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El lenguaje de los vampiros: ¿los vampiros tienen su propio idioma?

El lenguaje de los vampiros.
¿Tienen los vampiros su propio idioma?



Como toda criatura mitológica digna de persistir en el imaginario colectivo, los vampiros poseen un vínculo muy estrecho con el lenguaje. 

Más allá de eso, ¿existe un idioma de los vampiros, un lenguaje propio que los identifique? 

La respuesta a esta pregunta tiene múltiples respuestas, ninguna completamente satisfactoria.

Si bien el cine ha dotado a los vampiros de un lenguaje propio, en general se lo utiliza como recurso para dar cierta sensación de profundidad, de antigüedad, a vampiros con intereses más bien inmediatos.

En la mayoría de los casos, el lenguaje áspero que escuchamos balbucear a los vampiros en las películas es nada menos que Esperanto. De hecho, existe una película de vampiros hablada íntegramente en Esperanto: Incubus (Inkubo) de 1965.

No hay ejemplos ni indicios de un lenguaje de los vampiros en los relatos clásicos del género, mucho menos en la novela y la poesía. 

Son la leyenda y el mito, a veces licuados en el relato pulp, quienes vienen al rescate de este teórico idioma de los vampiros.

Las mitos griegos describen cómo los Brucolacos, vampiros singularmente temibles, se comunicaban entre sí mediante gemidos articulados, cuyo ritmo variaba dependiendo de la ubicación y la distancia entre los "hablantes". 

Incluso se asegura que los Brucolacos mantienen largas conversaciones bajo tierra, desde la seguridad de sus ataúdes.

El filósofo y astrónomo Epiro (siglo II d.C) revela una construcción binaria en la lengua de los Brucolacos: apenas dos sonidos que modifican su sentido dependiendo del espacio de silencio que se interponga entre ellos.

En este contexto, los vampiros griegos ya empleaban un sistema de comunicación tan similar, económico y eficiente como el código morse.

Las leyendas de la Edad Media, en cambio, no aluden jamás a un idioma de los vampiros, siquiera a un balbuceo sistemático, sencillamente porque los vampiros de ese período eran prolijamente idiotas. 

En la Edad Media los vampiros no eran consideradas criaturas inteligentes o bien dotadas de cierto raciocinio en estado embrionario, primordial, sino autómatas de ultratumba, esperpentos abominables que habían olvidado por completo su condición humana. 

En la ausencia de un protolenguaje vampírico en la Edad Media subyace un concepto filosófico que vale la pena comentar: 

Somos hombres desde el momento en que nos comunicamos, ya sea mediante señas, balbuceos o signos. La humanidad existe sólo cuando existe el lenguaje; y los vampiros, al menos en la concepción medieval, carecen de toda humanidad, en consecuencia, carecen de lenguaje.

Debemos dar un salto temporal y rodear la oscuridad medioevo para reencontrarnos con indicios del lenguaje de los vampiros.

Los vampiros Vrykolakas, afirma la leyenda, ingresaban por las noches en las comarcas aullando una palabra que servía de advertencia a los comedidos: ἀναιμόσαρκος, que significa "carne sin sangre", es decir, carne desangrada. 

El grito era precedido por un aullido feroz, inhumano; que servía de advertencia a todos los incautos que rondaban por las calles, ya que los Vrykolakas temían encontrarse con los seres humanos.

Los vampiros Kathakanos, oriundos de Creta, repetían una y otra vez la misma palabra cuando vomitaban sus pérfidos jugos digestivos sobre sus víctimas: ἀποφλογίζω, que significa: ¡quémate!, encantamiento que reforzaba el ácido sulfúrico con el que disolvían la carne de sus víctimas.

La literatura pulp colaboró fuertemente con la construcción de un idioma de los vampiros


Hasta aquí sólo tenemos algunos términos aislados del idioma de los vampiros. Debemos introducirnos en el plano esotérico para agrupar algo más sustancioso, más concretamente en los grimorios medievales:

Las siguientes palabras atribuidas al idioma de los vampiros provienen de los siguientes grimorios:


Algunas palabras sueltas de esta lengua de los vampiros son:

Fampó: vampiro.
Folí: conde.
Fóní: aullar.
Grana: lugar.
Greneth: negro.
Ja: no.
Jana: nada.
Jendó: conjuro.
Jereth: desnudo.
Jirí: escuchar.
Laní: decir.
Lath: primero.
Leth: muchos.
Lontí: aprender.
Lóm: y.
Lundóm: lección.
Macílna: valle.
Mah: eso.
Maluth: grande.
Moth: otro.
Nalrí: fortaleza.
Nandí: ver.
Nema: cosa.
Og: día
Ogno: luz del día.
Paní: asombro.
Raleth: verde.
Rocólna: monte.
Sagola: sangre.
Salin: cruz.
Satreló: desafío.
Satrí: odio.
Sava: rostro.
Shalí: silencio.
Sojí: buscar.
Thá: él.
Thostra: teatro.
Tí: hacer.
Yahleth: inmortal.
Való: hombre.
Vasa: vida.
Vateth: azul.
Ven: desde.





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1 comentarios:

El Demiurgo de Hurlingham dijo...

Sospecho que debe haber muchos lenguajes de vampiros, por no ser todos de la misma procendencia.
Y tal vez algunos hablan idiomas actuales con acentos antiguos.