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Jack el destripador y su influencia en la literatura


Jack el destripador y su influencia en la literatura.




Jack el destripador fue un célebre asesino del siglo XIX que operaba en la región de Whitechapel, Londres, autor de al menos cinco asesinatos en 1888, y quizás otros antes y después, alcanzando una cifra especulativa de once crímenes que aún continúan sin resolverse.

Por la naturaleza horrorosa de esos asesinatos, por sus misteriosas cartas a la prensa, pero sobre todo debido al hecho de que nunca fue identificado, Jack el destripador fue el más perfecto icono del terror de la sociedad victoriana.

Con estos antecedentes resulta lógico que Jack el destripador haya tenido tamaña influencia en la literatura.

De hecho, ciertas indicios de Jack el destripador se encuentran en obras tan conocidas como El extraño caso del doctor Jeckyll y Mr. Hyde (The Strange Case of Dr Jekyll and Mr Hyde), de Robert Louis Stevenson; Drácula (Dracula), de Bram Stoker; e incluso en los relatos detectivescos de Sherlock Holmes.

A propósito de Holmes, es oportuno señalar que en 1907 se publicó un extraño opúsculo en Alemania llamado: Wie Jack, der Aufschlitzer, gefasst wurde; que significa más o menos: Cómo Jack el destripador fue atrapado. Naturalmente, quien logró capturar a Jack el destripador fue nada menos que Sherlock Holmes.

Si bien puede ser difícil de encontrar, existe una vieja traducción al español de este relato, que data de los años '30, titulada: Memorias íntimas del rey de los detectives No. 3, El Destripador.

Una de las mayores y más inmediatas influencias literarias de Jack el destripador se percibe en la novela de Marie Belloc Lowndes: El inquilino (The Lodger), de 1913.

La novela de Marie Belloc Lowndes relata la historia de una pareja de ancianos, el señor y la señora Bunting, quienes sospechan que su inquilino, el señor Sleuth, es en realidad un misterioso asesino conocido como el Vengador (Avenger), en una clara alusión a Jack el destripador y una de sus más terroríficas afirmaciones a la prensa.

Esta interesante obra luego sería adaptada nada menos que por Alfred Hitchcock en 1927, versión que en español se tituló alternativamente: El inquilino y El enemigo de las rubias.

Allí se aprovecha la figura de Jack el destripador pero se descartan otras, quizás más interesantes, que luego serían parte de numerosas especulaciones y teorías sobre la verdadera identidad del asesino.

Estas hipótesis, algunas de ellas verdaderamente alocadas, alcanzaron su cima de popularidad con la obra de Stephen Knight: Jack el destripador: la solución final (Jack the Ripper: The Final Solution), donde se desarrolla una inquietante teoría conspirativa que involucra a la masonería, la realeza y la aristocracia médica de la Inglaterra victoriana.

Lo cierto es que a partir del Jack el destripador surgió una larga lista de obras de ficción inspiradas en los crímenes de Whitechapel; la mayoría de ellas, novelas góticas que se inscriben en el Penny Dreadful, es decir, breves relatos cortos que desarrollaban con macabra minuciosidad aquellas atrocidades que la prensa sólo podía mencionar de pasada.

Un ejemplo es la novela negra de John Francis Brewer: La maldición sobre Mitre Square (The Curse Upon Mitre Square), de 1888, quien ubica el asesinato de Catherine Eddowes como elemento central de la historia.

En cierta forma, la literatura en general y especialmente la novela negra hicieron un tremendo esfuerzo para evaporar los prejuicios que rodeaban el caso de Jack el destripador.

En Londres más oscura (Darkest London), de Margaret Harkness, publicada en 1889, se derriban algunos de estos prejuicios al especular que Jack el destripador no era en modo alguno un carnicero judío, como muchos por entonces creían, pulverizando esa teoría popular de forma bastante convincente.

Otras hipótesis, sin embargo, continuaron floreciendo en el imaginario colectivo; por ejemplo aquella que señala que la verdadera identidad de Jack el destripador corresponde a la de Lewis Carroll, el autor de Alicia en el País de las Maravillas.

Antes de continuar añadimos los siguientes títulos de historias especulativas sobre Jack el destripador:

Un caso para resolver (A Case to Answer, Edgar Lustgarten); Terror sobre Londres (Terror Over London, Gardner Fox); Ritual en la oscuridad (Ritual in the Dark, Colin Wilson); El pequeño amigo de Jack (Jack's Little Friend, Ramsey Campbell); La vida privada de Jack el destripador (The Private Life of Jack the Ripper, Richard Gordon); Whitechapel: huellas en escarlata (White Chappell, Scarlet Tracings, Iain Sinclair); Destripador (Ripper, Stefan Petrucha); y Yo, el destripador (I, Ripper, Stephen Hunter); entre otras.

Ahora bien, más allá de estas historias especulativas, Jack el destripador adquirió un protagonismo absoluto en muchas novelas de terror y relatos fantásticos. Dos de las mejores obras al respecto corresponden a Robert Bloch, colaborador de los Mitos de Cthulhu y miembro del llamado Círculo de Lovecraft.

La más conocida es La noche del destripador (Night of the Ripper), de 1984; donde el inspector Abberline investiga el caso de Jack el destripador, el cual parece moverse libremente en los círculos íntimos de la reina Victoria. Como dato curioso conviene agregar que uno de los personajes de la novela es nada menos que Arthur Conan Doyle.

La menos conocida de las dos historias de Robert Bloch sobre Jack el destripador, aunque probablemente la mejor de todas, es Sinceramente suyo: Jack el destripador (Yours Truly, Jack the Ripper); publicada en la edición de julio de 1943 de la revista pulp Weird Tales.

Aquí, Jack el destripador es descrito como un Eterno, es decir, una criatura inmemorial que debe oficiar sacrificios humanos para prolongar su participación en la inmortalidad.

Para cerrar este repaso, acabadamente incompleto, conviene añadir la curiosidad de que incluso Batman se ocupó de Jack el destripador.

Efectivamente, en la novela gráfica de 1989, Gotham by Gaslight, un ancestro victoriano del Caballero de la Noche persigue a Jack el destripador fuera de su jurisdicción; esta vez en las oscuras callejuelas de Nueva York.




Libros extraños y lecturas extraordinarias. I Taller de literatura gótica.


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