El origen del dia de San Valentin

La Verdadera Historia del Día de los Enamorados.
En ocasiones, perder la cabeza por amor puede ser poco saludable.


Decididos a desentrañar el exasperante enigma de San Valentín, nos dirigimos en busca del inestimable consejo del Profesor de inglés medieval de la Universidad de Buenos Aires, Antonio D.Lugano.

Tras seguirle la pista durante algunos días en burdeles, prostíbulos, y demás establecimientos educacionales, logramos encontrar al profesor en un bodegón del barrio de Tapiales, en donde se encontraba en pleno coloquio con dos estudiantes de intercambio alemanas.

Afortunadamente, Lugano nos concedió veinte minutos para responder a nuestras dudas, ya que, así lo aseguró con una mueca solaz, los telos de aquellos rústicos parajes cierran a las 04.00 am.
(Nota: "telo", es un argentinismo que simboliza un recinto en donde, así me lo han dicho varias fuentes confiables, las parejas consuman su amor mediante ciertas maniobras eróticas.)

-Profesor ¿cuando comenzó a festejarse el día de San Valentín?

-Mire, el día de San Valentín fue incorporado al santoral en 1969. Recuerdo muy bien ese día.

-¿De veras?

-No, pero bien podría: en esa época usábamos ácido cítrico para drogarnos, hasta que leímos un informe de la Universidad de Georgetown, en donde se afirmaba que las mandarinas y naranjas poseían niveles despreciables de psicotrópicos, por lo tanto las abandonamos. Por aquellos años comencé a interesarme por el mito del Día de los Enamorados, San Valentín, y también por Valentina DelPiazzo, una morocha infernal que vivía en...

-Bien, profesor, volvamos al tema: ¿podría decirnos porqué se festeja el día de San Valentín?

-Vea, existen tres leyendas. La primera involucra al clero: al parecer, en el año 270 d.c, el emperador romano Claudio, el Gótico prohibió el matrimonio, argumentando que los recién casados se negaban a ir a la guerra. Allí surge la figura del obispo Valentín, quien comenzó a casar gente clandestinamente. Cuando fue descubierto, el buen obispo fue condenado a la decapitación.

-Interesante...

-¡Espere, hombre, un poco de paciencia! Mientras Valentín esperaba en la cárcel el día de su muerte, se enamoró de una tal Julia; que era hija de uno de sus carceleros. Vea que curioso: la expresión “el amor es ciego”, proviene de aquella anécdota.

-¿Si? ¿Porqué?

-Porque Julia era ciega.

-Mire usted.

-¿A dónde?

-Es una expresión, profesor. Siga aclarando el misterio.

-Bien, la leyenda dice que Julia recuperó la vista gracias al amor de Valentín. Lamentablemente, el milagro del día de los enamorados no fue recíproco. El obispo Valentín fue ejecutado el 14 de febrero del 270, y en su tumba, Julia plantó un almendro; el cual, como usted debería saber, es considerado como un símbolo del amor y la fidelidad.

Aquí, el profesor se enfrascó en una dura discusión con la camarera, quien al parecer, confundió el erudito pedido de una sfogliattela napolitana, por unas rudimentarias milanesas napolitanas. Aclaradas estas cuestiones mundanas, retomamos el frágil hilo de la nota.

-Profesor, ¿a cuáles otras leyendas se refería anteriormente?

-Falacias, mentiras de bibliófilos baratos. Algunos atribuyen el origen de San Valentín a las Lupercalias romanas, pero aquellas se festejaban los 15 de febrero, no los 14. Mire, la única verdad del comienzo del día de los enamorados está en el obispo San Valentín.

-¿Y cuándo fue convertido en santo?

-En el 470, el Papa Gelasio lo proclamó “San Valentin, patrono de los enamorados”.

-Entiendo. Es decir, nuestro moderno hábito de enviar tarjetas en San Valentín es una adición puramente comercial.

-¡No, hombre! ¿cómo dice eso? ¿Sabe usted cuál fue la primera tarjeta de San Valentín de la que se tiene conocimiento?

-No.

-Bueno, data de 1415, y pertenecía a Carlos, duque de Orleans. Mientras estaba preso le escribió una carta a su amada.

-Pero profesor, no me va a decir que no existen otras cartas de amor anteriores a..

-¡Pero carajo, qué manera de interrumpir!

-Perdón, profesor. Prosiga.

-Aquel duque de Orleans firmaba sus cartas y poemas de la misma manera: “tu Valentín”. Incluso, en el Museo Británico se conserva una de sus epístolas, y por eso se dice que aquella fue la primera tarjeta de San Valentín, aunque desconocemos su efectividad. Con el tiempo, creo que en 1840, una señora obesa de los Estado Unidos creó una caja de bombones, y las llamó San Valentin. El marketing y demás abstracciones hicieron lo suyo, y afortunadamente, hoy podemos festejar este insulso e híbrido recordatorio de un noble obispo decapitado.

-Gracias, profesor. Como siempre, ha sido usted muy amable en responder nuestras preguntas.

-De nada, Sebastián, siempre a tu disposición. A propósito, ¿en dónde sale este reportaje?

-En un blog, profe.

-¿Un qué?

-Un blog, es una especie de página web.

-Entiendo, uno de esos lugares de “la internet” que nadie lee.

-Bueno....nadie no. Están mis hermanas...mi novia...y...

-No se desanime, Sebastián, ya llegarán los lectores. Si quiere, publique en su blog alguno de mis ensayos sobre Tarot y física cuántica.

-¿No tiene algo más ameno, profesor?

-Hagamos algo, para la semana que viene, le prometo redactar un ensayo sobre cómo enamorar a una chica argentina. ¿Qué le parece?

-Excelente, gracias profesor!

-De nada, mi ignorante amigo. Ahora, si me disculpa, vuelvo a mi cena con las chicas. Mi manejo de la lengua norsa es bastante rudimentario, por lo que he calculado unas 2 o 3 horas para hacerles entender la naturaleza de mis proyectos.

-¿Les hablará de sus tésis sobre las cualidades exfoliantes del esperma?

-No, simplemente quiero hacerles entender que el telo en dónde me hacen descuento cierra a las cuatro.

-¿Me permite una sugerencia, profesor?

-Se lo ruego.

-Recite la siguiente frase con voz seductora.

(Autocensura= on: A continuación, escribimos subrepticiamente en una servilleta una frase; la cual, así lo supimos luego, le redituó al profesor unos intensos siete minutos de sexo nórdico, acompañados de palpitaciones, sudores fríos, y posteriores explicaciones tendientes a justificar la brevedad de su académica erectio).

Así dejamos al profesor, excitados por la charla y por el escote de las estudiantes alemanas. Nos fuimos a casa, saciado nuestro apetito de conocimiento: Habíamos descubierto los secretos de San Valentín.

4 comentarios:

lesly dijo...

bueno, no genial pero bueno

Sllentium Aeternum dijo...

Muchos saludos desde Perú!!!! un gran blog,extraordinario, muchos exitos siempre

Anónimo dijo...

O: ahora me vengo enterando del origen del día de San Valentín hahaha!!.. gracias! muy bueno!

elman3842389 dijo...

muy buena la historia se aclara de donde salio esta costumbre saludos desde Colombia