¿Qué era en realidad el COLOR QUE CAYÓ DEL ESPACIO?


¿Qué era en realidad el COLOR QUE CAYÓ DEL ESPACIO?




El COLOR es, básicamente, todo lo contrario a un cliché de la ciencia ficción.

De hecho, los investigadores más rabiosos de los Mitos de Cthulhu tienen severos problemas para decirnos quién o qué era en realidad la criatura imposible de El color que cayó del espacio (The Colour Out of Space), relato pulp publicado originalmente en la edición de septiembre de 1927 de la revista Amazing Stories, y luego reeditado por Arkham House en la antología de 1939: El extraño y otros (The Outsider and Others).

Este es nuestro pequeño aporte a la confusión general.

El color que cayó del espacio —a veces publicado en español como El color que cayó del cielo, El color del espacio exterior y El color surgido del espacio— es probablemente uno de los mejores cuentos de H.P. Lovecraft. Allí se narra la historia de un meteorito que cae en el pueblo de Arkham, Massachusetts; más precisamente en las inmediaciones de un pozo de agua en la granja de Nahum Gardner, capaz de alterar genéticamente a todas las criaturas vivas y modificar el medio ambiente, dejando en el camino espeluznantes mutaciones.

El o los COLORES QUE CAYERON DEL ESPACIO son, en esencia, seres desconocidos, no humanoides, acaso una forma de vida no basada en el carbono. En este sentido, H.P. Lovecraft es uno de los primeros autores en introducir una bioquímica cósmica seria (y en 1927); es decir, la posibilidad de que la vida extraterrestre revista una composición química radicalmente distinta de la que conocemos en la Tierra. Por lo tanto, el aspecto de estos seres sería, para nosotros, irreconocible como soporte físico para la vida inteligente.

Las propiedades asombrosas de aquel meteorito aportan algunos datos respecto de la incompatibilidad del COLOR QUE CAYÓ DEL ESPACIO con nuestra propia manera de entender la vida:


1- El oxígeno parece modificar su estructura molecular.

2- Emite una significativa cantidad de calor. No libera gases conocidos. Inmune a casi todos los reactivos de laboratorio, salvo los ácidos, que disminuyen un poco la emisión de calor.

3- Si bien su aspecto no se diferencia al de las rocas terrestres, al tacto resulta inusualmente blando, incluso maleable. Se acepta que puede tratarse de algún tipo de metal desconocido. Posee propiedades magnéticas.

4- En la oscuridad, el meteorito emite cierta luminosidad. El análisis espectroscópico arroja otros rangos de luz y color por fuera del espectro visible. Es capaz de desviar los haces de luz que se proyectan sobre él.

5- Los COLORES habitan dentro de pequeñas células o glóbulos en el interior y en la superficie de la roca, exhibiendo la extraña banda de luz descrita anteriormente. Un simple golpe de martillo es suficiente para abrir una de las células, sin embargo, esto no provoca la liberación de ninguna sustancia que pueda ser identificada con nuestros aparatos de medición.


Sabemos también que el COLOR QUE CAYÓ DEL ESPACIO posee propiedades mutagénicas. Los cultivos de la granja de Gardner, cerca del sitio de impacto, crecieron hasta alcanzar un gran tamaño. Se registra que esos cultivos también emiten un resplandor malsano, antinatural, y que su sabor es sumamente desagradable.

Los animales en el área también fueron afectados por el COLOR QUE CAYÓ DEL ESPACIO, no solo a nivel biológico, sino que además muestran alteraciones en su comportamiento.

Las vacas de la granja empezaron a producir una leche sin ningún valor nutricional. Los caballos se tornaron violentos e inmanejables. En ciertos casos, los animales afectados evidencian un aumento en sus capacidades naturales, pero en otros revelan malformaciones horrorosas. De hecho, en el relato se describen huellas en la nieve que no corresponden a ninguna especie conocida, tal vez producidas por una de esas mutaciones.

Los insectos también fueron afectados de manera similar. Sus cuerpos cambiaron de tamaño, en general, aumentando sus dimensiones. Sus patrones de movimiento se hicieron aleatorios, en ciertos casos, incluso de forma contradictoria con sus intereses fundamentales, como procurarse alimento y reproducirse.

La nieve alrededor de la granja se derrite mucho más rápido que en cualquier otro lugar. Los árboles florecieron temprano para la época del año, e incluso sus ramas se mueven sin que haya viento. En pocos meses después de que el COLOR CAYERA DEL CIELO toda la vida vegetal cerca del lugar del impacto manifestó propiedades antinaturales, que van desde aquel resplandor malicioso a la adquisición de un tono grisáceo, o mejor dicho, a una ausencia de color.

La población humana también sufrió modificaciones. El color que cayó del espacio registra al menos dos individuos cuyas facciones se deformaron ostensiblemente.


Al final del cuento, los COLORES QUE CAYERON DEL CIELO retornan al espacio repentinamente, ascendiendo de forma vertical y dejando una especie de agujero en las nubes como única evidencia visible de su partida. Parte del lugar, sin embargo, continuó manifestando aquellos rasgos anómalos durante algún tiempo, como si una parte de la entidad, al menos, todavía permaneciera allí.

Aquellos que hayan leído el relato de H.P. Lovecraft seguramente se preguntarán qué era el COLOR QUE CAYÓ DEL ESPACIO. Los sesudos investigadores de la Universidad de Miskatonic no brindaron respuestas inobjetables, de modo tal que solo nos queda entrar en el espeso terreno de la conjetura.

A continuación analizamos algunas hipótesis:


Fenómeno natural.

Ya sea dentro de nuestro espacio-tiempo, o como resultado de la apertura de un portal interdimencional, el COLOR QUE CAYÓ DEL ESPACIO quizás sea un fenómeno natural después de todo, aunque contrario a los de nuestro mundo.

Sin embargo, este no parece comportarse como tal. Si bien es intangible, posee las propiedades de la materia, y eso excluye la posibilidad de un fenómeno natural.


Tecnología.

La segunda hipótesis sostiene que EL COLOR QUE CAYÓ DEL CIELO es algún tipo de tecnología extraterrestre o extradimensional; tal vez un dispositivo diseñado para registrar la materia de nuestro planeta, orgánica e inorgánica, y quizá cosechar proteínas y cadenas de ADN, alterando todos los objetos y sujetos observados en el proceso.

También podría tratarse de un arma biológica de un universo paralelo, capaz de modificar los organismos y ecosistemas de la Tierra. Esta opinión es aventurada, ya que el radio de influencia del COLOR es de apenas unos acres en torno al sitio de impacto del meteorito.

A pesar de su improbabilidad, algunos utilizan la Teoría del Fin de la Realidad para explicar el origen de esta entidad. En este caso, podría tratarse de un BUG o un GLITCH en la programación de nuestro universo, desde luego, simulado.


Forma de vida desconocida.

El COLOR podría ser en sí mismo algún tipo de forma vida alienígena o extradimensional.

Esta, quizás, era la intención de H.P. Lovecraft. Por momentos, el COLOR se comporta de manera impredecible, pero sus acciones siempre parecen conducir hacia un patrón definido: infección, mutación y muerte; pero esto no implica necesariamente que se trate de una entidad consciente.


Elemento cuántico.

El COLOR podría operar exclusivamente a nivel cuántico, o incluso ser él mismo una forma de vida cuántica. Esto explicaría por qué resulta tan difícil realizar observaciones consistentes. En el relato, los testimonios de la gente varían aún respecto de una misma manifestación.


Semilla cósmica.

El COLOR no solo infecta la materia orgánica sino que, en términos básicos, parece alimentarse de su energía. Las horribles mutaciones podrían ser simplemente el residuo del banquete.

No obstante, debido al comportamiento parasitario pero no aleatorio del COLOR, acaso podría tratarse en realidad una especie cápsula para depositar esporas o semillas cósmicas en la cadena de ADN de nuestros ecosistemas. La germinación final bien podría coincidir con una invasión de entidades conscientes.

H.P. Lovecraft no lo afirma abiertamente, pero En las montañas de la locura (At the Mountains of Madness) se conjetura con la posibilidad de que el COLOR no haya caído del cielo después de todo, al menos no en épocas recientes, sino que habita en sitios recónditos del mundo para realizar exploraciones periódicas.


Quizá nunca sepamos realmente qué era el COLOR QUE CAYÓ DEL ESPACIO, y eso habla muy bien de H.P. Lovecraft. Si algo puede reducirse al punto de volverse comprensible para el cerebro humano, o bien sujeto al escrutinio de nuestra tecnología y sus aparatos de medición, entonces no excluiría a la razón; y eso es precisamente lo que el autor pretendía evitar.

Para finalizar nos quedamos con las palabras del propio H.P. Lovecraft:


Sólo Dios lo sabe qué es. En términos de materia supongo que podría ser algún tipo de gas, pero aquel gas obedecía leyes que no son de nuestro cosmos. No era fruto de los planetas y soles que brillan en los telescopios. No era un soplo de los cielos cuyos movimientos y dimensiones miden nuestros astrónomos. Era, en definitiva, un pavoroso mensajero de unos reinos situados más allá de la naturaleza que conocemos, cuya simple existencia aturde al cerebro con las inmensas posibilidades extracósmicas que ofrece a nuestra imaginación. Era simplemente un color que cayó del espacio.




Más de H.P. Lovecraft. I Taller de literatura.


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El artículo: ¿Qué era en realidad el COLOR QUE CAYÓ DEL ESPACIO? fue realizado por El Espejo Gótico. Para su reproducción escríbenos a elespejogotico@gmail.com

2 comentarios:

Jes-kun dijo...

Excelente artículo Sebastián. Este es uno de los relatos de HP que más me ha fascinado, lo he leído varias veces y la verdad es que aún no logro concebir en mi imaginación "de qué color" es el color.

Arturo Garza dijo...

Este es mi cuento favorito de Lovecraft. Excelente sitio, me gusta bastante



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