Edgar Allan Poe se ha nutrido en la vasta, y en ocasiones insondable, mitología oriental para crear un poema completamente revolucionario: Israfel.
Israfel fue un dios del desierto, transformado luego en ángel por el Islam. Su nombre significa "El Ardiente", rasgo que no sólo destacó Poe en su poema, sino también el poeta y nigromante Aleister Crowley, quien afirmaba mantener comunicaciones con varias entidades angélicas de dudosa reputación.
Este poema es casi un desafío entre el hombre y el ángel, entre la perfección de los seres celestiales y la capacidad humana de crear algo bello dentro de un mundo sombrío y material. Yo no sé que pensará el lector erudito, pero de darse una competencia universal de literatura, en donde hasta los ángeles puedan participar, creo que Edgar Allan Poe sería uno de nuestros más dignos representantes.
Israfel fue un dios del desierto, transformado luego en ángel por el Islam. Su nombre significa "El Ardiente", rasgo que no sólo destacó Poe en su poema, sino también el poeta y nigromante Aleister Crowley, quien afirmaba mantener comunicaciones con varias entidades angélicas de dudosa reputación.
Este poema es casi un desafío entre el hombre y el ángel, entre la perfección de los seres celestiales y la capacidad humana de crear algo bello dentro de un mundo sombrío y material. Yo no sé que pensará el lector erudito, pero de darse una competencia universal de literatura, en donde hasta los ángeles puedan participar, creo que Edgar Allan Poe sería uno de nuestros más dignos representantes.
Israfel.
Edgar Allan Poe.
Edgar Allan Poe.
En el Cielo mora un espíritu,
cuyas cuerdas del corazón son un laúd;
ninguno canta mejor, ni con tal frenesí
como el ángel Israfel,
y las estrellas vertiginosas,
así lo afirma la leyenda,
deteniendo sus himnos,
escuchan el encantamiento de su voz,
todas en silencio.
Dudando en lo alto de su meridiano,
la luna apasionada se sonroja de amor,
mientras, para oírle, el mismo rayo
(y con él las veloces Pléyades)
se detienen en el cielo.
Y dicen que el fervor de Israfel
se debe al sortilegio de su lira,
al trémulo alambre vivo de sus cuerdas;
donde los pensamientos profundos son un deber,
donde el Amor es un Dios ya anciano,
donde los ojos de las huríes
brillan con la adorada belleza de los astros.
Tienes razón, Israfel,
en despreciar todo canto que no sea apasionado.
¡A ti los laureles, bardo el mejor
y el más sabio!
¡Larga y gozosa vida para ti!
Los altos éxtasis caen con las ardientes notas,
con tu dolor, tu alegría, tu odio, tu amor,
el fervor de tu laúd.
¿Qué hay de extraño en que las estrellas
eternas permanezcan mudas?
Sí, tuyo es el Cielo,
pero este es un mundo de dulce amargura,
nuestras flores son sólo flores,
y la sombra de tu inmensa beatitud
es la luz de nuestro sol.
Si yo pudiese habitar en el reino de Israfel,
y él en donde yo habito,
no podría el ángel cantar una melodía terrenal,
mientras yo, en cambio, podría lanzar al firmamento
un nota más plena que esta triste canción
que brota de mi lira.
Edgar Allan Poe.
Más Literatura Gótica:









1 comentarios:
No es la mejor traducción
Publicar un comentario en la entrada