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«Lilith»: Aleister Crowley; poema y análisis.


«Lilith»: Aleister Crowley; poema y análisis.




Lilith (Lilith) es un poema de vampiros del escritor y ocultista inglés Aleister Crowley (1875-1947), publicado en la antología de 1910: El escarabajo alado (The Winged Beetle).

Lilith, uno de los mejores poemas de Aleister Crowley, hace referencia a un antiguo mitos bíblico: Lilith, la primera esposa de Adán, desterrada del Jardín del Edén por negarse a someterse a las órdenes de su esposo.

La figura de Lilith aparece recurrentemente en la obra de Aleister Crowley, incluso en su vida personal. Tanto es así que, cuando contrajo matrimonio con Rose Edith Kelly, esta dio a luz a una niña que bautizada extravagantemente como Nuit Ma Ahathoor Hecate Sappho Jezebel Lilith.

Aleister Crowley continuó viajando por el mundo, aunque Rose y su hija, Lilith, se quedaron atrás. Durante este tiempo, Rose desarrolló un grave problema con el alcohol, y Lilith contrajo fiebre tifoidea y murió en 1906, tragedia que Aleister Crowley atribuyó al creciente alcoholismo de Rose. La pareja se divorció en 1909, y dos años después Rose fue internada en un manicomio. La pérdida de la pequeña Lilith le produjo a Crowley una profunda crisis de angustia. Su salud comenzó a deteriorarse y pasó varios años en un estado de extrema debilidad [ver: Alouqua: la primera hija de Lilith]

Ahora bien, el poema Lilith no parece tener que ver con su hija, sino más bien con una representación ominosa de la Lilith mitológica, sobre la cual Aleister Crowley habló en su obra: De Arte Magica:


[«Antes de que Eva fuera hecha, los sueños de Adán produjeron a Lilith, un demonio, y de su relación con ella brotaron razas malignas.»]


En el anterior pasaje, Aleister Crowley se refiere a una vieja tradición que sostiene que las poluciones nocturnas atraen a los espíritus bajos, o incluso los crean, como los súcubos, que son capaces de existir independientemente y de vampirizar a su creador. Aquí, Crowley interpreta que las poluciones nocturnas de Adán, por aquel entonces sin compañera, crearon a Lilith, quien luego de ser desterrada engendró una raza sobrenatural de criaturas estériles que se alimentan de las fantasías nocturnas de los hombres [ver: Lilim: los hijos de Lilith]




Lilith.
Lilith, Aleister Crowley (1875-1947)

(Traducido al español por Sebastián Beringheli para El Espejo Gótico)


El hedor de la grosera cabra está en mis fosas nasales
en lugar del perfume de Artemisa.
Arranqué a la Virgen por su clámide bordada...
¿quién podría haber adivinado ese peludo horror escondido?
Tengo hiel para ser mi bebida,
que mezclo en el vino con mirra y almizcle y ámbar gris.
Hice mi cama de seda y pieles; y al despertar descubrí
que me había desmayado sobre el muladar.
¡Ay! ¿Estaban tus labios vírgenes contaminados
con algún rancio sabor a lujuria sabática?
¡Qué hechizo te convirtió, doncella,
en un mono que farfullaba blasfemias antífonas
a esos cánticos castos con los que te lamenté,
en el momento en que, tocándote, mi fruto se disolvió en polvo,
hermosa manzana de Sodoma!
¡Sin embargo, tus besos golpearon mi columna vertebral
hasta un éxtasis estremecedor!
Así caminó el loco por las crestas de las montañas, llorando;
¡Un paso y alcanzo la cima!
La cornisa suelta lo engaña, y cae, destrozado, al glaciar.
Entonces la monja grita: Un esfuerzo y venzo;
¡Paso la puerta, gano el descanso designado!
Y al pasar descubre el cuerpo inmundo de pecado
que espera para clavarle los dientes.
Así en mis sueños, escapando de un monstruo, giro una cuerda;
«Hay refugio, ¡allí!»
No, allí acechaba quien nunca me había perseguido...
era yo el perseguidor hasta su propio refugio.
¡Entonces, adorable vileza, mi amante, mi ama,
me sujetó hacia atrás por los cabellos!
¡Fija tus colmillos en la angustia jadeante de mi boca,
y divide las nubes de mis sueños con tu rayo!
¡Aunque seas Dios o Satán, domina mi muerte
y, con tu angustia vital, posee todo lo que soy con todo lo que eres,
mi Vampiro, mi Sirena que creí un ruiseñor!
¡Abrázame! ¡Escúpeme! ¡Azótame! ¡Asesíname!
¡Toma el banquete lobuno de mi amor!
¡Dame el hedor de tu aliento y muéstrame
el rostro del leproso detrás del velo brillante!
¡Sí! Aunque me hundo en abismos inconmensurables,
trazo la curva, tu cuña cuadrada que brama en mi círculo
la igualará en la infinitud.
Cuerpo contaminado, espíritu violado, alma corrompida,
cerebro aturdido y nervio torturado:
Estos se funden en tus fauces ensangrentadas, Equidna,
de las que emergerá la solitaria llama blanca de Dios.


The stench of the gross goat is in my nostrils instead of
the perfume of Artemis.
I plucked the Virgin by his broidered chlamys....who
could have guessed that hairry horror hidden?
I have got gall to be my drink, who mingled my wine
with myrrh and musk and ambergris.
I made my bed of silk and and furs; and waking I found I had
swooned to sleep upon the midden.
Ah! Were those virgin lips of thine polluted with some
rank savour of Sabbatic lust?
What spell turned thee, the maiden, to a monkey jibbering
antiphonal blasphemies
To those chaste chants I woed thee by, the moment that
touching thee, my fruit dissolved to dust,
Fair-seeming Sodom-apple ! Yet thy kisses smote all my
spine to shuddering ecstasies!
So strode the fool upon the mountain ridges, crying; One
step, and I attain the crest!
Lo! The loose cornice tricks him, and he tumbles, a
mangled nothing, to the glacier.
So the nun cries: One effort and I conquer; I pass the
gate, I win the appointed rest!
And passing it discovers the foul body of Sin that waits to
set his teeth in her.
So in my dreams, escaping from a monster, I turn one
corder; "there is refuge - there!"
Nay, there he lurked who never had pursued me....'twas
I who chased him to his proper holt.
Then, O thou vile adorable, my lover, my master, catch me
backward by the hair!
Fasten thy fangs upon my mouth's gasped anguish, and
split my dream-clouds with thy thunderbolt!
Though thou be God or Satan, do thaou master my death-
pand with thy life-pang, and possess
All that I am with all thou art, my Vampire, my Siren
that I thought a nightingale!
Abase me! Spit upon me! Scourge me! Murder me!
Take thy wolf's meal of my loveliness!
Give me the reek of thy foul breath, and show me the
leper's face behind the shining veil!
Yae! Though I sink through measureless abysses, I trace
the incommensurable curve.
Thy foursqure wedge that rages in my circle shall match
it at the infinite period.
Polluted body, violated spirit, corrupted soul, stunned brain
and tortured nerve:-
These merge into thy bloody maw, Echidna, that shall
emerge the lone white flame of God.


Aleister Crowley
(1875-1947)

(Traducido al español por Sebastián Beringheli para El Espejo Gótico)




Poemas góticos. I Poemas de Aleister Crowley.


Más literatura gótica:
El análisis, traducción al español y resumen del poema de Aleister Crowley: Lilith (Lilith), fueron realizados por El Espejo Gótico. Para su reproducción escríbenos a elespejogotico@gmail.com

«Intento de celos»: Marina Tsvetaeva; poema y análisis.


«Intento de celos»: Marina Tsvetaeva; poema y análisis.




Intento de celos (Popytka revnosti) —a veces traducido al español como Un intento de celos y Tentativa de celos— es un poema de desamor de la escritora rusa Marina Tsvetaeva (1892-1941), publicado en la antología de 1925: Después de Rusia (Posle Rossii).

Intento de celos, uno de los mejores poemas de Marina Tsvetaeva, es una pieza sobre el amor, la soledad y la alienación. El poema está inspirado en un romance fallido de Marina Tsvetaeva, y se destaca por el contraste entre un nostálgico amor pasado, casi mitificado, y una vulgar relación presente.

No hay comienzo en Intento de celos. Las preguntas se suceden de forma discontinua. La narradora se ahoga en preguntas a su expareja, como si temiera no tener tiempo para decir todo lo que arde en su interior [ira, resentimiento, ¿celos?]. No es una tarea sencilla, porque la narradora tiene que superar obstáculos internos [orgullo, sobre todo] para expresar este ventaval explosivo de celos, o mejor dicho, de «intento» de celos.

La vida sentimental de Marina Tsvetaeva fue tormentosa. Se casó con otro escritor, Sergei Efron, pero esto no evitó que entablara numerosos romances con otros hombres [y mujeres] a lo largo de su vida, generalmente escritores, actores y pintores. Mientras estaba en Praga, en 1923, Marina Tsvetaeva comenzó una aventura con el gran candidato para ser el objetivo de este poema: Konstantin Rodzevich. Como todas su relaciones, terminó mal y ella se sintió devastada.


[«Conocí a Marina Tsvetaeva en la época de su correspondencia con algunos literatos —comenta Konstantin Rodzevich en una de sus cartas—. Ella se enamoró, y siguió escribiéndome. ¿Y yo? ¿Qué podía hacer? Ella necesitaba expresarse y yo era débil. Quería una vida más fácil, pero ella buscaba un amor elevado, menos terrenal, y yo soy un tipo terrenal.»]


El título del poema es ambiguo.y contiene, con toda probabilidad, varios mensajes. En primer lugar, sugiere que se trata de un «intento» de celos, como si la narradora no estuviera realmente celosa y debiera aparentarlo por alguna razón. Quizás ese sea el punto: la narradora está tratando de parecer indiferente, como si no le importara que el hombre que ama la haya dejado por otra mujer, sin embargo es incapaz disimular sus sentimientos. Intento de celos se mantiene invariablemente fijo en la noción de abandono, celos y dolor, apenas enmascarados por una capa superficial de desprecio y fingida indiferencia.

La narradora de Intento de celos sugiere constantemente que ella es muy superior a su rival [es decir, a la actual pareja de su ex], como si no entendiera cómo su amante pudo haberla dejado por ella. Marina Tsvetaeva utiliza brillantemente la imagen de Lilith, la primera esposa de Adán, que fue rechazada y abandonada por otra mujer: Eva [ver: Adán y Eva: una historia de amor]. Como Lilith, la narradora es orgullosa, y no entiende cómo su amante, su Adán, ha podido dejarla por una mujer inferior, «sin una diosa adentro»; una mujer creada de una costilla [ver: «El costado de Eva»]:


¿Cómo vives con ésa, una extraña,
una extranjera, costilla de tu pecho?


Quizás los celos fracasan, y se vuelven un «intento», porque la narradora desprecia tanto a la otra mujer que no la considera una rival. Sin embargo, esta interpretación solo funciona sobre el título, porque si el poema de Marina Tsvetaeva expresa algo, es celos. La narradora ataca una y otra vez a la «otra», imaginando una situación terrible para su examante. La «otra» es una mujer ordinaria, terrenal, un «polvo de yeso», no como el fino mármol de Carrara que es ella misma. Su ex debe estar sufriendo «llagas» solo por estar en contacto con ella. Todo esto habla de una mujer celosa y, de hecho, todo parece indicar que Marina Tsvetaeva era una mujer patológicamente celosa, sensible al más ínfimo desaire, por lo que no es sorprendente que Intento de celos refleje estas actitudes.

Marina Tsvetaeva tenía una enorme capacidad para iniciar relaciones sentimentales donde terminaba siendo menospreciada y rechazada. Algunos críticos incluso afirman que buscaba activamente este tipo de relaciones para conseguir material para su poesía. Lo cierto es que Marina Tsvetaeva era una mujer que idealizaba a los hombres que le interesaban [y también a las mujeres], atribuyéndoles cualidades que no poseían, lo cual inevitablemente terminaba en el desengaño. Su esposo, Sergei Efron, captó este patrón de comportamiento, y a menudo describía a su esposa como «una criatura de pasiones que se zambullía de cabeza en un huracán creado por ella misma». Cuando la pasión terminaba, el objeto idealizado se derrumbaba, y ella se sumía en la desesperación, seguida de la burla del antiguo objeto de deseo cuando encontraba un reemplazante.

Tomado literalmente, Intento de celos de Marina Tsvetaeva sugiere que la narradora no siente celos, sino que tiene que hacer un intento por mostrar celos; en otras palabras: fingiendo estar celosa. Pero dado que la narradora evidentemente está celosa, lo que está haciendo en realidad es fingir que finge. El disfraz de la indiferencia encubre celos muy reales.

A continuación compartimos nuestra traducción al español de Intento de celos de Marina Tsvetaeva, realizado no sobre el original en ruso, sino de una de sus primeras traducciones al inglés.




Intento de celos.
Popytka revnosti, Marina Tsvetaeva (1892-1941)

(Traducido al español por Sebastián Beringheli para El Espejo Gótico)


¿Cómo es tu vida con otra?
¿Es más simple? Un golpe de remos,
una larga costa —
y tu recuerdo de mí

se vuelve una isla a la deriva
(en el cielo, no en el océano)
Nuestras almas no son amantes,
son hermanas.

¿Cómo es tu vida con una simple mujer,
una mujer sin una diosa adentro?
Tras haber derrocado a tu reina
(tú mismo privado del trono),

¿cómo haces para respirar?
¿Te despiertas aterrorizado?
¿Qué haces, pobre hombre,
con ésa que te hace pagar el tributo del tedio?

«Histeria y convulsiones,
¡basta! ¡Alquilaré mi propia casa!»
¿Cómo es tu vida con esa otra,
tú, mi elegido?

¿Es más natural, la comida es más sabrosa?
(si te hartas no me culpes)
¡Cómo vives desde la apariencia,
tú, que eras digno del Sinaí!

¿Cómo vives con ésa, una extraña,
una extranjera, costilla de tu pecho?
La vergüenza, látigo de Zeus,
¿aún no te ha herido la frente?

¿Cómo vives? ¿Toses? ¿Cantas?
Y con la llaga de la inmortal conciencia,
¿cómo lidias, pobre hombre?

¿Cómo vives con un producto del mercado?
¿Pesa? ¿Es violento el impuesto?
Después del mármol de Carrara,
¿cómo vives con el polvo del yeso?

Del mismo bloque tallamos a Dios,
para romperlo en mil pedazos.
¿Cómo vives con una miseria,
tú que conociste a Lilith?

¿No estás harto de esa mercadería novedosa?
Cansado de mi magia,
¿cómo es vivir con una mujer mundana,
sin sexto sentido?

Dime la verdad: ¿son felices?
¿No? ¿Cómo se vive en un pozo sin fondo?
Cada vez te resulta más difícil ¿verdad?
¿Te cuesta tanto como a mí con otro?


Как живется вам с другою,-
Проще ведь?- Удар весла!-
Линией береговою
Скоро ль память отошла
Обо мне, плавучем острове
(По небу - не по водам)!
Души, души!- быть вам сестрами,
Не любовницами - вам!
Как живется вам с простою
Женщиною? Без божеств?
Государыню с престола
Свергши (с оного сошед),
Как живется вам - хлопочется -
Ежится? Встается - как?
С пошлиной бессмертной пошлости
Как справляетесь, бедняк?
"Судорог да перебоев -
Хватит! Дом себе найму".
Как живется вам с любою -
Избранному моему!
Свойственнее и сьедобнее -
Снедь? Приестся - не пеняй...
Как живется вам с подобием -
Вам, поправшему Синай!
Как живется вам с чужою,
Здешнею? Ребром - люба?
Стыд Зевесовой вожжою
Не охлестывает лба?
Как живется вам - здоровится -
Можется? Поется - как?
С язвою бессмертной совести
Как справляетесь, бедняк?
Как живется вам с товаром
Рыночным? Оброк - крутой?
После мраморов Каррары
Как живется вам с трухой
Гипсовой? (Из глыбы высечен
Бог - и начисто разбит!)
Как живется вам с сто-тысячной -
Вам, познавшему Лилит!
Рыночною новизною
Сыты ли? К волшбам остыв,
Как живется вам с земною
Женщиною, без шестых
Чувств?..
Ну, за голову: счастливы?
Нет? В провале без глубин -
Как живется, милый? Тяжче ли,
Так же ли, как мне с другим?


Marina Tsvetaeva
(1892-1941)

(Traducido al español por Sebastián Beringheli para El Espejo Gótico)




Poemas góticos. I Poemas de desamor.


Más literatura gótica:
El análisis, traducción al español y resumen del poema de Marina Tsvetaeva: Intento de celos (Popytka revnosti), fueron realizados por El Espejo Gótico. Para su reproducción escríbenos a elespejogotico@gmail.com

«La sombra de Lilith»: Christopher Brennan; poema y análisis.


«La sombra de Lilith»: Christopher Brennan; poema y análisis.




La sombra de Lilith (The Shadow of Lilith) es un poema de vampiros del escritor australiano Christopher BrennanChristopher John Brennan (1870-1932)—, publicado en la antología de 1913: Poemas (Poems).

La sombra de Lilith, sin dudas uno de los mejores poemas de Christopher Brennan, versifica una postura feminista muy progresiva para el siglo XIX, época en la cual la discriminación de género estaba fuertemente institucionalizada. Podemos resumir el poema como un intento por naturalizar la libido de las mujeres.

La sombra de Lilith constituye un ejemplo innovador de la representación del cuerpo femenino en la poesía. En este contexto, la figura mitológica de Lilith representa una desviación del modelo femenino socialmente aceptado. Ella es lo opuesto al ideal de la mujer dócil, y así se la representa en los mitos hebreos. Lilith fue la primera esposa de Adán, y fue castigada por actuar de acuerdo a sus deseos, es decir, por considerarse una igual de su esposo; quien al parecer no estaba dispuesto a compartir el rol dominante en la alcoba.

En los mitos, Lilith se rehúsa a subordinarse a su esposo y es desterrada, siendo reemplazada más adelante por la dócil Eva. En otras palabras, Lilith se niega a ser un objeto pasivo. No concede actuar de acuerdo a la satisfacción de Adán, que básicamente ansía una compañera decorativa y carente de deseos sexuales propios [ver: ¡Eva era la Serpiente!]. En La sombra de Lilith, Christopher Brennan explora simbólicamente la rebeldía de Lilith, vista desde una perspectiva patriarcal como una mujer «impura», por ejemplo, a través del nardo [que simboliza el placer desatado], de la rosa [que alude a los genitales femeninos], y de la sangre, símbolo tanto del ciclo femenino como de la pérdida de la virginidad.

De este modo, Christopher Brennan ilustra a través de la figura de Lilith la complejidad de la anatomía femenina [sus ciclos, su naturaleza intrincada, el misterio de su placer] y cómo las mujeres experimentan sus cuerpos de manera diferente a los hombres:


Un raro cieno hediondo ahoga nuestro deleite,
algún derrame de amor que languidece,
una rosa que sangra sin ser vista.


Christopher Brennan representa a Lilith como una igual a Adán; y aunque el relato bíblico retrata a Lilith bajo una luz monstruosa y pecaminosa, el poeta la caracteriza como mujer. Lilith es una mujer que se ha convertido en una marginada del paraíso, una figura solitaria que vaga por la noche por el «crimen» de haber expresado sus deseos latentes:


Esta es Lilith, por su nombre hebreo, Señora de la Noche
quien se unió a Adán en un deleite impío;
Ella, monstruosa por ese abrazo rechazado, podría volverse Quimera,
la esposa-serpiente, la bruja-vampiro
que drena la sangre fresca de los recién nacidos.
cuya sonrisa se oculta en su cabellera alborotada
que es la noche estrellada.


Lilith es el misterio de la noche, el misterio del cuerpo de la mujer, complejo y a la vez intimidante. Por eso es vista como una figura demoníaca en los mitos bíblicos, y por eso Christopher Brennan la identifica en el poema como la fuente de la libido femenina.




La sombra de Lilith.
The Shadow of Lilith, Christopher Brennan (1870-1932)

(Traducido al español por Sebastián Beringheli para El Espejo Gótico)


El nardo espesa el aire: un desmayo
reposa sobre el cáliz abierto y la vaina deslizada
a través del jardín, bajo la densa noche de la que pende
su propia luna perturbadora:
Ni el cielo ni la tierra, buscando su favor,
se encuentran en esta sangrienta turbulencia
donde se ven los anhelos de una oscura dicha,
cuyos vapores envuelven alguna rosa de deleite raramente revelado:
¡Oh, pronto! —ay, seguramente cerca— ¡la hora consiente en bendecir!
Y más cerca aún, todos los caminos de la noche convergen
en esa oscuridad deliciosa entre sus senos
que confiesan la noche y la flor y la sangre díscola,
donde todo el deseo del mundo ansía fundir su multitud
de singulares nidos de sufrimiento.

Vestida solo con oscuridad, oh, rosa y bálsamo,
donde la juventud quemada es una bendición curativa,
¿qué atrae la tensa oscuridad alrededor de tu palpitante calma?
¿O esa marea creciente del mediodía lujurioso,
ricamente destilada para tu dulce alimento, ahora traidora,
que oye a alguna luna secreta?
El disfraz de esposa de Eva, su dote que el Edén pautó,
ahora es alambique donde el alquimista enamorado
invoca la rosa más rara, descendencia fantasma;
tu esencia cubierta de rocío donde persisten los soles
es alterada por un rito oculto pero natural:
entre tus hojas fue la noche en que nos besamos.
Un raro cieno hediondo ahoga nuestro deleite,
algún derrame de amor que languidece,
una rosa que sangra sin ser vista, el corazón de la noche;
cuya dulzura nos tiene asombrados, atrapados:
por astuta, ella, la marginada, induce al despertar,
recordando tiempos anteriores al nuestro,
cuando el Paraíso brilló una vez, la gema de rocío en su corazón,
y la vil traición dio al mal el tiempo que aflige su rostro solitario,
y toda la viudez lúgubre de la noche la envolvió, y el desierto del espacio:
¡Oh, rosa sangrante, solitaria! ¡Oh, corazón de la noche!

Esta es Lilith, por su nombre hebreo,
Señora de la Noche: ella, en el cuerpo delicado que fue
se unió a Adán en un goce impío;
quien, incapaz de ese amor terrible, engendró en ella no majestad,
como Júpiter, sino la prole de gusanos que la eligieron, en adelante,
como su nido, la espesura retorcida y alimentada por lodo de la mente.
Ella, monstruosa por ese abrazo rechazado, podría volverse Quimera
e inspirar dudas sobre su jardín, excitando el impulso de la flecha
para oscurecerse sobre la dicha humana, como después,
en el ancho camino de su trabajo, insinuando tentaciones,
cosas sin nombre reveladas, una perdición embrujada, la sirena legendaria;
fue vista más tarde como Melusina y Lamia, las fingidas esposas-serpiente,
la malicia de la bruja-vampiro
que drenó la sangre fresca de los recién nacidos.
Una ráfaga perversa: rostros de miedo, contemplados a lo largo del pasado
en la malinterpretada tradición junto al fuego,
de ella es el augusto y único pavor, morada cerrada,
en la casa del nacimiento y la muerte, y más cerca,
en los secretos de nuestro aliento, en el amor oculto,
cuya sonrisa escapa a nuestra vista en su cabellera alborotada
que es la noche estrellada.


The tuberose thickens the air: a swoon
lies close on open’d calyx and slipt sheath
thro’ all the garden bosom-bound beneath
dense night that hangs, her own perturbing moon:
no star: and heaven and earth, seeking their boon,
meet in this troubled blood whereunder seethe
cravings of darkling bliss whose fumes enwreathe
some rose of rare-reveal’d delight: oh, soon! —
Ay, surely near — the hour consents to bless! —
and nearer yet, all ways of night converge
in that delicious dark between her breasts
whom night and bloom and wayward blood confess,
where all the world’s desire is wild to merge
its multitude of single suffering nests.

Cloth’d now with dark alone, O rose and balm,
whence unto world-sear’d youth is healing boon,
what lures the tense dark round thy pulsing calm?
Or does that flood-tide of luxurious noon,
richly distill’d for thy sweet nutriment,
now traitor, hearken to some secret moon.
Eve’s wifely guise, her dower that Eden lent,
now limbeck where the enamour’d alchemist
invokes the rarer rose, phantom descent;
thy dewy essence where the suns persist
is alter’d by occult yet natural rite:
among thy leaves it was the night we kiss’d.
Rare ooze of odour drowns our faint delight,
some spilth of love that languishes unshared,
a rose that bleeds unseen, the heart of night;
whose sweetness holds us, wondering, ensnared:
for cunning she, the outcast, to entice
to wake with her, remembering how she fared
in times before our time, when Paradise
shone once, the dew-gem in her heart, and base
betrayal gave her to the malefice
that all thro’ time afflicts her lonely face,
and all the mournful widowhood of night
closed round her, and the wilderness of space:
O bleeding rose, alone! O heart of night!

This is of Lilith, by her Hebrew name
Lady of Night: she, in the delicate frame
that was of woman after, did unite
herself with Adam in unblest delight;
who, uncapacious of that dreadful love,
begat on her not majesty, as Jove,
but the worm-brood of terrors unconfest
that chose henceforth, as their avoided nest,
the mire-fed writhen thicket of the mind.
She, monsterward from that embrace declined,
could change her to Chimera and inspire
doubt of his garden-state, exciting higher
the arrowy impulse to dim descried
o’erhuman bliss, as after, on the wide
way of his travail, with enticing strain
and hint of nameless things reveal’d, a bane
haunted, the fabled siren, and was seen
later as Lamia and Melusine,
and whatsoe’er of serpent-wives is feign’d,
or malice of the vampire-witch that drain’d
fresh blood of fresh-born babes, a wicked blast:
faces of fear, beheld along the past
and in the folk’s scant fireside lore misread,
of her that is the august and only dread,
close-dwelling, in the house of birth and death,
and closer, in the secrets of our breath –
or love occult, whose smile eludes our sight
in her flung hair that is the starry night.


Christopher Brennan
(1870-1932)

(Traducido al español por Sebastián Beringheli para El Espejo Gótico)




Poemas góticos. I Poemas de vampiros.


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«Lilith en la Tierra Roja»: Harvey Wagner Flink; poema y análisis


«Lilith en la Tierra Roja»: Harvey Wagner Flink; poema y análisis.




Lilith en la Tierra Roja (Lilith in the Red Land) es un poema mitológico del escritor norteamericano Harvey Wagner Flink (1902-1951), publicado en la edición de septiembre de 1929 de la revista Weird Tales.

Lilith en la Tierra Roja, uno de los pocos poemas de Harvey Wagner Flink en aparecer en aquella publicación, nos presenta una mirada inquietante sobre Lilith —la primera esposa de Adán, anterior a Eva—, condenada por Dios a convertirse en una criatura nocturna, voraz, que acecha a la humanidad desde tiempos inmemoriales (ver: Lilith: la madre de los vampiros)

No es la primera vez que el Pulp se ocupó de Lilith. Anteriormente hemos traducido piezas notables como: Las lágrimas de Lilith (The Tears of Lilith), de Clark Ashton Smith; y De Adán, para Lilith (Adam, to Lilith), de E. Hoffmann Price.




Lilith en la Tierra Roja.
Lilith in the Red Land, Harvey Wagner Flink (1902-1951)

El Gran Ashatar está silencioso como las estrellas:
el dragón y el cormorán poseen las calles
que desembocan en el vacío del desierto;
y todos sus hombres han perecido en alegres guerras.

En las nubes plateadas, vastas manadas de unicornios
descienden sobre la ciudad en la noche;
luchan con los toros salvajes
hasta que la sangre gotea de sus cuernos puntiagudos.

Una serpiente, retorciéndose en la luz enfermiza,
desenrolla su longitud sobre la inundación escarlata;
y mirando a los toros heridos en vuelo,
lame con ávidos labios su sangre deslumbrante;
una serpiente moteada con cara de mujer,
la primera y la última de esa raza abominable.


Great Ashatar is silent as the stars:
The dragon and the cormorant possess
The streets that end in desert emptiness;
And all its men have perished in glad wars.

In silver clouds vast herds of unicorns
Descend upon the city in the night;
They battle with the savage bulls, and fight
Until the blood drips from their pointed horns.

A serpent, writhing in the sickly light,
Uncoils its length above the scarlet flood;
And staring at the wounded bulls in flight
It laps with avid lips their ravished blood;
A mottled serpent with a woman ’s face,
The first and last of all its loathly race.


Harvey Wagner Flink
(1902-1951)




Poemas góticos. I Poemas mitológicos.


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«De Adán, para Lilith»: E. Hoffmann Price; poema y análisis


«De Adán, para Lilith»: E. Hoffmann Price; poema y análisis.




De Adán, para Lilith (Adam, to Lilith) es un poema mitológico del escritor norteamericano E. Hoffmann Price (1898-1988), publicado en la edición de enero de 1926 de la revista Weird Tales, y desde entonces prácticamente olvidado por las grandes antologías del género.

De Adán, para Lilith, posiblemente uno de los poemas de E. Hoffmann Price más conocidos, regresa sobre el mito bíblico de Lilith, la primera esposa de Adán, anterior a Eva, quien fue condenada a la noche eterna por desobedecer a Dios y negarse a mostrarse sumisa ante su esposo.

En este contexto, De Adán, para Lilith, nos muestra a un Adán melancólico, ya establecido con Eva en una relación afectuosa pero ausente de pasión, quien extraña a su primer amor, Lilith, y los momentos que compartieron juntos. Podemos pensar que se trata de un poema acerca de esa mezcla de tristeza y de distancia que sobrevienen cuando recordamos algún gran amor del pasado.




De Adán, para Lilith.
Adam, to Lilith, E. Hoffmann Price (1898-1888)

Y ahora, en estos días sin incidentes
donde la vida asume el lustre de una sombría quietud,
y el pálido tono leproso de la virtud
me fatiga, me cansa, pienso en ti,
quien me atrajo a su sedoso lupanar,
perfumado con almizcle y el morado nenúfar,
la caverna de un demonio en una isla oriental,
una oscuridad iluminada por tu sonrisa de jacinto.
Lilith, las telas de la medianoche de tu cabello
a través de mi camino errante han tendido una trampa,
un laberinto de sutiles brujerías
que irresistiblemente me atan.


And now, in these my uneventful days
When life assumes a dreary, sallow glaze,
And pallid virtue's leprous hue
Sickens and wearies me, I think of you
Who lured me to your silken lupanar,
Perfumed with musk and purple nenuphar,
An afreet's cavern on an eastern isle,
A darkness lumined by your hyacinthine smile.
Lilith, the twining midnight of your hair
Across my wandering path has laid a snare,
A coilling maze of subtle witchery
That binds and traps me irresistibly


E. Hoffmann Price
(1898-1988)




Poemas góticos. I Poemas de E. Hoffmann Price.


Más literatura gótica:
El análisis, traducción al español y resumen del poema de E. Hoffmann Price: De Adán, para Lilith (Adam, to Lilith), fueron realizados por El Espejo Gótico. Para su reproducción escríbenos a elespejogotico@gmail.com

«Las lágrimas de Lilith»: Clark Ashton Smith; poema y análisis


«Las lágrimas de Lilith»: Clark Ashton Smith; poema y análisis.




Las lágrimas de Lilith (The Tears of Lilith) es un poema del escritor norteamericano Clark Ashton Smith (1893-1961), publicado en la antología de 1922: Ébano y cristal (Ebony and Crystal).

Las lágrimas de Lilith, uno de los poemas de Clark Ashton Smith menos conocidos, regresa sobre una figura central de los mitos bíblicos: Lilith, la madre de los vampiros, creada antes de Eva y convertida, sin desearlo, en la primera esposa de Adán, quien fue castigada por Dios debido a que se rehusó a someterse a los caprichos de su marido.

Desde entonces Lilith se adueñó de la noche, del encanto y las criaturas tenebrosas que la pueblan; se volvió un símbolo de la mujer que busca una identidad propia aun cuando eso suponga alejarse de Dios.




Las lágrimas de Lilith.
The Tears of Lilith, Clark Ashton Smith (1893-1961)

¡Oh, demonio encantador, mitad diosa!
Cicuta e hidromel,
Vino, acónito y miel
se mezclan para crear tu boca.

Tu labios adoro, pero sobre todo
son tus lágrimas las que deseo.
Tus lágrimas, como el oceánico goteo
que se derrama en jardines rojos, satánicos;

O como las lágrimas de fuego y niebla,
lloradas por la luna, que los magos usan
para fabricar las secretas runas
en algún filtro de plata, solos y en tinieblas.


O lovely demon, half-divine!
Hemlock and hydromel and gall,
Honey and aconite and wine
Mingle to make that mouth of thine—

Thy mouth I love: but most of all
It is thy tears that I desire—
Thy tears, like fountain-drops that fall
In gardens red, Satanical;

Or like the tears of mist and fire,
Wept by the moon, that wizards use
To secret runes when they require
Some silver philter, sweet and dire.


Clark Ashton Smith
(1893-1961)




Poemas góticos. I Poemas de Clark Ashton Smith.


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El análisis, traducción al español y resumen del poema de Clark Ashton Smith: Las lágrimas de Lilith (The Tears of Lilith), fueron realizados por El Espejo Gótico. Para su reproducción escríbenos a elespejogotico@gmail.com

«Lilith»: Dante Gabriel Rossetti; poema y análisis


«Lilith»: Dante Gabriel Rossetti; poema y análisis.




Lilith (Lilith) —a veces publicado como: La belleza del cuerpo (Body's Beauty)— es un poema prerrafaelita del escritor inglés Dante Gabriel Rossetti (1828-1882), publicado en la antología de 1870: Poemas (Poems).

Lilith, uno de los mejores poemas de Dante Gabriel Rossetti, refleja una de sus grandes obsesiones artísticas: la figura de Lilith, la madre de los vampiros.

Originalmente, Lilith fue un poema de Dante Gabriel Rossetti escrito para acompañar la magnífica pintura que realizó a propósito de la primera esposa de Adán, en este caso, inspirándose en la belleza de la modelo prerrafaelita Fanny Conforth.




Lilith.
Lilith, Dante Rossetti (1828-1882)

De la primera esposa de Adán, Lilith,
—la hechicera que amó antes del regalo de Eva—
se dice que su lengua engañaba antes que la de la serpiente,
y que su pelo encantado fue el oro primigenio.
Inmóvil permanece; siempre joven, mientras el mundo envejece;
y, delicadamente contemplándose a sí misma,
atrae a los hombres a la red brillante que teje,
hasta que el corazón, el cuerpo y la vida atrapados en ella queden.

La rosa y la amapola son sus flores, pues, ¿dónde
podremos encontrar, oh, Lilith, aquel a quien no engañen
tus fragancias, tu beso delicado y tus dulces sueños?
En el mismo instante en que ardieron los ojos del joven en los tuyos,
tu hechizo lo atravesó, quebró su altivo cuello,
y su corazón se retorció con uno solo de tus dorados cabellos.


Of Adam's first wife, Lilith, it is told
(The witch he loved before the gift of Eve)
That, ere the snake's, her sweet tongue could deceive,
And her enchanted hair was the first gold.
And still she sits, young while the earth is old,
And, subtly of herself contemplative,
Draws men to watch the bright web she can weave,
Till heart and body and life are in its hold.

The rose and poppy are her flowers; for where
Is he not found, O Lilith, whom shed scent
And soft-shed kisses and soft sleep shall snare?
Lo! as that youth's eyes burned at thine, so went
Thy spell through him, and left his straight neck bent
And round his heart one strangling golden hair.


Dante Rossetti
(1828-1882)




Poemas góticos. I Poemas de Dante Gabriel Rossetti.


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Aradia: la hermana de Lucifer


Aradia: la hermana de Lucifer.




En 1899, el folklorista Charles Leland publicó un libro prohibido que posteriormente sería admitido como parte del canon Wicca, titulado: Aradia o el Evangelio de las brujas (Aradia, or the Gospel of the Witches); el cual relata la historia de Aradia, reina de las brujas y hermana de Lucifer.

Leland sostuvo que aquel extraño libro era, en realidad, parte de una obra más amplia y tenebrosa perteneciente a un grupo de brujas de la Toscana, quienes veneraban a Diana, Aradia y Lucifer. De hecho, el autor aseguró que el texto le fue entregado en persona por una misteriosa mujer toscana, llamada Magdalena, quien además le reveló ciertos aspectos de aquel antiguo culto.

De acuerdo a esta leyenda, Aradia, la diosa de la luna, y Lucifer, el dios de la luz, son hermanos. Ambos nacieron del vientre de Diana, y fueron criados con idéntica dedicación, aunque rápidamente evidenciaron ciertas diferencias de temperamento.

Al parecer, Lucifer era un muchacho muy orgulloso del esplendor de su espíritu. Según esta tradición, no fue expulsado del cielo durante las Guerras Celestiales con los ángeles, sino que descendió por voluntad propia a la Tierra debido a que su orgullo le impedía servir al Creador.

Por otro lado, Diana instruyó a su hija, Aradia, mucho más diplomática que su hermano, a que ella también descendiera a la Tierra para enseñarle a los hombres y las mujeres el arte de la magia. Es por eso que se considera que Aradia fue la primera bruja de la historia.

Leland describe a Aradia como un ser primordial, mezcla de ángel y demonio, sin inclinaciones concretas hacia el bien o hacia el mal, o mejor dicho, con una agenda propia, que muchas veces puede contrastar poderosamente con la ética y la moral de los hombres. No obstante, la mayoría coincide en inscribir su doctrina dentro de la magia blanca.

Mientras Aradia permaneció en la Tierra, su sabiduría se esparció principalmente sobre las mujeres, quienes aprendieron de ella el arte de la magia en todas sus formas, especialmente aplicada a la medicina natural. No obstante, su estancia en nuestro mundo no fue prolongada. Pronto retornó a las esferas inconcebibles en donde habita Diana, y desde allí, cuenta la leyenda, observa a sus aprendices y guía los pasos de aquellas mujeres que se inician en el camino de la Wicca.

En Aradia o el evangelio de las brujas, Leland supone que las brujas de la Toscana son las únicas que han conseguido preservar intacta la antigua sabiduría de Aradia, sin desviarse hacia un culto más oscuro y siniestro, como el de Lucifer, más asociado a la magia negra.

Ahora bien, ya fuera de las conjeturas de Leland, hoy sabemos que Aradia es una deformación de Herodias, no de aquella mujer del Antiguo Testamento, sino de la propia Lilith, la madre de los vampiros; una asociación que ya había sido establecida por Jules Michelet en su obra: Satanismo y brujería (La Sorcière).

Dentro de esta tradición, Aradia (Lilith) habría sido engendrada por Ardat. A su vez, daría a luz a Alouqua, otra tenebrosa deidad relacionada a los vampiros, y a los Lilim, aquellas criaturas nocturnas que tanto pavor infundían a los pueblos antiguos.

De hecho, el culto de Aradia se mantuvo firme, por lo menos, hasta el siglo VI d.C., donde fue enérgicamente condenado por el Concilio de Ancyra.

Por alguna razón que ningún especialista ha logrado esclarecer del todo, Lucifer obtuvo una enorme popularidad, quizá luego de ser instaurado como uno de los enemigos principales de la cristiandad. En cambio, su hermana Aradia, fue prácticamente olvidada salvo por un puñado de brujas de la Toscana, quienes mantuvieron vivo su culto hasta nuestros días.




Libros prohibidos. I Libros de brujería.


Más literatura gótica:
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El libro de Lilith: la madre de los vampiros


El libro de Lilith: la madre de los vampiros.




El libro de Lilith (The Book of Lilith) es un libro de psicología y mitología de la doctora e investigadora Barbara Black Koltuv, publicado en 1987.

Barbara Black Koltuv, psicóloga clínica y analista jungiana, nos introduce en el fascinante mundo de Lilith, la madre de los vampiros, menos como figura bíblica que como arquetipo del costado más oscuro del ser.

¿Quién es Lilith?

En principio, una criatura nocturna, un demonio femenino, cuya presencia puede rastrearse en los mitos hebreos, bíblicos, sumerios, babilónicos, asirios, persas e incluso teutónicos.

Se dice que Lilith fue la primera esposa de Adán, y que fue ella, disfrazada de la insulsa Eva, quien lo tentó a probar la manzana del árbol prohibido.

Desterrada por Dios y condenada a vagar por la noche en una perpetua sucesión de partos estériles, Lilith se ha transformado en la gran seductora, en la madre de los vampiros, esencialmente en el arquetipo de lo femenino que rechaza la maternidad como forma de realización.

Ningún otro demonio ha cautivado tanto la imaginación como Lilith; y si bien El libro de Lilith de Barbara Black Koltuv no ha sido traducido al español, nada nos impide repasar su inquietante figura a lo largo de los siguientes mitos:



El libro de Lilith.
The Book of Lilith, Barbara Black Koltuv.
Material relacionado:




Más leyendas de vampiros. I Diccionario de vampiras.


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Lilim: los hijos de Lilith


Lilim: los hijos de Lilith.




Lilith, la madre de los vampiros, fue condenada al destierro por Dios tras negarse a retornar al Edén y someterse a los caprichos de Adán, quien al parecer solo se conformaba con una mujer sumisa, dócil, dentro y fuera del lecho.

Lilith claramente no encajaba con el perfil de mujer que buscaba Adán; de modo que fue sustituida por la insulsa Eva (ver: Aán y Eva: una historia de amor). Pero el destierro no fue el único castigo que recibió Lilith.

La tradición talmúdica señala que Lilith fue creada con la misma arcilla que dio forma a Adán, es decir, se trataba de una criatura en perfecta igualdad con el hombre; todo lo contrario de lo que sucede con Eva, formada, según el mito bíblico, a partir de la costilla adánica.

En cierta forma, la esencia de Lilith le impedía asumir una posición de sumisión con respecto a Adán. Y aunque los mitos hebreos insisten en delatar sus hábitos apasionados, su útero ardiente, en última instancia son los mismos impulsos que podrían esperarse de cualquier hombre, salvo que, en el caso de Lilith, estos se manifiestaron bajo una desafiante forma femenina.

Al huir del Edén, Lilith vivió un romance fulminante con el demonio Samael, con quien tuvo una numerosa descendencia. Pero Dios, en su infinita ira, se alarmó ante la posibilidad de que los hijos de Lilith invadieran cada rincón del orbe, de manera que reafirmó el castigo y la condenó a parir cien hijos cada amanecer, por toda la eternidad, los cuales morirían inevitablemente a la medianoche.

Estos hijos, cuya vida se prolonga durante apenas durante un día, son los Lilim.

En venganza por la masacre diaria de sus hijos, Lilith se apropia de niños recién nacidos y se ensaña particularmente con las mujeres embarazadas, a quienes aborrece por representar la herencia de Eva. Los Lilim, por su parte, cometen toda clase de tropelías hasta la medianoche, momento en el que retornan definitivamente a la tierra.

Para muchos, los Lilim integran dos de las razas y clanes de vampiros con peor reputación dentro de los grimorios y libros prohibidos de la Edad Media: los súcubos e íncubos.

Analistas talmúdicos sostienen que Dios los ha privado de almas, y que por esta razón sus cuerpos físicos no logran sostener la vida en el mundo, movilizada esencialmente por la voluntad del espíritu. Otros, en cambio, aseguran que la muerte diaria de los Lilim no se produce por deficiencias constitutivas, sino que son los propios arcángeles quienes se encargan de la matanza.

Los Lilim recorren el crepúsculo como sombras diminutas e hirsutas, al acecho de mujeres embarazadas y niños lactantes. Su única voluntad, anotan los cronistas, es vengar el destino cruel impuesto a su madre.

Tal vez por eso la tradición hebrea antigua obligaba a las embarazadas a utilizar un amuleto con los nombres de los ángeles Senoy, y Sansenoy, Semangelof, los cuales protegen el delicado cuello de los recién nacidos hasta que sean prolijamente circuncidados.

Si bien los mitos bíblicos son determinantes al asegurar que la prole de Lilith es incapaz de subsistir más allá de su primer día de vida, existen algunos ejemplos que contradicen esta opinión. Por ejemplo, Aloqua, espíritu femenino errante y salvaje, considerada como la primera hija de Lilith; y finalmente Lilin, quién se habría convertido en esposa de Caín.

No resulta extraño que Lilith haya sido temida tanto por acadios, babilónicos, sumerios, y otras civilizaciones mesopotámicas. Su tenacidad no encuentra paralelo en otras culturas; de hecho, merece nuestro mayor respeto ya que ninguna otra mitología incluye a una mujer en perpetua y desigual guerra con Dios.




Leyendas de vampiros. I Razas y clanes de vampiresas.


Más literatura gótica:
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Ardat Lili: la madre de Lilith


Ardat Lili: la madre de Lilith.




Lilith, la madre de los vampiros, no surgió espontáneamente del pensamiento de algún dios olvidado de la oscuridad. También fue hija.

Su madre fue Ardat Lili —también conocida como: Ardat Lile, Irdu o Lile—, progenitora de una de las razas y clanes de vampiresas más aterradoras de la mitología.

Originalmente, Ardat Lili fue una diosa acadia estrechamente vinculada con el vampirismo, o, si seguimos el rastro de los mitos hebreos, una oscura deidad babilónica con raíces en la antiquísima Sumeria.

Si traducimos simbólicamente las palabras sumerias Ardar Lili el resultado sería: «doncellas vampiro»; es decir, vírgenes que se han convertido en vampiros.

Esto demuestra que la hipótesis del origen sumerio de Ardat Lili es errónea, ya que los acadios hablan de una sola Ardat Lili, a pesar de que el nombre no es singular, sino un símbolo, una forma de señalar la capacidad multifacética de un ente en particular; quizá fusionado el mito de los Vardat Lilitu, entidades vampíricas menores que se desprenden de Ardat Lili.

Se considera que Ardat Lili es la madre de Lilith, aquella primera esposa de Adán y luego convertida en demonio y madre de los vampiros, ya que esta vampiresa precede todas las leyendas de Lilith que se han conservado, muchas de las cuales son copias casi calcadas de los antiguos mitos de Ardat Lili.

En honor a la verdad, Ardat Lili no era una vampiresa ambiciosa. Por el contrario, su único deseo era ser madre. Sin embargo, fue maldecida por los dioses solares y su vientre se convirtió en un páramo yermo, estéril, donde la vida no lograba arraigarse a pesar de sus temerarios y sistemáticos intentos por quedar embarazada.

Las leyendas acadias hablan de Ardat Lili como una vampiresa de feroces apetitos sexuales, que agota a los hombres en verdaderas maratones amatorias, cuya intención era drenar a los hombres más aptos de las aldeas, quienes eran prolijamente devorados luego del cortejo.

Se dice que un espíritu del desierto se apiadó de Ardat Lili, y le concedió lo que tanto quería: un hijo, a condición de relegar en él todo su poder. Ella accedió y Lilith, repentinamente, comenzó a gestarse en su vientre hostil.

Nadie ha señalado los avatares de aquel parto, ni si la promesa fue cumplida en tiempo y forma. Sólo sabemos que su mito fue cayendo en un prudente olvido a medida que otro, acaso más poderoso y significativo, nacía y crecía en formas cada vez más fantásticas.




Leyendas de vampiros. I Diccionario de razas y clanes de vampiresas.


Más literatura gótica:
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La iglesia de los vampiros


La iglesia de los vampiros.




Ya hemos hablado sobre sectas de vampiros, sociedades secretas de vampiros, e incluso de algunas apariciones de vampiros de la Biblia; en esta ocasión hablaremos de la casi desconocida Iglesia de los vampiros.

Desde ya, no se trata de una iglesia perdida en la imaginación de algún autor relacionado con la novela gótica, ni de grupos de fanáticos que parodian los ritos católicos, por el contrario, la Iglesia de los vampiros no es otra que la Iglesia que conocemos, al menos en parte.

Comencemos por trasladarnos al año 1047 d.C. El lugar: Nóvgorod, Rusia, dentro del palacio del príncipe Vladimir.

Deseoso de unificar las diversas creencias rusas, y, de paso, aplastar el paganismo que proliferaba en las estepas, el príncipe Vladimir encargó la traducción de numerosos manuscritos cristianos al cirílico, el único que era capaz de leer sin abochornar a sus oyentes.

Algunas décadas antes, casi a comienzos del siglo XI, circuló por Rusia un extraño culto llamado Upyri, cuya traducción literal es: «vampiros».

Los Upyri eran una secta pagana que creía en la existencia de los Upir, raza de vampiros implacables del folklore ruso, a quienes imitaban organizando tertulias aberrantes y llenas de excesos, donde se bebía la sangre de animales y, en ocasiones, incluso humana.

Los Upyri fueron perseguidos durante años hasta que su número se redujo dramáticamente. Finalmente fueron masacrados a orillas del Vóljov, sitio maldito desde entonces, donde la hierba, dicen, crece con una coloración rojiza.

Muchos acólitos del rito de los Upyri se suicidaron al ser sorprendidos por los soldados reales, pero otros escaparon hacia el lago Ilmen, donde los miembros más acaudalados tenían botes aguardándolos.

Ahora bien, los Upyri fueron debidamente registrados por varios historiadores, aunque su culto y organización permanecieron en un prudente misterio, ya que ninguno de sus miembros había sido capturado con vida, de modo que los soldados que atestiguaron aquel suicidio grupal solo pudieron informar lo poco que ya hemos mencionado: bailes indecorosos y ofrendas de sangre a esas sedientas entidades vampíricas llamadas Upir.

Volvamos al 1047 d.C.

La traducción de los textos cristianos fue encargada a un monje erudito llamado Likhyi. Sólo alcanzó a terminar el primero antes de desaparecer para siempre en el mito, El libro de los Salmos, donde utiliza recurrentemente la palabra Upir, alcanzando el dudoso honor de ser éste el primer libro católico en mencionar a los vampiros.

El libro fue leído una sola vez en público antes de ser corregido. Fue durante una misa en las afueras de Nóvgorod, cuyos feligreses, dice la leyenda, eran los miembros sobrevivientes de los Upyri, desde luego, disimulados entre la multitud.

Los correctores fueron diligentes. No obstante, el nombre completo del traductor original, aquel monje misterioso que desapareció para la historia, se conservó perfectamente: Upir Likhyi, literalmente: «Vampiro Perverso», título que ostentaba el abominable Rey de los Upyri (ver: El lenguaje de los vampiros)

Los Upyri y su culto pasaron a engrosar las creencias subterráneas de pequeños grupos organizados, ya sin influencia ni capacidad de operar abiertamente. Aún hoy se desconoce a qué clase de dioses vampíricos adoraban, más allá de los Upir; sin embargo, Lilith parece haber sido parte de una trinidad siniestra mientras que los Brucolacos eran espiritualmente incorporados por los sacerdotes durante sus abominables eucaristías.




Leyendas de vampiros. I Razas y clanes de vampiros.


Más literatura gótica:
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«La cueva de Lilith: leyendas hebreas sobrenaturales»: Howard Schwartz


«La cueva de Lilith: leyendas hebreas sobrenaturales»: Howard Schwartz.




La cueva de Lilith: leyendas hebreas sobrenaturales (Lilith's Cave: Jewish Tales of the Supernatural) es un libro de mitología del investigador Howard Schwartz —autor de: El árbol de las almas: mitología del judaísmo (Tree of Souls: The Mythology of Judaism), El palacio de Gabriel: cuentos místicos judíos (Gabriel's Palace: Jewish Mystical Tales) y Hojas del Jardín del Edén (Leaves from the Garden of Eden)—, publicado en 1991.

La cueva de Lilith: leyendas hebreas sobrenaturales, tal como lo anuncia su título, repasa algunas de las leyendas más conocidas de Lilith; por ejemplo, aquella que la ubica en la ciudad de Tunis, donde condujo a la locura a una joven doncella obsesionada con su reflejo.

Howard Schwartz y La cueva de Lilith: leyendas hebreas sobrenaturales, presentan más de cincuenta mitos de Lilith, la madre de los vampiros, conformando una de las antologías más completas sobre el tema.

Recopiladas a través de distintas fuentes, desde el folklore de la Edad Media y la tradición rabínica, pasando por las extraordinarias historias alemanas del siglo XII y la tradición oral de Oriente, La cueva de Lilith: leyendas hebreas sobrenaturales, reintegra estas historias que con el tiempo fueron fundiéndose con mitos vernáculos y transformándose en lo que hoy conocemos como cuento de hadas.

Además, La cueva de Lilith: leyendas hebreas sobrenaturales, presenta a otras criaturas fabulosas de los mitos hebreos, entre ellos, el temible Dybbuk, es decir, las almas de los muertos que buscan introducirse en los no nacidos con el propósito de retornar a la vida.

Sin embargo, la historia más interesante del libro es, sin dudas, la historia de Lilth: primera esposa de Adán, confinada a una eternidad de partos sucesivos por encarnar el principio activo de la feminidad que no se somete a los deseos del hombre.




La cueva de Lilith: leyendas hebreas sobrenaturales.
Lilith's Cave: Jewish Tales of the Supernatural, Howard Schwartz




Mitos hebreos. I Libros de mitología.


El análisis y resumen del libro de Howard Schwartz: La cueva de Lilith: leyendas hebreas sobrenaturales (Lilith's Cave: Jewish Tales of the Supernatural) fueron realizados por El Espejo Gótico. Para su reproducción escríbenos a elespejogotico@gmail.com



Lo más visto esta semana en El Espejo Gótico:

Relato de Charles Beaumont.
Poema de Clark Ashton Smith.
Poema de H. P. Lovecraft.


Relato de Bernard Capes.
Consultorio paranormal.
Poema de Leah Bodine Drake.