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Poemas de lujuria


Poemas de lujuria.








Poemas de lujuria:

La lujuria, esa sensación estremecedora que desencadena nuestras pasiones y fantasías más escandalosas, también tiene su lugar en la poesía, a menudo, inconfesable. En esta seccón de El Espejo Gótico compartimos con ustedes los mejores poemas de lujuria de nuestra Biblioteca.


El artículo: Poemas de lujuria fue realizado por El Espejo Gótico. Para su reproducción escríbenos a elespejogotico@gmail.com

«Serpentina»: Delmira Agustini; poema y análisis


«Serpentina»: Delmira Agustini; poema y análisis.




Serpentina (Serpentina) es un poema erótico de la escritora uruguaya Delmira Agustini (1886-1914), publicado de manera póstuma en la antología de 1924: El rosario de Eros.

En la superficie, los versos de Serpentina, uno de los mejores poemas de amor de Delmira Agustini, parecen crecer a medida que aumenta la excitación de la narradora; por debajo, sin embargo, se agitan otros impulsos primarios que revelan la naturaleza de la feminidad en términos arquetípicos.

¿Por qué Delmira Agustini recurre a lo serpentino?

Precisamente porque la serpiente representa a la sexualidad femenina en estado salvaje. Así como su equivalente masculino suele reflejarse a través de los impulsos de un animal depredador, como el lobo, por ejemplo, la sexualidad femenina se identifica con las cualidades serpentinas.

Esto se observa, por ejemplo, en el mito griego de Lamia y la vagina dentada, o de Medusa, donde la hembra adquiere propiedades hipnóticas que paralizan a su presa. En Serpentina, Delmira Agustini, incorpora estos rasgos de la feminidad en estado salvaje. Sus ojos, como los de la gorgona, hechizan; son como «dos píldoras de insomnio».

Ya al final de Serpentina, la imagen de la mujer-serpiente trasmuta el simulacro de la seducción en un movimiento de ataque. Se transforma en una figura amenazadora, precisamente porque se apropia de la serpiente como símbolo fálico y lo utiliza como arma contra su presa, el hombre, el amante.




Serpentina.
Serpentina, Delmira Agustini (1886-1914)

En mis sueños de amor ¡yo soy serpiente!
gliso y ondulo como una corriente;
dos píldoras de insomnio y de hipnotismo
son mis ojos; la punta del encanto
es mi lengua...¡y atraigo como el llanto!
soy un pomo de abismo.

Mi cuerpo es una cinta de delicia,
glisa y ondula como una caricia...

Y en mis sueños de odio ¡soy serpiente!
mi lengua es una venenosa fuente;
mi testa es la luzbélica diadema,
haz de la muerte en un fatal soslayo
con mis pupilas; y mi cuerpo en gema
¡es la vaina del rayo!

Si así sueño mi carne, así es mi mente:
un cuerpo largo, largo, de serpiente,
vibrando eterna, ¡voluptuosamente!

Tu amor, esclavo, es como un sol muy fuerte:
jardinero de oro de la vida,
jardinero de fuego de la muerte
en el carmen fecundo de mi vida.

Pico de cuervo con olor de rosas,
aguijón enmelado de delicias
tu lengua es. Tus manos misteriosas
son garras enguantadas de caricias.

Tus ojos son mis medianoches crueles,
panales negros de malditas mieles
que se desangran en la acerbidad;

crisálida de un vuelo del futuro,
es tu brazo magnífico y oscuro,
torre embrujada de mi soledad.

Delmira Agustini (1886-1914)




Poemas góticos. I Poemas de Delmira Agustini.


Más literatura gótica:
El análisis y resumen del poema de Delmira Agustini: Serpentina (Serpentina), fueron realizados por El Espejo Gótico. Para su reproducción escríbenos a elespejogotico@gmail.com

«El lecho de lirios»: Isabella Valancy Crawford; poema y análisis


«El lecho de lirios»: Isabella Valancy Crawford; poema y análisis.




El lecho de lirios (The Lily Bed) es un poema de amor de la escritora canadiense Isabella Valancy Crawford (1846-1887), publicado originalmente en el el periódico The Evening Telegram a finales de 1884, y luego en la antología de 1905: Poemas selectos de Isabella Valancy Crawford (The Collected Poems of Isabella Valancy Crawford).

El lecho de lirios es uno de los mejores poemas de Isabella Valancy Crawford, cuyo tratamiento de los lirios como metáfora de la sexualidad femenina se repite una y otra vez a lo largo de su obra, casi como una obsesión, sin perder nunca su eficacia.



El lecho de lirios.
The Lily Bed, Isabella Valancy Crawford (1850-1887)

Su bote de cedro, perfumado, rojizo,
Fluyó hacia abajo en un lecho de lirios;

Envuelto en una pausa de oro yacía,
Entre los brazos de una apacible bahía.

Temblaba solo en su barca de corteza,
Mientras los lirios rompían con certeza

El inmóvil cristal de la marea,
Hiriendo la frágil proa de madera.

O cuando cerca de los delgadas plantas
Levanta sus afiladas escamas de plata;

O cuando en el viento frío y sonoro
Cae la libélula envuelta en oro

Y todas las joyas y las amplias aguas,
En anillos cantan en sus alas;

O cómo el alma ardiente y alada,
Que de la oscuridad desciende en llamas

Sobre la fría ola, como el bálsamo
Que por un gran espíritu es derramado,

El alma vuela en libertad, y el silencio se aferra
A las horas inmóviles, como cuelga la Tierra,

Cortando la oscuridad, en los árboles,
A medias enterrados hasta las rodillas.

Se sentó en su quietud de plácidas hojas,
Aferrado a sus sombras, doradas y rojas,

Y sobre el suelo cóncavo, como una espiga,
Cayó el rostro entre luces ambarinas.

Orgullosa y valiente espuma de madera,
Perla brillante, una doncella frente a la marea.

Y él hubo de cantar de su alma el amor,
Con la voz del águila y el dolor.

En lo alto, fuertes pinos fueron hechos de su lengua,
Sus labios florecieron suaves en la sombra de la tormenta,

Besando los femeninos pétalos, plateados despojos,
Como lirios blancos en un íntimo arroyo.

Hasta hoy él permanece allí, en reposo,
Su imagen pintada en ella, descanso glorioso.

Una isla entre dos azules no se derrite,
Una gota de rocío en la costa

Se alza como un crepúsculo púrpura,
Sobre la vasta arena durmiendo bajo el cielo.

Su bote de cedro, perfumado, rojizo,
Fluyó hacia arriba desde un lecho de lirios;

Todas las flores, todos los lirios,
En la luz de la tarde la corteza agitaron.

Sus labios frescos rodearon la aguda proa,
Sus caricias suaves treparon por los flancos,

Con labios y senos tejieron su bóveda,
Robando a sus ojos la noche estrellada;

Con mano dorada ella tomó el cabello
De una nube roja, hasta su planicie de azur.

Furtivo, el dorado atardecer fluyó,
Un viento frío de su cuerpo huyó.

Aceptaron lo alto, los árboles oscuros,
Y los bajos lirios que cubrían todo.

Su bote de cedro, perfumado, rojizo,
Escapó lejos de su lecho de lirios.


His cedar paddle, scented, red,
He thrust down through the lily bed;

Cloaked in a golden pause he lay,
Locked in the arms of the placid bay.

Trembled alone his bark canoe
As shocks of bursting lilies flew

Thro' the still crystal of the tide,
And smote the frail boat's birchen side;

Or, when beside the sedges thin
Rose the sharp silver of a fin;

Or when, a wizard swift and cold,
A dragon-fly beat out in gold

And jewels all the widening rings
Of waters singing to his wings;

Or, like a winged and burning soul,
Dropped from the gloom an oriole

On the cool wave, as to the balm
Of the Great Spirit's open palm

The freed soul flies. And silence clung
To the still hours, as tendrils hung,

In darkness carven, from the trees,
Sedge-buried to their burly knees.

Stillness sat in his lodge of leaves;
Clung golden shadows to its eaves,

And on its cone-spiced floor, like maize,
Red-ripe, fell sheaves of knotted rays.

The wood, a proud and crested brave;
Bead-bright, a maiden, stood the wave.

And he had spoke his soul of love
With voice of eagle and of dove.

Of loud, strong pines his tongue was made;
His lips, soft blossoms in the shade,

That kissed her silver lips--her's cool
As lilies on his inmost pool--

Till now he stood, in triumph's rest,
His image painted in her breast.

One isle 'tween blue and blue did melt,--
A bead of wampum from the belt

Of Manitou--a purple rise
On the far shore heaved to the skies.

His cedar paddle, scented, red,
He drew up from the lily bed;

All lily-locked, all lily-locked,
His light bark in the blossoms rocked.

Their cool lips round the sharp prow sang,
Their soft clasp to the frail sides sprang,

With breast and lip they wove a bar.
Stole from her lodge the Evening Star;

With golden hand she grasped the mane
Of a red cloud on her azure plain.

It by the peaked, red sunset flew;
Cool winds from its bright nostrils blew.

They swayed the high, dark trees, and low
Swept the locked lilies to and fro.

With cedar paddle, scented, red,
He pushed out from the lily bed.


Isabella Valancy Crawford (1850-1887)




Poemas góticos. I Poemas de Isabella Valancy Crawford.


Más literatura gótica:
El análisis, traducción al español y resumen del poema de Isabella Valancy Crawford: El lecho de lirios (The Lily Bed), fueron realizados por El Espejo Gótico. Para su reproducción escríbenos a elespejogotico@gmail.com

«Placer»: Charlotte Brontë; poema y análisis


«Placer»: Charlotte Brontë; poema y análisis.




Placer (Pleasure) es un poema de la escritora inglesa Charlotte Brontë (1816-1855), publicado en la antología de 1846: Poemas de Currer, Ellis y Acton Bell (Poems by Currer, Ellis, and Acton Bell), donde firmó con el seudónimo de Currer Bell junto a sus dos hermanas, Emily Brontë y Anne Brontë.

En Placer, uno de los mejores poemas de Charlotte Brontë, la autora comienza a desprenderse del estilo gótico que, hasta entonces, era un rasgo común en su obra poética, para explorar nuevas y más luminosas posibilidades.

Como muestra de este radical cambio de estilo, que no se observa en la técnica sino más bien en los motivos y escenarios a los que recurre Charlotte Brontë, Placer evita los espacios de encierro típicos de la literatura gótica, como los cementerios y las casas embrujadas, y en cambio se propone observar las maravillas de la naturaleza a la luz del día.


Placer.
Pleasure, Charlotte Brontë (1816-1855)

El Placer verdadero no se respira en la ciudad,
Ni en los templos donde el Arte habita,
Tampoco en palacios y torres donde
La voz de la Grandeza se agita.

No; busca dónde la Alta Naturaleza sostiene
Su corte entre majestuosas arboledas,
Donde Ella desata todas sus riquezas,
Moviéndose en fresca belleza;

Dónde miles de aves con las más dulces voces,
Dónde brama la salvaje tormenta
Y miles de arroyos se deslizan suaves,
Allí se forma su concierto poderoso.

Ve hacia donde el bosque envuelto sueña,
Bañado por la pálida luz de la luna,
Hacia la bóveda de ramas que acunan
Los sonidos huecos de la Noche.

Ve hacia donde el inspirado ruiseñor
Arranca vibraciones con su canción,
Hasta que todo el solitario y quieto valle
Suene como una sinfonía circular.

Ve, siéntate en una saliente de la montaña
Y mira el mundo a tu alrededor;
Las colinas y las hondonadas,
El sonido de las quebradas,
El lejano horizonte atado.

Luego mira el amplio cielo sobre tu cabeza,
La inmóvil, profunda bóveda de azul,
El sol que arroja sus rayos dorados,
Las nubes como perlas de azur.

Y mientras tu mirada se pose en esta vasta escena
Tus pensamientos ciertamente viajarán lejos,
Aunque ignotos años deberían atravesar entre
Los veloces y fugaces momentos del Tiempo.

Hacia la edad dónde la Tierra era joven,
Cuando los Padres, grises y viejos,
Alabaron a su Dios con una canción,
Escuchando en silencio su misericordia.

Los verás con sus barbas de nieve,
Con ropas de amplias formas,
Sus vidas pacíficas, flotando gentilmente,
Rara vez sintieron la pasión de la tormenta.

Luego un tranquilo, solemne placer penetrará
En lo más íntimo de tu mente;
En esa delicada aura tu espíritu sentirá
Una nueva y silenciosa suavidad.


True pleasure breathes not city air,
Nor in Art's temples dwells,
In palaces and towers where
The voice of Grandeur dwells.

No! Seek it where high Nature holds
Her court 'mid stately groves,
Where she her majesty unfolds,
And in fresh beauty moves;

Where thousand birds of sweetest song,
The wildly rushing storm
And hundred streams which glide along,
Her mighty concert form!

Go where the woods in beauty sleep
Bathed in pale Luna's light,
Or where among their branches sweep
The hollow sounds of night.

Go where the warbling nightingale
In gushes rich doth sing,
Till all the lonely, quiet vale
With melody doth ring.

Go, sit upon a mountain steep,
And view the prospect round;
The hills and vales, the valley's sweep,
The far horizon bound.

Then view the wide sky overhead,
The still, deep vault of blue,
The sun which golden light doth shed,
The clouds of pearly hue.

And as you gaze on this vast scene
Your thoughts will journey far,
Though hundred years should roll between
On Time's swift-passing car.

To ages when the earth was yound,
When patriarchs, grey and old,
The praises of their god oft sung,
And oft his mercies told.

You see them with their beards of snow,
Their robes of ample form,
Their lives whose peaceful, gentle flow,
Felt seldom passion's storm.

Then a calm, solemn pleasure steals
Into your inmost mind;
A quiet aura your spirit feels,
A softened stillness kind.


Charlotte Brontë (1816-1855)




Más poemas góticos. I Poemas de Charlotte Brontë.


Más literatura gótica:
El análisis, resumen y traducción al español del poema de Charlotte Brontë: Placer (Pleasure), fueron realizados por El Espejo Gótico. Para su reproducción escríbenos a elespejogotico@gmail.com

«El intruso»: Delmira Agustini; poema y análisis


«El intruso»: Delmira Agustini; poema y análisis.




El intruso (El intruso) es un poema de deseo y pasión de la escritora uruguaya Delmira Agustini (1886-1914), publicado originalmente en la antología de 1907: El libro blanco, y reeditado en las colecciones: Los cálices vacíos y El rosario de Eros.

El intruso, uno de los grandes poemas de amor de Delmira Agustini, es una obra que rebosa de sensualidad.

No sólo evoca la unión de los cuerpos sino el deseo de los amantes de que esa unión se prolongue en un perpetuo presente, ya sin identidades definidas, sin fronteras epidérmicas, aunque es la mujer, en este caso, Delmira Agustini, quien otorga a esa ceremonia un significado existencial; es decir, la impenetrable ecuación por la cual dos se vuelven uno, inseparablemente.



El intruso.
El intruso, Delmira Agustini (1886-1914)

Amor, la noche estaba trágica y sollozante
cuando tu llave de oro cantó en mi cerradura;
luego, la puerta abierta sobre la sombra helante,
tu sombra fue una mancha de luz y de blancura.

Todo aquí lo alumbraron tus ojos de diamante;
bebieron en mi copa tus labios de frescura,
y descansó en mi almohada tu cabeza fragante;
me encantó tu descaro y adoré tu locura.

Y hoy río si tu ríes, y canto si tú cantas;
y si tú duermes, duermo como un perro a tus plantas.
Hoy llevo hasta en mi sombra tu olor de primavera;

y tiemblo si tu mano toca la cerradura,
¡y bendigo la noche sollozante y oscura
que floreció en mi vida tu boca tempranera!
Delmira Agustini (1886-1914)




Más poemas góticos. I Poemas de Delmira Agustini.


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«La lujuria de los ojos»: Elizabeth Siddal; poema y análisis


«La lujuria de los ojos»: Elizabeth Siddal; poema y análisis.




La lujuria de los ojos (The Lust of the Eyes) es un poema prerrafaelita de la modelo y escritora inglesa Elizabeth Siddal (1829-1862), publicado en manera póstuma en la antología de 1978: Poemas de Elizabeth Siddal (Poems of Elizabeth Siddal).

Elizabeth Siddal no sólo brilló como modelo para el poeta y pintor prerrafaelita Dante Gabriel Rossetti, sino también en algunos bellos poemas. Es importante señalar que el poeta le dedicó uno de los ciclos más impresionantes de la época: La Casa de la Vida (The House of Life).

Los poemas de Elizabeth Siddal son profundamente melancólicos, con típicos rasgos y características del romanticismo, donde se impone una visión y, a la vez, trágica del mundo.

La lujuria de los ojos, uno de los mejores poemas de Elizabeth Siddal; nos presenta a uno de estos indescifrables personajes: amante desinteresado que imprevistamente trasmuta su crueldad en una de las más extraordinarias y conmovedoras muestras de afecto del romanticismo. En cierta forma, es una especie de retrato del amor y sus circunstancias.

Ya en los primeros versos se aprecia el énfasis que Elizabeth Siddal le otorga al amor como rasgo de humanidad, acaso el único que vale realmente la pena; sin embargo, lo hace de forma extraña, casi invirtiendo el proceso. La narradora sostiene que el amor siempre estará allí, burlándose de las convenciones y los ritos del cortejo, tal vez porque nos distraen de la verdadera esencia del amor en bruto: un impulso, una pulsión que nunca llega a satisfacerse y que a menudo puede destruirnos.

En cualquier caso, la autora es un ejemplo de esta filosofía. La relación entre Dante Gabriel Rossetti y Elizabeth Siddal terminó de manera trágica. Ella se quitó la vida ingiriendo una dosis letal de láudano cuando intuyó que aquel amor ya comenzaba a desgastarse, pareciéndose horrorosamente a la amistad.




La lujuria de los ojos.
The Lust of the Eyes, Elizabeth Siddal (1829-1862)

No rezo por el alma de mi Dama,
aunque antaño haya adorado su sonrisa;
Su destino final no me atormenta,
ni cuándo su belleza perderá su encanto.

Sólo me siento a los pies de mi Dama,
mirando fijo sus ojos salvajes,
sonriendo al pensar cómo mi amor huirá
cuando su radiante belleza muera.

No me atribulan las plegarias de mi Dama,
pues sordo yace nuestro Padre en el cielo.
Mi corazón late con alegre melodía
al sentir que su amor me ha sido otorgado.

Entonces, quién cerrará los ojos de mi Dama?
Quién doblará sus frágiles manos?
Alguien la asistirá cuando sus ojos lluevan,
mientras, silenciosa, camine hacia las Tierras Desconocidas?


I care not for my Lady’s soul
Though I worship before her smile;
I care not where be my Lady’s goal
When her beauty shall lose its wile.

Low sit I down at my Lady’s feet
Gazing through her wild eyes
Smiling to think how my love will fleet
When their starlike beauty dies.

I care not if my Lady pray
To our Father which is in Heaven
But for joy my heart’s quick pulses play
For to me her love is given.

Then who shall close my Lady’s eyes
And who shall fold her hands?
Will any hearken if she cries
Up to the unknown lands?


Elizabeth Siddal (1829-1862)




Poemas góticos. I Poemas de Elizabeth Siddal.


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«Íntima»: Delmira Agustini; poema y análisis


«Íntima»: Delmira Agustini; poema y análisis.




Íntima (Íntima) es un poema de amor de la escritora uruguaya Delmira Agustini (1886-1914), publicado en la antología de 1907: El libro blanco, y luego reeditado en Los cálices vacíos y El rosario de Eros.

La anticipación del placer es el mayor de los placeres. De eso se trata Íntima, de Delmira Agustini, un velado repaso por las fantasías de una mujer que imagina la primera noche de pasión con su hombre.

Con exquisita una sutileza Delmira Agustini toma las riendas del cortejo sin dejar en evidencia su posición pasiva. La plena seguridad en el devenir del deseo no necesita imposiciones.

Toda obra literaria es un proyectil lanzado hacia el futuro. Los libros viajan incansablemente hacia adelante hasta embestir al lector. Y éste, emergente privilegiado del futuro, tiene la posibilidad única de viajar hacia el pasado, hacia los pensamientos y emociones detenidos en un perpetuo presente.

Íntima, un destacado poema de amor de Delmira Agustini, nos propone uno de los retrocesos cronológicos más deliciosos de la poesía latinoamericana. Su lectura nos invita a remontar los años y sus días y noches hasta llegar a una tarde cualquiera en la habitación de una mujer.

Debemos ser cuidadosos, sigilosos, cuando veamos a la mujer sentada frente a su escritorio. Su cabello negro cae somo un río de sombras sobre el papel. El crepúsculo se apaga. La pluma se baña en tinta mientras nosotros, con absoluta discreción, nos disponemos a presenciar un instante verdaderamente íntimo.



Íntima.
Íntima, Delmira Agustini (1886-1914)

Yo te diré los sueños de mi vida
en lo más hondo de la noche azul...
Mi alma desnuda temblará en tus manos,
sobre tus hombros pesará mi cruz.

Las cumbres de la vida son tan solas,
¡tan solas y tan frías! Yo encerré
mis ansias en mi misma, y toda entera
como una torre de marfil me alcé.

Hoy abriré a tu alma el gran misterio;
ella es capaz de penetrar en mí.
En el silencio hay vértigos de abismos:
yo vacilaba, me sostengo en ti.

Muero de ensueños; beberé en tus fuentes
puras y frescas la verdad; yo sé
que está en el fondo magno de tu pecho
el manantial que vencerá mi sed.

Y sé que en nuestras vidas se produjo
el milagro inefable del reflejo...
En el silencio de la noche mi alma
llega a la tuya como un gran espejo.

¡Imagina el amor que habré soñado
en la tumba glacial de mi silencio!
Más grande que la vida, más que el sueño,
bajo el azur sin fin se sintió preso.

Imagina mi amor, mi amor que quiere
vida imposible, vida sobrehumana,
tú sabes que si pesan, si consumen
alma y sueños de olimpo en carne humana.

Y cuando frente al alma que sentía
poco el azur para bañar sus alas
como un gran horizonte aurisolado
o una playa de luz, se abrió tu alma:

¡Imagina! ¡Estrechar, vivo, radiante
el imposible! ¡La ilusión vivida!
Bendije a dios, al sol, la flor, el aire
¡la vida toda porque tú eras vida!

Si con angustia yo compré esta dicha,
¡bendito el llanto que manchó mis ojos!
¡Todas las llagas del pasado ríen
al sol naciente por sus labios rojos!

¡Ah! tú sabrás mi amor; más vamos lejos,
a través de la noche florecida;
acá lo humano asusta, acá se oye,
se ve, se siente sin cesar la vida.

Vamos más lejos en la noche, vamos
donde ni un eco repercuta en mí,
como una flor nocturna allá en la sombra
me abriré dulcemente para ti.

Delmira Agustini (1886-1914)



Más poemas de Delmira Agustini. I Poemas góticos.


Más literatura gótica:
El resumen y análisis del poema de Delmira Agustini: Íntima (Íntima) fueron realizados por El Espejo Gótico. Para su reproducción escríbenos a elespejogotico@gmail.com



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