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Perséfone: la reina del Hades


Perséfone: la reina del Hades.




Recibimos con cautela en nuestra sección de mitología a Perséfone, reina del Hades o inframundo de los mitos griegos; una mujer peligrosa cuya biografía siempre ha generado cierta perplejidad.

Comenzaremos por un repaso general de la historia de Perséfone luego entraremos en los aspectos que más nos interesan de esta antigua diosa griega.


Perséfone es hija de Zeus y Demèter, es decir, parte de la estirpe más noble de dioses, aunque ella siempre se mostró reacia a los placeres cortesanos del Olimpo. Su figura seductora fue cortejada por muchos dioses principales, entre los cuales se destacan Apolo y Hermes.

Todos ellos fueron rechazados, tanto por Perséfone como por su madre, celosa guardiana de los atributos de su hija. Ambas preferían vagar juntas por los campos, alejadas de los hombres y los dioses.

Cierto día, Perséfone y sus ninfas —o como lo afirma la tradición homérica, junto a Atenea y Artemisa— recogían flores silvestres en un prado del Enna, actualmente Sicilia, cuando de repente la tierra comenzó a temblar. De las profundidades de una grieta surgió un caballero negro en su carro de bronce. Hades, Señor del Inframundo y hermano de Zeus y Poseidón.

Así relata este encuentro el poeta John Milton en el libro VI de El paraíso perdido:


Ni ese bello campo de Enna
Donde Proserpina, recogiendo flores,
Era ella misma la más bella flor,
Y fue raptada por el oscuro Dis (un epíteto de Hades)
Con tanto dolor para Demeter
Que la buscó a lo largo del mundo.


Aprovechando el horror que imponía su presencia, Hades raptó a Perséfone y la arrastró hacia los abismos. Cuando Demèter se enteró el universo entero se recogió en llanto. La creación parecía acompañar su dolor maternal, y hasta las semillas se negaron a crecer, convirtiendo los verdes campos verdes en áridos desiertos.

La búsqueda de Demèter es uno de los pasajes más hermosos y conmovedores de los mitos griegos. Se dice que pasó nueve días y nueve noches sentada sobre una roca, desconsolada. Sólo pudieron verla un anciano y su hija. Al pasar junto a la diosa escucharon que ella sólo repetía una y otra vez la misma palabra:


Perdida...perdida...


Esta alteración en el curso normal de la naturaleza pronto llegó a oídos de Zeus, quien le ordenó a Hermes que viajase hasta el inframundo para negociar el rescate de Perséfone.

Hermes se presentó con sumisión ante el trono: a la derecha estaba Hades, que se erguía como un volcán envuelto en oscuras nubes, y la izquierda Perséfone, con sus ropas desgarradas por la humillación.

Hermes habló de la furia de Zeus y solicitó la liberación inmediata de Perséfone. Pero Hades, que conocía bien la jurisprudencia de su reino, no se opuso. Los ojos de la doncella brillaron ante la posibilidad de escapar de aquella desolación pero pronto notó que sus pies se negaban a moverse.

La maniobra de Hades no fue ilícita, pero sí maliciosa.

Y es que todos los habitantes del inframundo pueden irse si lo desean, siempre que no hayan probado ningún bocado de aquel lúgubre recinto. Perséfone, hambrienta, había comido tres semillas de granada que el pérfido Hades le había suministrado.


La etimología del nombre de Perséfone ya era dificultosa incluso en los tiempos homéricos. Su nombre original era Περσεφόνη (Persephónè), que según las antiguas traducciones significa algo así como «la que trae la muerte». Otras variantes podrían ser «la que trae la destrucción», lo cual se asocia más a la aniquilación del ser que a la muerte física del cuerpo.

En Roma fue conocida como Proserpina, y con este nombre aparece en varios poemas.

Lo curioso es que a pesar de la dócil personalidad de Perséfone, los griegos temían pronunciar su nombre en voz alta, y casi siempre se referían a ella como Koré, que significa «doncella».


Pero no todo era ternura en la personalidad de Perséfone. En la Odisea, por ejemplo, cuando el astuto Ulises desciende al inframundo se refiere a ella como La Reina de Hierro.

El misterio de su personalidad se deduce únicamente por conjeturas. Perséfone está asociada a los mitos iniciáticos, dónde se prometía a los adeptos una participación activa en la vida eterna junto a la Doncella, eterna observadora del devenir universal desde su trono oscuro y cuyos ojos de hierro podían perforar los secretos más recónditos del alma de sus iniciados.

Ahora bien, Perséfone también representa la vitalidad y la fertilidad. Su paso por el inframundo es un símbolo de la vida que se hunde en la tierra durante los meses fríos para retornar con alegría en la primavera.


Durante su estancia en las moradas oscuras, Perséfone mostró su misericordia en una sola ocasión. Fue cuando Orfeo viajó al inframundo en busca de su esposa, Eurídice.

Allí, ante la mirada gélida de Hades y Perséfone, Orfeo interpretó una melodía nunca antes escuchada. Sus notas fueron tan tristes que hasta los regentes del Hades ablandaron sus corazones; y aunque el episodio terminó mal para Orfeo la hazaña ha quedado registrada como una de las más grandes de la mitología.




Más mitos griegos. I Mitología comparada.


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El artículo: Perséfone: la reina del Hades fue realizado por El Espejo Gótico. Para su reproducción escríbenos a elespejogotico@gmail.com

11 comentarios:

Anónimo dijo...

wow!!! me encanto este pequeño relato, les agradesco y felicito por este gran trabajo que hacen, me encanta este espacio que ha sido para mi no solo un refugio sino un mundo donde conoces a personas que le gustan las mismas cosas que ati.

Felicidades!!!

Anónimo dijo...

UNA VEZ VI UNA CARICATURA MUY ANTIGUA ACERCA DEL RAPTO DE PERSEFONE MUY LINDO Y CON MUSICA CLASICA,,,, MUY LINDO,,,

Anónimo dijo...

Mravilloso,maravilloso
Es genial todo la información que ponen
y los relatos y cuentos
espectaculares,,,graciasssss muy buen sitio

Anónimo dijo...

Gracias por toda la informacion, es increible de lo que te puedes enterar y de lo que muchas personas ignoran. Maravilloso

Atte: haydee

Maharet Reina Madre dijo...

Cuando me adentré en el mundo blogger...Pasé mucho tiempo aquí...Creo que retomaré mi vieja costumbre...me encantó leer esta historia contada por ti...Soy Maharet...desde las mas profundas tinieblas...

Anónimo dijo...

Para mi que Persefone la estaba pasando bomba con Hades y la vieja metida les arruino la fiesta.

Anónimo dijo...

Waoo Me Encanto..!
Me Fascina Toda La Pagina En Especial Esta Parte Y La De Astaroth!

Felicitaciones!

Att: Angel D La Oscuridad!

Anónimo dijo...

yo estaba buscando un nombre para una de mis hijas y con lo que acabo de leer de este nombre ya se que así le quiero poner
"GRACIAS" Y "FELICIDADES"

Anónimo dijo...

wow!! yo desde pequeña leeia mitos griegos y persefone siempre fue mi favorita y con lo que leei es re emocionante muy bueno
felicitaciones!!
att: bellatrix lestranje madame black la dama de negro persefone proserpina examir sockin chuela de vil rita selene manrique

May Garcia dijo...

Maravilloso, persefone es mi diosa favorita, pero me parece que mostró misericordia en otro momento, cuando psique bajo al inframundo para conseguir el secreto de la belleza de persefone, enviada por Afrodita.

CORRECAMINOS dijo...

Vamos a completar un poco más esta preciosa historia añadiendo que Perséfone era la única hija de Deméter y fue concebida por las relaciones incestuosas con su hermano Zeus.
Sin el conocimiento de Deméter, Zeus la había prometido en matrimonio a su tío Hades, que no manejó la situación con demasiado tacto.
Cuando Deméter se dio cuenta de la desaparición de su hija, empezó a buscarla. Vagó durante nueve días sin comida ni bebida. En un momento concreto se encontró con Hécate, que había oído los gritos de terror de Perséfone y que llevó a Deméter hasta Helios, el dios del sol que podía ver todo lo que ocurría en la tierra desde su carro. El dios le contó que su hija se encontraba en el mundo de los muertos (aunque según Ovidio la noticia la dio la ninfa Aretusa).
Deméter quedó tan impresionada que llevó la sequía y la hambruna a todo el mundo y no regresó al Olimpo, quedándose vagando por el mundo aturdida por la tristeza.
Mientras tanto, nada creció sobre la tierra estéril. Zeus se dio cuenta de ello y envió a Iris para que hablase con Deméter, que sólo quería que le devolviesen a su hija. Aunque Zeus intentó convencerla de que Hades era el mejor esposo para ella, Deméter no cambió de postura. No se podía hacer nada para recuperar a Perséfone y el dios mensajero Hermes tuvo que acudir en su rescate. Hubo una complicación, pese a todo, pues de acuerdo con una antigua profecía del destino cualquier persona que abandonase el Averno no debería haber comido nada allí. Hades lo sabía y había obligado a Perséfone a tomar unas semillas de granada, aunque, según Ovidio, Perséfone las tomó a solas mientras paseaba por los jardines de Hades. Perséfone negó al principio haber tomado nada, pero Ascaphalus (Ascafalo), hijo de una ninfa, había sido testigo de todo e informó a los dioses.
Finalmente, Zeus decidió que Perséfone debería estar parte del año con su madre y parte del año con Hades. Cuando estuviera con su madre, el grano crecería y maduraría, y cuando estuviera con Hades, la tierra permanecería estéril. El principio del periodo de Perséfone sobre la tierra estaba asociado al otoño y duraba hasta el comienzo del verano, desde la siembra hasta la recolección. Durante el periodo que pasaba en el Averno, los meses de calor a orillas del Mediterráneo hacían que la tierra permaneciese estéril. Más tarde, quedó establecido que Perséfone estaba con Hades durante el invierno, cuando la naturaleza descansa, y con Deméter durante la primavera y el verano, cuando la naturaleza crece. Así es como este mito explica el paso de las estaciones.
Después de que Deméter hubiese encontrado a su hija de nuevo, ordenó que Eleusis, que originalmente era de Triptolemus (Triptolemo) -según algunas fuentes era el mismo príncipe Demofón al que Deméter había criado- que extendiese la agricultura por todo el mundo. La historia de la diosa simboliza así el cambio en la civilización de una cultura de la caza a una vida agrícola no nómada .

El culto de Deméter conllevaba temas como la muerte, el crecimiento y la resurrección con las características de un misterio. Así nos lo contó Ovidio en el libro de Las Metamorfosis.