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Frankenstein o el moderno Shoggoth.


Frankenstein o el moderno Shoggoth.




«Recogí huesos de osarios y perturbé,
con dedos profanos,
los tremendos secretos del cuerpo humano.»



Antes de comenzar es necesario quitarse de la cabeza la imagen del monstruo creado por Victor Frankenstein que nos ha dado el cine. Buena parte deriva de la adaptación teatral de Richard Brinsley Peake, entre otros elementos: Victor es un científico loco y el monstruo es una criatura afligida, temida por ser diferente; todo envuelto en una tranquilizadora moraleja sobre los peligros de la ciencia y la crueldad humana. La novela de Maey Shelley, escrita en 1818: Frankenstein o el moderno Prometeo (Frankenstein; or, The Modern Prometheus), permite cavar más profundo.

La imagen popular es que el monstruo está hecho de pedazos de cadáveres cosidos rudimentariamente. El procedimiento es mucho más complejo: aunque Victor ha descubierto la forma de infundir vida en el tejido muerto, preparar el cuerpo para recibirla constituye un trabajo de «inconcebible dificultad». Tanto es así que no solo se cosen «pedazos», se unen fibras, huesos, arterias, órganos, músculos y venas. El propio Victor duda sobre si crear un ser humano o «uno de organización más simple», pero su audacia es tal que solo se permite darle vida a «un animal tan complejo y maravilloso como el hombre».

En esencia, los «materiales» [así se llama en la novela a los «pedazos», grandes y pequeños, que el doctor extrae de los cadáveres] que formarán parte de la criatura son los que obligan a Victor a darle una proporción más grande que la del ser humano promedio. Es decir, la «pequeñez de las piezas» [fibras, tejidos, etc.] hacen que resulte más práctico «crear un ser de estatura gigantesca». Y al final lo es. El monstruo mide unos dos metros y medio de altura, y toda su constitución es proporcionada.

Recopilar y organizar con éxito los «materiales» le toma a Victor varios meses, y el posterior ensamblaje [que dura unos dos años] es un proceso de una minuciosidad tal que el avance es casi imperceptible. Victor no une pedazos como si se tratara de un rompecabezas, construye un ser humano desde el esqueleto hacia afuera, cosiendo tendones, órganos, nervios, músculos y venas. Las adaptaciones cinematográficas son algo perezosas en este sentido. Se conforman con extremidades enteras cosidas a un torso intacto y luego quemadas por un rayo.

Es evidente que el monstruo de Mary Shelley incluye elementos no humanos. Por ejemplo, dadas las complejidades de trabajar con materiales tan pequeños, Victor opta por crear un ser de escala más grande. Pero, ¿cómo es posible hacerlo si solo está trabajando con huesos y tejidos ordinarios? La respuesta es obvia: los «materiales» no son solo de procedencia humana. Esto queda en evidencia cuando Victor sostiene que, además de los cementerios y las salas de disección, extrae «materiales» del matadero.

El ingrediente más extraño de la novela de Mary Shelley es el laboratorio de Victor, en realidad, ni siquiera llega a ser eso. Trabaja en «una cámara solitaria», que en realidad es el ático de una pensión. El lugar está «separado de las demás habitaciones por una galería y una escalera». Esto después resulta útil al argumento, como veremos más adelante.

Ahora bien, Victor no es un científico loco. Entiende que su proyecto podría dar a lugar la llegada de seres inhumanos, mucho más fuertes que nosotros, y quizás con una moral diferente. Estos miedos implican que el monstruo sería capaz de reproducirse, pero, ¿con quién? ¿Con hembras humanas? En realidad, Victor teme que su creación sea lo suficientemente inteligente como para crear otros seres como él.

En cierto modo, el monstruo lo es. Obliga a Victor a crear una hembra, pero el científico siente remordimientos al notar una «sonrisa fantasmal» mientras el monstruo lo observa trabajar. El verdadero temor no radica en la creación de una hembra, y una posible propagación de la «horrible estirpe» mediante la reproducción sexual. La «sonrisa fantasmal» del monstruo insinúa que este no está simplemente observando el proceso, está aprendiendo a crear otros de su especie.

En efecto, el monstruo de Mary Shelley no es una criatura descerebrada que apenas puede flexionar las rodillas. Es físicamente poderoso y posee, además, un intelecto que rivaliza con el de su creador. En algunas películas esto se explica diciendo que Victor utilizó el cerebro de un prestigioso cirujano, y a veces el de un asesino particularmente astuto. Nada de eso está en la novela.

El procedimiento de animación del cuerpo es otro misterio en la novela. Victor Frankenstein no lo dice, y es lógico. Quiere evitar que otros hagan lo mismo. Sin embargo, Victor menciona a Paracelso y a otros alquimistas y ocultistas, de manera tal que el monstruo podría ser algo así como un homúnculo gigantesco, un golem orgánico, un shoggoth. De chispas y electricidad hay poco y nada. Ni siquiera se menciona a Luigi Galvani [ver: Lovecraft y la IA: el futuro es de los Shoggoth]

Volviendo al laboratorio, Victor no tiene asistente en la novela de Mary Shelley, ni jorobado ni de ningún tipo. El segundo laboratorio, donde crea a la hembra, está situado en una pequeña isla en las Orcadas. Este sitio es interesante. Podemos asumir que la población de la isla no puede proporcionarle los «materiales» necesarios. Además, no se menciona ninguna morgue o cementerio. O bien Victor ha perfeccionado el procedimiento, o sus conocimientos alquímicos le permiten cultivar los cuerpos antes de animarlos.

En todo momento, Victor procede más como un biólogo y un bioquímico que como un físico o un ingeniero. La única referencia en la novela que justifique la presencia de rayos sobre Boris Karloff y otras variantes del cine es una misteriosa «chispa vital», que podría ser o no electricidad, e «instrumentos de la vida», que podrían ser o no artefactos galvánicos. De hecho, el nacimiento del monstruo pretende ser trágico, no un logro científico. El monstruo incluso parece resistirse a deslizarse hacia el mundo de los vivos.

El asco es la parte principal de la relación de Víctor con el monstruo, nacido evidentemente del autodesprecio. Mary Shelley trabaja en varios niveles aquí, siendo el monstruo una proyección de Victor, la parte suya que profiere «una sonrisa espantosa» cuando moldea la carne inerte. En términos de Carl Jung, el monstruo es la Sombra de Victor, los aspectos oscuros e inaccesibles de su ser que dominan sus acciones. Tal vez intuyendo esto, Victor describe a su creación como «mi propio vampiro, mi propio espíritu desatado, obligado a destruir todo lo que me es querido».

A propósito, si bien «vampiro» parece una elección extraña, Victor encuentra un sinnúmero de formas para referirse a su creación, sin nunca emplear un nombre propio. Lo llama «criatura» (creature), «demonio» (fiend), «espectro» (spectre), «miserable» (wretch), «diablo» (devil), «cosa» (thing), «ser» (being), «ogro» (ogre) y, por supuesto, «monstruo» (monster).

La siguiente es la mejor descripción del monstruo en la novela de Mary Shelley, muy diferente de los torpes esperpentos cosidos del cine:


«Su piel amarilla apenas cubría el conjunto de músculos y arterias que había debajo; su cabello era de un negro brillante y fluido; y sus dientes de una blancura perlada; pero estas exuberancias solo formaban un contraste más horrible con sus ojos llorosos, que parecían casi del mismo color que las cuencas blancas en las que estaban colocados, su tez era arrugada y sus labios rectos y negros.»


El grado de horror que despierta el monstruo supera al maquillaje del cine, y esto es razonable. Quienes se encuentran con él en la novela no piensan: «pobre desgraciado, mira esas cicatrices», sino: «¡Mátenlo! ¡Mátenlo!». Es decir que su aspecto debe ser terriblemente inhumano [ver: La biología de los Monstruos]

El subtítulo de la novela, «el moderno Prometeo», proporciona una pista adicional. Victor Frankenstein es un genio, y por lo tanto es un rebelde. En cierto modo, «roba» el «fuego» de los dioses [la creación de la vida], que estos han mantenido oculto para el ser humano. Si esta es una historia de dualidad, el monstruo es el pájaro que roe las vísceras de Prometeo como castigo a su desenfado.

El castigo del Prometeo de los mitos griegos es brutal e incesante. Las vísceras picoteadas crecen durante la noche para ser arrancadas a lo largo del día. El castigo de Victor no es menos grave [en la escala humana]. El monstruo asesina al pequeño hermano de Victor, de cinco años, e incrimina a Justine Moritz, una joven que vive con los Frankenstein, provocando su ejecución. Más adelante asesina al mejor amigo de Victor, Henry Clerval, y posteriormente a su novia, Elizabeth Lavenza , en su noche de bodas [irrumpe en la suite nupcial y la estrangula], tras lo cual el padre de Victor muere de pena.

Los grandes monstruos góticos, como el de Frankenstein, Drácula, Jekyll, Dorian, suelen ser retratados en el cine como seres incomprendidos, a veces atacados por aldeanos analfabetos que portan antorchas, incapaces de percibir que, en el fondo, todos somos humanos. En el gótico, todos podemos ser monstruos, y el de Frankenstein, entre ellos, lo demuestra al llevar a un niño de cinco años al bosque, con la implicación de abuso que eso tiene en el cuento de hadas, y procede a matarlo de la forma más cruel. Como tal acto atenta contra toda posibilidad de que empaticemos con el monstruo, o bien se lo omite o se le da el contexto de un accidente. Mary Shelley es clara al respecto: el monstruo es un monstruo, sin atenuantes.

En resumen, Mary Shelley no explica con claridad cómo Victor Frankenstein creó al monstruo. Décadas de películas nos han dado la impresión de que se fabricó con partes completas, una extremidad por aquí, un órgano por allá, pero la novela sugiere que se trató de un trabajo titánico en su minuciosidad. Si empezó con huesos, presumiblemente no estaba cosiendo partes enteras del cuerpo, porque en ese caso podría haber construido extremidades del tamaño que quisiera.

Esto nos lleva a una pregunta incómoda, un poco injusta tratándose de una pieza de ficción, donde lo inverosímil se debe aceptar para que las cosas sucedan: Si Victor era capaz de crear un cuerpo a partir de elementos diversos y luego animarlos, ¿por qué no utiliza un cadáver completo, intacto, fresco, ahorrándose así la molestia de la reconstrucción? [ver: IA y el Golem de Dios]




Mary Shelley. I Taller gótico.


Más literatura gótica:
El artículo: Frankenstein o el moderno Shoggoth fue realizado por El Espejo Gótico. Para su reproducción escríbenos a elespejogotico@gmail.com

«Poemas escogidos de Percy Bysshe Shelley»; libro y análisis


«Poemas escogidos de Percy Bysshe Shelley»; libro y análisis.




Poemas escogidos de Percy Bysshe Shelley (Selected Poems or Percy Bysshe Shelley) es una colección de poemas del romanticismo del escritor inglés Percy Bysshe Shelley (1792-1822) —esposo de la escritora Mary Shelley—, publicado de manera póstuma en 1866 .

En Poemas escogidos de Percy Bysshe Shelley, sin dudas una magnífica antología, podemos encontrar casi todos los mejores poemas de Percy Bysshe Shelley, un autor que utilizó de forma exquisita todos los recursos de la filosofía del romanticismo para forjar una obra vital y sumamente original. Buena parte de ese corpus se encuentra entre lo más destacado de la poesía inglesa de todos los tiempos.





Poemas escogidos de Percy Bysshe Shelley.
Selected Poems or Percy Bysshe Shelley, Percy Shelley (1792-1822)
  • Abajo dormía la fría tierra (The Cold Earth Slept Below)
  • Alastor, o el espíritu de la soledad (Alastor: or, The Spirit of Solitude)
  • Cuando las suaves voces mueren (When Soft Voices Die)
  • El pasado (The Past)
  • Filosofía del amor (Love's Philosophy)
  • Himno a la belleza intelectual (Hymn to Intellectual Beauty)
  • Himno de Pan (Hymn of Pan)
  • La dama magnética a su paciente (The Magnetic Lady to Her Patient)
  • Ozymandias (Ozymandias)
  • Temo tus besos (I Fear Thy Kisses)
  • Vino de las hadas (Wine of the Fairies)
  • Adonais (Adonaïs)
  • A una alondra (To a Skylark)
  • El demonio del mundo (The Daemon of the World)
  • El triunfo de la vida (The Triumph of Life)
  • Ensayo poético sobre el estado actual de las cosas (Poetical Essay on the Existing State of Things)
  • Epipsychidion (Epipsychidion)
  • Fragmentos póstumos de Margaret Nicholson (Posthumous Fragments of Margaret Nicholson)
  • La bruja de Atlas (The Witch of Atlas)
  • La caminata del diablo: una balada (The Devil's Walk: A Ballad)
  • La nube (The Cloud)
  • Laon y Cythna (Laon and Cythna)
  • La reina Mab (Queen Mab)
  • Mont Blanc (Mont Blanc)
  • Oda al viento del oeste (Ode to the West Wind)
  • Poesía original de Victor y Cazire (Original Poetry by Victor and Cazire)
  • Rosalinda y Helena (Rosalind and Helen)
  • Sobre la muerte (On Death)
  • Una defensa de la poesía (A Defence of Poetry)




Libros de poemas. I Libros de Percy Shelley.


El análisis y resumen del libro de Percy Bysshe Shelley: Poemas escogidos de Percy Bysshe Shelley (Selected Poems or Percy Bysshe Shelley), fueron realizados por El Espejo Gótico. Para su reproducción escríbenos a elespejogotico@gmail.com

«Cuando ya no esté»: Mary Shelley; poema y análisis


«Cuando ya no esté»: Mary Shelley; poema y análisis.




Cuando ya no esté (When I'm No More) es un poema del romanticismo de la escritora inglesa Mary Shelley (1797-1851), publicado durante 1830 en la revista literaria The Keepsake, y desde entonces recogido en numerosas antologías.

Cuando ya no esté —que en cierto modo nos recuerda al Cuando esté muerta (When I am Dead), de Christina Rossetti—, uno de los más notables poemas de Mary Shelley, se propone imaginar el instante de la muerte, y cómo los objetos cotidianos que forman parte de nuestra vida permanecerán en el tiempo; en cierto modo, ausentes, vacíos, huecos, pero también cargados con un profundo significado.

Todo aquel que haya tomado en sus manos un libro, por ejemplo, que alguna vez perteneció a un ser querido que ya no está, seguramente entenderá esa sutil mezcla de ausencia y sacralidad que evoca Mary Shelley.




Cuando ya no esté.
When I'm No More, Mary Shelley (1797-1851)

Cuando ya no esté, el arpa que suena
con profundos tonos de pasión,
colgará sin melodías, con cuerdas vacías,
sobre mi montículo sepulcral;
luego, cuando la brisa de la noche
robe su marco solitario y arruinado,
buscará la música que antaño
recibía sus murmullos.

Pero en vano los vientos de la noche respirarán
sobre cada cuerda que se desmorona.
Muda, como la forma que duerme debajo,
descansará esa lira rota.
¡Oh, memoria! sea tu bendita unción,
derramada entonces en torno a mi lecho,
como el bálsamo que atormenta el pecho
de la rosa, cuando su flor ha muerto.


When I'm no more, this harp that rings
With passion's tones profound,
Shall hang with rent and tuneless strings
O'er my sepulchral mound;
Then, as the breeze of night steals o'er
Its lone and ruined frame,
'Twill seek the music that of yore
To greet its murmurs came.

But Vainly shall the night winds breathe
O'er every mouldering wire,
Mute as the form that sleeps beneath
Shall rest that broken lyre.
O Memory! be thy unction blest,
Poured then around my bed,
Like balm that haunts the rose's breast
When all her bloom hath fled long.


Mary Shelley
(1797-1851)




Poemas góticos. I Poemas de Mary Shelley.


Más literatura gótica:
El análisis, traducción al español y resumen del poema de Mary Shelley: Cuando ya no esté (When I'm No More), fueron realizados por El Espejo Gótico. Para su reproducción escríbenos a elespejogotico@gmail.com

«Debo olvidar tus ojos oscuros»: Mary Shelley; poema y análisis


«Debo olvidar tus ojos oscuros»: Mary Shelley; poema y análisis.




Debo olvidar tus ojos oscuros (I Must Forget Thy Dark Eyes) es un poema de amor de la escritora inglesa Mary Shelley (1797-1851), publicado de forma anónima en 1832, en la revista The Keepsake, y luego incluido en numerosas antologías.

Debo olvidar tus ojos oscuros, uno de los más destacados poemas de Mary Shelley, nos introduce en los pensamientos de una mujer que trata de convencerse a sí misma de que debe olvidar al hombre que ama. No obstante, a medida que el poema avanza, empieza a darse cuenta de que prefiere la muerte antes que el olvido.

El hombre que inspiró este exquisito poema de Mary Shelley fue su esposo, Percy Bysshe Shelley, quien falleció en circunstancias trágicas diez años antes de su composición.




Debo olvidar tus ojos oscuros.
I Must Forget Thy Dark Eyes, Mary Shelley (1797-1851)

Debo olvidar tus ojos oscuros, esa mirada cargada de amor;
Tu voz, que me llenó de emoción,
Tus votos, que me perdieron en este salvaje laberinto,
La presión emocionante de tu suave mano;
Y, aún más querido, ese intercambio de pensamientos,
Que nos acercaba aún más el uno al otro,
Hasta que en dos corazones una sola idea forjó,
Y ya no esperó ni sintió miedo sino por el otro.

Debo olvidar esos adornos de flores:
¿Acaso no fueron los mismos que te di?
Debo olvidar el conteo de las horas brillantes del día,
Su sol ya se ha puesto, y tú no regresarás.
Debo olvidar tu amor, y entonces cerrar
Los ojos llorosos en un día inoportuno,
Y dejar que mis pensamientos torturados busquen el reposo
que los cadáveres encuentran en la tumba.

Oh, por el destino de aquella que, transformada en hojas*,
Ya no puede llorar ni emitir gemidos;
O la reina enferma, quien, temblando mientras sufría,
Encontró que su cálido corazón en piedra se convertía.
Oh, por la corriente de las olas del Leteo**,
Igualmente mortal para la alegría y el arrepentimiento;
Acaso nada de todo esto se pueda salvar;
Pero el amor, la esperanza, y tú, son cosas que no puedo olvidar.


I must forget thy dark eyes' love-fraught gaze,
Thy voice, that fill'd me with emotion bland,
Thy vows, which lost me in this wild'ring maze,
The thrilling pressure of thy gentle hand;
And, dearer yet, that interchange of thought,
That drews us nearer still to one another,
Till in two hearts one sole idea wrought,
And neither hoped nor fear'd but for the other.

I must forget to deck myself with flowers:
Are not those wither'd which I gave to thee?
I must forget to count the day-bright hours,
Their sun is set —thou com'st no more to me!
I must forget thy love! —Then let me close
My tearful eyes upon unwelcome day,
And let my tortured thoughts seek that repose
Which corpses find within the tomb alway.

Oh! for the fate of her who, changed to leaves,
No more can weep, nor any longer moan;
Or the lorn queen, who, chilling as she grieves,
Finds her warm beating heart grow calm in stone.
Oh! for a draught of that Lethean wave,
Mortal alike to joy and to regret!
It may not be! not even that would save!
Love, hope, and thee, I never can forget!


Mary Shelley
(1797-1851)


*Dafne, ninfa de los mitos griegos que se transformó en laurel para escapar del dios Apolo.

**Leteo: uno de los ríos del Hades, que al beber de sus aguas, o al cruzarlas, producía el olvido.




Poemas góticos. I Poemas de Mary Shelley.


Más literatura gótica:
El análisis, traducción al español y resumen del poema de Mary Shelley: Debo olvidar tus ojos oscuros (I Must Forget Thy Dark Eyes), fueron realizados por El Espejo Gótico. Para su reproducción escríbenos a elespejogotico@gmail.com

«Ausencia»: Mary Shelley; poema y análisis


«Ausencia»: Mary Shelley; poema y análisis.




Ausencia (Absence) es un poema del romanticismo de la escritora inglesa Mary Shelley (1797-1851), publicado originalmente en la revista The Keepsake en 1830, y luego reeditado de manera póstuma en la antología: Poemas de Mary Wollstonecraft Shelley (Poems by Mary Wollstonecraft Shelley).

Ausencia, acaso el mejor poema de Mary Shelley, fue escrito en el octavo aniversario de la muerte de su esposo, el poeta Percy Bysshe Shelley. Este dato merece un breve desarrollo, ya que Ausencia, paradójicamente, tal vez fue compuesto en presencia de la única parte de aquel cadáver que no fue reducida a cenizas.

En 1822, poco antes de cumplir los 30 años, Percy Shelley se ahogó tras el naufragio de su velero, el Don Juan, nombre que a su vez homenajeaba al clásico de Lord Byron. De hecho, cuando el cuerpo fue recuperado, el propio Lord Byron ordenó su cremación en la playa, no sin antes extraer su corazón para ser entregado a Mary Shelley.

Las cenizas del poeta luego fueron trasladadas y enterradas en un cementerio de Roma, pero su corazón fue guardado celosamente por Mary Shelley durante el resto de su vida. No es ilógico pensar que Ausencia haya sido escrito en presencia de aquel misterioso cofre que guardaba el corazón de su esposo.




Ausencia.
Absence, Mary Shelley (1797-1851)

Ah, él se ha ido, y yo estoy sola;
¡Qué oscuro y lúgubre parece el momento!
Así es, cuando el alegre sol flota en el viento,
la noche se precipita sobre el clima oriental.

¿No hay una estrella que alumbre la noche,
un suave crepúsculo que acaso calme mi pecho?
Sí, la memoria arroja su mágica luz,
agradable como el occidente dorado del cielo.

Y la esperanza del amanecer —¡Oh! más brillante
que las nubes que arden en el Este;
más bienvenido que la estrella de la mañana,
es el querido pensamiento—: ¡él regresará!


Ah! he is gone — and I alone;
How dark and dreary seems the time!
‘Tis Thus, when the glad sun is flown,
Night rushes o’er the Indian clime.

Is there no star to cheer this night
No soothing twilight for the breast?
Yes, Memory sheds her fairy light,
Pleasing as sunset’s golden west.

And hope of dawn — Oh! brighter far
Than clouds that in the orient burn;
More welcome than the morning star
Is the dear thought — he will return!


Mary Shelley
(1797-1851)




Poemas góticos. I Poemas de Mary Shelley.


Más literatura gótica:
El análisis, traducción al español y resumen del poema de Mary Shelley: Ausencia (Absence), fueron realizados por El Espejo Gótico. Para su reproducción escríbenos a elespejogotico@gmail.com

Mary Shelley: poemas destacados


Mary Shelley: poemas destacados.




La escritora inglesa Mary Shelley, para muchos, la madre de la ciencia ficción, es ampliamente reconocida por su aporte a la novela gótica, sin embargo, su producción literaria también posee otras facetas realmente interesantes. De hecho, los poemas de Mary Shelley se encuentran entre los mejores del romanticismo, a pesar de haber sido un tanto opacados por la figura de su esposo, el poeta Percy Bysshe Shelley.

En esta sección de El Espejo Gótico nos alejaremos un poco de los relatos de Mary Shelley para introducirnos en el ámbito de la poesía. A continuación compartimos algunos de los más destacados poemas de Mary Shelley en nuestra biblioteca.




Poemas de Mary Shelley.
  • Amar en la soledad y el misterio (To Love in Solitude and Mystery)
  • Ausencia (Absence)
  • Cuando ya no esté (When I'm No More)
  • Debo olvidar tus ojos oscuros (I Must Forget Thy Dark Eyes)
  • Ven a mí en sueños (O, Come to me in Dreams)
  • A la muerte (To the Death)
  • ¡Bella Italia! (Fair Italy!)
  • Canción (Song)
  • Como una estrella te levantaste en mi vida (How Like a Star You Rose upon My Life)
  • Cuando ya no exista (When I'm no More)
  • Fama (Fame)
  • Fragmento (Fragment)
  • La elección (The Choice)
  • La marea del tiempo estaba a mis pies (The Tide of Time was at my Feet')
  • La muerte del amor (The Death of Love)
  • La vida es sueño (La Vida es sueño)
  • Oda a la ignorancia (Ode to Ignorance)
  • Oh, escucha mientras canto para tí (Oh Listen While I sing to Thee)
  • Tiempo de morir (Tempo e' piu di Morire)
  • Una escena nocturna (A Night Scene)
  • Un canto fúnebre (A Dirge)




Libros de poemas. I Libros de Mary Shelley.


El artículo: Mary Shelley: poemas destacados fue realizado por El Espejo Gótico. Para su reproducción escríbenos a elespejogotico@gmail.com

«Amar en la soledad y el misterio»: Mary Shelley; poema y análisis


«Amar en la soledad y el misterio»: Mary Shelley; poema y análisis.




Amar en la soledad y el misterio (To Love in Solitude and Mystery) es un poema de amor de la escritora inglesa Mary Shelley (1797-1851), publicado de manera anónima en la edición de 1832 de la revista literaria The Keepsake. Más de cien años después se determinó su autoría y se lo reeditó en la antología: Cartas y poemas inéditos de Mary Wollstonecraft Shelley (Newly Uncovered Letters and Poems by Mary Wollstonecraft Shelley).

Amar en la soledad y el misterio, uno de los más exquisitos poemas de Mary Shelley, refleja los pensamientos de una mujer enamorada que, literalmente, ama en silencio, es decir, que vive en el misterio de un amor imposible.

La narradora del poema, sin embargo, se pregunta por qué sus sentimientos persisten a pesar de que ese amor seguirá siendo imposible. Su conclusión contradice a la idea de amor de acuerdo a las características del romanticismo, que veía en él una fuerza irresistible, implacable, contra la cual uno puede abandonarse por completo o bien romperse en mil pedazos.

Una tercer opción emerge de la desesperanza: el amor merece ser vivido, merece adoración por el amor mismo, aún cuando éste no sea recíproco.

Amar en la soledad y el misterio seguramente fue dedicado al gran amor de Mary Shelley, nos referimos al poeta inglés Percy Bysshe Shelley.




Amar en la soledad y el misterio.
To Love in Solitude and Mystery, Mary Shelley (1797-1851)

Amar en la soledad y el misterio;
conseguir eso que nunca podrá ser mío;
contemplar el terrible bostezo de un abismo
entre mi ser y mi elegido santuario,
derrochar —ser yo misma mi esclava—
¿Cuál será la cosecha de la semilla que dí?

El amor responde con una querida y sutil astucia;
porque él, encarnado, viene con tan dulce disfraz,
que usando el arma de una sonrisa,
y mirándome con ojos de ardiente calma,
no puedo resistir el más intenso deseo:
a su adoración dedicarle mi alma.


To Love in Solitude and Mystery;
To prize one only who can ne´er be mine;
To see a dark gulf yawn fearfully
Between myself and my selected shrine,
And prodigal to one —myself a slave—
What harvest reap I from the seed I gave?

Love answers with a dear and subtle wile;
For he incarnate comes in such sweet guise,
That, using but the weapon of a smile,
And gazing on me with love-kindling eyes,
I can no more resist the strong control,
But to his worship dedicate my soul.


Mary Shelley
(1797-1851)




Poemas góticos. I Poemas de Mary Shelley.


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«Cuentos e historias»: Mary Shelley; libro y análisis


«Cuentos e historias»: Mary Shelley; libro y análisis.




Cuentos e historias (Tales and Stories) es una colección de relatos de la escritora inglesa Mary Shelley (1797-1851), publicado en 1891.

La antología agrupa algunos de los mejores relatos de Mary Shelley, muchos de los cuales aparecieron por primera vez en esta formidable colección, publicada de manera póstuma, en donde se aprecia claramente la influencia que tendría la obra de Mary Shelley en la ciencia ficción.

Recordemos que, hasta la llegada de Cuentos e historias, buena parte de la producción literaria de Mary Shelley —con excepción de sus novelas, como Frankenstein (Frankenstein) y Valperga (Valperga)— había aparecido únicamente en revistas literarias y periódicos.




Cuentos e historias.
Tales and Stories, Mary Shelley (1797-1851)
  • El mortal inmortal (The Mortal Immortal)
  • El sueño (The Dream)
  • La transformación (The Transformation)
  • El campesino suizo (The Swiss Peasant)
  • El deudo (The Mourner)
  • El hijo mayor (The Elder Son)
  • El mal de ojo (The Evil Eye)
  • El polo (The Pole)
  • Eufrasia (Euphrasia)
  • Ferdinando Eboli (Ferdinando Eboli)
  • Hermano y hermana (The Brother and Sister)
  • La chica invisible (The Invisible Girl)
  • La falsa rima (The False Rhyme)
  • La parroquia (The Parvenue)
  • Los peregrinos (The Pilgrims)
  • Un cuento de pasiones o La muerte de Despina (A Tale of the Passions: or, The Death of Despina)




Libros de poemas. I Libros de Mary Shelley.


El análisis y resumen del libro de Mary Shelley: Cuentos e historias (Tales and Stories), fueron realizados por El Espejo Gótico. Para su reproducción escríbenos a elespejogotico@gmail.com

«Ven a mí en sueños»: Mary Shelley; poema y análisis


«Ven a mí en sueños»: Mary Shelley; poema y análisis.




Ven a mí en sueños (O, Come to me in Dreams) —a veces publicado como: Oh, ven a mí en sueños, mi amor (O, Come to me in Dreams, My Love)— es un poema del romanticismo de la escritora inglesa Mary Shelley (1797 -1851), compuesto en 1834 y publicado en la revista The Keepsake en 1839.

Ven a mí en sueños, uno de los grandes poemas de Mary Shelley, describe la congoja, el dolor, pero también la esperanza de una mujer que ha perdido a su pareja y ansía encontrarla de nuevo en sus sueños; del mismo modo en que la autora seguramente deseaba soñar con su esposo, el poeta Percy Shelley, quien falleció prematuramente en 1822.

Lejos de situarnos en medio de la atmósfera tétrica que subyace en los relatos de terror de Mary Shelley, Ven a mí en sueños revela otro costado de esta estupenda autora; más íntimo, quizá, aunque igualmente inquietante.




Ven a mí en sueños.
O, Come to me in Dreams, Mary Shelley (1797-1851)

Oh, ven a mí en sueños, mi amor;
no pediré una dicha más ansiada;
ven con haces estrellados, mi amor,
y con tu beso acaricia mis párpados.

Y así fue, como las antiguas fábulas dicen,
que el amor visitó a una doncella griega,
hasta que ella perturbó el hechizo sagrado,
y despertó para encontrar sus esperanzas traicionadas.

Pero el apacible sueño velará mi vista,
y la lámpara de Psique se oscurecerá,
cuando en las visiones de la noche
renueves tus votos para mí.

Entonces ven a mí en sueños, mi amor,
no pediré una dicha más ansiada;
ven con haces estrellados, mi amor.
y con tu beso acaricia mis párpados cerrados.


Oh, come to me in dreams, my love!
I will not ask a dearer bliss;
Come with the starry beams, my love,
And press mine eyelids with thy kiss.

’Twas thus, as ancient fables tell,
Love visited a Grecian maid,
Till she disturbed the sacred spell,
And woke to find her hopes betrayed.

But gentle sleep shall veil my sight,
And Psyche’s lamp shall darkling be,
When, in the visions of the night,
Thou dost renew thy vows to me.

Then come to me in dreams, my love,
I will not ask a dearer bliss;
Come with the starry beams, my love,
And press mine eyelids with thy kiss.


Mary Shelley (1797-1851)




Poemas góticos. I Poemas de Mary Shelley.


Más literatura gótica:
El análisis, traducción al español y resumen del poema de Mary Shelley: Ven a mí en sueños (Come To me in Dreams), fueron realizados por El Espejo Gótico. Para su reproducción escríbenos a elespejogotico@gmail.com

Mary Shelley: sus mejores relatos de terror


Mary Shelley: sus mejores relatos de terror.



Mary ShelleyMary Wollstonecraft Godwin (1797-1851)— fue una de las grandes escritoras inglesas de la historia, y probablemente una de las mujeres en la novela gótica con mayor grado de influencia en el género.

Sus novelas góticas, como Frankenstein (Frankenstein), son ampliamente conocidas, pero no así sus relatos de terror, algunos de los cuales incluso llegaron a anticiparse a la ciencia ficción. De hecho, algunos consideran que Mary Shelley fue la madre de la ciencia ficción.

En este segmento de El Espejo Gótico daremos cuenta de los mejores cuentos y relatos de terror de Mary Shelley.




Mary Shelley: relatos:
  • Cuentos e historias (Tales and Stories)
  • El mortal inmortal (The Mortal Inmortal)
  • El sueño (The Dream)
  • La prueba de amor (The Trial of Love)
  • La transformación (The Transformation)
  • Mauricio o la cabaña del pescador (Maurice, Or the Fisher's Cot)
  • Roger Dodsworth, el inglés reanimado (Roger Dodsworth, the Reanimated Englishman)
  • Cuentos y relatos (Tales and Stories)
  • El campesino suizo (The Swiss Peasant)
  • El convento de Chaliot (The Convent of Chailot)
  • El doliente (The Mourner)
  • El heredero de Mondolfo (The Heir of Mondolfo)
  • El hermano y la hermana (The Brother and Sister)
  • El hijo mayor (The Elder Son)
  • El ingreso (The Parvenue)
  • El mal de ojo (The Evil Eye)
  • El polo (The Pole)
  • El último hombre (The Last Man)
  • Eufrasia (Euphrasia)
  • Ferdinando Eboli (Ferdinando Eboli)
  • La chica invisible (The Invisible Girl)
  • Lacy de Vere (Lacy de Vere)
  • La falsa rima (The False Rhyme)
  • La novia de la Italia moderna (The Bride of Modern Italy)
  • Las hermanas de Albano (The Sisters of Albano)
  • Los peregrinos (The Pilgrims)
  • Relatos cortos de Mary Shelley (The Short Stories Of Mary Shelley)
  • Un relato de pasiones; o la muerte de Despina (A Tale of the Passions: or, The Death of Despina)
  • Valerius: el romano reanimado (Valerius: The Reanimated Roman)




Más autores en El Espejo Gótico. I Autores con historia.


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Lo que Mary Shelley nunca contó sobre Víctor Frankenstein


Lo que Mary Shelley nunca contó sobre Víctor Frankenstein.


Se sabe que la novela gótica tiende a exagerar. Todo hecho, aunque sea extraordinario, es una pieza aislada que no constituye una historia en sí misma. En este sentido, el arte de narrar consiste en exagerar, en ensanchar, en acentuar, en revestir ciertos sucesos con un valor fundamental, relevante, incluso trascendental [ver: Frankenstein o el moderno Shoggoth]

Toda buena novela es un paciente ejercicio de dilatación.

Por cierto, está en la sabiduría del autor, en su experiencia, pero también en la astucia para omitir ciertos hechos irrelevantes para el argumento —aún cuando puedan ser esenciales en otros foros, como una corte de justicia—, para unir esos fragmentos dispersos y armar una historia.

En este contexto, sabemos que la novela de Mary Shelley: Frankenstein (Frankenstein), utilizó algunos sucesos aislados para consolidar un exquisito culebrón. La historia real, sin embargo, dista mucho de la versión de Shelley, precisamente porque los hechos que la conforman son, en rigor a la verdad, mucho más espeluznantes.

Víctor Frankenstein, a su vez, opera del mismo modo que la autora: utiliza fragmentos —pedazos de cadáveres— para crear una criatura abominable: un híbrido, si se quiere, cuyo organismo es animado mediante dispositivos eléctricos que el propio científico loco tuvo la precaución de fabricar.

Esto no significa que Shelley —o el propio Víctor Frankenstein— carezcan de originalidad. Solo se puede construir algo nuevo a partir de lo que ya fue hecho. La originalidad, en todo caso, consiste en la habilidad del creador para disimular sus influencias.

Shelley tuvo que alterar los hechos verdaderos justamente porque estos siempre son exiguos para la literatura. En definitiva, lo que nos estremece en la vida real no siempre justifica una novela.

Lo cierto es que el científico no utilizó retazos cadavéricos para su experimento, sino el cuerpo de su esposa, fallecida en circunstancias misteriosas.

Por supuesto, podemos especular que accionó la máquina que había inventado mientras reía como un poseso, que la corriente eléctrica sacudió cada músculo en proceso de descomposición, cada tendón, cada cartílago; que el aire del laboratorio se saturó con el hedor cadavérico ya galvanizado, reducido a una fina capa de vapor, y que su esposa, cuando la electricidad por fin se detuvo, seguía muerta.




Taller de literatura. I Egosofía.


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10 extrañas secuelas literarias que quizás no conocías


10 extrañas secuelas literarias que quizás no conocías.




En el universo de las secuelas literarias, y sobre todo de las no oficiales, podemos encontrar tesoros realmente extraños, muchos de los cuales son casi desconocidos aún para los fanáticos de las novelas originales.

A continuación daremos un repaso sucinto por las secuelas literarias más desconcertantes.



10- El Señor de los Anillos (The Lord of the Rings, J.R.R. Tolkien)


La Guerra del Anillo ha terminado. Los Elfos abandonan la Tierra Media. Gondor estabiliza su burocracia señorial. Mordor se convierte en una plaza fuerte de los herederos de Aragorn. Los Orcos huyen hacia el Este. Los Ents retoman su sueño inmemorial. Los Enanos se ocultan en las raíces de las montañas. El Señor de los Anillos ha terminado... o quizás no.

Lo cierto es que la historia de la Tierra Media no termina cuando Frodo, Bilbo, Gandalf, Elrond y Galadriel parten de los Puertos Grises. Por el contrario, el lector que observa al barco élfico perdiéndose en el horizonte posee varias secuelas para aliviar su sensación de desamparo.

El autor ruso Nikolay Danilovich Perumov escribió una novela muy interesante: Descenso hacia la oscuridad (Нисхождение тьмы), que luego sería dividida en dos libros: Espada de elfo (Эльфийский Клинок) y Lanza negra (Черное Копье). Ambas nos ubican en la Tierra Media, unos trescientos años después del final de la Guerra del Anillo, es decir, después que Frodo, Gollum y Sam llegaran al Monte del Destino para destruir el Anillo Único.

El protagonista de la novela es un hobbit llamado Folko Brandybuck, descendiente de Meriadoc Tuk —Merry—, uno de los miembros de la Comunidad del Anillo. Folko y sus compañeros, dos Enanos de temperamento inestable, luchan contra una nueva amenaza para la Tierra Media: Olmer, el líder de las naciones Orientales, quien ha logrado recuperar los Nueve Anillos de los Nazgûl.



9- La máquina del tiempo (The Time Machine, H.G. Wells)


Esta novela clásica de ciencia ficción ha inspirado varias secuelas; entre ellas se encuentra La noche del Morlock (Morlock Night), de K.W. Jeter, y El hombre que amaba a los Morlocks (The Man Who Loved Morlocks), de David J. Lake. En ambas se explora la sociedad los Morlocks, criaturas que en el futuro pensado por H.G. Wells se encuentran recluidas a una existencia subterránea.

A propósito de H.G. Wells, también es oportuno mencionar algunas secuelas de otras de sus grandes novelas: Conquista de Marte (Edison's Mars Conquest), de Garrett P. Serviss, e Invasión de Marte (Invasion of Mars), de Forrest J. Ackerman, continúan el argumento de La guerra de los mundos (The War of the Worlds); mientras que La masacre de la humanidad (The Massacre of Mankind), de Stephen Baxter, nos ubica unos veinte años después de la primera invasión frustrada de los alienígenas, en un mundo donde la Primera Guerra Mundial jamás tuvo lugar.

Finalmente, La isla del doctor Moreau (The Island of Dr. Moreau), otro clásico de H.G. Wells, encontró su secuela en La hija del lunático (The Madman's Daughter), de Megan Shepherd, que relata la historia desde la perspectiva de la hija del doctor Moreau.



8- Frankenstein (Frankenstein, Mary Shelley)


El argumento de Frankenstein o el moderno Prometeo (Frankenstein or Modern Prometheus), de Mary Shelley, no deja la puerta abierta para una continuación. Esto no impidió que una cifra inconcebible de autores mal remunerados considere la posibilidad de expandir el universo original del monstruo creado por Victor Frankenstein.

Jean-Claude Carrière saqueó la historia de Mary Shelley y escribió seis novelas más en solo dos años: La torre de Frankenstein (La Tour de Frankenstein), El paso de Frankenstein (Le Pas de Frankenstein), La noche de Frankenstein (La Nuit de Frankenstein), El sello de Frankenstein (Le Sceau de Frankenstein), El merodeo de Frankenstein (Frankenstein Rôde) y La cueva de Frankenstein (La Cave de Frankenstein). Esta saga le da un nombre propio al monstruo, Gouroull, quien realiza un soporífero periplo delictivo que atraviesa Escocia, Alemania y Suiza.

Si bien no se trata de una secuela, es importante mencionar a Frankenstein desencadenado (Frankenstein Unbound), de Brian Aldiss, donde se relata la historia de un viajero en el tiempo que llega a 1816, desde el siglo XXI, justo en el momento en el que Mary Shelley empieza a escribir el primer borrador de su novela clásica.



7- Melmoth, el errabundo (Melmoth the Wanderer, Charles Maturin)


Si hablamos de novelas góticas es imposible omitir al clásico de Charles Maturin: Melmoth el errabundo (Melmoth the Wanderer), donde un hombre realiza un pacto con el diablo a cambio de doscientos años de vida, solo para descubrir que ese tiempo será destinado a encontrar la forma de recuperar su alma.

La secuela de Melmoth fue escrita nada menos que por Honoré de Balzac. Se titula: Melmoth reconciliado (Melmoth Reconcilé), y cuenta con un argumento notablemente sarcástico; donde el desgraciado Melmoth finalmente consigue trasladar su condena a un miserable empleado bancario parisino.



6- El monje (The Monk, Matthew Lewis)


En la novela de Matthew Lewis: El monje (The Monk), se exploran temas escandalosos como el pacto satánico, el incesto, la violación, el abuso de poder, la doble moral de la Iglesia. Sobre estos cimientos se construyó una secuela extraña, prácticamente desconocida, titulada El nuevo monje (The New Monk).

Se trata de una áspera parodia, un intento por utilizar el humor para socavar los temas escabrosos del argumento original. El resultado: una obra realmente grotesca, obscena, capaz de impresionar a sujetos como el Marqués de Sade.

El nuevo monje pertenece a un tal R.S., Esq., sobre el que poco se sabe. En sus páginas encontramos las correrías del sustituto de Ambrosio: un ministro metodista llamado Joshua Pentateuch. Al igual que Ambrosio, Joshua es reconocido por su elocuencia y su piedad. No obstante, este monje aparentemente perfecto está dispuesto a firmar un pacto con el demonio, no ya para obtener el amor de una mujer, al estilo de Fausto, sino para conseguir dinero, poder... y una jugosa pierna de cordero.



5- Orgullo y prejuicio (Pride and Prejudice, Jane Austen)


Convicción (Conviction), de Skylar Hamilton Burris, es una secuela del clásico de Jane Austen: Orgullo y prejuicio (Pride and Prejudice), que a pesar de eso no presenta a los personajes del original. Es Georgiana, hermana de Darcy, la encargada de unir los hilos entre ambos argumentos.

Convicción relata el destino romántico de Georgiana Darcy, aunque su argumento aborda cuestiones ambiciosas, principalmente la necesidad de hallar apoyo en las convicciones que cada uno tiene acerca de su propia felicidad y cómo alcanzarla. En cierta forma, es una novela que solo puede ser entendida como parte del universo de Jane Austen, aunque de hecho su trama tal vez resulte irritante para el admirador de su obra.

Ya en el terreno del absurdo, hay que mencionar tres reversiones desconcertantes: Orgullo y prejuicio y zombies (Pride and Prejudice and Zombies); Orgullo y prejuicio y zombies: el amanecer de los zombies (Pride and Prejudice and Zombies: Dawn of the Dreadfuls), y La historia de Darcy (Darcy's Story).



4- La narración de Arthur Gordon Pym (The Narrative of Arthur Gordon Pym, Edgar Allan Poe)


La esfinge de los hielos (Le sphinx des glaces), del maestro Julio Verne, es en realidad una secuela de la historia de Edgar Allan Poe: La narración de Arthur Gordon Pym (The Narrative of Arthur Gordon Pym of Nantucket). La novela relata la búsqueda de Gordon Pym, desaparecido en los hielos de la Antártida, y cuyo destino E.A. Poe dejó inconcluso.

Esta continuación parece haber surgido del deseo de Julio Verne por conocer el final de aquella expedición. En uno de sus ensayos, comenta su decepción por el abrupto final de la historia de Gordon Pym, y se si él mismo sería lo suficientemente audaz como para continuarla.

El Halbrane sigue el itinerario de Arthur Gordon Pym. En el camino logran rescatar a un puñado de sobrevivientes del Jane, quienes agitan la imaginación de los hombres narrando extrañas historias. Tal como ocurre en la novela de Edgar Allan Poe, se produce un motín. El Halbrane zozobra y finalmente choca contra un iceberg al pasar las islas Aurora. Los sobrevivientes se dividen en dos bandos. Por un lado están los amotinados; por el otro, los oficiales. Una fuerza misteriosa parece atraerlos hacia un punto incierto del Polo Sur. Esta fuerza no es otra cosa que la propia isla montañosa, cuya forma recuerda a la de la esfinge egipcia. La isla funciona como un gigantesco imán, cuya fuerza de atracción resulta ser la causa de todos los naufragios de la zona. El cadáver de Arthur Gordon Pym también fue arrastrado hacia allí, ya que al morir todavía llevaba su fusil a la espalda.



3- Carmilla (Carmilla, Sheridan Le Fanu)


Carmilla: el regreso (Carmilla: The Return), de Kyle Marffin, continúa el relato clásico de vampiros de Sheridan Le Fanu: Carmilla (Carmilla). El argumento de la historia, lejos de la atmósfera del original, nos ubica en los Estados Unidos, en plena década de los '90.

Esta Carmilla de finales del siglo XX posee una memoria deteriorada. Recuerda vagamente su pasado, pero poco y nada sobre los sucesos ominosos del relato de Sheridan Le Fanu. Como muchos otros vampiros, Carmilla se encuentra perdida en el mundo moderno, observando con cierta desconfianza como los vampiros se han convertido en un ícono de la cultura popular.

Carmilla: el regreso, se destaca en la reconstrucción de su protagonista, basándose en detalles insinuados por Sheridan Le Fanu. Aquí, la vampiresa no reniega de sus deseos lésbicos. Sin embargo, no desprecia a los hombres, sólo le resultan indiferentes, casi elementos decorativos que no poseen ningún tipo de atractivo gastronómico.



2- Otra vuelta de tuerca (The Turn of the Screw, Henry James)


La novela de terror de Henry James: Otra vuelta de tuerca (The Turn of the Screw), probablemente una de las mejores del género, también tuvo su secuela no oficial. Fue escrita por Hilary Bailey y se titula: Miles y Flora (Miles and Flora).

El argumento de la historia regresa sobre aquellos dos niños que la niñera debe cuidar en la historia de Henry James, Miles y Flora. Aquí, Flora se encuentra en la adolescencia, justo antes de una velada en la que le presentará oficialmente a su prometido. En el proceso de embellecerse, comienza a ver en el espejo a un joven muchacho parado detrás de ella.

Posteriormente, esas apariciones se repiten en todos los espejos de la casa. Flora es la única capaz de verlo, justamente porque se trata del fantasma de su hermano, Miles, cuyo destino ingrato coincide con el climaz de la historia de Henry James.



1- El cuervo (The Raven, Edgar Allan Poe)


Si bien no se trata estrictamente de una secuela, al menos en términos formales, La doncella bienaventurada (The Blessed Damozel), de Dante Gabriel Rossetti, continúa en cierto modo la historia del poema de E.A. Poe: El cuervo (The Raven).

En el original atestiguamos el tránsito de la obsesión a la locura de un hombre atormentado por un odioso cuervo que le recuerda, una y otra vez, que su amada ha muerto y que nunca más podrá reunirse con ella en el cielo. En La doncella bienaventurada, Dante Rossetti nos ofrece una situación inversa: una mujer muerta que observa desde el cielo la pena de su amante, llegando a la conclusión de que nunca más podrá reunirse con él.

Para muchos, la doncella de Dante Gabriel Rossetti es la mujer a quien el protagonista de El cuervo desea volver a ver en el cielo. Más allá de ese vínculo, ambos autores aciertan sobre un punto esencial: la verdadera tragedia se produce a través del más irreversible de los desencuentros.

Para el protagonista de El cuervo, la vida sin su amada se asemeja a la muerte, mientras ella, en el poema de Dante Gabriel Rossetti, siente que el cielo se transforma en un infierno sin él. Ni siquiera el canto de los ángeles, o la presencia inconcebible de Dios, le sirven de consuelo.

Y así como Edgar Allan Poe describe a su hombre atormentado observando hacia arriba, sometido a las cacofonías de un cuervo insidioso, Dante Gabriel Rossetti retrata a una doncella inclinada hacia abajo desde los balcones del cielo, observando entre las nubes rosadas el peregrinaje de las almas que ascienden y se reencuentran con sus seres queridos mientras ella, sola y abatida, se pregunta cuál es la razón de la demora de su amante. Los lectores de El cuervo lo intuyen: el hombre, enloquecido por aquel insistente "nunca más", se ha quitado la vida, y las puertas del cielo están eternamente cerradas para él.




Libros extraños y lecturas extraordinarias. I Antologías.


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