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«¿Quién amó alguna vez sin amar a primera vista?»: Christopher Marlowe; poema y análisis


«¿Quién amó alguna vez sin amar a primera vista?»: Christopher Marlowe; poema y análisis.




¿Quién amó alguna vez sin amar a primera vista? (Who Ever Loved That Loved Not at First Sight?) es un poema de amor del escritor inglés Christopher Marlowe (1564-1593), parte del poema de 1588: Hero y Leandro (Hero and Leander).

¿Quién amó alguna vez sin amar a primera vista?, posiblemente uno de los mejores poemas de Christopher Marlowe, nos permite plantearnos si existe el amor a primera vista.

¿Las personas realmente se conocen e instantáneamente saben que están destinadas a estar juntas? Dos extraños se ven al otro lado de una habitación llena de gente. Hay una atracción instantánea, una chispa, o como quieras llamarlo. Se han encontrado, y ya nunca vuelven a mirar hacia atrás. La idea es maravillosa, y práctica, porque prescinde de la incertidumbre, de la vacilación; pero no creo que esto sea exactamente a lo que se refiere Christopher Marlowe.

Tendemos a pensar el amor como una experiencia a largo plazo, como si no pudiera ocurrir en un instante, y durar solo un instante.

En cualquier caso, el amor a primera vista evita que intervenga la razón. Tal vez por eso los griegos lo consideraban como una especie de locura, de arrebato, conocido como theia mania, que significa «locura de los dioses». No en vano Eros se caracterizaba por ensartar sus flechas de amor en los corazones desprevenidos [ver: Eros y Psique: una historia de amor]. El amor, si viene, viene así, de repente, violentamente.

¿Quién amó alguna vez sin amar a primera vista? de Christopher Marlowe es apenas un fragmento de un poema más largo sobre el mito griego de Hero y Leandro. Las cosas no terminan bien para estos dos amantes.

Hero era una sacerdotisa de Afrodita que vivía en una torre. Leandro, al otro lado del estrecho del Helesponto, se enamoró de ella. Los padres de ambos se opusieron a que esta relación prosperara, pero los jóvenes idearon un plan para verse en secreto. Cada noche, Hero encendía una antorcha en lo alto de la torre para guiar a Leandro, en la orilla opuesta, para que cruzase a nado y llegara hasta ella. Una noche, sin embargo, se desató una fuerte tormenta que apagó la antorcha de Hero, quien inoportunamente se había quedado dormida. Leandro perdió la orientación y se ahogó. Hero, al imaginar lo que había sucedido, se suicidó arrojándose desde lo alto de la torre.

El amor a primera vista, tal como lo sugiere su definición, se basa en el acto de mirarse mutuamente y sentir una atracción inmediata. El mito de Hero y Leandro lo expresa simbólicamente. Cuando los ojos de Hero se cierran al quedarse dormida, el amor se ahoga, quizás porque uno solo no es suficiente para mantenerlo a flote [ver: Lord Byron y el mito de Leandro]




¿Quién amó alguna vez sin amar a primera vista?.
Who Ever Loved That Loved Not at First Sight?, Christopher Marlowe (1564-1593)

(Traducido al español por Sebastián Beringheli para El Espejo Gótico)


No está en nuestro poder amar u odiar,
porque la voluntad es anulada por el destino.
La razón nadie sabe;
que sea suficiente lo que contemplamos.
Donde dos deliberan, el amor es débil:
¿quién amó alguna vez
sin amar a primera vista?


It lies not in our power to love or hate,
For will in us is overruled by fate.
The reason no man knows;
let it suffice what we behold.
Where both deliberate, the love is slight:
Who ever loved,
that loved not at first sight?

Christopher Marlowe
(1564-1593)

(Traducido al español por Sebastián Beringheli para El Espejo Gótico)




Poemas góticos. I Poemas de amor.


Más literatura gótica:
El análisis, traducción al español y resumen del poema de Christopher Marlowe: ¿Quién amó alguna vez sin amar a primera vista? (Who Ever Loved That Loved Not at First Sight?), fueron realizados por El Espejo Gótico. Para su reproducción escríbenos a elespejogotico@gmail.com

«¿Recuerdas esa noche?»: anónimo; poema y análisis [español-gaélico]


«¿Recuerdas esa noche?»: anónimo; poema y análisis [español-gaélico]




¿Recuerdas esa noche? (An Cuimhin Leat An Oíche Ud?) es un antiguo poema de amor anónimo, escrito en gaélico y traducido al inglés moderno por el filólogo y anticuario Eugene O'Curry (1794-1862).

¿Recuerdas esa noche? es un poema sencillo, en el que no ocurre demasiado [en apariencia], pero que al mismo tiempo sugiere mucho más de lo que expresa. Está narrado por una mujer, presumiblemente madura, que recuerda las noches de su juventud en las que era visitada por un amante furtivo.

Este amante se presentaba en su ventana cuando todos en la casa estaban durmiendo. Podemos imaginar largas conversaciones en susurros, el peligro inminente de ser descubiertos. La narradora no nos informa de qué hablaban exactamente, lo cual sugiere que no solo se intercambiaban palabras de amor y pasión, sino también cuestiones más peligrosas. ¿Es el joven furtivo un paria social? ¿Alguien asociado a los muchos grupos rebeldes que atravesaron la historia de Irlanda? No lo sabemos. La narradora es prudente y omite cualquier comentario al respecto.

Ella, entonces, le recuerda a su amante aquellas noches clandestinas compartidas a través de la ventana, las charlas interminables, el frío, la seducción. No todo ha sido un camino de rosas para ellos. Ella sugiere que hubo conflictos, vacilaciones, incluso algún arrepentimiento. Finalmente la narradora versifica sobre la última noche de estos encuentros, precisamente la noche en la que abandonó la seguridad de su hogar y se fue con él, privándose del cielo del recato pero obteniendo a cambio el amor atribulado del destierro.

¿Recuerdas esa noche?, decíamos, es un poema sencillo, y así debe serlo. La narradora es una muchacha sencilla que se enamora de este joven audaz que la corteja en medio de la noche. Si bien estos recuerdos no están idealizados, de hecho hay una pizca de remordimiento en sus palabras, la decisión final, a pesar de las dificultades que seguramente les trajo, parece ser la única apropiada.

Después de todo, las decisiones acertadas de la vida no son las que prescinden de vacilaciones y remordimientos, sino aquellas que volveríamos a tomar aún conociendo las dificultades que nos esperan.




¿Recuerdas esa noche?
An Cuimhin Leat An Oíche Ud?

(Traducido al español por Sebastián Beringheli para El Espejo Gótico)


¿Recuerdas esa noche
cuando estabas en la ventana,
sin sombrero, ni guantes,
ni saco para abrigarte?
Te tendí la mano
y tú la aferraste ardientemente;
conversé contigo
hasta que la alondra empezó a cantar.

¿Recuerdas esa noche
en que tú y yo estuvimos al pie del serbal
y la nieve a la deriva de la noche?
¿Tu cabeza en mi pecho
y tu flauta tocando dulcemente?
¡Poco pensé esa noche
que nuestros lazos de amor se desatarían!

Amado de lo más íntimo de mi corazón,
ven alguna noche y pronto,
cuando mi gente esté en reposo,
para que podamos hablar juntos,
mis brazos te rodearán
mientras cuento mi triste historia,
que tu suave y agradable conversación
me ha privado del cielo.

El fuego se apaga,
la luz inextinguible,
la llave debajo de la puerta,
la colocas suavemente.
Mi madre está dormida,
pero yo estoy bien despierta,
mi fortuna en la mano,
estoy lista para ir contigo.


[Original en galélico]

An Cuimhin Leat An Oíche Ud?
An cuimhin leat an oíche úd
Do bhí tú ag an bhfuinneog
Gan hata, gan laimhne
Do do dhíon, gan chasóg?
Shín me mo lámh chugat
Is rug tú uirthí barróg
Is d'fhan mé i do chomhluadar
Nó go labhair an fhuiseog.
An cuimhin leat an oíche úd
Do bhí tú agus mise
Ag bun an chrainn chaorthainn
Is an oíche ag cur chuisne?
Do cheann ar mo chíochaibh
Is do phíob gheal dhá seinm,
Is beag a shíleas an oíche úd
Go scaoilfeadh ár gcumann!
A chumainn mo chroí istigh!
Tar oíche ghar éigin
Nuair a luífidh mo mhuintir,
Chun cainte le chéile.
Beidh mo dhá lámh i do thimpeall
Is mé ag insint mo scéal duit
Is gurb é do chómhra suairc mín tais
Do bhain radharc Fhlaithis Dé dhíom!
Tá an tine gan choigilt,
Tá an solas gan mhúchadh,
Tá an eochar faoin doras
Is tarraing go ciúin í.
Ta mo mháthair ina codladh
Agus mise i mo dhúiseacht.
Tá mo fhortún i mo dhorn
Is mé ullamh chun siúl leat!



[Versión en inglés]

Do you remember that night
When you were at the window,
With neither hat nor gloves
Nor coat to shelter you?
I reached out my hand to you,
And you ardently grasped it;
I remained in converse with you
Until the lark began to sing.

Do you remember that night
That you and I were
At the foot of the rowan tree,
And the night drifting snow?
Your head on my breast,
And your pipe sweetly playing?
Little thought I that night
That our love ties would loosen!

Beloved of my inmost heart,
Come some night and soon,
When my people are at rest,
That we may talk together,
My arms shall encircle you
While I relate my sad tale,
That your soft, pleasant converse
Hath deprived me of heaven.

The fire is unraked,
The light unextinguished,
The key under the door,
Do you softly draw it.
My mother is asleep,
But I am wide awake,
My fortune in my hand,
I am ready to go with you.

(Traducido al español por Sebastián Beringheli para El Espejo Gótico)




Poemas góticos. I Poemas celtas.


Más literatura gótica:
El análisis, traducción al español y resumen del poema anónimo: ¿Recuerdas esa noche? (An Cuimhin Leat An Oíche Ud?), fueron realizados por El Espejo Gótico. Para su reproducción escríbenos a elespejogotico@gmail.com

«Terminus»: Edith Wharton; poema y análisis


«Terminus»: Edith Wharton; poema y análisis.




Terminus (Terminus) es un poema de amor de la escritora nortemericana Edith Wharton (1862-1937), escrito en 1909 y publicado de manera póstuma.

Terminus, uno de los mejores poemas de Edith Wharton, nos induce una pregunta: ¿Cuál es la relación entre un lugar [por ejemplo, una habitación barata en un hotel de mala muerte] y la memoria?

En Terminus, Edith Wharton habla de sus recuerdos del tiempo que pasó con su amante en una de estas exquisitas pocilgas. El Lugar y el Tiempo [al menos en la memoria] tienen una relación porque estos encuentros clandestinos están ocurriendo en el pasado, en un lugar específico. Digo «están ocurriendo» porque la lectura de Terminus es como una reproducción de esos momentos.

La memoria aquí se basa en sus encuentros sexuales en la habitación del hotel, y la autora utiliza imágenes vívidas para establecer el tono a lo largo del poema. La habitación y la estación de tren funcionan como los mismos universos para Edith Wharton, que confluyen en el placer que comparte con su amante. Esta experiencia parece haberla cambiado de manera significativa, y también a nosotros.

Edith Wharton nació en una familia de clase alta, aristocrática, podríamos decir. Su infancia fue miserable, y algunos deducen que posiblemente fue abusada [el poema The Beatrice Palmato es el crudo relato de una relación incestuosa entre padre e hija]. Apenas sobrevivió a la juventud, solo para contraer un matrimonio por conveniencia que desembocó en doce años de fatiga crónica, ataques de asma y colapsos nerviosos. Eventualmente descubrió que su marido, un sujeto superficial, y su rígida vida social, parecían ser la causa de sus padecimientos. Sin embargo, contra todo pronóstico, esta chica inhibida comenzó a escribir y dejó de sentirse una víctima.

Edith Wharton tomó el control de su vida, mudó a su esposo a otro dormitorio y se distanció de su madre y de sus entornos sociales tóxicos. Se enamoró de Europa, de la libertad y el estímulo intelectual que encontró allí. Aunque aparentemente era una eduardiana convencional [sus fotografías revelan a una mujer encorsetada y envuelta en perlas y pieles], Edith Wharton se rebeló silenciosamente contra su familia, su país, la alta sociedad estadounidense y las horas vacías con su marido. Leyó, escribió, viajó, conoció gente interesante, hizo amigos. Y finalmente conoció a un hombre, el periodista, bisexual y mujeriego: Morton Fullerton.

Edith Wharton lo adoraba, pero él, de repente, desaparecía de su vida, solo para regresar inesperadamente. Aunque estaba bastante enamorado de ella, Fullerton tenía un carácter desenfadado y la monogamia no era una de sus virtudes [si es que es una virtud en primer lugar]. Meses de apasionados encuentros amorosos dejaron a Edith Wharton eufórica y, sin embargo, temerosa: el costo del romance podía ser alto. Le preocupaba la posibilidad de que se desatara un escándalo público, de ser chantajeada; en fin, los miedos típicos de una mujer de la época cuando contradecía los mandatos sociales.

En 1909, Edith Wharton encontró un lugar secreto para encontrarse con su amante: un hotel de mala muerte. Este es el Lugar. El Tiempo se encuentra entre los intersticios de su vida, mientras estaba en tránsito, de viaje, sin indiscretos sirvientes cerca. La cita era en una victoriana estación de tren, en las afueras de Londres. El Charing Cross Hotel estaba muy cerca, y si bien su función era dar cobijo a viajeros que habían perdido su tren, también era reconocido por su hospitalidad con los amantes clandestinos. En la lúgubre habitación 91 sucedió algo bastante extraordinario. Edith Wharton, de cuarenta y cinco años, se convirtió en una diosa sexual. Allí, quizás por primera vez, hizo el amor apasionadamente.

Mientras yacía en los brazos de su amante, Edith Wharton se sintió profundamente conectada con la humanidad, con los viajeros que también habían amado en esa pocilga. Allí, sobre el colchón sucio, envuelta en sábanas baratas, escribió Terminus:


[Y yaciendo allí, en silencio, en tus brazos, mientras las olas del éxtasis retrocedían,
muy por debajo del margen del ser oímos el latido del alma,
me alegré al pensar en esos otros, los sin nombre, los muchos,
que tal vez así habían estado acostados, amando durante una hora al borde del mundo.
]


Fullerton demostró ser un infiel irrecuperable, y Edith Wharton rompió la relación; sin embargo, se enriqueció con la experiencia, y nunca la olvidó. «Por fin he bebido el vino de la vida —confió en su diario íntimo—. He conocido lo que vale la pena conocer.» A partir de entonces, Edith Wharton se ganó el derecho a escribir sobre el amor por experiencia propia, y cambió su vida radicalmente. Se divorció de su apático marido, se mudó a Francia de forma permanente, escribió más novelas [la mayoría, excelentes] y cultivó hermosos jardines. Eventualmente sería condecorada por el gobierno francés por sus iniciativas filantrópicas durante la Primera Guerra Mundial.

Aunque Edith Wharton vivió mucho y bien, algunos hábitos, como la discresión, persistieron. Escribió una autobiografía sumamente inocua. Luego, desafortunadamente, sus exégetas la malinterpretaron, y a menudo fue retratada como una mujer insípida, poco afín a las experiencias fuertes. Esta imagen deplorable se derrumbó cuando se encontró su Diario de amor (Love Diary), en el que registró sus encuentros románticos con Fullerton. Desde entonces, toda clase de documentos personales salieron a la luz, entre ellos, más de veinte cartas que Edith Wharton le escribió a Fullerton [y que en vano exigió su devolución] Estos hallazgos desafiaron la imagen que el mundo tenía de ella.

La vida de Edith Wharton [la real, sin censuras, la que a menudo transcurre en pocilgas] demostró ser una vida extraordinariamente rica. Fue una sobreviviente, una mujer que se atrevió a abrazar la vida, a elegir, a disfrutar de su cuerpo. En este sentido, Terminus es una obra maestra que abandona los escenarios luminosos para situarnos en un hotel de mala muerte, en una habitación miserable, donde una mujer y un hombre dejan atrás todo lo que hay de superfluo en la vida, y quedan solos, desnudos, vulnerables.




Terminus.
Terminus, Edith Wharton (1862-1937)

(Traducido al español por Sebastián Beringheli para El Espejo Gótico)


Maravillosas fueron las largas noches secretas que me diste, mi Amante,
palma con palma, pecho con pecho, en la penumbra. La tenue lámpara
que enrojecía con mágicas sombras la habitación de la posada
con sus apagados muebles impersonales, encendía una llama mística
en el corazón del espejo oscilante, el cristal que ha visto
los rostros innumerables y vagos de interminables viajeros autómatas,
girando por los caminos del mundo como remolinos de polvo barridos en la calle,
rostros indiferentes o cansados, ceños fruncidos de impaciencia o dolor,
sonrisas (si las hubo alguna vez) como la tuya y la mía cuando se encontraron aquí,
en este mismo espejo, mientras me ayudaste a aflojar mi vestido,
y las bocas de sombras se fundieron en una, como aves marinas que se encuentran en una ola.
Esas sonrisas, sí, esas sonrisas que tal vez ha reflejado el espejo;
y la cama baja y ancha, surcada y gastada como una carretera,
la cama con su zaraza empapada de hollín, la mugre de sus latones,
que ha soportado el peso de cuerpos destrozados, manchados de polvo, alejados del sueño,
los urgentes, los inquietos, los sin rumbo, acaso también se ha emocionado
con la presión de cuerpos extasiados, cuerpos como los nuestros,
que se buscan el alma en el fondo de caricias insondables,
a través de los largos caminos de la pasión emergiendo de nuevo a las estrellas.
Sí, todo esto a través de la habitación, la pasiva e indistinta habitación
debió fluir con el ascenso y la caída de la incesante corriente humana;
y yaciendo allí, en silencio, en tus brazos, mientras las olas del éxtasis retrocedían,
y muy por debajo del margen del ser oímos el latido del alma,
me alegré al pensar en esos otros, los sin nombre, los muchos,
que tal vez así habían estado acostados, amando durante una hora al borde del mundo,
secreto y rápido en el corazón del torbellino del viaje,
el temblor y el chirrido de los trenes, el estremecimiento nocturno del tráfico,
así, como nosotros, se han acostado y sentido, pecho con pecho en la oscuridad,
la lluvia ardiente de la posesión descendiendo sobre sus miembros mientras afuera
la lluvia negra de la medianoche chapoteaba sobre el techo de la estación;
y así una mujer como yo, despertando sola antes del amanecer,
mientras su amante dormía, oyendo sereno ritmo de tu respiración,
alguna mujer ha escuchado, como yo escuché, el vapor de los trenes
llorando su adiós a la ciudad, tambaleándose hacia las tinieblas,
y con el corazón conmovido ha pensado: «Así debemos salir a la oscuridad,
apresurándonos por la vía fija del hábito, de la mano del destino implacable.
Así saldremos a la vida, a la lluvia, al opaco y oscuro amanecer;
tú al amplio resplandor de las ciudades, con guirnaldas de viento y gritos,
llevando a lugares populosos la carga de multitudes festivas;
yo, por terrenos baldíos y pantanos de cielo bajo
hasta una costa sin puerto y azotada por el viento,
donde una ciudad aburrida se desmorona y se encoge,
y sus tejados se derrumban, y los pies perezosos de las horas
se imprimen en la hierba de sus calles; y entre las casas indistintas,
la gente del pueblo delizándose lánguidamente para mirar el tren que llega,
el tren del que nadie desciende; hasta que una pálida tarde de invierno,
cuando se detenga a las afueras de la ciudad, nota que las casas se han convertido en lápidas,
que las calles son senderos cubiertos de hierba entre los techos bajos de los muertos;
y mientras el tren se desliza entre fantasmas, párate junto a las puertas de los vagones;
y entenderás entonces cómo es la vida a la que regreso.»
Así puede haber pensado otra; así, como me volví pudo ella haberse vuelto
hacia los labios dormidos a su lado, para beber, mientras bebía allí, el olvido.


Wonderful were the long secret nights you gave me, my Lover,
Palm to palm breast to breast in the gloom. The faint red lamp,
Flushing with magical shadows the common-place room of the inn
With its dull impersonal furniture, kindled a mystic flame
In the heart of the swinging mirror, the glass that has seen
Faces innumerous and vague of the endless travelling automata,
Whirled down the ways of the world like dust-eddies swept through a street,
Faces indifferent or weary, frowns of impatience or pain,
Smiles (if such there were ever) like your smile ad mine when they met
Here, in this self-same glass, while you helped me to loosen my dress,
And the shadow-mouths melted to one, like sea-birds that meet in a wave–
Such smiles, yes, such smiles the mirror perhaps has reflected;
And the low wide bed, as rutted and worn as a high-road,
The bed with its soot-sodden chintz, the grime of its brasses,
That has borne the weight of fagged bodies, dust-stained, averted in sleep,
The hurried, the restless, the aimless–perchance it has also thrilled
With the pressure of bodies ecstatic, bodies like ours,
Seeking each other's souls in the depths of unfathomed caresses,
And through the long windings of passion emerging again to the stars...
Yes, all this through the room, the passive and featureless room,
Must have flowed with the rise and fall of the human unceasing current;
And lying there hushed in your arms, as the waves of rapture receded,
And far down the margin of being we heard the low beat of the soul,
I was glad as I thought of those others, the nameless, the many,
Who perhaps thus had lain and loved for an hour on the brink of the world,
Secret and fast in the heart of the whirlwind of travel,
The shaking and shrieking of trains, the night-long shudder of traffic,
Thus, like us they have lain and felt, breast to breast in the dark,
The fiery rain of possession descend on their limbs while outside
The black rain of midnight pelted the roof of the station;
And thus some woman like me, waking alone before dawn,
While her lover slept, as I woke and heard the calm stir of your breathing,
Some woman has heard as I heard the farewell shriek of the trains
Crying good-bye to the city and staggering out into darkness,
And shaken at heart has thought: "So must we forth in the darkness,
Sped down the fixed rail of habit by the hand of implacable fate–
So shall we issue to life, and the rain, and the dull dark dawning;
You to the wide flare of cities, with windy garlands and shouting,
Carrying to populous places the freight of holiday throngs;
I, by waste lands, and stretches of low-skied marsh
To a harbourless wind-bitten shore, where a dull town moulders & shrinks,
And its roofs fall in, and the sluggish feet of the hours
Are printed in grass in its streets; and between the featureless houses
Languid the town-folk glide to stare at the entering train,
The train from which no one descends; till one pale evening of winter,
When it halts on the edge of the town, see, the houses have turned into grave-stones,
The streets are the grassy paths between the low roofs of the dead;
And as the train glides in ghosts stand by the doors of the carriages;
And scarcely the difference is felt–yea, such is the life I return to . . ."
Thus may another have thought; thus, as I turned may have turned
To the sleeping lips at her side, to drink, as I drank there, oblivion...


Edith Wharton
(1862-1937)

(Traducido al español por Sebastián Beringheli para El Espejo Gótico)




Poemas góticos. I Poemas de Edith Wharton.


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«Ven lentamente, Edén»: Emily Dickinson; poema y análisis


«Ven lentamente, Edén»: Emily Dickinson; poema y análisis.




Ven lentamente, Edén (Come Slowly—Eden) es un poema de amor de la escritora norteamericana Emily Dickinson (1830-1886), escrito en 1860 y publicado de manera póstuma en la antología de 1890: Poemas (Poems).

Ven lentamente, Edén, tal vez uno de los poemas de Emily Dickinson más cargados de erotismo, no trata sobre el Edén bíblico, sino de otro tipo de paraíso, en este caso, una persona.

Aquí, Emily Dickinson parece estar diciéndole a un hombre que avance, que la tome, que ella está esperando su amor, pero él es tímido y sin experiencia. El tono de Ven lentamente, Edén es solemne, pausado, e insinúa que la entrada al paraíso metafórico de Emily Dickinson puede sobrecoger los sentidos. Ansiar, desear intensamente a alguien, tal vez durante años, y de repente recibir todo aquello que hemos anhelado, puede sentirse como los «labios no acostumbrados» a la riqueza del Edén, puede hacernos sentir abrumados, intoxicados, como la «desfallecida abeja» que llega tarde a la flor.

El erotismo de Ven lentamente, Edén es tan palpable como evasivo. En primer lugar, Emily Dickinson vincula la visión del paraíso religioso con la sexualidad femenina, y lo hace de forma subrepticia, muy sutil. La «desfallecida abeja», lejos de representar algún tipo de disfunción viril producto del desborde pasional [como algunos han elucubrado], parece ser en realidad un cuerpo fálico femenino. Aquí, Emily Dickinson engaña hábilmente al lector [y a todo aquel dispuesto a quemar sus poemas en la hoguera puritana], porque a pesar de la presencia de pronombres masculinos, la «timidez» y el «desfallecimiento» [representaciones de una naturaleza vacilante], eran atribuidos en aquel entonces a la feminidad.

Hay un matiz exquisitamente sádico [para la época] en Ven lentamente, Edén de Emily Dickinson, donde la descripción de la abeja penetrando el jazmín, perdiéndose en sus «bálsamos», representa una práctica sexual lésbica. Sin embargo, incluso con una lectura heterosexual del poema, Ven lentamente, Edén sigue funcionando dentro del patrón de la poesía de Dickinson de sexualizar escenas del paraíso tradicionalmente religiosas.

Aquí, Emily Dickinson parece equiparar el propio Edén con los «néctares», la fuente femenina de placer para la abeja. Por otro lado, cuestiona la idea de la caída, reconfigurando el «pecado» de Eva, el cual resulta en la conversión religiosa de la abeja.

Ven lentamente, Edén es un poema muy visual. Vemos a una mujer [o mejor dicho, la imaginamos, a pesar de los pronombres masculinos] a las puertas del trance extático de la pasión [al borde del Edén]. La visión del cuerpo del otro [o de la otra] es tan intensa que ella sólo sorbe tímidamente el fragante «néctar» [celestial o terrenal]. ¿Es de extrañar que el Edén, el cuerpo intensamente deseado del otro, sea abrumador? Vemos entonces a la abeja, débil, desfallecida, quebrándose en una estrofa que sirve para posponer el placer. En la segunda estrofa, y a pesar de ese deseo aparentemente incontenible, la abeja no se zambulle de lleno; en cambio, zumba alrededor de la flor, asimilando sus néctares antes de penetrarla.

Sería ocioso insistir en cuán femeninas y sexualizadas son las imágenes de Ven lentamente, Edén de Emily Dickinson. La última línea, en particular, donde la abeja «entra y se pierde en bálsamos», es hermosa, y fácilmente podemos concebir alguna imagen paralela para ese descanso silencioso cuando la abeja entra en las cámaras del jazmín para perderse en el néctar nutritivo que tanto necesita y desea.

En Ven lentamente, Edén, Emily Dickinson yuxtapone imágenes para acentuar sutilmente el flujo y reflujo de lo masculino y lo femenino, el deseo y la satisfacción, la sed y la saciedad gozosa. En lo personal, el Edén de Dickinson me parece mucho más seductor que el de las religiones y sus deidades celosas. Es un Edén profundamente femenino, donde la bienaventuranza espiritual se presenta como una entrada, una abertura, que al cruzarla nos permite beber el bálsamo, el néctar de la divinidad.




Ven lentamente, Edén.
Come Slowly—Eden, Emily Dickinson (1830-1886)

(Traducido al español por Sebastián Beringheli para El Espejo Gótico)


¡Ven lentamente, Edén!
Labios no acostumbrados a ti,
tímidos, sorben tus jazmines
como la desfallecida abeja

Que al llegar tardíamente a su flor,
zumba a su alrededor,
cuenta sus propios néctares,
entra, y se pierde en bálsamos.


Come slowly — Eden!
Lips unused to Thee—
Bashful —sip thy Jessamines—
As the fainting Bee—

Reaching late his flower,
Round her chamber hums—
Count his nectars—
Enters —and is lost in Balms.


Emily Dickinson
(1830-1886)

(Traducido al español por Sebastián Beringheli para El Espejo Gótico)




Poemas góticos. I Poemas de Emily Dickinson.


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«El intruso»: Margaret Stavely; poema y análisis


«El intruso»: Margaret Stavely; poema y análisis.




El intruso (The Intruder) es un poema de vampiros de la escritora norteamericana Margaret Stavely (¿?), publicado en la edición de verano de 1945 de la revista The Acolyte.

El intruso, uno de los pocos poemas de Margaret Stavely relativamente conocidos, versifica un momento íntimo y aterrador: una escritora —probablemente la propia Margaret Stavely— está sola, escribiendo, cuando de repente siente una presencia extraña detrás suyo; alguien, o algo, que lee sus palabras por encima de su hombro.

¿Quién es este intruso? No podemos saberlo con exactitud, precisamente porque la narradora no se voltea a ver. Pero hay indicios: el temor que incita su presencia, los pensamientos macabros que despierta, y una lengua que busca su cuello. ¿Se trata de un vampiro? ¿O acaso somos nosotros, los lectores, quienes acechamos en las sombras?

Eventualmente, la narradora pierde todo vínculo con la realidad, que en este caso es el dominio de las palabras. El intruso se acerca, cada vez más, mientras ella entiende que solo debe volverse para perderse para siempre en él. Pero de algún modo ella resiste, al menos durante unos instantes más. Tarde o temprano, lo sabe, se volverá y se fundirá con este misterioso visitante.

El intruso de Margaret Stavely es un exquisito poema de una autora prácticamente desconocida. Gran parte de su producción literaria apareció en revistas, como The Acolyte y Southern Literary Messenger, y en una excelente antología titulada: Puertas a una casa estrecha (Doors to a Narrow House).




El intruso.
The Intruder, Margaret Stavely.

(Traducido al español por Sebastián Beringheli para El Espejo Gótico)


Pienso, mientras me siento aquí y escribo,
que algo se ha deslizado detrás de mi espalda
para leer mis palabras, algo negro,
malvado, una parte de la noche.
No me volveré, porque podría ver su rostro,
y, sabiendo lo que es,
parte de mí sería suya.
Tal vez sea mi destino
perder el control de las palabras y las cosas,
y descender por una lenta escalera
y pisar los cadáveres arrojados allí,
cuerpos que caminaron como reyes,
clérigos o nobles o santos,
aquellos que miraron hacia atrás y vieron el brillo
debajo de sus párpados, uniéndose
a los elegidos que él besa, mancha,
despoja, dejando que cada caparazón tiemble,
se ría y caiga de repente
donde no hay nada de Cielo,
un todo de infierno.

No me he vuelto, aunque ahora su lengua
busca mi cuello. Su aliento es cálido,
sugerente de una tormenta interna,
sin la fuerza del trueno colgando
de cada nube para retumbar:
"¡Refúgiate bajo un techo fuerte!"
No me he vuelto. Soy indiferente.
No me he vuelto... todavía.


I think, as I sit here and write,
That something has sneaked behind my back
To read my words, something black,
Evil, and a part of the night.
I will not turn, for I might see
His face, and knowing what he is
At last trade part of me for what is his.
Perhaps it is my destiny
To loose my grip on words and things,
And travel down an easy stair,
And step on carcasses thrown there
That once walked by as kings
Or clerygman or peers or saints,
Who looked behind and caught the gleam
Beneath his lids, and joined the team
Of Goodness that he kisses, taints,
Divests each one, and lets each shell
Tremble, giggle, and suddenly fall,
When there is nothing there at all
Of Heaven, an everything of hell.

I have not turned, although his tongue
Now seeks my neck. His breath is warm,
Suggestive of internal storm
Without the strenght of thunder hung
On every cloud to rumble: "Get
Inside a house, under a strong roof!"
I have not turned. I am aloof.
I have not turned... as yet.


Margaret Stavely
(¿?)

(Traducido al español por Sebastián Beringheli para El Espejo Gótico)




Poemas góticos. I Poemas de mujeres.


Más literatura gótica:
El análisis, traducción al español y resumen del poema de Margaret Stavely: El intruso (The Intruder), fueron realizados por El Espejo Gótico. Para su reproducción escríbenos a elespejogotico@gmail.com

«Adiós al amor»: John Donne; poema y análisis


«Adiós al amor»: John Donne; poema y análisis.




Adios al amor (Farewell to Love) es un poema de amor del escritor inglés John Donne (1572-1631), publicado de manera póstuma en la antología de 1633: Poemas (Poems).

Adiós al amor, uno de los mejores poemas de John Donne, versifica sobre uno de los aspectos menos... poéticos, digamos, del amor: la fatiga del deseo cuando finaliza el encuentro entre dos amantes, contrario a las urgencias de los instantes previos.

En este sentido, Adiós al amor de John Donne analiza esa sensación de tristeza, de agotamiento, tanto físico como emocional, a través de la metafísica, y se lamenta amargamente de que la pasión pueda atemperarse de un modo tan abrupto.




Adiós al amor.
Farewell to Love, John Donne (1572-1631)

Aunque no me fundaba en prueba alguna,
pensé que había un dios del amor,
por eso le rendía honores y tributos;
como hacen los ateos en el último trance
invocando un poder desconocido
cuyo nombre no saben,
con la misma ignorancia yo imploraba:
así, cuando los hombres apetecen
algo que no conocen todavía,
sus deseos se encargan de fraguarlo,
y según sean éstos, aquel aumenta o mengua.

Del mismo modo que ya no le atrae el niño
la figura de yeso ganada en la feria
—su alteza serenísima en un trono de oro—
y al tercer día lo sume en el tedio,
tampoco el amante admira aquello
que durante el cortejo, rendido, idolatraba.
Una vez que lo alcanza, su deleite declina
y lo que arrebataba todos sus sentidos,
ahora nada más que a uno embelesa;
placer efímero que deja por estela
un triste embotamiento del espíritu.

¿Por qué no se encuentra a nuestro alcance
seguir plenos como el león y los gallos
después de esos deleites? Excepto que la Naturaleza
sabia así lo haya decretado (pues se dice
que tal acto la vida nos reduce en un día),
como si así buscase que el hombre desdeñara
el juego del amor, pues otra maldición,
la de ser breve (dura nada más un instante),
estimula el deseo de tener descendencia.

Y siendo así las cosas,
no pretendo lograr nada inhumano:
¡basta de devaneos, de carreras en pos
de eso que, ya en las manos, me habría lastimado!
Y cuando vaya allá donde están las bellezas,
haré lo que los hombres hacen
cuando el sol del verano nos abrasa:
admirar su estallido, pero evitar su lumbre.
Todo rincón su sombra dispensa. Si algo falla,
no queda más que untarse ortiga en el culo.


Whilst yet to prove
I thought there was some deity in love,
So did I reverence, and gave
Worship; as atheists at their dying hour
Call, what they cannot name, an unknown power,
As ignorantly did I crave.
Thus when
Things not yet known are coveted by men,
Our desires give them fashion, and so
As they wax lesser, fall, as they size, grow.

But, from late fair,
His highness sitting in a golden chair,
Is not less cared for after three days
By children, than the thing which lovers so
Blindly admire, and with such worship woo;
Being had, enjoying it decays;
And thence,
What before pleased them all, takes but one sense,
And that so lamely, as it leaves behind
A kind of sorrowing dulness to the mind.

Ah cannot we,
As well as cocks and lions, jocund be
After such pleasures, unless wise
Nature decreed—since each such act, they say,
Diminisheth the length of life a day—
This; as she would man should despise
The sport,
Because that other curse of being short,
And only for a minute made to be
Eager, desires to raise posterity.

Since so, my mind
Shall not desire what no man else can find;
I'll no more dote and run
To pursue things which had endamaged me;
And when I come where moving beauties be,
As men do when the summer's sun
Grows great,
Though I admire their greatness, shun their heat.
Each place can afford shadows; if all fail,
'Tis but applying worm-seed to the tail.


John Donne
(1572-1631)




Poemas góticos. I Poemas de John Donne.


Más literatura gótica:
El análisis, traducción al español y resumen del poema de John Donne: Adiós al amor (Farewell to Love), fueron realizados por El Espejo Gótico. Para su reproducción escríbenos a elespejogotico@gmail.com

«Los poemas recopilados de D.H. Lawrence»; libro y análisis


«Los poemas recopilados de D.H. Lawrence»; libro y análisis.




Los poemas recopilados de D.H. Lawrence (The Collected Poems of D H Lawrence) es una colección de poemas de amor del escritor inglés D.H. Lawrence (1885-1930), publicado en 1928.

La antología agrupa buena parte de los mejores poemas de D.H. Lawrence, un autor que, además de ser mucho más conocido por sus novelas y relatos, se inició dentro de la poesía georgiana, a fines de la era victoriana, pero que lentamente fue introduciendo elementos de la poesía modernista, convirtiéndose eventualmente en uno de los grandes maestros de la poesía inglesa de su tiempo.




Los poemas recopilados de D.H. Lawrence.
The Collected Poems of D H Lawrence, D.H. Lawrence (1885-1930)
  • El deseo está muerto (Desire is Dead)
  • El mosquito sabe (The Mosquito Knows)
  • Íntimos (Intimates)
  • Misterio (Mystery)
  • Por qué ella se lamenta (Why Does She Weap)
  • Últimas palabras a Miriam (Last Words to Miriam)
  • Amores (Amores)
  • Árboles en el jardín (Trees In The Garden)
  • Aves, bestias y flores (Birds, Beasts and Flowers)
  • Bahía (Bay)
  • Caparazón de tortuga (Tortoise Shell)
  • Casualidad (Casualty)
  • Colibrí (Humming-Bird)
  • Confianza (Trust)
  • Crueldad y amor (Cruelty and Love)
  • Cuán bestial es el burgués (How Beastly The Bourgeois Is)
  • Cumpleaños (Birthday)
  • Don Juan (Don Juan)
  • El águila americana (The American eagle)
  • El barco de la muerte (The Ship of Death)
  • El caballo blanco (The White Horse)
  • El joven y sus guardianes morales (The Young and Their Moral Guardians)
  • El niño y el soldado (The Child and the Soldier)
  • El noble inglés (The Noble Englishman)
  • Enferma (Malade)
  • Enfermedad (Sickness)
  • Enlace (Liaison)
  • En problemas y vergüenza (In Trouble And Shame)
  • Estudio (Study)
  • Fuego (Fire)
  • Gencianas bávaras (Bavarian Gentians)
  • Giorno dei Morti (Giorno Dei Morti)
  • Hija de un gran hombre (Daughter of the Great Man)
  • La copa vaciada (The Drained Cup)
  • La fragancia de los iris (Scent Of Irises)
  • La herencia (The Inheritance)
  • La novia (The Bride)
  • Las manos de los prometidos (The Hands Of The Betrothed)
  • Las últimas horas (The Last Hours)
  • La última lección (The Last Lesson)
  • ¡Los dioses! ¡Los dioses! (The Gods! The Gods!)
  • Los ingleses son tan amables (The English are So Nice!)
  • Loto lastimado por el frío (Lotus Hurt By The Cold)
  • ¡Mira! ¡Hemos llegado! (Look! We Have Come Through!)
  • Murciélago (Bat)
  • Nada que salvar (Nothing To Save)
  • Noche de año nuevo (New Year's Night)
  • No me mires (Don't Look at Me)
  • Nostalgia (Nostalgia)
  • Nuevos poemas (New Poems)
  • Ortigas (Nettles)
  • Pan sobre las aguas (Bread upon the Waters)
  • Pensamientos (Pansies)
  • Perfidia (Perfidy)
  • Poemas de amor (Love Poems)
  • Reproche (Reproach)
  • Serpiente (Snake)
  • Sol de otoño (Autumn Sunshine)
  • Sueños nacientes (Dreams Nascent)
  • Sueños viejos (Dreams Old)
  • Tarde gris (Grey Evening)
  • Todas las rosas (All of Roses)
  • Tortugas (Tortoises)
  • Últimos poemas (Last Poems)




Libros de poemas. I Libros de D.H. Lawrence.


El análisis y resumen del libro de D.H. Lawrence: Los poemas recopilados de D.H. Lawrence (The Collected Poems of D H Lawrence), fueron realizados por El Espejo Gótico. Para su reproducción escríbenos a elespejogotico@gmail.com

«Poemas de pasión»: Ella Wheeler Wilcox; libro y análisis


«Poemas de pasión»: Ella Wheeler Wilcox; libro y análisis.




Poemas de pasión (Poems of Passion) es una colección de poemas de amor de la escritora norteamericana Ella Wheeler Wilcox (1850-1919), publicado en 1883.

La antología, que despertó una gran polémica en su tiempo, reúne los mejores poemas de Ella Wheeler Wilcox, donde el deseo y la pasión a menudo se transforman en motivos que sumen a la narradora en un profundo pozo de desesperación.

Poemas de pasión es una obra que aborda el tema del amor y la pasión de forma adulta, distinta de lo que habitualmente ocurría con la poesía victoriana, lo cual le valió enormes críticas, e incluso escándalos meticulosamente organizados. Se lo consideró un libro maldito, y sus piezas, poemas prohibidos particularmente detestables, algo que solo conseguiría hacerlos llegar a más lectores, sobre todo mujeres, que vieron sus desengaños y alegrías perfectamente reflejados en el estilo crudo pero elegante de Ella Wheeler Wilcox.




Poemas de pasión.
Poems of Passion, Ella Wheeler Wilcox (1850-1919)
  • Amistad después del amor (Friendship after Love)
  • Ángel o demonio (Angel or Devil)
  • Desde la tumba (From the Grave)
  • El discurso del silencio (The Speech of Silence)
  • El lenguaje del amor (Love's Language)
  • El reino del amor (The Kingdom of Love)
  • El secreto de la doncella (A Maiden's Secret)
  • Enséñame el camino (Show Me the Way)
  • La hora más triste (The Saddest Hour)
  • Soledad (Solitude)
  • Una dama a su espejo (A Maiden to her Mirror)
  • Vampiros (Vampires)
  • Ad Finem (Ad Finem)
  • Arte y corazón (Art and Heart)
  • Atardecer (Sunset)
  • Atracción (Attraction)
  • A través del valle (Through the Valley)
  • Beppo (Beppo)
  • Cambio (Change)
  • Canción de amor (Love Song)
  • Cansada (Tired)
  • Casamiento infeliz (Misalliance)
  • Claveles rojos (Red Carnations)
  • Clima triste (Bleak Weather)
  • Como por el fuego (As By Fire)
  • Consultas (Queries)
  • Conversión (Conversion)
  • Coraje (Courage)
  • Creación (Creation)
  • Dalila (Delilah)
  • Déjame inclinarme con fuerza (Let Me Lean Hard)
  • Desolación (Desolation)
  • El año supera a la primavera (The Year Outgrows the Spring)
  • El credo (The Creed)
  • El dúo (The Duet)
  • El hermoso y azul Danubio (The Beautiful Blue Danube)
  • El jardín perdido (The Lost Garden)
  • El lote común (The Common Lot)
  • El tigre (The Tiger)
  • El trío (The Trio)
  • En Eleusis (At Eleusis)
  • Guilo (Guilo)
  • Impaciencia (Impatience)
  • Individualidad (Individuality)
  • Inundaciones (Floods)
  • Isaura (Isaura)
  • La despedida de Clarimonda (The Farewell of Clarimonde)
  • La hermosa tierra de Nod (The Beautiful Land of Nod)
  • La llegada del amor (Love's Coming)
  • La rueda del pecho (The Wheel of the Breast)
  • La vida es demasiado corta (Life is Too Short)
  • Más allá (Beyond)
  • Mi amigo (My Friend)
  • Mi herencia (My Heritage)
  • Mofa (Mockery)
  • No exactamente la misma (Not Quite the Same)
  • Nuevo y viejo (New and Old)
  • Penal (Penalty)
  • Pequeña reina (Little Queen)
  • Perfección (Perfectness)
  • Pero uno (But One)
  • Poemas misceláneos (Miscellanous Poems)
  • Por qué (Wherefore)
  • Progreso (Progress)
  • ¿Qué debemos hacer? (What Shall We Do?)
  • Remordimiento (Regret)
  • Respondido (Answered)
  • Respuesta (Response)
  • Resuelve (Resolve)
  • Reunidos (Reunited)
  • Sequía (Drougth)
  • Seré digna de eso (I Will be Worthy of It)
  • Seriedad (Earnestness)
  • Si muero (If I Should Die)
  • Sobre la arena (Upon the Sand)
  • Solo una simple rima (Only a Simple Rhyme)
  • Soneto (Sonnet)
  • Tiempo y amor (Time and Love)
  • Tu me olvidarás (You Will Forget Me)
  • Una fábula (A Fable)
  • Una respuesta (An Answer)
  • Un encuentro (A Meeting)
  • Un escultor (A Sculptor)
  • Un retrato (A Picture)
  • Viejo y nuevo (Old and New)




Libros de poemas. I Libros de Ella Wheeler Wilcox.


El análisis y resumen del libro de Ella Wheeler Wilcox: Poemas de pasión (Poems of Passion), fueron realizados por El Espejo Gótico. Para su reproducción escríbenos a elespejogotico@gmail.com

«Sed Non Saciata» (Nunca satisfecha): Charles Baudelaire; poema y análisis


«Sed Non Saciata» (Nunca satisfecha): Charles Baudelaire; poema y análisis.




Sed Non Saciata (Sed Non Saciata) es un poema maldito del escritor francés Charles Baudelaire (1821-1867), publicado en la edición de 1861 de la antología: Las flores del mal (Les Fleurs du Mal).

Sed Non Saciata —que algunos traducen alternativamente como Nunca satisfecha, aunque literalmente signifique: «sin embargo, no está satisfecha»— es uno de los poemas de Charles Baudelaire más importantes de aquella colección.

Podemos pensar que el narrador, sin dudas, el propio Charles Baudelaire, se refiere a la insatisfacción de una de sus típicas musas, en general, mujeres de belleza singular, atípica, se diría, pero también deterioradas por opio, el láudano y el alcohol.




Sed Non Saciata.
Sed Non Saciata, Charles Baudelaire (1821-1867)

Deidad bizarra, oscura como las noches,
Con perfume mezclado de almizcle y habano,
Obra de algún hechicero, el Fausto de la sabana,
Bruja con ijares de ébano, engendro de nocturnidad,
Yo prefiero a la constancia, al opio, a las noches,
El elixir de tu boca donde el amor se regodea;
Cuando hacia ti mis deseos parten en caravana,
Tus ojos son la cisterna donde beben mis hastíos.
Por esos tus grandes ojos negros, tragaluces de tu alma,
¡Oh, demonio sin piedad!, vierten sobre mí menos fuego;
No soy el Estigia* para abrazarte nueve veces,
Y no puedo, Megera** libertina,
Para quebrar tu coraje y dejarte
En el infierno de tu lecho, volverme Proserpina***.


Bizarre déité, brune comme les nuits,
Au parfum mélangé de musc et de havane,
Oeuvre de quelque obi, le Faust de la savane,
Sorcière au flanc d'ébène, enfant des noirs minuits,
Je préfère au constance, à l'opium, au nuits,
L'élixir de ta bouche où l'amour se pavane;
Quand vers toi mes désirs partent en caravane,
Tes yeux sont la citerne où boivent mes ennuis.
Par ces deux grands yeux noirs, soupiraux de ton âme,
Ô démon sans pitié! verse-moi moins de flamme;
Je ne suis pas le Styx pour t'embrasser neuf fois,
Hélas! et je ne puis, Mégère libertine,
Pour briser ton courage et te mettre aux abois,
Dans l'enfer de ton lit devenir Proserpine!

Charles Baudelaire
(1821-1867)


Estigia*: río del Hades, el inframundo de los mitos griegos. Los nueve abrazos hacen referencia a sus nueve afluentes.

Megera**: una de las Erinias, diosa de los celos.

Proserpina***: versión romanizada de Perséfone, reina del inframundo.




Poemas góticos. I Poemas de Charles Baudelaire.


Más literatura gótica:
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«Quia Multum amavi» (Porqué he amado tanto): Oscar Wilde; poema y análisis


«Quia Multum amavi» (Porqué he amado tanto): Oscar Wilde; poema y análisis.




Quia Multum amavi (Quia Multum amavi) es un poema de amor del escritor irlandés Oscar Wilde (1854-1900), publicado en la antología de 1881: Poemas (Poems).

Quia Multum amavi —frase en latín que significa: «porqué he amado tanto»— es, sin dudas, uno de los grandes poemas de Oscar Wilde, donde queda registrada su profunda admiración por el decadentismo, el romanticismo, y los antiguos poemas en latín.

En resumen: Quia Multum amavi es un poema acerca del remordimiento, o mejor dicho, del replanteo de ciertas decisiones del pasado, imaginando también cómo habrían sido las cosas si hubiésemos tomado un camino diferente. En este sentido, podemos pensar en Porqué he amado tanto como una versión anticipada del clásico de Oscar Wilde: El nuevo remordimiento (The New Remorse).




Quia Multum amavi.
Porqué he amado tanto, Oscar Wilde (1854-1900)

Querido corazón, creo que el joven y apasionado sacerdote,
al sacar por primera vez a su Dios,
prisionero en la Eucaristía, de su santuario escondido,
y comer el pan, y beber el terrible vino,

No sintió un asombro tan horrible como el mío,
cuando mis ojos se encontraron con los tuyos,
y toda la noche, antes de caer de rodillas, en un murmullo,
por fin te cansaste de mi idolatría.

¡Ah! Si menos te hubiera gustado, si más me hubieras amado,
en aquellos días de lluvia y alegría y verano,
no habría sido heredero del sufrimiento
ni un lacayo en la casa del dolor.

Y aún así, a pesar de que el remordimiento,
pálido senescal de la juventud,
me aceche los talones con su multitud,
me siendo feliz de haberte amado: ¡piensa en todos los soles
que se han transformado en una verónica azul!


Dear Heart I think the young impassioned priest
When first he takes from out the hidden shrine
His God imprisoned in the Eucharist,
And eats the bread, and drinks the dreadful wine,

Feels not such awful wonder as I felt
When first my smitten eyes beat full on thee,
And all night long before thy feet I knelt
Till thou wert wearied of Idolatry.

Ah! had’st thou liked me less and loved me more,
Through all those summer days of joy and rain,
I had not now been sorrow’s heritor,
Or stood a lackey in the House of Pain.

Yet, though remorse, youth’s white-faced seneschal
Tread on my heels with all his retinue,
I am most glad I loved thee—think of all
The suns that go to make one speedwell blue!


Oscar Wilde
(1854-1900)




Poemas góticos. I Poemas de Oscar Wilde.


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«Un día escribí su nombre en la playa»: Edmund Spenser; poema y análisis


«Un día escribí su nombre en la playa»: Edmund Spenser; poema y análisis.




Un día escribí su nombre en la playa (One Day I Wrote Her Name Upon the Strand) es un poema de amor del escritor inglés Edmund Spenser (1552-1599), publicado en la antología de 1595: Amoretti (Amoretti).

Un día escribí su nombre en la playa, uno de los más exquisitos poemas de Edmund Spenser, describe un breve episodio del largo cortejo que mantuvo con la que eventualmente sería su esposa, Elizabeth Boyle.

El poema compara lo efímero de las palabras escritas en la arena de la playa, las cuales son lavadas rápidamente por las olas —metáfora, quizá, de lo estéril que resulta el lenguaje para referirse al amor—, con la eternidad del sentimiento que no deja huellas visibles, pero que perdura, inalterable, a pesar del tiempo y las mareas.




Un día escribí su nombre en la playa.
One Day I Wrote Her Name Upon the Strand, Edmund Spenser (1552-1599)

Un día escribí su nombre en la playa,
pero las olas vinieron y se lo llevaron;
nuevamente lo escribí con una segunda mano,
pero llegó la marea y apresó mi desencanto.
—Hombre vano —dijo ella—, y vano ensayo
es inmortalizar una cosa mortal en esencia,
porque incluso yo disfrutaré esta decadencia,
y también mi nombre será aniquilado.
—No es así —respondí—, deja que las cosas simples
mueran en el polvo, pero vivirás por la fama:
eternas en mis versos serán tus virtudes raras,
y en los cielos escribirás tu glorioso nombre;
cuando la muerte haga del mundo su súbdito,
nuestro amor vivirá, y la vida misma se renovará.


One day I wrote her name upon the strand,
But came the waves and washed it away;
Again I wrote it with a second hand,
But came the tide and made my pains his prey.
"Vain man," said she "thou dost in vain assay
A mortal thing so to immortalize,
For I myself shall like to this decay,
And eke my name be wiped out likewise."
"Not so," quoth I "let baser things devise
To die in dust, but you shall live by fame:
My verse your virtues rare shall eternize,
And in the heavens write your glorious name;
Where, whenas death shall all the world subdue,
Our love shall live, and later life renew."


Edmund Spenser
(1552-1599)




Poemas góticos. I Poemas de soledad.


Más literatura gótica:
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«Lo que todo amante aprende»: Archibald MacLeish; poema y análisis


«Lo que todo amante aprende»: Archibald MacLeish; poema y análisis.




Lo que todo amante aprende (What Any Lover Learns) es un poema de amor del escritor norteamericano Archibald MacLeish (1892-1982), publicado en la antología de 1952: Poemas escogidos (Collected Poems).

Lo que todo amante aprende, uno de los grandes poemas de Archibald MacLeish, y probablemente de los mejores poemas modernistas de la época, presenta una exótica y, a la vez, inquietante mirada metafórica acerca del amor; o mejor dicho, de lo que todo amante, según el autor, aprende con el paso del tiempo.




Lo que todo amante aprende.
What Any Lover Learns, Archibald MacLeish (1892-1982)

El agua es plateada sobre la piedra.
El agua es plateada sobre el rechazo de la piedra.
No cae. Llena.
Fluye en cada grieta,
en cada falla de la piedra,
en cada hueco.
El río no corre.
El río presiona su pesado yo plateado
hacia la piedra, y la piedra se rehúsa.

Lo que corre,
lo que se arremolina y salta hacia el sol,
es el rechazo de la piedra por el río, no el río.


Water is heavy silver over stone.
Water is heavy silver over stone's
Refusal. It does not fall. It fills. It flows
Every crevice, every fault of the stone,
Every hollow. River does not run.
River presses its heavy silver self
Down into stone and stone refuses.

What runs,
Swirling and leaping into sun, is stone's
Refusal of the river, not the river.


Archibald MacLeish
(1892-1982)




Poemas góticos. I Poemas de desamor.


Más literatura gótica:
El análisis, traducción al español y resumen del poema de Archibald MacLeish: Lo que todo amante aprende (What Any Lover Learns), fueron realizados por El Espejo Gótico. Para su reproducción escríbenos a elespejogotico@gmail.com



Lo más visto esta semana en El Espejo Gótico:

Relato de Charles Beaumont.
Poema de Clark Ashton Smith.
Poema de H. P. Lovecraft.


Relato de Bernard Capes.
Consultorio paranormal.
Poema de Leah Bodine Drake.