)
  • El tesoro de Taia (The Treasure of Taia)
  • El valle de los justos (The Valley of the Just)
  • El velo de Isis (The Veil of Isis)
  • En el valle de la hechicera (In the Valley of the Sorceress)
  • Espíritu del halcón negro (Spirit of the Black Hawk)
  • Esporas de muerte (Spores of Death)
  • La araña verde (The Green Spider)
  • La búsqueda del zapato sagrado (The Quest of the Sacred Slipper)
  • La casa de Golden Joss (The House of Golden Joss)
  • La cuerda en G (The Chord in G)
  • La diosa de fuego (The Fire Goddess)
  • La escoba del desierto (The Broom of the Desert)
  • La estatua de marfil (The Ivory Statue)
  • La garra amarilla (The Yellow Claw)
  • La llave del templo del cielo (The Key of the Temple of Heaven)
  • La luz de Atlantis (The Light of Atlantis)
  • La madonna siniestra (Sinister Madonna)
  • La maldición de Grange (The Haunting of Grange)
  • La maldición de Low Fennel (The Haunting of Low Fennel)
  • La maldición de los mil besos (The Curse of a Thousand Kisses)
  • La marca de Maat (The Mark of Maat)
  • La momia misteriosa (The Mysterious Mummy)
  • La momia susurrante (The Whispering Mummy)
  • Las momias sin cabeza (The Headless Mummies)
  • Las tragedias en el cuarto griego (The Tragedies in the Greek Room)
  • La vasija de Anubis (The Potsherd of Anubis)
  • Lengua de fuego (Fire-Tongue)
  • Los álamos susurrantes (The Whispering Poplars)
  • Los ojos verdes de Bast (The Green Eyes of Bast)
  • Magia negra (Black Magic)
  • Niebla roja (Red Mist)
  • Rostro gris (Grey Face)
  • Señor de los chacales (Lord of the Jackals)
  • Siete pecados (Seven Sins)
  • Sumuru (Sumuru)
  • Una casa poseida (A House Possessed)
  • Wulfheim (Wulfheim)




Autores en El Espejo Gótico. I Autores con historia.


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Cuando los niños ven fantasmas


Cuando los niños ven fantasmas.





Madrugada. Se oye un grito en la habitación de los niños. Los padres corren hacia allí. Se enciende la luz. Aterrorizado, el niño asegura haber visto un fantasma, un algo que lo acechaba en la oscuridad, algo horroroso, indescriptible.

Esta escena seguramente resultará familiar para muchos padres. Lo cierto es que los niños a menudo ven cosas que no están allí, o cosas que los adultos creemos que no están. Puede ser un amigo imaginario, un monstruo debajo de la cama, algo invisible que les respira en la cara, una sombra que se cierne sobre sus lechos.

Son pocos los padres que admiten estas posibilidades, y en general el niño es tranquilizado, con más o menos paciencia, e informado de un hecho incontrastable: los fantasmas no existen; eso sí, existe la imaginación, que nos hace ver cosas que no están ahí.

Probablemente el niño no discutirá ese axioma. Sabe que sus padres no le han creído, y que insistir en su testimonio es inútil.

En este punto es importante mencionar que los niños pequeños atraviesan una fase donde predomina el Pensamiento Animista, esto es, la facilidad de otorgarle cualidades humanas a objetos inanimados; de manera tal que un montón de ropa sobre una silla, por ejemplo, puede transformarse en un monstruo deforme en medio de la oscuridad de la noche.

El Pensamiento Animista les permite a los niños jugar y crear entornos fantásticos. Con muy poco, pueden imaginar mucho, pero no como los adultos. Los niños crean un mundo real mientras juegan, es decir, un mundo que es real mientras dura el juego. También les permite crear amigos imaginarios, y temerle a los mismos muñecos y juguetes que, durante el día, no les generan ninguna temor.

Ahora bien, cuando un pequeño llama a sus padres en medio de la noche hay que escucharlo atentamente. Los niños poseen una resistencia notable al miedo, y es probable que el llamado se haya producido luego de muchas noches de inquietud.

Todos hemos experimentado al menos uno de estos episodios en la infancia:

La oscuridad cubre la habitación de un niño que lucha por mantenerse despierto. Oye el zumbido de la televisión de sus padres al final del pasillo. De repente, algo cambia. Sabe que ya no está solo. Levanta la cabeza, agudiza la visión, y nota una forma humana, una sombra alta e indefinida que se inclina sobre su cama. Súbitamente se cubre con las sábanas. Cierra los ojos. Finge que duerme.

Pero la tensión es insoportable. Vencido, grita, llama a sus padres, que vendrán corriendo a explicarle que los fantasmas que no existen, que no hay nada debajo de la cama, nada en el armario, nada en ninguna parte. Y el niño hace silencio.

Por alguna razón, al volvernos adultos olvidamos estos fragmentos de la infancia, capaces de infundirnos el miedo más profundo y, al mismo tiempo, un coraje inusitado, porque en definitiva todos los padres regresan a su cuarto eventualmente y nos dejan solos, de nuevo, con la sombra que nos acecha en la oscuridad.

El momento más terrible durante estos episodios tiene que ver con ese instante incierto en el cual percibimos, siendo niños, que la sensación de seguridad que experimentamos durante la mayor parte del día desaparece de repente, como si de algún modo ahora fuésemos visibles para los monstruos que nos aterrorizan. A esto se le conoce como Experiencia Aparicional.

En efecto, los niños ven fantasmas, y a menudo tratamos de explicarles que éstos no existen, quizás porque la palabra fantasma suena un tanto... victoriana: una entidad etérea, traslúcida, que gime y flota en el aire arrastrando pesadas cadenas. Pero lo cierto es que los fantasmas que ven los chicos son mucho más aterradores que eso.

Ciertamente los niños a menudo ven cosas que los adultos no ven, pero quizás esto tiene que ver con algún tipo de condicionamiento social. Quizás ellos ven el mundo tal como es, porque aún no han sido entrenados por la sociedad para verlo de otro modo. Los fantasmas no existen es el mantra que usamos para domesticarlos, para que eliminen esa mirada abierta de su conciencia. En este sentido, crecer es aprender a ignorar esa porción sutil de la realidad.

A veces incluso existen ciertas discrepancias entre dos niños que duermen en la misma habitación. Alguien a quien conozco escuchaba risas provenientes de la cocina, en medio de la noche, mientras él y su hermano estaban en su cuarto. Todos en la casa, salvo ellos, estaban profundamente dormidos, pero solo él podía escuchar el bullicio. Su hermano era inmune a la fiesta que se desarrollaba en la cocina.

Muchos consideran que los niños son psíquicos muy afinados. Desafortunadamente, la sociedad nos enseña a suprimir la mayor parte de esa habilidad que, como cualquier otra, se pierde si no se la ejercita. No obstante, quedan algunos resabios, como el sentirse obervado en algunas ocasiones, sin causa aparente, o sentir que no estamos solos cuando objetivamente lo estamos.

Una amiga muy estimada por El Espejo Gótico recuerda haber tenido la sensación de que los seres que escuchaba y veía en su cuarto simplemente estaban pasando por allí, y que éstos no parecían reparar en ella. Muy rara vez alguno de ellos le prestó atención, salvo en una ocasión, en la que una entidad pasaba frente a la puerta de su habitación, la miró, y siguió su camino (ver: ¿Los fantasmas son «grabaciones» impresas en la realidad? y ¿Porqué los fantasmas atraviesan las paredes pero insisten en golpear a la puerta?).

En ocasiones las cosas se tornan demasiado perturbadoras, incluso para los padres, como es el caso de un niño que parece reaccionar ante una presencia invisible para los adultos.

Si la presencia, por llamarla de algún modo, no le causa miedo, entonces probablemente se trate de otro niño. Inquietante, por cierto, es la idea de que si un niño ve a un igual solo quiere jugar con él, aunque éste sea un fantasma. De hecho, no es infrecuente ver que los niños parecen estar jugando con alguien, o algo, que no podemos ver.

Entonces, ¿nuestros hijos ven fantasmas?

No podríamos afirmarlo, lo que sí podemos decir es que a veces los chicos ven cosas que nosotros no podemos ver, o que hemos olvidado cómo ver.




Fenómenos paranormales. I Parapsicología.


Más literatura gótica:
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Índice.
Relato de Jack London.

Artículo.
Libro de Levi H. Dowling.
Obras completas de Sax Rohmer.