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Poesía de muerte E-F.


Poesía de muerte.




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Poemas: muerte


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Muerte: poemas


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«Elegía sobre una tumba»: Edward Herbert de Cherbury; poema y análisis


«Elegía sobre una tumba»: Edward Herbert de Cherbury; poema y análisis.




Elegía sobre una tumba (Elegy Over a Tomb) es un poema metafísico del historiador, filósofo y poeta inglés Edward Herbert, barón de Cherbury (1583-1648), publicado de manera póstuma en 1665.

Elegía sobre una tumba coloca a Edward Herbert de Cherbury como uno de los más importantes discípulos de John Donne, y por tal caso en uno de los poetas metafísicos más importantes del período isabelino.

El poema combina la metafísica con el espíritu de las elegías anglosajonas y las baladas de la Edad Media, en cierta forma, precursoras de la poesía del romanticismo.



Elegía sobre una tumba.
Elegy Over a Tomb, Edward Herbert de Cherbury (1583-1648)

Entonces debo ver a la Eterna Noche
Sentado sobre aquellos ojos encantadores,
Cerrando suavemente sus resplandores,
Que una vez se alzaron en fulgor radiante,
Y cuyos soles supieron probar la existencia
Del Conocimiento y del Amor?

Oh, si usted no desea permanecer
En este plano bajo y terrenal,
Eligiendo aquella plena herencia inmortal;
Al menos decídnos, se lo rogamos;
Dónde están todas las Bellezas,
Hoy coronadas de cenizas,
Que un día fueron concedidas.

¿Ha renovado el sol con vuestros ojos su resplandor?
¿Las olas han trenzado vuestro cabello con nuevo color?
¿Ha restaurado usted, junto al cielo y el aire,
El rojo, el blanco, y el azul?
¿Ha sido usted, con magnífica elegancia,
Quién ha vestido a las rosas con su fragancia?

¿Se han retirado las luces del cielo a sus nichos,
O bien reposan en vuestro privado lecho?
¿El cielo y el aire no deben conspirar,
Y en sus altas bóvedas llorar?
¿Todas las rosas que de la tierra pueden brotar,
Habrán de ser sólo hierbas muertas en el trigal?

¿No cederemos a ninguna causa
Mientras otros ahogan sus lamentos?
Ha cambiado el curso de nuestros ancestros,
Y sus leyes yacen bajo el agua.
Tus Bellezas no han podido revivirlos,
Ni arrancarlos del páramo del olvido.

Decídnos, pues los oráculos aún deben ascender
Por aquellos que se agitan en sus tumbas,
Decídnos en dónde se encuentran las bellezas,
Y cuáles son sus intenciones;
Decídnos aquello que nuestra pena calla
Y nuestra esperanza alivia.


Must I then see, alas! eternal night
Sitting upon those fairest eyes,
And closing all those beams, which once did rise
So radiant and bright,
That light and heat in them to us did prove
Knowledge and Love?

Oh, if you did delight no more to stay
Upon this low and earthly stage,
But rather chose an endless heritage,
Tell us at least, we pray,
Where all the beauties that those ashes ow'd
Are now bestow'd?

Doth the Sun now his light with yours renew?
Have Waves the curling of your hair?
Did you restore unto the Sky and Air,
The red, and white, and blew?
Have you vouchsafed to flowers since your death
That sweetest breath?

Had not Heav'ns Lights else in their houses slept,
Or to some private life retir'd?
Must not the Sky and Air have else conspir'd,
And in their Regions wept?
Must not each flower else the earth could breed
Have been a weed?

But thus enrich'd may we not yield some cause
Why they themselves lament no more?
That must have changed the course they held before,
And broke their proper Laws,
Had not your beauties giv'n this second birth
To Heaven and Earth?

Tell us, for Oracles must still ascend,
For those that crave them at your tomb:
Tell us, where are those beauties now become,
And what they now intend:
Tell us, alas, that cannot tell our grief,
Or hope relief.


Edward Herbert de Cherbury (1583-1648)




Más poemas góticos. I Poemas de Edward Herbert de Cherbury.


Más literatura gótica:
El análisis, resumen y traducción al español del poema de Edward Herbert de Cherbury: Elegía sobre una tumba (Elegy Over a Tomb), fueron realizados por El Espejo Gótico. Para su reproducción escríbenos a elespejogotico@gmail.com

Poemas de muerte


Poemas de muerte.




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Poemas de la muerte y la tumba.

A medida que se van agregando nuevos poemas nuestra biblioteca gótica necesita ampliarse.

Muchos de los poemas góticos que la integran tienen un vínculo casi inseparable con la tumba, y naturalmente con la muerte. Por esa razón hemos reunido aquí todos los poemas sobre la muerte y la tumba que descansan en nuestra biblioteca.


Más literatura gótica:
El resumen y análisis de los Poemas de muerte fueron realizados por El Espejo Gótico. Para su reproducción escríbenos a elespejogotico@gmail.com

«La sepultura»: un poema medieval sobre la muerte


«La sepultura»: un poema medieval sobre la muerte.




Existe un poema que pocos pueden tolerar. En él habitan incontables formas, una para cada testigo de sus versos.

Se puede argumentar que toda la literatura funciona de ese modo: el autor imagina algo, lo describe, y el lector lo decodifica según su propia experiencia, otorgándole una textura personal que el autor tal vez jamás imaginó.

A esta justa objeción opondremos otra, igualmente válida, que afirma que la verdadera dimensión del arte es imperceptible, que nunca, ni siquiera para hacedor de la obra, se pueden conocer todos los colores y matices de una creación.

Hagamos el siguiente ejercicio:

Pensemos, por ejemplo, en las pirámides egipcias. Todos saben cómo imaginarlas. De hecho, todos imaginarán más o menos lo mismo. Pero si yo describiera a la muerte, las posibilidades y formas que esa idea puede producir son, si bien no infinitas, considerables.

Por eso La sepultura es un poema diferente; no porque sea el único poema anglosajón que no supura esa religiosidad rancia de las malas elegías, tampoco por sus metáforas; de hecho, apenas una, y discutible; La sepultura es diferente porque es un poema que se desarrolla desde hace siglos, incansablemente.

La sepultura, como todo buen poema, exige algo del lector: la certeza irrenunciable de que algún día moriremos.

La conciencia de la muerte, saber que existe una cifra arcana que solo los hados conocen, no implica el conocimiento de esa verdad inefable. Todos sabemos que moriremos, sin embargo, nos gusta vivir como si fuéramos inmortales.

Pero entonces la certeza de nuestra finitud se filtra a través de pequeñas fisuras en la realidad cotidiana. De pronto, todo se tambalea, nuestras pequeñas desdichas nos parecen tesoros sagrados; queremos vivir, nuestras células quieren vivir, nuestra alma, no importa a qué precio, cualquier cosa con tal de dilatar la existencia siquiera para saborear los mismos momentos insípidos que hasta hace minutos detestábamos.

Pero pase lo que pase, sea cual sea el dios que agita nuestras oraciones, moriremos. Todos y cada uno de nosotros. Algún beso será el último, alguna luna nos bañará por última vez; y aunque los besos y la luna sigan siendo detalles cotidianos para los vivos, nosotros no estaremos allí para experimentarlos.

De eso se trata La sepultura, un poema que nos recuerda nuestra pequeñez, lo efímero de nuestra existencia, que nos impide el olvido de esa cifra incierta que compone los días de nuestra vida.

La sepultura es un recordatorio de que algún día moriremos, y que luego morirán todos aquellos que nos han conocido, y más adelante los que alguna vez, por capricho o azar, hayan escuchado nuestros nombres. Incluso llegará la noche terrible en la que desaparezca el último hombre que haya leído La sepultura.

Superado este este insufrible exordio, es oportuno señalar que La sepultura no es un mito, sino un poema medieval traducido al inglés moderno por Henry Wadsworth Longfellow. A continuación citamos la versión en español realizada por el escritor argentino Jorge Luis Borges.



La sepultura.

Para ti una casa fue construida,
incluso antes de que nacieras,
para ti el polvo fue destinado,
antes de que salieras de tu madre.
No está concluida aún,
ni su hondura ha sido medida,
ni se sabe aún qué largo tendrá.
Ahora te conduzco hacia donde estarás;
ahora te mido y a la tierra después.
Tu casa no es alta,
es baja y yacerás ahí.
El techo se alza muy cerca de tu pecho.
Así habitarás helado en el polvo.
Sin puertas es la casa,
y oscura está por dentro,
allí estarás fuertemente encarcelado
y la Muerte tendrá la llave.
Atroz es esa casa de tierra
y terrible habitar allí;
vivirás allí
y te dividirán los gusanos.
Así estarás acostado
y dejarás a tus amigos.
Ningún amigo irá a visitarte.
Nadie irá a ver si te gusta la Casa,
nadie abrirá la puerta.
Nadie bajará hasta ti
porque pronto serás aborrecible para la vista.
Porque pronto tu cabeza será despojada de su cabello;
y la belleza del cabello se apagará.




Más poemas góticos. I Poemas de la muerte.


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