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Seducción paranormal: encuentros calientes con fantasmas y espíritus


Seducción paranormal: encuentros calientes con fantasmas y espíritus.


Los relatos sobrenaturales acerca de casas embrujadas, poltergeist y posesión demoníaca son bastante comunes. Casi todo el mundo afirma haber experimentado algún tipo de fenómeno paranormal o encuentro con fantasmas.

¿Pero qué ocurre cuando las cosas no se limitan a oír extraños golpes en medio de la noche o pasos invisibles que recorren la casa?

De hecho, algunos visitantes espectrales parecen seguir propósitos más ligados a la carne que al espíritu.

Existe una larga tradición de encuentros calientes con fantasmas, tal como lo prueba la enorme cantidad de relatos de ÍNCUBOS y SÚCUBOS, seres de procedencia dudosa pero con un claro apetito por las caricias humanas.

Los reportes sobre este tipo de encuentros crecieron notablemente en los últimos cincuenta años. Pensemos que ya es bastante vergonzoso relatar un prosaico encuentro con un fantasma, con el riesgo natural de que seamos tomados por lunáticos, como para que esta otra clase de ataques a la intimidad puedan ser denunciados abiertamente.

Desde la Edad Media, e incluso antes, existe una especie de protocolo para explicar ciertas actividades nocturnas en las que participan seres del más allá. De ese modo se explicaban las poluciones nocturnas, los sueños húmedos, y otros hábitos culposos para cualquiera que observara los hábitos y costumbres de la iglesia.

Pero los tiempos han cambiado, no tanto por las características de los reportes, que siguen siendo prácticamente idénticos a los de antaño, sino porque las personas involucradas incluso llegan a disfrutarlos enormemente.

No todas las personas que han tenido un encuentro con un fantasma, demonio o vampiro consideran que esas entidades son de origen demoníaco. Algunos, de hecho, los consideran seres entrañables, excelentes y atentos amantes.

Este tipo de encuentros rara vez se dan de manera abrupta. Normalmente comienzan de forma paulatina, siguiendo un largo cortejo que puede durar semanas, incluso meses; y continuar a lo largo de toda una vida.

Al parecer, todo comienza por los pies. Los fantasmas ardorosos parecen preferirlos sobre otras extremidades. Durante las primeras noches el sujeto experimenta un suave cosquilleo en la planta de los pies, que poco a poco se esparce sobre los miembros inferiores. A partir de allí, las cosas pueden progresar de manera distinta en cada caso, pero todas ellas concluyen con una experiencia integral, es decir, erótica.

La gran mayoría de los reportes anotan que, al principio, el sujeto experimenta miedo en su forma más pura, pero de a poco todo se vuelve más confortable. Algunos, de hecho, invitan nuevamente a sus misteriosos visitantes para darle mayor continuidad a la experiencia.

Si hablamos de encuentros picantes con fantasmas no podemos dejar afuera el caso de Doris Bither, que posteriormente llegaría a inspirar el libro y la película: El ente (The Entity).

Doris Bither se encontraba mirando libros en una tienda cuando oyó que dos hombres hablaban sobre distintos casos paranormales. Se acercó a ellos y declaró, sin mayores preámbulos, que su casa estaba embrujada. Los dos caballeros eran reconocidos investigadores de lo oculto: el doctor Barry Taff y Kerry Gaynor.

El 22 de agosto de 1974 los hombres visitaron la casa de Doris para investigar el caso, por entonces, realmente polémico. Las experiencias de la mujer estaban lejos de ser placenteras y realmente cerca de lo bizarro. Existían golpes, maltrato e incluso abuso por parte la entidad.

Desde luego, los investigadores se mostraron más bien escépticos al principio. Sin embargo, en pocos días se llegó a la conclusión de que los moretones en el interior de los muslos de Doris, recluída durante todo el fin de semana en casa, más el hecho inquietante de que sus dos hijos aseguraban haber visto a la criatura; los convencieron de que valía la pena profundizar en las investigaciones.

Uno de los hijos de Doris incluso había entablado una relación amistosa con el fantasma, con el que charlaba regularmente. Su nombre, aseguró, era el Señor Whoseit; quizás Whose It, "de quién".

Durante un estudio de rutina en aquella casa maldita Doris invocó al fantasma. A pedido de los investigadores, ella comenzó a insultarlo. Inmediatamente se formaron pequeños orbes o esferas de luz que flotaban alrededor de la habitación.

Para darle mayor credibilidad a la investigación estos hechos no solo fueron atestiguados por los parapsicólogos, sino por 30 profesionales más.

Los orbes poco a poco se fueron deshaciendo en el aire, sustituidos ahora por una especie de vapor verde, que lentamente fue cobrando la forma de un torso masculino. Aquellos que deseen conocer los detalles más escabrosos del caso pueden visitar el sitio oficial de la investigación: The Real-Life Entity Case.

Esta historia asombrosa eventualmente se convirtió en un libro, titulado El ente (The Entity), que a su vez fue adaptado al cine. Si bien se toma algunas libertades con respecto a la historia real, vale la pena como ejemplo de fenómenos paranormales con semejante grado de crueldad.

Extraños por donde se los mire, este tipo de encuentros paranormales continúan siendo reportados a una escala nunca antes vista; quizás porque los tiempos han cambiado y los hechos de violencia, aún cuando no involucren la presencia de personas vivas, ya son son considerados un oprobio por las víctimas.

También hay que decir que es imposible conocer la causa real de estos sucesos. Indudablemente muchos casos están relacionados con la parálisis del sueño, sueños lúcidos y otros fenómenos oníricos capaces de producir pánico y alucinaciones; sin embargo, para quienes han atravesado esas horrorosas experiencias sus consecuencias son objetivamente reales.

Actualmente los que se inclinan por una explicación sobrenatural como causa de estos fenómenos sostienen que los ÍNCUBOS y SÚCUBOS, meros términos genéricos para una variada fauna de criaturas no humanas del plano astral; son capaces de asumir la forma más apropiada para detonar el erotismo en sus víctimas.

No hablamos aquí de espectrofilia (spectrophilia), en cualquier caso, un desorden conocido y ampliamente estudiado, sino de casos en donde los fantasmas eluden las reglas del cortejo y evacúan sus apetitos sin la aprobación de sus ocasionales compañeros.

Estas formas asumidas bien pueden ser clásicas, como demonios, hadas, ángeles y vampiros; o bien de criaturas híbridas, específicas, con características propias que no se hallan en los bestiarios o tratados demonológicos, pero que al ser consultados al respecto poseen una fuerte carga de significado para el sujeto.

Una mirada más científica sobre este fenómeno, aunque no menos asombrosa, nos obliga a indagar más profundamente en aquellos hechos de la mente que vulgarmente conocemos como "sueños".

Conocida formalmente como INTRUSIÓN REM, que ocurre durante la primera fase del sueño, el soñador puede sentir que está despierto, consciente, e incluso tener los ojos abiertos. Durante esta fase (por la que todos pasamos al dormir) pueden producirse visiones notablemente realistas, llamadas técnicamente Imaginación Hipnagógica; o, en términos más simples, alucinaciones.

¿Por qué lo mencionamos?

Justamente porque la mayoría de las personas que viven experiencias calientes con fantasmas sienten también el costado menos agradable del fenómeno hipnagógico: la parálisis del sueño.

Esto se produce mediante la combinación de dos factores: el efecto paralizante del la Intrusión REM dentro de un estado de consciencia donde los sentidos están abiertos y en función de alerta.

Todo ello puede conducir a un despertar más bien horroroso, pero también al hundimiento en la más espantosa de las pesadillas.

Estos episodios se conocen desde tiempos ancestrales. De hecho, los encuentros eróticos con criaturas del plano astral ya eran conocidos en los tiempos babilónicos y aún más atrás. Basta repasar el largo prontuario de Lilith, la madre de los vampiros; Abrahel, Larimón, o del dios griego Pan.

A propósito de Pan, uno de los primeros sabios en ocuparse seriamente de los sueños, el griego Artemidoro, sugiere que las visitas del dios Pan, aún aquellas en las que busca satisfacer sus más condenables instintos primordiales, suelen ser venturosas para el sujeto, salvo que el travieso dios decida sentarse sobre el pecho de las víctimas, refiriéndose tal vez a las sensaciones producidas durante la parálisis del sueño.

Pero no es necesario cultivar los ritos del panteón pagano para vivir estas sensaciones. La carga de erotismo en las experiencias hipnagógicas atraviesa todas las culturas y todas las épocas; y nuestro inconsciente reacciona de manera más o menos similar en todas ellas: cuanta mayor sea la resistencia del sujeto, es decir, cuanto mayor sea su grado de consciencia durante los episodios, más violentos y horrorosos serán.

Aquellos pocos afortunados que son capaces de dejarse llevar por el sutil encantamiento del inconsciente pueden en cambio disfrutar de una experiencia inolvidable.

Esta última deducción es una probabilidad que la psicología avala. El sueño REM posee una fuerte carga de erotismo; que conduce tanto a hombres y a mujeres a experimentar distintos grados de satisfacción mental y genital durante sus sueños, aunque luego no sean recordados durante la vigilia.

Indicios de una noche agitada pueden registrarse en aquellos despertares en los que el sujeto se encuentra cargado de erotismo, o caliente, para albergar un término epicúreo.

Podemos pensar en el sueño REM INTRUSIVO como una mejora en los niveles de detalle y nitidez de nuestros sueños, como si de repente pasáramos a soñar en alta definición. Esto genera una mayor activación del lóbulo frontal, dando paso a una tremenda riqueza onírica que se combina con un estado de semiconsciencia.

El resultado: sueños muy realistas y con una enorme carga de significado emocional.

Lo prohibido, el tabú, cumple un rol predominante en las visiones nocturnas. Para emerger necesitan sobrepasar los límites de la autocensura, es decir, la carga cultural que todos llevamos sobre los hombros para impedir que nos comportemos como verdaderos enajenados.

Esa es la razón por la cual algunas personas necesitan recurrir a seres dotados de algún tipo de fuerza sobrenatural para someterlos. De otro modo se estaría cayendo en el tabú, algo que nuestra consciencia aborrece, no importa cuán progresistas nos mostremos en la vida diaria.

De este modo vemos que la presencia de seres sobrenaturales calenturientos no responde a un capricho del individuo, sino a una constante neurobiológica; es decir, a un legado ancestral que define nuestra psique.

En este contexto nos hallamos frente a una dificultad insalvable. Si entendemos que estos sucesos lubricantes no son tan anormales como pensamos, sino de hecho perfectamente normales, nuestro inconsciente ejecuta una de sus mayores y más hábiles ironías: erosiona la idea de tabú, nos permite identificar sus causas singulares, y los fenómenos dejan de ocurrir.

En otras palabras, cuanto más entendemos de qué se trata menos posibilidades tenemos de que vuelva a ocurrir. Pero quizás el pragmatismo no sea la mejor opción. En definitiva, hay espacio en la cama tanto para la mente como para los espíritus.




Fenómenos paranormales. I Leyendas urbanas.


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10 libros infantiles que siguen haciendo llorar a los adultos


10 libros infantiles que siguen haciendo llorar a los adultos.




La literatura infantil, y aún las novelas clásicas para adolescentes, a menudo abordan temas intensamente tristes, quizás para introducir a los más jóvenes en las inevitables frustraciones de la vida adulta. Lo interesante es que cuando los adultos releemos estos libros juveniles captamos esa misma tristeza aunque de hecho estemos habituados a lidiar cotidianamente con la frustración.

El resultado de este ejercicio prueba que los buenos libros, las buenas historias, pertenecen al individuo en su conjunto y no a una parte aislada de su vida. Si un libro nos conmueve de niños probablemente seguirá haciéndolo cuando seamos adultos.

Aquí van algunos ejemplos visiblemente subjetivos. Que cada cual revise en su propia biblioteca el rastro de aquellos libros que los marcaron en la infancia.



1) Caballo de guerra (War Horse, Michael Morpurgo)
Michael Morpurgo es uno de los especialistas más prolíficos en literatura juvenil. Sin dudas, su mejor novela es Caballo de guerra (War Horse) —también editada como Caballo de batalla—; historia relatada desde el punto de vista de Joey, caballo que en 1914 es vendido al ejército, donde finalmente termina luchando en el frente occidental durante la Primera Guerra Mundial.

La novela resulta conmovedora por dos causas. La primera, las relaciones intermintentes y casuales que van surgiendo entre Joey y los soldados, dejando un breve rastro de esperanza en la devastación general de la guerra. La segunda es el anhelo constante de este caballo por regresar a casa, a la granja y al muchacho que ama.

Caballo de guerra fue posteriormente adaptado al teatro y luego al cine, permitiéndonos llorar en varios formatos.


2) El conejo de terciopelo (The Velveteen Rabbit, Margery Williams)
Básicamente la historia de un muchacho que recibe un regalo de navidad muy inusual: un conejo disecado.

Si bien no es el más elegante de todos los regalos, este conejo realmente quiere que su nuevo dueño lo ame. Otros juguetes, como es natural, han caído en el olvido del muchacho, cuando no en su indiferencia. Y entre estos peluches y muñecos abandonados comienza a circular el rumor de que cuando un niño ama lo suficiente a su juguete éste puede volverse real.

¿Demasiado similar a Pinocho? ¿A Toy Story? Quizás, pero solo hasta ahí.

El conejo de terciopelo logra convertirse en el juguete favorito del niño, pero éste se enferma gravemente de fiebre escarlatina y todas sus posesiones deben ser quemadas, incluidos todos sus juguetes.

Tiempo después de esta verdadera hoguera inquisitorial el muchacho observa en el campo a un conejo vivo exactamente igual al suyo.


3) Sabor a moras (A Taste Of Blackberries, Doris Buchanan Smith)
Narra la historia de un anónimo muchacho de diez años mientras recolecta moras con su mejor amigo, Jamie; especie de chico travieso que es picado por una abeja y sufre una tremenda reacción alérgica.

Debido a su largo prontuario de bromas, el narrador cree que Jamie está fingiendo y lo abandona en el campo. Jamie muere, y de una forma verdaderamente atroz.

Sabor a moras es una de las novelas para chicos que aborda el tema de la muerte de forma más cruda; y no solo cualquier tipo de muerte, sino inesperada y prematura.

Recordemos que la mayoría de las obras de este estilo apenas si se atreven a describir la muerte de una mascota, casi siempre del protagonista.


4) Tuck para siempre (Tuck Everlasting, Natalie Babbitt)
Lacrimógena como pocas novelas juveniles, Tuck para siempre relata la historia de Winnie Foster, una niña de diez años de edad, quien vive una vida tan miserable en su casa que resuelve huir. En el bosque conoce a la extraña y fascinante familia Tuck, quienes poseen habilidades extraordinarias debido a una misteriosa fuente de agua.

Los Tuck son descubiertos y deben partir de su refugio secreto, pero uno de ellos, Jessie, le regala a Winnie un cuenco con algo de esa agua prodigiosa, la cual permite alcanzar la inmortalidad.

Décadas después, los Tuck regresan, solo para hallar la tumba de Winnie donde debería estar su hogar. ¿Qué ha ocurrido? Nada, salvo el Tiempo. Winnie sencillamente creció, envejeció y murió; algo que para los Tuck es sorprendentemente novedoso.

La novela trata temas complejos como la muerte y el crecimiento; todo ello dentro de un contexto increíblemente emotivo. Vale como punto de partida para entender la idea que los niños tienen sobre el crecer y morir, y cómo estas cuestiones naturales de la vida pueden resultar aterradoras.


5) Una arruga en el tiempo (A Wrinkle In Time, Madeleine L’Engle)
Desarrolla la historia de Meg Murry y su padre, un científico que se ha extraviado mientras trabajaba en su último proyecto, el Tesseract, especie de dispositivo capaz de producir arrugas en el tiempo-espacio.

El padre de Meg ha sido trasportado de forma imprevista a otro planeta; donde entabla una feroz lucha con una entidad amorfa, especie de nube colosal y negra que quiere apoderarse del universo. También su hermanito cae bajo la horrorosa influencia de la entidad.

La única forma de salvarlos es a través del amor. Meg debe trasmitirle a su pequeño hermano cuánto lo ama; solo así podrá liberarlo de las garras cósmicas de la entidad.

Esta última escena es notable. Todos alguna vez hubiésemos querido expresar nuestro amor de forma absoluta a alguien que hemos perdido, con las palabras justas, expresando lo que sentimos hasta el último y más ínfimo detalle.


6) Puente a Terabithia (Bridge To Terabithia, Katherine Paterson)
Cuenta la historia de dos chicos solitarios de once años de edad, Jess y Leslie; ambos destrozados por una realidad familiar en donde abunda el mal en todas sus formas.

Para escapar de sus problemas, crean un reino imaginario en el bosque llamado Terabithia. Cierto día, Jess decide abandonar estos juegos ridículos, y Leslie, muy furiosa, se interna sola en el bosque, cae en un arroyo y se ahoga.

Este giro tremendo en la historia, hasta entonces llena de esperanza, nos acerca a lo impredecible y lo inevitable de la muerte.

Cuando la imaginación es destruida por la realidad ya no hay forma de reconstruir los puentes que nos unen a ella.


7) Viejo Yeller (Old Yeller, Fred Gipson)
Sinónimo de tristeza y desolación, Viejo Yeller cuenta la historia de Travis Coates, muchacho que se encarga de los quehaceres de la granja mientras su padre se encuentra enfermo.

Cierto día, un perro pulgoso y desagradable llega a la granja. Travis no quiere saber nada con este animal, sin embargo, las cosas cambian poco a poco.

El viejo perro colabora en los duros trabajos de campo, e incluso salva a la familia del ataque de un lobo solitario.

Lamentablemente, ese ataque marca el inicio del final. El lobo lo infecta de rabia con una mordida, y Travis debe enfrentarse a una decisión tan dolorosa como inevitable: sacrificar al Viejo Yeller.

Habría que inventar una nueva palabra para expresar la profunda tristeza que produce la escena final.


8) La leyenda del helecho rojo (Where The Red Fern Grows, Wilson Rawls)
Relata la historia de un muchacho llamado Billy y sus dos sabuesos: Old Dan y Little Ann, quienes se convierten en los mejores cazadores de mapaches de la zona.

Todo parece andar muy bien hasta que los perros tratan de defender a Billy del sabueso de otro muchacho, Rubin. Para intentar salvar a su mascota de una pelea desigual, Rubin carga valientemente contra Old Dan y Little Ann pero resulta muerto al intentar atacarlos con un hacha en una maniobra poco certera.

Baste decir que este es apenas uno de los episodios menos dramáticos de la novela. Hay otras batallas, por ejemplo, la de los sabuesos contra un feroz león de montaña, también para salvar al negligente Billy. Old Dan muere a causa de las heridas, y Little Ann, con el corazón roto, se entrega a la muerte negándose a comer.

La leyenda del helecho rojo presenta situaciones bastante fuertes, quizás porque originalmente no estuvo pensado para un público infantil, sino que fue aceptado por él.


9) Te quiero para siempre (Love You Forever, Robert Munsch)
Este clásico juvenil relata la historia de una madre que cría sola a un hijo.

A lo largo de la novela, y en ciertos momentos especialmente críticos de su vida, esta madre consuela a su hijo cantándole los versos de una canción llamada Te quiero para siempre:

I'll love you forever I'll like you for always As long as I'm living My baby you'll be

Ya al final de la novela las cosas se invierten.

En su lecho de muerte, es el hijo quien sostiene la mano de su madre y repite los versos de aquella canción.


10) El principito (Le Petit Prince, Antoine de Saint-Exupéry)
Esta historia, dejada intencionalmente para el final, no parece demasiado acorde a la propuesta de este artículo.

El principito, sin dudas, hace llorar más a los adultos que a los niños, quizás porque solo en esa etapa de la vida somos capaces de captar las sutiles ironías del autor acerca de la «extrañeza» con la que los adultos vemos las cosas.







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Gente Sombra: la verdad detrás del mito


Gente Sombra: la verdad detrás del mito.




¿A qué nos referimos cuando hablamos de Gente Sombra? Básicamente a esas siniestras y oscuras criaturas asociadas a las pesadillas, los visitantes nocturnos, íncubos, súcubos y otros seres no humanos del plano astral.

Por regla general, la Gente Sombra (Shadow People) aparecen como figuras de un negro sólido, impenetrable, más oscuro que la oscuridad misma. La mayoría prefiere asumir una silueta masculina y visten largos sobretodos y sombreros. Su altura es prodigiosa, de hasta dos metros de estatura. Poseen densidad, ya que son capaces de interrumpir el curso de la luz y bloquear objetos.

La Gente Sombra rara vez intenta comunicarse; sin embargo, muchos se muestran interesados en los seres humanos.

Repasemos primeros algunas categorías que diferencian los distintos tipos de Gente Sombra:


Vigilantes de habitación (Bedroom Watchers)
Suelen ser descubiertos de pie frente a la cama, observando fijamente a quien allí duerme, o ubicados en algún oscuro rincón del cuarto.

En general todo concluye allí. Solo se limitan a observar, aunque de hecho sea imposible verificarlo ya que carecen de facciones. Si bien su sola presencia es capaz de infundir un horror profundo, casi atávico, no suelen adopar una actitud amenazadora.

Pueden permanecer allí durante largos períodos de tiempo. Cuando son observados por la persona, que casi siempre despierta de forma abrupta, desaparecen súbitamente, fundiéndose con la negrura circundante.

Rara vez son agresivos, pero cuando lo son pueden infundir verdaderos espasmos de terror.


Sombras en las paredes (Shadows On Walls)
Estas figuras aparecen repentinamente como siluetas humanas recortadas contra las paredes. Desde luego, ninguna luz las proyecta, y pueden moverse independientemente por los muros.

No suelen mostrarse demasiado interesados en los humanos. Solo se los percibe como una sombra fugaz, casi imperceptible, que rara vez deja certezas.


Sombras en Movimiento (Moving Shadows)
Estas figuras aparecen abruptamente y se mueven a una velocidad notable. Surgen de las paredes, atravesando las habitaciones, solo para derretirse en algún rincón opuesto. Pocas veces prestan atención a los seres humanos, salvo que se los observe fijamente.

En esos casos se recluyen en los rincones más oscuros y desde allí nos devuelven la mirada. En ciertos casos es posible detectar el brillo opaco de sus ojos.


Visitantes de Fondo (Background Visitors)
Estos seres rara vez son detectados por el ojo humano. Usualmente son capturados por cámaras fotográficas como densos bloques de negrura flotando en el fondo de la imagen.


Ya concluido este breve repaso, resulta lógico preguntarnos qué son la Gente Sombra.

En principio habría que descartarlos como espíritus desencarnados, almas en pena, o simplemente fantasmas. Tampoco son demonios, ni vampiros, y mucho menos ángeles o hadas. No están necesariamente atados a ningún lugar físico, por ejemplo, como ciertos fantasmas se incorporan a las casas embrujadas.

La Gente Sombra posee movilidad, lo cual nos permite deducir que poseen algún grado de autonomía. De hecho, hay casos registrados de Gente Sombra que sigue a una misma persona en varios domicilios diferentes, incluso en lugares realmente alejados entre sí.

A pesar de su notoriedad es prácticamente imposible emboscar a la Gente Sombra, es decir, verlos voluntariamente. La mayoría de las veces son sorprendidos por personas que despiertan en medio de la pesadilla; sin embargo, algunos cazadores de fantasmas sostienen que nuestros ojos son perfectamente capaces de detectarlos, solo que rara vez de forma directa.

Cuando miramos fijamente algo, por ejemplo, cuando leemos un libro, es posible que por el rabillo del ojo detectemos alguna sombra furtiva que cruza a toda velocidad a nuestro lado. Cuando giramos la cabeza ya no hay nada, sin embargo, podríamos jurar que la sombra realmente existió.

Pero quizás no haya ninguna explicación satisfactoria para la Gente Sombra. Ningún tipo de lugar los atrae, así como tampoco sienten especial predilección por los sitios embrujados. En cierta forma, pareciera que atravesaran circunstancialmente nuestro plano, a veces mostrándose interesados en nosotros y otras indiferentes.

¿Por qué algunas personas son vigiladas por la Gente Sombra?

Resulta imposible saberlo. Solo podemos especular que vigilan nuestros procesos mentales, quizás interesándose en nuestros sueños y emociones.

No obstante, no siempre la Gente Sombra se comporta de manera contemplativa. Algunas personas han experimentado horrorosas sensaciones de parálisis, sofocación y ahogos en su presencia.

Para muchos, la Gente Sombra es apenas una fracción de lo que nuestros sentidos alcanzan a percibir sobre seres interdimensionales que atraviesan nuestro plano siguiendo algún propósito que nos escapa. Esto explica por qué a veces se muestran interesados, pero realmente nada sobre la naturaleza de sus ataques.

Otra especulación, basada en las circunstancias en las que son detectados, sostiene que es nuestra propia consciencia quien les permite acceso a nuestro plano. La Gente Sombra solo aparece durante las fases del sueño o bien bajo un profundo estado de concentración, como decíamos antes, leyendo un libro.

Recordemos que, aunque no sea frecuente, muchos sueños atraviesan simultáneamente el plano etérico, astral y mental.

También su silueta, oscura y alargada, podría ser un tipo de figura que la Gente Sombra asume deliberadamente; o quizás la única forma eficaz de manifestarse en el plano físico.

Si tomamos como referencia las emociones que irradian, la Gente Sombra induce casi siempre una especie de horror atávico; es decir, un tipo muy intenso de miedo, casi medular, como si nuestro organismo fuese capaz de detectarlos mucho antes que nuestros sentidos entren en acción.

Quizás sea esta alarma ancestral la que nos despierta en medio de una pesadilla para advertirnos de que no estamos solos en la oscuridad de nuestra habitación. No es infrecuente que durante las experiencias extracorporales o los sueños lúcidos se nos ha adhieran seres del plano astral.

Ahora bien, cuando analizamos los casos de apariciones de Gente Sombra en general vemos que las personas que las han visto suelen asociarlas a distintos estados mentales y emociones más bien turbulentas. Sentimientos como la ira, la soledad y la tristeza, suelen facilitar sus apariciones.

En este contexto, la Gente Sombra estaría asociada a las Formas de Pensamiento (Thought Forms), es decir, larvas, gusanos y parásitos del bajo astral formados específicamente a partir de una idea o un impulso primordial.

Otras personas, en cambio, parecen físicamente más abiertas a ver a la Gente Sombra de forma más frecuente y definida que el resto. Sea como sea, todos alguna vez hemos albergado dudas sobre alguna sombra sospechosa que insiste en aparecer en nuestro cuarto.




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Mejores historias de sirenas de la literatura


Mejores historias de sirenas de la literatura.


Salgamos por un momento de los registros mitológicos. Ya fuera de ese ámbito, las Sirenas han conseguido sobrevivir de forma bastante prolífica. Lejos de ser brillantes, las historias sobre sirenas han cautivado la atención de un público reducido, aunque no por eso menos fervoroso.

A continuación recopilamos las mejores historias de sirenas de los últimos tiempos. La mayoría de ellas no se encuentran traducidas al español, aunque sí pueden adquirirse en Amazon o Goodreads, por ejemplo, en su idioma original:


  • Secreto de sirena (Siren's Secret, Debbie Herbert)
  • Emergiendo (Rising, Holly Kelly)
  • Perdona mis aletas (Forgive My Fins, Tera Lynn Childs)
  • La tempestad emerge (Tempest Rising, Tracy Deebs)
  • La maldición más dulce (Sweetest Curse, Susan D. Taylor)
  • Sirena (Sirena, Donna Jo Napoli)
  • Mareas de aletas (Tangled Tides, Karen Amanda Hooper)
  • Diosa del mar (Goddess of the Sea, P.C. Cast)
  • El guardián y el cáliz de alabastro (The Keeper and the Alabaster Chalice, Paige W. Pendleton)
  • Los marcados (The Marked Ones, S.K. Munt)
  • Siempreazul (Everblue, Brenda Pandos)
  • La canción de Jessaloup (Jessaloup's Song, Hester Velmans)
  • Sirenas ahogadas (Drowning Mermaids, Nadia Scrieva)
  • Salvaje azul inferior (Wild Blue Under, Judi Fennell)
  • Mar desatado (Boundless Sea, Nadia Scrieva)
  • Condenada (Fated, Daniele Lanzarotta)
  • Sirena adolescente (Teenage Mermaid, Ellen Schreiber)
  • El agua es más dulce (The Water is Sweeter, Eli Constant)
  • Merminia (Merminia, Emm Cole)
  • Cuando por fin él me encontró (When, At Last, He Found Me, Adrianna Stepiano)
  • Isabel de las ballenas (Isabel of the Whales, Hester Velmans)
  • Traición en lo profundo (Deep Betrayal, Anne Greenwood Brown)
  • Captiva de lo profundo (Captive of the Deep, Michelle M. Pillow)
  • La llamada de las sirenas (Siren's Call, Devyn Quinn)
  • Perlas de medianoche: la nueva Sirenita (Midnight Pearls: A Retelling of The Little Mermaid, Debbie Viguié)
  • La última sirena (The Last Mermaid, Shana Abe)
  • Hijas de Poseidón (Poseidon’s Children, Michael West)
  • Ink: el romance de la sirena (Ink: A Mermaid Romance, Melanie Karsak)
  • Beso de las olas (Kissed by the Wave, Serena Gilley)
  • La sirena (The Siren, Kiera Cass)
  • El beso de la sirena (A Mermaid's Kiss, Joey W. Hill)
  • La sirena de Penperro (The Mermaid of Penperro, Lisa Cach)
  • Besar a una sirena (To Kiss a Mermaid, Michele Hauf)
  • El Selkie (The Selkie, Melanie Jackson)
  • Canto de las sirenas (Song of the Sirens, Kaylie Austen)
  • Coral y hueso (Coral and Bone, Tiffany Daune)
  • Sirena S.A. (Mermaid Inc., Caroline Mickelson)
  • El alma del mar (Soul of the Sea, Jasmine Denton)
  • Haciendo olas (Making Waves, Judi Fennell)
  • El llamado de lo profundo (The Call of the Deep, Tracy Lane)
  • El santuario de las sirenas (The Mermaid's Sanctuary, Charlie Daye)




Más antologías. I Seres fabulosos de la mitología.


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