Lo más visto esta semana en El Espejo Gótico:

Poemas de William Wordsworth.
Relato de Lord Dunsany.
Microficción.

Poema de John Keats.
Relato de Charles Nodier.
Poema de W.B. Yeats.


La verdadera historia de Judas Iscariote

La verdadera historia de Judas Iscariote.


Judas Iscariote, en realidad, Judas de Keriot, fue el apóstol de Jesús acusado de traicionarlo a cambio de treinta monedas de plata. Su historia, sin embargo, esconde algunos secretos que conviene revisar antes de aceptar mansamente aquello que nos sugieren los sabios de la Iglesia.

La Biblia no dice nada acerca del primer contacto entre Judas y Jesús. Su reclutamiento como uno de los apóstoles es desconocido. Juan, no obstante, intenta marcar un antecedente para la actitud traicionera de Judas. Éste se desempeñaba como "tesorero", y según Juan, no tenía reparo en apropiarse del dinero destinado a los pobres (Juan 12:6).

Todos los evangelios canónicos denuncian que Judas guió a los guardias romanos que arrestaron a Jesús. Este detalle resulta bastante extraño. ¿No era conocido el rostro de Jesús? ¿Nadie que no fuese un apóstol lo conocía? Lo cierto es que la historia propone que Judas le indicó a los guardias que besaría la mejilla de Jesús, con el propósito de identificarlo (Marcos 14:43-46).

Mateo (26:15) comenta que por esta traición fue recompensado con treinta monedas de plata; una cifra irrisoria en proporción con el acto terrible que se le exigía. Al poco tiempo Judas se arrepintió de sus actos e intentó devolver las monedas, pero los sacerdotes se negaron. Acto seguido -(Mateo 27:5)- se ahorcó colgándose de un árbol.

Debemos considerar que Mateo escribía para un público hebreo, por lo tanto, para explicar el suicidio de Judas se basó en la muerte de muerte de Ajitofel (Samuel 17,23).

Anticipándose a la tendencia cinematográfica actual, la Biblia ofrece un final alternativo para el pobre Judas. En Hechos 1:18 se dice que con ese dinero infame compró una finca y que a los pocos días sufrió un accidente fatal. El cronista sin dudas debió administrar un sentido novedoso para la palabra "accidente", ya que enseguida describe como las tripas de Judas fueron desparramadas por todo el terreno, que desde entonces pasó a llamarse Aceldama, que significa el campo de la sangre (Hechos 1:19).

Hasta aquí tenemos la versión oficial de la historia, por la cual Judas quedó marcado para siempre como un traidor.

En la Edad Media la historia de Judas adquirió ribetes todavía más dramáticos, que recuerdan de algún modo la tragedia de Edipo. Santiago de la Vorágine sostiene que antes de cometer su acto de traición, Judas ya era un libertino y un asesino. Su madre, Ciborea, soñó que su hijo sería una amenaza para Dios. Por esa razón lo abandonó a los pocos días de nacer. El niño fue adoptado por una señora estéril de Karioth. Ya adulto, asesinó a su hermano y a su padre, y huyó a Jerusalem, donde trabajó como sicario del gobernador romano, llamado Pilatos. Loco de culpa, intentó expiar sus pecados entrando al servicio de Jesús con el resultado que todos conocemos.
Ahora bien, esta leyenda aparentemente difamatoria esconde una hipótesis muy antigua que sostiene que Judas, el hombre más pecaminoso e infame de su tiempo, fue el único en comprender la importancia de la muerte de Jesús. Sin ella no hay resurrección posible, y sin resurrección Jesús es apenas un hombre, genial y filosóficamente impecable, pero un hombre al fin.

Los gnósticos llevaron esta teoría a niveles asombrosos, por ejemplo, al afirmar que Jesús de hecho escapó a la crucifixión y que Judas tomó su lugar.

También podemos pensar que los hechos atroces atribuidos a Judas son un tanto tendenciosos, cuando no falaces. Si su traición era necesaria para que Jesús se manifieste como lo que verdaderamente creían sus adeptos, entonces deberíamos hablar de sacrificio; pero no de un sacrificio cualquiera, sino del más grande que uno pueda imaginar.

Borges sostiene que creer que Dios se encarnó en un hombre y que fue incapaz de cometer un pecado es una contradicción implícita. Si Jesús fue capaz de sentir hambre, dolor y sed, también podemos razonar que el pecado no estaba más allá de sus capacidades.

A propósito de esto Isaías (53: 2-3) pronunció unas enigmáticas palabras:

Brotará como raíz de tierra sedienta; no hay buen parecer en él, ni hermosura; despreciado y el último de los hombres; varón de dolores, experimentado en quebrantos.

Muchos sostienen que Isaías se refiere al Jesús Crucificado. Borges discrepa, y sospecha que aquella misteriosa profecía se refiere en realidad al incomprendido Judas.

Así concluye el autor argentino su trabajo: Tres versiones sobre Judas:

... (es) la puntual profecía no de un momento sino de todo el atroz porvenir, en el tiempo y en la eternidad, del Verbo hecho carne. Dios totalmente se hizo hombre hasta la infamia, hombre hasta la reprobación y el abismo. Para salvarnos, pudo elegir cualquiera de los destinos que traman la perpleja red de la historia; pudo ser Alejandro o Pitágoras o Rurik o Jesús; eligió un ínfimo destino: fue Judas.



Más mitología poética. I Historias mitológicas de amor.


Más misterios miserables:
El artículo: La verdadera historia de Judas Iscariote fue realizado por El Espejo Gótico. Para su reproducción escríbenos a elespejogotico@gmail.com