Teoría del fin de la realidad: ¿los fantasmas son una falla en la programación del universo?


Teoría del fin de la realidad: ¿los fantasmas son una falla en la programación del universo?




La Teoría del Fin de la Realidad (End of Reality Point Theory) —o Teoría del Punto de Quiebre de la Realidad— fue formulada por el investigador Simon M. Robson; la cual busca explicar las verdaderas causas detrás de los fenómenos paranormales.

Pero para entender por qué los fantasmas, las casas embrujadas, los saltos en el tiempo, y una larga lista de fenómenos sobrenaturales, podrían ser explicados gracias a la Teoría del Fin de la Realidad, primero es necesario examinar de cerca la naturaleza de esos fenómenos.

El salto en el tiempo, por ejemplo, ocurre cuando una persona, o varias al mismo tiempo, presencian un repentino cambio en la realidad, ya sea en la totalidad de sus componentes como en algunos objetos que la conforman, generando la sensación de haber viajado en el tiempo.

Los fantasmas —dentro de los cuales habría que incluir a todos los seres fantásticos que pueblan nuestras leyendas y mitologías—son básicamente eventos en los cuales se presenta la aparición de algo inmaterial en el plano físico, un espíritu no humano o el alma de algún difunto.

Una de las cualidades principales de todas estas experiencias es que parecen tener algún tipo de mecanismo que les permite resetearse, es decir, de repetirse una y otra vez con ligeras o directamente ninguna variación.

Para ponerlo en otros términos: las personas que aseguran ver fantasmas a menudo los ven repitiendo una y otra vez lo mismo. Algo similar sucede con las casas embrujadas, o con los sitios considerados como malditos: los extraños eventos que allí se observan parecen repetirse, como si de alguna forma hubiesen quedado grabados o impresos en el lugar.

Este mecanismo de reseteo, según la Teoría del Fin de la Realidad, se describe como una especie de pulso, algo así como un disco rayado o una grabación que se repite a sí misma, mediante los cuales el universo que conocemos aísla una falla fundamental en su integridad.

Pensemos por un momento en el El «Upside Down» de «Stranger Things», en el País de Nunca Jamás de Peter Pan, o en cualquier sitio mágico vinculado con nuestro mundo: nadie niega que otras dimensiones sean posibles, pero más importante que descubrirlas es desentrañar cómo y por qué algo que no pertenece a esta dimensión puede manifestarse. La Teoría del Fin de la Realidad intenta explicar que esto se debe, básicamente, gracias a las leyes que gobiernan nuestro universo.

El universo que conocemos es, al menos, tetra-dimensional, es decir, está compuesto por tres dimensiones más una, el tiempo; y la mejor manera de entender por qué ocurren los fenómenos paranormales es entendiendo las leyes que gobiernan el universo: básicamente el lenguaje de programación de la realidad.

Pensemos en el universo que conocemos como si se tratara de un espacio finito de dos dimensiones, por ejemplo, un plano o una sábana extendida. Bajo estas condiciones, seria posible viajar tan lejos como para llegar al extremo de la sábana, es decir, hasta el punto en donde el universo termina.

El problema, en todo caso, es que en un universo de dos dimensiones no sería posible para el viajero visualizar que ha llegado al final de la sábana, sino que seguiría caminando hacia atrás, cabeza abajo, hacia el punto desde donde ha partido, sin notar en absoluto que ha dejado de avanzar.

Pero nuestro universo es tetra-dimensional, es decir, tiene cuatro dimensiones —anchura, altura, profundidad y tiempo—; lo cual es bueno para nosotros pero no tanto para los fantasmas, que parecen repetirse a sí mismos de acuerdo a las leyes de un universo con menos dimensiones que el nuestro.

Si creemos que los sucesos paranormales son posibles debemos creer también que el espacio es bastante similar a nuestra sábana cósmica, es decir, una extensión que no termina en sus bordes, sino que puede curvarse o doblarse sobre sí misma. Por eso la teoría que hoy examinamos habla de un punto de quiebre de la realidad, no de fronteras o límites que no es posible cruzar.

Estos puntos no son espacios en blanco, sino que se unen al espacio-tiempo tetra-dimensional, generando a su vez una realidad que no es exactamente la que conocemos. Podemos pensarlos como una falla, o un bug, que se vuelven obvios cuando nuestro plano los resetea.

Las leyes del universo tetra-dimensional pueden doblarse pero nunca romperse. Uno puede escupir hacia arriba, tomar una foto en el momento apropiado, y probar que nuestro escupitajo ha vencido por unos instantes la gravedad de la tierra, pero el universo, en cualquier caso, finalmente logra que todos los elementos que lo componen se ajusten a sus leyes.

De acuerdo a la Teoría del Fin de la Realidad, el mecanismo de reseteo de los sucesos considerados como paranormales es una acción del espacio-tiempo, que tiende a proteger su integridad frente a la aparición de una singularidad. Es por ese motivo que los hechos sobrenaturales, casi siempre, parecen estar vinculados a un sitio específico en términos geográficos.

En otras palabras: los fantasmas son un bug de la realidad; un suceso bidimensional que ha quedado impreso en el espacio-tiempo de nuestro universo, como una cinta que se repite, una y otra vez, localizada en un espacio geográfico que suele ser estable.

La Teoría del Fin de la Realidad explica que estos puntos de quiebre con la realidad física que conocemos representan un instante en el espacio que se repite en el tiempo, hasta que el universo tetra-dimensional finalmente los absorbe dentro del código, o leyes, en el que fue programado.

Así como el plano neuronal tiene sus deja vu, es decir, instantes en los que nos parece estar viviendo de nuevo exactamente el mismo suceso, el plano físico tiene los suyos.

En este punto las cosas se tornan más extrañas todavía.

Porque sabemos que los deja-vu son fallas en la simulación que nuestro cerebro nos presenta de la realidad, absorbida mediante los sentidos e interpretada parcialmente para que podamos interactuar con ella de un modo relativamente seguro.

Los Puntos de Fin de la Realidad, siguiendo con ese paradigma, serían algo así como un deja-vu cósmico, mediante el cual el universo expresa una falla fundamental en el sistema, una transgresión de sus leyes, de su lenguaje de programación, pero que es aislada en una porción de espacio sin tiempo, en una perpetua y probablemente monótona repetición.




Misterios miserables. I Diarios de parapsicología.


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El artículo: Teoría del fin de la realidad: ¿los fantasmas son una falla en la programación del universo? fue realizado por El Espejo Gótico. Para su reproducción escríbenos a elespejogotico@gmail.com

1 comentarios:

Juan Jose Olivar dijo...

Este articulo da por sentado que los fenomenos paranormales son reales. Esta derivando una teoria científica sobre hechos que no se han comprobado nunca.



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