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7 buenas razones para amar a Oscar Wilde

Pocas figuras literarias del período victoriano pueden jactarse de la vigencia de Oscar Wilde, cuya gracia, no libre de intrigas y paradojas, acentúan la obra de un hombre notablemente elegante para la controversia.

Adorado por sus fanáticos e igualmente criticado por sus irritados detractores, Oscar Wilde es, sin lugar a dudas, uno de los autores más influyentes de su tiempo.

Repasemos 10 buenas razones para seguir amándolo incondicionalmente.



7 buenas razones para amar a Oscar Wilde.


1) Inmoralidad.

Si bien durante un tiempo Oscar Wilde intentó vivir una "vida normal", es decir, heterosexual, contrayendo matrimonio con Constance Lloyd, sus verdaderas preferencias pronto lo metieron en problemas. Vivió un largo romance con lord Alfred Douglas, que le ganó una denuncia por sodomía.

Oscar Wilde pasó una temporada en la cárcel de Reading Gaol, donde compuso: De profundis (De profundis).

2) Decadencia.

Oscar Wilde cultivó fervorosamente la decadencia, es decir, el disfrute de aquello que para la sociedad es "inmoral", transformado en "virtud" por la perspectiva del sujeto.

En otras palabras, nunca resignó sus apetitos ni restringió sus deseos a lo que se esperaba de él.

3) Ternura.

Si bien sus críticos consideraban que Oscar Wilde era un ser caprichoso, aficionado a los placeres estériles, e incluso él mismo se mostraba como un sujeto vanidoso, soberbio, capaz de pulverizar a cualquier oponente con una frase demoledora, en el fondo cultivaba una sincera y profunda ternura por las persona que amaba, entre ellas, su excéntrica madre y la actriz Lillie Langtry.

4) El retrato de Dorian Gray.

La novela de Oscar Wilde: El retrato de Dorian Gray (The Picture of Dorian Gray), además de ser una obra maestra, refleja con exquisita ironía la falsa moralidad de toda una época; alabando la "indecencia" como vehículo de lucha contra la verdadera inmoralidad, que consiste en ridiculización y la estigmatización de las minorías.

En este contexto, ser "inmoral" en el período victoriano significaba expresar una de las más sutiles formas de la ética.

5) Honestidad.

Los poemas de Oscar Wilde resultan devastadores a causa de su honestidad emocional; por ejemplo, Requiescat (Requiescat), dedicado a su prematuramente fallecida hermana, Lola, de apenas nueve años de edad:


Paz, Paz, ella no puede escuchar
la lira o el soneto,
Toda mi vida enterrada en esto,
puñado de tierra sobre un lugar.


(Peace, Peace, she cannot hear
Lyre or sonnet,
All my life’s buried here,
Heap earth upon it)




6) Estilo.

La estética de Oscar Wilde, devoto defensor de la belleza intrínseca de lo superficial, transformó para siempre la moda. En cierta forma, Oscar Wilde se vestía para acentuar las acusaciones que se le hacían, aprovechando el terciopelo y los colores brillantes como testimonios de su libertad.

A modo de protesta, los peluqueros de Londres se declararon en huelga durante un día cuando se esparció la noticia de que Oscar Wilde había sido rapado en la cárcel de Reading Gaol.

7) Ingenio.

Rebelde, divertido, profundamente sarcástico, el ingenio de Oscar Wilde queda reflejado a la perfección en su profusa recopilación de frases.

Indicios de esa enorme capacidad para la ironía fue atribuida a su amistad con el demonio Asmodeo, sobre la cual Oscar Wilde se mostró abiertamente orgulloso.




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