La bruja: Mary Coleridge

El siguiente poema de Mary Elizabeth Coleridge está basado en una vieja balada medieval, llamada La Bruja Blanca.

Como muchos quizás saben, la brujería no era el oficio más honorable durante la edad media, ni el más seguro. El miedo y la secreta admiración por las brujas ha encontrado varios reflejos en el arte, especialmente en la poesía. De a poco, los cantos y encantamientos de las brujas fueron fundiéndose con las canciones y poemas populares, siendo difícil distinguir dónde termina la poesía y dónde comienza el conjuro.

El poema de Mary Coleridge ha conservado no sólo el título, sino el mismo espíritu fantástico de los poemas medievales.

La Bruja.
The Witch, Mary Elizabeth Coleridge.

He caminado mucho sobre la nieve,
No soy alta ni mi corazón fuerte.
Mis ropas están mojadas,
Y mis dientes se estremecen,
El camino ha sido largo
Por el penoso sendero crujiente.
He vagado sobre la exuberante Tierra,
Pero nunca he venido aquí antes.
¡Oh, levantádme sobre el Umbral
Y dejádme ante la Puerta!

El filo del viento es un enemigo cruel,
No me atrevo a pararme en la tempestad.
Mis manos son de piedra,
Y mi voz se lamenta.
Lo peor de la muerte ha pasado,
Pero aún soy una pequeña dama.
Mis delicados pies se han llagado,
Y en blancas heridas sangrado.
¡Oh, levantádme sobre el Umbral
Y dejádme ante la Puerta!

Su voz era la voz que la mujeres tienen
Rogando por un deseo del corazón.
Ella vino.
Ella llegó,
Y la llama temblando,
Hundiéndose en el fuego
Finalmente murió.
Nunca más en mi alma se encendió,
Desde que me agité en el suelo,
Levantándola sobre el Umbral,
Y dejándola ante la Puerta.

Mary Elizabeth Coleridge.

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El poema de Mary Elizabeth Coleridge, The Witch, fue traducido al español por El Espejo Gótico. Para la reproducción de nuestra versión escríbenos a elespejogotico@gmail.com