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Ulalume: Edgar Allan Poe


Ulalume (Ulalume) es un poema romántico del escritor norteamericano Edgar Allan Poe, escrito en 1847 y dedicado a su esposa, Virginia Clemm.


Al igual que otros poemas de E.A. Poe, como El cuervo (The Raven) y Annabel Lee (Annabel Lee), Ulalume nos relata la muerte prematura de una mujer, en este caso, la amante del narrador. El poema está centrado en lo sonoro, en el sonido de los versos, casi como una letanía que produce cierta hipnósis gozosa en el lector sensible.

Ulalume es un intento desesperado por exorcizar los demonios que agitaban el corazón de E.A. Poe tras la muerte de Virginia, el amor de su vida, pero de un modo macabro, siniestro, como si la muerte de alguien querido necesitase de cierta autoflagelación por parte de sus deudos. La necrofilia tampoco está ausente, al igual que el vampirismo, la decadencia, el deterioro cognitivo y cierta disminución de las facultades mentales en pos de una mecanización del dolor.


¿Quién fué Ulalume? Nadie lo sabe con certeza. Quizás sea la propia Virginia Clemm, tal vez la madre de E.A. Poe, Eliza, o bien su madre adoptiva, Frances Allan; incluso hay quien vé en Ulalume un reflejo de la propia muerte. Pero la verdadera identidad de Ulalume sólo habita en la intención de E.A. Poe, incalcanzable para nosotros. Sólo nos animamos a insinuar una similitud entre la palabra Ulalume (que no existe en ninguna lengua) y la voz latina Ululare, "gemir".


Ulalume fue compuesto a pedido del reverendo Cotesworth Bronson, quien le pidió a E.A. Poe un poema con fuerte presencia sonora. El buen reverendo no lo utilizó, acaso debido a la oscuridad del poema. E.A. Poe lo envió entonces al Sartain's Union Magazine, publicación que lo rechazó debido a la densidad de sus versos. Finalmente apareció publicado anónimamente en diciembre de 1847 en el American Whig Review, bajo el título: Ulalume, una balada (Ulalume, A Ballad). Meses después, y bajo los auspicios de Nathaniel Parker Willis, editor del Home Journal, Ulalume volvió a aparecer de forma anónima junto con una nota que solicitaba la presencia del autor. E.A. Poe, dicen, se divirtió mucho con la jugada publicitaria.

Las críticas no se hicieron esperar. Algunas, de hecho, continúan hasta hoy. Muchos acusan a Ulalume de ser excesivamente espeso, otros, de falta de sustancia; incluso se dice que E.A. Poe se mostraba reacio a leer el poema en voz alta ya que resultaba verdaderamente dificultoso debido a sus constantes aliteraciones. Uno de los pocos que defendió a Ulalume como lo que es, un gran poema maldito, fue nada menos que H.P. Lovecraft, que en boca del protagonista de la novela gótica En las montañas de la locura (At the Mountains of Madness) pone una alabanza barroca a Ulalume, muy acorde con el tono del poema.



Ulalume.
Ulalume
, Edgar Allan Poe (1809-1849)


Los cielos estaban cenicientos y lúgubres.
Los follajes crispados y huraños.
Las hojas marchitas y secas.
Era una noche del solitario octubre,
Del más inmemorial de los años.

Fue cerca del oscuro lago de Áuber,
En la región brumosa de Weir,
Junto a la ciénaga brumosa de Áuber,
En el bosque embrujado de Weir.

A través de un paseo titánico de cipreses
Vagaba yo en soledad con mi alma;
De cipreses, con Psiquis, mi alma.
Mi corazón era entonces volcánico,
Como las escorias que ruedan en los ríos,
Como las lavas que ruedan intranquilas

En las sulfúreas corrientes del Yaanek,
En los últimos climas del polo
Que gimiendo mientras bajan rodando el monte Yaanek
En los reinos del polo boreal.

Nuestra charla había sido grave y moderada,
Pero nuestros pensamientos estaban paralizados y marchitos;
Nuestros recuerdos, inciertos y gastados,
Pues no sabíamos que el mes era octubre
Ni advertimos la noche del año
(¡Ah, noche entre todas las noches del año!)
No vimos el oscuro lago de Áuber
(Aunque ya habíamos bajado por allí).
No recordamos la húmeda ciénaga de Áuber
Ni el bosque embrujado de Áuber.

Y entonces, cuando la noche envejecía,
Cuando el cuadrante astral señala la mañana,
Al fin de nuestra senda,
Un lácteo fulgor nacido
Fuera del cual un milagroso creciente
Se alza con doble cuerno:
El creciente diamantino de Astarté
Claro y con su doble cuerno.
Y le dije: "Es más tibia que Diana:
Flota en un éter de suspiros,
Ríe en una región de suspiros:
Ella ha visto que las lágrimas no se secan,
Aquellas mejillas donde los gusanos nunca mueren,
Y ha pasado por las estrellas del León
Para señalarnos la senda de los cielos
De la paz leteana del Cielo;
Sube a pesar del León
Brillando sobre nosotros con su mirada confiada,
Sube sin temer el cubil del León,
¡Con amor en sus ojos radiantes!

Pero Psiquis, levantando su dedo dice:
"De esa estrella, oh mortal, desconfía:
De su extraña palidez yo desconfío.
¡Oh!, ¡apresúrate! ¡No meditemos!
¡Oh!, ¡vuela! ¡Ven!, huyamos; debemos hacerlo"
Aterrorizada habló, dejándome por el polvo.
Todavía ellos, apesadumbradamente, las arrastraban por el polvo.

Yo contesté: "Esto no es nada sino un sueño;
Sigamos su trémula luz;
Sigamos bañándonos en su cristalina luz;
En su sibilino esplendor está brillando
La Esperanza y la Belleza de esta noche.
¡Veo sus alas subir al firmamento a través de la noche!
Confiémonos en su resplandor
Y con seguridad nos llevará felizmente.
¡Confiémonos en un resplandor
Que no puede sino guiarnos con acierto
Cuando sube al Cielo en medio de la Noche!"

Así calmando a Psiquis, la besé,
Intenté alejar su melancolía
Y vencí sus escrúpulos y tristeza;
Pero estábamos parados a la puerta de una tumba;
Cerca de la puerta de una legendaria tumba.
Y yo dije: "¿Qué lees, dulce hermana,
En la puerta de esa legendaria tumba?"
Y ella dijo: "Ulalume, Ulalume.
¡Es la tumba de tu perdida Ulalume!"

Sentí mi corazón lúgubre y yerto
Como cuando las hojas se crispaban,
Como cuando las hojas estaban marchitas y secas.
Y yo grité: "¡Será seguramente octubre!"
Fue una noche idéntica, hace un año
Cuando viajé, cuando descendí hasta aquí..
Llevando una terrible carga.
¡Aquella noche, aquella noche del año!
¡Oh!, ¿qué demonio me trae hasta aquí?
Reconozco la ciénaga de Áuber
Y la región brumosa de Weir;
Bien conozco ahora que ésta es la ciénaga de Áuber
y aquél el embrujado bosque de Weir!

E.A. Poe (1809-1849)



Más poemas de E.A. Poe. I Poemas góticos. I Poemas malditos.


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El resumen del poema de E.A. Poe: Ulalume (Ulalume) fue realizado por El Espejo Gótico. Para su reproducción escríbenos a elespejogotico@gmail.com

2 comentarios:

la_ultima_rosa dijo...

:D Gracias por compartir esta información como siempre un placer leerle.
^^ Que tengas una semana genial.

Ovidio López dijo...

Genial