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Artemisa y Orión: una historia de amor

Artemisa y Orión, una historia de amor.


Algunos sostienen que la muerte trágica y prematura de Orión se debió a un arrebato de furia de Apolo, hermano de Artemisa. Otros, en cambio, ofrecen caminos alternativos e igualmente lacrimógenos.

Artemisa, la diosa de la caza que hasta entonces había rechazado metódicamente la compañía masculina, conoció a Orión en una de sus expediciones. Ella prefería los bosques y las bestias salvajes sobre los placeres civilizados. Se enamoró perdidamente de él, que también vestía gallardamente los atavíos del cazador, aunque no se atrevió, por pudor, a presentarse abiertamente.

Tan intenso fue su deseo por el joven Orión que cuando Artemisa regresó al campamento no se atrevió confesárselo a sus ninfas, que al igual que ella habían jurado no casarse jamás. En favor de la diosa debemos decir que aquel contrato no prohibía el amor, y que acaso lo alentaba al excluir el matrimonio.

Los mitos griegos sugieren que solo hay una cosa imposible en el Olimpo: conservar un secreto.

El amor secreto de Artemisa llegó a oídos de su hermano Apolo, aunque distorsionado e inexacto. El dios se dejó llevar por rumores maliciosos y creyó que su hermana y Orión se habían prometido amor eterno, y lo que es aún más asombroso si tenemos en cuenta la envergadura de ese lapso: fidelidad.

Apolo, presa de la ira vehemente y ciega de los olímpicos, determinó que un mísero mortal no se casaría con su hermana. Otros sostienen que Apolo dudaba de la fidelidad de Orión, ya que previamente había abandonado los brazos rosados de Eos, la diosa de la aurora. Pero cualquiera haya sido el motivo de su rechazo, lo cierto es que Apolo resolvió librarse del problema de la forma más cruel.

Urdió una emboscada que por imposible resultó ser eficaz. Convenció a Orión a sumergirse en las aguas de un río para atrapar a un pez especialmente escurridizo; luego se acercó a la orilla y desafió a Artemisa a acertarle a un blanco móvil bajo el agua.

La diosa, que nunca rechazaba esta clase de desafíos, apuntó y lanzó una flecha certera que perforó la espalda de Orión, justo cuando flotaba indefenso para pescar su presa.

Otras versiones del mito sostienen que Apolo en realidad no pensaba en la felicidad de su hermana, sino en la suya. Celoso por las atenciones de Artemisa, envió un escorpión gigante con el único propósito de aguijonear al muchacho. Orión, hay que decirlo, se había vuelto un tipo arrogante, soberbio, que irritaba a los dioses aprovechando la protección de Artemisa. Fue la diosa quien intervino frente al ataque del escorpión, llevando a Orión hasta la isla de Delos, proverbialmente conocida por la ausencia de escorpiones, y donde finalmente se produjo el episodio del desafío de Apolo y la muerte del joven cazador.

Todas las versiones coinciden en que Artemisa descubrió demasiado tarde su error. En la orilla ensangrentada lloró sobre el cadáver de su amante durante nueve días consecutivos, acompañada por el fiel perro del muchacho; hasta que arrojó su cuerpo al cielo (junto con el del can, que aún ladraba) y desde entonces ambos pueden verse en la constelación de Orión y en la Sirio, la estrella del perro.

Astrónomos refractarios sostienen desvergonzadamente que aquella constelación es anterior al mito de Orión. Desde aquí suponemos que en la soledad de sus observatorios acaso se estremezcan al recordar esta tragedia cuando la oscura constelación de Escorpio aparece en el cielo mientras Orión y Sirio se ocultan en el horizonte, probando que el viejo y celoso Apolo aún no canceló la orden de aguijonear la carne de aquel mortal que se atrevió al amor de una diosa.



Más mitos griegos. I Mitología poética.


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El artículo: Artemisa y Orión, una historia de amor fue realizado por El Espejo Gótico. Para su reproducción escríbenos a elespejogotico@gmail.com

2 comentarios:

Iclea dijo...

¡Excelente...! Mil gracias...Me entusiasma ver que se ha contado este relato con tanta corrección y exactitud. En general, en las páginas que se refieren a estos temas, son notables los errores y tergiversaciones de las versiones de los mitos. Pero este está perfectamente relatado, sin quitar, omitir o cambiar nada...De modo que muchas gracias por este muy buen trabajo. Saludos!

ricardo130695 dijo...

Excelente historia, gracias por compartirla.