Poemas de Tristeza.


Hemos extraído de nuestra biblioteca de poemas tristes uno de los ejemplos más perturbadores del dolor en el arte. Hablamos del poema Dulcis Memoria, de Henry Van Dyke.

Mantenerse indiferente ante la trama desgarradora del poema sólo puede ser producto de un ejercicio monumental de la voluntad, y traducirlo ciertamente requirió de la acumulación de varios de estos esfuerzos, muchos de los cuales fueron inútiles.

He preferido realizar una traducción literal, aunque brutal sería el mejor término, debido a que la tristeza de este poema excede cualquier intento de reproducir su ritmo original.

Naturalmente, la melodía de cualquier poema se ve alterada al volcarla a otro idioma, pero esperamos que su dolor y tristeza hayan permanecido intactas.

Dulcis Memoria.
Henry Van Dyke.

Hace mucho, mucho tiempo, escuché una canción,
(¿Fue hace mucho o sólo ayer?)
Suaves heridas se abrieron ante su melodía,
Descendiendo profundo hacia mi corazón.
Una canción de entrañable consuelo;
Que desde entonces me acompaña
En las horas más calmas y silenciosas,
Como un agudo, dulce sonido que nunca morirá.

Hace mucho, mucho tiempo, vi una pequeña flor,
(¿Fue hace mucho o sólo ayer?)
Tan hermosa en su fragancia de largas horas,
Que parecía querer revelarme sus secretos:
Un pensamiento de alegría brotó en su ser
Sin jamás pronunciar palabra; Y ahora, a menudo veo
Que esa amigable, tierna flor, ya nunca se marchitará.

Hace mucho, mucho tiempo, tuvimos un niño pequeño,
(¿Sucedió hace mucho o sólo ayer?)
Hacia los ojos de su madre, y los míos, él sonrió
Toda su corriente de inconsciente amor,
Y cobijado en nuestros brazos, así durmió.
¡Un ángel convocado! No pudimos retenerlo;
Sin embargo, nuestros brazos en secreto
Continuaron acunándolo.
Nuestro niño pequeño ya nunca desaparecerá.

¿Hace mucho, mucho tiempo? ¡Ah, memoria, aclárate¡
(No fue hace mucho, sino ayer)
Tan pequeña, indefensa y amada,
No dejes que la canción muera, que la flor se marchite.
Su voz, sus ojos al despertar, su gentil reposar:
Las pequeñas cosas están a salvo en tu memoria;
Permite que nuestro ángel habita allí, para siempre.

Henry Van Dyke.

Más Literatura Gótica:
El poema de Henry Van Dyke, Dulcis Memoria, fue traducido al español por El Espejo Gótico. Para la utilización de nuestra versión escríbenos a: elespejogotico@gmail.com

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Saludos, a todos los involucrados para la realización de este bello sitio web. La verdad disfrute mucho de este poema, muchas felicitaciones por su traducción; sigan así.

Dark Lucy dijo...

hola el poema es hermoso,yo tambien tengo un poema:

Mi alma derrama
lagrimas cortantes
y en mi interior
no escribo con tinta,
escribo con sangre.
Todo lo que se es que estoy en la punta de una afilada navaja
apunto de saltar
y aogarme en mis propias lagrimas.
Lo que mas me sorprende
es que mi propia vida
quiere que siga, pero por otro lado
mi alma ruega
clavarme esta fria navaja
que asta el momento
me a mantenido con vida.