Prometo amarte para siempre es uno de los lugares comunes que mayor conflicto me produce. Yo sé que podría amar hasta consumirme, que podría transitar mis días con tu ausencia, sin dejar de sentir una sola de de tus caricias en el alma. A fin de cuentas, todo se reduce a una elección: unos eligen superar el dolor, recorriendo el saludable sendero de la reafirmación de sí mismos como individuos, transitando un duro peregrinaje lleno de culpas inmerecidas. Y otros, eligen el camino de la poesía.
Con esto quiero decir que lo único estúpido en la idea de un amor eterno es la promesa, la anticipación de una eternidad que no poseemos, de un futuro dudoso, y acaso inexistente.
Nuestros modernos shamanes de la psicología tal vez no puedan comprender esto, pues en ellos el concepto de aniquilación tiene un carácter negativo (como cualquier otra abstracción que vaya en contra de sus postulados), cuando en realidad es todo lo contrario. Amar a un fantasma, a un ser que ha elegido salir de nuestras vidas, es tal vez el más puro de todos los amores posibles, ya que no amamos como consecuencia del afecto que recibimos. Amamos a nuestro fantasma porque aquello que nos robó el corazón no tiene nada que ver con lo palpable.
Otros tendrán bajo sus dedos la piel con la que soñamos. Beberán del cáliz sagrado, comerán del templo salvaje de un cuerpo que alguna vez vibró sólo con nuestras caricias. Pero jamás podrán amar como nosotros, pobres dementes que nos hemos enamorado de una esencia.
Dejemos entonces que nuestro espectro fluya hacia dónde su espíritu lo lleve. Hagamos que su partida sea lo menos difícil posible. Evitemos agobiarlo con súplicas inútiles. Recordemos siempre que nuestra única felicidad es la suya; y si esa felicidad nos excluye, brindemos en soledad por que la encuentre pronto.
Este es el duro camino del arte, especialmente de la literatura: Aniquilarse no significa dejar de ser, sino trascender. Es cambiar, multiplicarse en infinitas formas, es negarse a ser sólo uno mismo. Personalmente, amarte no es una elección, es la consecuencia natural de haberte conocido; y permanecer enamorado es tan inevitable como haber sucumbido bajo tus ojos en aquella noche de enero.
Este exordio se parece demasiado a una disertación vomitada por algún ignoto gurú del amor. Sólo espero que mis silenciosos amigos del otro lado del espejo sepan disculparme. A modo de resarcimiento, les traigo uno de los más bellos poemas del romanticismo, cuya naturaleza inversa tal vez pueda ilustrar mejor que yo los extraños misterios del amor.
Algunos prometen amar hasta la muerte. El genio de Dante Rossetti decide comenzar por el otro extremo.
Al igual que las manos arduas, las nubes débiles huyen
De los vientos que arrasan el invierno de las aéreas colinas,
Como multiformes e interminables esferas
Que inundan la noche en una súbita marea;
Terrores de ígneas lenguas, de inarticulado mar.
Incluso entonces, en algún sombrío cristal de nuestro aliento,
Nuestros corazones evocan la imagen salvaje de la Muerte,
Sombras y abismos que bordean la eternidad.
Sin embargo, junto a la inminente Sombra de la Muerte
Se alza un Poder, que se agita en el ave o fluye en la corriente,
Dulce al deslizarse, encantador al volar.
Dime, mi amor. ¿Qué ángel, cuyo Señor es el Amor,
Agitando la mano en la puerta,
O en el umbral donde yacen las trémulas alas,
Posee la esencia flamígera que tienes tú?
Poemas de Amor. I Poemas del Romanticismo. I Poemas Tristes. I Poemas de la Muerte. I Poemas de Dante Rossetti.
Con esto quiero decir que lo único estúpido en la idea de un amor eterno es la promesa, la anticipación de una eternidad que no poseemos, de un futuro dudoso, y acaso inexistente.
Nuestros modernos shamanes de la psicología tal vez no puedan comprender esto, pues en ellos el concepto de aniquilación tiene un carácter negativo (como cualquier otra abstracción que vaya en contra de sus postulados), cuando en realidad es todo lo contrario. Amar a un fantasma, a un ser que ha elegido salir de nuestras vidas, es tal vez el más puro de todos los amores posibles, ya que no amamos como consecuencia del afecto que recibimos. Amamos a nuestro fantasma porque aquello que nos robó el corazón no tiene nada que ver con lo palpable.
Otros tendrán bajo sus dedos la piel con la que soñamos. Beberán del cáliz sagrado, comerán del templo salvaje de un cuerpo que alguna vez vibró sólo con nuestras caricias. Pero jamás podrán amar como nosotros, pobres dementes que nos hemos enamorado de una esencia.
Dejemos entonces que nuestro espectro fluya hacia dónde su espíritu lo lleve. Hagamos que su partida sea lo menos difícil posible. Evitemos agobiarlo con súplicas inútiles. Recordemos siempre que nuestra única felicidad es la suya; y si esa felicidad nos excluye, brindemos en soledad por que la encuentre pronto.
Este es el duro camino del arte, especialmente de la literatura: Aniquilarse no significa dejar de ser, sino trascender. Es cambiar, multiplicarse en infinitas formas, es negarse a ser sólo uno mismo. Personalmente, amarte no es una elección, es la consecuencia natural de haberte conocido; y permanecer enamorado es tan inevitable como haber sucumbido bajo tus ojos en aquella noche de enero.
Este exordio se parece demasiado a una disertación vomitada por algún ignoto gurú del amor. Sólo espero que mis silenciosos amigos del otro lado del espejo sepan disculparme. A modo de resarcimiento, les traigo uno de los más bellos poemas del romanticismo, cuya naturaleza inversa tal vez pueda ilustrar mejor que yo los extraños misterios del amor.
Algunos prometen amar hasta la muerte. El genio de Dante Rossetti decide comenzar por el otro extremo.
Desde la Muerte al Amor.
Through Death to Love, Dante Gabriel Rossetti.
Through Death to Love, Dante Gabriel Rossetti.
Al igual que las manos arduas, las nubes débiles huyen
De los vientos que arrasan el invierno de las aéreas colinas,
Como multiformes e interminables esferas
Que inundan la noche en una súbita marea;
Terrores de ígneas lenguas, de inarticulado mar.
Incluso entonces, en algún sombrío cristal de nuestro aliento,
Nuestros corazones evocan la imagen salvaje de la Muerte,
Sombras y abismos que bordean la eternidad.
Sin embargo, junto a la inminente Sombra de la Muerte
Se alza un Poder, que se agita en el ave o fluye en la corriente,
Dulce al deslizarse, encantador al volar.
Dime, mi amor. ¿Qué ángel, cuyo Señor es el Amor,
Agitando la mano en la puerta,
O en el umbral donde yacen las trémulas alas,
Posee la esencia flamígera que tienes tú?
Dante Gabriel Rossetti (1828-1882)
Poemas de Amor. I Poemas del Romanticismo. I Poemas Tristes. I Poemas de la Muerte. I Poemas de Dante Rossetti.
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El poema de Dante Gabriel Rossetti: Through Death to Love, fue traducido al español por El Espejo Gótico. Para la utilización de nuestra versión escríbenos a elespejogotico@gmail.com



























3 comentarios:
mmm... si la verdad q yo tmb creo q amar a un fantasma debe de ser uno de los amores mas puros...
Es hermoso tu blog....de verdad, realmente increible. Te doy mis felicitaciones. Me gustaria que em devolvieses el comentario, solo para saber, que sigue activo y en uso el blog, ya que sería una pena que no fuese así.
Mis saludos. xx
La de los tristes destinos...
Estamos actualizando el blog un par de veces por día.
Saludos, May.
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