Mostrando entradas con la etiqueta isabella crawford. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta isabella crawford. Mostrar todas las entradas

«Poemas selectos de Isabella Valancy Crawford»; libro y análisis


«Poemas selectos de Isabella Valancy Crawford»; libro y análisis.




Poemas selectos de Isabella Valancy Crawford (The Collected Poems of Isabella Valancy Crawford) es una colección de poemas victorianos de la escritora canadiense, aunque nacida en Irlanda, Isabella Valancy Crawford (1846-1887), publicado de manera póstuma en 1905.

La antología cuenta con los mejores poemas de Isabella Valancy Crawford, una autora que utilizó los principales recursos de los mitos celtas y la poesía irlandesa y los tradujo de manera brillante a un marco completamente novedoso: Canadá, sus leyendas, sus mitos, sus pueblos originarios.




Poemas selectos de Isabella Valancy Crawford.
The Collected Poems of Isabella Valancy Crawford, Isabella Valancy Crawford (1846-1887)
  • El campamento de las almas (The Camp of Souls)
  • El ciervo oscuro (The Dark Stag)
  • El lecho de lirios (The Lily Bed)
  • La rosa (The Rose)
  • Algunas opiniones del agricultor Stebbin (Some Of Farmer Stebbin's Opinions)
  • Ámame, ama a mi perro (Love Me, Love My Dog)
  • Canciones para los soldados (Songs For The Soldiers)
  • Dijo el viento (Said The Wind)
  • Dijo la alondra (Said The Skylark)
  • Dos canciones de España (Two Songs Of Spain)
  • El árbol de ciudad (The City Tree)
  • El cortejo de Gheezis (The Wooing Of Gheezis)
  • El diácono y su hija (The Deacon And His Daughter)
  • El ilota (The Helot)
  • El intento de María (Mary's Tryst)
  • El paso de los viejos espectros (Old Spookses' Pass)
  • El pozo del burgomaestre (The Burgomeister's Well)
  • El romano vendedor de rosas (The Roman Rose-Seller)
  • El toro blanco (The White Bull)
  • Gisli el jefe (Gisli the Chieftain)
  • Katie de Malcom (Malcolm's Katie)
  • La cáscara (The Shell)
  • La espada (The Sword)
  • La estrella de los deseos (The Wishing Star)
  • La habitación escondida (The Hidden Room)
  • La tierra de los besos (The Land Of Kisses)
  • La tierra envejece (The Earth Waxeth Old)
  • Los fantasmas de los árboles (The Ghosts Of The Trees)
  • Marzo (March)
  • Mi amor irlandés (My Irish Love)
  • Rosas en Madrid (Roses In Madrid)
  • Tierra del amor (Love's Land)
  • Una estrella vespertina (A Vesper Star)
  • Viejo Spense (Old Spense)




Libros de poemas. I Libros de Isabella Valancy Crawford.


El análisis y resumen del libro de Isabella Valancy Crawford: Poemas selectos de Isabella Valancy Crawford (The Collected Poems of Isabella Valancy Crawford), fueron realizados por El Espejo Gótico. Para su reproducción escríbenos a elespejogotico@gmail.com

Isabella Valancy Crawford: poemas destacados


Isabella Valancy Crawford: poemas destacados.




Isabella Valancy Crawford (1850-1887) fue, sin dudas, una de las más talentosas poetisas irlandesas de la segunda mitad del siglo XIX, aunque de hecho buena parte de los poemas de Isabella Valancy Crawford fueron editados en Canadá, donde se instaló con su familia desde muy joven.

A pesar del desarraigo a tan temprana edad, los grandes temas de la poesía irlandesa seguirían presentes en los poemas de Isabella Valancy Crawford, muchos de los cuales recién serían publicados después de su muerte.

En esta sección de El Espejo Gótico daremos cuenta de algunos de los más destacados poemas de Isabella Valancy Crawford.




Poemas de Isabella Valancy Crawford:




Autores en El Espejo Gótico. I Autores con historia.


El artículo: Isabella Valancy Crawford: poemas destacados fue realizado por El Espejo Gótico. Para su reproducción escríbenos a elespejogotico@gmail.com

«El campamento de las almas»: Isabella Valancy Crawford; poema y análisis


«El campamento de las almas»: Isabella Valancy Crawford; poema y análisis.




El campamento de las almas (The Camp of Souls) es un poema mitológico de la escritora canadiense Isabella Valancy Crawford (1850-1887), publicado en la antología de 1905: Poemas escogidos de Isabella Valancy Crawford (The Collected Poems of Isabella Valancy Crawford).

El campamento de las almas, uno de los mejores poemas de Isabella Valancy Crawford, combina su estrecho vínculo con la poesía celta —recordemos que la autora nació en Dublín, Irlanda— con una profunda pasión y admiración por los mitos de los pueblos originarios de América del Norte, en especial los Angolquinos.

En este sentido, El campamento de las almas integra deidades como Manitou, jefe de los espíritus en los mitos angolquinos, cuyas leyendas se extienden a lo largo de toda la obra de Isabella Valancy Crawford. En este contexto, El campamento de las almas refiere a una especie de Olimpo, de Valhal, pero donde las almas no se entregan al regocijo eterno o entablan combates sin sentido; por el contrario, allí las almas se mantienen en perpetuo contacto con los pensamientos que dejaron sembrados en la tierra.




El campamento de las almas.
The Camp of Souls; Isabella Valancy Crawford (1850-1887)

En mi canoa blanca, como el plateado aire
Sobre el Río de la Muerte que oscuro pasa,
Cuando las lunas del mundo son circulares,
Yo remaba volviendo del Campo de las Almas.
Y cuando los deseos del bajo pantano se apenan,
Llegan las plumas sombrías de las Hojas que Cantan.

Doscientas veces las lunas de primavera
Rodaron sobre el aliento azur de la bahía,
Adornándome con las alas del águila,
Pintando mi rostro con el Tinte de la Muerte,
Y de las cañas sobre mi cadáver rompieron
Los solemnes anillos del azul, el último humo.

Doscientas veces las lunas invernales
Arroparon la tierra muerta con su manto pálido;
Doscientas veces las aves del viento salvaje
Chillaron sobre el rubor de la luz dorada
En aquella dulce alba, cuando el verano urdía
Su choza sombría de hojas perfectas.

Doscientas lunas de hojas decrecientes han pasado
Desde que colocaron el arco sobre mi mano muerta,
Cantando a mi alrededor la Canción del Dolor,
Mientras tomaba mi camino en la tierra de los espíritus;
Sin embargo, cuando el cielo azul quiebra su aliento
Llegan las plumas sombrías de las Hojas que Cantan.

Blancas son las chozas en aquel campo lejano,
Donde el ciervo de ojos claros corre por los llanos;
¡No hay pantanos amargos ni marjales cerrados
En la tierra donde feliz caza el gran Manitou!
Y la luna de verano rueda eternamente
Sobre los hombres rojos del Campo de las Almas.

Azules son sus lagos, como el pecho de las palomas salvajes,
Murmurando suave mientras oyen sus apacibles notas;
Tan calmos como las estrellas que duermen en el cielo,
Los lirios amarillos flotando sobre ellos;
Y las canoas, como escamas de nieve plateada,
Atraviesan el lecho de juncos que vienen y van.

Verdes son sus bosques; sin aires violentos
Azotando la arboleda en el crepúsculo,
Con el llanto de los árboles que se afligen detrás;
Pero el viento del sur, amigo del gran Manitou,
Cuando el verde es bañado por el rocío,
Dobla alientos floridos de su caña roja.

Sobre ellos nunca caen las blancas heladas,
Ni sus ramas brillan con el Tinte de la Muerte;
Manitou sonríe en su cielo de cristal,
Cerrando sobre ellos su aliento vital;
Y allí su voz no ruge en el trueno feroz,
Allí cerca de sus felices campos de caza.

Pero a veces anhelo, sobre mi canoa blanca,
Volver a los llanos y bosques del mundo:
Allí está la flecha negra que me penetró,
Allí está la mujer que me dio a luz,
Allí, en la luz del alba de un joven,
Gané el corazón del lirio del ocaso.

Y el amor es una cuerda creciendo fuera de la vida,
Y teñida en el rojo de un corazón vivo;
Y el tiempo es el cuchillo herrumbrado del cazador,
Que jamás podrá cortar aquellos hilos carmesí:
Navego desde la orilla de los espíritus a explorar
Donde el tejido de aquella cuerda comenzó.

Pero no regresaré con las manos vacías,
Muchas riquezas acumulo en mi canoa;
Capullos que florecen en la tierra de los espíritus,
Inmortales sonrisas del gran Manitou;
Y cuando remo hacia las costas de la Tierra
Las disperso sobre el corazón del hombre blanco.

Pues el amor es el aliento del alma puesta en libertad;
Entonces cruzo el Río de la Muerte que oscuro pasa,
Para que mi espíritu pueda susurrar suave
A los que aguardan por el Campo de las Almas.
Cuando sonríe la luz del día,
Cuando la noche pálida se vuelve triste,
Llegan las plumas sombrías de las Hojas que Cantan.


My white canoe, like the silvery air
O'er the River of Death that darkly rolls
When the moons of the world are round and fair,
I paddle back from the 'Camp of Souls.'
When the wishton-wish in the low swamp grieves
Come the dark plumes of red 'Singing Leaves.'

Two hundred times have the moons of spring
Rolled over the bright bay's azure breath
Since they decked me with plumes of an eagle's wing,
And painted my face with the 'paint of death,'
And from their pipes o'er my corpse there broke
The solemn rings of the blue 'last smoke.'

Two hundred times have the wintry moons
Wrapped the dead earth in a blanket white;
Two hundred times have the wild sky loons
Shrieked in the flush of the golden light
Of the first sweet dawn, when the summer weaves
Her dusky wigwam of perfect leaves.

Two hundred moons of the falling leaf
Since they laid my bow in my dead right hand
And chanted above me the 'song of grief'
As I took my way to the spirit land;
Yet when the swallow the blue air cleaves
Come the dark plumes of red 'Singing Leaves.'

White are the wigwams in that far camp,
And the star-eyed deer on the plains are found;
No bitter marshes or tangled swamp
In the Manitou's happy hunting-ground!
And the moon of summer forever rolls
Above the red men in their 'Camp of Souls.'

Blue are its lakes as the wild dove's breast,
And their murmurs soft as her gentle note;
As the calm, large stars in the deep sky rest,
The yellow lilies upon them float;
And canoes, like flakes of the silvery snow,
Thro' the tall, rustling rice-beds come and go.

Green are its forests; no warrior wind
Rushes on war trail the dusk grove through,
With leaf-scalps of tall trees mourning behind;
But South Wind, heart friend of Great Manitou,
When ferns and leaves with cool dews are wet,
Bows flowery breaths from his red calumet.

Never upon them the white frosts lie,
Nor glow their green boughs with the 'paint of death';
Manitou smiles in the crystal sky,
Close breathing above them His life-strong breath;
And He speaks no more in fierce thunder sound,
So near is His happy hunting-ground.

Yet often I love, in my white canoe,
To come to the forests and camps of earth:
'Twas there death's black arrow pierced me through;
'Twas there my red-browed mother gave me birth;
There I, in the light of a young man's dawn,
Won the lily heart of dusk 'Springing Fawn.'

And love is a cord woven out of life,
And dyed in the red of the living heart;
And time is the hunter's rusty knife,
That cannot cut the red strands apart:
And I sail from the spirit shore to scan
Where the weaving of that strong cord began.

But I may not come with a giftless hand,
So richly I pile, in my white canoe,
Flowers that bloom in the spirit land,
Immortal smiles of Great Manitou.
When I paddle back to the shores of earth
I scatter them over the white man's hearth.

For love is the breath of the soul set free;
So I cross the river that darkly rolls,
That my spirit may whisper soft to thee
Of thine who wait in the 'Camp of Souls.'
When the bright day laughs, or the wan night grieves,
Come the dusky plumes of red 'Singing Leaves.'


Isabella Valancy Crawford (1850-1887)




Poemas góticos. I Poemas de Isabella Valancy Crawford.


Más literatura gótica:
El análisis, traducción al español y resumen del poema de Isabella Valancy Crawford: El campamento de las almas (The Camp Of Souls), fueron realizados por El Espejo Gótico. Para su reproducción escríbenos a elespejogotico@gmail.com

«La rosa»: Isabella Valancy Crawford; poema y análisis


«La rosa»: Isabella Valancy Crawford; poema y análisis.




La rosa (The Rose) es un poema de amor de la escritora irlandesa Isabella Valancy Crawford (1850-1887), publicado de manera póstuma en la antología de 1905: Poemas selectos de Isabella Valancy Crawford (The Collected Poems of Isabella Valancy Crawford).

La rosa, sin dudas uno de los grandes poemas de Isabella Valancy Crawford, utiliza el símbolo inmemorial de la rosa para expresar una gran variedad de sentimientos. En este sentido, la rosa funciona aquí como un vértice de la eternidad; algo que permanece inalterable en el tiempo a pesar de que todas las cosas cambian.

Y así como las generaciones también pasan en el tiempo, las emociones se perpetúan de unas a otras, las sobreviven; y la rosa simbólica, hecha de todos los pétalos que alguna vez fueron, nos recuerda que el dolor y las alegrías de nuestros ancestros también son las nuestras; que somos, en definitiva, quienes fuimos.




La rosa.
The Rose, Isabella Valancy Crawford (1850-1887)

La Rosa fue otorgada al hombre para esto:
cuando la contemple en sus últimos años
los besos del recuerdo surgirán del pasado,
y del amor y la pena su llanto prolongado;

o siendo ciego deberá sentir el anhelo
de los viejos aromas que rondan su corazón,
hasta que vea en el amplio lienzo de la memoria
todas las rosas que conoció.

Quizás la tribulación guíe su dedo descuidado
sobre el cristal frágil de la copa restante,
entonces sentirá los labios muertos del infante
sobre sus propios labios desgastados.

Tal vez sordo y enamorado de su estrella
casi escuchará una fugaz alondra,
o el amor distante del ruiseñor
a través del oscuro rocío brillante.

El dolor perdido en caminos interminables,
tumbas arcaicas en círculos y reflejos,
su poderoso y vital aliento canta su suerte
convocando las raíces del sombrío tejo,
atándolo a la vida, jamás a la muerte.


The rose was given to man for this:
He, sudden seeing it in later years,
Should swift remember Love’s first lingering kiss
And Grief’s last lingering tears;

Or, being blind, should feel its yearning soul
Knit all its piercing perfume round his own,
Till he should see on Memory’s ample scroll
All roses he had known;

Or, being hard, perchance his finger-tips,
Careless might touch the satin of its cup,
And he should feel a dead babe’s budding lips
To his lips lifted up;

Or, being deaf and smitten with its star,
Should, on a sudden, almost hear a lark
Rush singing up—the nightingale afar
Sing thro’ the dew-bright dark;

Or, sorrow-lost in paths that round and round
Circle old graves, its keen and vital breath
Should call to him within the yew’s bleak bound
Of Life, and not of Death.


Isabella Valancy Crawford (1850-1887)




Poemas góticos. I Poemas de Isabella Valancy Crawford.


Más literatura gótica:
El análisis, traducción al español y resumen del poema de Isabella Valancy Crawford: La rosa (The Rose), fueron realizados por El Espejo Gótico. Para su reproducción escríbenos a elespejogotico@gmail.com

«El ciervo oscuro»: Isabella Valancy Crawford; poema y análisis


«El ciervo oscuro»: Isabella Valancy Crawford; poema y análisis.




El ciervo oscuro (The Dark Stag) es un poema de la escritora canadiense Isabella Valancy Crawford (1846-1887), publicado de manera póstuma en la antología de 1904: Poemas selectos de Isabella Valancy Crawford (The Collected Poems of Isabella Valancy Crawford).

Si bien la autora se crió en Canadá, los mitos celtas de su Irlanda natal se perciben en cada uno de sus poemas sobre la naturaleza, y especialmente en El ciervo oscuro, uno de los más notables poemas de Isabella Valancy Crawford, donde podemos intuir la presencia de Cerunnos, el dios cornudo de los druidas.

Aquí, un ciervo oscuro es abatido en la penumbra del bosque. El cazador observa su última lucha, la búsqueda desesperada por encontrar un sitio apropiado para el descanso final. El universo es testigo de esa tragedia, y no será indiferente.



El ciervo oscuro.
The Dark Stag, Isabella Valancy Crawford (1850-1887)

Un ciervo asustado, bajo el gris azulado de la noche,
Reposa más allá de los oscuros pinos.
Detrás —a la distancia de una lámpara—
La flecha del cazador brilla:
Sus botas están manchadas de rojo,
Las ve mientras se inclina sobre el terreno,
Y desde los picos escondidos su odio vuela,
La pluma azul alza su cabeza en la niebla,
¡Bien podría huir de la furtiva noche!

La pálida, pálida luna, un delicado copo de nieve,
Corta los flancos de su refugio:
Derribando las estrellas que pasan,
Como el tañido silencioso de una campana de madera.
El viento levanta las hojas del suelo,
Silbando en el temblor de las cañas;
Su ronco palpitar agita el bosque,
Con gran clamor sobre la pista del acechado.
¡Rápido, rápido huye el oscuro ciervo!

¡Lejos! Bajo el copo delicado, muy lejos,
Yace herido sobre la llanura:
Su grito viaja en el viento nocturno,
Sus espesas lágrimas caen con la lluvia;
Como lirios pálidos, las nubes crecen blancas
Sobre el sendero umbrío;
En su desnudo nido en las alturas,
El águila de ojos rojos lo contempla;
Él se tambalea, se debate, tiembla en la noche.
¡El oscuro ciervo se funde con la bahía!

Sus pies caminan en las olas del espacio;
Sus astas suben y bajan en la sombra,
Ya no huye, tuerce su rostro aterciopelado
Hacia el cazador, el Sol;
Él sella los lirios brumosos, y en lo alto
Sus cuernos llenan el oeste.
La cigüeña navega a través del cielo,
Los picos lloran al verlo morir,
El viento se detuvo en su pecho.

El rugido del lago quiebra las olas
Sumergiendo sus guerreros de plata;
Como la bóveda de una cueva de cristal
El duro, fiero Muskallunge,
Deslumbra la costa con rojos destellos,
Los caídos fuegos del concilio se encienden;
El avetoro regaña en el aire,
El pato salvaje se zambulle donde
Las espigas famélicas descansan.

Rayo tras rayo el sol desaparece;
Abandonando la costilla roja del ciervo,
Su pecho, almohada viva del viento, sangra;
Él tropieza sobre la marea,
Siente las hambrientas olas del espacio
Rugiendo en la cima del mundo.
Los blancos copos cubren su rostro,
Más rápidos que el sol en su feroz carrera,
Perforando su corazón cálido.

Sus astas caen, una vez más olfatea
La espuma de los sabuesos del día;
La sangre sobre su crin azul se quema,
Tiñendo de rojo la alfombra de flores;
Las cuernos hieren las olas —llorando,
El viento en su pecho se demora—
Él se hunde en el espacio, rojo resplandece el cielo,
La tierra húmeda se torna púrpura mientras muere:
El fuerte y oscuro ciervo.


A startled stag, the blue-grey Night,
Leaps down beyond black pines.
Behind —a length of yellow light—
The hunter's arrow shines:
His moccasins are stained with red,
He bends upon his knee,
From covering peaks his shafts are sped,
The blue mists plume his mighty head,—
Well may the swift Night flee!

The pale, pale Moon, a snow-white doe,
Bounds by his dappled flank:
They beat the stars down as they go,
Like wood-bells growing rank.
The winds lift dewlaps from the ground,
Leap from the quaking reeds;
Their hoarse bays shake the forests round,
With keen cries on the track they bound,—
Swift, swift the dark stag speeds!

Away! his white doe, far behind,
Lies wounded on the plain;
Yells at his flank the nimblest wind,
His large tears fall in rain;
Like lily-pads, small clouds grow white
About his darkling way;
From his bald nest upon the height
The red-eyed eagle sees his flight;
He falters, turns, the antlered Night,--
The dark stag stands at bay!

His feet are in the waves of space;
His antlers broad and dun
He lowers; he turns his velvet face
To front the hunter, Sun;
He stamps the lilied clouds, and high
His branches fill the west.
The lean stork sails across the sky,
The shy loon shrieks to see him die,
The winds leap at his breast.

Roar the rent lakes as thro' the wave
Their silver warriors plunge,
As vaults from core of crystal cave
The strong, fierce muskallunge;
Red torches of the sumach glare,
Fall's council-fires are lit;
The bittern, squaw-like, scolds the air;
The wild duck splashes loudly where
The rustling rice-spears knit.

Shaft after shaft the red Sun speeds:
Rent the stag's dappled side,
His breast, fanged by the shrill winds, bleeds,
He staggers on the tide;
He feels the hungry waves of space
Rush at him high and blue;
Their white spray smites his dusky face,
Swifter the Sun's fierce arrows race
And pierce his stout heart thro'.

His antlers fall; once more he spurns
The hoarse hounds of the day;
His blood upon the crisp blue burns,
Reddens the mounting spray;
His branches smite the wave —with cries
The loud winds pause and flag—
He sinks in space--red glow the skies,
The brown earth crimsons as he dies,
The strong and dusky stag.


Isabella Valancy Crawford (1850-1887)




Poemas góticos. I Poemas de Isabella Valancy Crawford.



Más literatura gótica:
El análisis, traducción al español y resumen del poema de Isabella Valancy Crawford: El ciervo oscuro (The Dark Stag), fueron realizados por El Espejo Gótico. Para su reproducción escríbenos a elespejogotico@gmail.com

Isabella Valancy Crawford: poemas: relatos


Isabella Valancy Crawford: poemas, relatos.




Isabella Valancy Crawford (1850-1887) fue una de las grandes poetisas irlandesas del siglo XIX, aunque la mayor parte de su obra fue publicada en Canadá; país en el que se radicó a los trece años de edad. A pesar de ser una escritora prolífica, los relatos y poemas de Isabella Valancy Crawford aparecieron únicamente en publicaciones menores. Durante su vida, realmente corta, sólo alcanzó a ver uno de sus libros publicados.

A continuación repasaremos algunos de los mejores relatos y poemas de Isabella Valancy Crawford, una autora casi desconocida pero que vale la pena descubrir.



Isabella Valancy Crawford: poemas:


Isabella Valancy Crawford: poemas, relatos, libros:
  • Ámame, ama a mi perro (Love Me, Love My Dog)
  • Canciones del gran dominio (Songs of the Great Dominion)
  • Cuentos de hadas de Isabella Valancy Crawford (Fairy Tales of Isabella Valancy Crawford)
  • El ilota (The Helot)
  • Gisli el jefe (Gisli the Chieftain)
  • Historias selectas de Isabella Valancy Crawford (Selected Stories of Isabella Valancy Crawford)
  • Hugh y Ion (Hugh and Ion)
  • Isabella Valancy Crawford (Isabella Valancy Crawford)
  • La pequeña bacante (A Little Bacchante)
  • Los pasos del viejo espectro (Old Spookses' Pass)
  • Malcom's Katie (Malcolm's Katie)
  • Poemas selectos (Collected Poems)
  • Poemas selectos de Isabella Valancy Crawford (The Collected Poems of Isabella Valancy Crawford)
  • Relatos selectos de Isabella Valancy Crawford (Collected Short Stories of Isabella Valancy Crawford)
  • Una estrella vespertina (A Vesper Star)
  • Winona o las hermanastras (Winona; or, The Foster-Sisters)




Autores en El Espejo Gótico. I Autores con historia.


El artículo: Isabella Valancy Crawford: poemas, relatos fue realizado por El Espejo Gótico. Para su reproducción escríbenos a elespejogotico@gmail.com

«El lecho de lirios»: Isabella Valancy Crawford; poema y análisis


«El lecho de lirios»: Isabella Valancy Crawford; poema y análisis.




El lecho de lirios (The Lily Bed) es un poema de amor de la escritora canadiense Isabella Valancy Crawford (1846-1887), publicado originalmente en el el periódico The Evening Telegram a finales de 1884, y luego en la antología de 1905: Poemas selectos de Isabella Valancy Crawford (The Collected Poems of Isabella Valancy Crawford).

El lecho de lirios es uno de los mejores poemas de Isabella Valancy Crawford, cuyo tratamiento de los lirios como metáfora de la sexualidad femenina se repite una y otra vez a lo largo de su obra, casi como una obsesión, sin perder nunca su eficacia.



El lecho de lirios.
The Lily Bed, Isabella Valancy Crawford (1850-1887)

Su bote de cedro, perfumado, rojizo,
Fluyó hacia abajo en un lecho de lirios;

Envuelto en una pausa de oro yacía,
Entre los brazos de una apacible bahía.

Temblaba solo en su barca de corteza,
Mientras los lirios rompían con certeza

El inmóvil cristal de la marea,
Hiriendo la frágil proa de madera.

O cuando cerca de los delgadas plantas
Levanta sus afiladas escamas de plata;

O cuando en el viento frío y sonoro
Cae la libélula envuelta en oro

Y todas las joyas y las amplias aguas,
En anillos cantan en sus alas;

O cómo el alma ardiente y alada,
Que de la oscuridad desciende en llamas

Sobre la fría ola, como el bálsamo
Que por un gran espíritu es derramado,

El alma vuela en libertad, y el silencio se aferra
A las horas inmóviles, como cuelga la Tierra,

Cortando la oscuridad, en los árboles,
A medias enterrados hasta las rodillas.

Se sentó en su quietud de plácidas hojas,
Aferrado a sus sombras, doradas y rojas,

Y sobre el suelo cóncavo, como una espiga,
Cayó el rostro entre luces ambarinas.

Orgullosa y valiente espuma de madera,
Perla brillante, una doncella frente a la marea.

Y él hubo de cantar de su alma el amor,
Con la voz del águila y el dolor.

En lo alto, fuertes pinos fueron hechos de su lengua,
Sus labios florecieron suaves en la sombra de la tormenta,

Besando los femeninos pétalos, plateados despojos,
Como lirios blancos en un íntimo arroyo.

Hasta hoy él permanece allí, en reposo,
Su imagen pintada en ella, descanso glorioso.

Una isla entre dos azules no se derrite,
Una gota de rocío en la costa

Se alza como un crepúsculo púrpura,
Sobre la vasta arena durmiendo bajo el cielo.

Su bote de cedro, perfumado, rojizo,
Fluyó hacia arriba desde un lecho de lirios;

Todas las flores, todos los lirios,
En la luz de la tarde la corteza agitaron.

Sus labios frescos rodearon la aguda proa,
Sus caricias suaves treparon por los flancos,

Con labios y senos tejieron su bóveda,
Robando a sus ojos la noche estrellada;

Con mano dorada ella tomó el cabello
De una nube roja, hasta su planicie de azur.

Furtivo, el dorado atardecer fluyó,
Un viento frío de su cuerpo huyó.

Aceptaron lo alto, los árboles oscuros,
Y los bajos lirios que cubrían todo.

Su bote de cedro, perfumado, rojizo,
Escapó lejos de su lecho de lirios.


His cedar paddle, scented, red,
He thrust down through the lily bed;

Cloaked in a golden pause he lay,
Locked in the arms of the placid bay.

Trembled alone his bark canoe
As shocks of bursting lilies flew

Thro' the still crystal of the tide,
And smote the frail boat's birchen side;

Or, when beside the sedges thin
Rose the sharp silver of a fin;

Or when, a wizard swift and cold,
A dragon-fly beat out in gold

And jewels all the widening rings
Of waters singing to his wings;

Or, like a winged and burning soul,
Dropped from the gloom an oriole

On the cool wave, as to the balm
Of the Great Spirit's open palm

The freed soul flies. And silence clung
To the still hours, as tendrils hung,

In darkness carven, from the trees,
Sedge-buried to their burly knees.

Stillness sat in his lodge of leaves;
Clung golden shadows to its eaves,

And on its cone-spiced floor, like maize,
Red-ripe, fell sheaves of knotted rays.

The wood, a proud and crested brave;
Bead-bright, a maiden, stood the wave.

And he had spoke his soul of love
With voice of eagle and of dove.

Of loud, strong pines his tongue was made;
His lips, soft blossoms in the shade,

That kissed her silver lips--her's cool
As lilies on his inmost pool--

Till now he stood, in triumph's rest,
His image painted in her breast.

One isle 'tween blue and blue did melt,--
A bead of wampum from the belt

Of Manitou--a purple rise
On the far shore heaved to the skies.

His cedar paddle, scented, red,
He drew up from the lily bed;

All lily-locked, all lily-locked,
His light bark in the blossoms rocked.

Their cool lips round the sharp prow sang,
Their soft clasp to the frail sides sprang,

With breast and lip they wove a bar.
Stole from her lodge the Evening Star;

With golden hand she grasped the mane
Of a red cloud on her azure plain.

It by the peaked, red sunset flew;
Cool winds from its bright nostrils blew.

They swayed the high, dark trees, and low
Swept the locked lilies to and fro.

With cedar paddle, scented, red,
He pushed out from the lily bed.


Isabella Valancy Crawford (1850-1887)




Poemas góticos. I Poemas de Isabella Valancy Crawford.


Más literatura gótica:
El análisis, traducción al español y resumen del poema de Isabella Valancy Crawford: El lecho de lirios (The Lily Bed), fueron realizados por El Espejo Gótico. Para su reproducción escríbenos a elespejogotico@gmail.com



Lo más visto esta semana en El Espejo Gótico:

Poema de Laura Riding.
Relato de Maurice Level.
Poema de Clark Ashton Smith.


Taller gótico.
Relato de May Sinclair.
Poema de Robert E. Howard.