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Emily Dickinson: poemas, libros, biografías, ensayos


Emily Dickinson: poemas, libros, biografías, ensayos.




Emily Dickinson (1830-1886) fue una extraordinaria y apasionada poetisa norteamericana que pasó una porción considerable de su vida reluída en una austera habitación.

La mayoría de sus poemas, salvo tres, fueron publicados después de su muerte.

A pesar de ese reconocimiento tardío, Emily Dickinson ocupa un rol preponderante en la poesía universal como una de sus más notables exponentes.

Oscura, retraída, solitaria, Emily Dickinson es la prueba más contundente de que la belleza y el talento pueden germinar fantásticamente aún en medio de una vida arrasada por la tristeza.



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No pretendemos que esta pequeña introducción a la obra de Emily Dickinson se confunda con una biografía: nuestra intención, si es que tenemos alguna, es dar algunas tendenciosas observaciones sobre una mujer a la cual debemos muchas horas de emoción.

Existen infinitas evidencias sobre la impresionante lucidez de Emily Dickinson, pero nosotros daremos cuenta sólo de una. Cierto día, Emily Dickinson le escribió una carta a su amiga Jane Humphrey, la cual decía:

Es miércoles, y hoy hubo clase de oratoria. Un joven leyó una composición cuyo tema era: «Pensar dos veces antes de hablar». Me pareció la criatura más tonta que jamás haya existido, y le dije que él debiera haber pensado dos veces antes de escribir.

A simple vista, no parece una observación demasiado elegante, pero de pronto se transforma en genialidad cuando nos enteramos que, cuando redactó esta carta, Emily Dickinson tenía sólo once años.


Dentro de la obra poética de Emily Dickinson suelen deambular dos espectros: los dos grandes hombres de su vida; y sobre los cuales ella jamás dio mayor información; pero como casi siempre sucede, las cartas que envió a muchas amigas terminaron revelando su secreto. Nosotros, con reverente temor, esperamos que el fantasma Emily Dickinson sea indulgente con nuestra indiscreción, ya que daremos cuenta sobre algunos detalles sobre su intimidad.

Algunos maliciosos hablan de que mantuvo relaciones con su primer mentor, Thomas Wentworth Higginson, lo cual es falso. De hecho, en una epístola al señor Higgins, Emily Dickinson insinúa algunos detalles sobre la muerte de su primer amor, que al igual que los siguientes, sólo serían platónicos:

Cuando era pequeña, tuve un amigo que me enseñó lo que era la inmortalidad, pero se aproximó demasiado a ella y nunca regresó.

Este hombre es Benjamin Franklin Newton, quien la introdujo en algunas de las lecturas que la marcarían de forma indeleble.

El segundo de los espectros que sobrevuelan la obra de Emily Dickinson es el pastor Charles Wardsworth. Ambos espectros le fueron arrebatados: Newton entre los estertores de la tuberculosis, y Wardsworth simplemente se apagó en 1882.

Los especialistas suelen ponerse de acuerdo sólo en las circunstancias más sórdidas y dramáticas de la vida de Emily Dickinson; sus biografías se regodean en sus carencias de afecto, en su necesidad de ternura; sobre todo la posibilidad de que Emily Dickinson jamás haya experimentado el amor en el terreno físico.

Tras la muerte de Wadsworth, Emily Dickinson comenzó a negarse a abandonar su cuarto, y sólo lo hacía en casos de extrema necesidad.

La atormentaban las dudas sobre sus propias capacidades poéticas, y se negaba violentamente a publicar alguno de sus poemas. Su negativa no incluía, desde ya, a sus amistades y familiares, pero sí al público general; es decir, ella sentía que no todos debían leer su obra. Tal vez estaba en lo cierto.

De todos modos, algunos poemas se filtraron a su celosa custodia, y fueron publicados de manera anónima o con seudónimos. Uno de ellos, el cual esperamos poder traducir pronto, es quizá uno de los mejores poemas de Emily Dickinson: que algunos titulan: La serpiente (The Snake), pero cuyo título original, mucho más interesante, es: Un tipo delgado en la hierba (A Narrow Fellow in the Grass).

A finales de 1870 comenzó el verdadero encierro. Emily Dickinson abandonó casi todas sus actividades sociales, incluidas las visitas a su ocultista, y paulatinamente, también abandonó cualquier otro escenario que no fuese su habitación.

Comenzó a odiar a la gente; es decir, a sentirse aterrorizada ante desconocidos y a padecer extraños delirios y alucinaciones. Si bien éstos parecen ser más bien infantiles, la recluían aún más en su aislamiento. En cierta carta, Emily Dickinson sostuvo que no podía conciliar el sueño ya que sentía que, de un momento a otro, un rostro pálido se asomaría a su ventana. En otra ocasión, manifestó que varias veces, durante la noche, sentía que alguien abría la puerta de la casa. Se ofendía mucho cuando las criadas contrariaban sus macabras elucubraciones.

Aludiendo a su aislamiento, ella solía repetir la misma frase, la cual suena como un mantra espantoso:

Siempre sola.
Soy huésped de mí misma.



En 1884 murió su sobrino, al cual le profesaba un gran cariño. Emily Dickinson no soportó más la carga que suponía levantarse cada día. Sufrió un violento ataque del mal de Bright y permaneció postrada sin esperanzas. Finalmente, algún ángel se apiadó de tanta desdicha, y Emily Dickinson murió mientras dormía. Era el 15 de mayo de 1886.

Con el tiempo llegó el merecido reconocimiento: sus obras fueron publicadas y el mundo la alabó como la poetisa más grande de la literatura norteamericana. Se la colocó en aquel paraíso poético junto a Emerson, Poe y Whitman. Pura justicia.

De alguna manera, los verdaderos genios trascienden más allá de su obra, y suelen despedirse del mundo de manera tan poética como los versos que genialmente urdieron.

Emily Dickinson no fue menos que otros grandes desdichados de la literatura. Su último escrito antes de morir, fue una carta a sus primas, cuyo título hoy puede verse sobre su lápida:

Me llaman.
(Called Back)




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Todos los poemas de Emily Dickinson fueron traducidos al español por El Espejo Gótico. Para su reproducción escríbenos a elespejogotico@gmail.com

6 comentarios:

Kementari dijo...

La verdad es que no he leido demasiado a Emily Dickinson, pero tu introducción ha sido tan interesante que haré la prueba.
Un saludo a todos la gente del Espejo!

Caro dijo...

Muy buena introduccion e interesante...me gusto mucho.

Annabel Lee dijo...

La Dickinson pue una poeta genial y es de las pocas personas que realmente vale la pena leer

AnGeL dijo...

Yo les recomiendo leerla (Asi como a Edgar Alla Poe) en Ingles.

En las traducciónes siempre se piede la rima y cadencia original del poema en si mismo.

Saludos a todos en el Espejo Gotico :D

Unknown dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
ViSi dijo...

Y me queda la duda si; ese gran amor oculto para quien escribió la mayoría de sus poemas, era su propio hermano (Austin, su hermano mayor) o su propia cuñada, la esposa de éste que además había sido amiga de Emily.

De todas formas, que vida mas triste. Que desperdicio de vida y que abundancia de talento encerradas en un cuarto y puestas en libertad tan tarde que ni ella misma llegó a saber lo que sus poemas realmente gustaban.