Lord Byron: poemas: relatos: biografías


George Gordon Byron, sexto Lord Byron.
1788-1824


Lord Byron es el arquetipo del poeta romántico. Su vida es inabarcable por el oficio de la biografía, ya que su existencia excede cualquier intento de recapitulación ordenada. El Espejo Gótico, siguiendo sus propios consejos, no intentará aportar nada nuevo y coherente al estudio de este gran poeta, sino apenas balbucear algunos detalles que probablemente carezcan de todo valor académico.

Hemos dejado aquí algunos casuales enlaces hacia las obras que descansan en nuestra humilde biblioteca. Luego, haciendo soberbia gala de nuestra dietética retórica, vertiremos todo tipo de inconsistentes consideraciones sobre la obra y la leyenda detrás del genial poeta.

 
Lord Byron: poemas:

Lord Byron: Relatos: curiosidades:



Tras los pasos de Lord Byron.

Su capacidad para cautivar a las mujeres fue, sin dudas, parte de la herencia espiritual de su padre, quien fue un casi mitológico amante de los excesos. Pero a pesar de esta facilidad genética, Lord Byron debió luchar contra varias dificultades que lo hacían sentir disminuido ante los demás. Curiosamente, aquella deformidad que más lo atormentaba, sería finalmente la que le brindase mayores alabanzas por parte de las mujeres. Al parecer, Lord Byron nació con cierta deformidad en los dedos de los pies, que con los años, y a pesar del tratamiento médico, se convirtió en una soberbia renguera. Ahora bien, era tan voluptuosa la personalidad del poeta, que nadie en la sociedad asoció su extraño caminar con una falta o deficiencia, sino todo lo contrario: muchos aristócratas imitaban los complejos pasos de Byron por considerarlos una fascinante muestra de elegante excentricismo.

Maldición literaria.

Ya en la universidad de Cambridge, Byron se destacó tanto como un brillante estudiante como por sus dotes libertinas. Se transformó en un grandioso derrochador, quien no dudaba en hipotecar cualquier necesidad alimenticia en favor de otros alimentos, acaso más sensuales.

A decir verdad, Lord Byron se destacaba en casi cualquier actividad que emprendiese, logrando una reconocida excelencia incluso en la lucha y el esgrima.
Ciertamente, esta excelencia no se apreciaba en el campo de la administración, ya que en 1805 debió abandonar la universidad por falta de dinero.
Se mudó a Londres, donde al principio sobrevivió mediante la caridad de una amante, de quien se dice que ejercía como prostituta, pero que la historia nunca pudo rescatar de las sombras del anonimato.

Ese mismo año, Byron publicó su primer obra poética, bautizada cruelmente: Composiciones fugaces.

El libro vio la luz gracias al aporte de Elizabeth Pigot, quien pacientemente reunió y ordenó los poemas que Byron iba desechando. Lamentablemente, este texto fue quemado por un exaltado párroco, quien temía por la reputación de una tal Mary, que aparecía en varios poemas en situaciones que el buen padre no estaba dispuesto a tolerar.

La Búsqueda de Troya.

Mucho antes de que el arqueólogo Heinrich Schliemann soñase con la existencia real de la cuidad de Troya, Lord Byron no sólo la soñó, sino que intentó buscarla en las costas de Turquía. La historia, ciertamente, debe sus honores a Schliemann, quien llegaría a encontrar los restos de la opulenta Ilión, pero también creemos que Byron merece ser destacado por ser el primero en considerar que el relato de Homero no sólo se basaba en la fantasía propia de la épica.

Una Hermana muy querida.


En 1811, presa de un profundo dolor por la pérdida de su madre, Byron encontró asilo en la casa de su hermanastra, Augusta Leight, quien era la hija del "Loco Jack" Byron. De aquella época datan las primeras acusaciones de incesto.

Casi todas las biografías de Lord Byron coinciden en dos cosas con respecto a este escabroso tema:

1) Ciertamente, Byron y su hermanastra mantuvieron relaciones.
2) Lord Byron jamás renegó de esta relación, aunque por cuestiones legales tampoco lo admitió.

No se conservan muchos retratos de la ardorosa Augusta, y los que sí sobreviven no son demasiado generosos con su mítica belleza, ya que se suele decir que los retratos que sólo muestran el rostro de perfil son para disimular rasgos poco agraciados. Ustedes juzgarán si esto es así o no. En El Espejo, en cambio, pensamos que la gracia y la belleza residen en el ojo que las contempla y no en el objeto en sí; y si Byron sentía que Augusta era hermosa, posiblemente lo haya sido.

El matrimonio con el diablo.

En 1812 ya comenzaron a publicarse varias obras que con el tiempo serían clásicos, y de las cuales nos ocuparemos oportunamente. En 1815, Lord Byron finalmente se casó. La víctima fue Anna Isabella Milbanke.

El matrimonio fue tormentoso y fugaz, ya que al enterarse de las repetidas infidelidades del poeta, Lady Byron lo abandonó en 1816. Algunos espíritus crueles niegan que Lord Byron le haya sido infiel a la pobre Anna, y para argumentar sus dichos se basan en las famosas palabras que poeta le dedicó a su esposa en la noche de bodas:

Te arrepentirás de haberte casado con el diablo.

Para los defensores del poeta, esto es una muestra de que Byron jamás tomó en serio su vínculo con Anna. Nosotros no podríamos asegurar esto, aunque ciertamente nos parece que la frase es más una autocrítica que una advertencia.

Pero no todo fue desdicha en el matrimonio de los Byron, ya que en medio de la tormenta florecieron los pétalos de una rosa que también conocerá la genialidad. Hablamos de Lady Ada Augusta Byron King, condesa de Lovelace.

Otra coincidencia entre los cronistas: Lord Byron jamás llegará a conocer personalmente a su hija.

El Poeta Errante.

Profundamente desilusionado con las críticas que lo tildaban de antipatriótico, y aquellas aún más canallescas, que lo acusaban de incestuoso y sodomita, Lord Byron comenzó una vida errante que lo llevó a recorrer toda Europa.

En Italia hizo estragos entre las mujeres; llegando a mantener relaciones, al mismo tiempo, con Margarita Congni, y las condesas de Benzoni y Albrizzi. También participó de la revuelta contra el Papa, durante la cual escribió La profecía de Dante, y también contra la corona de Austria.

En Venecia, calentó el lecho de la condesa Teresa Guiccioli, quien oportunamente había quedado viuda ese mismo año. Para finales de 1821, los críticos más audaces han llegado a contabilizar más de 250 amantes en la vida del poeta.

Los envidiosos y los cretinos niegan este dato, asegurando que sólo se trataban de fanfarronadas propias del poeta. Nosotros, acaso igual de cretinos pero para nada envidiosos, no dudamos de que un hombre con el encanto de Lord Byron pudiese acumular un corpus tan considerable.

De hecho, sus atractivos eran tan irresistibles que durante su breve estancia en la casa de los Shelley, Byron logró seducir a la joven e inconmovible Claire Clairemont, hermana de Mary Shelley, y con quien tuvo otra hija, la cual, lamentablemente, murió en 1822.

La Defensa de Grecia.

En 1824, Lord Byron partió por mar hacia su amada Grecia para alistarse en la lucha por la independencia contra el imperio otomano. Esta actitud ha hecho que aún hoy su nombre figure entre los héroes de Grecia.

Muchos estudiosos toman este dato como algo menor, pero yo creo que es uno de los detalles que mejor describen la personalidad de Lord Byron. Su aporte en la guerra de independencia griega no se limitó, como muchos creen, sólo al campo literario; ya que estuvo al mando de un regimiento, e incluso él mismo llegó a reclutar a los jinetes Suliotas, con quienes luchó codo a codo.

Su visión militar era, según parece, tan lúcida, que hasta el príncipe Alejandro Mavrocordatos lo convocó para planear la ofensiva griega. Desafortunadamente, una cruel enfermedad alejaría al poeta de la pluma y de los campos de batalla.

La Maldición de los Lores.

Lo que no pudieron las armas otomanas, ni el despecho de las mujeres, lo logró la malaria. El 16 de abril de 1824, y tras varios días de negarse al inhumano tratamiento médico, Lord Byron finalmente cedió al consejo de los especialistas. Se le aplicaron varias sangrías, una de las cuales llegó a quitarle dos litros de sangre, y naturalmente murió. Era un 19 de Abril.

El final de su vida tampoco estuvo excento de misterio, ya que muchos de sus ancestros murieron, como él, a los 36 años. Con el tiempo se llegó a rumorear que una extraña maldición se cernía sobre la Casa de los Byron, pero esa es otra historia.

El Señor de los Poetas.

El lector ácido habrá notado que no hemos hablado sobre la obra poética de Lord Byron. Esto es así porque preferimos hacerlo cada vez que publiquemos alguno de sus poemas. En este artículo sólo quisimos dar cuenta de algunos rasgos de su carácter; una especie de presentación si se quiere, para que aquellos que no estén familiarizados con sus poemas puedan ir entrando en confianza con su estilo y personalidad.

Para finalizar con esta insufrible y poco digna introducción; diremos que nuestra admiración por Lord Byron es completa, abarca su poesía y su humanidad, incluídos sus excesos y errores; ya que siempre nos hemos sentidos inclinados a admirar a aquellos que viven intensamente.

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5 comentarios:

Phily dijo...

Me encanta lord Byron, y me encanta laintroducción que hicieron de él, lo que me demuestra a pensar que aquellos que criticaron a la vida de Byron sólo lo envidiaron. un hombre con ese carisma y talento (mas allá de sus errores) es un hombre que tiene al mundo a sus pies y eso genera la envidia de las demas personas.
en mi caso, me quito el sombrero, hago una reverencia y diré "lo admiro, señor"

maryluz dijo...

he conocido poco sobre lord byron, razón por la que visito ésta pagina, que de hecho que me ha gustado mucho. conocí su nombre por haber leído frankenstein, un libro con bastantes notas al pie; y por que he tenido frases célebres de éste gran poeta en mis manos.muchas gracias por ésta información tan especial los felicito por esa introducción tal peculiar.

marcegothik dijo...

me fascina lord byron es uno de mis poetas favoritos, respecto a su vida lo unico que hay que decir es que aunque su vida fue muy polemica, por asi decirlo, fue un magnate de la poesia su talento, romantisismo y mistisismo hacen eco de generacion en generacion. a mi personalmente me cautivan sus escritos.gracias al espejo gotico por tan maravillosa introduccion.

Iggy Curtis dijo...

Hola me gustaría que publicaran el poema de Oscuridad de Lord Byron muy buen blog....

Anónimo dijo...

Pues yo entre aqui para buscar un poema para peter murphy , pienso darle un pequeño presente junto con un poema de Lord Byron. Viene a mexico este domingo!