«Solo una mujer»: Dinah Craik; poema y análisis


«Solo una mujer»: Dinah Craik; poema y análisis.




Solo una mujer (Only a Woman) es un poema victoriano de la escritora inglesa Dinah Craik (1826-1887), compuesto en 1866 y publicado en la antología de 1881: Poemas de treinta años, nuevos y viejos (Poems of Thirty Years, New and Old).

Solo una mujer, un poema destacado de Dinah Craik, podría ser visto como una fuente de inspiración, o de revelación, para el hombre que desea honrar a la mujer que lo acompaña. El verdadero amor, dentro de la filosofía de la autora, es una elección que se renueva día a día, sin condiciones previas ni contratos que la justifiquen.

Si bien el poema extiende la sombra de la infidelidad, también subyace otra interpretación: la traición institucionalizada, sin objeto ni propósito alguno; el dar por sentado que el amor está garantizado por la obtención de un anillo o una promesa.



Solo una mujer.
Only a Woman, Dinah Craik (1826-1887)

La verdad fue dicha. La tomé como una pequeña sierpe,
No me matará. Mi corazón no se romperá,
Aunque más no sea por el cariño de los que me rodean.

Por él también, en cierta manera. Deja que no sea culpado;
Tampoco digamos que me ha dado un honor manchado,
Excepto (Apenas merece ser nombrado) su corazón.

Se ha ido. La muerte corrupta podría ser
Fácilmente vencida, respirando.
Entonces todo su ser hasta mí volvería.

Jamás lo he visto en los cortejos deportivos,
Ni lo he cortejado como las inocentes doncellas,
No me importó cuándo caería el precio de la dicha.

Sólo lo amé (cualquier mujer lo haría),
Callé mi amor hasta que él lo reclamó,
Luego fluí como un torrente por su vida seca.

Fui tan feliz que haría de él una santa bendición,
Tan feliz de que haya sido el primero y el mejor,
Así como lo fui yo: ambos presas, ambos cazados.

¡Ah, si sólo hubiese sido real!
Si por un sólo año, un mes, o dos,
Me hubiese dado amor por amor.

O si me hubiese confesado: la muerte es un hecho;
Si abatido hubiese depositado el trono de su corazón.
¡Pobre sustituto! Pues su reina se había ido.

O si hubiese suspirado, cuando sus besos duces
Agitaban mis labios en cálidas caricias,
Que él besaba a otra dama como esta, menos amargo sería.

A veces sé que podría lamentar
El engaño, como los niños al soñar,
Pero mi angustia es demasiado seca para llorar.

Entonces levanté mi hogar en una tierra extraña;
Burlada por un corazón atrapado en la duda,
Una esencia que parecía firme, sin embargo tan solitaria.

Y cuando aquel corazón comenzó a helarse (helado permanece),
Yo, ignorante, me afané en todas las artes de la mujer,
Culpando a mi estúpido dolor; me volqué a todo por él.

Estaba destinado a ser:
El trazo pleno de la agonía fue construido,
Y el cáliz amargo de Tántalo me fue servido.

Otra vez digo: Él me dio todo lo que reclamé,
Y mis niños jamás deberán avergonzarse,
Él es un hombre justo, y vivirá sin culpas.

¡Oh, Dios, Dios! Ruego por pan y recibo piedras,
Diariamente descansa mi cabeza
Sobre un pecho donde un viejo amor ha muerto.

¿Muerto? ¡Tonta, si nunca has vivido!
Sólo has vaciado las horas como un cadáver frío.
Tampoco has escuchado en la tumba el cuerpo caído.

Él mantendrá a su otra dama lejos,
No se si su rostro es brutal o bello,
Sólo sé que era su deleite.

Por lo tanto, mi canto comienza a terminar.
No pienso en las risas o el insulto del mundo.
En este tormento no se oye el consuelo de los amigos,
Ni la ciega burla de los enemigos.

Nadie sabe. Nadie escucha.
Conservo algo de mi orgullo,
El suficiente como para levantarme como esposa,
Sonreír ante él como cuando era su novia estúpida.

Feliz, mientras los solemnes años pasan de largo,
Él pensará con un suspiro, mirando hacia el pasado,
Que la otra mujer era la sombra de la que está a su lado.


So, the truth ’s out. I ’ll grasp it like a snake,—
It will not slay me. My heart shall not break
Awhile, if only for the children’s sake.

For his, too, somewhat. Let him stand unblamed;
None say, he gave me less than honor claimed,
Except—one trifle scarcely worth being named—

The heart. That ’s gone. The corrupt dead might be
As easily raised up, breathing,—fair to see,
As he could bring his whole heart back to me.

I never sought him in coquettish sport,
Or courted him as silly maidens court,
And wonder when the longed-for prize falls short.

I only loved him,—any woman would:
But shut my love up till he came and sued,
Then poured it o’er his dry life like a flood.

I was so happy I could make him blest!—
So happy that I was his first and best,
As he mine,—when he took me to his breast.

Ah me! if only then he had been true!
If for one little year, a month or two,
He had given me love for love, as was my due!

Or had he told me, ere the deed was done,
He only raised me to his heart’s dear throne—
Poor substitute—because the queen was gone!

O, had he whispered, when his sweetest kiss
Was warm upon my mouth in fancied bliss,
He had kissed another woman even as this,—

It were less bitter! Sometimes I could weep
To be thus cheated, like a child asleep;—
Were not my anguish far too dry and deep.

So I built my house upon another’s ground;
Mocked with a heart just caught at the rebound,—
A cankered thing that looked so firm and sound.

And when that heart grew colder,—colder still,
I, ignorant, tried all duties to fulfil,
Blaming my foolish pain, exacting will,

All,—anything but him. It was to be
The full draught others drink up carelessly
Was made this bitter Tantalus-cup for me.

I say again,—he gives me all I claimed,
I and my children never shall be shamed:
He is a just man,—he will live unblamed.

Only—O God, O God, to cry for bread,
And get a stone! Daily to lay my head
Upon a bosom where the old love ’s dead!

Dead?—Fool! It never lived. It only stirred
Galvanic, like an hour-cold corpse. None heard:
So let me bury it without a word.

He ’ll keep that other woman from my sight.
I know not if her face be foul or bright;
I only know that it was his delight—

As his was mine; I only know he stands
Pale, at the touch of their long-severed hands,
Then to a flickering smile his lips commands,

Lest I should grieve, or jealous anger show.
He need not. When the ship ’s gone down, I trow,
We little reck whatever wind may blow.

And so my silent moan begins and ends,
No world’s laugh or world’s taunt, no pity of friends
Or sneer of foes, with this my torment blends.

None knows,—none heeds. I have a little pride;
Enough to stand up, wifelike, by his side,
With the same smile as when I was his bride.

And I shall take his children to my arms;
They will not miss these fading, worthless charms;
Their kiss—ah! unlike his—all pain disarms.

And haply as the solemn years go by,
He will think sometimes, with regretful sigh,
The other woman was less true than I.


Dinah Craik (1826-1887)




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El análisis, traducción al español y resumen del poema de Dinah Craik: Solo una mujer (Only a Woman) fueron realizados por El Espejo Gótico. Para su reproducción escríbenos a elespejogotico@gmail.com

3 comentarios:

.·"*"·.Zamarya.·"*"·. dijo...

creo q el Balbuceado por Aelfwine me cautivo mas aun q el escrito como tal...
quisas por que vi mi reflejo en esas palabras...
que tristesa darse cuenta q hasta el q esta a su lado no tiene un lenguaje no verbal con uno...

Andrea dijo...

¿Sabes Aelfwine? Creo que lo más hermoso y masoquista que tiene el sufrir, es saber que no termina, que no acaba... la certeza de que no te va a matar, de que va a permanecer allí, arraigándose a tu piel y a la esencia de tu ser cada vez con mayor intensidad sin que haya forma alguna en que lo puedas evitar. Al contrario de lo que muchos llaman amor, el dolor y la pena tienen la carácterísticas de no ser frágiles, de no quebrarse con un suspiro ajeno, unos ojos nuevos o el aburrimiento de la extensión del tiempo... el dolor tiende a fortalecerse y a ser parte de vos como si así fuera desde el mismo comienzo...
Para serte honesta, querido desconocido, desearía encontrar palabras que pudieran servirte de consuelo, o incluso, que pudiesen serte útiles de alguna forma; pero no sé si comprendo exactamente lo que sientes. Te puedo decir que sé lo que es sufrir como la poetisa lo ha descrito, sé lo que es mirar los ojos que amas y saber que no te miran realmente, sé lo que es tener el deseo de que algún día se arrepentirá de lo que ocurrió, sé lo que es ser desplazada de aquella forma y creer tener la certeza de que yo era mejor de lo que aquella otra lo era... sé perfectamente que no puedo asegurar que realmente amé, pero te puedo jurar que no he sido amada por aquel al que me entregué.

El orgullo te ayuda un poco. La necesidad de decirte no podés permitir que esto te derrote, sufrí todo lo que quieras pero hazlo en tus silencios para no herir aún más a los que te rodean, tenés que levantarte... no podés querer a alguien que te deja así y sin remordimiento alguno de consciencia. Creo que lo que a mí más me servía era el desprecio que parecía mostrar: riendo ante mí, besándo a la chica nueva, pero más que nada siendo feliz. Aunque enfurecía una parte de mí al verlo, aquello me era un gran consuelo... "al menos entre aquellos brazos es feliz"

No importa cómo terminó aquello, y la verdad, me he explayado demasiado como para ser correcto. Lo lamento, porque en realidad suelo ser más positiva e intento ayudar a los demás - y tengo la ligera impresión de que resulta un tanto tétrico el comentario-, y no creo que necesites de alguien cuyas palabras hablen de traición.
Tan solo ten en cuenta que tienes una amiga aquí en Buenos Aires, con quien puedes hablar si lo necesitas...

Muchísima suerte!!


g.andrea_94@hotmail.com

Mónica Delia Pereiras dijo...

La poesía es hermosa, pero la introducción me emocionó, muchas gracias



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