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«Himno a la soledad»: James Thomson; poema y análisis


«Himno a la soledad»: James Thomson; poema y análisis.




Himno a la soledad (Hymn on Solitude) es un poema del romanticismo del escritor escocés James Thomson (1700-1748), compuesto alrededor de 1730.

Himno a la soledad, uno de los mejores poemas de James Thomson, examina una de las grandes preocupaciones del romanticismo: la soledad, el aislamiento de los demás, la sensación de habitar un mundo atravesado por la incomprensión.




Himno a la soledad.
Hymn on Solitude; James Thomson (1700-1748)

Saludos, agradable y suave Soledad,
Compañera de los piadosos y sabios;
De cuyo sagrado y penetrante ojo
Huyen los tontos, manadas de villanos.
¡Ah! Cómo adoro caminar a tu lado,
Y escuchar tus palabras susurradas,
Impartiendo verdad e inocencia
En todos los corazones obstinados.
Mil formas puedes adoptar con facilidad,
Y en cada forma otorgas tu bondad.
Ahora envuelta en algún sueño misterioso,
Tomas la silueta de un solitario filósofo;
Ahora vuelas rápido de la colina al valle,
Y barres el firmamento estrellado;
Luego en un pastor asolas la planicie,
Murmurando adelante en la tensa corriente;
Ahora en un amante, con toda la gracia
De tu dulce pasión en el rostro:
Entonces, calmada en la amistad, asumes
La mirada apacible de la flor de Hertford,
Como con su Musidora, ella yace
(Su Musidora que te ama)
Entre el largo claro retirado,
Despertando al beligerante ruiseñor.
Tuyo es el aliento balsámico de la mañana,
Tal como se inclina el rocío que nace;
Y mientras golpean los fervores del meridiano,
Tuya es la retirada muda del bosque;
Pero cuando las escenas del ocaso decaen,
Y la ilusión de las landas se desvanece,
Tuya es la suavidad dudosa que declina,
Y la hora mejor para tu reflexión sombría.
Descienden los ángeles para bendecir tu paso,
Las virtudes del prudente y del sabio;
La inocencia simple se viste de blanco,
Antes de que alces tu cabeza intrépida:
Los rayos de la fe brillan a tu alrededor,
Y aclaman tu penumbra con luz divina:
Sobre tu ser la libertad flota ligera,
Y la absorta Urania canta para ti.

¡Oh, deja que penetre tu celda secreta!
¡Deja que habite en tu morada profunda!
Quizás en la colina adornada de robles,
Cuando la meditación la arrebate,
Pueda yo reposar mis descuidados ojos
Donde crecen las torres espigadas de Londres;
Pensar en sus crímenes, sus cuidados, su dolor,
Y luego ocultarme en tus bosques otra vez.


Hail, mildly pleasing solitude,
Companion of the wise and good;
But, from whose holy, piercing eye,
The herd of fools, and villains fly.
Oh! how I love with thee to walk,
And listen to thy whisper'd talk,
Which innocence, and truth imparts,
And melts the most obdurate hearts.
A thousand shapes you wear with ease,
And still in every shape you please.
Now wrapt in some mysterious dream,
A lone philosopher you seem;
Now quick from hill to vale you fly,
And now you sweep the vaulted sky;
A shepherd next, you haunt the plain,
And warble forth your oaten strain;
A lover now, with all the grace
Of that sweet passion in your face:
Then, calm'd to friendship, you assume
The gentle-looking Hertford's bloom,
As, with her Musidora, she,
(Her Musidora fond of thee)
Amid the long withdrawing vale,
Awakes the rival'd nightingale.
Thine is the balmy breath of morn,
Just as the dew-bent rose is born;
And while meridian fervours beat,
Thine is the woodland dumb retreat;
But chief, when evening scenes decay,
And the faint landskip swims away,
Thine is the doubtful soft decline,
And that best hour of musing thine.
Descending angels bless thy train,
The virtues of the sage, and swain;
Plain Innocence in white array'd,
Before thee lifts her fearless head:
Religion's beams around thee shine,
And cheer thy glooms with light divine:
About thee sports sweet Liberty;
And rapt Urania sings to thee.

Oh, let me pierce thy secret cell!
And in thy deep recesses dwell!
Perhaps from Norwood's oak-clad hill,
When meditation has her fill,
I just may cast my careless eyes
Where London's spiry turrets rise,
Think of its crimes, its cares, its pain,
Then shield me in the woods again.


James Thomson (1700-1748)




Poemas góticos. I Poemas de James Thomson.


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El análisis, traducción al español y resumen del poema de James Thomson: Himno a la soledad (Hymn on Solitude), fueron realizados por El Espejo Gótico. Para su reproducción escríbenos a elespejogotico@gmail.com

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