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El despertar de la Diosa Madre: análisis de «El pantano de la luna» de Lovecraft.


El despertar de la Diosa Madre: análisis de «El pantano de la luna» de Lovecraft.




Hoy en El Espejo Gótico analizaremos el relato de H.P. Lovecraft: El pantano de la luna (The Moon-Bog), escrito en 1921 y publicado originalmente en la edición de junio de 1926 de la revista Weird Tales. Posteriormente sería reeditado por Arkham House en la antología de 1943: Más allá del muro del sueño (Beyond the Wall of Sleep).


[«Y esa noche mis sueños de flautas y peristilos de mármol llegaron a un final repentino e inquietante; porque sobre la ciudad en el valle vi descender una pestilencia, y luego una espantosa avalancha de laderas boscosas que cubrieron los cadáveres en las calles y solo dejaron sin enterrar el templo de Artemisa en el alto pico, donde yacía la anciana sacerdotisa de la luna, Cleis, fría y silenciosa con una corona de marfil en su cabeza de plata.»]


El narrador de El pantano de la luna visita a un viejo amigo en el condado de Meath, Irlanda. Denys Barry hizo una fortuna en los Estados Unidos, que está utilizando para restaurar su ancestral hogar en Kilderry. Los lugareños inicialmente aprueban estas reformas, pero para el momento de la visita del narrador, todos han abandonado el pueblo. Barry planea drenar el pantano junto a su castillo, y no tiene paciencia para escuchar las leyendas sobre su sombrío espíritu guardián y la antigua ciudad de piedra que duerme bajo el pantano.

Se dice que los hijos de Partholón construyeron la ciudad en años fabulosos, antes de morir a causa de la peste. Su diosa de la luna los enterró bajo las colinas. Solo unas extrañas ruinas blancas permanecen sobre la superficie, brillando espectralmente desde su islote en el pantano. Nuestro narrador puede ver las ruinas desde su habitación en la torre, y en su primera noche en Kilderry cree escuchar una música tenue flotando sobre las aguas.

Barry ha reemplazado a los supersticiosos aldeanos de Kilderry con sirvientes y trabajadores del norte. El cambio de aire no parece ser beneficioso para ellos. Se despiertan exhaustos por sueños que no pueden recordar. Interrogados por el narrador, algunos recuerdan haber escuchado sonidos extraños.

La segunda noche, el narrador sueña con una ciudad de mármol. La peste destruye al populacho. Las colinas se deslizan hacia abajo para cubrir a los muertos, dejando expuesto solo el templo de Artemisa. Se despierta con un silbido salvaje. Desde su ventana mira hacia abajo, hacia un grupo de personas que bailan. La mitad son los trabajadores que deberían estar dormidos. La otra mitad son mujeres vestidas de blanco, como náyades. Lógicamente, los trabajadores están exhaustos a la mañana siguiente. El narrador, hasta entonces emocionado por drenar el pantano y sondear sus secretos arqueológicos, ahora teme la idea de perturbarlo. Barry, sin embargo, se ríe de sus vacilaciones.

La tercera noche el narrador despierta en una habitación llena de un resplandor rojo. Suenan las reverberaciones de una flauta. Teme mirar por las ventanas. Se viste y se prepara para escapar del castillo. Sin embargo [no puede evitarlo] primero mira hacia el este a través del pantano y ve las distantes ruinas de mármol. Este edificio restaurado de manera imposible arroja rayos escarlata que hacen que todo el paisaje parezca infernal. Entonces mira hacia el norte, hacia el pueblo. Una vez más, los espectros del pantano y los trabajadores bailan juntos, los humanos se tambalean, ciegos e idiotas, como si fueran arrastrados por una voluntad demoníaca. Los sirvientes de Barry se unen a la procesión hacia el pantano. Las náyades se derriten con gracia en las aguas; los humanos se sumergen sin luchar. La música se detiene. La luz roja se apaga. Una luna pálida comienza a ascender.

El narrador se descubre a sí mismo orando a cada deidad griega que puede recordar. Tal vez eso lo salve del viento helado que sopla a través del pantano. Cae, indefenso, mientras sus gritos alcanzan un tono indescriptible. En algún momento se anima a huir. Avanzando a lo largo del borde del pantano, se da cuenta de que sus profundidades, antes sin vida, ahora albergan enormes ranas. Entonces observa un rayo de luz que forma un camino pálido hacia las ruinas lejanas. En el rayo está el horror supremo: una sombra que se retuerce como si estuviera en las garras de unos captores invisibles, una sombra en la que el narrador ve una efigie blasfema de su viejo amigo, Denys Barry.

Nuestro narrador se encuentra al día siguiente cerca de un pueblo vecino, vagando sin sentido. Cuando sale de su misericordioso olvido, no puede explicar a las autoridades la desaparición de Barry y de los trabajadores. Desde entonces se estremece en los lugares pantanosos, a la luz de la luna.


Lo primero que salta a la vista al analizar El pantano de la luna, es que uno esperaría que Lovecraft sea mordaz, cuando no directamente despectivo, con los irlandeses, pero excepto por la suposición de que los campesinos son supersticiosos, su interpretación aquí es bastante comprensiva, tal vez por estar influenciada por Lord Dunsany, quien suele acentuar la deferencia hacia los señores por parte de las clases bajas rurales [ver: Los Mitos de Pegana: la mitología de Lord Dunsany]

Si bien no parece ser exactamente una historia de los Mitos de Cthulhu, es difícil no relacionar esas flautas enloquecidas con las de algunos cultos humanos a los dioses antiguos [ver: Lovecraft y el culto secreto de los Antiguos]. Por otro lado, El Libro de los Invasiones [Leabar Ghabhala] es real, una pseudohistoria medieval que mezcla las mitologías pagana, cristiana y celta. Además de ofrecer una base para la historia de fondo de El pantano de la luna, su mención justifica el empleo de todas esas mitologías junto con los tropos más habituales de Lovecraft.

El Libro de las Invasiones básicamente relata la historia de Partholón y sus seguidores, quienes descienden de Noé. Después de vagar por lugares tan variados como Grecia, Anatolia, Sicilia e Iberia, se establecieron en el oeste de Irlanda y se ocuparon de introducir la agricultura, la cerveza, el comercio y la arquitectura [presumiblemente en mármol blanco] a los rudimentarios locales. Una plaga cayó sobre ellos y acabó con todos, según se dice, en una semana. Tuan supuestamente sobrevivió a una serie de metamorfosis en animales y luego volvió a adoptar un cuerpo humano en el siglo VI para poder contar la triste historia de Partholón y los suyos.

El narrador de El pantano de la luna de Lovecraft es propenso a las alucinaciones; sin embargo, no es un narrador poco confiable, sobre todo porque generalmente se las arregla para distinguir sus alucinaciones de la realidad, lo cual hace que su incertidumbre al final de la historia sea mucho más efectiva.

Es relativamente sencillo ceder ante los dispositivos superficiales de El pantano de la luna. Después de todo, tiene casas antiguas y espeluznantes, pantanos terroríficos y criaturas incomprensibles más allá del espacio-tiempo que llevan a los durmientes a su perdición. Todo eso está muy bien, pero el motivo central resulta mucho más interesante. En definitiva, estas criaturas están tratando de proteger a su amado pantano de la lógica del progreso, representado en la historia por este sujeto dispuesto a reformar toda el área, a profanar su historia bajo pretextos banales. Porque el verdadero error de Denys Barys no está en reclamar su herencia, sino en tratar de modernizarla [ver: El horror hereditario y la enfermedad de Lovecraft]

Hay mucho que salta a la vista en El pantano de la luna que luego se derrumba en una lectura posterior. Estoy seguro de que la mayoría opinará que es una excelente combinación de horror cósmico con los aspectos más oscuros de los mitos celtas; sin embargo, Lovecraft solo menciona explícitamente nombres y leyendas de los mitos griegos, aunque las propias criaturas, y la trama misma, se basan en los cuentos de hadas irlandeses [ver: Los cuentos de hadas y una Teoría sobre la Imaginación]

Curiosamente, esta fusión es eficaz. En lugar del esperable sincretismo profano entre los Dioses Mayores y los humanos, El pantano de la luna de algún modo lima los bordes entre las mitologías y las integra en un mismo marco de forma creíble.

No puedes obtener la misma reacción del lector al utilizar Hadas, Dioses Mayores, extraterrestres o seres interdimensionales. Hay una escala de miedo e incomprensibilidad. Por ejemplo, las Hadas [al menos para mí] pueden, a lo sumo, ser criaturas benévolas o malévolas, pero en cierto modo cómodas, familiares; en esencia, terráqueas. Los seres de los Mitos de Cthulhu son mucho más incomprensibles. Poseen una agenda que está muy por encima de nuestra comprensión. Sin embargo, El pantano de la luna ajusta esa escala, haciendo que estos simpáticos seres de nuestras mitologías resulten congruentes con las entidades imposibles de los Mitos, a pesar de que Lovecraft no las mencione específicamente [ver: Seres Interdimensionales en los Mitos de Cthulhu]

Lovecraft es un verdadero maestro al proporcionar y administrar esta escala de incomprensibilidad. En algunas historias tenemos a estos seres que van desde lo relativamente comprensible, como los Yith y el propio Cthulhu, a los decididamente alienígenas, como los pólipos voladores. Muy pocos escritores pueden hacer funcionar la incomprensibilidad total. Uno de ellos es Lovecraft, quien a menudo juega con la idea de que la comprensión de algo es en sí mismo el destino más horrible al que podemos aspirar.

En este contexto, emplear a las Hadas es una jugada arriesgada. Su familiaridad atenta contra el efecto sorpresivo. Pero, cuando la gente parece haber estado bailando en el bosque toda la noche, pero a la mañana siguiente solo recuerda que se fue a dormir, sabes muy bien lo que está pasando. Por lo tanto, tratar de unir a las Hadas con el Horror Cósmico requiere un trabajo meticuloso, y El pantano de la luna realmente lo consigue.

Es importante mencionar que El pantano de la luna fue escrito por Lovecraft para ser leído el Día de San Patricio durante una reunión de periodistas aficionados en el Hub Club de Boston, en marzo de 1921. El flaco de Providence es un poco laxo en su geografía. Sitúa al pueblo de Kilderry en el condado de Meath, al noroeste de Irlanda, cuando en realidad está ubicado en el condado de Kerry, en el extremo suroeste de la isla. Hay un Ballinlough en Meath, que supongo que podría ser el Ballylough de Lovecraft, la parada de tren más cercana al castillo condenado de Barry.

Supongo que si Lovecraft tenía la intención de leer El pantano de la luna después de la cena, no era conveniente hacerlo demasiado largo. De hecho, la descripción y el ritmo sufren menos en esta historia que la caracterización. Denys Barry es un cifrado casi total. Es rico, se ríe mucho, quiere salirse con la suya, y tiene un vago pero no redentor interés por la antigüedad. El narrador es todavía peor. Es amigo de Barry y una especie de psíquico. Le gusta la antigüedad, ha tenido una educación clásica, y está bien preparado para huir del horror final, que convenientemente olvidará.

Si bien son descendientes de Noé, Lovecraft llama al Pueblo de Partholón «hijos de Grecia», y con buenas razones. Algunas leyendas sostienen que Partholón era hijo de Sera, rey de Grecia. Tuvo que salir del país después de deshacerse de sus padres y terminó en Irlanda. Hay otras historias interesantes de Partholón matando al amante y al perro de su esposa, no necesariamente en ese orden. El asesinato del amante de su esposa es comprensible, pero, ¿el perro? Parece excesivo. Tal vez por eso la plaga cayó sobre él y sus descendientes, incluida la rama que menciona Lovecraft. La diosa patrona de Partholón y los suyos era Artemisa, la cazadora, notoriamente aficionada a los perros. Así que podría ser que ella quién se vengó por la ofensa, aunque después se haya apiadado de sus víctimas lo suficiente como para enterrarlos bajo las colinas.

Barry encarna la atroz cultura occidental de hacer uso del espacio «desperdiciado», en este caso, por esa molesta naturaleza. Barry se propone «despojar al pantano prohibido de su musgo verde y brezo rojo, y ahogar a los pequeños arroyos y tranquilos estanques azules bordeados de juncos.» Uno podría pensar que alterar este ecosistema podría producir algún tipo de pequeño desastre ecológico localizado. En este contexto, el sueño posterior del narrador no es caprichoso, porque el desastre ecológico realmente ocurre:


[«Y luego una espantosa avalancha de laderas boscosas cubrieron los cadáveres en las calles y solo dejaron sin enterrar el templo de Artemisa en el alto pico, donde la anciana sacerdotisa de la luna, Cleis, yacía fría y silenciosa con una corona de marfil sobre su cabeza plateada.»]


Evidentemente, Cleis y las ranas, que una vez fueron los desventurados trabajadores privados de sueño, no están dispuestos a que un desarrollo inmobiliario convierta su santuario pagano en una zona urbanizada [ver: ¡Vamos a Arkham!: Lovecraft y sus paisajes]

Además de ser una historia temprana, El pantano de la luna padece el hecho de haber sido escrito para una lectura de sobremesa. Deberíamos ver muchas interacciones entre Berry, los aldeanos y los trabajadores posteriores, pero no obtenemos nada de eso. La tendencia de Lovecraft a contar, en lugar de mostrar, es mucho más fuerte aquí que en otros relatos más desarrollados. Por ejemplo, elementos muy interesantes como las ranas y la falta de vida en el pantano durante el curso de la narración, apenas son mencionados, lo cual hace difícil concluir que todos esos trabajadores y sirvientes se convirtieron en ranas. Después de todo, a Artemisa le gustaba convertir a las personas en animales; lo cual contecta esta historia con El Templo (The Temple).

Como muchos cuentos de Lovecraft, El pantano de la luna es una historia donde el motivo principal es la transgresión de un tabú. Barry obtiene suficientes señales de que está metiéndose donde no debe. Conoce las tradiciones locales sobre el pantano y además presencia cómo todos los trabajadores que viven en el área empacan sus cosas y se van. Lamentablemente para él, sus reemplazantes no han crecido al abrigo de estas «supersticiones», por lo que no están atentos a las señales de que algo anda mal. Es cierto, se despiertan cansados, pero eso no es suficiente para infundirles miedo. Después de todo, las personas que realizan trabajos manuales intensos se despiertan cansadas. No, la responsabilidad de romper el tabú del pantano recae exclusivamente sobre Barry.

En este contexto, Lovecraft revierte la dinámica de los cuentos de hadas tradicionales. Por ejemplo, en un cuento popular tradicional que trate este tipo de cosas, la gente ignoraría las advertencias y las tradiciones; y solo el sobreviviente final tendría una idea clara de la transgresión. En definitiva, se salvaría por ser el único que respeta el tabú. Pero eso no es lo que hace Lovecraft. En El pantano de la luna, el responsable de romper el tabú de algún modo consigue sobrevivir hasta el final. Es un universo inseguro donde ninguna precaución es suficiente, la salvación a veces proviene del azar.

El escenario de El pantano de la luna es ideal. Los pantanos, ciénagas y humedales son, en esencia, territorios intermedios. No estamos completamente en el agua ni en tierra firme, lo cual puede ser fuente de desorientación y temor. Este es el reino de los anfibios, seres nacidos en el agua pero capaces de arrastrarse por la tierra, atraídos por la luz, pero siempre ligados física y espiritualmente a su oscuro origen acuoso. Lo típicamente separado u opuesto [como el agua y la tierra] se une temporalmente en un equilibrio inestable. Las categorías pierden sus límites; las cosas cambian de forma [ver: El Pantano Arquetípico en el Horror]

El Pantano también encuentra algunas expresiones femeninas en la obra de Lovecraft, desde escenarios hasta apellidos, desde el pantano donde se encuentra la estatua de Cthulhu hasta las lúgubres marismas en las afueras de Arkham donde Walter Gilman es enviado por la bruja Keziah Mason. No obstante, el Pantano más significativo en términos de expresión de la feminidad sagrada en Lovecraft es El pantano de la luna, cuyas aguas turbias ocultan un verdadero reino de maravillas femeninas: Hadas, Náyades, un templo de Artemisa y, por supuesto, el poder y la influencia de la feminidad sagrada sobre los hombres.

Los pantanos también figuran incidentalmente en Polaris (Polaris) y La declaración de Randolph Carter (The Statement of Randolph Carter), asociados en este último relato con la «exuberancia bruta de la vegetación malsana» típicamente pagana [ver: ¡Warren NO está muerto!]. Esto forma un escenario que Randolph Carter denomina «sombras amorfas», las cuales participan en «alguna procesión ceremonial blasfema», una imagen muy parecida a la procesión hipnótica, femenina, fatal, que Lovecraft desarrolla en El pantano de la luna [ver: Cultos paganos en los Mitos de Cthulhu]

Es importante mencionar que Lovecraft no está explorando un terreno desconocido aquí. Los Pantanos a menudo se asocian en la mitología con poderes femeninos. Por ejemplo, el antropólogo Erich Neumann escribe en La Gran Madre (Die große Mutter) sobre la legendaria «Dama del Agua» de los mitos nórdicos, donde se la consideraba como la Madre Primordial. En El miedo a lo femenino (Die Angst vor dem Weiblichen), Neumann va más lejos y sugiere una conexión entre las palabras germánicas mutter [«madre»] y morast [«pantano»], una conexión etimológica que se parece mucho a una relación similar, pero en términos psicológicos, establecida por Ernest Jones, quien sugirió que las palabras femeninas marsh [«pantano»], mare [«yegua»] y mara [la bruja nocturna de la pesadilla] proceden de la misma raíz [ver: Lovecraft y las lenguas prehumanas]

Aunque es arriesgado simplificar demasiado, muchas de las visiones más poderosas de Lovecraft pueden situarse en este territorio intermedio y arquetípico que es el Pantano. Además, buena parte de la obra del flaco de Providence tiene que ver con los sueños, es decir, con imágenes que progresan de la oscuridad del subconsciente a la luz de la consciencia.

La mayoría de los críticos de Lovecraft, entre ellos, S.T. Joshi [Yo soy Providence (I am Providence)], coinciden en afirmar que El pantano de la luna es un relato mediocre. Ciertamente es un relato con motivos convencionales [venganza sobrenatural], pero también es justo decir que El pantano de la luna es una de las historias más abiertamente sobrenaturales de Lovecraft, y eso la conecta significativamente con muchas de sus historias posteriores de los Mitos de Cthulhu.

El pantano de la luna es interesante en varios niveles. La legendaria ciudad que acecha bajo el pantano era un puesto de avanzada de una antigua sociedad griega. De este modo Lovecraft superpone creativamente su fascinación por la mitología y la cultura griega en el campo irlandés. En la escena culminante, las ruinas se transforman en el espléndido «ápice de un templo en la cima de una montaña», y el narrador se encuentra rezando a las antiguas deidades griegas. Lovecraft vincula ingeniosamente el canto de las ranas en el pantano con el sonido salvaje de la flauta que se escucha en la noche mientras los antiguos rituales se desarrollan espectralmente. Como en un sueño [y la mitad de esta historia es una serie de sueños recordados que tienen lugar a la luz de la luna], las imágenes del pasado se mezclan con el presente y los sonidos de la naturaleza se mezclan con los del extático culto religioso [ver: H.P. Lovecraft vs. Freud: la interpretación de los sueños según Cthulhu]

A propósito, y a pesar de su reserva general, Lovecraft identifica de manera conmovedora la atracción libidinosa de los ritos impíos:


[«Temblando con un terror extrañamente mezclado con éxtasis, crucé la habitación circular hacia la ventana norte. Allí mis ojos se dilataron de nuevo con un asombro salvaje.»]


Los lectores de Lovecraft encontrarán en El pantano de la luna algunas conexiones interesantes. Por ejemplo, un descendiente de antiguos nobles ingleses, como Barry lo es de la aristocracia irlandesa, regresa a sus tierras ancestrales para restaurar Exham Priory en Las ratas en las paredes (The Rats In the Walls), con consecuencias igualmente desastrosas [ver: El nido de Nyarlathotep: análisis de «Las ratas en las paredes»]. Hay una referencia al monte Menalo, la ubicación de los escultores condenados, Kalos y Musides, en El árbol (Te Tree), escrito el mismo año que El pantano de la luna. En esencia, la misma ansiedad del autor por los batracios puede encontrarse en Dagón (Dagon) y luego en La sombra sobre Innsmouth (The Shadow Over Innsmouth) [ver: El despertar del Dios-Pez: análisis de «Dagón»]

Ahora bien, no es esta la primera vez que Lovecraft asocia una isla relativamente pequeña con cultos paganos. Por allí tenemos las islas levantadas de R'lyeh, los islotes en el Miskatonic descritos en El color que cayó del espacio (The Colour Out Of Space), Los sueños en la casa de la bruja (The Dreams in the Witch House); y los «monolitos siniestros en islas deshabitadas» en El grabado en la casa (The Picture in the House) [ver: El horror en el patio trasero: análisis de «El grabado en la casa»]

De hecho, es frecuente que Lovecraft asocie estas islas con algún tipo de culto oscuro, probablemente debido a su juventud clasicista. Aunque evidentemente es un cuento irlandés, el elemento clásico en El pantano de la luna predomina en la narración, en este caso, bajo la figura maléfica de una sacerdotisa de Artemisa, llamada Cleis, enterrada en un templo sumergido en un pantano irlandés. El mito de Partholón vincula a los mitos griegos y los mitos celtas, como ya hemos visto, también la figura de Deméter [la cual se menciona en la historia] quien, según el mito, también fue adorada en Irlanda.

El mayor avance que hace Lovecraft en El pantano de la luna, en términos de su cosmología posterior, es su atribución del Mal a una fuente clásica: en este caso, la diosa Artemisa, que incluso en el período clásico integraba aspectos tanto benévolos como malévolos. Artemisa también estaba asociada con la luna creciente y ciertos ritos sádicos que incluían el sacrificio humano. Conocida por los romanos como Diana, Artemisa ocupó un lugar destacado en los cultos de fertilidad de la Edad Media, que también desempeñaron un papel importante en la ficción de Lovecraft. [ver: Diosas en los Mitos de Cthulhu]

Las Ninfas y Náyades, compañeras de Artemisa, también aparecen en El pantano de la luna, llevando a los campesinos a la muerte en el pantano [después de lo cual algunos de ellos aparentemente se transforman en ranas]. Lovecraft finalmente invoca el espíritu orgiástico de la bacanal, que ya no es únicamente una fuerza de retribución o venganza justa, sino una fuerza negativa, con el baile, las procesiones ceremoniales y los ritmos hipnóticos y femeninos que conducen a una muerte inevitable.

Lovecraft también asocia tentativamente este trasfondo griego con la locura en la escena en la que el narrador cruza la línea hacia la locura y comienza a rezar [como lo hizo Lovecraft durante su juventud] a las diosas clásicas, «mientras los horrores de la situación despertaban mis más profundas supersticiones». Las flautas de Pan también hacen su aparición en El pantano de la luna, [«el sonido de las flautas salvajes en la noche»], y son asociadas específicamente a los mitos griegos como «aires extraños y salvajes que me hicieron pensar en una danza de faunos en el lejano Ménalo».

A pesar de los males provocados por las fuerzas femeninas en El pantano de la luna, Lovecraft sigue siendo ligeramente equívoco en su inversión de la mitología griega. Al igual que en La calle (The Street) y En las Montañas de la Locura (At the Mountains of Madness), donde los narradores son capaces de discernir espejismos de una gloria pasada que brillan sobre ruinas decadentes, el narrador de El pantano de la luna tiene una visión de la ciudad de Artemisa sobre las ruinas del pantano, elevándose «majestuosa e intacta, espléndida y rodeada de columnas». Al mismo tiempo observa «con asombro y terror, formas oscuras, saltantes, recortadas grotescamente contra la visión de mármol y refulgencia». Aquí Lovecraft muestra una especie de coexistencia entre la grandeza clásica, por un lado, y la decadencia bacanal, por el otro. Es inevitable no pensar en la civilización de los Antiguos en su apogeo y su período de decadencia inducido por los Shoggoth [ver: Lovecraft y la IA: el futuro es de los Shoggoth]

Otro detalle interesante en relación con la feminidad sagrada es esta influencia o hipnosis que arrastra a los trabajadores a la muerte; ya sea por las Náyades, la sacerdotisa, o por la propia diosa Artemisa. Reducidos a un estado de sumisión perruna por las fuerzas femeninas que emanan del pantano, los trabajadores siguen la procesión de hembras «con pasos ciegos, descerebrados, tambaleantes, como si fueran arrastrados por una voluntad demoníaca, torpe pero irresistible», hasta que finalmente se ahogan o se transforman en batracios. Y, al igual que En las Montañas de la Locura, El pantano de la luna culmina con el avistamiento de la escalera lunar, descrita aquí por el narrador como «uno de los incidentes fantásticos que me trastornó por completo», donde cree ver la sombra espectral de su amigo, Denys Barry, «retorciéndose lentamente, una vaga sombra contorsionada que lucha como si fuera atraída por demonios invisibles».

La reducción de los hombres a bestias por parte de las mujeres es un tema común en los mitos clásicos. Pensemos en la transformación de los amantes de Ishtar en animales, o la de la tripulación de Ulises en cerdos por parte de Circe. Algo similar sucede en El pantano de la luna, donde los trabajadores son convertidos en batracios por esta abrumadora voluntad femenina representada en las Náyades. Estos elementos de lo Femenino [el hipnotismo, la bacanal y la parálisis], se combinan en Lovecraft con la imagen recurrente de procesiones ceremoniales femeninas a lo largo de sus escritos, que a menudo conducen a la muerte de sus participantes masculinos. El mismo dispositivo se encuentra en El horror en Red Hook (The Horror at Red Hook), El horror en la Playa Martin (The Horror at Martin’s Beach), La declaración de Randolph Carter y en el poema: Unda o La novia del mar (Unda; or, The Bride of the Sea). Todas estas imágenes de procesiones ceremoniales femeninas parecen reflejar alguna ansiedad palpable en la mente de Lovecraft, y todas ellas, evidentemente, están alejadas de cualquier noción de lo cósmico.

Es tentador trazar aquí un paralelo entre las visiones de Lovecraft sobre la maternidad, y como sus propias referencias maternales cobran gran importancia en su ficción; por supuesto, transfiguradas a través de procesos inconscientes [sueños y pesadillas]. En El pantano de la luna nuevamente encontramos a Lovecraft invocando los motivos de tamaño y edad que también caracterizan a la Gran Raza y a los Antiguos. No importa si se trata de una bruja o una «envejecida sacerdotisa de la luna», estas figuras femeninas primordiales reflejan la persistente visión infantil de Lovecraft con respecto a la maternidad [ver: La maternidad fallida en «Drácula»]




H.P. Lovecraft. I Mitos de Cthulhu.


Más literatura gótica:
El artículo: El despertar de la Diosa Madre: análisis de «El pantano de la luna» de Lovecraft fue realizado por El Espejo Gótico. Para su reproducción escríbenos a elespejogotico@gmail.com

Carrie: la Cenicienta moderna


Carrie: la Cenicienta moderna.




Si en IT, Stephen King reúne casi todos los arquetipos del cuento de hadas (ver: «IT»: el gran cuento de hadas moderno), en Carrie nos propone una versión moderna de la leyenda de Cenicienta (ver: Cenicienta y el mito del zapato de cristal)

Carrie es una novela que se ocupa de temas como la intimidación, el bullying, y el esfuerzo desesperado de Carrie White por integrarse entre sus compañeros de la escuela secundaria en un contexto de suma intolerancia y crueldad. En este contexto, Stephen King perfila un escenario —la escuela secundaria— donde los adolescentes no pueden elevarse por encima de su posición social inicial: los populares son populares, y el resto se divide en distintos sustratos o castas de menor importancia. Por más que lo intente, Carrie White está condenada a permanecer entre los socialmente rechazados; e incluso dentro de esta casta ocupa un lugar miserable (ver: Jack y Danny Torrance: un cuento de hadas en el Overlook Hotel)

Si Carrie fuese un cuento de hadas tradicional diríamos que es la historia de una chica que hace algo terrible pero cuyos actos están justificados; en primer lugar, porque se ha vuelto loca por todas las burlas y el abuso que ha sufrido. Pero la exoneración de Carrie vacila cuando vemos que ese nivel de abuso solo es igualado por su desprecio por los compañeros que la torturan. Ya entraremos en eso más adelante (ver: Drácula visita Salem's Lot)

Es importante entender que Carrie no solo es una víctima de la crueldad de sus compañeros más populares, sino que además posee la inteligencia y la sensibilidad necesarias para ser consciente de su condición de paria social. En cierto modo, la posición de Carrie es doblemente miserable, porque solo puede esperar ser salvada, o condenada, por las acciones de otros (ver: Beverly Marsh: el mito de Blancanieves en «IT»)

En el personaje de Carrie, Stephen King creó una protagonista femenina sumamente compleja, que comienza siendo esta chica crédula, inocente, hasta convertirse en una especie de bruja que destruye una ciudad entera en un arrebato de ira hormonal. Con excepción del zapato de cristal, Carrie conserva todos los elementos esenciales de Cenicienta: discordia familiar, presión de grupo y sexualidad, con sus sangrientas connotaciones (ver: Por qué los cuentos de hadas no son para chicos).

Cenicienta encontró su forma canónica en Charles Perrault, aunque Bruno Bettelheim señala que la historia indudablemente es mucho más antigua (ver: Los usos del encantamiento: significado e importancia de los cuentos de hadas). Cenicienta es «la que vive entre las cenizas», es decir, en la mugre, un estado de degradación en relación a sus pares. En esencia, Cenicienta es una paria social, alguien que duerme con los perros entre las cenizas alrededor del fuego del hogar.

Aún así, además de la discordia familiar y la desigualdad social, Cenicienta se centra en la sexualidad. Para Bettelheim, el significado erótico-simbólico del zapato de cristal se relaciona con la sustitución de partes del cuerpo, mientras que otros investigadores afirman que el zapato de Cenicienta tiene connotaciones tanto sociales como sexuales.

Claro que hay variantes. Por ejemplo, las versiones más orientales de Cenicienta se centran en los conflictos entre las mujeres de la casa, vinculados con los peligros de la poligamia, mientras que en la versión de los hermanos Grimm las tensiones se expresan de forma sangrienta cuando las hijastras se cortan los dedos de los pies y los talones para que el zapato de cristal les calce adecuadamente. En todo caso, estas variantes no tienen demasiado que ver con el conflicto principal que plantea la historia (ver: El cuerpo de la mujer en el Horror).

Al igual que en el cuento de hadas, las historias de Stephen King a menudo se centran en los procesos internos del individuo, es decir, comienzan de forma realista, poseen características cotidianas, incluso banales, hasta que sobreviene lo fantástico. En este sentido, lo fantástico constituye una parte integral de la crítica social de Carrie.

Para ser más precisos, la habilidad telequinética de Carrie le da a la novela de Stephen King una dimensión fantástica, pero la escena más cruda, en la apertura, está representada de manera realista: las otras chicas le tiran tampones y toallas sanitarias a Carrie White en el baño cuando esta tiene su primer período, en una clara referencia al abuso que sufre Cenicienta a manos de sus hermanastras.

Carrie White tiene tanto un nombre como una identidad más amplia. Claramente, su nombre tiene un significado. En parte, podría tener algo que ver con Martha Carrier, una bruja ejecutada en Salem en 1692, pero recordemos que el verdadero nombre de Carrie es Carietta, un eco de Cenicienta (ver: ¡Basta de Cenicienta!)

No solo la inocencia marca la personalidad de Carrie, sino cierto sentido de superioridad moral. Recordemos que Cenicienta es descrita como buena y hermosa en el cuento, pero también capaz de conspirar contra la autoridad: su madrastra. De hecho, hay versiones bastante oscuras de Cenicienta, como la de Giambattista Basile, donde la muchacha conspira con su institutriz para asesinar a su malvada madrastra.

Solo la versión de Perrault describe a una Cenicienta como una mujer dulce, insípidamente buena y carente de iniciativa. En las demás versiones, sin embargo, se enfatiza la inocencia y la virtud de la heroína, pero también su capacidad de rebeldía. De hecho, Cenicienta es una heroína virtuosa cuya superioridad intelectual le permite burlarse de los intentos de sus torpes rivales.

Al igual que en Cenicienta, debajo de la superficie de humildad de Carrie subyace la convicción de su superioridad (ver: Lovecraft - King: dos miradas sobre la Oscuridad).

La habilidad paranormal de Carrie aparentemente es provocada por su primer período. Cuando Tommy, de cinco años, la insulta poco después de este suceso, ella lo mira con rabia y el chico cae de su bicicleta. Si Carrie, tal como sostiene Stephen King, trata sobre una mujer que encuentra su canal de poder, entonces Carrie White descubre que la fuente de ese poder es inagotable. Sin duda, sus habilidades telequinéticas estimulan el sentimiento de superioridad sobre sus compañeros.

La sangre está asociada con estos saltos de poder en Carrie (ver: La sangre en el paganismo) Aparece en los tres momentos cruciales de la historia: el comienzo (el primer período), el clímax (la broma con un balde de sangre de cerdo) y el final (Sue Snell descubre que no está embarazada)

La inocente Carrie no comprende su propia sexualidad, lo cual la aísla aún más de sus compañeros, que son iniciados en los misterios del sexo. Este grado de inocencia, o de ignorancia, produce en Carrie una respuesta confusa ante su primer período, que a su vez pone en movimiento los eventos que finalmente la destruirán, y a todo el pueblo. En cierto modo, este período es como un sangriento rito de iniciación que va desde la ingnorancia biológica a la madurez.

La madre biológica de Cenicienta está muerta, mientras que la relación de la chica con su padre sigue siendo un misterio. Es una figura extrañamente pasiva en el cuento, que permite el maltrato de Cenicienta con la esperanza de que su hija luche contra la mujer con la que acaba de casarse. Stephen King también omite a la figura del padre, y representa únicamente a la madre de Carrie.

En esto, Stephen King sintetiza la idea de que los cuentos de hadas son, en esencia, un retrato de la hostilidad contra a figura de los padres. Los niños son conscientes de que no sobrevivirían sin sus padres, y esta sumisión a la dominación parental provoca con frecuencia sentimientos de odio que el cuento de hadas explota con suma eficacia (ver: La verdad sobre los cuentos de hadas).

En la versión de Stephen King de Cenicienta, la relación entre Carrie y su madre es simbiótica, y excluye cualquier otro vínculo. El padre ha muerto antes de que comience la historia, apareciendo simplemente en breves flashbacks en los recuerdos de su esposa, Margaret, y los de una vecina, Stella Horan. Ralph White es descrito como el igual de su esposa en el Mal, no como un individuo pasivo, como en el caso de Cenicienta.

El lector reconoce a Margaret White como la Bruja Malvada de los cuentos de hadas (ver: Mæra: la bruja de todos los cuentos de hadas). En la noche de la graduación, cuando la mayoría de las madres esperan ansiosamente el regreso de sus hijos para escuchar todo sobre el baile, Margaret espera a su hija afilando un cuchillo de carnicero. Atrapada en una prisión con una madre que la maltrata debido a su propia personalidad retorcida, Carrie comparte un destino de rechazo y maltrato similar al de Cenicienta.

Por supuesto, Stephen King lleva su versión de Cenicienta un paso más allá, o varios, en realidad.

Normalmente, la heroína de cuento de hadas siempre encuentra la manera de escapar de su contexto desfavorable y establecer un nuevo hogar. Sin embargo, es significativo que solo pueda lograrlo siendo físicamente atractiva y demostrando sus habilidades domésticas. Carrie también desea presentarse como una belleza deslumbrante para encontrar una fuente de salvación (ver: El cuento de hadas y el plan para «civilizar» a las mujeres).

Cuando Sue Snell actúa como el hada madrina, prestando a su novio, Tommy Ross, como una especie de Príncipe Azul para la noche de graduación, Carrie tiene esa oportunidad de escapar (Psicología del Príncipe Azul).

La belleza de Carrie es reconocida por él. De hecho, este acompañante inicialmente reacio se siente atraído por Carrie, quien, al igual que Cenicienta, se gana el corazón del Príncipe en el baile.

Cuando una de sus compañeras de clase, Norma Watson, se pregunta por su cambio de apariencia, Carrie revela que tiene un acompañante popular, Tommy Ross, atleta y estudiante sobresaliente, esencialmente un verdadero Príncipe Azul que empieza a sentir algo por ella. Con reminiscencias a la típica coronación del cuento de hadas, Tommy sube al escenario como el Rey del Baile de la Primavera de 1979 con su Reina, Carrie, pensando en su belleza y en su propio amor por ella.

La belleza de Carrie también es notada por su maestra de educación física, la señora Desjardin, quien representa tanto el cuidado como el castigo materno en la novela: ella cuida a Carrie después del incidente de la ducha y castiga a las otras niñas por sus acciones, reemplazando así a la incompetente madre de Carrie.

Sin embargo, la señora Desjardin no puede ocultar su primera reacción ante el período de Carrie, abofeteándola en la cara. Stephen King agrega:


Difícilmente habría admitido el placer que le dio el acto, y ciertamente habría negado que consideraba a Carrie como una gorda y quejumbrosa bolsa de manteca de cerdo.


Como en el cuento de hadas original, la versión de Stephen King de Cenicienta incluye toda clase de representaciones duales y críticas de a mujer.

En Carrie, las hermanastras feas de Cenicienta son reemplazadas por las compañeras de clase (iniciadas sexualmente). La inhumanidad de las otras chicas en el vestuario es evidente. En lugar de ser simplemente crueles o estúpidas, parecen tener miedo de la alteridad de Carrie. Si los cuentos de hadas son un dispositivo para programar a las mujeres para ocupar el rol de que sociedad espera de ellas, entonces los compañeros de clase de Carrie necesariamente deben rechazar su alteridad salvar sus propios pellejos en la olla a presión de la escuela secundaria.

Por su desafío a la feminidad tradicional, Carrie es considerada una amenaza. Sin embargo, de manera significativa, cuando ella sincroniza su comportamiento y su apariencia dentro de los estándares de lo normal, las otras chicas están listas para darle la bienvenida al grupo. Votada como la reina del baile de graduación, Stephen King señala que los demás la aplauden sinceramente. Sin embargo, no todo el mundo acepta a Carrie.

Chris Hargensen, una manipuladora de hombres, una lamia, es la peor perseguidora de Carrie. Genuinamente malvada, encarna la misma visión retorcida del sexo que tiene Margaret White:


Después de la sangre vienen los chicos. Como perros olfateadores, sonriendo y babeando, tratando de averiguar de dónde proviene el olor.


A diferencia de Cenicienta, nadie sale victorioso en Carrie. La ira de la chica arrasa con todo el pueblo de Chamberlain, y eso es todo.

La historia original presenta un final feliz (ver: Sobre los finales felices), pero la revisión de Stephen King no muestra signos de piedad, y menos de redención. Tanto la protagonista como la mayoría de sus opresores pierden la vida.

No podemos decir concluyentemente que Stephen King haya escrito a sabiendas una versión moderna de Cenicienta, pero la analogía es tan clara que parece deliberada, y ciertamente es algo que Stephen King podría hacer con el suficiente oficio como para disimular sus influencias de forma brillante, presentándolas bajo una luz completamente nueva y maravillosa; es decir, creando algo nuevo a partir de algo que ya es eterno.




Taller gótico. I Universo pulp.


Más literatura gótica:
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Angela Carter: novelas y relatos


Angela Carter: novelas y relatos.




Angela Carter —Angela Olive Carter (1940-1992)— fue una importante escritora inglesa, autora de algunas de las novelas más destacadas de su tiempo. En este sentido, los relatos y novelas de Angela Carter pertenecen al género fantástico, con algunas excepciones, y en todos los casos presentan una mirada sumamente interesante acerca de la mujer y la lucha por la igualdad de derechos.

En esta sección de El Espejo Gótico iremos recorriendo todas las novelas y relatos de Angela Carter.




Obras completas de Angela Carter.
  • En compañía de lobos (The Company of Wolves)
  • La pasión de la nueva Eva (The Passion of New Eve)
  • Noches en el circo (Nights at the Circus)
  • Alicia en Praga (Alice in Prague)
  • Alicia loba (Wolf Alice)
  • Amor (Love)
  • Ashputtle, o El fantasma de la madre (Ashputtle: or, The Mother's Ghost)
  • Carne y el espejo (Flesh and the Mirror)
  • El amo (Master)
  • El beso (The Kiss)
  • El cortejo del señor Lyon (The Courtship of Mr. Lyon)
  • El cuento de la Venus Negra (Black Venus's Tale)
  • El doctor Hoffmann y las infernales máquinas del deseo (The Infernal Desire Machines of Doctor Hoffman)
  • El gabinete de Edgar Allan Poe (The Cabinet of Edgar Allan Poe)
  • El gato con botas (Puss-in-Boots)
  • El hacedor de colchas (The Quilt Maker)
  • El hombre lobo (The Werewolf)
  • El hombre que amaba un contrabajo (The Man Who Loved a Double Bass)
  • Elegía para un freelance (Elegy for a Freelance)
  • El libro de cuentos de hadas de Virago (The Virago Book of Fairy Tales)
  • El mercader de sombras (The Merchant of Shadows)
  • El mundo como texto (The World as Text)
  • El niño de nieve (The Snow Child)
  • El novio (The Bridegroom)
  • El príncipe burro (The Donkey Prince)
  • El rey de los elfos (The Erlking)
  • El tigre de Lizzie (Lizzie's Tiger)
  • En Pantoland (In Pantoland)
  • Danza de sombras (Shadow Dance)
  • Fuegos artificiales (Fireworks)
  • Héroes y villanos (Heroes and Villains)
  • La bella durmiente (Sleeping Beauty)
  • La cámara sangrienta (The Bloody Chamber)
  • La casa escarlata (The Scarlet House)
  • La dama de la casa del amor (The Lady of the House of Love)
  • La habitación curiosa (The Curious Room)
  • La hermosa hija del verdugo (The Executioner's Beautiful Daughter)
  • La juguetería mágica (The Magic Toyshop)
  • La mujer sadeiana (The Sadeian Woman)
  • La novia del tigre (The Tiger's Bride)
  • La sonrisa del invierno (The Smile of Winter)
  • Los amores de lady Púrpura (The Loves of Lady Purple)
  • Los asesinatos de Fall River (The Fall River Axe Murders)
  • Los barcos fantasma (The Ghost Ships)
  • Mujeres perversas (Wayward Girls and Wicked Women)
  • Niños sabios (Wise Children)
  • Nuestra señora de la masacre (Our Lady of the Massacre)
  • Pedro y el lobo (Peter and the Wolf)
  • Penetrando en el corazón del bosque (Penetrating to the Heart of the Forest)
  • Quemar las naves (Burning Your Boats)
  • Reflexiones (Reflections)
  • Señorita Z: la jovencita oscura (Miss Z, the Dark Young Lady)
  • Sueño nocturno de una noche de verano (A Midsummer Night's Dream)
  • Una fábula victoriana (A Victorian Fable)
  • Una muy, muy grandiosa dama y su hijo en casa (A Very, Very Great Lady and Her Son at Home)
  • Un arma para el diablo (Gun for the Devil)
  • Un recuerdo del Japón (A Souvenir of Japan)
  • Vampirella (Vampirella)
  • Varias percepciones (Several Perceptions)
  • Ven a estas arenas amarillas (Come Unto These Yellow Sands)
  • Venus negra (Black Venus)




Autores en El Espejo Gótico. I Autores con historia.


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Mæra: la bruja de todos los cuentos de hadas


Mæra: la bruja de todos los cuentos de hadas.




Hay ingredientes que no pueden faltar en un cuento de hadas: una doncella en apuros, un príncipe azul, un hada madrina, y una Bruja. En realidad, todos esos elementos pueden estar completamente ausentes y seguir siendo un cuento de hadas, con excepción de uno: la Bruja, figura arquetípica que procede de una misteriosa criatura mitológica llamada Mæra.

Cuando la Bruja aparece en el cuento de hadas en general lo hace bajo la apariencia de una anciana marchita, decrépita, como la Groac'h de Hansel y Gretel, pero esta no es su verdadera forma. Simplemente asume esta figura, conocida como Hag —término que analizaremos más adelante—, para cumplir un propósito determinado.

En general, la vieja y desgastada bruja que, desde la llegada de los hermanos Grimm, encontramos en los cuentos de hadas, es una versión deslucida de un recurso que frecuentemente utilizaban las deidades femeninas del bosque, como Mæra y Morrigan, entre otras, para intervenir en el plano mundano.

La bruja en el cuento de hadas siempre es malvada, o parece serlo, pero esto no necesariamente es así en las leyendas. De hecho, la agenda de estas diosas estaba más allá de la comprensión humana, de manera tal que podían parecer alternativamente benéficas o maléficas cuando ellas mismas no se consideraban una cosa ni la otra.

La palabra Hag, «bruja», es una síntesis de esa representación, o disfraz, que utilizaban las diosas paganas para tratar determinados asuntos. Se trata de la abreviatura de la palabra Hægtesse, del Inglés Antiguo, que también puede traducirse como «bruja», pero no en términos de una practicante humana de la brujería, sino justamente de esa faceta o máscara utilizada por Mæra y otras diosas.

Con el tiempo, esa personificación fue absorbiendo las características típicas del arquetipo de la bruja, hasta que ambos se volvieron prácticamente indistinguibles entre si. De hecho, podemos tomar cualquier cuento de hadas en donde haya una Bruja y no encontrar nada que nos permita distinguir si se trata de una anciana que practica la magia o de un ser sobrenatural.

En realidad, sí hay algunos detalles que podemos tomar en cuenta, siempre que se trate de un cuento de hadas para «civilizar» a las mujeres. Por ejemplo, si la bruja vuela en una escoba, su presencia no tiene nada que ver con las antiguas diosas paganas.

Porque lo cierto es que la bruja de los cuentos de hadas no es una bruja realmente, al menos no una bruja humana: es una diosa cuyas virtudes han sido olvidadas.

En general, esta bruja de los cuentos de hadas es una personificación de Mæra, una diosa o espíritu de la naturaleza que proviene de los mitos celtas, y que luego se desarrolló con mayor profundidad en las leyendas inglesas más antiguas. Algunos la emparentan con la Mara de los mitos nórdicos, ya que comparten varias características.

Mæra podía asumir la forma de una mujer hermosa para atraer a los incautos que se aventuraban en sus dominios, pero los cuentos de hadas casi nunca retratan este motivo. En cambio, prefieren narrar aquellas historias en las que Mæra tomaba la forma de una vieja decrépita para infundir miedo en los más pequeños, o directamente atacarlos.

Si bien se le atribuyen algunas carnicerías memorables, Mæra prefería alimentarse del miedo de sus víctimas. A menudo las colocaba en situaciones espeluznantes, de las cuales podían escapar a último momento, solo para seguirlos en medio de la noche, sentarse sigilosamente sobre sus pechos mientras dormían, y alimentarse de sus pesadillas.

La sensación de opresión en el pecho, de dificultad para respirar, e incluso los síntomas de aquello que hoy se conoce como parálisis del sueño, están presentes en todas las historias de Mæra —en «La pesadilla» de Henry Fuseli se representa a la perfección este inquietante motivo folclórico—. De hecho, su nombre guarda una estrecha relación con la etimología de la palabra «pesadilla» en el idioma inglés: Nightmare, que podría significar «Noche de Mæra», y que acaso podemos interpretar caprichosamente como la «noche en la que nos visita Mæra».

La psicología de los cuentos de hadas propone que estos relatos tradicionales confluyen en algún tipo de advertencia, casi siempre para asustar a los niños y de ese modo evitar comportamientos peligrosos, como acercarse a ciertos lugares despoblados, bosques, ríos y montañas en su mayoría. La transgresión de esa advertencia implicaba convertirse en presa fácil de la Bruja, e incluso en la posibilidad de que ésta nos viniera a buscar en medio de la noche.

Paradójicamente, el relato podía ser tan inquietante que generaba pesadillas, es decir, terminaba siendo funcional a Mæra, pero esto proporcionaba una evidencia irrefutable de su existencia y, por lo tanto, de la importancia de observar aquellas prohibiciones.

Algunos investigadores deducen que Mæra era originalmente una diosa menor que se ocupaba del clima y de las cosechas, pero que al ser proscrita por el Cristianismo se convirtió, a ojos de esos mismos cristianos, en un ser malévolo. Poco a poco fueron despojándola de sus virtudes, hasta reducirla a un simple espíritu destructivo. En este sentido, la bruja de los cuentos de hadas representaría a Mæra en su faceta vengativa, como una vieja feroz que castiga a quienes traicionaron su culto en primer lugar.

Antes de que la bruja de los cuentos de hadas representara este conflicto, producto de un cambio en la cultura y la religión, Mæra también podía a aparecer como una anciana detestable en las historias populares, pero no ya como advertencia para que se respeten determinadas reglas, sino como una representación de la tierra estéril, a la que el héroe debía acercarse con respeto, sin temor, y amarla en sus propios términos.

Cuando el héroe mostraba su valor al amar y aceptar el costado más horroroso de la naturaleza, la Bruja, Mæra, le revelaba su verdadero rostro, el de una diosa joven y hermosa. Por eso, quizás, la bruja de los cuentos de hadas se empeña en perseguir a los más pequeños: para castigar la traición de aquel héroe que abandonó a los antiguos dioses del bosque por otros que habitan únicamente en fastuosos edificios.




Mitología. I Seres fantásticos de la mitología.


Más literatura gótica:
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Los cuentos de hadas y una curiosa Teoría sobre la Imaginación


Los cuentos de hadas y una curiosa Teoría sobre la Imaginación.




Hay cosas que Disney nunca te contó sobre Blancanieves y Cenicienta, tampoco sobre Caperucita Roja, la Bella Durmiente, Hansel y Gretel, y tantas otras historias fuertemente arraigadas en el folclore y la cultura de los pueblos.

Esas omisiones no responden a una confabulación, sino a una imposibilidad: los viejos cuentos de hadas, así también como la poesía, los sueños, los mitos, poseen una estructura intransferible, que no puede repetirse en otros formatos, entre ellos, el audiovisual, sin perder algo esencial en el proceso.

Esa esencia, indefinible en términos cabales, condujo al poeta Walter de la Mare a formular una curiosa Teoría sobre la Imaginación.

Hay personas que sienten una inclinación natural hacia lo fantástico, y otras que lo evitan como si se tratara de una distracción. Al respecto, Walter de la Mare describió dos tipos distintos de imaginación —aunque luego los consideró simplemente como dos aspectos de un mismo principio—: la imaginación infantil y la imaginación juvenil. En la frontera entre estos dos reinos se inscriben los cuentos de hadas, pero también Dante, Shakespeare, William Blake, y el resto de los grandes poetas visionarios.

Esta Teoría de la Imaginación —vertida en el ensayo: Rupert Brooke y la imaginación intelectual (Rupert Brooke and the Intellectual Imagination)— afirma que todos los niños entran al principio en la categoría de Imaginación infantil (Childlike Imagination), precisamente porque no poseen un vínculo exclusivo con los sentidos para explicar el mundo que los rodea.

Walter de la Mare va aún más lejos, y sostiene que los niños no interpretan los hechos como algo inamovible. Para ellos, los hechos son algo cambiante, algo que se metamorfosea constantemente. En términos generales, los niños son esencialmente contemplativos y solitarios —dice De la Mare—, seres que perciben la realidad objetiva como un ruido difícil de interpretar. En este contexto, la observación de esa realidad no responde a la razón, y tampoco a la experiencia, sino a una especie de sentido visionario.

En otras palabras, la Imaginación Infantil descarta los hechos objetivos, no por ser improbables, sino por poseer una naturaleza camaleónica, y eso convierte a los niños en una especie de visionarios. Esta cosmovisión de la vida se expresa en una gran creatividad, vitalidad e ingenio, que desde la perspectiva de los adultos puede ser vista como un signo de desconexión con la realidad [ver: «El enigma»]

Pero el ruido de la realidad es constante, no cede, y si bien al principio esto es algo que atemoriza a la Imaginación Infantil —que según Walter de la Mare: se retira como un caracol asustado dentro de su caparazón—, poco a poco lo exterior va transformando esa manera de sentir, más que ver y entender, el mundo, hasta que florece la Imaginación Juvenil (Boyish Imagination), donde la creatividad sigue presente, en cierto grado, pero dentro de un marco mucho más analítico.

En este punto ocurre un suceso decisivo dentro de esta Teoría de la Imaginación:

Pueden ocurrir dos cosas: o bien la Imaginación Infantil se retira para siempre al entrar en la edad adulta, o bien se vuelve lo suficientemente audaz como para enfrentar al mundo real, es decir, una realidad que no excluye a lo fantástico, sino que forma parte de él.

De este conflicto entre dos tipos de imaginación emergen los dos extremos la mente adulta: la Imaginación Juvenil moldea una personalidad lógica y deductiva; mientras que la Imaginación Infantil forja una personalidad donde predomina lo intuitivo.

En este contexto, los cuentos de hadas y los mitos transitan por esa delicada frontera entre los dos tipos de imaginación. Las personalidades donde predomina la lógica pueden disfrutarlos, desde luego, pero a través de un velo que no les permite aceptarlos como parte de una verdad más amplia y exigua para la razón.

Para la personalidad racional, los cuentos de hadas y los Mitos (y acaso también los sueños) son bellos, pero irreales, en el sentido de que no forman parte de la experiencia objetiva. Por otro lado, la personalidad intuitiva también los considera bellos, pero dentro de una cosmovisión que siente que lo bello siempre es verdadero, y por lo tanto real, aunque no necesariamente en términos objetivos.

Esta Teoría de la Imaginación clasifica de algún modo a todas las personas entre Lógicas e Intuitivas. En los primeros predomina lo exterior, la acción, el conocimiento de las cosas, la experiencia; mientras que las fuentes de la realidad de los segundos siempre son internas.

Es importante aclarar que Walter de la Mare forjó su Teoría de la Imaginación para tratar de explicar porqué la poesía intelectual, y por tal caso todas las obras que proceden de la lógica y la razón, pueden ser excelentes pero nunca alcanzar el nivel de verdad que subyace en las obras visionarias; justamente porque la naturaleza de esa verdad es tan indescifrable para la razón como perceptible para la intuición.

Hay personas que sienten una atracción casi obsesiva por lo Fantástico, y otras que lo rechazan como una burda evasión de la realidad objetiva. Estos extremos no solo explicarían nuestras las preferencias artísticas, sino también nuestra forma de entender el mundo que nos rodea.

Los Mitos, los cuentos de hadas, la poesía, los sueños, apoyan un pie en cada categoría de la imaginación. No son del todo intuitivos, ya que poseen una estructura formal, pero tampoco completamente lógicos, ya que exploran una realidad más amplia. Y esa esencia intransferible de la que hablamos antes se percibe, al menos para mí, como si lo Fantástico fuese una sombra que se asoma a través de una puerta entornada, y desde ahí nos llama.




Taller de literatura. I Egosofía.


Más literatura gótica:
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«El lobo en la puerta»: Charlotte Perkins Gilman; poema y análisis


«El lobo en la puerta»: Charlotte Perkins Gilman; poema y análisis.




El lobo en la puerta (The Wolf at the Door) es un poema feminista de la escritora norteamericana Charlotte Perkins Gilman (1860-1935), publicado en la antología de 1893: En este nuestro mundo (In This Our World).

El lobo en la puerta, uno de los grandes poemas de Charlotte Perkins Gilman, revierte el significado simbólico de un viejo cuento de hadas: Los tres cerditos (Three Little Pigs), y lo transforma en un interesante recurso expresivo dentro del Feminismo.

La psicología de los cuentos de hadas define la historia de Los tres cerditos como una fábula, más o menos eficaz, acerca de las ventajas de tener una construcción sólida (y de la idea de la casa en orden), en oposición a la vida perezosa de quienes desperdician su tiempo y sus recursos. En este contexto, la figura del Lobo preserva su carácter medieval como representación del hambre; pero en El lobo en la puerta ambos motivos se convierten en algo más.

Charlotte Perkins Giman utiliza la figura del Lobo en la Puerta pero no como un símbolo del miedo al hambre —y en consecuencia de un retorno a un estado más primitivo y salvaje del ser— sino más bien como un representante de las obscenas diferencias entre los poderosos y los desposeídos.

Nunca antes la mujer escribió tanto para la mujer como en la época de Charlotte Perkins Gilman, y eso es algo que se percibe claramente en El lobo en la puerta, un mensaje cifrado, si se quiere, con diferentes sustratos y niveles de interpretación, pero que en definitiva apunta a las diferencias sociales y económicas entre el poder y los que menos tienen (sobre todo derechos), y más sutilmente entre los hombres y las mujeres.




El lobo en la puerta.
The Wolf at the Door, Charlotte Perkins Gilman (1860-1935)

Hay un horror que acecha cerca de nosotros,
un horror que nada aleja;
fieros ojos lamiendo al anochecer,
una sombra agazapada en el día;
un quejido en el umbral,
un rasguño en el suelo.
¡Trabajar! ¡Trabajar! ¡En nombre del cielo!
¡El lobo está en la puerta!

El día fue largo, la noche fue corta,
la cama dura y fría;
cansados están los pequeños todavía,
cansados siguen los viejos.

Cansados estamos en nuestras cunas,
en las labores que nuestra madre no ha confesado,
nacemos con el cansancio acumulado
como otros con el oro amontonado.

¡No nos levantaremos! ¡No vamos a trabajar!
Nada de lo que el día puede dar
es la mitad de una hora de dulce sueño;
¡mejor dormir que vivir!
¿Qué poder puede agitar estas extremidades pesadas?
¿Qué esperanza puede hinchar estos corazones apagados?
¿Qué miedo más frío, qué dolor más agudo,
que la vida que tan bien conocemos?

El lento, implacable, acolchado paso
que nunca se extravía.
El susurro en la maleza,
la sombra en el camino,
el vuelo tenso, la larga persecución,
la constante ganancia detrás.
¡Hombre cansado de muerte,
el bruto incansable,
y la lucha salvaje y ciega!

Hay un aliento caliente en el ojo de la cerradura
y un desgarro como de dientes!
¡Bien conozco los ojos inyectados de sangre
y las mandíbulas goteantes debajo!
Hay un quejido en el umbral.
Hay un rasguño en el suelo.
¡A trabajar! ¡A trabajar! ¡En nombre del cielo!
¡El lobo está en la puerta!


There's a haunting horror near us
That nothing drives away;
Fierce lamping eyes at nightfall,
A crouching shade by day;
There's a whining at the threshold,
There's a scratching at the floor.
To work! To work! In Heaven's name!
The wolf is at the door!

The day was long, the night was short,
The bed was hard and cold;
Still weary are the little ones,
Still weary are the old.

We are weary in our cradles
From our mother's toil untold;
We are born to hoarded weariness
As some to hoarded gold.

We will not rise! We will not work!
Nothing the day can give
Is half so sweet an hour of sleep;
Better to sleep than live!
What power can stir these heavy limbs?
What hope these dull hearts swell?
What fear more cold, what pain more sharp
Than the life we know so well?

The slow, relentless, padding step
That never goes astray--
The rustle in the underbrush--
The shadow in the way--
The straining flight--the long pursuit--
The steady gain behind--
Death-wearied man and tireless brute,
And the struggle wild and blind!

There's a hot breath at the keyhole
And a tearing as of teeth!
Well do I know the bloodshot eyes
And the dripping jaws beneath!
There's a whining at the threshold--
There's a scratching at the floor--
To work! To work! In Heaven's name!
The wolf is at the door!


Charlotte Perkins Gilman
(1860-1935)




Relatos góticos. I Poemas de Charlotte Perkins Gilman.


Más literatura gótica:
El análisis, traducción al español y resumen del poema de Charlotte Perkins Gilman: El lobo en la puerta (The Wolf at the Door), fueron realizados por El Espejo Gótico. Para su reproducción escríbenos a elespejogotico@gmail.com

Marie-Louise von Franz: libros de psicología


Marie-Louise von Franz: libros de psicología.




Marie-Louise von Franz (1915-1998) fue una destacada erudita en psicología, seguidora de las teorías de Carl Jung. De hecho, los libros de Marie-Louise von Franz se encuentran entre los más importantes en indagar en las propuestas del gran analista suizo, en especial la teoría de los arquetipos jungianos, y una mirada muy particular sobre la psicología de los cuentos de hadas.

En esta sección del blog iremos recorriendo todos los libros de Marie-Louise von Franz.




Libros de Marie-Louise von Franz.
  • El camino de los sueños (The Way of the Dream)
  • Interpretación psicológica de los cuentos de hadas (Psychologische Märcheninterpretation)
  • La leyenda del Grial (Die Graalslegend)
  • La sombra y el mal en el cuento de hadas (Der Schatten und das Böse im Märchen)
  • Lilith: la primera Eva (Lilith, die erste Eva)
  • Lo femenino en el cuento de hadas (Das Weibliche im Märchen)
  • Sueños (Träume)
  • Aurora Consurgens (Aurora Consurgens)
  • Conocimiento desde lo profundo (Wissen aus der Tiefe)
  • Dimensiones arquetípicas del alma (Archetypische Dimensionen der Seele)
  • El asno de oro (Der Goldene Esel)
  • El gato (Die Katze)
  • El hombre y sus símbolos (Der Mensch und seine Symbole)
  • El simbolismo de los cuentos de hadas (Symbolik Des Märchen)
  • Encuentros con el alma (Begegnungen mit der Seele)
  • En las proximidades de la muerte (Im Umkreis des Todes)
  • Experiencias con la muerte (Erfahrungen mit dem Tod)
  • Jung y la teología  (C.G. Jung und die Theologen)
  • Jung: su mito en nuestro tiempo (C.G. Jung. Sein Mythos in Unserer Zeit)
  • La búsqueda del yo (Die Suche nach dem Selbst)
  • La estética de los lobos de la Ilíada (Die ästhetischen Anschauungen der Iliasscholien)
  • La eterna juventud (Der ewige Jüngling)
  • La leyenda del Grial bajo la mirada de la psicología (Die Graalslegend in psychologischer Sicht)
  • La madre en el cuento de hadas (Die Mutter im Märchen)
  • La meditación en la religión y la psicoterapia (Meditation in Religion und Psychotherapie)
  • La Pasión perpetua (Die Passio Perpetuae)
  • La redención de lo femenino en el hombre (Die Erlösung des Weiblichen im Manne)
  • Las conferencias de Zofingia (Die Zofingia Vorträge)
  • Las visiones de Niklaus von Flüe (Die Visionen des Niklaus von Flüe)
  • Luz de la oscuridad (Licht aus dem Dunkel)
  • Mitos de la creación (Schöpfungsmythen)
  • Motivos de redención en el cuento de hadas (Erlösungsmotive im Märchen)
  • Número y tiempo (Zahl und Zeit)
  • Psique y materia (Psyche und Materie)
  • Reflexiones del alma (Spiegelungen der Seele)
  • Sueño y muerte (Traum und Tod)
  • Una conversación con Marie-Louise von Franz (Ein Gespräch mit Marie-Louise von Franz)
  • Ventana a la eternidad (Fenster zur Ewigkeit)




Libros prohibidos. I Libros extraños.


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Lo más visto esta semana en El Espejo Gótico:

Relato de Maurice Level.
Poema de Clark Ashton Smith.
Taller gótico.


Relato de May Sinclair.
Poema de Robert E. Howard.
Poema de Walter de la Mare.