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Melek Taus: el Dios-Demonio


Melek Taus: el Dios-Demonio.

Melek Taus, a veces llamado El ángel pavo real ofrece una curiosidad desconcertante, la de ser Dios y Demonio al mismo tiempo.

El pueblo Yazidi considera a Melek Taus como un ángel caído que se redimió de sus errores y creó el universo tras llorar 7.000 años, llanto que finalmente apaciguó las llamas del infierno. Al mismo tiempo, los Yazidis afirman que este dios es el demonio de todas las otras religiones alrededor del globo.

Melek Taus proviene de la voz semita malik (melech), y significa "rey" o "ángel". Taus, controversialmente traducido como "pavo real", quizás provenga de la palabra griega Theos, literalmente, Dios.

Nadie sabe a ciencia cierta de donde proviene el culto a Melek Taus. Para algunos su origen está en la India, para otros en las arenas del Sahara, y finalmente están quienes defienden una postura menos ortodoxa, señalando que Melek Taus es una deidad anterior a la humanidad tal como la conocemos, cuyo origen habría que encontrarlo en antiquísimas tradiciones, muchas de ellas, innombrables.

A pesar de que los Yazidi entran en conflicto directo con las tres grandes religiones de oriente: el cristianismo, el judaísmo y el islam, al afirmar que Melek Taus es anterior a todos los dioses conocidos, éste aparece citado en las tres religiones dominantes asociado a Lucifer, o a Shaytán (Satanás), según la fuente que consultemos.

Para los Yazidis existe un tabú sobre el nombre de Melek Taus, pronunciarlo está prohibido, y la pena por hacerlo es la muerte. No obstante, aprueban que los demás pueblos lo adoren, aunque esa adoración no es otra cosa que miedo y terror atávicos, ya que Melek Taus, en todas las religiones en las que se menciona, es nada menos que el Diablo.

No resulta asombroso que existan muy pocas leyendas sobre Melek Taus. En todas se afirma que está cansado de su existencia lánguida, carente de propósito. Acostumbrado como estaba a los grandes salones del desierto, a las interminables ofrendas de los incautos que se atrevían a cruzar su reino, hoy transita sus días como un espectro sobre las arenas, similar a un viento o a un "algo" sin sentido, cuya voz simula el murmullo de los insectos en el ocaso violento y repentino de oriente. Su única función -señalan los Yazidis- es la de aconsejar, tanto a Satán como a Jehová, a que desencadenen de una vez por todas el conflicto final, acaso para descansar eternamente y olvidar aquel primigenio movimiento de la voluntad que lo arrancó del Vacío, de esa grieta en la nada que los griegos llamaban prudentemente Caos.

Lord Aelfwine.


El artículo: Melek Taus: el Dios-Demonio fue realizado por El Espejo Gótico. Para su reproducción escríbenos a elespejogotico@gmail.com

1 comentarios:

Trgaryen dijo...

Interesante...