«Hombres con los que no me he casado»: Dorothy Parker; poema y análisis


«Hombres con los que no me he casado»: Dorothy Parker; poema y análisis.




Hombres con los que no me he casado (Men I'm Not Married To) es un poema modernista de la escritora norteamericana Dorothy Parker (1893-1967), publicado originalmente en 1922 en el periódico Saturday Evening Post, y desde entonces recopilado en numerosas antologías.

Hombres con los que no me he casado, sin dudas uno de los grandes poemas de Dorothy Parker, realiza un brillante repaso por los hombres con los que la autora no se casó, tal vez expresando cierto sentimiento rebeldía, e incluso de alivio, por no haber quedado atrapada en aquellas relaciones.

En este sentido, Hombres con los que no me he casado de Dorothy Parker es un ejemplo extraordinario del empoderamiento y el feminismo en una época en la que el matrimonio era el único destino socialmente aceptado para la mujer.




Hombres con los que no me he casado.
Men I'm Not Married To, Dorothy Parker (1893-1967)

No importa hacia dónde lleve mi camino,
no importa dónde termine,
en suma, no importa el cómo ni el por qué,
o adónde vaya, ahí están ellos.
En caminos o encrucijadas, en calles y plazas,
en callejones, en paseos o avenidas,
parecen surgir de todas partes,
hombres con los que no me he casado.

Los observo cuando pasan junto a mí;
a cada uno miro con asombro,
Y «por Dios», exclamo,
«¡ahí va ese tipo cuyo apellido podría ser el mío!»
No representan una especie rara,
andan y hablan como los demás;
son agradables a la vista —pero solo agradables—
hombres con los que no me he casado.

Es probable que para sus madres
cada uno de ellos sea un hombre de verdad.
Pero aunque estén en lo alto de la estima del hogar,
yo no cambiaría de opinión por ellos.
Y, pese a todo, la preocupación no platea sus sienes;
ni se engalanan con ramas de ruda.
Es curioso que no les importe...
a esos hombres con los que no me he casado.

Post Scriptum:

Si un día tuvieran la ocasión de compartir
su suerte conmigo, toda una vida,
aire, sin duda, es todo lo que me ofrecerían...
esos hombres con los que no me he casado.


No matter where my route may lie,
No matter whither I repair,
In brief—no matter how or why
Or when I go, the boys are there.
On lane and byways, street and square,
On alley, path and avenue,
They seem to spring up everywhere—
The men I am not married to.

I watch them as they pass me by;
At each in wonderment I stare,
And, “but for heaven’s grace,” I cry,
“There goes the guy whose name I’d wear!”
They represent no species rare,
They walk and talk as others do;
They’re fair to see—but only fair—
The men I am not married to.

I’m sure that to a mother’s eye
Is each potentially a bear.
But though at home they rank ace-high,
No change of heart could I declare.
Yet worry silvers not their hair;
They deck them not with sprigs of rue.
It’s curious how they do not care—
The men I am not married to.

L’Envoi.

In fact, if they’d a chance to share
Their lot with me, a lifetime through,
They’d doubtless tender me the air—
The men I am not married to.


Dorothy Parker
(1893-1967)




Poemas góticos. I Poemas de Dorothy Parker.


Más literatura gótica:
El análisis, resumen y traducción al español del poema de Dorothy Parker: Hombres con los que no me he casado (Men I'm Not Married To), fueron realizados por El Espejo Gótico. Para su reproducción escríbenos a elespejogotico@gmail.com

Dorothy Parker: cuentos destacados


Dorothy Parker: cuentos destacados.




Dorothy Parker —Dorothy Rothschild (1893-1967)— fue una notable escritora norteamericana dedicada principalmente al Modernismo. En este sentido, los cuentos de Dorothy Parker se introducen en lo fantástico desde una mirada casi cotidiana, con algunos ingredientes que la posicionan como una referente del feminismo en la literatura.

En esta sección iremos recorriendo todos los cuentos de Dorothy Parker.




Cuentos de Dorothy Parker.
  • Una llamada telefónica (A Telephone Call)
  • Advertencia a la pequeña Peyton (Advice to the Little Peyton Girl)
  • Aquí estamos (Here we are)
  • Aquí yace (Here Lies)
  • Arreglo en blanco y negro (Arrangement in Black and White)
  • Atardecer antes de los fuegos artificiales (Dusk Before Fireworks)
  • Bienvenido a casa (Welcome Home)
  • Canción de la camisa (Song of the Shirt)
  • Del diario de una dama de Nueva York (From the Diary of a New York Lady)
  • Demasiado malo (Too Bad)
  • De Nueva York a Detroit (New York to Detroit)
  • Después de tales placeres (After Such Pleasures)
  • Diálogo a las tres de la madrugada (Dialogue at Three in the Morning)
  • El banquete de las palabras (The Banquet of Crow)
  • El camino a casa (The Road Home)
  • El Dorothy Parker portátil (The Portable Dorothy Parker)
  • El estándar de la vida (The Standard of Living)
  • El juego (The Game)
  • El manto de Whistler (The Mantle of Whistler)
  • El maravilloso caballero anciano (The Wonderful Old Gentleman)
  • El relámpago detrás del azul (The Bolt Behind the Blue)
  • El último té (The Last Tea)
  • El vals (The Waltz)
  • Estabas perfectamente bien (You Were Perfectly Fine)
  • Gran rubia (Big Blonde)
  • Hombres con los que no me he casado (Men I'm Not Married To)
  • Horsie (Horsie)
  • Juventud profesional (Professional Youth)
  • La adorable partida (The Lovely Leave)
  • La cuna de la civilización (The Cradle of Civilization)
  • La liga (The Garter)
  • Lamentos por los vivos (Laments for the Living)
  • La señora Carrington y la señora Crane (Mrs. Carrington and Mrs. Crane)
  • La señora Hodstader en Josephine Street (Mrs. Hofstadter on Josephine Street)
  • Las pequeñas horas (The Little Hours)
  • Lolita (Lolita)
  • Mientras la primavera se mueve (As the Spirit Moves)
  • Nuestra propia multitud (Our Own Crowd)
  • Nuestro club de los martes (Our Tuesday Club)
  • Pero el de la derecha (But the One on the Right)
  • Primo Larry (Cousin Larry)
  • Sentimiento (Sentiment)
  • Señor Durant (Mr. Durant)
  • Soldados de la República (Soldiers of the Republic)
  • Solo un poco (Just a Little One)
  • Tan hermosa fotografía (Such a pretty little picture)
  • Una cena de antología (A Dinner Party Anthology)
  • Una cierta dama (A Certain Lady)
  • Una dama con una lámpara (Lady With a Lamp)
  • Una mujer joven en encaje verde (A Young Woman in Green Lace)
  • Una Navidad después de todo (A Christmas After All)
  • Un apartamento de antología (An Apartment House Anthology)
  • Un hotel de verano de antología (A Summer Hotel Anthology)
  • Vestir al desnudo (Clothe the Naked)
  • Vivo en tus visitas (I Live on your Visits)




Autores en El Espejo Gótico. I Autores con historia.


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Si los ves, Ellos te ven


Si los ves, Ellos te ven.




La posibilidad de que los fantasmas existan no asombra a nadie realmente. En todo caso, lo verdaderamente interesante del asunto es analizar en qué constituye esa nivel de existencia, y cuál es la dinámica que les permite a estos seres comunicarse e interactuar con nosotros (ver: Teoría del fin de la realidad: ¿los fantasmas son una falla en la programación del universo?).

Aquí podemos razonar lo siguiente: si los fantasmas —término demasiado amplio, en el cual incluimos a todos los seres del plano astral, gente sombra, etc.— existen en una dimensión cercana, y habida cuenta de la cantidad de reportes, confiables y no tanto, acerca de encuentros de todo tipo, sería lógico suponer que esas dos realidades interactúan de vez en cuando. Nosotros obtenemos una breve y a menudo inquietante visión de aquella otra realidad, y ellos acaso una visión de la nuestra.

Si los ves, Ellos te ven, podría ser una razonable consecuencia.

Sin embargo, y teniendo en cuenta que somos seres físicos, y además tridimensionales, es imposible para nuestros sentidos tener una visión acabada de esa otra realidad. Quizás, en vez de ver detalles, apenas podemos ver sombras, líneas bidimensionales, vagos chispazos y orbes de luz.

Suponiendo que estas entidades viven en una dimensión superior, quizás sean capaces de percibir todo lo que sucede en las dimensiones inferiores, entre ellas, la Cuarta Dimensión: el Tiempo, al igual que los humanos podemos interactuar fácilmente con las tres dimensiones de nuestro espacio.

Es decir que Ellos pueden vernos, pero nosotros no. Y el único momento en que podemos percibirlos, tal vez, es cuando Ellos lo permiten.

¿Alguna vez has estado en un lugar oscuro, o incluso en tu propia habitación, de noche, y has tenido la sensación de que no estabas solo, de que alguien o algo te estaba mirando? Esto se conoce como Experiencia Aparicional (ver: Sentir «presencias» cuando estás solo), y constituye una de las experiencias más comunes con las que podemos relacionarnos.

La mayoría de las personas ignoran esa sensación de sentirse observado. Podemos incluso rechazarla de plano, e incluso volver a conciliar el sueño, pero algo, una voz interior, quizás, nos sigue alertando que no estamos solos (ver: Figuras humanas que caminan por tu casa de noche).

Esa presencia podría estar en el mismo espacio, tal vez a tu lado, pero en una dimensión superior. Cuando la entidad, por llamarla de algún modo, presiona contra la membrana de nuestra realidad, podría aparecer como una imagen difusa, una sombra, una aparición fugaz, o al menos eso es lo que nos permiten detectar nuestros sentidos (ver: Sombras del plano astral que habitan en tu casa).

Aunque la idea de que estas entidades puedan observarnos de cerca puede parecer absurda a simple vista, también hay que considerar la posibilidad de que nosotros, desde su perspectiva, seamos igualmente aterradores para ellos.

Dado que la realidad de estos seres está más allá de la Cuarta Dimensión, el Tiempo, ésta debe ser muy diferente a la nuestra. Allí, tal vez, el Tiempo sea una dimensión física, sobre la cual podrían moverse con absoluta libertad, prescindiendo del presente, el pasado y el futuro. Ir hacia un lugar en el tiempo no sería diferente que viajar a un lugar preciso del espacio.

En cierto modo las interacciones con estos seres se dividen en dos actitudes principales: la primera es como si presenciáramos una rutina establecida, es decir, una serie de comportamientos que se repiten (ver: ¿Los fantasmas son «grabaciones» impresas en la realidad?). La segunda, en cambio, nos permite ver que nos están viendo, como si de algún modo nos estuviesen estudiando, o quizás analizando nuestra reacción ante su presencia.

Si estos seres existen, necesariamente deben existir en una realidad o dimensión con reglas e imposibilidades bien marcadas. Desde aquí desconocemos esas normas, de hecho, ni siquiera las imaginamos con algún grado de verosimilitud, pero de algo podemos estar seguros: las interacciones entre ellos y nosotros existen, a veces a niveles muy sutiles, casi subconscientes, como ligeros estremecimientos y sensaciones indefinibles, exiguas para lo paranormal en términos de investigación, pero intensamente vívidas para quienes las experimentan.




Fenómenos paranormales. I Parapsicología.


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