Podria estar mas sola: Emily Dickinson

Emily Dickinson expresa con un lenguaje profundamente poético las horribles soledades que pueden atormentar el corazón femenino.

Aunque pueda parecer extraño, no son muchas las autoras que han preferido este tipo de temas; incluso dentro de la literatura gótica, las escritoras siempre han preferido que sus alienados personajes se reintegren a la dinámica social. Esto no sucede en este exquisito poema, en el que la soledad derrumba toda insinuación de luminosidad, y donde la esperanza no tiene ningún resquicio en dónde esparcer su vitalidad.

De todas maneras, este oscuro poema no es un canto desesperado a la derrota, ni tampoco un himno a la indolencia. Dickinson juega con la soledad de su protagonista, ya que la Dama del poema comienza razonando que su Soledad podría ser peor, mucho peor; ya que padecer la compañía de la Soledad, aunque no sea deseable, supone ya un acompañamiento.

Es decir, ella no está totalmente sola: tiene a su Soledad, la cual, imaginamos, ya no la abandonará.

Podría Estar más Sola.
Emily Dickinson.

Podría estar más sola sin mi Soledad,
tan habituada estoy a mi destino,
tal vez la otra paz,
podría interrumpir en la oscuridad
y llenar los vacíos del pequeño cuarto,
demasiado exiguo en su medida
para contener el sacramento de él,
no estoy habituada a la esperanza,
podría entrometerse en su dulce ostentación,
violar el lugar ordenado para el sufrimiento,
sería más fácil fallecer con la tierra a la vista,
que conquistar mi azul península,
perecer de deleite.


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1 comentarios:

Harpy Valentine dijo...

Cada vez que leo este poema me agrada más... siempre me ha parecido perfecto, todo el sentimiento de la soledad queda plasmado y también me ha inspirado a escribir algo:

LOS ABRAZOS QUE SE ME OLVIDAN

El camino que me lleva de vuelta, son días de auroras y me han impedido ir,
los clamores anhelan mitigar su fervor,
tan aprisa lo intento, me desgarro y sangro,
subir en picada, reír en lagrimal.

La cuna mece su suave colcha de desierto, provocando explosión.

La estela brillante es la sombra de mi sol,
tan cegadora, escapándose de las manos,
en el más profundo mar evitará mi hundimiento,
pero yo quiero conocer el azul, no un triste opaco,
¿quién tiene mi amarillo? ¿quién desgastó mi crayón?

El mejor relato de las estrellas queda hueco, con nadie a quien contárselo.

Yo quisiera bajarme hasta tus hombros,
sin la fugacidad mandándome al pasado,
a veces notando que algo ha muerto en mi interior,
no poseo más que un sabio pero viejo corazón,
un latido por olvido, dos latidos sin dolor.

Nunca le he dado la espalda a lo que he amado, con mis atormentadas corazonadas.

Las voces que visitaron mi aposento, marcan sin acento mi ánimo,
¿será que alguna vez me pueden dar más?
todas las palabras de aliento a millas de distancia,
sería mejor una caricia,
los abrazos que se me olvidan.

Tú dijiste que yo tenía mucho que ofrecer, pero sigo tan solo.