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«Flores nocturnas»: Felicia Dorothea Hemans; poema y análisis


«Flores nocturnas»: Felicia Dorothea Hemans; poema y análisis.




Flores nocturnas (Night-Blowing Flowers) es un poema gótico de la escritora inglesa Felicia Dorothea Hemans (1793-1835), publicado en la antología de 1825: El santuario del bosque (The Forest Sanctuary).

Flores nocturnas, posiblemente uno de los mejores poemas de Felicia Dorothea Hemans, versifica sobre la existencia discreta de las delicadas flores nocturnas, las cuales pueden ser vistas aquí como una metáfora de los insomnes, de los pensamientos que afloran en la quietud y la soledad de la noche.

Felicia Dorothea Hemans evita el sentimentalismo de la época, y logra uno de sus trabajos más bellos. Flores nocturnas es un ejemplo brillante del romanticismo, y que en cierto modo refleja algunas de las principales preocupaciones de la autora, como las de muchas otras mujeres de la época: la domesticación del matrimonio y la libertad de pensamiento y acción.

Estas flores nocturnas parecen representar a la propia Felicia Hemans, una mujer casada que solo podía escribir en horas de la noche, ya liberada de sus obligaciones como esposa y madre. En esa soledad noctámbula florecen sus pensamientos, sus ideas, sus intenciones. Algunos se marchitan, otros son arrancados prematuramente, pero todos florecen en su justa medida; existen, aunque sea fugazmente y no haya nadie cerca para percibir su delicada fragancia.




Flores nocturnas.
Night-Blowing Flowers, Felicia Dorothea Hemans (1793-1825)

(Traducido al español por Sebastián Beringheli para El Espejo Gótico)


¡Hijas de la noche!, desplegándose mansamente, lentamente,
al dulce aliento de las horas sombrías,
cuando los cielos azul oscuro se ven más suaves y sagrados,
y la luz de luciérnagas brilla en las glorietas del bosque;
abriéndose a las cosas solemnes y profundas,
al sueño perseguido por el espíritu,
a los pensamientos, todos purificados
de la tierra, parecéis aliadas,
oh, flores dedicadas.

Tu, belleza velada ante la mirada de las multitudes,
guarda en tenues urnas de vestal la dulzura encerrada;
hasta que la suave luna, navegando serenamente alta,
te mire con tristeza y ternura.
Así el corazón soñador del amor
habita entre la multitud,
y en las sombras revela
el pensamiento más íntimo,
que resplandece
con su pura vida entrelazada.

Apártate de los sonidos en los que se regocija el día,
ante ningún canto triunfal tus pétalos se estremecen,
sino que envían fragancias con las voces débiles y suaves
que surgen de los arroyos ocultos, cuando todo está en calma.
Así surge la oración solitaria
mezclada con suspiros secretos,
cuando el dolor se despliega, como tú,
para llenarse de rocío celestial
en las horas silenciosas.


Children of night! unfolding meekly, slowly,
To the sweet breathings of the shadowy hours,
When dark-blue heavens look softest and most holy,
And glow-worm light is in the forest bowers;
To solemn things and deep,
To spirit-haunted sleep,
To thoughts, all purified
From earth, ye seem allied,
O dedicated flowers!

Ye, from the gaze of crowds your beauty veiling,
Keep in dim vestal urns the sweetness shrined;
Till the mild moon, on high serenely sailing,
Looks on you tenderly and sadly kind.
So doth love’s dreaming heart
Dwell from the throng apart,
And but to shades disclose
The inmost thought, which glows
With its pure life entwined.

Shut from the sounds wherein the day rejoices,
To no triumphant song your petals thrill,
But send forth odours with the faint, soft voices
Rising from hidden streams, when all is still.
So doth lone prayer arise
Mingling with secret sighs,
When grief unfolds, like you,
Her breast, for heavenly dew
In silent hours to fill.


Felicia Dorothea Hemans
(1793-1825)

(Traducido al español por Sebastián Beringheli para El Espejo Gótico)




Poemas góticos. I Poemas de la noche.


Más literatura gótica:
El análisis, traducción al español y resumen del poema de Felicia Dorothea Hemans: Flores nocturnas (Night-Blowing Flowers), fueron realizados por El Espejo Gótico. Para su reproducción escríbenos a elespejogotico@gmail.com

«La muerte de una rosa»: Katherine Mansfield; poema y análisis


«La muerte de una rosa»: Katherine Mansfield; poema y análisis.




La muerte de una rosa (The Death of a Rose) es un poema modernista de la escritora neocelandesa Katherine Mansfield (1888-1923), publicado originalmente en la edición del 1 de julio de 1901 de la revista irlandesa The Triad, y luego reeditado en la antología de 1923: Poemas (Poems).

La muerte de la rosa, uno de los grandes poemas de Katherine Mansfield, es un pieza experimental, vanguardista, en prosa, y quizás influenciada por el decadentismo, donde una mujer se dispone a observar el proceso de muerte de una rosa.

La atmósfera, el énfasis, los contornos de un estado emocional más cercano a la depresión que a la melancolía, sitúan a La muerte de la rosa de Katherine Mansfield en un pieza que bien podría pertenecer a la poesía gótica.

La narradora no solo se detiene a observar la muerte de la rosa, sino que encuentra un disfrute sádico, extrañamente atractivo, en su proceso de descomposición. En cierto modo, La muerte de la rosa está a la altura de los grandes poemas capaces de percibir esa belleza inusual —horrorosa, para la mayoría—, pero que también posee la capacidad de reflejar los rincones más oscuros de la psique humana (ver: La atracción por lo Macabro en la ficción).

Sin dudas, Edgar Allan Poe habría tenido en alta estima este notable poema de Katherine Mansfield.




La muerte de una rosa.
The Death of a Rose, Katherine Mansfield (1888-1923)

(Traducido al español por Sebastián Beringheli para El Espejo Gótico)

Es una sensación que nunca puede olvidarse, sentarse en la soledad, en la penumbra, y observar la lenta, dulce y sombría muerte de una rosa.

Oh, ver que la perfección de los pétalos perfumados cambia muy ligeramente, como si una delgada llama hubiera besado a cada uno con un cálido aliento, y donde las heridas sangraban, el color es salvajemente intenso. Tengo ante mí una rosa como esta, en un cristal delgado y transparente, y detrás de ella, un pequeño manto de hojas escarlatas. Ayer era hermosa, con cierta belleza virgen, serena, llorosa, fuerte y saludable, y el aroma era fresco y estimulante.

Hoy ese aroma es pesado, lánguido con los amores de mil cosas extrañas, que atraídas por la dorada luz de las velas llegaron en las Horas Púrpuras, las besaron ardientemente en la boca y las chuparon con hermosos labios cubiertos de lágrimas, deseo apasionado.

...Entonces ahora muere... Y yo escucho... porque debajo de cada repliegue de los pétalos yace el fantasma de una melodía muerta, tan frágil y tan completa como un rayo de luz sobre un estanque sombreado. Oh, divina y dulce rosa. Oh, muerte esquiva, exótica, deliciosamente.

Desde los tediosos sollozos y jadeos, y los gritos roncos y guturales, y los movimientos groseros, repulsivos, del cuerpo del hombre moribundo, me aparto y, sonriendo, me inclino sobre ti, y observo tu delicada muerte.


It is a sensation that can never be forgotten, to sit in solitude, in semi-darkness, and to watch the slow, sweet, shadowful death of a Rose.

Oh, to see the perfection of the perfumed petals being changed ever so slightly, as though a thin flame had kissed each with hot breath, and where the wounds bled the colour is savagely intense . . . I have before me such a Rose, in a thin, clear glass, and behind it a little spray of scarlet leaves. Yesterday it was beautiful with a certain serene, tearful, virginal beautv, it was strong and wholesome, and the scent was fresh and invigorating.

To-day it is heavy and languid with the loves of a thousand strange Things, who, lured by the gold of my candlelight, came in the Purple Hours, and kissed it hotly on the mouth, and sucked it into their beautiful lips with tearing, passionate desire.

. . . So now it dies . . . And I listen . . . for under each petal fold there lies the ghost of a dead melody, as frail and as full a as a ray of light upon a shadowed pool. Oh divine sweet Rose. Oh, exotic and elusive and deliciously vague Death.

From the tedious sobbing and gasping, and hoarse guttural screaming, and uncouth repulsive movements of the body of dying Man, I draw apart, and, smiling, I lean over you, and watch your dainty, delicate Death.

Katherine Mansfield
(1888-1923)

(Traducido al español por Sebastián Beringheli para El Espejo Gótico)




Poemas góticos. I Poemas de Katherine Mansfield.


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El análisis, traducción al español y resumen del poema de Katherine Mansfield: La muerte de una rosa (The Death of a Rose), fueron realizados por El Espejo Gótico. Para su reproducción escríbenos a elespejogotico@gmail.com

«El perfume escondido en el corazón de la rosa»: John Barlas; poema y análisis


«El perfume escondido en el corazón de la rosa»: John Barlas; poema y análisis.




El perfume escondido en el corazón de la rosa (The Perfume Hidden at the Rose's Heart) es un poema de amor del escritor inglés John Barlas (1860-1914) —seudónimo de Evelyn Douglas—, publicado en la antología de 1889: Sonetos de amor (Love Sonnets).

El perfume escondido en el corazón de la rosa, sin dudas uno de los grandes poemas de John Barlas, se aleja un poco del decadentismo típico del autor para introducirse en un plano mucho más sutil, casi profano en su perfección, donde cada pequeño aspecto de la realidad preserva un secreto escondido que solo el amor puede develar.




El perfume escondido en el corazón de la rosa.
The Perfume Hidden at the Rose's Heart, John Barlas (1860-1914)

El perfume escondido en el corazón de la rosa;
la dulzura interior de un sueño;
el grito de tristeza que se escapa en un suspiro,
el amor en un beso; la contraparte espiritual
de un súbito movimiento del ojo,
o las luces que en los labios nacen y mueren, llamadas sonrisas:
Busca en tu pecho lo más sagrado
que mora en tus pensamientos, realizándolos,
un alma en el cuerpo de tu habla:
Luego yo en ti, tú en mí, superficial,
y el cielo en ambos, y ambos al alcance del cielo,
cielos en nuestro corazón y cielos a nuestro lado.


The perfume hidden at the rose's heart;
The inner sweetness of a dream; the cry
Of sorrow that escapes within a sigh,
The love within a kiss; the spiritual counterpart
Of a swift meaning motion of the eye,
Or lights that on the lips are born and die,
Named smiles:--all this to me and more thou art.
Search in thy breast, and see what holiest thing
Dwells inmost of thy thoughts, fulfilling each,
A soul unto the body of thy speech:
Then I in thee, as thou in me, shall sing,
And heaven in both, and both in heaven's reach--
Skies in our heart and skies about our wing.


John Barlas
(1860-1914)




Poemas góticos. I Poemas de John Barlas.


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«El espectro de la rosa»: Théophile Gautier; poema y análisis


«El espectro de la rosa»: Théophile Gautier; poema y análisis.




El espectro de la rosa (Le Spectre de la Rose) es un poema del romanticismo del escritor francés Théophile Gautier (1811-1872), publicado en la antología de 1838: La comedia de la muerte (La Comédie de la mort).

El espectro de la rosa, probablemente uno de los poemas de Théophile Gautier más destacados, regresa sobre un símbolo fundamental del romanticismo: la rosa, aquella flor capaz de representar al amor y a la muerte como extremos de un mismo principio.



El espectro de la rosa.
Le Spectre de la Rose, Théophile Gautier (1811-1872)

Levanta el párpado cerrado,
tocado por un sueño virginal,
soy el espectro de la rosa
que ayer has vestido en el baile.
Me adornaste con cuentas de plata,
y en la fiesta estrellada
bailamos juntos toda la noche.

Oh tú, que de mi muerte has sido la causa,
sin que puedas alejarlo,
toda la noche mi espectro rosado
junto a tu lecho vendrá a bailar.
Pero no temas nada,
no quiero misas ni calma;
este ligero perfume es mi alma,
y mi hogar es el paraíso.

Mi destino es digno de envidia:
por una muerte tan hermosa,
más de uno daría la vida,
porque tu cuello tengo por tumba,
y en el alabastro donde reposo,
un poeta con su beso llora:
Aquí yace una rosa
de la que un rey estaría celoso.


Soulève ta paupière close
Qu’effleure un songe virginal,
Je suis le spectre d’une rose
Que tu portais hier au bal.
Tu me pris encore emperlée
Des pleurs d’argent de l’arrosoir,
Et parmi la fête étoilée
Tu me promenas tout le soir.

Ô toi qui de ma mort fus cause,
Sans que tu puisses le chasser,
Toute la nuit mon spectre rose
À ton chevet viendra danser.
Mais ne crains rien, je ne réclame
Ni messe ni De Profundis;
Ce léger parfum est mon âme,
Et j’arrive du paradis.

Mon destin fut digne d’envie:
Pour avoir un trépas si beau
Plus d’un aurait donné sa vie,
Car j’ai ta gorge pour tombeau,
Et sur l’albâtre où je repose
Un poète avec un baiser
Écrivit: Ci-gît une rose
Que tous les rois vont jalouser.


Théophile Gautier
(1811-1872)




Poemas góticos. I Poemas de Théophile Gautier.


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«Dos rosas rojas a través de la luna»: William Morris; poema y análisis


«Dos rosas rojas a través de la luna»: William Morris; poema y análisis.




Dos rosas rojas a través de la luna (Two Red Roses Across the Moon) —también publicado en español como: Dos rosas rojas cruzan la luna— es un poema de amor del escritor inglés William Morris (1834-1896), publicado en la antología de 1858: La defensa de Ginebra y otros poemas (The Defence of Guenevere, and other Poems).

Dos rosas rojas a través de la luna, uno de los grandes poemas de amor de William Morris, combina algunos elementos clásicos del Romanticismo con el estilo arcaico, casi medieval, de la poesía prerrafaelita.

El título, que se repite una y otra vez a lo largo del poema, se refiere en realidad a la imagen del escudo de armas de un caballero. Recordemos que la temática medieval está fuertemente presente en los poemas de William Morris. De hecho, es lícito suponer que el caballero de Dos rosas rojas a través de la luna es el mismo que aparece en: La melodía de las siete torres (The Tune of the Seven Towers); aunque en esta ocasión no debe sucumbir ante el encanto de una poderosa hechicera, sino ante la urgencia de regresar a los brazos de la mujer amada.

No obstante, es probable que esa imagen perpetrada por William Morris, sumamente poderosa y frecuente en la heráldica, cumpla una función mucho más compleja y profunda que la que habitualmente se le asigna.




Dos rosas rojas a través de la luna.
Two Red Roses Across the Moon, William Morris (1834-1869)

Había una dama que en un gran salón vivía,
de ojos grandes, apariencia alta y esbelta;
que siempre cantaba de mediodía en mediodía,
Dos rosas rojas a través de la luna.

Cierta vez un caballero llegó cabalgando
en primavera, cuando los caminos estaban resecos;
y oyó a la dama cantar al mediodía,
Dos rosas rojas a través de la luna.

Sin embargo, no se detuvo del todo,
montó al galope más allá del salón;
y dejó a la dama cantando al mediodía,
Dos rosas rojas a través de la luna.

Porque, de hecho, la batalla pronto se dispuso,
y el escarlata y el azul llegaron a encontrarse,
y así montó hasta el próximo y cálido mediodía;
Dos rosas rojas a través de la luna.

Pero el combate se dispersó de colina en colina,
de molino en molino;
y se dijo a sí mismo, mientras se acercaba el mediodía,
Dos rosas rojas a través de la luna.

Apenas podía verse entre el escarlata y el azul
un yelmo o un zapato dorado;
entonces gritó, mientras la batalla recrudecía al mediodía,
¡Dos rosas rojas a través de la luna!

En verdad el oro perforó a través
de las lanzas teñidas de azul y escarlata;
y clamaron, al ser cortadas al mediodía,
¡Dos rosas rojas a través de la luna!

Pensé que se detenía cuando cabalgó de nuevo
por el salón, aunque empapado y sucio por lluvia;
y sus labios fueron capturados para besarlos al mediodía,
Dos rosas rojas a través de la luna.

Bajo el signo de mayo ella se inclinó ante la corona,
todo era dorado, nada de color marrón;
y entonces los cuernos soplaron en el salón al mediodía,
Dos rosas rojas a través de la luna.


There was a lady lived in a hall,
Large of her eyes, and slim and tall;
And ever she sung from noon to noon,
Two red roses across the moon.

There was a knight came riding by
In early spring, when the roads were dry;
And he heard that lady sing at the noon,
Two red roses across the moon.

Yet none the more he stopp'd at all,
But he rode a-gallop past the hall;
And left that lady singing at noon,
Two red roses across the moon.

Because, forsooth, the battle was set,
And the scarlet and blue had got to be met,
He rode on the spur till the next warm noon:
Two red roses across the moon.

But the battle was scatter'd from hill to hill,
From the windmill to the watermill;
And he said to himself, as it near'd the noon,
Two red roses across the moon.

You scarce could see for the scarlet and blue,
A golden helm or a golden shoe:
So he cried, as the fight grew thick at the noon,
Two red roses across the moon!

Verily then the gold bore through
The huddled spears of the scarlet and blue;
And they cried, as they cut them down at the noon,
Two red roses across the moon!

I trow he stopp'd when he rode again
By the hall, though draggled sore with the rain;
And his lips were pinch'd to kiss at the noon
Two red roses across the moon.

Under the may she stoop'd to the crown,
All was gold, there was nothing of brown;
And the horns blew up in the hall at noon,
Two red roses across the moon.


William Morris
(1793-1864)




Poemas góticos. I Poemas de William Morris.


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«La rosa enferma»: William Blake; poema y análisis


«La rosa enferma»: William Blake; poema y análisis.




La rosa enferma (The Sick Rose) es un poema del romanticismo del escritor inglés William Blake (1757-1827), publicado en la antología de 1794: Canciones de inocencia y experiencia (Songs of Innocence and of Experience).

La rosa enferma, sin dudas uno de los mejores poemas de William Blake, es también uno de los más enigmáticos de su producción literaria. La rosa acaso representa al aspecto divino del ser, mientras que el gusano, que se ceba en sus pétalos, tal vez simboliza al hombre material, capaz de consumir incluso su propia divinidad.




La rosa enferma.
The Sick Rose, William Blake (1757-1827)

Oh, rosa, estás enferma,
el gusano invisible,
que vuela en la noche,
en el ulular del viento,
descubrió tu lecho
de alegría escarlata,
y su oscuro y secreto amor
consume tu vida.


O Rose thou art sick.
The invisible worm,
That flies in the night
In the howling storm:

Has found out thy bed
Of crimson joy:
And his dark secret love
Does thy life destroy.


William Blake
(1757-1827)




Poemas góticos. I Poemas de William Blake.


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«Me gustó tanto la primavera»: Charlotte Mew; poema y análisis


«Me gustó tanto la primavera»: Charlotte Mew; poema y análisis.




Me gustó tanto la primavera (I So Liked Spring) es un poema de amor de la escritora inglesa Charlotte Mew (1869-1928), publicado en la antología de 1916: La novia del granjero (The Farmer's Bride).

Me gustó tanto la primavera, uno de los mejores poemas de Charlotte Mew, refleja los sentimientos de una mujer que recuerda la felicidad de una primavera pasada y la soledad de la actual; sin rencor, nostalgia o remordimiento: simplemente una temporada que vale la pena recordar.



Me gustó tanto la primavera.
I So Liked Spring, Charlotte Mew (1869-1928)

Me gustó tanto la primavera pasada
porque tu estuviste aquí;
y también el zorzal
que tanto te encantaba oír;
por eso me gustó tanto.

Este año será diferente,
ya no pienso en ti,
pero me gustará la primavera
porque es simplemente primavera,
como hace el zorzal.


I so liked Spring last year
Because you were here; —
The thrushes too —
Because it was these you so liked to hear —
I so liked you.

This year's a different thing, —
I'll not think of you.
But I'll like Spring because it is simply Spring
As the thrushes do.


Charlotte Mew (1869-1928)




Poemas góticos. I Poemas de Charlotte Mew.


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«Los comedores de loto»: Alfred Tennyson; poema y análisis


«Los comedores de loto»: Alfred Tennyson; poema y análisis.




Los comedores de loto (The Lotos-Eaters) —a veces traducido al español como Los lotófagos— es un poema del romanticismo del escritor inglés Alfred Tennyson (1809-1892), publicado en la antología de 1833: Poemas (Poems).

Los comedores de loto, sin dudas uno de los mejores poemas de Alfred Tennyson, y probablemente el que reúne en sus versos todas las características del romanticismo, describe la inquietante aventura de un grupo de marineros, quienes luego de probar los pétalos de la flor de loto, logran entrar en un estado alterado de consciencia, aislándose así dentro de sus propias fantasías.

Esta intensa fuga de la realidad es extremadamente seductora. Los comedores de loto realmente quieren abandonar la realidad, las preocupaciones mundanas, y sobre todo ese estado de ensimismamiento, de insoportable languidez, propio de la filosofía del romanticismo, y de esta forma hundirse para siempre en el olvido.

Sin embargo, esta separación, o quiebre, con la realidad, no es del todo completo. Si bien cada uno de los comedores de loto está aislado dentro de su propia fantasía, la fuga se realiza en grupo, en comunidad, una especie de hermandad que, al final del poema, consigue abandonar las penas del mundo.

A continuación les dejamos la mejor traducción al español de Los comedores de loto de Alfred Tennyson, realizada por el gran traductor argentino Juan Rodolfo Wilcock.




Los comedores de loto.
The Lotos-Eaters, Alfred Tennyson (1809-1892)

Dulce música hay aquí, cuya cadencia es más suave que el descenso de los pétalos de las rosas, deshojadas sobre la hierba, o el rocío nocturno sobre las aguas quietas entre paredes de sombrío granito, en un desfiladero brillante; música que cae sobre el espíritu más suavemente que los cansados párpados sobre los ojos cansados; música que nos trae un dulce sueño desde los cielos bienaventurados. Aquí hay musgos frescos y profundos, y entre los musgos trepan las hiedras, y las flores de largos pétalos lloran sobre el arroyo, y la amapola pende soñolienta de los abruptos arrecifes.

¿Por qué soportar la fatiga, y consumirnos enteramente en la aguda aflicción, cuando todas las cosas descansan de su cansancio? Todas las cosas tienen descanso; por qué sólo nosotros nos esforzaremos, sólo nosotros, que somos las cosas principales; por qué gemiremos perpetuamente, arrojados de una tristeza a otra y nunca plegaremos nuestras alas, ni cesaremos nuestros peregrinajes, ni bañaremos nuestras frentes en el sagrado bálsamo del sueño; ni escucharemos lo que canta el íntimo espíritu: “No hay más alegría que el reposo”. ¿Por qué sólo nosotros nos esforzaremos, si somos la bóveda y la corona de las cosas?

¡Mirad! En medio del bosque, la hoja plegada de los brotes es solicitada por los vientos, sobre su misma rama, y allí crece y verdece, y de nada cuida, bañada por el sol a mediodía, y nocturnamente alimentada de rocío en la luz lunar; y cuando amarillea, cae, y desciende flotando por el aire. Mirad: endulzada por la luz estival, la jugosa manzana, excedida en su madurez, cae en la noche silenciosa de otoño. Y durante su espacio de días prefijados, la flor madura en su lugar, madura y se marchita, y cae, y no se fatiga, hondamente enraizada al fructífero suelo.

Odioso es el cielo azul oscuro, abovedado sobre el mar azul oscuro. La muerte es el término de la vida; ¿por qué sólo las fatigas ocuparán nuestra vida? Dejadnos solos. El tiempo avanza velozmente, y muy pronto enmudecerán nuestros labios. Dejadnos solos. ¿Qué cosa durará? Todo nos es arrebatado, y se convierte en porciones y partículas del temible pasado. Dejadnos solos. ¿Qué placer podemos hallar luchando contra el mal? ¿Qué paz hay en la superación eterna de las olas ascendentes? Todas las cosas tienen descanso, y maduran hacia la tumba, en silencio maduran, caen, y cesan; dadnos el largo reposo de la muerte, la oscura muerte, o la felicidad de los sueños.

¡Qué hermoso sería, oyendo la corriente que desciende, y con los ojos entrecerrados, adormecerse eternamente en un semiensueño! Soñar y soñar, como aquella luz ambarina, que nos abandona aún esa mata de mirra en la colina; oír las susurrantes palabras de los compañeros y comer los lotos, día tras día; contemplar los rizos crespos de la playa, y las tiernas líneas ondulantes de la espuma cremosa; entregar totalmente nuestros espíritus y nuestros corazones a la influencia de una amable melancolía; pensar y reflexionar, y vivir nuevamente en la memoria, con todos esos antiguos rostros de nuestra infancia, ya cubiertos por un montículo de hierba, dos manojos de polvo blanco encerrados en una urna de bronce.

Amable es la memoria de nuestras vidas conyugales, y amable el último abrazo de nuestras mujeres, y sus calientes lágrimas; pero todo ha sufrido un cambio; porque seguramente nuestros hogares están ahora fríos, nuestros hijos nos heredan, nuestro aspecto es extraño, y llegaríamos como fantasmas a turbar la alegría. O quizá los atrevidos príncipes de la isla han consumido ya nuestro patrimonio, y ante ellos canta el juglar los diez años de guerra de Troya, y nuestros grandes actos, como si fueran cosas semiolvidadas. ¿Habrá confusión en la pequeña isla? Que lo deshecho permanezca deshecho. Los Dioses son difíciles de reconciliar; es trabajoso instituir nuevamente el orden. Y hay confusión peor que la muerte, obstáculo sobre obstáculo, sufrimiento sobre sufrimiento, larga labor hasta la senectud, dolorosa obligación para estos corazones gastados por tantas guerras, y estos ojos nublados por el constante escrutinio de las estrellas conductoras.

Pero aquí, reclinados sobre lechos de amaranto y mandrágora, qué dulce –mientras las cálidas brisas nos acunan, flotando levemente- con tranquilos párpados entrecerrados, debajo de un cielo oscuro y sagrado, contemplar el largo río brillante que vierte sus aguas lentas desde la purpúrea colina –escuchar los húmedos ecos repitiéndose de caverna en caverna a través de la vid enmarañada-, contemplar el agua esmeraldina que cae entre tantas divinas guirnaldas de tejido acanto. Oír tan solo y ver la lejana espuma centelleante del mar; tan sólo oírla sería hermoso, extendidos debajo de los pinos.

Los Lotos florecen debajo de los estériles riscos, los Lotos brotan en cada fluctuante riachuelo; todo el día sopla suavemente el viento con dulcísimo sonido; a través de cada caverna vacía y cada sendero solitario, girando y girando, vuela el polen amarillo del Loto sobre las llanuras perfumadas.

Bastante hemos conocido la acción y el movimiento; hemos rodado a babor, rodado a estribor, cuando el oleaje se agitaba libremente, cuando el monstruo turbulento escupía sobre el mar sus fuentes de espuma. Hagamos un juramento, y mantengámoslo con constancia, de vivir en el vano país del Loto, y yacer reclinados y reunidos sobre las colinas, como los Dioses, indiferentes ante la humanidad. Ellos yacen junto al néctar, y los relámpagos nacen muy por debajo de ellos, sobre los valles, y las nubes se encrespan levemente en torno de sus casas doradas, circundadas por un mundo resplandeciente; allí sonríen en secreto, contemplando las tierras desoladas, la sequía y el hambre, plagas y terremotos, abismos rugientes y arenas incendiadas, combates clamorosos, ciudades en llamas, barcos que naufragan, y manos que rezan. Pero ellos sonríen, y descubren una música que asciende, centrada en un canto doloroso, un lamento y una antigua historia de injusticias, como una historia sin mayor sentido, aunque las palabras son terribles; donde se canta la raza oprimida de los hombres que aran la tierra, plantan la semilla, y cosechan el grano con interminable fatiga, ahorrando su pequeño diezmo anual de trigo, de vino, de aceite; hasta que perecen, y sufren –algunos, se murmura- en el hondo infierno, sufren eterna angustia, y otros descansan en los valles Elíseos, reposando sus fatigados miembros sobre macizos de asfódelo.

Seguramente, el ensueño es más dulce que la acción, y la costa más dulce que las fatigas en el profundo centro del océano, y el viento y las olas, y el remo; ¡oh descansad, hermanos marineros, ya no navegaremos más!


"Courage!" he said, and pointed toward the land,
"This mounting wave will roll us shoreward soon."
In the afternoon they came unto a land
In which it seemed always afternoon.
All round the coast the languid air did swoon,
Breathing like one that hath a weary dream.
Full-faced above the valley stood the moon;
And like a downward smoke, the slender stream
Along the cliff to fall and pause and fall did seem.

A land of streams! some, like a downward smoke,
Slow-dropping veils of thinnest lawn, did go;
And some thro' wavering lights and shadows broke,
Rolling a slumbrous sheet of foam below.
They saw the gleaming river seaward flow
From the inner land: far off, three mountain-tops,
Three silent pinnacles of aged snow,
Stood sunset-flush'd: and, dew'd with showery drops,
Up-clomb the shadowy pine above the woven copse.

The charmed sunset linger'd low adown
In the red West: thro' mountain clefts the dale
Was seen far inland, and the yellow down
Border'd with palm, and many a winding vale
And meadow, set with slender galingale;
A land where all things always seem'd the same!
And round about the keel with faces pale,
Dark faces pale against that rosy flame,
The mild-eyed melancholy Lotos-eaters came.

Branches they bore of that enchanted stem,
Laden with flower and fruit, whereof they gave
To each, but whoso did receive of them,

And taste, to him the gushing of the wave
Far far away did seem to mourn and rave
On alien shores; and if his fellow spake,
His voice was thin, as voices from the grave;
And deep-asleep he seem'd, yet all awake,
And music in his ears his beating heart did make.

They sat them down upon the yellow sand,
Between the sun and moon upon the shore;
And sweet it was to dream of Fatherland,
Of child, and wife, and slave; but evermore
Most weary seem'd the sea, weary the oar,
Weary the wandering fields of barren foam.
Then some one said, "We will return no more";
And all at once they sang, "Our island home
Is far beyond the wave; we will no longer roam."

Choric Song:


There is sweet music here that softer falls
Than petals from blown roses on the grass,
Or night-dews on still waters between walls
Of shadowy granite, in a gleaming pass;
Music that gentlier on the spirit lies,
Than tir'd eyelids upon tir'd eyes;
Music that brings sweet sleep down from the blissful skies.
Here are cool mosses deep,
And thro' the moss the ivies creep,
And in the stream the long-leaved flowers weep,
And from the craggy ledge the poppy hangs in sleep.

Why are we weigh'd upon with heaviness,
And utterly consumed with sharp distress,
While all things else have rest from weariness?
All things have rest: why should we toil alone,
We only toil, who are the first of things,
And make perpetual moan,
Still from one sorrow to another thrown:
Nor ever fold our wings,
And cease from wanderings,
Nor steep our brows in slumber's holy balm;
Nor harken what the inner spirit sings,
"There is no joy but calm!"
Why should we only toil, the roof and crown of things?

Lo! in the middle of the wood,
The folded leaf is woo'd from out the bud
With winds upon the branch, and there
Grows green and broad, and takes no care,
Sun-steep'd at noon, and in the moon
Nightly dew-fed; and turning yellow
Falls, and floats adown the air.
Lo! sweeten'd with the summer light,
The full-juiced apple, waxing over-mellow,
Drops in a silent autumn night.
All its allotted length of days
The flower ripens in its place,
Ripens and fades, and falls, and hath no toil,
Fast-rooted in the fruitful soil.

Hateful is the dark-blue sky,
Vaulted o'er the dark-blue sea.
Death is the end of life; ah, why
Should life all labour be?
Let us alone. Time driveth onward fast,
And in a little while our lips are dumb.
Let us alone. What is it that will last?
All things are taken from us, and become
Portions and parcels of the dreadful past.
Let us alone. What pleasure can we have
To war with evil? Is there any peace
In ever climbing up the climbing wave?
All things have rest, and ripen toward the grave
In silence; ripen, fall and cease:
Give us long rest or death, dark death, or dreamful ease.

How sweet it were, hearing the downward stream,
With half-shut eyes ever to seem
Falling asleep in a half-dream!
To dream and dream, like yonder amber light,
Which will not leave the myrrh-bush on the height;
To hear each other's whisper'd speech;
Eating the Lotos day by day,
To watch the crisping ripples on the beach,
And tender curving lines of creamy spray;
To lend our hearts and spirits wholly
To the influence of mild-minded melancholy;
To muse and brood and live again in memory,
With those old faces of our infancy
Heap'd over with a mound of grass,
Two handfuls of white dust, shut in an urn of brass!

Dear is the memory of our wedded lives,
And dear the last embraces of our wives
And their warm tears: but all hath suffer'd change:
For surely now our household hearths are cold,
Our sons inherit us: our looks are strange:
And we should come like ghosts to trouble joy.
Or else the island princes over-bold
Have eat our substance, and the minstrel sings
Before them of the ten years' war in Troy,
And our great deeds, as half-forgotten things.
Is there confusion in the little isle?
Let what is broken so remain.
The Gods are hard to reconcile:
'Tis hard to settle order once again.
There is confusion worse than death,
Trouble on trouble, pain on pain,
Long labour unto aged breath,
Sore task to hearts worn out by many wars
And eyes grown dim with gazing on the pilot-stars.

But, propt on beds of amaranth and moly,
How sweet (while warm airs lull us, blowing lowly)
With half-dropt eyelid still,
Beneath a heaven dark and holy,
To watch the long bright river drawing slowly
His waters from the purple hill--
To hear the dewy echoes calling
From cave to cave thro' the thick-twined vine--
To watch the emerald-colour'd water falling
Thro' many a wov'n acanthus-wreath divine!
Only to hear and see the far-off sparkling brine,
Only to hear were sweet, stretch'd out beneath the pine.

The Lotos blooms below the barren peak:
The Lotos blows by every winding creek:
All day the wind breathes low with mellower tone:
Thro' every hollow cave and alley lone
Round and round the spicy downs the yellow Lotos-dust is blown.
We have had enough of action, and of motion we,
Roll'd to starboard, roll'd to larboard, when the surge was seething free,
Where the wallowing monster spouted his foam-fountains in the sea.
Let us swear an oath, and keep it with an equal mind,
In the hollow Lotos-land to live and lie reclined
On the hills like Gods together, careless of mankind.
For they lie beside their nectar, and the bolts are hurl'd
Far below them in the valleys, and the clouds are lightly curl'd
Round their golden houses, girdled with the gleaming world:
Where they smile in secret, looking over wasted lands,
Blight and famine, plague and earthquake, roaring deeps and fiery sands,
Clanging fights, and flaming towns, and sinking ships, and praying hands.
But they smile, they find a music centred in a doleful song
Steaming up, a lamentation and an ancient tale of wrong,
Like a tale of little meaning tho' the words are strong;
Chanted from an ill-used race of men that cleave the soil,
Sow the seed, and reap the harvest with enduring toil,
Storing yearly little dues of wheat, and wine and oil;
Till they perish and they suffer--some, 'tis whisper'd--down in hell
Suffer endless anguish, others in Elysian valleys dwell,
Resting weary limbs at last on beds of asphodel.
Surely, surely, slumber is more sweet than toil, the shore
Than labour in the deep mid-ocean, wind and wave and oar;
O, rest ye, brother mariners, we will not wander more.


Alfred Tennyson (1809-1892)




Poemas góticos. I Poemas de Alfred Tennyson.


Más literatura gótica:
El análisis, traducción al español y resumen del poema de Alfred Tennyson: Los comedores de loto (The Lotos-Eaters), fueron realizados por El Espejo Gótico. Para su reproducción escríbenos a elespejogotico@gmail.com

El significado secreto de las flores


El significado secreto de las flores.




Hace algún tiempo hablamos del Lenguaje de las Flores, a veces llamado Florigrafía; especie de alfabeto críptico que en vez de utilizar letras para comunicar un mensaje se apoya en los distintos tipos de flores.

Las flores son utilizadas como símbolos desde hace milenios; participan en emblemas, banderas, religiones de todo el mundo. La aparición de una rosa, por ejemplo, dentro de un texto o una ilustración medieval, nunca es caprichosa ni persigue ambiciones estéticas. Las flores sirven para enfatizar lo escrito y a veces como refuerzo de ciertas ideas difíciles de trasmitir con palabras.

Si bien las flores son utilizadas hasta el hartazgo en los mitos bíblicos, en general para redondear conceptos, fue William Shakespeare el primero en divulgar el significado secreto de cada flor en particular.

Sus obras más paradigmáticas al respecto son Hamlet (Hamlet), donde Ofelia explica el significado simbólico de las violetas, margaritas, la flor de hinojo, de romero y aguileña, entre otras; o El cuento de invierno (The Winter's Tale), donde Perdita organiza ramos de narcisos y prímulas para comunicarse con sus amigas.

Otras autoras también emplearon a las flores para trasmitir mensajes codificados en sus obras. Las tres más notables son Jane Austen, Charlotte Brontë y Emily Brontë; quienes en definitiva inauguraron el interés victoriano por la florigrafía.

Ramos de flores, bouquets y distintos arreglos florales sirvieron para trasmitir mensajes codificados, particularmente entre amantes. Esto le permitió a las personas expresar sus sentimientos en una época en dónde rara vez se hablaba de estos temas en voz alta.

Naturalmente, para que este alfabeto floral fuese eficaz era necesario que ambas partes conocieran al detalle el significado secreto de cada flor, el cual podía variar según su cantidad, disposición, tono de color, y sobre todo el contexto floral en el que se las incluía.

Por ejemplo, dos ramos de rosas rojas con la misma cantidad de flores pero con una de ellas invertida cambiaba por completo el significado del mensaje.

De este modo, los victorianos se armaron con breves pero esenciales diccionarios de flores. Joseph Hammer-Purgstall publicó con gran éxito su Diccionario del lenguaje de las flores (Dictionnaire du language des fleurs) en 1809; pero la verdadera precursora en revelar estos secretos relacionados con el amor fue Louis Cortambert, quien publicó en 1819 El lenguaje de las flores (Le langage des fleurs), probablemente el primer diccionario de florigrafía en despejar dudas y explicar claramente el sentido simbólico de cada flor.

Enviarle flores a alguien dejó de ser una simple cortesía para transformarse en un elaborado sistema de comunicación. Los talking bouquets, o arreglos parlantes, incluso se adaptaron para su uso personal como accesorio de moda en vestidos y trajes de gala; de tal forma que quien los usaba podía expresar su estado emocional sin siquiera emitir una palabra.

Este extraño hábito generó una tremenda obsesión. Al igual que había ocurrido con las kenningar escandinavas, metáforas que fueron haciéndose tan oscuras que ya nadie pudo desentrañar su significado, el código de las flores alcanzó un grado de complejidad notable.

A esto hay que añadirle una complicación adicional. Muchas veces el significado de las flores se relacionaba con la apariencia e incluso el comportamiento de la planta en cuestión.

La mimosa, por ejemplo, perteneciente a la subfamilia de las mimosóideas, representaba paradójicamente a la castidad; no por su color, sino debido al hábito de cerrar sus hojas durante la noche o bien cuando son tocadas.

O los gladiolos, cuyo nombre proviene del gladio, la espada corta de los gladiadores, cuyo significado era: atraviesas mi corazón.

De todas las flores, las rosas se llevan la mayor porción de interpretaciones posibles. La rosa roja expresaba el amor romántico, pero si se les dejaba las espinas entonces aludían a Cristo, detalle que sin dudas habrá generado más de una confusión.

También resultaba peligroso enviarle rosas de cinco pétalos a una mujer. ¿Por qué? Porque estas representaban las cinco heridas de la crucifixión. Lo mismo ocurría con rosas de tono más claro, que implicaban un grado de afecto más bien fraternal. O las rosas blancas, símbolo de virtud; las rosas amarillas, emblemas de amistad y devoción. Las rosas más oscuras, e incluso las rosas negras pintadas, siempre estuvieron asociadas a la magia negra pero también al deseo en estado puro.

Como vemos, fue necesario actualizarse permanentemente en los códigos de las flores, de otro modo se podía caer fácilmente en interpretaciones erróneas.

Las imprentas del siglo XIX ardieron al ritmo de las flores. Se publicó una cantidad impresionante de libros que explicaban el significado de las flores. La mayoría de ellos se perdió en el olvido, sin embargo, algunos sobrevivieron hasta nuestros días: Emblemas florales (Floral Emblems, Henry Phillips, 1825); Diccionario de Flora (Flora's Dictionary, Elizabeth Wirt, 1829); La guirnalda de Flora (The Garland of Flora, Dorothea Dix, 1829); Intérprete de Flora (Flora's Interpreter, Sarah Josepha Hale, 1832); El lenguaje de las flores (The Language of Flowers, Frederic Shoberl, 1834); El sentimiento de las flores o El lenguaje de Flora (The Sentiment of Flowers or Language of Flora, Robert Tyas, 1836); El léxico de Flora (Flora's Lexicon, Catharine H. Waterman Esling, 1839); El libro floral de las damas (The Lady's Book of Flowers, Lucy Hooper, 1841); El florero (The Flower Vase, Sarah Carter Edgarton Mayo, 1844); El adivino de las flores (The Floral Fortune Teller, misma autora, 1846); y el más popular de todos, que de hecho aún se imprime en nuestros días: El lenguaje de las flores (The Language of Flowers), de Kate Greenaway, editado en 1884.

Incluso Edgar Allan Poe se vio arrastrado hacia la obsesión por el código de las flores. Uno de sus grandes amores secretos, la poetisa Frances Sargent Osgood, publicó dos obras notables al respecto: La poesía de las flores o las flores en la poesía (The Poetry of Flowers and Flowers of Poetry, 1841) y La ofrenda floral (The Floral Offering, 1860).

Hay que decir que, años antes, más precisamente en 1831, Edgar Allan Poe había aclarado su posición con respecto al idioma de las flores en el poema: Israfel (Israfel):


Sí, tuyo es el Cielo,
pero este es un mundo de dulce amargura,
nuestras flores son sólo flores...



(Yes, Heaven is thine; but this
Is a world of sweets and sours;
Our flowers are merely flowers)


Hasta aquí repasamos brevemente la historia del lenguaje de las flores; pasemos ahora a su significado.

Desde luego que el significado que se le asigna a cada flor varía notablemente de autor en autor. Las asociaciones posibles son muchas, tal como queda claro en los cientos de diccionarios florales de aquella época. No obstante, existe cierto consenso acerca del significado de las flores más importantes.

Aquí les dejamos una lista con el significado concreto de cada flor en particular:


Adelfa; también conocida como laurel de flor, rosa laurel, baladre o trinitaria (nerium oleander): cuidado.

Almendro (amygdalus communis): indiscresión.

Aloe (aloe vera): aflicción; relacionada a la pérdida de un ser querido.

Amapola (papaver): extravagancia.

Ave del Paraíso (strelitzia reginae): magnificencia.

Azalea (rhododenron): pasión frágil, pasajera, efímera.

Cala (zantedeschia aetiopica) modestia.

Caléndula (calendula): lamentación.

Camelia (camellia): mi destino está en tus manos.

Campanilla (galanthus): consuelo y esperanza.

Capuchina (tropaeolum majus): patriotismo.

Clavel rosa (dianthus caryophyllus): nunca te olvidaré.

Clavel rojo: Mi corazón está roto.

Clavel blanco: Dulzura.

Clavel amarillo: Desdén.

Crisantemo (chrysanthemum): verdad.

Dalia (dahlia): dignidad.

Diente de león (taraxacum): oráculo, pronóstico.

Eucalipto (eucalyptus): protección.

Fresia (freesia): amistad duradera.

Fucsia; también llamada aros de la reina (fuchsia): amor humilde.

Gardenia (gardenia): refinamiento.

Geranio (plargonium): amistad sincera.

Gerbera (gerbera): alegría.

Girasol (helianthus annuus): falsedad, fraude.

Gladiolo (gladiolus): atraviesas mi corazón.

Hibisco (hibiscus): delicada belleza.

Hortensia (hydrangea): pasión muerta.

Impaciencia (impatiens): impaciencia, irritabilidad.

Iris (iris): mensaje.

Jacinto azul (hyacinthus orientalis): constancia.

Jacinto púrpura: perdóname.

Jacinto blanco: belleza.

Jazmín (jasminum officinale): amabilidad.

Laurel (laurus nobilis): gloria, éxito.

Lavanda (lavandula): desconfianza.

Lila (syringa): primer amor.

Limón (citrus limon): entusiasmo.

Lirio (lilum): majestad.

Lirio del Valle (convallaria majalis): felicidad.

Lluvia de oro; también llamado laburno, citiso o falso ébano (laburnum anagyroides): pensativo.

Madreselva (lonicera): devoción.

Magnolia (magnolia): dignidad.

Margarita (bellis): inocencia.

Mimosa (mimosa): castidad, sensibilidad.

Muérdago (viscum): obstáculos.

Naranja (pittosporum undulatum): falsedad.

Narciso (narcissus): nuevo comienzo.

Narciso jonquilla (narcissus jonquilla): deseo.

Nomeolvides (myosotis): no me olvides.

Orquídea (orchidaceae): refinamiento.

Peonia (paeonia): ira.

Petunia (petunia): presencia.

Ranúnculo (ranunculus): radiante.

Rododendro (rhododendron): alerta.

Rosa (rosa): amor romántico.

Rosa amarilla: fraternal, y a veces infidelidad.

Rosa blanca: virtud.

Rosa naranja: fascinación.

Rosa pálida: austeridad.

Rosa púrpura: encantamiento.

Rose roja: pasión, confesión.

Rosa rosada: gracia.

Santa Rita; también llamada: alcatraz, cala de Etiopía, lirio de agua (bougainvillea spectabilis): pasión.

Tulipán (tulipa): declaración.

Velo de novia; también llamada Nube, Gisófila o Paniculata (gypsophila paniculata): amor eterno.

Violeta (viola): trabajo.

Wisteria (wisteria): bienvenida.



Leyendas urbanas. I Relatos victorianos.


Más literatura gótica:
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«Duerme ahora el pétalo carmesí»: Alfred Tennyson; poema y análisis


«Duerme ahora el pétalo carmesí»: Alfred Tennyson; poema y análisis.




Duerme ahora el pétalo carmesí (Now Sleeps the Crimson Petal) es un poema de amor del escritor inglés Alfred Tennyson (1809-1892), publicado originalmente en la antología de 1847: La princesa: miscelánea (The Princess: A Medley).

Además de ser uno de los grandes poemas de Alfred Tennyson, Duerme ahora el pétalo carmesí se encuentra entre los mejores poemas del romanticismo tardío.

Aquí, Alfred Tennyson nos invita a presenciar un magnífico crepúsculo, donde las flores de pétalos carmesí se cierran, duermen, y el resto del jardín las sigue.

La alusión al mito griego de Dánae nos invita a pensar que el poeta está hablándole a una mujer. Y así como las flores también duermen por las noches, tal vez aquella mujer, en el mismo instante, se cierra delicadamente sobre sí misma.




Duerme ahora el pétalo carmesí.
Now Sleeps the Crimson Petal, Alfred Tennyson (1809-1892)

Duerme ahora el pétalo carmesí, también el blanco.
No ondulan los cipreses en la senda del palacio
ni la aleta dorada brilla en la fuente de pórfido.
Despierta la luciérnaga. Despierta tú conmigo.

Ahora sueña el blanco pavo real como un fantasma
y también como un fantasma resplandeces en mí.
La tierra entera, como Danae, a las estrellas
se expone, como se expone tu corazón a mí.

Ahora en el silencio resbalan los astros, dejan
un surco brillante, como tu pensamiento en mí.
Ahora repliega ya el lirio toda su dulzura
y al oscuro fondo del lago se va deslizando.

Así que repliégate también tú, mi amor, y duerme
en mi fondo, piérdete entera dentro de mí.


Now sleeps the crimson petal, now the white;
Nor waves the cypress in the palace walk;
Nor winks the gold fin in the porphyry font:
The firefly wakens: waken thou with me.

Now droops the milkwhite peacock like a ghost,
And like a ghost she glimmers on to me.
Now lies the Earth all Danae to the stars,
And all thy heart lies open unto me.

Now slides the silent meteor on, and leaves
A shining furrow, as thy thoughts in me.
Now folds the lily all her sweetness up,
And slips into the bosom of the lake:

So fold thyself, my dearest, thou, and slip
Into my bosom and be lost in me.


Alfred Tennyson (1809-1892)




Poemas góticos. I Poemas de Alfred Tennyson.


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Las propiedades mágicas de las flores.


Las propiedades mágicas de las flores.




Hace un tiempo hablábamos sobre el lenguaje de las flores, aquel código secreto de los enamorados victorianos para comunicarse mutuamente a través del significado de cada flor. Hoy regresamos sobre el tema de las flores y sus lenguajes arcanos pero desde un enfoque distinto.

Las flores y la magia disfrutan una fructífera sociedad con varios miles de años de antigüedad. Cada flor, sostienen los magos y brujas, posee cualidades y fuerzas propias e intransferibles.

A propósito de esto citamos un interesante repaso sobre el poder y naturaleza de cada flor extraído del libro de Scott Cunningham: Enciclopedia de hierbas mágicas (Encyclopedia of Magical Herbs).




Las propiedades mágicas de las flores.

Amapola (Papaver spp.) Género: Femenino. Planeta: Luna. Elemento: Agua. Deidades: Hypnos y Deméter. Usos mágicos: Fertilidad, amor, sueño, dinero, suerte e invisibilidad. Las semillas y flores de Amapola se utilizan en mezclas elaboradas para ayudar a dormir.

Clavel (Dianthus carophyllus) Género: Masculino. Planeta: Sol. Elemento: Fuego. Deidad: Zéus. Usos mágicos: Protección, fuerza y curación. Los Claveles pueden usarse para hechizos con fines protectores y curativos. Se ponen en la habitación de un enfermo convaleciente para darle fuerza y energía.

Gardenia (Gardenia spp.) Género: Femenino. Planeta: Luna. Elemento: Agua. Usos mágicos: Amor, paz, curación y espiritualidad. Las flores frescas se colocan en la habitación de la persona enferma o en los Altares de curación para facilitar el proceso. Los pétalos secos también se añaden a las formulas y a los inciensos curativos.

Geranio (Pelargonium spp.) Género: Femenino. Planeta: Venus. Elemento: Agua. Usos mágicos: Fertilidad, salud, amor y protección. Todas las clases de Geranio son protectores si se cultivan en el jardín o se meten en casa recién cortados y se les pone en agua. Protege de las serpientes. Una parcela de Geranios rojos, plantada cerca de la casa de una Bruja, avisaba con sus movimientos la llegada de visitantes. Las flores estaban cargadas mágicamente y señalaban la dirección en que los extraños se aproximaban. Los geranios de flores rosadas se emplean en los hechizos de amor, y las variedades de color blanco aumentan la fertilidad.

Girasol (Helianthus annuus) Género: Masculino. Planeta: Sol. Elemento: Fuego. Usos mágicos: Fertilidad, deseos, salud y sabiduría. Las mujeres que desean concebir comen semillas de Girasol. Si se corta un Girasol al ponerse el Sol y al mismo tiempo se pide un deseo, éste se cumplirá antes del próximo atardecer. Los Girasoles que crecen en el jardín protegen contra pestes y dan la mejor de las suertes al jardinero.

Jazmín (Jasminum officinale) Género: Femenino. Planeta: Luna. Elemento: Agua. Deidad: Visnú. Usos mágicos: Amor, dinero, sueños proféticos. Sus flores secas son apropiadas para la creación de pócimas de amor. Atraen el amor espiritual (lo opuesto al amor físico). Atraen dinero y riqueza si se llevan consigo o se queman. El Jazmín además, provoca sueños proféticos si se quema en una habitación. Oler las flores induce al sueño.

Lila (Syringa vulgaris) Género: Femenino. Planeta: Venus. Elemento: Agua. Usos mágicos: Exorcismo y protección. La Lila ahuyenta el mal donde se plante. Las flores frescas se pueden poner en una casa encantada para purificarla.

Lirio (Lilium spp.) Género: Femenino. Planeta: Luna. Elemento: Agua. Deidades: Afrodita, Juno, Nepthys y Kwan Yin. Usos mágicos: Protección, ruptura de hechizos de amor. Plantando Lirios en en jardín mantendrá alejados a los fantasmas y al mal. Protege del mal de ojo y evita las visitas indeseables al domicilio. Los Lirios son buen antídoto para los hechizos de amor.

Loto (Nymphaea lotus) Género: Femenino. Planeta: Luna. Elemento: Agua. Usos mágicos: Protección y apertura de cerraduras. Quien respire el aroma del Loto recibirá su protección.

Orquídea (Orchis spp.) Género: Femenino. Planeta: Venus. Elemento: Agua. Usos mágicos: Amor. Las Orquídeas se han empleado en los hechizos de amor, sobre todo su raíz, la cual se lleva dentro de un saquito. La Orquídea es uno de los símbolos de amor más conocidos en Occidente.

Rosa (Rosa spp.) Género: Femenino. Planeta: Venus. Elemento: Agua. Deidades: Hathor, Hulda, Eros, Cupido, Deméter, Isis, Harpocrates y Aurora. Usos mágicos: Amor, poderes psíquicos, curación, adivinación amorosa, suerte y protección.

Las Rosas se han empleado durante mucho tiempo en mezclas de amor debido a su asociación con las emociones. Llevar un ramo de Rosas cuando se efectúan hechizos de amor (se deben quitar las espinas), o bien una sola Rosa en un jarrón colocado sobre el Altar, son potentes en la magia amorosa. El agua de Rosas destilada de los pétalos se pone en el baño de amor. Los escaramujos (el fruto de las Rosas) se ensartan o se llevan encima como cuentas que atraen el amor. Beber un té hecho de capullos de Rosa antes de acostarse induce sueños proféticos.

Los pétalos y escaramujos de Rosa se emplean también en inciensos y hechizos curativos, y si se coloca sobre las sienes un paño empapado en agua de Rosas, acabará con los dolores de cabeza. También se ponen en las mezclas para la suerte y, cuando se llevan, actúan como protectores personales. Esparcir pétalos de rosa por toda la casa calma la tensión personal y los cataclismos del hogar. Las Rosas plantadas en el hogar atraen a las Hadas.




Hechizoteca. I Diarios Wiccanos.


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Poemas de verano


Poemas de verano.








Poemas góticos. I Poemas de amor.


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El código secreto de las flores.


El código secreto de las flores.




La era victoriana nos ha cedido una larga serie de ensayos lingüisticos. Uno de ellos, acaso el más aromático de todos, es aquel extraño experimento llamado el Lenguaje de las Flores.

En realidad, hablar de un lenguaje de las flores es un tanto excesivo. Básicamente se trataba de un código mediante el cual se le asignaba un significado a cada flor, que unida a otra en un ramo o un arreglo conformaban un mensaje. Esto permitía que dos amantes clandestinos mantuviesen contacto más allá de las prohibiciones y convenciones de la época.

Esta clase de código tiene sus raíces en la Edad Media, donde eran llamados Tussie-Mussies, más sencillos que los intrincados códigos victorianos; y también en el complejísimo Hanakotoba, la lengua de las flores en el Japón.

Así como el narrador selecciona palabras para dar forma a un mensaje, las flores eran reunidas siguiendo las mismas intenciones. La idea era darle una voz a las flores, hacerlas parte de la comunicación entre dos personas que no pueden verse. Pero pronto el sistema de signos y códigos se fue haciendo más y más extravagante. De frases sencillas se pasó a intrincadas declaraciones que no siempre eran bien interpretadas. Además, debemos pensar que los colores mutan con las horas, de modo que un mensaje floral que se retrasa unos días puede trasmitir un mensaje exáctamente opuesto a las intenciones del emisor.

Al principio las cosas era ciertamente sencillas. Las rosas rojas significaban «pasión», las rosas jóvenes indicaban cierto romanticismo incipiente, las blancas y amarillas designaban agradecimiento o un voto de amistad; los girasoles anunciaban respeto, las margaritas inocencia; las anémonas amor eterno; y los narcisos tristeza.

La muerte del lenguaje de las flores fue, al contrario de lo que sucede con cualquier otra lengua, su popularidad. Inevitablemente se hicieron variaciones regionales, se agregaron significados y se suprimieron otros. Algunos leían declaraciones flagrantes allí donde apenas se deseaba un buen viaje. Damas de incontrastable cordura leían invitaciones lascivas en arreglos que inquirían sobre el valor de una propiedad o alusiones de orden climático. Los floristas se convirtieron en los poetas de la época, pero en poetas desequilibrados, inestables, con idioma propio. Los jóvenes comenzaron a advertir mensajes secretos en las flores ubicadas en las ventanas, y leyeron largos pasajes bucólicos en los jardines de sus amadas, intuyeron desengaños donde había aceptación, o despecho donde reinaba el hastío o la indiferencia.

Más aún, cuando los amores excedían los beneficios de la vecindad se debía apelar al buen tino de un florista desconocido, de tal forma los mensajes trasgredían las normas de una región y adoptaban otros, a veces perfectamente desconocidos por el receptor. En palabras de un Oscar Wilde indignado, hay algo peor que no recibir un mensaje de la persona amada, y es recibir un mensaje confuso. Nosotros, menos sensibles que el amigo Wilde, nos parece que lo verdaderamente abominable del asunto, y tal vez lo maravilloso, es que el lenguaje de las flores nos permite una interpretación caprichosa, de tal forma que podemos traducir una promesa de amor eterno, y acaso de retorno, allí donde se nos traiciona del modo más honesto posible.

La lista de flores y sus significados excede largamente nuestras fuentes, pero a modo de ejemplo citaremos algunas:


Acacia: amor secreto
Acanto: arte.
Acónito: misantropía.
Agrimonio: agradecimiento.
Áloe: pena.
Amaranto: amor eterno.
Ambrosia: amor recíproco.
Asfodelo: hasta la tumba.
Arum: ardor.
Asparagus: fascinación.
Azalea: cuidado, temperancia.
Bálsamo: simpatía.
Balsamina: impaciencia.
Begonia: cuidado.
Campánula: pensando en ti.
Campanas irlandesas: suerte.
Camelia: excelencia.
Campánula: gratitud.
Celandina: alegría.
Castaño: por favor.
Crisantemo: yo quiero.
Ciprés: muerte, dolor, angustia.
Dalia: elegancia.
Nomeolvides: amor sincero.
Gardenia: eres adorable.
Geranio: gentileza.
Heliotrope: devoción.
Iris: buenas noticias.
Laurel: ambición, éxito.
Lavanda: desconfianza.
Limón: discreción.
Lila: emocionante.
Lirio: dulzura, humildad, retorno.
Lima: sexo.
Loto: castidad.
Magnolia: naturaleza, aire libre.
Menta: sospecha.
Oliva: paz.
Orquídea: belleza refinada.
Prímula: tuyo.
Tulipán: inmortal, inclaudicable.




El lado oscuro del amor. I Filología.


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