Lord Byron nos deja una inquietante observación sobre el carácter efímero de la existencia humana. Lejos de los cantos que alaban el amor inmortal, su poema peregrina en las brumosas fronteras de la melancolía y la tristeza; como si un cansancio solemne e insoportable se hubiese posado en sus hombros.
En lo personal, creo que el aspecto más terrorífico del poema, es que Lord Byron no haya incluido al amor en su melancólica visión del porvenir. Es decir, él no dice que algún día dejará de amar, sino que amará menos, que a medida que el cansancio de las cosas mundanas se apropien de su cuerpo, cuando la vejez sea una cuestión del presente, también su corazón sentirá las consecuencias de ese abatimiento.
Lamentablemente, no podemos interrogar a Lord Byron con mayor profundidad sobre este tema, ya que no conoció la senectud, anulando con ello cualquier intento de rectificación. Pero también existe un matiz que nos deja una pequeña esperanza: la melancolía.
La visión del poeta sería completamente desoladora si hablase de resignación, que no es otra cosa que la muerte de la voluntad, pero Lord Byron no se resigna: evoca, recuerda, por lo tanto, su corazón quebrado aún palpita; y mientras alguien sea capaz de revivir el ardor de las caricias sentidas, la angustia y la felicidad de saber que ese cuerpo que yace a nuestro lado es al que deseamos regalarle todos los besos que nos resten, aun quedan esperanzas.
Quien sabe, después de todo, tal sí volveremos a vagar juntos...
No Volveremos a Vagar...
Lord Byron.
Lord Byron.
Así es, no volveremos a vagar
tan tarde en la noche,
Aunque el corazón siga amando
y la luna conserve el mismo resplandor.
Pues así como la espada gasta su vaina,
Y el alma consume el pecho,
también el corazón debe detenerse a respirar,
e incluso el Amor debe descansar.
Aunque la noche fue hecha para amar,
y los días retornan demasiado pronto,
Aún así no volveremos a vagar
bajo la luz de la luna.
Lord Byron.
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2 comentarios:
Por cierto q es triste y no por eso menos veraz, ques lo que realmente me aturde... creo haber leido que Lord Byron afirmaba que todos los recuerdos son tristes: pues mientras las remembranzas de cuestiones dolorosos los son por la evocación de ese momento al presente,los recuerdos de buenos tiempos son tristes porque ya se han ido... encuentro esta melancólica mirada al pasado de Byron en este bello pero triste poema.
Cuán bello y acogedor resulta volver a estos lugares. En los brazos de Byron, una vez más, me sumo en la más inquietante dicha al leerlo. Como siempre, excelente elección, amigo mío. Nunca salgo defraudada de tu rincón, el cual ha quedado de lo más esquisito.
Intentaré que mis ausencias no sean tan prolongadas.
Deseando que estés bien, te dejo un abrazo y un beso de tu siempre amiga de aventuras literarias.
QUIMERA
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