El Ultimo Deseo: Theophile Gautier

Theophile Gautier lo imagina en el lecho, agonizando; y desde allí, con la extravagante lógica de los sueños y la poesía, nos dará una excelente lección sobre los deseos.

Creo que todos podemos coincidir en que no hay mejor lugar para desear que aquel en donde cesarán todas nuestras ambiciones terrenales. Lo curioso es que nuestro moribundo protagonista no reclamará prolongaciones, no suplicará por contemplar un nuevo amanecer, jamás rogará por un alivio ante los estertores de la muerte; ni siquiera se dignará a dedicarle a Dios sus últimos instantes de lucidez. Él, acaso por ser el artificio de un soñador, sólo tendrá voz y ojos para su amada. Mientras la vida se diluye ante sus ojos, todas sus ambiciones y anhelos se convertirán en una dudosa bruma, y todo lo que alguna vez fue importante será sólo una vana sombra.

Entonces, cuando adquiere conciencia de las cosas realmente importantes, desea; naturalmente, un beso.

El Último Deseo.
Theophile Gautier.

Hace ya tanto tiempo que te adoro,
dieciocho años son muchos instantes.
Eres de color rosa, yo soy pálido,
yo soy invierno y tú la primavera.

Lilas blancas como en un camposanto
en torno de mis sienes florecieron,
y pronto invadirán todo el cabello
enmarcando la frente ya marchita.

Mi sol descolorido que declina
al fin se perderá en el horizonte,
y en la colina fúnebre, a lo lejos,
contemplo la morada que me espera.

Deja al menos que caiga de tus labios
sobre mis labios un tardío beso,
para que así una vez esté en mi tumba,
en paz el corazón pueda dormir.


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El Poema de Theophile Gautier, El Último Deseo, fue traducido por El Espejo Gótico. Si quieres utilizar nuestra versión, escríbenos a: elespejogotico@gmail.com

2 comentarios:

Jose dijo...

Precioso. Muchas gracias. No soy poeta pero si sensible y me encanto

Donatien Alphonse dijo...

Sin duda conmovedor,

AL POETA IMPECABLE

Al perfecto mago de las letras francesas
A mi muy querido y muy venerado
maestro y amigo

THEOPHILE GAUTIER

Con los sentimientos
de la más profunda humildad
Yo dedico
Estas flores malsanas.



Ya lo decía C. Baudelaire.