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Lord Byron y el mito de Leandro

Lord Byron y la reivindicación de Leandro.
La poesía al rescate del mito.


La poesía a menudo se sumerge en las aguas de la mitología, pero son pocas las ocasiones en que logra arrancarla del ámbito mítico y posicionarla en el estrecho catálogo de prodigios reales y comprobados. Este es uno de esos pocos casos.

El mito de Hero y Leandro no es de los más conocidos, aunque su temática si lo es, básicamente, la historia trágica de dos amantes.

Hero era una hermosa sacerdotiza de Afrodita que vivía recluida en una torre en Sestos, al norte del Helesponto, hoy llamado Estrecho de los Dardanelos. Leandro, un muchacho de Abidós, justo en el otro extremo del estrecho, se enamoró perdidamente de ella, y cada noche cruzaba a nado el Helesponto para yacer en su lecho. Desde lo alto de su torre, Hero encendía una lámpara para guiarlo en las aguas oscuras.

Por cierto que aquel amor no se concretó de inmediato. Leandro debió apelar no solo a sus dotes natatorias para impresionar a la muchacha. El joven argumentó que Afrodita, diosa del amor, despreciaba las atenciones y la adoración de una muchacha virgen. Ante semejante argumento, Hero cedió, y se acostó con Leandro a lo largo de todo el verano.

Entonces llegó el invierno y sus olas embravecidas. Una tempestad imprevisible se cerró sobre el Helesponto justo cuando Leandro nadaba en sus aguas. Una ráfaga de viento cargada de extrañas voces golpeó contra la torre. La lámpara de Hero se apagó, y el joven perdió el rumbo y finalmente se ahogó.

Las horas pasaron, y cuando Hero atisbó en la costa el cadáver de Leandro se arrojó desde lo alto de la torre.

Ahora bien, este es el mito clásico, resumido bestialmente por nosotros, que llegó a oídos del joven Lord Byron (1788-1824). Hasta entonces era solo eso, un mito, una leyenda más de dos amantes golpeados por la fuerza del destino. Lo curioso es que la única parte mítica de esta historia es el cruce del Helesponto a nado, el resto podría suceder, como sin dudas sucedió incontables veces.

El 3 de mayo de 1810 Lord Byron se encontraba viajando hacia Constantinopla para defender a Grecia de la opresión otomana. Mientras el buque que lo transportaba, el Salsette, anclado en Abidos, aguardaba un permiso de las autoridades para seguir avanzando, el joven poeta y un amigo, el teniente Ekenhead, decidieron poner a prueba los límites entre mito y realidad.

Esa misma tarde ambos se arrojaron a las aguas del Helesponto ante la mirada atónita de numerosos testigos. Lo que nadie había hecho, además de Leandro, un personaje de la más rigurosa mitología, se hizo con total naturalidad. Lord Byron, un muchacho con serias deformaciones óseas en sus pies, cruzó el Helesponto a nado.

Extrañamente esta hazaña logró dos cosas: erradicar la idea de que cruzar el estrecho a nado era una muerte segura, es decir, logró arrancar a Leandro del mito (o redefinirlo como una forma más de lo posible) y ubicarlo en la más plausible realidad, además de elevar a Lord Byron, un muchacho real con deficiencias motrices reales, al diminuto salón donde los hombres se trascienden a si mismos y se transforman en mito.


Más mitos griegos. I Historias de amor de la mitología griega.


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El artículo: Lord Byron y la reivindicación de Leandro fue realizado por El Espejo Gótico. Para su reproducción escríbenos a elespejogotico@gmail.com

1 comentarios:

Robert Augusto Rod. dijo...

Interesante, sencillo y claro comentario. Es una bonita manera de invitar a la leer sobre la Mitología Griega y su inagotable influencia en nuestra cultura occidental. Visitaré esta página con frecuencia. Felicitaciones y gracias !