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«El campamento de las almas»: Isabella Valancy Crawford; poema y análisis


«El campamento de las almas»: Isabella Valancy Crawford; poema y análisis.




El campamento de las almas (The Camp of Souls) es un poema mitológico de la escritora canadiense Isabella Valancy Crawford (1850-1887), publicado en la antología de 1905: Poemas escogidos de Isabella Valancy Crawford (The Collected Poems of Isabella Valancy Crawford).

El campamento de las almas, uno de los mejores poemas de Isabella Valancy Crawford, combina su estrecho vínculo con la poesía celta —recordemos que la autora nació en Dublín, Irlanda— con una profunda pasión y admiración por los mitos de los pueblos originarios de América del Norte, en especial los Angolquinos.

En este sentido, El campamento de las almas integra deidades como Manitou, jefe de los espíritus en los mitos angolquinos, cuyas leyendas se extienden a lo largo de toda la obra de Isabella Valancy Crawford. En este contexto, El campamento de las almas refiere a una especie de Olimpo, de Valhal, pero donde las almas no se entregan al regocijo eterno o entablan combates sin sentido; por el contrario, allí las almas se mantienen en perpetuo contacto con los pensamientos que dejaron sembrados en la tierra.




El campamento de las almas.
The Camp of Souls; Isabella Valancy Crawford (1850-1887)

En mi canoa blanca, como el plateado aire
Sobre el Río de la Muerte que oscuro pasa,
Cuando las lunas del mundo son circulares,
Yo remaba volviendo del Campo de las Almas.
Y cuando los deseos del bajo pantano se apenan,
Llegan las plumas sombrías de las Hojas que Cantan.

Doscientas veces las lunas de primavera
Rodaron sobre el aliento azur de la bahía,
Adornándome con las alas del águila,
Pintando mi rostro con el Tinte de la Muerte,
Y de las cañas sobre mi cadáver rompieron
Los solemnes anillos del azul, el último humo.

Doscientas veces las lunas invernales
Arroparon la tierra muerta con su manto pálido;
Doscientas veces las aves del viento salvaje
Chillaron sobre el rubor de la luz dorada
En aquella dulce alba, cuando el verano urdía
Su choza sombría de hojas perfectas.

Doscientas lunas de hojas decrecientes han pasado
Desde que colocaron el arco sobre mi mano muerta,
Cantando a mi alrededor la Canción del Dolor,
Mientras tomaba mi camino en la tierra de los espíritus;
Sin embargo, cuando el cielo azul quiebra su aliento
Llegan las plumas sombrías de las Hojas que Cantan.

Blancas son las chozas en aquel campo lejano,
Donde el ciervo de ojos claros corre por los llanos;
¡No hay pantanos amargos ni marjales cerrados
En la tierra donde feliz caza el gran Manitou!
Y la luna de verano rueda eternamente
Sobre los hombres rojos del Campo de las Almas.

Azules son sus lagos, como el pecho de las palomas salvajes,
Murmurando suave mientras oyen sus apacibles notas;
Tan calmos como las estrellas que duermen en el cielo,
Los lirios amarillos flotando sobre ellos;
Y las canoas, como escamas de nieve plateada,
Atraviesan el lecho de juncos que vienen y van.

Verdes son sus bosques; sin aires violentos
Azotando la arboleda en el crepúsculo,
Con el llanto de los árboles que se afligen detrás;
Pero el viento del sur, amigo del gran Manitou,
Cuando el verde es bañado por el rocío,
Dobla alientos floridos de su caña roja.

Sobre ellos nunca caen las blancas heladas,
Ni sus ramas brillan con el Tinte de la Muerte;
Manitou sonríe en su cielo de cristal,
Cerrando sobre ellos su aliento vital;
Y allí su voz no ruge en el trueno feroz,
Allí cerca de sus felices campos de caza.

Pero a veces anhelo, sobre mi canoa blanca,
Volver a los llanos y bosques del mundo:
Allí está la flecha negra que me penetró,
Allí está la mujer que me dio a luz,
Allí, en la luz del alba de un joven,
Gané el corazón del lirio del ocaso.

Y el amor es una cuerda creciendo fuera de la vida,
Y teñida en el rojo de un corazón vivo;
Y el tiempo es el cuchillo herrumbrado del cazador,
Que jamás podrá cortar aquellos hilos carmesí:
Navego desde la orilla de los espíritus a explorar
Donde el tejido de aquella cuerda comenzó.

Pero no regresaré con las manos vacías,
Muchas riquezas acumulo en mi canoa;
Capullos que florecen en la tierra de los espíritus,
Inmortales sonrisas del gran Manitou;
Y cuando remo hacia las costas de la Tierra
Las disperso sobre el corazón del hombre blanco.

Pues el amor es el aliento del alma puesta en libertad;
Entonces cruzo el Río de la Muerte que oscuro pasa,
Para que mi espíritu pueda susurrar suave
A los que aguardan por el Campo de las Almas.
Cuando sonríe la luz del día,
Cuando la noche pálida se vuelve triste,
Llegan las plumas sombrías de las Hojas que Cantan.


My white canoe, like the silvery air
O'er the River of Death that darkly rolls
When the moons of the world are round and fair,
I paddle back from the 'Camp of Souls.'
When the wishton-wish in the low swamp grieves
Come the dark plumes of red 'Singing Leaves.'

Two hundred times have the moons of spring
Rolled over the bright bay's azure breath
Since they decked me with plumes of an eagle's wing,
And painted my face with the 'paint of death,'
And from their pipes o'er my corpse there broke
The solemn rings of the blue 'last smoke.'

Two hundred times have the wintry moons
Wrapped the dead earth in a blanket white;
Two hundred times have the wild sky loons
Shrieked in the flush of the golden light
Of the first sweet dawn, when the summer weaves
Her dusky wigwam of perfect leaves.

Two hundred moons of the falling leaf
Since they laid my bow in my dead right hand
And chanted above me the 'song of grief'
As I took my way to the spirit land;
Yet when the swallow the blue air cleaves
Come the dark plumes of red 'Singing Leaves.'

White are the wigwams in that far camp,
And the star-eyed deer on the plains are found;
No bitter marshes or tangled swamp
In the Manitou's happy hunting-ground!
And the moon of summer forever rolls
Above the red men in their 'Camp of Souls.'

Blue are its lakes as the wild dove's breast,
And their murmurs soft as her gentle note;
As the calm, large stars in the deep sky rest,
The yellow lilies upon them float;
And canoes, like flakes of the silvery snow,
Thro' the tall, rustling rice-beds come and go.

Green are its forests; no warrior wind
Rushes on war trail the dusk grove through,
With leaf-scalps of tall trees mourning behind;
But South Wind, heart friend of Great Manitou,
When ferns and leaves with cool dews are wet,
Bows flowery breaths from his red calumet.

Never upon them the white frosts lie,
Nor glow their green boughs with the 'paint of death';
Manitou smiles in the crystal sky,
Close breathing above them His life-strong breath;
And He speaks no more in fierce thunder sound,
So near is His happy hunting-ground.

Yet often I love, in my white canoe,
To come to the forests and camps of earth:
'Twas there death's black arrow pierced me through;
'Twas there my red-browed mother gave me birth;
There I, in the light of a young man's dawn,
Won the lily heart of dusk 'Springing Fawn.'

And love is a cord woven out of life,
And dyed in the red of the living heart;
And time is the hunter's rusty knife,
That cannot cut the red strands apart:
And I sail from the spirit shore to scan
Where the weaving of that strong cord began.

But I may not come with a giftless hand,
So richly I pile, in my white canoe,
Flowers that bloom in the spirit land,
Immortal smiles of Great Manitou.
When I paddle back to the shores of earth
I scatter them over the white man's hearth.

For love is the breath of the soul set free;
So I cross the river that darkly rolls,
That my spirit may whisper soft to thee
Of thine who wait in the 'Camp of Souls.'
When the bright day laughs, or the wan night grieves,
Come the dusky plumes of red 'Singing Leaves.'


Isabella Valancy Crawford (1850-1887)




Poemas góticos. I Poemas de Isabella Valancy Crawford.


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El análisis, traducción al español y resumen del poema de Isabella Valancy Crawford: El campamento de las almas (The Camp Of Souls), fueron realizados por El Espejo Gótico. Para su reproducción escríbenos a elespejogotico@gmail.com

2 comentarios:

Gittana dijo...

Gracias... me encantan estos poemas... la poeta es excepcional!!!!

Mercibully dijo...

Gracias por todo, este blog es el mejor.