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10 libros que podrían enorgullecerte de estar sola


10 libros que podrían enorgullecerte de estar sola.




Basta de flores, chocolates, películas románticas, cenas íntimas (¿acaso las hay públicas?) y todo ese despliegue de artificiosa burocracia que despliegan las personas en pareja para olvidar otros aspectos rutinarios de su condición.

Claro que en el reparto de reproches a las mujeres les toca la peor parte.

Ser soltera, o estar sola, puede transformarse de un interesante estilo de vida, incluso de una elección perfectamente válida, en una perpetua sucesión de interrogatorios de parte de terceros interesados, vaya uno a saber porqué, en emparejarlas.

Al respecto hay que decir que son muchos los autores que han plantado batalla frente a aquella idea estúpida de que la mujer sólo puede sentirse completa en pareja.

—Macanas —diría el profesor Lugano; opinión que seguramente sería suscrita por la licenciada Safo.

A continuación citamos 10 libros que podrían enorgullecerte de estar sola. Para apartarnos ligeramente de nuestra costumbre de reseñar, ésta vez dejaremos que sean los propios autores quienes filosofen sobre la cuestión de la soltería y sus enormes posibilidades para desarrollar una vida plena.



10- Seré calma; seré mi propia amante.
(I will be calm; I will be mistress of myself)
Sensatez y sentimientos (Sense and Sensibility, Jane Austen)


Excelente consejo de Elinor Dashwood; especialmente adecuado para esos momentos donde el impulso de verificar cada movimiento de tu ex en Facebook se vuelve incontrolable.



9- Cuánto más solitaria, con menos amigos, con nada de estabilidad, más me respeto a mí misma.
(The more solitary, the more friendless, the more unsustained I am, the more I will respect myself)
Jane Eyre (Jane Eyre, Charlotte Brontë)


Jane Eyre es una de esas novelas que glorifican la soledad como modo de vida; y para eso, curiosamente, apela a una de las historias de amor más notables de todas las épocas.



8- Una de las cosas más importantes en el mundo es aprender a pertenecerse a uno mismo.
(The greatest thing in the world is to know how to belong to oneself)
Ensayos (Complete Essays, Michel de Montaigne)


Una frase que, en tiempos mejores, podría sustituir a toda la fraseología de posesión que suele adornar el discurso de los enamorados: necesitar, ser para el otro, no existir sin él o ella, no caben en la filosofía de Montaigne.



7- Mi ser es todo mío. No tengo ninguna necesidad del tuyo.
(My self is all to me. I don't have any need of you)
Cierro la puerta sobre mí misma (I Lock My Door Upon Myself, Joyce Carol Oates)


Hay que admitir que Joyce Carol Oates quizá va demasiado lejos en su declaración. De hecho, es fácil imaginarla en un tono similar al de Gollum abrazándose a sí mismo y acariciando el Anillo Único; sin embargo, el empoderamiento del ser puede, en ciertos casos, parecer un rasgo de egoísmo.



6- Si yo siguiera la inclinación de mi naturaleza sería mendiga y soltera, en vez de casada y reina.
(If I follow the inclination of my nature, it is this: beggar-woman and single, far rather than queen and married)
Obras completas (Collected Works, Elizabeth I de Inglaterra)


La reina Elizabeth I de Inglaterra ascendió al trono para producir un heredero. En cambio, le dio la espalda a la tradición y gobernó soltera durante 44 años. Pocas mujeres en la historia podrían defender la soltería con mejores argumentos.



5- Que Dios no me envíe un marido es una merced que le imploro de rodillas todas las mañanas y todas las noches.
(If God send me no husband, for the which blessing I am at him upon my knees every morning and evening)
Mucho ruido y pocas nueces (Much Ado About Nothing, William Shakespeare)


Ambos, Benedick y Beatrice, observan la vida conyugal con ciertas reservas. Ella, sin embargo, planta una de las más conmovedoras resistencias al matrimonio en una época donde lo único que se esperaba de la mujer era que se casara.



4- Mientras ella piense en un hombre nadie objetará que la mujer piense.
(As long as she thinks of a man, nobody objects to a woman thinking)
Orlando (Orlando, Virginia Woolf)


Brillante reflexión de Virginia Woolf, probablemente la más lúcida feminista de la historia, acerca de las estructuras mentales aprobadas por la sociedad de su tiempo: pensar en él está bien; pensar en una misma, pésimo.



3- Los hombres se casan porque están cansados; las mujeres por curiosidad. Ambos terminan decepcionados.
(Men marry because they are tired, women, because they are curious: both are disappointed)
El retrato de Dorian Gray (The Picture of Dorian Gray, Oscar Wilde)


Cierto o no, Oscar Wilde ataca la institución del matrimonio por encima de la idea de pareja, en su tiempo, claramente despareja. No obstante, sirve como ejemplo de que ciertas metas, como casarse, deberían ser apenas el comienzo de una aventura.



2- Cualquiera que se regocije en la soledad, o es una bestia salvaje o un dios.
(Whosoever is delighted in solitude, is either a wild beast or a god)
Sobre la amistad (On Friendship, Francis Bacon)


En realidad, aquí Francis Bacon recicla una frase de Aristóteles (aquel que es incapaz de vivir en sociedad o es una bestia o un dios) pero adaptándola a la idea de soledad en términos de pareja. Subjetivamente, preferimos la versión reciclada.



1- Aquellos que conocen el valor y el exquisito sabor de la solitaria libertad (pues únicamente se es libre cuando se está solo), el acto de partir es el más valiente y hermoso de todos.
(For those who know the value of and exquisite taste of solitary freedom ―for one is only free when alone―, the act of leaving is the bravest and most beautiful of all)
La nómada: los diarios de Isabelle Eberhardt (The Nomad: The Diaries of Isabelle Eberhardt, Isabelle Eberhardt)


Para aquellos que no la conozcan, Isabelle Eberhardt fue una escritora y exploradora de principios del siglo XX, que para sentirse con mayor libertad comenzó a vestirse de hombre. Murió joven, a los 27 años, soltera pero jamás sola, luego de sobrevivir a varios intentos de asesinato por defender la libertad de los pueblos africanos.




Libros extraños y lecturas extraordinarias. I Feminología: filosofía de la mujer.


Más literatura gótica:
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Por qué los libros curan la soledad


Por qué los libros curan la soledad.




Uno puede sentirse solo en muchos lugares, incluso atestados de gente, alegría y buena compañía; sin embargo, hay sitios en los que es imposible sentirse solo, por ejemplo, las librerías.

De hecho, la soledad se desintegra entre los libros.

No hay actividad más solitaria que podamos emprender, más íntima, privada, y a la vez en la que uno se sienta menos solo que la lectura.

Al leer no solo nos sumergimos en un mundo nuevo, sino que el mundo que nos rodea deja de importar, pierde su influencia, su peso, sus presiones.

No importa si leemos en la cama, en el subterráneo o en un café, la lectura nos transporta a un espacio tan lejano y profundo que solo podemos encontrarlo dentro de nosotros mismos.

Paradójicamente, allí nunca nos sentimos solos.

Esto nos lleva a preguntarnos si la soledad no es en realidad una emoción superficial, ilusoria, ya que cuánto más nos extraviamos en nosotros mismos a través de un libro menos solos nos sentimos.

Y el libro, por su parte, es fiel, rabiosamente leal.

No se desconecta, no presenta desperfectos inesperados, no tiene un tiempo ni un espacio necesarios.

El libro es paciente. Siempre nos espera, nos acecha desde los anaqueles. Y siempre responde cuando se lo invoca.

Los libros también nos ofrecen una nueva percepción del tiempo. Los minutos se licuan, se expanden y se comprimen. Los lapsos se miden en páginas, en capítulos, nunca con el reloj.

Los libros son la mejor cura para la soledad. El acto de leer es solitario, pero el lector nunca está solo.




Más antologías. I Biblioteca de libros prohibidos.


Más literatura gótica:
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«Oda a la soledad»: Alexander Pope; poema y análisis.


«Oda a la soledad»: Alexander Pope; poema y análisis.




No cualquier chico es capaz de escribir un poema a los 12 años, aunque todos a esa edad pueden sentirse irremediablemente solos. Este chico padecía varias enfermedades y otros tantos sufrimientos físicos, entre ellos, asma, migrañas y una dolorosa desviación de la columna. Pasó su infancia recluido, según su hermana, leyendo y escribiendo casi obsesivamente.

Ya en su madurez ganaría fama y prestigio, a tal punto que llegaría convertirse en el tercer poeta más citado del mundo, justo detrás de William Shakespeare y Alfred Tennyson.

Antes de todo eso, en el año 1700, este chico enfermizo y solitario se atrevió a escribir un poema sobre la soledad, tal vez el más genial de todos los tiempos, logrando agrupar dos cuestiones esquivas a esa temprana edad: el talento y la nostalgia, ingredientes esenciales en todo hecho poético.

No cualquier chico de 12 años es capaz de escribir un poema a la soledad, pero claro, ¿cuántos chicos de esa edad se llaman Alexander Pope?




Oda a la soledad.
Ode on Solitude, Alexander Pope (1688-1744)

Feliz el hombre cuyos deseo y cuidado,
atados a unos pocos acres de suelo paterno,
es dichoso de respirar el aire natal,
en su propio suelo.

Y que se nutre con leche de sus rebaños y pan de sus campos,
y que se viste con lana de su grey,
y que en verano obtiene sombra de sus árboles
y en invierno, fuego.

Bendito aquél que ve sin aflicción
deslizarse las horas, los días y los años, suavemente,
con salud en el cuerpo y paz en la mente;
la quietud diurna.

El profundo sueño nocturno, lo complejo y lo simple,
todos mezclados; y el dulce recreo,
y la inocencia, que son más placenteros
con la meditación.

Dejadme así vivir, oculto, desconocido,
dejadme así morir, sin ser llorado,
substraído del mundo, sin siquiera una lápida
que anuncie que yazgo ahí.


Happy the man, whose wish and care
A few paternal acres bound,
Content to breathe his native air,
In his own ground.

Whose herds with milk, whose fields with bread,
Whose flocks supply him with attire,
Whose trees in summer yield him shade,
In winter fire.

Blest! who can unconcern'dly find
Hours, days, and years slide soft away,
In health of body, peace of mind,
Quiet by day,

Sound sleep by night; study and ease
Together mix'd; sweet recreation,
And innocence, which most does please,
With meditation.

Thus let me live, unseen, unknown;
Thus unlamented let me die;
Steal from the world, and not a stone
Tell where I lye.


Alexander Pope (1688-1744)





Poemas de soledad. I Poemas góticos.


El análisis y resumen del poema de Alexander Pope: Oda a la soledad (Ode on Solitude) fueron realizados por El Espejo Gótico. Para su reproducción escríbenos a elespejogotico@gmail.com

¿Por qué nos asusta la Soledad?


¿Por qué nos asusta la Soledad?




Hay pocas cosas tan desagradables y tan tristes como la permanencia en una fiesta que ya ha terminado.

La música se atenúa, los rastros del exceso y la alegría se esparcen por el suelo como vagos recordatorios, el alcohol escasea en copas ya libadas, y lo peor; espíritus voluntariosos simulan que la fiesta no ha terminado, que la música aún suena, que los excesos y las alegrías todavía están latentes, que el alcohol persiste en bodegas ocultas, en definitiva, que no estamos solos en el universo.

El profesor Lugano sostiene que el momento indicado para abandonar una tertulia debe coincidir con la cima del éxtasis, con el instante de mayor placer; ya que a partir de ahí todo será cuesta abajo.

Nosotros, meros acólitos esperanzados en carnavales sin solución de continuidad, nos retiramos cuando los mozos y los barrenderos limpiaban el gran salón, habitado únicamente por borrachos tardíos y mujeres que ganaban la puerta con sus abrigos sobre los hombros.

Afuera hacía frío. Nos apiñamos bajo la luz incierta de un farol.

Como vampiros perseguidos por los dedos rosados del amanecer, nos despedimos apresuradamente. El grupo se dispersó, algunos caminando al costado de las vías del ferrocarril y otros hacia las luces de la avenida.

Desde el instante en el que estuve solo supe que no podría dormir.

Me dirigí hacia el bar, esperando que otros espíritus melancólicos buscaran el consuelo viril del silencio y la ginebra.

En una de las mesas, apenas iluminada, estaba el profesor Lugano.

Dormía el sueño inquieto de los poetas perturbados.

Me senté frente a él. Abrió los ojos cuando me serví el último rastro de caña en la botella.

El único mozo del establecimiento, de origen catalán pero gallego desde que pisó Buenos Aires, me lanzó una mirada de reproche mientras secaba los vasos con un trapo sucio.

—Profesor —me atreví a decir—, ¿no le teme a la soledad?

—A veces.

Las palabras me llegaron en una nube de alcohol.

—¿Entonces por qué no ha venido con nosotros a la fiesta?

—Porque el miedo a la soledad no es una buena razón para buscar la compañía de otros.

—¿Es que existe una razón más lícita?

—Por supuesto. ¿Por qué la soledad habría de asustarnos?

—No lo sé. Pero créame que me gustaría saberlo.

—Permítame decírselo, ya que que estamos solos —dijo el profesor en tono confidencial—. La soledad, como el amor, no es para todos.

—Usted cree entonces que la soledad es la mejor compañía.

—Al contrario. La soledad no acompaña a nadie. Por eso somos pocos los que podemos vivir con ella. En definitiva, los que huyen de la soledad son incapaces de estar consigo mismos.

Gané la puerta, solo y aturdido, y vagué por las calles desiertas durante un tiempo; hasta que entendí que era imposible librarme de mi propia sombra.




La filosofía del profesor Lugano. I Egosofía.


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Poesía de la soledad: T-Z.


Poesía de la soledad: T-Z.



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Versos de soledad: R-S.


Versos de soledad: R-S.



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Poemas para solitarios:N-Q.


Poemas para solitarios:N-Q.



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Poemas tristes de soledad: L-M.


Poemas tristes de soledad: L-M.



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Soledad: poesías G-K.


Soledad: poesías G-K.



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Poesías de soledad


Poesías de soledad.




Poemas de soledad E-F:
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Poemas de soledad E-F:
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Poemas de soledad


Poemas de soledad.



Poemas de soledad ordenados alfabéticamente:

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Poemas de soledad en El Espejo Gótico.

La soledad es uno de los motivos poéticos más comunes, y quizá por eso mismo uno de los más importantes. A continuación compartimos los mejores poemas de soledad de la biblioteca de El Espejo Gótico; obras clásicas de todos los períodos, desde el gótico y el romanticismo a la poesía victoriana, de la metafísica al decadentismo, de los prerrafaelitas y los isabelinos a los grandes poetas malditos; todos ellos son parte de esta colección de poemas de soledad.




Índice de poemas en El Espejo Gótico. I Más autores en la biblioteca.


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