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«Me gusta cómo luce la Agonía»: Emily Dickinson; poema y análisis.


«Me gusta cómo luce la Agonía»: Emily Dickinson; poema y análisis.




Me gusta cómo luce la Agonía (I Like a Look of Agony) es un poema gótico de la escritora norteamericana Emily Dickinson (1830-1886), escrito en 1861 y publicado de manera póstuma en la antología de 1890: Poemas (Poems). Originalmente no tenía nombre, de modo que suele referirse a este poema por su primera línea —Me gusta cómo luce la Agonía— o por el nombre 241.

Me gusta cómo luce la Agonía, uno de los poemas de Emily Dickinson más reconocidos, está escrito en la métrica habitual de los himnos, pero, en lugar de consolar, confrontan al lector con los duros hechos de la vida. Me gusta cómo luce la Agonía carece del sensacionalismo y los accesorios góticos, como tumbas y espíritus, y va directo al hueso. La Narradora [tal ves la propia Emily Dickinson] aprecia el dolor cuando se manifiesta en los rasgos del otro, no porque disfrute de su sufrimiento, sino porque sabe que es real. El dolor la consuela porque es más honesto que la felicidad.

La Narradora de Me gusta cómo luce la Agonía parece sentirse interesada al ver el dolor en los rostros de las personas. Según su filosofía, la agonía es como la muerte: no se puede ocultar. Es veraz en una forma en que el amor no lo es. Cuando mira el rostro de alguien y ve su sufrimiento, sabe que este es real, porque de todo el abanico de sentimientos humanos el único que no puede simularse con absoluta fidelidad es la agonía.


Me gusta cómo luce la Agonía,
porque sé que es verdadera —
Los hombres no simulan la Convulsión,
ni fingen un Espasmo —


En la primera parte de Me gusta cómo luce la Agonía la Narradora establece que le gusta ver el dolor en los rostros de los demás porque es el marcador de un sentimiento auténtico. Aquellos que lo experimentan no están fingiendo o simulando.


Los ojos se nublan —es la Muerte—
Y no hay forma de imitar
esas Perlas que enhebra en nuestra frente
la cotidiana Angustia.


En la segunda parte, la Narradora continúa diciendo que, cuando alguien está sufriendo o experimentando agonía, sus ojos se nublan. Como la muerte, no puede imitarse. Aquí la Narradora proyecta una imagen que es fácil de recrear en la imaginación del lector. Habla de la visión de gotas de sudor en la frente de los que sufren. Están enhebradas como un collar de perlas, y parece como si la misma Angustia las colgara.

Es interesante ver cómo Emily Dickinson encuentra esta sensación de consuelo al ver a las personas en «agonía», no porque ansíe que los demás sufran, sino porque cree que el dolor es tanto una experiencia veraz como capaz de volvernos más humildes, cuestiones que contrastan con la falta de sinceridad en las interacciones sociales habituales. Debido a que no podemos fingir adecuadamente los signos físicos de dolor, argumenta la Narradora, una «mirada de agonía» [a look of Agony en el original] es más confiable que cualquier otra expresión.

A través de imágenes de frentes sudorosas, ojos nublados y violentas convulsiones, la Narradora sugiere que el dolor, por terrible que sea, tiene una cualidad redentora: es una de las pocas cosas que no son falsas, ni sujeta a la incertidumbre. La implicación, entonces, es que muchas otras emociones son fáciles de fingir; y, por lo tanto, comúnmente fingidas. Debido a que el dolor es honesto, tiene valor.




Me gusta cómo luce la Agonía.
I Like a Look of Agony, Emily Dickinson (1830-1886)

(Traducido al español por Sebastián Beringheli para El Espejo Gótico)


Me gusta cómo luce la Agonía,
porque sé que es verdadera —
Los hombres no simulan la Convulsión,
ni fingen un Espasmo —

Los ojos se nublan —es la Muerte—
Y no hay forma de imitar
esas Perlas que enhebra en nuestra frente
la cotidiana Angustia.


I like a look of Agony,
Because I know it’s true —
Men do not sham Convulsion,
Nor simulate, a Throe —

The eyes glaze once —and that is Death—
Impossible to feign
The Beads upon the Forehead
By homely Anguish strung.


Emily Dickinson
(1830-1886)

(Traducido al español por Sebastián Beringheli para El Espejo Gótico)




Poemas góticos. I Poemas de Emily Dickinson.


Más literatura gótica:
El análisis, traducción al español y resumen del poema de Emily Dickinson: Me gusta cómo luce la Agonía (I Like a Look of Agony), fueron realizados por El Espejo Gótico. Para su reproducción escríbenos a elespejogotico@gmail.com

«Ve a la tumba»: Nathaniel Hawthorne; poema y análisis.


«Ve a la tumba»: Nathaniel Hawthorne; poema y análisis.




Ve a la tumba (Go to the Grave) es un poema fúnebre del escritor norteamericano Nathaniel Hawthorne (1804-1864), publicado originalmente en el periódico Spectator en 1820.

Ve a la tumba, posiblemente uno de los poemas de Nathaniel Hawthorne menos recordados, es un ejemplo brillante del Romanticismo Oscuro.

En la superficie, Ve a la tumba es un poema sobre la vanidad, la fugacidad de la existencia humana y la importancia de la vida. En este contexto, el narrador insta al lector a visitar la tumba de sus amigos para aprender que somos efímeros, que «no somos más que polvo y arcilla», y que al final nos espera el mismo destino: todos somos iguales. De este modo, Nathaniel Hawthorne nos da una idea de lo corta que puede ser la vida, mientras nos lleva a la tumba donde están enterrados nuestros amigos, a quienes pronto volveremos a ver.

Si uno piensa en tumbas, lápidas y cementerios en la literatura estadounidense del siglo XIX, la referencia obligada es Edgar Allan Poe, dado su simbolismo mortuorio y su reputación general como autor de lo macabro. Sin embargo, no es Edgar Allan Poe, sino su contemporáneo, Nathaniel Hawthorne, cuyo trabajo está más impregnado de tales referencias. Su obsesión con la muerte probablemente está relacionada con su lugar de nacimiento: Salem, Massachusetts [ver: Nathaniel Hawthorne y las brujas de Salem]. Más allá de esto, parece claro que algo dentro de Nathaniel Hawthorne resonó con la mitología de los cementerios [ver: La leyenda del Espíritu Guardián de los cementerios]

Es importante tener en cuenta que Ve a la tumba fue escrito por Nathaniel Hawthorne cuando este tenía dieciséis años, demostrando así su genio pero también su preocupación por la brevedad de la vida. Este poema, así como dos ensayos publicados en Spectator, sugieren que el joven Nathaniel Hawthorne estaba inmerso en una prematura y sombría contemplación de la muerte. De hecho, muchos de sus biógrafos han señalado que, incluso cuando era niño pequeño, Nathaniel Hawthorne pasaba largas horas en solitaria meditación [ver: El lugar más triste del cementerio]

Otros poemas juveniles de Nathaniel Hawthorne, además de Ve a la tumba, expresan estas preocupaciones mórbidas con un toque de esperanza al final. Otoñal (Autumnal) sostiene que el hombre «se desvanece como las estaciones», pero su alma sobrevivirá y será recompensada. El final del año (The End of the Year) nos sitúa en un lúgubre cementerio, donde las voces de los muertos nos advierten que pronto nos uniremos a ellos.

El interés de Nathaniel Hawthorne por la muerte [y por la vida después de la muerte] quizás pueda explicarse por su admiración por los poetas de cementerio, una escuela de poesía del siglo XVIII popularizada por Thomas Gray y su clásico Elegía escrita en un cementerio rural (Elegy Written in a Country Churchyard). En este contexto, Ve a la tumba, entre otras producciones juveniles del autor, es un intento de imitar a los poemas de cementerio y, al mismo tiempo, estimular el lado sacerdotal de su personalidad. De hecho, Ve a la tumba demuestra que, de muy joven, Nathaniel Hawthorne estuvo influenciado por la creencia en la inmortalidad. Varios años después, en sus Cuadernos, el autor cuestiona esta creencia tradicional y considera la posibilidad de un tipo diferente de existencia inmortal, que ofrece una vida eterna en la tierra. Por lo tanto, la imitación temprana, quizás subconsciente, del tema de la muerte y la inmortalidad, se convierte más tarde en una idea central en muchas de sus obras.

La «lección» de Ve a la tumba es que debemos observar nuestras acciones teniendo en cuenta la certeza de que moriremos. Sin embargo, la contemplación de la muerte también es una forma de reafirmar la propia vitalidad.

Los epitafios fingen encarnar las voces de los muertos; los dolientes van a la tumba a llorar, a recordar y hablar con sus muertos; mientras que los símbolos mortuorios intentan articular una respuesta [ver: Significado de las estatuas de los cementerios]. En este sentido, Nathaniel Hawthorne nos invita a visitar una tumba para revivir las voces de los muertos, pero también para encontrar las nuestras. Por supuesto, podemos someternos al silencio simbólico de nuestro destino final en el cementerio, pero también llenar este vacío con el sonido de nuestras voces, reemplazando el signo de la muerte con fantasías sobre nuestra continuidad. Contrariamente a las expectativas de que un poema sobre la tumba es algo morboso o lúgubre, en realidad estas obras nos brindan una lúcida reafirmación de la vida.




Ve a la tumba.
Go to the Grave, Nathaniel Hawthorne (1804-1864)

(Traducido al español por Sebastián Beringheli para El Espejo Gótico)


Ve a la tumba donde yacen los amigos,
y aprende cuán rápido se desvanecen los mortales,
aprende cómo debe marchitarse la flor más hermosa,
aprende cómo debe encorvarse la forma más fuerte,
aprende que no somos más que polvo y arcilla,
criaturas de un día.
Sin embargo, no suspires:
hay un lugar en el que morarán eternamente,
quienes aquí, en la tierra, sirven a su Creador,
y nunca se desvían de sus preceptos.
La tumba para ellos no es más que un camino
que los conduce a esa bendita morada.


Go to the grave where friends are laid,
And learn how quickly mortals fade,
Learn how the fairest flower must droop,
Learn how the strongest form must stoop,
Learn that we are but dust and clay,
The short-liv'd creatures of a day.
Yet do not sigh -- there is a clime,
Where they will dwell through endless time,
Who here on earth their Maker serve,
And never from his precepts swerve.
The grave to them is but a road,
That leads them to that blest abode.


Nathaniel Hawthorne
(1804-1864)

(Traducido al español por Sebastián Beringheli para El Espejo Gótico)




Poemas góticos. I Poemas de Nathaniel Hawthorne.


Más literatura gótica:
El análisis, traducción al español y resumen del poema de Nathaniel Hawthorne: Ve a la tumba (Go to the Grave), fueron realizados por El Espejo Gótico. Para su reproducción escríbenos a elespejogotico@gmail.com

«Voces»: Frances Bellerby; poema y análisis


«Voces»: Frances Bellerby; poema y análisis.




Voces (Voices) es un poema gótico de la escritora inglesa Frances Bellerby —Mary Eirene Frances Parker Bellerby (1899-1975)—, publicado en la antología de 1970: Poemas escogidos (Selected Poems).

Voces, sin dudas uno de los poemas de Frances Bellerby más reconocidos, nos invita a caminar con una mujer por un sendero extraño, donde emergen voces aun más extrañas: voces de mujeres y niños muertos que susurran en la sombra.

En cierto modo, Voces de Frances Bellerby describe simultáneamente un lugar físico y la conciencia de los muertos que lo habitan. ¿Se trata de un lugar mágico, donde las voces de los muertos se hacen oír, o simplemente un sitio evocativo que despierta los recuerdos de la narradora? Solo sabemos que Frances Bellerby emprende un paseo por el bosque, como de costumbre, cuando escucha estas voces incorpóreas. ¿De dónde provienen? ¿Son voces de fantasmas o parte de la imaginación de la poetisa? Todo parece indicar que las voces se oyen en un lugar exacto, que despiertan durante el verano, en el momento preciso en el que la luz y las sombras se equilibran, y luego se disuelven en el aire.

Así seguimos a Frances Bellerby mientras toma una curva. No siente allí la presencia de ningún ser humano; sin embargo, encuentra una casa muy vieja, tal vez abandonada. No hay nadie que mire a través de la ventanas (y por eso la narradora la llama ciega). Las paredes están cubiertas de vegetación, y la luz realiza curiosos efectos sobre el agua. La solitaria observadora permanece allí durante un buen rato, pero no puede encontrar nada más que el suave murmullo del agua.

Voces de Frances Bellerby es un poema misterioso, un poema imbuido de una sutil conciencia espiritual codificada a través del entorno natural.

Frances Bellerby sufrió una caída desde los los acantilados de Lulworth en 1930. Su físico nunca se recuperó. En la década de 1950 se le diagnosticó cáncer de mama, pero sobrevivió otros veinte años, aunque con una muy mala salud física y un progresivo deterioro mental. Voces, tal vez, refleja de manera poética su padecimiento psiquiátrico y, al mismo tiempo, su búsqueda constante de lo divino en el mundo natural.




Voces.
Voices, Frances Bellerby (1899-1975)

(Traducido al español por Sebastián Beringheli para El Espejo Gótico)


Hoy escuché esas voces de nuevo:
voces de mujeres y niños, en ese hueco de luz resplandeciente
que se adentra en el sendero oscurecido por los árboles
antes de subir de nuevo a la sombra.

Doblé la curva, como siempre,
no había nadie en la hondonada iluminada por el sol;
sólo helechos en la pared, la dedalera junto a la puerta colgante
de la vieja casita ciega y desolada. Y como antes

noté el brillo de la luz
que saltaba donde el vapor corre sobre el sendero
—agua y piedras invisibles como en la oscuridad de la noche—
como peces relucientes se desliza y salta la luz.

Esperé mucho tiempo en la curva del camino,
pero solo oí el murmullo del agua debajo del arco.
Sin embargo, les digo que he estado en ese lugar una y otra vez,
y siempre, en el clima de verano, esas voces son claras,
cerca de esa casa rota, justo donde el sendero oscurecido por los árboles
se adentra en el hueco de luz antes de subir de nuevo a la sombra.


I heard those voices today again:
Voices of women and children, down in that hollow
Of blazing light into which swoops the tree-darkened lane
Before it mounts up into the shadow again.

I turned the bend–just as always before
There was no one at all down there in the sunlit hollow;
Only ferns in the wall, foxglove by the hanging door
Of the blind old desolate cottage. And just as before

I noticed the leaping glitter of light
Where the steam runs under the lane; in that mine-dark archway
–Water and stones unseen as though in the gloom of night–
Like glittering fish slithers and leaps the light.

I waited long at the bend of the lane,
But heard only the murmuring water under the archway.
Yet I tell you, I’ve been to that place again and again,
And always, in summer weather, those voices are plain,
Down near that broken house, just where the tree-darkened lane
Swoops into the hollow of light before mounting to shadow again.


Frances Bellerby
(1899-1975)

(Traducido al español por Sebastián Beringheli para El Espejo Gótico)




Poemas góticos. I Poemas victorianos.


Más literatura gótica:
El análisis, traducción al español y resumen del poema de Frances Bellerby: Voces (Voices), fueron realizados por El Espejo Gótico. Para su reproducción escríbenos a elespejogotico@gmail.com

«A los muertos en el cementerio debajo de mi ventana»: Adelaide Crapsey; poema y análisis


«A los muertos en el cementerio debajo de mi ventana»: Adelaide Crapsey; poema y análisis.




A los muertos en el cementerio debajo de mi ventana (To The Dead in the Graveyard Underneath My Window) es un poema gótico de la escritora norteamericana Adelaide Crapsey (1878-1914), publicado de manera póstuma en la antología de 1915: Verso (Verse).

A los muertos en el cementerio debajo de mi ventana, sin dudas uno de los mejores poemas de Adelaide Crapsey, versifica un momento de desesperación: postrada como consecuencia de la fase final de la tuberculosis, la autora decide hablar con los muertos en el cementerio a través de la ventana.

Adelaide Crapsey tenía un espíritu alegre e indomable. Amaba la vida, y, como Stevenson, escribió tenazmente durante muchos años contra el peso de una enfermedad mortal. Pasó su último año en Saranac Lake, en el Estado de Nueva York, obligada a guardar reposo, casi inmóvil en la cama. En esa quietud forzada, ante la ventana de su habitación, que daba al Cementerio de Saranac, florecieron sus mejores poemas. A los muertos en el cementerio debajo de mi ventana es el mejor de todos.

Adelaide Crapsey es una de esas autoras que escribía y destruía sus obras con total despreocupación. Buena parte de esa obra solo se resguardó un tiempo en la memoria de aquellos que la rodeaban. El resto prácticamente ha desaparecido. Solo podemos imaginar vagamente, y anhelar, los poemas que Adelaide Crapsey escribió y descartó como la fugaz expresión de un momento. De sus restos poéticos se observa una deliciosa aptitud para la ironía, pero también un sombrío cuestionamiento de la vida. Ninguno de sus poemas se publicó en vida. Recién recibió un aviso de que su primer poema había sido aceptado para su publicación en un periódico una una semana antes de morir.

A los muertos en el cementerio debajo de mi ventana de Adelaide Crapsey es un ejemplo de delicadeza y acabado artesanal, y también de un amplio conocimiento técnico de la poesía. Adelaide Crapsey no era una simple teórica de la métrica, era una experimentadora, una mujer que encontró su voz a través de su propio proceso creativo. En cierto modo, el aspecto más interesante de los poemas de Adelaide Crapsey es el modo subjetivo y fríamente irrespetuoso con el que aborda los estados emocionales más extremos.

En este sentido, A los muertos en el cementerio debajo de mi ventana es descriptivo de una especie de estancamiento mental, inexpresable en otros términos que no sean poéticos. Es un poema terriblemente sombrío y sincero.

Esta dimensión en la vida de Adelaide Crapsey era desconocida para la mayoría de sus allegados. Veían en ella a una joven trabajadora, amante de la diversión, que padecía una enfermedad, pero solo podían adivinar su lucha interior. La reticencia y el firme control, característicos de su mejor poesía, marcaron su propia conducta. El momento de exasperación que la hizo gritar con angustia: ¡No seré paciente! ¡No me quedaré quieta! en el poemaA los muertos en el cementerio debajo de mi ventana nunca se pronunció en voz alta, y se reveló a sus padres solo después de su muerte. Esta misma fuerza de carácter nos hace suponer que los pocos hechos biográficos que quedan solo puedan proporcionar indicios de la vida interior de Adelaide Crapsey. El lector solo puede adivinar su lucha, el humor subyacente en la batalla perdida contra su enfermedad, y la constante evasión de la indulgencia, de la autocompasión.

A los muertos en el cementerio debajo de mi ventana es el logro más notable de Adelaide Crapsey, donde los muertos en el cementerio de Saranac, a la vista de su propia habitación, se burlaron de ella y sus inquietudes mortales, pero donde ella también se dio el gusto de burlarse de los muertos.




A los muertos en el cementerio debajo de mi ventana.
To The Dead in the Graveyard Underneath My Window, Adelaide Crapsey (1878-1914)

(Traducido al español por Sebastián Beringheli para El Espejo Gótico)


Escrito en un momento de exasperación.

¿Cómo pueden estar tan quietos? Todo el día miro
y nunca una brizna de verde césped se mueve
para mostrar dónde, inquietos, se retuercen y recuercen,
estirando un brazo desesperado o levantando las rodillas,
rígidas y doloridas por su largo desuso;
observo toda la noche y ni un fantasma se adelanta
para tomar su libertad en la medianoche.
Oh, ¿no hay rebeldía en tus huesos?
Los mismos gusanos deben despreciarte donde yaces,
un moho pálido, pudoroso y complaciente,
humildes habitantes de tumbas sin resentimiento.
¿Por qué estás ahí, rígido,
donde debo verte desde mi cama,
donde tu mera presencia muda repite
el mismo texto fatigado en mis oídos: «Quédate quieta
y descansa; ten paciencia, quédate quieta y descansa»?
¡No seré paciente! ¡No me quedaré quieta!
Hay un camino marrón que corre entre los pinos,
y más allá se encuentran los bosques purpúreos,
y aún más allá se levantan y se ciernen montañas azules;
y caminaría por ese camino y estaría
en lo profundo de la sombra del bosque y llegaría
a las cimas de las montañas ventosas que tocan las nubes.
Mis ojos pueden seguir, pero mis pies están sujetos.
Tumbada como ustedes, ¿debo someterme yo también?
¿Debo imitar su inmovilidad con una almohada
y una colcha como lápida y césped?
Y si los muchos dichos de los sabios
enseñan la sumisión, no me someteré,
sino con un espíritu irreconciliable
gritaré un desafío insaciable a las estrellas.
Mejor es caminar, correr, bailar,
mejor es reír y saltar y cantar,
conocer los cielos abiertos del amanecer y la noche,
moverse sin trabas por el mediodía llameante,
y lo clamaré a través de los días cansados
manteniendo afilada la hoja de la privación,
nunca con el hablar dócil en mis labios de resignación, hermana a derrotar.
No tendré paciencia. No me quedaré quieta.

Y en una quietud irónica,
déspota de nuestros días y señora del polvo,
sin prestar mucha atención, espera para dejar caer
un sombrío comentario casual sobre el fin de la rebelión;
Sí, sí... voluntariosa y petulante,
pero ahora tan muerta y callada como los demás.

Y esto cada cuerpo y fantasma ha oído en sus tumbas,
por eso permanecen tan quietos.


Written in A Moment of Exasperation.

How can you lie so still? All day I watch
And never a blade of all the green sod moves
To show where restlessly you toss and turn,
And fling a desperate arm or draw up knees
Stiffened and aching from their long disuse;
I watch all night and not one ghost comes forth
To take its freedom of the midnight hour.
Oh, have you no rebellion in your bones?
The very worms must scorn you where you lie,
A pallid mouldering acquiescent folk,
Meek habitants of unresented graves.
Why are you there in your straight row on row
Where I must ever see you from my bed
That in your mere dumb presence iterate
The text so weary in my ears: "Lie still
And rest; be patient and lie still and rest."
I'll not be patient! I will not lie still!
There is a brown road runs between the pines,
And further on the purple woodlands lie,
And still beyond blue mountains lift and loom;
And I would walk the road and I would be
Deep in the wooded shade and I would reach
The windy mountain tops that touch the clouds.
My eyes may follow but my feet are held.
Recumbent as you others must I too
Submit? Be mimic of your movelessness
With pillow and counterpane for stone and sod?
And if the many sayings of the wise
Teach of submission I will not submit
But with a spirit all unreconciled
Flash an unquenched defiance to the stars.
Better it is to walk, to run, to dance,
Better it is to laugh and leap and sing,
To know the open skies of dawn and night,
To move untrammeled down the flaming noon,
And I will clamour it through weary days
Keeping the edge of deprivation sharp,
Nor with the pliant speaking on my lips
Of resignation, sister to defeat.
I'll not be patient. I will not lie still.

And in ironic quietude who is
The despot of our days and lord of dust
Needs but, scarce heeding, wait to drop
Grim casual comment on rebellion's end;
"Yes, yes . . Wilful and petulant but now
As dead and quiet as the others are."
And this each body and ghost of you hath heard
That in your graves do therefore lie so still.


Adelaide Crapsey
(1878-1914)

(Traducido al español por Sebastián Beringheli para El Espejo Gótico)




Poemas góticos. I Poemas de muerte.


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«Oí zumbar una mosca cuando morí»: Emily Dickinson; poema y análisis


«Oí zumbar una mosca cuando morí»: Emily Dickinson; poema y análisis.




Oí zumbar una mosca cuando morí (I Heard a Fly Buzz when I Died) es un poema gótico de la escritora norteamericana Emily Dickinson (1830-1886), publicado en la antología de 1890: Poemas (Poems).

Oí zumbar una mosca cuando morí, uno de los poemas de Emily Dickinson más oscuros, imagina la experiencia de morir.

Oí zumbar una mosca cuando morí refleja esta profunda obsesión de Emily Dickinson con la enfermedad y la muerte, y más precisamente con ese umbral incierto entre la vida y la muerte (ver: El Amor y lo Mórbido: ¿por qué nos fascina la muerte?)

Es un poema mórbido, ciertamente, donde la narradora se encuentra en su lecho de muerte, y a su alrededor se congregan sus seres queridos para despedirse de ella. La atmósfera es grave, todos contienen el aliento, pero entonces irrumpe una mosca que corta el silencio de la habitación con su zumbido: un detalle cotidiano, ordinario, realista, y acaso un símbolo perturbador de la disolución del cuerpo.

Los poemas de muerte de Emily Dickinson, donde ella generalmente se situa como un cadáver —o un cuerpo a punto de serlo—, de algún modo son la expresión interna de su autopercepción como una mujer frágil, delgada, pequeña (ver: El cuerpo de la mujer en el Horror). Oí zumbar una mosca cuando morí forma parte de este tipo de poemas psicológicamente complejos, pero sencillos en su ejecución (ver: El secreto de Emily Dickinson)




Oí zumbar una mosca cuando morí.
I Heard a Fly Buzz when I Died, Emily Dickinson (1830-1886)

(Traducido al español por Sebastián Beringheli para El Espejo Gótico)


Oí zumbar una mosca —cuando morí—,
la quietud del cuarto
era como la quietud del aire
entre los espasmos de la tormenta.

Los ojos presentes —se habían secado—
y todos contuvieron el aliento
para ese último encuentro —cuando el Rey
apareciera —en el cuarto—

Entregué mis recuerdos —cedí
esa porción de mí que podía
darse —y entonces
se interpuso una mosca—

Con un tono azul —indeciso, entrecortado, zumbaba—
entre la luz —y yo—
y entonces las ventanas se cerraron —y ya
no pude ver para ver—


I heard a Fly buzz – when I died –
The Stillness in the Room
Was like the Stillness in the Air –
Between the Heaves of Storm –

The Eyes around – had wrung them dry –
And Breaths were gathering firm
For that last Onset – when the King
Be witnessed – in the Room –

I willed my Keepsakes – Signed away
What portion of me be
Assignable – and then it was
There interposed a Fly –

With Blue – uncertain – stumbling Buzz –
Between the light and me –
And then the Windows failed – and then
I could not see to see –


Emily Dickinson
(1830-1886)

(Traducido al español por Sebastián Beringheli para El Espejo Gótico)




Poemas góticos. I Poemas de Emily Dickinson.


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«Usamos la máscara»: Paul Laurence Dunbar; poema y análisis


«Usamos la máscara»: Paul Laurence Dunbar; poema y análisis.




Usamos la máscara (We Wear the Mask) es un poema del escritor norteamericano Paul Laurence Dunbar (1872-1906), publicado en 1896.

Usamos la máscara, sin dudas uno de los mejores poemas de Paul Laurence Dunbar —el primer poeta afroamericano reconocido por la crítica—, adquiere un significado diferente en tiempos de pandemia, y que incluso puede ser interpretado a través de la dinámica de las redes sociales de un modo que su autor nunca hubiese imaginado. En esencia, Usamos la máscara es uno de esos poemas que nunca perderán vigencia.

Paul Laurence Dunbar sospecha que todos usamos una máscara que nos hace parecer felices, pero esto es mentira. La máscara sonríe, proyecta alegría, felicidad, a pesar de que nuestros corazones están algo maltratados. Pero la máscara no es rígida, requiere constantes ajustes para no revelar a los demás nuestro verdadero yo.

Después de todo, nadie quiere ver el sufrimiento que hay debajo de la máscara. No, la única posibilidad de interactuar con los demás, y probablemente la única forma en que los demás reparen en nosotros, es mientras nuestros verdaderos rostros estén escondidos detrás de la máscara.

El significado de Usamos la máscara de Paul Laurence Dunbar es una reacción a la experiencia de ser afroamericano en los Estados Unidos de fines del siglo XIX, marcada por un profundo racismo. En este contexto, Paul Laurence Dunbar compara la dificultad de sobrevivir a esa opresión con usar una máscara que oculta el sufrimiento de su portador al presentar un rostro más alegre al mundo.

Si bien Usamos la máscara no menciona específicamente el tema del racismo, su mensaje es claro, y también aplicable a cualquier circunstancia en la que las personas marginadas o discriminadas se vean obligadas a presentar un rostro distinto, una máscara, para sobrevivir a los prejuicios de la sociedad.

Usamos la máscara de Paul Laurence Dunbar es un poema brillante, precisamente porque incluye a todas las personas que deben enmascarar sus verdaderos sentimientos con el propósito de sobrevivir, a veces socialmente, otras literalmente. El resultado de este ejercicio, que algunos ni siquiera sospechan que están practicando, es la alienación. En efecto, el uso de la máscara implica dos identidades: un yo verdadero, y otro escondido detrás de la máscara. Después de un tiempo, la diferencia entre ambos puede volverse peligrosamente delgada.




Llevamos la máscara.
We Wear the Mask, Paul Laurence Dunbar (1872-1906)

(Traducido al español por Sebastián Beringheli para El Espejo Gótico)


Usamos la máscara que sonríe y miente,
oculta nuestras mejillas y sombrea nuestros ojos,
esta deuda tributamos a la astucia humana;
con corazones desgarrados y sangrantes sonreímos,
y una boca con innumerables sutilezas.

¿Por qué el mundo debería poder
contar todas nuestras lágrimas y suspiros?
No, que solo nos vean mientras
usamos la máscara.

Sonreímos, pero, oh, gran Cristo, nuestros clamores
surgen de almas torturadas.
Cantamos, pero, oh, la arcilla es vil
debajo de nuestros pies, y larga la milla;
Deja que el mundo sueñe, de lo contrario
¡usamos la máscara!


We wear the mask that grins and lies,
It hides our cheeks and shades our eyes,-
This debt we pay to human guile;
With torn and bleeding hearts we smile,
And mouth with myriad subtleties.

Why should the world be overwise,
In counting all our tears and sighs?
Nay, let them only see us, while
We wear the mask.

We smile, but, O great Christ, our cries
To thee from tortured souls arise.
We sing, but oh the clay is vile
Beneath our feet, and long the mile;
But let the world dream otherwise,
We wear the mask!


Paul Laurence Dunbar
(1872-1906)

(Traducido al español por Sebastián Beringheli para El Espejo Gótico)




Poemas góticos. I Poemas norteamericanos.


Más literatura gótica:
El análisis, traducción al español y resumen del poema de Paul Laurence Dunbar: Llevamos la máscara (We Wear the Mask), fueron realizados por El Espejo Gótico. Para su reproducción escríbenos a elespejogotico@gmail.com

Poemas de indiferencia


Poemas de indiferencia.








Libros de poemas. I Poemas de amor.


El artículo: Poemas de indiferencia fue realizado por El Espejo Gótico. Para su reproducción escríbenos a elespejogotico@gmail.com

«El pozo de la melancolía»: Clark Ashton Smith; poema y análisis


«El pozo de la melancolía»: Clark Ashton Smith; poema y análisis.




El pozo de la melancolía (The Melancholy Pool) es un poema gótico del escritor norteamericano Clark Ashton Smith (1893-1961), publicado originalmente en la antología de 1922: Ébano y cristal (Ebony and Crystal), y luego reeditado en la edición de marzo de 1924 de la revista Weird Tales. Finalmente volvería a aparecer en la colección de Arkham House de 1971: Poemas escogidos (Selected Poems).

El pozo de la melancolía, quizás uno de los poemas de Clark Ashton Smith menos conocidos, nos presenta la visión desoladora de un abismo insondable, donde la melancolía adquiere siluetas e imágenes realmente sobrecogedoras.




El pozo de la melancolía.
The Melancholy Pool, Clark Ashton Smith (1893-1961)

Marcado por el desatinado Sacerdocio de la Noche,
por los sombríos e imprecatorios árboles,
cipreses que custodian los secretos de los bosques
y las tumbas que aguardan las fauces del ghoul,
me acerqué al pozo de la melancolía,
rodeado por los más cuidadosos centinelas,
aquellos cuyas raíces se hunden profundo en el campo muerto.
Ahí, donde las hojas tejidas se encuentran húmedas y frías,
como a través de una delgada y ponzoñosa neblina,
me acerqué para marcar las estrellas cansadas
que se asoman débilmente a través de ramas,
y me estremecí en esas aguas con súbito espanto,
en esas oscuras profundidades donde la luna pareció ahogarse,
una niña demacrada, con el rostro muerto y desesperado.


Marked by the priesthood of the Night's misrule,
The shadow-cowled, imprecatory trees—
Cypress that guarded woodland secrecies
And graves that waited for the delaying ghoul,
Nathless I neared the melancholy pool,
Chief care of all, but closlier sentinelled
By those whose roots were deepest in dead eld.
Where the thwart-woven boughs were wet and cool
As with a mist of poison, I drew near
To mark the tired stars peer dimly down
Through riven branches from the height of space,
And shudder in those waters with quick fear,
Where in black deeps the pale moon seemed to drown—
A haggard girl, with dead, despairing face.


Clark Ashton Smith
(1893-1961)




Poemas góticos. I Poemas de Clark Ashton Smith.


Más literatura gótica:
El análisis, traducción al español y resumen del poema de Clark Ashton Smith: El pozo de la melancolía (The Melancholy Pool), fueron realizados por El Espejo Gótico. Para su reproducción escríbenos a elespejogotico@gmail.com

«La muerte en vida»: Oscar Wilde; poema y análisis


«La muerte en vida»: Oscar Wilde; poema y análisis.




La muerte en vida (The Living Death) es un poema victoriano del escritor irlandés Oscar Wilde (1854-1900), publicado en la antología de 1898: La balada de la cárcel de Reading (The Ballad of Reading Gaol).

La muerte en vida, uno de los poemas de Oscar Wilde más notables, nos permite observar el profundo estado de angustia del autor durante su encarcelamiento a propósito de un hecho que, afortunadamente, en la actualidad no conforma un delito: enamorarse de otro hombre.

En resumen, lo que Oscar Wilde hace en La muerte en vida es describir con macabra minuciosidad la soledad, el desamparo y la desesperanza de la vida en la prisión; pero también una feroz crítica a esa sociedad que permitía castigos verdaderamente inhumanos.




La muerte en vida.
The Living Death, Oscar Wilde (1854-1900)

Las acciones más viles, como las hierbas venenosas,
florecen bien en el aire de la prisión:
es solo aquello que es bueno en el hombre
lo que allí se desperdicia y se marchita:
la pálida angustia custodia la pesada puerta,
y el guardián es la desesperación.

Porque matan de hambre al pequeño niño asustado
hasta que llora tanto de día como de noche:
y azotan al débil, azotan al tonto,
se burlan del gris anciano,
y algunos se vuelven locos, y todo se vuelve malo,
y ninguna palabra se puede decir.

Cada celda estrecha en la que vivimos
es una inmunda y oscura letrina,
y el aliento fétido de la muerte en vida
asfixia cada traje a rayas,
y todo, excepto la lujuria, se convierte en polvo
en la máquina de la humanidad.


The vilest deeds like poison weeds
Bloom well in prison-air:
It is only what is good in Man
That wastes and withers there:
Pale Anguish keeps the heavy gate,
And the Warder is Despair.

For they starve the little frightened child
Till it weeps both night and day:
And they scourge the weak, and flog the fool,
And gibe the old and grey,
And some grow mad, and all grow bad,
And none a word may say.

Each narrow cell in which we dwell
Is foul and dark latrine,
And the fetid breath of living Death
Chokes up each grated screen,
And all, but Lust, is turned to dust
In Humanity’s machine.


Oscar Wilde
(1854-1900)




Poemas góticos. I Poemas de Oscar Wilde.


Más literatura gótica:
El análisis, traducción al español y resumen del poema de Oscar Wilde: La muerte en vida (The Living Death), fueron realizados por El Espejo Gótico. Para su reproducción escríbenos a elespejogotico@gmail.com

Poemas melancólicos: poesía de la melancolía


Poemas melancólicos: poesía de la melancolía.




La Melancolía no es necesariamente poética; sin embargo, el Romanticismo la reclamó como un ingrediente imprescindible para el hecho poético, esencialmente debido a que este movimiento supuso que el arte, o mejor dicho, toda intención artística, procede de un estado de tristeza.

De este modo, los poemas melancólicos no son aquellos que necesariamente versifican sobre situaciones tristes; sino exactamente lo contrario: es el recuerdo de un estado de plenitud, incluso de felicidad, lo que impulsa a la poesía melancólica.

En la actualidad, donde la melancolía en términos crudos no es algo realmente popular, ésta continúa existiendo, aunque bajo una nueva máscara. De hecho, podemos articular una evolución de la melancolía en la poesía empezando por el temperamento melancólico del Romanticismo, que se convirtió en lacrimógeno durante la era victoriana, y que finalmente se transformó en humor —y en ironía, en cinismo, en sarcasmo— a partir del modernismo.

Y si bien la melancolía no es poesía, la poesía no puede ser otra cosa que melancólica. La cuestión, en todo caso, es cómo expresarla.

En esta sección daremos cuenta de algunos de los poemas melancólicos más destacados en nuestra biblioteca.




Poemas de melancolía:




Autores en El Espejo Gótico. I Autores con historia.


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«Una visión»: John Clare; poema y análisis


«Una visión»: John Clare; poema y análisis.




Una visión (A Vision) es un poema del romanticismo del escritor inglés John Clare (1793-1864), compuesto en agosto de 1844 y publicado en la edición de enero de 1848 del periódico Bedford Times, junto con otro clásico de este magnífico autor: Yo soy (I Am).

Una visión, uno de los grandes poemas de John Clare, fue escrito durante su estancia en un manicomio —el Northampton General Asylum—, donde permanecería hasta el día de su muerte, dos años después.

John Clare era prisionero de sus propias alucinaciones, muchas y muy variadas, pero no era un paciente violento; de manera tal que nunca se lo encerró, sino que se le permitía pasear por los jardines del manicomio. De hecho, el administrador del asilo, W.F. Knight, no solo lo alentaba a escribir, sino que se encargó personalmente de reunir los poemas que John Clare compuso durante este oscuro, triste y solitario período de su vida. Este ciclo es conocido simplemente como los poemas de manicomio de John Clare.

Una visión es, en esencia, un poema que evidencia el dolor infatigable de aquellos años, en la voz de un hombre vencido por las circunstancias.




Una visión.
A Vision, John Clare (1793-1864)

Perdí el amor de los cielos encima;
y rechacé la lujuria de la tierra debajo;
sentí la dulzura del amor imaginado
y el infierno mismo fue mi único enemigo.
Perdí las alegrías banales pero sentí el resplandor
de la llama celeste que habita en mí:
hasta que la gracia y yo engendramos
al bardo de la inmortalidad.
Amé, pero la mujer se marchó,
y me oculté en su desvanecido renombre,
arranqué del sol su eterno esplendor
y escribí hasta que la tierra no fue sino un nombre.
En todas las lenguas del orbe,
en todas las orillas, sobre todos los mares,
di mi nombre al nacimiento inmortal
y guardé mi espíritu con los libres.


I lost the love of heaven above;
I spurn'd the lust of earth below;
I felt the sweets of fancied love, —
And hell itself my only foe.
I lost earth's joys but felt the glow
Of heaven's flame abound in me:
Till loveliness and I did grow
The bard of immortality.
I loved, but woman fell away;
I hid me from her faded fame:
I snatch'd the sun's eternal ray, —
And wrote till earth was but a name.
In every language upon earth,
On every shore, o'er every sea,
I gave my name immortal birth,
And kept my spirit with the free.


John Clare
(1793-1864)




Poemas góticos. I Poemas de John Clare.


Más literatura gótica:
El análisis, traducción al español y resumen del poema de John Clare: Una visión (A Vision), fueron realizados por El Espejo Gótico. Para su reproducción escríbenos a elespejogotico@gmail.com

«Familiarizado con la noche»: Robert Frost; poema y análisis


«Familiarizado con la noche»: Robert Frost; poema y análisis.




Familiarizado con la noche (Acquainted with the Night) es un poema del escritor norteamericano Robert Frost (1874-1963), publicado en la antología de 1928: Arroyo hacia el oeste (West Running Brook).

Familiarizado con la noche, uno de los grandes poemas de Robert Frost, expresa los sentimientos y emociones de alguien que, tal como lo anuncia el título, está habituado a la noche, a la oscuridad, y en especial a la soledad; en última instancia, símbolos de la angustia y la depresión que caracterizaron buena parte de la vida del poeta.

En este sentido, Familiarizado con la noche realiza una mirada sobre el mundo desde la perspectiva de ese oscuro estado mental.




Familiarizado con la noche.
Acquainted with the Night, Robert Frost (1874-1963)

He estado familiarizado con la noche.
He caminado en la lluvia, y fuera de ella.
He cruzado la luz más alejada de la ciudad.

He observado el carril más triste de la capital.
He pasado junto al vigilante en su andar
Y he bajado los ojos, poco dispuesto a explicar.

He detenido mis pasos, silenciado el sonido de mis pies,
Cuando de lejos un grito interrumpido
Llegó sobre las casas de otro camino,

Pero no para llamarme o decirme adiós;
Y más lejos aún, a una altura sobrenatural,
Un reloj luminoso contra el cielo

Proclamó que el tiempo no era malo ni bueno.
He estado familiarizado con la noche.


I have been one acquainted with the night.
I have walked out in rain -- and back in rain.
I have outwalked the furthest city light.

I have looked down the saddest city lane.
I have passed by the watchman on his beat
And dropped my eyes, unwilling to explain.

I have stood still and stopped the sound of feet
When far away an interrupted cry
Came over houses from another street,

But not to call me back or say good-bye;
And further still at an unearthly height,
O luminary clock against the sky

Proclaimed the time was neither wrong nor right.
I have been one acquainted with the night.


Robert Frost (1874-1963)




Poemas góticos. I Poemas de Robert Frost.


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«Este es el horror que, noche tras noche, se sienta sonriendo en mi almohada»: Gerald Gould; poema y análisis.


«Este es el horror que, noche tras noche, se sienta sonriendo en mi almohada»: Gerald Gould; poema y análisis.





Este es el horror que, noche tras noche (This is the Horror that, Night After Night) es un poema nocturno del escritor inglés Gerald Gould (1885–1936), publicado en la antología de 1914: Poemas (Poems).

Este es el horror que, noche tras noche, uno de los mejores poemas de Gerald Gould, nos permite presenciar los oscuros pensamientos de un hombre en una noche solitaria. Lejos de arrepentirse por sus errores, los celebra: se rebela contra el concepto de pecado, y jura estar dispuesto a volver a pagar el precio de la desdicha, de la desolación, una y otra vez, por un nuevo instante de placer.




Este es el horror que, noche tras noche, se sienta sonriendo en mi almohada.
This is the Horror that, Night After Night, Gerald Gould (1885-1936)

Este es el horror que, noche tras noche,
se sienta sonriendo en mi almohada:
para mezclar la paz de ser inocente
con el tibio estremecimiento de ansiar el placer.
Esta es la blasfemia final, la plaga
en todo el propósito puro e intención divina:
de vestir el pensamiento egoísta, el indolente,
en el sable del sacerdote o el blanco angelical.

Por Dios, si pecas, deléitate en ello,
y peca por placer. No digas:
¡He aquí la libertad del espíritu!
Un minuto verá romperse la mortaja del mundo,
y a Dios resplandeciendo a través de ella.
Entonces dí: aquí hay un pecado, y voy a pecar;
y si hay un precio por pecar, lo pagaré.


TThis is the horror that, night after night,
Sits grinning on my pillow —that I meant
To mix the peace of being innocent
With the warm thrill of seeking out delight:
This is the final blasphemy, the blight
On all pure purpose and divine intent —
To dress the selfish thought, the indolent,
In the priest's sable or the angel's white.

For God's sake, if you sin, take pleasure in it,
And do it for the pleasure. Do not say:
'Behold the spirit's liberty! —a minute
Will see the earthly vesture break away
And God shine through.' Say: 'Here's a sin — I'll sin it;
And there's the price of sinning —and I'll pay.'


Gerald Gould (1885-1936)




Poemas góticos. I Poemas oscuros.


Más literatura gótica:
El análisis, traducción al español y resumen del poema de Gerald Gould: Este es el horror que, noche tras noche (This is the Horror that, Night After Night), fueron realizados por El Espejo Gótico. Para su reproducción escríbenos a elespejogotico@gmail.com



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