«El funeral del diablo»: Mary Coleridge; poema y análisis


«El funeral del diablo»: Mary Coleridge; poema y análisis.




El funeral del diablo (The Devil's Funeral) es un poema victoriano de la escritora inglesa Mary Coleridge (1861-1907), publicado originalmente en la antología de 1896: Los seguidores de la fantasía (Fancy's Following), y luego reeditado en la colección de 1908: Poemas (Poemas).

El funeral del diablo, acaso entre los mejores poemas de Mary Coleridge, narra un acontecimiento asombroso: así como Nietzsche anunció la muerte de Dios, esta autora casi olvidada, descendiente del poeta Samuel Taylor Coleridge, declara que el Diablo ha muerto.

Lo curioso de ese deceso no es el luto del infierno, el duelo de los réprobos, la angustia de los pecadores, ya sin el respaldo del atávico chivo expiatorio, sino las dificultades que presenta el entierro de una criatura que ha estado presente desde el momento de la creación.




El funeral del diablo.
The Devil's Funeral, Mary Coleridge (1861-1907)

¡Gente buena, el Diablo está muerto!
¿Quiénes son los portadores que llevan el velo?
Uno de ellos piensa que también asesinó a Dios
con la misma espada que a Satanás mató.

Otro cree que ha salvado la vida de Dios;
el Diablo fue siempre el Dios de la contienda.
¡Un manto púrpura sobre él se extendió!
Un rey que yace muerto.

El peor de los reyes nunca gobernó
tan bien como este magnífico Rey del Infierno.
¿Cuál es la recompensa por su sufrimiento?
Él mismo está muerto, pero el infierno permanece.

Forjó su ataúd antes de morir.
Fue hecho de oro, siete veces templado,
con las brillantes palabras de aquellos
que se jactaban de haberlo abandonado.

¿Dónde lo enterrarás? ¡No en la tierra!
En flores venenosas él renacería.
No en el mar.
Los vientos y las olas lo liberarían.

Acuéstenlo en la pira funeraria.
Toda su vida ha vivido en el fuego.
Y a medida que las llamas ascendían al cielo,
Satanás se transformó en un ángel de luz,
para poder cumplir mejor con el trabajo
en el que siempre se esforzó cuando vivía debajo.


The Devil is dead, good people all!
Who are the bearers that bear the pall?
One of them thinks he has slain God too,
With the self-same sword that Satan slew.

One of them thinks he has saved God's life;
The Devil was ever the God of strife.
A purple pall above him spread!
A king it is that is lying dead.

The worst of kings never ruled so well
As this magnificent King of Hell.
What is the guerdon of all his pains?
He is dead himself, but Hell remains.

He forged his coffin before he died.
'Twas made of gold that was seven times tried:
The glittering golden words of those,
Who counted themselves his chiefest foes.

Where will you bury him? Not on earth!
In poison flowers he would come to birth.
We will not cast him into the sea.
The winds and the waves would set him free.

Lay him out straight on the funeral pyre!
All his life he has lived in fire.
And lo! as the crackling flame burns bright,
Satan transformed to an angel of light,
That he may work more utter woe
Than ever he worked when he dwelt below.


Mary Coleridge
(1861-1907)




Poemas góticos. I Poemas de Mary Coleridge.


Más literatura gótica:
El análisis, traducción al español y resumen del poema de Mary Elizabeth Coleridge: El funeral del diablo (The Devil's Funeral), fueron realizados por El Espejo Gótico. Para su reproducción escríbenos a elespejogotico@gmail.com

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