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10 mejores relatos de terror del hombre vs. naturaleza


10 mejores relatos de terror del hombre vs. naturaleza.




Durante el romanticismo se llegó a ese equilibrio en la fuerza, o en la percepción, que tanto Yoda como los griegos recomendaban. Hasta entonces, la naturaleza era esencialmente aterradora. Con los románticos se convirtió en hermosa; aunque jamás dejó de ser concebida como algo hostil. De ahí el castigo, o la venganza, de la industrialización.

Muchas cosas pueden ocurrir si damos un paseo por la naturaleza en bruto, desnuda de artificios cívicos. Podemos perdernos, claro, descubrir que estamos solos; o lo que es aún peor, acompañados por la lógica de lo salvaje, que justifica los actos más inconfesables de la supervivencia.

Lo salvaje, además, estimula nuestras emociones primarias, instintos básicos de paranoia, de miedo, de desesperación frente a la hostilidad de la naturaleza. De eso se trata justamente los relatos de terror de lo salvaje, o Wilderness Horror Stories: historias donde el principal ingrediente es el hombre en términos de sujeto social inmerso en la naturaleza en estado puro: hermosa pero indomable.

El escenario salvaje puede variar, desde un bosque a una selva, un desierto, una cueva, una montaña o una isla emplazada en ignotas mareas; el resultado es siempre el mismo: el ser humano de pie, o de rodillas, frente a la vasta y sobrecogedora sabiduría de la naturaleza.



10- El campo (The Field, lord Dunsany)

En El campo, lord Dunsany desarrolla uno de los aspectos más sobrecogedores de la naturaleza: su capacidad para absorber el horror y la devastación provocadas por el hombre.

En este caso, el protagonista se obsesiona con un hermoso campo que no parece tener nada fuera de lo común; sin embargo, cierta atmósfera indefinible le sugiere que algo ominoso se esconde debajo.

La prudencia nos sugiere omitir qué clase de horror se oculta allí. Baste decir que las atrocidades cometidas por el hombre nunca desaparecen del todo; sobreviven, incluso en las flores y el verde de la campiña.



9- El juego más peligroso (The Most Dangerous Game, Richard Connell)


Excelente ejemplo del hombre acostumbrado a someter a la naturaleza pero que repentinamente es sometido por las reglas que él mismo estableció.

El juego mas peligroso relata la historia de un cazador de Nueva York habituado a realizar metódicos exterminios en distintos rincones del mundo. Cierto día, producto de un naufragio, arriba a una aislada pero hermosa isla en el Mar Caribe donde finalmente deberá asumir el rol de presa cuando otro cretino, esta vez un aristócrata cosaco, decide cazarlo como a un animal.

A la luz de este resumen, fácilmente podríamos creer que no se trata de un relato de hombre vs. naturaleza, sin embargo caeríamos en una suposición errónea.



8- El gran dios Pan (The Great God Pan, Arthur Machen)


Una excepción, que no será la última, en esta lista de relatos de terror de hombre vs. naturaleza. El gran dios Pan es una novela, no un relato corto.

Esta impresionante obra de Arthur Machen fue denunciada como algo blasfemo, repugnante, brutal, en parte debido a su estilo decadente, pero sobre todo como causa de la extraña sensualidad que se desprenden de sus páginas.

La novela desarrolla el símbolo del dios Pan adorado en los mitos griegos: una entidad absoluta, salvaje, perversa, sinónimo de todo lo natural y, en consecuencia, de lo pagano.



7- La música en la colina (The Music on the Hill, Saki)


Saki, seudónimo de H.H. Munro, establece aquí el viejo juego de contrastes entre la cálida vida en sociedad con la existencia miserable en la espesura.

La música en la colina relata la historia de un encuentro fatal entre el hombre y la naturaleza; esta vez representada en las letales astas de un ciervo. En cierta forma, el relato insiste sobre las teorías de Arthur Machen, validando aquel grito desesperado del romanticismo: ¡Pan no ha muerto!

Saki revela aquí la verdadera esencia del culto a Pan: todo aquel que entra en su templo, la naturaleza, se convierte inmediatamente en un devoto adorador. Sólo es necesario que las condiciones sean apropiadas para retornar a los viejos y macabros cultos de antaño.



6- Genius Loci (Genius Loci, Clark Ashton Smith)


Relato pulp de la más exquisita cosecha.

Aquí, Clark Ashton Smith, colaborador de los mitos de Cthulhu y amigo personal de H.P. Lovecraft, desarrolla el concepto de Genius Loci, algo así como el alma del lugar; una idea muy arraigada en la Antigua Roma, cuya propuesta principal deduce que la sensación de opresión, cuando no directamente de hostilidad, que sentimos en los sitios salvajes, proceden de una entidad inmemorial que ocupa esos espacios y nos perfora con su mirada.

De este modo, Clark Ashton Smith explica de manera realmente genial el por qué de esas sensaciones vagas que proceden al extraviarnos en la naturaleza. Todo ese cáliz de impresiones confluyen en la intima certeza de que, en medio de lo salvaje, siempre somos intrusos.



5- El Señor de las Moscas (Lord of the Flies, William Golding)


Otra excepción en la lista de relatos del hombre contra la naturaleza, y al igual que en el caso de Arthur Machen, plenamente justificada.

El Señor de las Moscas relata la historia de un grupo de niños exploradores que, luego de un accidente, quedan varados en medio de la selva, muy cerca de la costa. En pocos días, los últimos resabios cívicos desaparecen, también la camaradería y la solidaridad. Se instaura entonces un régimen primario, un orden brutal donde los más fuertes gobiernan con despótica autoridad, convirtiéndose en despiadados devotos del Señor de las Moscas, básicamente la cabeza de un jabalí que han cazado y que, debido al calor, es invadida por el zumbido de las moscas.

La novela es, en resumen, un excelente ejemplo de cómo nuestras construcciones sociales pueden derrumbarse en apenas pocos días perdidos en la naturaleza.



4- El hombre muerto (Horacio Quiroga)


Tal vez uno de los mejores relatos de terror de Horacio Quiroga.

El hombre muerto relata la historia de un trabajador de la selva del noroeste argentino; duro, taciturno, templado por el esfuerzo de largas jornadas bajo el sol abrasador, que imprevistamente sufre un accidente a escasos metros de su casa.

A pesar de la cercanía con la vida, está solo, y a merced de la naturaleza y los sutiles horrores que le reserva a quienes se atreven a agonizar en sus dominios.



3- El Wendigo (The Wendigo, Algernon Blackwood)


Entramos en la zona caliente de nuestra lista de mejores relatos de terror del hombre vs. naturaleza, y en ese ámbito se destaca, sobre todo, Algernon Blackwood.

El Wendigo recupera una vieja leyendas de los pueblos algonquinos, que luego sería reciclada por la ciencia bajo la figura de psicosis del wendigo: síndrome que emerge al estar perdido en la naturaleza y cuyo síntoma característico es el deseo de comer carne humana.

En el caso de El Wendigo de Algernon Blackwood, se trata de una entidad que representa a la naturaleza, y especialmente a los bosques que se extienden desde Alaska a la región de los grandes lagos: una fuerza oscura, desconocida, pero también presente en el corazón humano.



2- Para encender una hoguera (To Build a Fire, Jack London)


Probablemente uno de los relatos cortos más conocidos y justamente alabados de Jack London; alguien que entendía a la perfección que la batalla entre el hombre y la naturaleza no siempre se desarrolla a través de grandes epopeyas.

De hecho, algo tan simple como encender una hoguera en un medio ambiente salvaje, gélido, puede interpretar a la perfección la esencia de ese conflicto inmemorial.



1- Los sauces (The Willows, Algernon Blackwood)


Aprovechando que toda lista es necesariamente un ejercicio subjetivo, añado otra opinión personal, que algunos bien podrían calificar de exagerada: Los sauces no sólo es el mejor relato de terror del hombre contra la naturaleza, sino que es el mejor relato de terror de la historia.

Algernon Blackwood consigue una sucesión de efectos demoledores apelando a elementos simples pero que repentinamente se tornan siniestros: niebla, sauces y un par de amigos que atraviesan esos paisajes de locura y oscuridad llevándose consigo algo más que miedo.

La verdadera naturaleza de las entidades conocidas como Los Sauces nunca es aclarada por Algernon Blackwood; a veces aparecen como seres malévolos y traicioneros, otras como criaturas místicas, casi divinas. Tal vez por eso definan mejor que ninguna otra pieza literaria la ambigua pero fatal belleza de lo salvaje.




Antologías de terror. I Libros extraños y lecturas extraordinarias.


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