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"Remordimiento póstumo": Charles Baudelaire; poema y análisis


"Remordimiento póstumo": Charles Baudelaire; poema y análisis.




Remordimiento póstumo (Remords posthume) es un poema maldito del escritor francés Charles Baudelaire (1821-1867), publicado en la antología de 1857: Las flores del mal (Les Fleurs du mal).

Antes de Charles Baudelaire, en una época incierta, un hombre —cuyo nombre se desconoce— cantó con holgura los horrores de la tumba. Es difícil saber si Charles Baudelaire leyó alguna vez La sepultura. Lo único que sí podemos afirmar es que en Remordimiento póstumo logró capturar la misma atmósfera tétrica y sepulcral.

La melodía de Remordimiento póstumo es desoladora. Sus versos, sus ritmos, sus cadencias, exigen una lectura pausada y contemplativa, como si se tratara de un viejo conjuro.

Remordimiento póstumo está dedicado a Jeanne Duval, una joven mulata que fue el primer amor de Charles Baudelaire y una de sus musas inspiradoras. La relación entre ambos alternó períodos de intensa frecuentación con otros de alejamiento.

Charles Baudelaire amó y odió alternativamente a Jeanne Duval, para quien constituía un principio ambiguo. Las mujeres hermosas, prejuzgaba, se esconden bajo los llantos, los caprichos, las risas nerviosas, los encantos. Debajo de todo eso están ellas, ausentes y malignas; capaces de «animalizar» al hombre devolviéndolo al gobierno de sus instintos básicos.

Jeanne Duval fue, al menos para Charles Baudelaire, una trampa llena de goces y sufrimientos de la que le resultaba imposible escapar.

Charles Baudelaire conoció a Jeanne Duval en 1842. Su belleza lo atrapó inexorablemente. Aquella mulata encantadora y exótica encarnaba los dos principios de la femineidad: podía ser un ángel de extrema dulzura o un demonio exigente, despótico e insaciable

Remordimiento póstumo se interroga sobre la naturaleza de Jeanne Duval, sobre aquella máscara de inocente sensualidad que ocultaba a la peligrosa e infiel tentadora, a la Lilith que lo convertirá en esclavo de su deseo, de sus caprichos, a la personificación del pecado sublimado en violentas ráfagas de animalidad.



Remordimiento póstumo.
Remords posthume, Charles Baudelaire (1821-1867)

Cuando en el fondo duermas, mi Bella Tenebrosa,
de una tumba de mármol negro construida;
y tan sólo tengas por lecho o guarida
una bóveda lluviosa y una profunda fosa.

Cuando oprima la losa tu carne trémula
y tus flancos doblados con encanto tendida,
el latir y el desear a tu pecho le impidan,
y a tus pies huir su carrera azarosa.

La Tumba, confidente de mi sueño infinito,
(porque la Tumba siempre comprenderá al Poeta)
en esas largas noches en las que el sueño está prohibido,

Te dirá: "¿De qué os sirve, indiscreta cortesana,
no haber conocido lo que los Muertos lloran?".
Y el gusano roerá tu carne,
como un Remordimiento.


Lorsque tu dormiras, ma belle ténébreuse,
Au fond d'un monument construit en marbre noir,
Et lorsque tu n'auras pour alcôve et manoir
Qu'un caveau pluvieux et qu'une fosse creuse;

Quand la pierre, opprimant ta poitrine peureuse
Et tes flancs qu'assouplit un charmant nonchaloir,
Empêchera ton cœur de battre et de vouloir,
Et tes pieds de courir leur course aventureuse,

Le tombeau, confident de mon rêve infini
(Car le tombeau toujours comprendra le poète),
Durant ces grandes nuits d'où le somme est banni,

Te dira : «Que vous sert, courtisane imparfaite,
De n'avoir pas connu ce que pleurent les morts?»
-Et le ver rongera ta peau comme un remords.


Charles Baudelaire (1821-1867)




Más poemas góticos. I Poemas de Charles Baudelaire. I Poemas tristes.


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El resumen y análisis del poema de Charles Baudelaire: Remordimiento póstumo (Remords posthume) fueron realizados por El Espejo Gótico. Para su reproducción escríbenos a elespejogotico@gmail.com

2 comentarios:

Nekro dijo...

Querido Aelfwine he salido de mi tumba, para saludar primero, y para invitarte a un nuevo proyecto... un blog, un misterio que hemos desenterrado en mi ciudad. Asi como este poema y el de la Sepultura nos cautivan con su belleza oscura, también nos cuentan de la angustia mortal y confiesan una verdad rotunda: en el fin nos espera la tumba fría y solitaria... ¿pero se puede esquivar a ese gusano que roerá nustros despojos? ¿podremos mantener nuestros cuerpos jóvenes briosos y apacibles en la eternidad? quizás alguien pudo: este es el misterio que traigo a los fantasmas del espejo...

Cecilia Fernández dijo...

Precioso