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F. Marion Crawford: cuentos de terror destacados


F. Marion Crawford: cuentos de terror destacados.




Francis Marion Crawford (1854-1909) fue un importantes autores de cuentos de terror de finales del siglo XIX, no tanto debido a su popularidad, la cual fue escasa, sino a la increíble habilidad para incorporar en sus obras algunos elementos típicos de la literatura gótica.

En esta sección daremos cuenta de algunos de los más destacados cuentos de terror de Francis Marion Crawford.




Cuentos de terror de F. Marion Crawford:




Autores en El Espejo Gótico. I Autores con historia.


El artículo: Francis Marion Crawford: cuentos de terror destacados fue realizado por El Espejo Gótico. Para su reproducción escríbenos a elespejogotico@gmail.com

Charles Nodier: cuentos de terror destacados


Charles Nodier: cuentos de terror destacados.




Charles Nodier (1780-1844) no solo fue uno de los más importantes escritores franceses de su tiempo, sino también el responsable de introducir el romanticismo en su tierra.

Utilizó a las antiguas leyendas europeas como base de sus relatos, así también como algunos elementos típicos de la literatura gótica. De este modo, los cuentos de terror de Charles Nodier adquirieron una gran popularidad entre el público, sobre todo a partir de la publicación de su gran antología: Infernaliana (Infernaliana).

En esta sección nos introduciremos en los aspectos más terroríficos de la producción literaria de este notable autor, donde abundan las referencias a lo sobrenatural, los fantasmas, los vampiros; más precisamente, en los más destacados cuentos de terror de Charles Nodier.




Cuentos de terror de Charles Nodier:




Autores en El Espejo Gótico. I Autores con historia.


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Rubén Darío: cuentos de terror destacados


Rubén Darío: cuentos de terror destacados.




Rubén Darío (1867-1916) fue, sin lugar a dudas, uno de los más importantes ejemplos del cuento latinoamericano de aquella época, logrando destacarse especialmente dentro del modernismo.

Sin embargo, una de las facetas menos reconocidas de su producción literaria, los cuentos de terror de Rubén Darío, donde el autor aborda temas universales del género, e incluso de la literatura gótica, como el ocultismo, lo sobrenatural, y los vampiros, entre otros.

En esta sección de El Espejo Gótico nos ocuparemos de repasar algunos de esos grandes cuentos de terror de Rubén Darío.




Cuentos de terror de Rubén Darío:




Autores en El Espejo Gótico. I Autores con historia.


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Horacio Quiroga: grandes cuentos de terror


Grandes cuentos de terror de Horacio Quiroga.




Horacio Quiroga (1878-1937) fue un genial escritor uruguayo, autor de cuentos de terror y relatos fantásticos verdaderamente inolvidables.

Su estilo, muchas veces asociado al modernismo y el realismo, expresa un tipo de horror inédito para la época; generalmente a través de la naturaleza, vista como una entidad agresiva, hostil, capaz de atacar al ser humano cuando este desafía su poder.

En esta sección daremos cuenta de algunos de los grandes cuentos de terror de Horacio Quiroga.




Horacio Quiroga: cuentos de terror más importantes:




Autores en El Espejo Gótico. I Autores con historia.


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Mary Shelley: sus mejores relatos de terror


Mary Shelley: sus mejores relatos de terror.



Mary ShelleyMary Wollstonecraft Godwin (1797-1851)— fue una de las grandes escritoras inglesas de la historia, y probablemente una de las mujeres en la novela gótica con mayor grado de influencia en el género.

Sus novelas góticas, como Frankenstein (Frankenstein), son ampliamente conocidas, pero no así sus relatos de terror, algunos de los cuales incluso llegaron a anticiparse a la ciencia ficción. De hecho, algunos consideran que Mary Shelley fue la madre de la ciencia ficción.

En este segmento de El Espejo Gótico daremos cuenta de los mejores cuentos y relatos de terror de Mary Shelley.




Mary Shelley: relatos:
  • Cuentos e historias (Tales and Stories)
  • El mortal inmortal (The Mortal Inmortal)
  • El sueño (The Dream)
  • La prueba de amor (The Trial of Love)
  • La transformación (The Transformation)
  • Mauricio o la cabaña del pescador (Maurice, Or the Fisher's Cot)
  • Roger Dodsworth, el inglés reanimado (Roger Dodsworth, the Reanimated Englishman)
  • Cuentos y relatos (Tales and Stories)
  • El campesino suizo (The Swiss Peasant)
  • El convento de Chaliot (The Convent of Chailot)
  • El doliente (The Mourner)
  • El heredero de Mondolfo (The Heir of Mondolfo)
  • El hermano y la hermana (The Brother and Sister)
  • El hijo mayor (The Elder Son)
  • El ingreso (The Parvenue)
  • El mal de ojo (The Evil Eye)
  • El polo (The Pole)
  • El último hombre (The Last Man)
  • Eufrasia (Euphrasia)
  • Ferdinando Eboli (Ferdinando Eboli)
  • La chica invisible (The Invisible Girl)
  • Lacy de Vere (Lacy de Vere)
  • La falsa rima (The False Rhyme)
  • La novia de la Italia moderna (The Bride of Modern Italy)
  • Las hermanas de Albano (The Sisters of Albano)
  • Los peregrinos (The Pilgrims)
  • Relatos cortos de Mary Shelley (The Short Stories Of Mary Shelley)
  • Un relato de pasiones; o la muerte de Despina (A Tale of the Passions: or, The Death of Despina)
  • Valerius: el romano reanimado (Valerius: The Reanimated Roman)




Más autores en El Espejo Gótico. I Autores con historia.


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10 mejores relatos de terror de W.H. Hodgson

Dentro del prolífico escaparate de creadores de espantos existe uno -entre otros tantos- que suele ser destinado a un segundo plano dentro del género de terror de finales del siglo XIX y comienzos del XX; reclusión que resulta injusta por su escaso valor crítico. William Hope Hodgson fue, sin dudas, uno de los grandes escritores de su tiempo.

W.H. Hodsgon (1877-1918) no solo influyó en autores como H.P. Lovecraft, sino que comenzó a transitar un camino hacia el horror intangible -el horror incierto- propio de una literatura que aún no existía en su tiempo.

A continuación agrupamos los que a nuestro juicio son los 10 mejores relatos de terror de William Hope Hodgson.



10 mejores relatos de terror de H.W. Hodgson.





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Como escribir un cuento de terror

Como escribir un cuento de terror.
Análisis estructural del relato de terror.


Sin relación entre los horrores íntimos del lector y aquellos que son planteados por la literatura no hay cuento de terror posible. De hecho, el cuento de terror solo es posible mediante esta comunión.

Algunos eruditos opinan que el cuento de terror es en definitiva un intento de recrear el universo de las pesadillas en un plano conciente, acaso persiguiendo un fin catártico para el lector, o sádico, para el escritor. Observar una pesadilla en un estado de vigilia tiene sus ventajas. En el plano de los sueños, lo siniestro adopta su máscara más perfecta y personal, ya que es el propio soñante el narrador de su aventura, y utiliza para ello las herramientas adecuadas; una especie de atención personalizada de nuestro subconsciente para sacudirnos del modo más vivo. La "ventaja" del cuento de terror es que siempre ofrece una salida: un final, algo que en las pesadillas a menudo no sucede de un modo claro.

El cuento de terror posee una normativa procedimental específica. En otras palabras: si queremos escribir un buen cuento de terror debemos contemplar algunas exigencias fundamentales.

La primera es el cuidado del clima, el diseño de la atmósfera que envuelve los acontecimientos. En ocasiones un buen relato de terror alcanza la excelencia gracias a este punto, incluso a despecho de su trama.

Veamos que tiene para decir H.P. Lovecraft sobre la atmósfera de un cuento de terror.


La atmósfera es siempre el elemento más importante (de un cuento de terror) por cuanto el criterio final de la autenticidad no reside en urdir la trama, sino en la creación de una impresión determinada.


El segundo punto es la estructura secuencial del relato, es decir, la telaraña que el escritor construye para extraviarnos en su realidad, o bien para que el lector la sienta como admisible. Lo verosímil no es sinónimo de real, por el contrario, todo lector está dispuesto a dejar de lado sus creencias si el universo planteado por el escritor resulta ser congruente con sus reglas internas. El miedo también puede suscitarse mediante el contraste entre un mundo aparentemente normal -como el que habita el lector- y la intromisión de lo sobrenatural.

En su Marginalia (Marginalia), E.A. Poe comenta este asunto con mayor detalle:


En el cuento de terror propiamente dicho, donde no hay espacio para desarrollar caracteres o para una gran variedad incidental, la construcción es más importante que en la novela. En esta última, una trama defectuosa puede escapar a la observación del lector, cosa que jamás ocurrirá en un cuento. Sin embargo, la mayoría de nuestros cuentistas desprecia la distinción. Parecen empezar sus relatos sin saber cómo van a terminar; y, por lo general, sus finales parecen haber olvidado sus comienzos.


Todo cuento de terror es una especie de abordaje sobre lo siniestro, un abordaje personal, propio; una Biblia del horror personalizada, individual, de este modo el escritor se encuentra libre de consignar el Horror con mayúscula a través de una forma definida, que bien puede resultar incierta en sus apariciones, pero que siempre debe estar vinculada a un sentimiento atávico.

Otro ingrediente de difícil administración en el cuento de terror es la sorpresa, un factor repentino que sacuda las previsiones del lector. Sigamos con otro comentario de H.P. Lovecraft, esta vez, extraído de El horror sobrenatural en la literatura (Supernatural Horror in Literature).


Los auténticos cuentos macabros poseen algo más que un misterioso asesino, unos huesos ensangrentados o unos espectros agitando sus cadenas según la vieja costumbre. Debe respirarse en ellos una determinada atmósfera de expectación e inexplicable temor ante lo ignoto; han de estar presentes unas fuerzas desconocidas, además de la suspensión específica de las leyes vigentes de la naturaleza, que representan nuestra única defensa contra los asaltos del caos y los demonios del espacio insondable.


Lo que H.P. Lovecraft intenta decirnos es que el cuento de terror no puede subsistir sin lo inexplicable. De hecho, el relato de terror jamás debe reducirse completamente al universo conocido, por el contrario, debe romper con los esquemas conceptuales del lector, e insinuar la posibilidad de "leyes naturales" desconocidas.

Cuanto más preciso sea el horror citado en un cuento más posibilidades hay de banalizarlo. De tal forma que un cuento de vampiros o un cuento de fantasmas, o por tal caso cualquier historia que revele una criatura de características conocidas por el lector, como un zombie o un hombre lobo, se vuelve una de las formas narrativas más exigentes; ya que de antemano existe una convención clara y específica entre el tópico y el lector.

En otras palabras, el escritor está autorizado a llamar "vampiro" a una de sus creaciones y luego administrarle características que no son nétamente vampíricas, lo que no puede hacer es trastornar por completo el concepto, es decir, la idea fundamental detrás del personaje, en cuyo caso hará bien en inventar una criatura con características propias e individuales, lejos del arquetipo que todo lector tiene en mente. En los casos en donde se opera esta rara metamorfosis en donde los vampiros no son vampiros y los fantasmas no son esperpentos, se pueden generar toda clase de efectos e impresiones, menos horror.

Si decidimos que en nuestro cuento de terror existan criaturas sobrenaturales es imprescindible que estas actúen con intencionalidad. Las acciones y las consecuencias de las "apariciones" deben constituir la esencia misma del relato. Cualquier ambigüedad en este sentido actúa como un analgésico del horror.

A propósito de esto atendamos a la sugerencia de Edith Wharton:


Para manifestarse los espectros requieren dos condiciones: silencio y continuidad. Es más afortunado para un fantasma ser vívidamente imaginado que pobremente percibido; y nadie saber mejor que él lo difícil que es ponerlo en palabras imprecisas, aunque suficientemente transparentes. No debemos permitir que la moral intervenga en la apreciación de un relato de fantasmas. Para su efecto, debe depender únicamente de lo que podríamos llamar su cualidad térmica; si nos produce un frío estremecimiento que nos recorre la espina dorsal, ha cumplido su misión, y lo ha hecho bien.


En síntesis, el cuento de terror ofrece al lector una percepción particular sobre la naturaleza de la Mal, una óptica individual sobre las regiones insondables que hierven bajo las reglas admisibles de la naturaleza, o, si se lo prefiere: la exposición de un rostro particular del horror, nuestra forma de verlo y catalizarlo.

Los criterios técnicos ayudan poco al creador de escalofríos, ya que en definitiva solo sirven para el recopilador, y nunca para el lector. Asustar al lector no es el objetivo, el verdadero fin del cuento de terror es "inquietar", sentimiento mucho más elaborado y complejo que el miedo en crudo, cuya aparición puede deberse a factores pueriles, como un sobresalto producido por un ruido excesivamente fuerte; mientras que la inquietud supone una amplia gama de matices psicológicos.

El acto de escribir involucra una fuerte responsabilidad. Pensemos en el lector como en alguien que deposita su fe en el narrador, o mejor dicho, que está dispuesto a abandonar su fe sobre el mundo racional en el que vive para sumergirse en una realidad paralela, con sus reglas internas y su estructura coherente, con el fin de recibir de él algo más que palabras lánguidas y espectros de cuestionable autenticidad.






El artículo: Como escribir un cuento de terror (análisis de la estructura del relato de terror) fue realizado por El Espejo Gótico. Para su reproducción escríbenos a elespejogotico@gmail.com

Relatos de pueblos embrujados

El tópico del pueblo embrujado es un clásico del relato de terror, y acaso el que mejor se adaptó a las necesidades cinematográficas, de tal forma que su naturaleza a construido no solo algunos grandes cuentos de terror, sino las películas más aclamadas del género.

Ahora bien, siendo un punto esencial de las historias de terror, los pueblos embrujados también poseen sus deficiencias de construcción, a menudo similares o hijas del mismo gérmen creativo, de modo que no resulta asombroso que todas sostengan más o menos los mismos rasgos.

En esta antología se reunen los mejores relatos de terror de pueblos embrujados: Fantasmas en pueblos rurales (Ghosts In Country Villages).


 
Relatos de terror de pueblos embrujados.
Fantasmas en pueblos rurales.
Ghosts In Country Villages.
El resumen de la antología: Relatos de terror de pueblos embrujados: Fantasmas en pueblos rurales (Ghosts in Country Villages) fue realizado por El Espejo Gótico. Para su reproducción escríbenos a elespejogotico@gmail.com

Cuentos latinoamericanos de terror

Cuentos latinoamericanos de terror:




Cuentos latinoamericanos de terror:
El cuento latinoamericano a menudo es relegado fuera del ámbito del relato de terror, y aún del cuento fantástico, cuando existen ejemplos insuperables de cuentos de terror forjados en la literatura latinoamericana que marcaron no solo una época, sino que redimensionaron el género. En esta sección escalofriante de El Espejo Gótico daremos cuenta de los mejores cuentos latinoamericanos de terror.


El resumen de los Cuentos latinoamericanos de terror fue realizado por El Espejo Gótico. Para su reproducción escríbenos a elespejogotico@gmail.com

Cuentos de terror de detectives

En general el relato de detectives desprecia lo sobrenatural en busca de una explicación lógica y racional de los hechos, aún de aquellos que indican a todas luces la presencia de lo paranormal. 

Esta colección de cuentos de terror de detectives opera de forma contraria: Detectives sobrenaturales (Supernatural Sleuths), publicada en 1986.






Cuentos de terror de detectives.
Detectives sobrenaturales.
Supernatural Sleuths, 1986.
El resumen de la antología: Cuentos de terror de detectives: Detectives sobrenaturales (Supernatural Sleuths) fue realizado por El Espejo Gótico. Para su reproducción escríbenos a elespejogotico@gmail.com

10 mejores cuentos de E.A. Poe


Si bien seleccionar los 10 mejores cuentos de terror de un autor del calibre de Edgar Allan Poe conducirá a inevitables discrepancias, además de cierto subjetivismo propio de esta clase de colecciones, nos resulta imprescindible elevar algunas obras fuera de la órbita generalizadora de nuestra biblioteca y ubicarlas en el podio que realmente se merecen.

A continuación les dejamos los 10 mejores cuentos de E.A. Poe. Su orden, desde luego, responde únicamente al capricho de nuestras afinidades.


10 mejores cuentos de E.A. Poe.





Más antologías de terror. I Relatos de terror.


Más literatura gótica:
El artículo: los 10 mejores cuentos de Edgar Allan Poe fue realizado por El Espejo Gótico. Para su reproducción escríbenos a elespejogotico@gmail.com

10 relatos de muertos vivos


Extraña antología de terror de 1964: Y las tumbas devuelven a sus muertos (And Graves Give Up Their Dead). 10 relatos de muertos vivos, y no tanto, de grandes maestros del género. No se trata de una colección sobradamente original, sin embargo, sus muertos vivos poco tienen que ver con vampiros o fantasmas, y mucho con aquellas criaturas inclasificables que deambulan en las fronteras de lo posible.







10 relatos de muertos vivos.

Y las tumbas devuelven a sus muertos.
And Graves Give Up Their Dead, 1964.




Más antologías de terror. I Relatos góticos.


Más literatura gótica:
El resumen de la antología gótica: Y las tumbas devuelven sus muertos (And Graves Give Up Their Dead) fue realizado por El Espejo Gótico. Para su reproducción escríbenos a elespejogotico@gmail.com

13 relatos de terror de Halloween


Prolija antología de terror recopilada por Peter Haining en 1984: Obsesiones de Halloween (Hallowe’en Hauntings), 13 relatos de terror relacionados con esta fecha ancestral.









13 Relatos de terror de Halloween.

Obsesiones de Halloween.
Hallowe’en Hauntings, 1984.



Más cuentos de terror. I Antologías de terror.


Más literatura gótica:
El resumen de la antología de terror: Obsesiones de Halloween (Hallowe’en Hauntings) fue realizado por El Espejo Gótico. Para su reproducción escríbenos a elespejogotico@gmail.com

10 relatos de amores de utratumba


Fantasmas, vampiros, brujas, súcubos, demonios, incluso el mismísimo Lucifer -asegura el prólogo de esta antología- se han visto enamorados o seducidos por sus víctimas. Los amores de ultratumba, es decir, amores entre humanos y algún esperpento sobrenatural, suelen ser inciertos, confusos y decididamente trágicos. Hacia allí apuntan estos 10 relatos de terror.

Demonios amantes: cuentos de pasiones sobrenaturales y diabólicas seducciones (Demon Lovers: Tales Of Unearthly Passions And Fiendish Seductions) fue publicada en 1970 por la editorial Tandem, convirtiéndose en una de las pocas antologías fantásticas en seguir este tópico inusual del cuento de terror.


10 relatos de amores de ultratumba.
Demonios amantes: cuentos de pasiones sobrenaturales y diabólicas seducciones.
Demon Lovers: Tales Of Unearthly Passions And Fiendish Seductions, 1970.



Más antologías de terror. I Relatos góticos.


Más literatura gótica:
El resumen de la antología: 10 relatos de amores de ultratumba: Demonios amantes: cuentos de pasiones sobrenaturales y diabólicas seducciones (Demon Lovers: Tales Of Unearthly Passions And Fiendish Seductions) fue realizado por El Espejo Gótico. Para su reproducción escríbenos a elespejogotico@gmail.com

M.R. James por H.P. Lovecraft


En su breve pero jugoso ensayo: El horror sobrenatural en la literatura (Supernatural Horror in Literature), H.P. Lovecraft nos regala un interesante repaso sobre la obra de M.R. James, aquel anticuario británico que, posiblemente, fue el mejor escritor de cuentos de fantasmas de todos los tiempos.






M.R. James por H.P. Lovecraft.

Extraído de El horror sobrenatural en la literatura (Supernatural Horror in Literature)

En el polo opuesto del genio (Lovecraft se refiere aquí a Lord Dunsany), y dotado con un poder casi diabólico para invocar sutilmente el horror en medio de la vida cotidiana y prosaica, tenemos al erudito Montague Rhodes James, rector de Eton, anticuario de fama y reconocida autoridad en manuscritos medievales e historia catedralicia. El doctor James, muy aficionado a contar cuentos espectrales en navidad, se ha convertido gradualmente en un autor de literatura fantástica de primer orden; y ha desarrollado un estilo y método distintivo que probablemente sirva de modelo a toda una larga serie de discípulos.

El arte del doctor James no es ni mucho menos casual, y en el prefacio a una de sus colecciones de cuentos ha formulado tres preceptos muy razonables para la composición de relatos macabros. Un cuento de fantasmas, nos dice, debe transcurrir en un marco familiar y contemporáneo que lo acerque a la esfera de experiencias del lector. Además, los fenómenos espectrales deben ser malignos más que benignos; dado que el miedo es la principal emoción a suscitar. Y por último, debe evitarse cuidadosamente la jerga, del "ocultismo" o seudo ciencia, para no sofocar la ilusión de verosimilitud en una pedantería poco convincente.

El doctor James, aplicando lo que preconiza, aborda sus temas de un modo ligero y a menudo locuaz. Una vez creada la ilusión de eventos cotidianos, introduce sus fenómenos inquietantes con cautela y gradualmente; aliviando a cada momento la tensión con pinceladas de prosaico costumbrismo y, de vez en cuando, un toque o dos de erudición anticuaria. Consciente de la íntima relación entre lo fantástico moderno y el peso de las tradiciones, James provee a menudo de remotos antecedentes históricos a sus incidentes; para así poder utilizar acertadamente su exhaustivo conocimiento del pasado, y su dominio del lenguaje arcaico. Un escenario favorito para un cuento de James es alguna catedral antigua, que el autor puede describir con toda la minuciosidad de un especialista en esa materia. En sus narraciones abundan las viñetas de humor malicioso, los cuadros de costumbres y las caracterizaciones realistas, que en sus manos realzan el efecto general más que debilitarlo, tal como ocurriría con un artesano menos hábil. Al inventar un nuevo tipo de fantasmas, James se aleja considerablemente de la convencional tradición gótica; los viejos fantasmas eran pálidos, majestuosos y muy visibles, mientras que un típico espectro de James es magro, encogido y peludo -una reptante e infernal abominación nocturna a mitad de camino entre la bestia y el hombre- a quien por lo usual se lo toca antes de verlo.

Algunas veces el fantasma es de una composición aún más excéntrica; un rollo de franela, con ojos de araña, o una entidad invisible que se moldea en unas sábanas y muestra un rostro de tela arrugada. Es evidente que el doctor James tiene un conocimiento inteligente y científico de los nervios y sentimientos humanos; y sabe cómo distribuir afirmaciones, imaginería y sutil sugestión para asegurarse los mejores resultados con sus lectores. Es un artista en la composición de incidentes más que en la creación de atmósfera, y ataca las emociones en forma intelectual y no directamente. Este método, con sus ocasionales ausencias de clímax, tiene, por supuesto, sus inconvenientes lo mismo que sus ventajas; y muchos lectores añorarán la tensión opresiva que escritores como Arthur Machen se preocupan en construir cuidadosamente con palabras e imágenes. Pero sólo un pequeño grupo de relatos pecan de insubstancialidad. En general, la revelación lacónica y experta de eventos siniestros es muy eficaz para producir el efecto deseado de avance inexorable del horror.

Los cuentos de M. R. James están reunidos en cuatro pequeños volúmenes, titulados respectivamente Historias de fantasmas de un anticuario (Ghost Stories of an Antiquary), Más historias de fantasmas de un anticuario (More Ghost Stories of an Antiquary), Un fantasma delgado y otros (A Thin Ghost and Others), y Una advertencia a los curiosos (A Warning to the Curious). También tenemos una deliciosa fantasía juvenil: Las cinco jarras (The Five Jars), que posee vislumbres espectrales. Entre esta riqueza de material es difícil seleccionar un cuento especialmente característico o favorito, aunque cada lector tendrá, sin duda, las preferencias acordes con su temperamento.

El Conde Magnus (Count Magnus) es por cierto uno de los mejores, ya que conforma una verdadera Golconda de suspenso y sugestión. Mr. Wraxall es un viajero inglés, que a mediados del siglo XIX visita Suecia en busca de información para la escritura de un libro. Se interesa por la antigua familia de De la Gardie, en las cercanías del pueblo de Raback. Estudia sus archivos, y encuentra particular fascinación en la historia del fundador de la vieja mansión familiar, un tal Conde Magnus, de quien se rumorean cosas extrañas y terribles. El Conde, que vivió a principios del siglo XVII, era un terrateniente de extrema severidad, famoso por la crueldad con que castigaba a los cazadores furtivos y a los delincuentes. Corrían oscuros rumores acerca de las extrañas manifestaciones que siguieron a su entierro en el gran mausoleo que él había ordenado construir en las cercanías de la iglesia. –como en el caso de dos campesinos que habían invadido los terrenos del Conde cierta noche un siglo después de su muerte. Se escucharon espantosos gritos en el bosque y luego, alrededor de la iglesia, una carcajada infame y el estruendo de una pesada puerta al cerrarse. A la mañana siguiente el sacerdote encontró a los dos hombres; uno loco, y el otro muerto con el rostro chupado hasta los huesos.

Mr. Wraxall escuchó todas esas historias, y tropezó con referencias aún más siniestras relativas a un Oscuro Peregrinaje realizado en cierta oportunidad por el Conde hacia Chorazin en Palestina, una de las ciudades denunciadas por Nuestro Señor en las Escrituras, y en la cual nació el Anticristo, según lo afirman los viejos sacerdotes. Nadie se atrevió jamás a investigar qué era el Oscuro Peregrinaje, o qué extraña criatura acompañaba el regreso del Conde. Mientras tanto, Mr. Wraxall está ansioso por explorar el mausoleo del Conde Magnus, y finalmente consigue el permiso para hacerlo, en compañía de un diácono. Encuentra varios monumentos y tres sarcófagos de bronce, uno de los cuales es el del Conde. En los bordes de este último puede verse una serie de grabados que representan una singular y terrible persecución -la persecución de un hombre aterrado a través de un bosque por una figura baja, embozada y tentacular; dirigida por un hombre encapuchado desde un promontorio cercano. El sarcófago tiene tres candados masivos de acero, uno de los cuales yace abierto en el piso, lo que le recuerda al viajero un ruido metálico que él había escuchado el día anterior cuando pasaba frente al mausoleo pensando ociosamente en que le gustaría ver al Conde Magnus. Su fascinación va en aumento y, apropiándose de la llave, realiza una segunda y solitaria visita al mausoleo y encuentra que otro candado se ha desprendido. Al día siguiente, el último de su permanencia en Raback, regresa vez más para despedirse de esas reliquias mortuorias.

Nuevamente siente el extraño y ridículo deseo de encontrarse con el noble allí enterrado, mirando con inquietud el único candado que permanece en el sarcófago. En ese mismo momento, la última cerradura cae ruidosamente al suelo, y se escucha el crujido de unas bisagras. Luego, la monstruosa tapa parece levantarse muy lentamente, y Mr. Wraxall escapa aterrorizado olvidando cerrar la puerta del mausoleo. Durante su regreso a Inglaterra el viajero siente una curiosa inquietud acerca de los pasajeros del barco con el que cruza el canal. Las figuras encapuchadas le ponen nervioso, y tiene la sensación de ser observado y perseguido. De las veintiocho personas que viajan, solo veintiséis aparecen durante las comidas; y las que faltan son siempre las mismas: un hombre alto y encapuchado, y otro más bajo y embozado. Completando su viaje en Harwich, Mr. Wraxall escapa en un carruaje cerrado, pero vislumbra dos figuras encapuchadas en una encrucijada. Finalmente se aloja en una pequeña casa de pueblo y pasa el tiempo escribiendo frenéticamente. Al segundo día lo encuentran muerto, y durante la investigación siete miembros del jurado se desmayan a la vista de cuerpo. La casa en donde había permanecido quedó deshabitada durante medio siglo, y cuando fue demolida descubrieron su manuscrito en un armario olvidado.

En El tesoro del Abad Thomas (The Treasure of Abbot Thomas) un anticuario inglés descifra un criptograma en ciertos vitrales renacentistas, y por ese medio descubre un tesoro en un nicho oculto a mitad de un pozo ubicado en el patio de una abadía en Alemania. Pero el previsor depositario ha dejado un guardián, y en el oscuro pozo algo parecido a unos brazos rodea el cuello del investigador de tal forma que la búsqueda es rápidamente abandonada y manda buscar un sacerdote. Después de eso, durante cada noche el anticuario siente presencias sigilosas y detecta un horrible olor a moho en la puerta de su habitación de hotel, hasta que por último el sacerdote restaura en pleno día la piedra que ocultaba la cripta del tesoro en el pozo -de donde algo había surgido para vengar la intromisión en el oro del viejo Abad Thomas. Al terminar su obra, el clérigo observa una curiosa esfinge con forma de sapo en el antiguo muro del pozo, con una inscripción en latín: Depositum custodi ("vigila lo que dejo a tu cuidado")

Otros notables cuentos de James son: Los sitiales de la catedral de Barchester (The Stalls of Barchester Cathedral), en donde una grotesca escultura adquiere curiosa vida para vengar el secreto y sutil asesinato de un viejo diácono por su ambicioso sucesor; Silba, muchacho, y acudiré (Oh, Whistle and I'll Come to You, My Lad), que narra el horror invocado por un extraño silbato de metal hallado en las ruinas de una iglesia medieval; y Un episodio de la historia de una catedral (An Episode of Cathedral History), donde el desmantelamiento de un púlpito revela una tumba arcaica cuyo demonio acechante disemina el pánico y la pestilencia.

M. R. James, pese al tono ligero, puede evocar el espanto en sus formas más estremecedoras; y sin duda perdurará como uno de los pocos maestros realmente creativos en el territorio de sombras.

H.P. Lovecraft (1890-1937)


Más relatos de M.R. James. I Relatos de H.P. Lovecraft.


Más literatura gótica:
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Lo más visto esta semana en El Espejo Gótico:

Relato de Edith Nesbit.
Relato de Frank R. Stockton.
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Artículo.
Relato de Edward Page Mitchell.
Obras completas de Walter de la Mare.