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«Ve a la tumba»: Nathaniel Hawthorne; poema y análisis.


«Ve a la tumba»: Nathaniel Hawthorne; poema y análisis.




Ve a la tumba (Go to the Grave) es un poema fúnebre del escritor norteamericano Nathaniel Hawthorne (1804-1864), publicado originalmente en el periódico Spectator en 1820.

Ve a la tumba, posiblemente uno de los poemas de Nathaniel Hawthorne menos recordados, es un ejemplo brillante del Romanticismo Oscuro.

En la superficie, Ve a la tumba es un poema sobre la vanidad, la fugacidad de la existencia humana y la importancia de la vida. En este contexto, el narrador insta al lector a visitar la tumba de sus amigos para aprender que somos efímeros, que «no somos más que polvo y arcilla», y que al final nos espera el mismo destino: todos somos iguales. De este modo, Nathaniel Hawthorne nos da una idea de lo corta que puede ser la vida, mientras nos lleva a la tumba donde están enterrados nuestros amigos, a quienes pronto volveremos a ver.

Si uno piensa en tumbas, lápidas y cementerios en la literatura estadounidense del siglo XIX, la referencia obligada es Edgar Allan Poe, dado su simbolismo mortuorio y su reputación general como autor de lo macabro. Sin embargo, no es Edgar Allan Poe, sino su contemporáneo, Nathaniel Hawthorne, cuyo trabajo está más impregnado de tales referencias. Su obsesión con la muerte probablemente está relacionada con su lugar de nacimiento: Salem, Massachusetts [ver: Nathaniel Hawthorne y las brujas de Salem]. Más allá de esto, parece claro que algo dentro de Nathaniel Hawthorne resonó con la mitología de los cementerios [ver: La leyenda del Espíritu Guardián de los cementerios]

Es importante tener en cuenta que Ve a la tumba fue escrito por Nathaniel Hawthorne cuando este tenía dieciséis años, demostrando así su genio pero también su preocupación por la brevedad de la vida. Este poema, así como dos ensayos publicados en Spectator, sugieren que el joven Nathaniel Hawthorne estaba inmerso en una prematura y sombría contemplación de la muerte. De hecho, muchos de sus biógrafos han señalado que, incluso cuando era niño pequeño, Nathaniel Hawthorne pasaba largas horas en solitaria meditación [ver: El lugar más triste del cementerio]

Otros poemas juveniles de Nathaniel Hawthorne, además de Ve a la tumba, expresan estas preocupaciones mórbidas con un toque de esperanza al final. Otoñal (Autumnal) sostiene que el hombre «se desvanece como las estaciones», pero su alma sobrevivirá y será recompensada. El final del año (The End of the Year) nos sitúa en un lúgubre cementerio, donde las voces de los muertos nos advierten que pronto nos uniremos a ellos.

El interés de Nathaniel Hawthorne por la muerte [y por la vida después de la muerte] quizás pueda explicarse por su admiración por los poetas de cementerio, una escuela de poesía del siglo XVIII popularizada por Thomas Gray y su clásico Elegía escrita en un cementerio rural (Elegy Written in a Country Churchyard). En este contexto, Ve a la tumba, entre otras producciones juveniles del autor, es un intento de imitar a los poemas de cementerio y, al mismo tiempo, estimular el lado sacerdotal de su personalidad. De hecho, Ve a la tumba demuestra que, de muy joven, Nathaniel Hawthorne estuvo influenciado por la creencia en la inmortalidad. Varios años después, en sus Cuadernos, el autor cuestiona esta creencia tradicional y considera la posibilidad de un tipo diferente de existencia inmortal, que ofrece una vida eterna en la tierra. Por lo tanto, la imitación temprana, quizás subconsciente, del tema de la muerte y la inmortalidad, se convierte más tarde en una idea central en muchas de sus obras.

La «lección» de Ve a la tumba es que debemos observar nuestras acciones teniendo en cuenta la certeza de que moriremos. Sin embargo, la contemplación de la muerte también es una forma de reafirmar la propia vitalidad.

Los epitafios fingen encarnar las voces de los muertos; los dolientes van a la tumba a llorar, a recordar y hablar con sus muertos; mientras que los símbolos mortuorios intentan articular una respuesta [ver: Significado de las estatuas de los cementerios]. En este sentido, Nathaniel Hawthorne nos invita a visitar una tumba para revivir las voces de los muertos, pero también para encontrar las nuestras. Por supuesto, podemos someternos al silencio simbólico de nuestro destino final en el cementerio, pero también llenar este vacío con el sonido de nuestras voces, reemplazando el signo de la muerte con fantasías sobre nuestra continuidad. Contrariamente a las expectativas de que un poema sobre la tumba es algo morboso o lúgubre, en realidad estas obras nos brindan una lúcida reafirmación de la vida.




Ve a la tumba.
Go to the Grave, Nathaniel Hawthorne (1804-1864)

(Traducido al español por Sebastián Beringheli para El Espejo Gótico)


Ve a la tumba donde yacen los amigos,
y aprende cuán rápido se desvanecen los mortales,
aprende cómo debe marchitarse la flor más hermosa,
aprende cómo debe encorvarse la forma más fuerte,
aprende que no somos más que polvo y arcilla,
criaturas de un día.
Sin embargo, no suspires:
hay un lugar en el que morarán eternamente,
quienes aquí, en la tierra, sirven a su Creador,
y nunca se desvían de sus preceptos.
La tumba para ellos no es más que un camino
que los conduce a esa bendita morada.


Go to the grave where friends are laid,
And learn how quickly mortals fade,
Learn how the fairest flower must droop,
Learn how the strongest form must stoop,
Learn that we are but dust and clay,
The short-liv'd creatures of a day.
Yet do not sigh -- there is a clime,
Where they will dwell through endless time,
Who here on earth their Maker serve,
And never from his precepts swerve.
The grave to them is but a road,
That leads them to that blest abode.


Nathaniel Hawthorne
(1804-1864)

(Traducido al español por Sebastián Beringheli para El Espejo Gótico)




Poemas góticos. I Poemas de Nathaniel Hawthorne.


Más literatura gótica:
El análisis, traducción al español y resumen del poema de Nathaniel Hawthorne: Ve a la tumba (Go to the Grave), fueron realizados por El Espejo Gótico. Para su reproducción escríbenos a elespejogotico@gmail.com

¡No mires! (Bueno, quizás un poco) «Ver lo que no se supone que deberíamos ver» en la ficción


¡No mires! (Bueno, quizás un poco) «Ver lo que no se supone que deberíamos ver» en la ficción.




Ver algo que no se supone que debíamos ver.

Simple. Eficaz. Por eso este es uno de los principales detonadores del relato de terror; una acción banal, en apariencia, pero que da inicio a los terroríficos sucesos que vendrán a continuación.

Para nuestro análisis utilizaremos tres relatos, pero, tal como veremos, las mismas conclusiones pueden aplicarse sobre muchísimos ejemplos más.

Quizás el primer autor en colocar a un protagonista en la situación de ver algo que no debería haber visto es Nathaniel Hawthorne (1804-1864) en el cuento: El joven Goodman Brown (Young Goodman Brown), publicado en 1835, el cual ha servido de modelo para este tipo de historias.

Aquí, un muchacho ingenuo llamado Goodman Brown (el nombre es significativo), es llevado en sueños, y por el mismísimo diablo, a descubrir los secretos escondidos en los corazones de los habitantes de su aldea, incluso los de su esposa, llamada Faith (también, muy significativo). Tras ese recorrido, donde Goodman Brown básicamente ve aquello que nadie debería ver, el joven despierta en una realidad completamente diferente para él, aunque idéntica en términos objetivos:


Un hombre compungido, triste, oscuramente meditativo, desconfiado, si no desesperado, se convirtió en la noche de ese pavoroso sueño.

(A stern, a sad, a darkly meditative, a distrustful, if not a desperate man did he become from the night of that fearful dream)


Así describe Nathaniel Hawthorne a Goodman Brown tras haber visto aquello que no debía ver. El conocimiento adquirido, en su mayoría maldades más o menos escandalosas, no tiene valor alguno. El castigo por haber visto, o su recompensa, según la perspectiva, es que a partir de entonces, y durante el resto de su vida, Goodman Brown solo puede ver el mal en los demás, y nada más, precisamente porque no nada hay más allá de los secretos que todos guardamos celosamente.

Francis Stevens (1883-1948) —seudónimo de Gertrude Mabel Barrows—, una autora prácticamente olvidada de la era el relato pulp, prefiere no situar al mal dentro de nosotros, sino a nuestro alrededor, susurrándonos, influenciándolos para que cometamos desde pequeñas canalladas a grandes atrocidades, pero dentro de una dinámica en la cual que ese mal y nosotros formamos parte de un mismo organismo.

El cuento en cuestión fue publicado en 1919, y se llama Invisible, sin miedo (Unseen, Unfeared), aunque podría traducirse mejor como: «lo no visto, lo no temido».

El protagonista inhala el humo de una especie de cigarro con propiedades psicodélicas, el cual le produce increíbles visiones, entre ellas, manifestaciones vermiformes y aracnoides adheridas a las personas. Estas sombras diabólicas —que de algún modo nos recuerdan a los seres del plano astral, a menudo descritos como gusanos, larvas y parásitos astrales— no están completamente desconectadas de las personas; de hecho, sus cuerpos multiformes no tienen cabeza: es nuestro rostro visible una parte más de su monstruosa anatomía.

Francis Stevens utiliza el mismo recurso de Hawthorne: ver lo que no se supone que deberíamos ver, pero ese algo no es un secreto inconfesable, una maldad intrínseca en el corazón humano, sino más bien una simbiosis entre el mal y nosotros mismos, como si ambos formáramos parte del mismo organismo.

Finalmente tenemos el relato de H.P. Lovecraft: Desde el más allá (From Beyond), publicado en la edición de junio de 1934 de la revista The Fantasy Fan, luego en Weird Tales (febrero de 1938), y finalmente reeditado por Arkham House en la antología de 1943: Más allá del muro del sueño (Beyond the Wall of Sleep) [ver: ¡No te metas con la glándula pineal!: análisis de «Del más allá» de Lovecraft]

Aquí, el narrador visita el laboratorio de su amigo personal, el profesor Crawford Tillinghast, una especie de científico loco, quien ha diseñado un dispositivo que, mediante la emisión de ciertas frecuencias de vibración, estimula los órganos sensoriales atrofiados en el ser humano, especialmente la glándula pineal, lo que permite ver un complejo ecosistema de formas de vida invisibles para el ojo humano, y sumamente voraces.

Estos seres interdimensionales se sienten atraídos por la luz y el movimiento que generan nuestros cuerpos, capaces de producir ondas de energía que se desplazan hasta otras dimensiones; y pueden llegar a consumir lentamente, en el mejor de los casos, o directamente absorber por completo a sus víctimas.

El narrador, entonces, ve lo que no se supone que debería ver, y deduce que buena parte de los actos crueles, la maldad, en esencia, que ejercemos los seres humanos, incluso la locura, son consecuencias (o síntomas) del proceso de desintegración que sufrimos al ser absorbidos por estas criaturas.

Cada uno de los tres relatos que hemos repasado tiene una forma particular de entender la naturaleza de aquello que no se supone que debamos ver.

Para Nathaniel Hawthorne, es simplemente el pecado, una mancha que está presente en todos nosotros, de acuerdo a la doctrina calvinista.

Francis Stevens entiende ese algo como una manifestación más exclusiva, cuya forma depende de cada persona, y que no necesariamente está presente en todos.

Para H.P. Lovecraft, forjado en la tradición el Horror Cósmico, la cuestión no tiene nada que ver con el pecado, ni con una proyección o manifestación de nuestros deseos y pensamientos más oscuros, sino más bien un ecosistema interdimensional que se nos depreda. Al igual que muchas otras criaturas de los Mitos de Cthulhu, los seres que capta el dispositivo de Tillinghast son entidades amorfas, indistintas, monstruosidades anónimas cuya biología está más allá de nuestra comprensión.

Ver algo que no se supone que debamos ver. Esa es la propuesta evidente, pero debajo de la superficie existe otro razonamiento igualmente interesante: es la ignorancia colectiva sobre la presencia de aquello que no deberíamos ver lo que realmente nos salva, lo que nos permite seguir viviendo y funcionando con relativa normalidad.

El motivo es el mismo en los tres autores (y en incontables otros), lo que cambia es la forma en la que aquello que no deberíamos ver se manifiesta ante el ocasional testigo. Para Hawthorne, el vehículo es una visión mística. Para Francis Stevens, un inducido estado alterado de consciencia. Para Lovecraft, la tecnología.

Finalmente, los efectos de esa revelación varían en los tres relatos.

Tanto Hawthorne como Lovecraft hacen que el conocimiento de eso que no se supone que veamos deje a sus protagonistas marcados de forma permanente. Goodman Brown se vuelve un sujeto oscuro, cínico. El narrador de Lovecraft vive una existencia miserable, paranoide, con un miedo crónico y la sensación constante de que algo lo está persiguiendo.

El pronóstico de Francis Stevens, sin embargo, es más alentador, aunque también más improbable: tras vivir aquella experiencia, su narrador decide salir a la calle de todas maneras, porque sabe, o cree, mejor dicho, que no todos rostros humanos forman parte de aquellos organismos que ha visto en su trance.

Ver lo que no se supone que deberíamos ver tiene consecuencias. La peor de todas es que ese algo invisible (o interior o interdimensional) nos devuelva la mirada.




Taller literario. I Autores con historia.


Más literatura gótica:
El artículo: ¡No mires! (Bueno, quizás un poco) «Ver lo que no se supone que deberíamos ver» en la ficción fue realizado por El Espejo Gótico. Para su reproducción escríbenos a elespejogotico@gmail.com

Nathaniel Hawthorne: cuentos destacados


Nathaniel Hawthorne: cuentos destacados.




Nathaniel Hawthorne (1804-1864) fue, sin dudas, uno de los grandes escritores norteamericanos de todos los tiempos; de hecho, muchos de los cuentos de Nathaniel Hawthorne superan a los de figuras emblemáticas de aquellas tierras, por ejemplo, Edgar Allan Poe. Lo cierto es que los cuentos de Nathaniel Hawthorne, y por tal caso también sus novelas, exploran el relato de terror, el relato fantástico, la literatura gótica, y un sinfín de matices que hacen única su producción literaria.

En esta sección de El Espejo Gótico iremos repasando los más destacados cuentos de Nathaniel Hawthorne, un autor que definitivamente vale la pena conocer.




Nathaniel Hawthorne: cuentos destacados.
  • Cuentos dos veces contados (Twice-Told Tales)
  • Egoísmo, o la serpiente del pecho (Egotism; Or The Bosom-Serpent)
  • El artista de lo bello (The Artist of the Beautiful)
  • El banquete de Navidad (The Christmas Banquet)
  • El barranco de las tres colinas (The Hollow of the Three Hills)
  • El entierro de Roger Malvin (Roger Malvin's Burial)
  • El experimento del doctor Heidegger (Dr. Heidegger's Experiment)
  • El ferrocarril celestial (The Celestial Railroad)
  • El gran rostro de piedra (The Great Stone Face)
  • El invitado ambicioso (The Ambitious Guest)
  • El joven Goodman Brown (The Young Goodman Brown)
  • El retrato de Edward Randolph (Edward Randolph's Portrait)
  • El velo negro del pastor (The Minister's Black Veil)
  • Ethan Brand (Ethan Brand)
  • Feathertop (Feathertop)
  • Holocausto de la Tierra (Earth's Holocaust)
  • La catástrofe del Señor Higginbotham (Mr. Higginbotham's Catastrophe)
  • La colección de un virtuoso (A Virtuoso's Collection)
  • La correspondencia de P. (P.'s Correspondence)
  • La hija de Rappaccini (Rappaccini's Daughter)
  • La invocación de Alice Doane (Alice Doane's Appeal)
  • La marca de nacimiento (The Birthmark)
  • Las esposas de los muertos (The Wives of the Dead)
  • Los nuevos Adán y Eva (The New Adam and Eve)
  • Los retratos proféticos (The Prophetic Pictures)
  • Musgos de la vieja rectoría (Mosse From An Old Manse)
  • Una fiesta selecta (A Select Party)
  • Wakefield (Wakefield)
  • David Swan (David Swan)
  • El anillo antiguo (The Antique Ring)
  • El campeón gris (The Gray Champion)
  • El cuento de la anciana (An Old Woman's Tale)
  • El curandero embrujado (The Haunted Quack)
  • El diablo en el manuscrito (The Devil in Manuscript)
  • El diente del dragón (The Dragon's Teeth)
  • El fantasma del doctor Harris (The Ghost of Dr. Harris)
  • El gran carbunclo: un misterio delas Montañas Blancas (The Great Carbuncle: A Mystery of the White Mountains)
  • El hombre inflexible (The Man of Adamant)
  • El jarro milagroso (The Miraculous Pitcher)
  • El manto de lady Eleanore (Lady Eleanore's Mantle)
  • El mayor Molineux (Major Molineux)
  • El minotauro (The Minotaur)
  • El palacio de Circe (Circe's Palace)
  • El paraíso de los niños (The Paradise of Children)
  • El salón de la fantasía (The Hall of Fantasy)
  • El tesoro de Peter Goldthwaite (Peter Goldthwaite's Treasure)
  • El toque de oro (The Golden Touch)
  • El triple destino: una leyenda de hadas (The Threefold Destiny: A Faëry Legend)
  • El vellocino de oro (The Golden Fleece)
  • Fragmentos del diario de un hombre solitario (Fragments from the Journal of a Solitary Man)
  • La búsqueda de Lily (The Lily's Quest)
  • La cabeza de la gorgona (The Gorgon's Head)
  • La fuente de la juventud (The Fountain of Youth)
  • La imagen de madera de Drowne (Drowne's Wooden Image)
  • La imagen de nieve (The Snow-Image)
  • La mascarada de Howe (Howe's Masquerade)
  • La mente embrujada (The Haunted Mind)
  • La misa de Salem (The Salem Mass)
  • La oficina de inteligencia (The Intelligence Office)
  • La quimera (The Chimaera)
  • Las campanadas nupciales (The Wedding-Knell)
  • Las semillas de granada (The Pomegranate Seeds)
  • Las tres manzanas de oro (The Three Golden Apples)
  • La vieja doncella blanca (The White Old Maid)
  • La vieja Esther Dudley (Old Esther Dudley)
  • Leyendas de una casa de provincia (Legends of the Province House)
  • Los años hermanos (The Sister Years)
  • Los pigmeos (The Pygmies)
  • Tumbas y gnomos (Graves and Goblins)
  • Una escena del romance de Dolliver (A Scene from the Dolliver Romance)
  • Una visita al secretario del tiempo (A Visit to the Clerk of the Weather)
  • Un riachuelo desde la bomba de agua de la ciudad (A Rill from the Town-Pump)




Autores en El Espejo Gótico. I Autores con historia.


El artículo: Nathaniel Hawthorne: cuentos destacados fue realizado por El Espejo Gótico. Para su reproducción escríbenos a elespejogotico@gmail.com

10 libros que no deberías regalarle a tu mujer; sobre todo si pensás que es tuya


10 libros que no deberías regalarle a tu mujer; sobre todo si pensás que es tuya.




Algunos obsequios adquieren una relevancia desproporcionada.

Si uno regala un perfume, por ejemplo, difícilmente admita la sugerencia de que el otro tiene mal olor. Sin embargo, con los libros ocurre exáctamente lo contrario.

«¿Qué habrá querido decirme?»; se preguntará el obsequiado, al interpretar el argumento del libro que le hemos regalado. Más aún, es probable que asuma que el regalo del libro tiene alguna relación con un mensaje secreto, una confesión, un reproche, o incluso con el concepto integral que tenemos sobre él.

Por eso es peligroso regalar libros.

Hay libros que nunca llegarían a las manos de ciertas personas, en parte porque sus lecturas previas jamás lo hubieran llevado hasta él; de tal forma que un libro regalado a la ligera, sin contemplar este sutil prontuario, puede conducir a una pequeña catástrofe.

Esto adquiere mayor relevancia cuando le regalamos un libro a una mujer. Entonces, aquel «qué habrá querido decirme» adquirirá proporciones épicas, cuando no directamente apocalípticas. La obsequiada se entregará a una interpretación libre, caprichosa; llegando a la oscura conclusión de que nuestro regalo entraña un misterio pero también una revelación.

Si a esta combinación volátil le añadimos las circunstancias apropiadas dentro de la pareja, entre ellas, una estructura posesiva, anacrónicamente machista, el resultado puede ser devastador para el obsequiante.

Por esa razón elaboramos esta breve pero decisiva lista con los 10 libros que no deberías regalarle a tu mujer, sobre todo si pensás que es tuya.



10- Tess, la de los d'Urberville (Tess of the D'Urbervilles, Thomas Hardy)

Retrógrados, conservadores, machistas, absténganse de regalar este libro.

Si bien Tess funciona en la novela de Thomas Hardy como una metáfora de la naturaleza —en términos de esclavización femenina; esto es: bonita, fértil y sobre todo explotable—; finalmente logra sobreponerse a la doble moral de su tiempo y especialmente a los dispositivos sociales que la condenan a la servidumbre.

A lo largo de la obra se revelan algunos de estos mecanismos, que desde luego pondrán en evidencia al todos los caballeros que sigan aplicándolos en nuestros días.



9- Los puentes de Madison (The Bridges of Madison County, Richard LaGravenese)

Novela peligrosa para regalarle a una esposa con bajos recursos de autoestima.

Aquí, un fotógrafo llamado Robert Kincaid pasa cuatro días junto a una mujer casada, que finalmente logran darle un giro dramático a su vida gracias a la intensa aventura que mantiene con él.

Es cierto que esta aventura no pasa a mayores en términos objetivos, pero sí en función del despertar de esta atildada ama de casa; casi un objeto funcional pero decorativo en su hogar.

Si tu pareja ha sido relegada a estas funciones deslucidas, cuidado.



8- El despertar (The Awakening, Kate Chopin)

Publicada en 1899, El despertar relata la historia de Edna Pontellier y su lucha por reconciliar dos puntos de vista dispares.

Por un lado, su crianza la obliga a una vida de sumisión matrimonial y de afecto maternal; por el otro, Edna cuestiona la ortodoxia social de su tiempo, planteándose algunas cuestiones que por entonces estaban condenadas como elementos desintegradores de lo femenino, entre ellos, el deseo.

El título de la novela es lo suficientemente elocuente como para ser una de las peores obras para regalarle a tu esposa atada a sus funciones; o de las mejores, siempre que su marido no sea un completo cretino.



7- La letra escarlata (The Scarlet Letter, Nathaniel Hawthorne)

El libro nos ubica en una puritana Nueva Inglaterra, en pleno siglo XVII.

Hester Prynne es una mujer acusada de adulterio, y por lo tanto condenada a llevar marcada en su pecho una letra "A" para identificarla de otras hembras más ajustadas a la norma.

Por su castigo, por lo injusto de su condena, La letra escarlata podría hacer de la infidelidad femenina un asunto obligatorio para todas las herederas de la pobre Hester.



6- La mujer del viajero en el tiempo (The Time Traveler's Wife, Audrey Niffenegger)

Historia de un hombre con un raro desperfecto genético que lo obliga a realizar inesperados e impredecibles viajes en el tiempo. Su esposa, desde luego, debe acostumbrarse a sus frecuentes ausencias.

En cierta forma, la novela es una metáfora de las relaciones a destiempo, de los desencuentros, de la falta de comunicación, del estar juntos pero sin el deseo de compartir el mismo tiempo.

Libro inadecuado para regalarle a una mujer salvo que se desee inducirle ásperas preguntas existenciales.



5- Nunca me abandones (Never Let Me Go, Kazuo Ishiguro)

Título sugestivo que puede inducir la idea de cierta desesperación, cierta inseguridad, cierta perplejidad frente al fenómeno de la ruptura conyugal.

Aquí, en un contexto de ciencia ficción, se relata la vida de un grupo de mujeres criadas con el objetivo de utilizar sus órganos.

La historia coquetea con la idea de que ciertas mujeres se transforman en apéndices de sus parejas, en órganos externos, útiles y agradables, pero sin identidad propia.



4- El fin del romance (The End of the Affair, Graham Greene)

Nunca es una buena idea regalar un libro sobre triángulos amorosos, en especial cuando no son equiláteros.

Aquí, en pleno período de postguerra, en 1946, Maurice Brendix, Henry Miles y Sarah interpretan un triángulo amoroso devastador, cuyo vértice es justamente esta desdichada pero fogosa esposa que poco a poco se va liberando de las ataduras matrimoniales en favor del más exquisito pecado.

Inadecuado tanto para esposas prisioneras de sus matrimonios como para maridos con bajos niveles de percepción.



3- La campana de cristal (The Bell Jar, Sylvia Plath)

Novela descomunal, e igualmente peligrosa para aquellos partícipes de una pareja enferma, con tendencias caníbales.

Básicamente relata el descenso hacia la locura de una pareja en perpetuo estado de depresión, quizá por la sencilla razón de permanecer juntos a pesar de todo.

Para dar testimonio de los genuino de sus páginas hay que decir que Sylvia Plath, la autora, se suicidó a un mes de su publicación.



2- El amante de Lady Chatterley (Lady Chatterley's Lover, D.H. Lawrence)

Para retratar la sensación de estar preso de una relación, la novela nos coloca al lado de Constanza, una mujer casada con un sujeto parapléjico pero que mantiene una relación paralela con otro hombre.

Lejos de parecer una infiel clásica, Constanza es virtualmente esclavizada por su marido parapléjico, lo cual desemboca en un progresivo estado de frustración y alejamiento emocional que finalmente terminan en una relación paralela que todos, como lectores, aplaudimos de pie.



1- Vida y amores de una maligna (The Life and Loves of a She-Devil, Fay Weldon)

Cuando una mujer poco atractiva se entera de que su esposo mantiene un romance paralelo con una dama especialmente hermosa, ocurre lo inevitable.

Vida y amores de una maligna es una novela de venganza, pero de una venganza legitimada y hasta noble en esencia.

Si una mujer es literalmente aplastada por las circunstancias de su pareja, por sus tiempos y constantes exigencias, tal vez su única vía de escape es el mal, lo maligno en términos domésticos, claro, como lo es la infidelidad.




Libros extraños y lecturas extraordinarias. I El lado oscuro del amor.


Más literatura gótica:
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10 mejores novelas de casas embrujadas


10 mejores novelas de casas embrujadas.




Definamos primero qué es una casa embrujada: edificio habitado por los fantasmas o espíritus de de sus antiguos residentes.

Esta definición, tan concisa que no deja margen para la duda, ha sido un tema central de la novela de terror durante siglos.

La novela gótica, por ejemplo, inició esta tradición de historias que se desarrollan en casas embrujadas, donde los espíritus a menudo se preservan como indeseables residentes a causa de algún hecho trágico: muerte violenta, muerte prematura o suicidio.

Estas son las causas para que las personas fallecidas dentro de una casa continúen habitándola después de la muerte.

Desde luego, las leyendas acerca de casas embrujadas son anteriores al nacimiento de la literatura gótica. La mención más antigua que sobrevive acerca de estos edificios malditos proviene de Plinio el Joven, quien describe las cualidades inquietantes de una finca embrujada en las afueras de Atenas.

Al parecer nadie se atrevía a vivir en esa casa hasta que el filósofo Atenodoro, tentado por el alquiler bajísimo que ofrecía su dueño, resolvió hacer caso omiso de la reputación odiosa del edificio. El fantasma, según se dice, un anciano esquelético atado con cadenas, se le apareció a Atenodoro durante su primera noche de estadía, señalándolo con un dedo cadavérico desde el jardín interior. Al día siguiente, el filósofo solicitó al magistrado local un permiso especial para excavar dentro de la propiedad, y justo en el sitio de la aparición encontró parte de un esqueleto humano atado con cadenas.

Los restos fueron apropiadamente enterrados y el fantasma ya no volvió a aparecer. Atenodoro, por su parte, es considerado como el primer investigador paranormal en resolver de forma lógica este tipo de sucesos.

Dejemos atrás estas jugosas leyendas de antaño y vayamos a lo que realmente nos interesa: las 10 mejores novelas de casas embrujadas.



10- El horror de Amityville (The Amityville Horror, Jay Anson)

El libro revela los siniestros eventos paranormales ocurridos en la casa de la familia Lutz, conocida como la «casa más embrujada de los Estados Unidos», como consecuencia de una serie de asesinatos reales que escandalizaron a la opinión pública.

Ronald DeFeo mató a seis miembros de su familia en la vieja casa colonial del 112 de Ocean Avenue, en el tranquilo barrio suburbano de Amityville, cerca de Long Island. Fue llevado a la justicia y condenado por homicidio en noviembre de 1975. Un mes después, George y Kathy Lutz, junto con sus tres hijos, se mudaron a la casona. Veintiocho días después emitieron un desesperado pedido de ayuda a causa de los fenómenos paranormales que ocurrían casi a diario.



9- El castillo de Otranto (The Castle of Otranto, Horace Walpole)

Considerada como la primera novela gótica de la historia, El castillo de Otranto presenta una castillo embrujado muy inusual.

La novela empieza con la boda de Isabella y Conrad, este último, el enfermizo hijo del señor del castillo, Manfred. Poco después de las celebraciones el pobre Conrad sufre un accidente atroz: es aplastado, literalmente reducido a un charco sanguinolento de huesos triturados y fluidos, por un casco de proporciones ciclópeas.



8- La mujer de negro (The Woman in Black, Susan Hill)

Escrita en un tradicional estilo gótico, la novela relata la historia de un misterioso espectro que acecha en los pasillos de una vieja casa tradicional de Inglaterra.

Si bien el tópico de la novela es bastante trillado —un fantasma que busca vengar la muerte de sus hijos— el desarrollo de La mujer de negro recupera parte de la magia y el encanto de las viejas novelas victorianas sobre mujeres fantasmagóricas.



7- Los misterios de Udolfo (The Mysteries of Udolpho, Ann Radcliffe)

Exquisito resumen del género gótico, Los misterios de Udolfo está repleto de incidentes que conducen al lector a la certeza de que está dentro de un tenebroso castillo embrujado.

La novela relata la historia de Emily St. Aubert, una joven francesa que queda huérfana y es trasladada, o mejor dicho, aislada, en los húmedos y oscuros muros del Castillo Udolfo por el Signor Montoni, un tío político con hábitos más bien siniestros.

Frustrado su romance con el encantador Valancourt, Emily resuelve investigar los perturbadores hechos sobrenaturales que asolan los pasillos y habitaciones del castillo.



6- La llamada de la sangre (Drawing Blood, Poppy Brite)

La novela relata la historia de Trevor McGee, ilustrador de cómics y único sobreviviente del suicidio colectivo de su familia; y Zachary Bosch, un hacker bisexual que se traslada a la mansión embrujada de los McGee.

Lo que ocurre allí es demasiado horroroso como para describirlo en uno o dos párrafos.

Baste decir que La llamada de la sangre considera que existe una especie de genética de la oscuridad, de gen siniestro que se perpetúa en los miembros de la familia, llevándolos a cometer las mismas atrocidades de sus ancestros.



5- La casa de los siete tejados (The House of the Seven Gables, Nathaniel Hawthorne)

Este clásico de la novela gótica relata la historia de una antigua familia de Nueva Inglaterra y su mansión ancestral.

En el libro —que influenció poderosamente a autores notables del género macabro como H.P. Lovecraft—, Nathaniel Hawthorne examina temas como la sugestión y culpa como motores de los fenómenos paranormales que parecen sacudir los cimientos de la casona.

Tanto la trama de La casa de los siete tejados como la mansión propiamente dicha están inspiradas en un edificio real de Salem, patrimonio de la familia Hawthorne por generaciones, donde ocurrieron algunos de los hechos escandalosos de aquel proceso conocido como los Juicios a las brujas de Salem, en 1692, entre cuyos jueces se encontraba un ancestro del propio Nathaniel Hawthorne, hecho que lo avergonzaba profundamente.



4- La casa en el confín de la tierra (The House on the Borderland, W.H. Hodgson)

En la novela. William Hope Hodgson, verdadero maestro británico del horror, realiza un repaso alucinatorio por la vida de un recluso en una remota casa y sus experiencias con criaturas sobrenaturales que, a la luz de la parapsicología, podrían asumirse como entidades no humanas del plano astral.

La casa en el confín de la tierra es probablemente una de las mejores y más influyentes obras de W.H. Hodgson, quizás porque el móvil que estimula a sus seres demenciales se ajustan perfectamente a su naturaleza inhumana.



3- El resplandor (The Shining, Stephen King)

Qué decir sobre este clásico de Stephen King que no se haya dicho ya.

El Overlook Hotel, verdadero engendro edilicio, agrupa todas las cualidades nefastas que uno espera encontrar en una casa embrujada.

Construido sobre un antiguo cementerio aborigen, estimula los hábitos perniciosos de sus residentes ya fallecidos, cuya ocupación principal parece ser el reclutamiento de nuevos y enloquecidos inquilinos.



2- La casa infernal (Hell House, Richard Matheson)

Según el propio Stephen King, La casa infernal es la mejor novela de casas embrujadas de la historia, mérito discutible aunque de ninguna manera inmerecido.

La novela de terror de Richard Matheson introduce elementos macabros que, hasta entonces, solo eran sugeridos. La historia gira en torno a una vieja casona cuyo nuevo dueño, un millonario moribundo, desea someter a una serie de investigaciones paranormales para establecer si de hecho está o no embrujada.

Esta misión es llevada a cabo por un equipo de parapsicólogos, quienes descubren que la tristemente célebre Casa Belasco esconde un pasado de ritos paganos, violencia, perversiones y blasfemia que aún subsisten en sus oscuras habitaciones.



1- Otra vuelta de tuerca (The Turn of the Screw, Henry James)

Verdadera quintaescencia de las casas embrujadas en la literatura. Este clásico de Henry James lo tiene todo, y todo lo aprovecha del modo más elegante.

La novela repite el manuscrito dejado por una tutora a cargo de dos niños, todos ellos envueltos en una trama inquietante que no ahorra descripciones ambiguas sobre lo paranormal.

Es difícil establecer, aún hoy, la naturaleza diabólica que explora Henry James. Existen tantas interpretaciones como lectores, de modo que no solo una que sea la acertada. Sin embargo, podemos arriesgar que Otra vuelta de tuerca es la única novela de casas embrujadas en llevar este tópico al límite de lo fantástico, creando de hecho un género completamente novedoso.




Más antologías. I Novelas de fantasmas.


Más literatura gótica:
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La medicina en el relato de terror: 15 historias para no ir al médico


La medicina en el relato de terror: 15 historias para no ir al médico.




No es inusual que la medicina se presente en el relato de terror de forma más bien escandalosa, es decir, como elemento desintegrador de las leyes que regulan la realidad.

Para decirlo en otros términos: rara vez los médicos de la literatura de terror están cuerdos. De hecho, muchos de ellos están decididamente lunáticos, diagnóstico que los coloca dentro de uno de los arquetipos literarios más interesantes de los últimos siglos: el científico loco.

Si incluso en nuestros días abundan los casos de Iatrofobia, es decir, la fobia a los médicos y a la medicina en general, qué decir de aquellos tiempos en donde los doctores practicaban verdaderas carnicerías sobre sus pacientes, llegando a convertirse en sinónimos de la muerte.

Tal vez por eso la medicina ocupa un rol preponderante en el relato de terror, sobre todo en aquellas historias ubicadas en una época particularmente experimental de la ciencia médica.

Repasemos ahora algunas participaciones notables de la medicina en el relato de terror, ideales para esgrimir como excusa para no ir al médico.






Antologías. I Relatos góticos.


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Relatos fantásticos norteamericanos desde Poe al Pulp


Relatos fantásticos norteamericanos: terror y lo desconocido desde Poe al Pulp (American Fantastic Tales: Terror and the Uncanny from Poe to the Pulps) es una colección de relatos clásicos de terror editada en 2009.

Desde sus comienzos, la literatura norteamericana se ha sentido atraída por el horror, por las casas embrujadas, por las obsesiones de personas singulares que son capaces de cruzar el umbral de lo desconocido e ingresar en un universo tan vasto como irracional.

Relatos fantásticos norteamericanos: terror y lo desconocido desde Poe al Pulp repasa esta larga tradición que vincula los recónditos sótanos de la psique con la certeza en lo sobrenatural.

La antología repasa casi cien años del relato de terror estadounidense, desde Edgar Allan Poe a las revistas pulp, abordando prácticamente todos los temas que obsesionaron al género: estados de trance, sonambulismo, mesmerismo, posesión demoníaca, maldiciones, locura, fantasmas, poltergeist, de la mano de los grandes maestros norteamericanos: Washington Irvin, Edgar Allan Poe, Nathaniel Hawthorne, Henry James, Edith Wharton, Mary Wilkins Freeman, Charlotte Perkins Gilman, Ambrose Bierce, H.P. Lovecraft, Madeline Yale Wynne, Kate Chopin, Robert E. Howard, Robert Bloch y F. Scott Fitzgerald.



Relatos fantásticos norteamericanos: terror y lo desconocido desde Poe al Pulp.

American Fantastic Tales: Terror and the Uncanny from Poe to the Pulps.




Más antologías. I Relatos norteamericanos.

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17 mejores novelas históricas de todos los tiempos


Las novelas históricas intentan recrear un período o hecho histórico, a menudo utilizando personajes reales.

Podría decirse que toda novela es, en última instancia, una novela histórica; que incluso las fantasías más extravagantes proceden de lugares, hechos y personas concretas.

Sin embargo, para soslayar esto suele considerarse que ninguna obra es histórica si está escrita en el mismo tiempo en el que se desarrolla su trama. Es decir, si el autor y su obra son contemporáneos al hecho histórico que retrata.

¿Cuándo una novela se convierte en novela histórica?

Cuando entre la obra y los hechos que relata existen por lo menos cincuenta años de diferencia, cifra caprichosa pero admitida por la mayoría.

A continuación citamos (subjetivamente) las 17 mejores novelas históricas de todos los tiempos.



17 mejores novelas históricas de todos los tiempos.






Más antologías. I Autores con historia.


Más literatura gótica:
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Hay cuadros que matan, y otros algo peor


Hay cuadros que matan, y otros algo peor.




Tal vez uno de los mejores cortometrajes de terror de los últimos años: Pictured, del director David F. Sandberg, creador de Lights Out y Cam Closer.

Se trata de un excelente homenaje a los grandes cuadros del relato de terror, entre ellos: El retrato oval (The Oval Portrait), de E.A. Poe; El retrato de Dorian Gray (The Picture of Dorian Gray); de Oscar Wilde; El caso de Charles Dexter Ward (The Case of Charles Dexter Ward), de H.P. Lovecraft; El grabado (The Mezzotint), de M.R. James; y El retrato de Edward Randolph (Edward Randolph's Portrait), de Nathaniel Hawthorne, por citar cinco de los más conocidos.



Pictured.
David F. Sandberg.






Más cortometrajes de terror. I Más cine de terror.


Más literatura gótica:
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Grandes relatos de oscuridad


Grandes relatos de oscuridad.




Detrás de la cortina de la oscuridad (Beyond The Curtain Of The Dark) es una colección de relatos de terror publicada en 1972.

La mayoría de los cuentos de terror que integran la antología pertenecen a grandes autores del relato fantástico, entre ellos: Ambrose Bierce, Guy de Maupassant, Edgar Allan Poe, H.P. Lovecraft, August Derleth, Mary Shelley, Nathaniel Hawthorne, Francis Marion Crawford,





Detrás de la cortina de la oscuridad.
Beyond The Curtain Of The Dark.
  • Chickamauga (Chickamauga, Ambrose Bierce)
  • El horla (Le Horla, Guy De Maupassant)
  • El retrato oval (The Oval Portrait, Edgar Allan Poe)
  • Rey Peste (King Pest, Edgar Allan Poe)
  • El sobreviviente (The Survivor, H.P. Lovecraft y August Derleth)
  • El mortal inmortal (The Mortal Inmortal, Mary Shelley)
  • El experimento del doctor Heidegger (Dr. Heidegger’s Experiment, Nathaniel Hawthorne)
  • Por la sangre es la vida (For the Blood is the Life, Francis Marion Crawford)
  • El guardián del caracol (The Snail Watcher, Patricia Highsmith)
  • El hacedor del monstruo (The Monster Maker, W.C. Morrow)
  • El pequeño hombrecito verde de Mayaya (Mayaya’s Little Green Men, Harold Lawlor)
  • La otra Celia (The Other Celia, Theodore Sturgeon)
  • Las fortunas de sir Robert Ardagh (The Fortunes Of Sir Robert Ardagh, Sheridan Le Fanu)
  • La silla humana (The Human Chair, Edogawa Rampo)
  • Lizzie Borden tomó el hacha (Lizzie Borden Took An Axe, Robert Bloch)
  • Por estos regalos (By These Presents, Henry Kuttner)
  • Por fin, la verdadera historia de Frankenstein (At Last, The True Story Of Frankenstein, Harry Harrison)
  • Regreso al Sabbath (Return To The Sabbath, Robert Bloch)
  • Sueño de fiebre (Fever Dream, Ray Bradbury)
  • Ven y enloquece (Come and Go Mad, Frederic Brown)




Antologías. I Relatos góticos.


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Relato de Maurice Level.


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