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«Annabel Lee»: Edgar Allan Poe; poema y análisis


«Annabel Lee»: Edgar Allan Poe; poema y análisis.




Annabel Lee (Annabel Lee) es un poema maldito del escritor norteamericano Edgar Allan Poe (1809-1849), compuesto en mayo de 1849 y publicado póstumamente en la edición de enero de 1850 del Sartain's Union Magazine.

No obstante, una versión distinta del poema apareció impresa un año antes, adjunto al obituario de E.A. Poe en el Daily Tribune de Nueva York. Aquella primera copia inédita estaba en poder de John Thompson, entregada por el propio E.A. Poe para saldar una deuda de cinco dólares.

Annabel Lee fue, tal vez, el último poema completo que compuso Edgar Allan Poe.

La estructura de Annabel Lee es bastante simple, y responde a uno de los temas más extendidos en la obra de Edgar Allan Poe: la muerte de una mujer hermosa, tópico que el propio autor consideraba como «el más poético del mundo» (the most poetical topic in the world).

Esto puede advertirse en los mejores poemas de E.A. Poe, entre ellos: El cuervo (The Raven) y Ulalume (Ulalume).

El narrador describe su amor incondicional por Annabel Lee, según él, iniciado hace muchos años en un «reino junto al mar» (kingdom by the sea). El amor entre ambos era tan perfecto, tan absoluto, que incluso los ángeles se sintieron celosos. El narrador aclara que ésta fue la causa de muerte de Annabel Lee.

No obstante, el amor entre Annabel Lee y el narrador continua a pesar de la muerte, es decir, se prolonga más allá de la tumba. Cada noche, solo y nostálgico, él sueña con Annabel Lee, cree ver sus ojos en las estrellas, y luego se acuesta sobre su tumba junto al mar.

Aquí ya podemos añadir un nuevo tema al tópico de la muerte de una mujer hermosa: el amor de ultratumba, es decir, el amor que continúa vigente aún después del fallecimiento de uno de los amantes.

Si bien la identidad de Annabel Lee sigue siendo un misterio, podemos acercarnos a la mujer que lo inspiró analizando algunas características del poema.

¿Quién fue Annabel Lee?

En principio, una mujer joven, hermosa, enamorada, que falleció prematuramente. La esposa de Edgar Allan Poe, Virginia Clemm, es la única candidata que cumple todos estos requisitos.

Virginia Clemm tenía solo catorce años cuando contrajo matrimonio con E.A. Poe, que además era su primo; con lo cual ya podemos tachar dos características en común. Al igual que Annabel Lee, Virginia Clemm es joven y está enamorada. Más aún, ella falleció dos años antes de la composición de Annabel Lee, hecho que también nos permite alinearla dentro del tópico de la muerte prematura de una mujer hermosa.

Yendo un poco más lejos, incluso podemos ver que su diferencia de edad, es decir, la extrema juventud de Virginia Clemm al contraer matrimonio con E.A. Poe, sumado al hecho de que era su sobrina, puede explicar los celos, o ira, de los ángeles.

Recordemos que Annabel Lee inspiró claramente a Vladimir Nabokov y su novela Lolita, de 1955, cuyo narrador se enamora en la infancia de una tal Annabel Leigh, justamente en un principado junto al mar.

De hecho, el título original pensado por Nabokov para Lolita fue: El reino junto al mar.

Si bien casi todos los biógrafos coinciden en afirmar que Annabel Lee es, de hecho, Virginia Clemm, otras mujeres se esconden subrepticiamente en sus versos. La vida de E.A. Poe estuvo signada por la pérdida de mujeres importantes. Su madre biológica, Eliza Poe, murió prematuramente, así como su madre adoptiva, Frances Allan.

La poetisa Frances Sargent Osgood, a quien se le atribuye ser uno de los amores secretos de Edgar Allan Poe, corrobora la teoría de que Annabel Lee es claramente Virginia Clemm.

En oposición, Sarah Elmira Royster, una novia de la infancia de E.A. Poe, creía firmemente que Annabel Lee estaba inspirado en ella, e incluso llegó a afirmar que fue el propio poeta quien se lo confesó. Sarah Helen Whitman, otro amor inconcluso de E.A. Poe, también se atribuía públicamente como la musa detrás de Annabel Lee.

Sin embargo, ninguna de estas otras mujeres falleció prematuramente, es decir, «joven y hermosa». Sólo Virginia Clemm, a quien E.A. Poe amaba desde la infancia, se ajusta perfectamente a sus características; solo ella encarna el «amor ideal» que expresa el narrador del poema, quien no se limita a amar a su doncella fallecida, sino que la idolatra, algo que solo puede hacerse por una persona muerta.

En lo personal, siempre sentí que Annabel Lee posee un detalle perturbador que pocos biógrafos han considerado oportuno explorar.

El narrador sostiene que ambos eran niños cuando se enamoraron, hecho que coincide con la relación de E.A. Poe y Virginia Clemm; no obstante, su explicación de que en realidad fueron los ángeles celosos quienes la mataron resulta demasiado infantil. Frente a esto podemos pensar que el sentimiento de pérdida de E.A. Poe era demasiado fuerte para emplear sutilezas, o bien que el narrador es, en definitiva, todavía un niño.

Filosóficamente hablando, Annabel Lee vibra en oposición a El cuervo. Mientras en este último el narrador considera que «nunca más» se reencontrará con su amor, en Annabel Lee se desliza la esperanza de que ambos llegarán a reunirse nuevamente.

Sobre el nombre de Annabel Lee, me temo, no hay grandes misterios. La letra "L" refuerza la aliteración, recurso que E.A. Poe aplicaba con un método quirúrgico en sus personajes femeninos, entre ellos, Ligeia, Morella, Eulalia, Eleonora, Lenore y Ulalume.



Annabel Lee.
Annabel Lee, Edgar Allan Poe (1809-1849)

Fue hace ya muchos, muchos años,
en un reino junto al mar,
habitaba una doncella a quien tal vez conozcan
por el nombre de Annabel Lee;
y esta dama vivía sin otro deseo
que el de amarme, y de ser amada por mí.

Yo era un niño, y ella una niña
en aquel reino junto al mar;
Nos amamos con una pasión más grande que el amor,
Yo y mi Annabel Lee;
con tal ternura, que los alados serafines
lloraban rencor desde las alturas.

Y por esta razón, hace mucho, mucho tiempo,
en aquel reino junto al mar,
un viento sopló de una nube,
helando a mi hermosa Annabel Lee;
sombríos ancestros llegaron de pronto,
y la arrastraron muy lejos de mi,
hasta encerrarla en un oscuro sepulcro,
en aquel reino junto al mar.

Los ángeles, a medias felices en el Cielo,
nos envidiaron, a Ella a mí.
Sí, esa fue la razón (como los hombres saben,
en aquel reino junto al mar),
de que el viento soplase desde las nocturnas nubes,
helando y matando a mi Annabel Lee.

Pero nuestro amor era más fuerte, más intenso
que el de todos nuestros ancestros,
más grande que el de todos los sabios.
Y ningún ángel en su bóveda celeste,
ningún demonio debajo del océano,
podrá jamás separar mi alma
de mi hermosa Annabel Lee.

Pues la luna nunca brilla sin traerme el sueño
de mi bella compañera.
Y las estrellas nunca se elevan sin evocar
sus radiantes ojos.
Aún hoy, cuando en la noche danza la marea,
me acuesto junto a mi querida, a mi amada;
a mi vida y mi adorada,
en su sepulcro junto a las olas,
en su tumba junto al rugiente mar.


It was many and many a year ago,
In a kingdom by the sea,
That a maiden there lived whom you may know
By the name of Annabel Lee;
And this maiden she lived with no other thought
Than to love and be loved by me.

I was a child and she was a child,
In this kingdom by the sea:
But we loved with a love that was more than love—
I and my Annabel Lee;
With a love that the winged seraphs of heaven
Coveted her and me.

And this was the reason that, long ago,
In this kingdom by the sea,
A wind blew out of a cloud, chilling
My beautiful Annabel Lee;
So that her highborn kinsman came
And bore her away from me,
To shut her up in a sepulchre
In this kingdom by the sea.

The angels, not half so happy in heaven,
Went envying her and me—
Yes!—that was the reason (as all men know,
In this kingdom by the sea)
That the wind came out of the cloud by night,
Chilling and killing my Annabel Lee.

But our love it was stronger by far than the love
Of those who were older than we—
Of many far wiser than we—
And neither the angels in heaven above,
Nor the demons down under the sea,
Can ever dissever my soul from the soul
Of the beautiful Annabel Lee:

For the moon never beams, without bringing me dreams
Of the beautiful Annabel Lee;
And the stars never rise, but I feel the bright eyes
Of the beautiful Annabel Lee;
And so, all the night-tide, I lie down by the side
Of my darling—my darling—my life and my bride,
In the sepulchre there by the sea,
In her tomb by the sounding sea.


Edgar Allan Poe (1809-1849)




Más poemas góticos. I Más poemas de Edgar Allan Poe.


Más literatura gótica:
El análisis y resumen del poema de Edgar Allan Poe: Annabel Lee (Annabel Lee) fueron realizados por El Espejo Gótico. Para su reproducción escríbenos a: elespejogotico@gmail.com

12 comentarios:

Ariadne dijo...

Poe era un genio de la literatura.
Es increible como en sus obras refleja toda su oscuridad interna y la convierte en la luz de su esperanza.

...aLvArO... dijo...

Hola,ah genial que lo hayan publicado,veo que tuvo mucha repercusión,hasta apenas hace rato lo leí,pareciera que te molestó mucho,si así fue creo que hubo una razón y esa fue la manera en que me expresé,la cual admito que fue despectiva y por la cual te pido una disculpa,pero no niego que fue la reacción que tuve veo que te molestó pues le dedicaste una entrada completa,me pregunto si a todos los comentarios positivos que te dejan les darás el mismo espacio.Te diré algunas cosas:

Mira,en ninguna parte de lo que puse en el escrito de ¨algunos murcielagos¨ dice que sea un poema,por lo cual no está sujeto a ninguna regla métrica o ritmica,creo que debiste usar mas tu sentido comón cuando dije: -a lo que le ves murcielaguitos-,vaya,deja lo intelectual de lado,con eso me refería al contenido mas sombrío que contienen algunos poemas,caray no se puede bromear o que?

Oye y si dices que no catalogas los poemas,o lo que sea,por que los tienes como poemas goticos entonces? te contradices al momento de decir que no catalogas,pero dices que pones como literatura gotica toda la que creen apropiada.

Mira,yo no soy un genio ni nada,pero no me basé en ninguna visión barroca,sino en estudios que tuve sobre un libro llamado ¨La literatura y el mal¨ en ningún momento puse que sufrian ni nada,ni que fueran depresivos,sino de su conexión con la muerte y esas cosas,de lo cual si gustas puedes investigar.

No pretendo hacer un dime y te diré,solo que no me gusta,como ya te lo dije ver tan encasillada la poesía como lo haces,no se si partas de la subcultura goth o de la novela gótica de Stoker o Shelly,pero me desespera siempre ver la literatura etiquetada por meras cuestiones esteticas que encajan con un estereotipo,aunque he de decirlo,hacen un buen esfuerzo por aportar algo tan sublime como poemas y relatos a la web,que al final el unico placer que te da es saber que alguien puede toparse con algo de belleza escrita,eso es muy admirable,pero...por que nombrarlo de tal o cual forma? acaso no es suficiente con las etiquetas sociales como para etiquetar también las letras?si lo analizas,verás que la poesía es tan vasta y diversa que de cualquier autor existen poemas mas sombríos que otros,aunque este nunca haya incursionado en el horror propiamente,es simplemente por variar.

Saludos,que estés muy bien y eres bienvenida en mi descuidado y poco estético blog,el que por cierto tengo muy abandonado ya.

Mis respetos si leíste todo el comentario

Ely dijo...

Wow me encantó
la 1era vez q lo leí

Si escribo poemas o algo romántico
me sentí como identificada,
muy lindo,
gracias x publicarlo!

Demphir dijo...

Poe ha logrado contagiarme su nostalgia con tan representativo poema. Juro que ha logrado que se humedezcan mis ojos.

Nekro dijo...

Tanto tiempo!! he vuelto a esta comarca como el mago gris de otras aventuras... o más bien a esta biblioteca mágica que llaman el Espejo...
Es muy bueno, me da miedo competir con tu apreciacion del poema en la descripcion del texto... las letras son más bellas en el silencio y oscuridad de la noche y dejame decirte que el preludio que escribiste le dio un sabor extra al plato principal! Saludos.

Annabel Lee dijo...

Fascinante, la introducción al poema lo complementa de una manera deliciosa. Increíble la visión de Poe hacia la figura femenina. El mejor poema de amor y de muerte que he leído jamás. Estoy segura que haría llorar al más fuerte.

Lord Roy dijo...

Presento una posible candidata para batallar contra la divinidad indeterminada de Ánnabel:

Diótima. En Hiperión y en todo poema de Hölderlin es también una criatura vaga y sin rasgos característicos, pero de halo e influencia absolutamente divina, tal que trae la alegría y la inmortalidad al amante, incluso después de la muerte de ella.

Aelfwine dijo...

Gracias por el dato, Lord Roy. Sinceramente no conocía el poema que mencionás, de modo que me ha resultado doblemente interesante. Apenas pueda le echaré el ojo.

Saludos!

patito patetico dijo...

woow annabel lee es mi poema favorito de edgar allan poe simplemente es lo mejor

Anónimo dijo...

es lo q una mujer sueña con el amor eterno...este poema logra reflejar el verdadero misterio de las mujeres

Anónimo dijo...

No por nada, Poe es mi poeta maldito favorito... bellísimo y triste guau...

L6944 dijo...

No me gusto tanto esta traducción
del poema aunque hay otra traducción que me parece mucho mejor