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De Vermis Mysteriis: Ludwig Prinn (Los misterios del gusano)

De Vermis Mysteriis.
-Los Misterios del Gusano-


De Vermis Mysteriis (Los misterios del gusano) es un libro prohibido perteneciente a la biblioteca apócrifa de los mitos de Cthulhu, cuyos volúmenes más reconocidos son El Necronomicón, Cultes des Goules (el culto de los Ghouls, Comte d'Erlette), El libro de Eibon (The Book of Eibon -Liber Ivonis-) y el Unaussprechlichen Kulten (Cultos sin Nombre, Robert E. Howard).

Técnicamente deberíamos hablar del De Vermis Mysteriis como un grimorio apócrifo. Su creador fue el autor norteamericano Robert Bloch, y su primera aparición se produjo en el relato pulp de 1935: El vampiro estelar (The Shambler From The Stars), publicado en la revista Weird Tales. Allí, uno de los protagonistas alcanza a leer algunas páginas del libro maldito, sumergiéndose en una especie de pesadilla extradimensional.

Esta primera mención de De Vermis Mysteriis coincide además con muerte muy curiosa.  

Robert Bloch, por entonces un joven y prometedor autor, le escribió una carta a H.P. Lovecraft, solicitándole permiso para asesinarlo en el cuento.

H.P. Lovecraft no sólo accedió de buena gana a este crimen narrativo, sino que además le sugirió a Robert Bloch que cambie el título original del libro: The Mysteries of the Worm, por una traducción en latín más acorde con la atmósfera siniestra del relato. Así nació el De Vermis Mysteriis.

Este primer intercambio instaló definitivamente a Robert Bloch en el Círculo de Lovecraft.

H.P. Lovecraft, además, compuso la primera invocación de De Vermis Mysteriis, la cual Robert Bloch reprodujo debidamente en el cuento ya mencionado.

La invocación en latín es la siguiente:

Tibi, magnum Innominandum, 
signa stellarum nigrarum et bufaniformis Sadoquae sigillum.


Y significa algo así:

A Tí, el Grande Innominado, 
Signo de las estrellas negras y sello de reptilíneo Tsathoggua.



El supuesto creador de este grimorio -según Robert Bloch- fue Ludwig Prinn, un alquimista y nigromante que logró extender su vida hacia límites insospechados, presumiblemente gracias a los hechizos y conjuros del libro. Finalmente fue apresado por la Santa Inquisición y quemado vivo en Bruselas, Bélgica, a comienzos del siglo XVI.

Robert Bloch desarrolla meticulosamente la primera captura de Ludwig Prinn, que se produjo en 1271, durante la Novena Cruzada. Se dice que el viejo hechicero, quien había adquirido sus conocimientos nigrománticos en Alejandría, Siria y Egipto, habitaba una antigua tumba romana cerca de Bruselas, la cual funcionaba alternativamente como templo para efectuar sus rituales blasfemos.


En los inicios de su vida apócrifa, De Vermis Mysteriis era apenas un compendio de hechizos y encantamientos que aludía a extrañas criaturas de un pasado incalculable. Muy pronto, el concepto del libro se fue ramificando de forma progresiva. Entonces comenzaron a emerger, paulatinamente, toda clase de entidades inconcebibles, entre ellas: Yig, el Oscuro Han y la serpiente Byatis, ésta última desarrollada por Ramsey Campbell.

Por entonces el mito se desplazó hacia Egipto, que terminaría por ser la fuente por excelencia de De Vermis Mysteriis. El en relato de 1936: El dios sin rostro (The Faceless God), Robert Bloch anuncia el nuevo origen egipcio del libro, y lo asocia con el terrible culto de Nyarlathotep.

Más adelante, De Vermis Mysteriis adquiere un capítulo aterrador llamado: Rituales Sarracenos (Saracenic Rituals), que relata el nacimiento de los Ghouls, Ifrits, Djinns y otras razas de vampiros de los mitos bíblicos.


H.P. Lovecraft poseía una grandeza pocas veces reconocida en sus biografías: adoptar las creaciones del círculo de autores que lo seguían. De Vermis Mysteriis no fue la excepción, y así lo menciona el propio H.P. Lovecraft en el relato: El morador de las tinieblas (The Haunter of the Dark, 1935), nada menos que la continuación de El vampiro estelar.

Allí se alude a De Vermis Mysteriis como un gastado y diabólico libro oculto en una biblioteca de Providence. Por último, en La sombra fuera del tiempo (The Shadow out of Time), H.P. Lovecraft obliga a su protagonista, Wingate Peaslee, a leer y realizar inquietantes anotaciones y descubrimientos sobre este libro maldito.

Pero no fue éste el final de De Vermis Mysteriis. Sus apariciones en la literatura, más o menos veladas, continuaron salpicando los mitos de Cthulhu a lo largo de todo el siglo XX.

Henry Kuttner menciona a una tal Abigail Prinn en El horror de Salem (The Salem Horror), sugiriendo que ésta era descendiente directa de aquel nigromante quemado en Bruselas. Adicionalmente, Henry Kuttner regresa a De Vermis Mysteriis en el cuento de 1939, Los Invasores (The Invaders), donde las serias admoniciones que gravitan sobre el libro son negligentemente desechadas por el protagonista, provocando la ira de las criaturas informes que habitan más allá del tiempo.

August Derleth aportó su grano de arena al ubicar a De Vermis Mysteriis como uno de los grimorios más aborrecibles de la historia en su relato de 1950: La aventura de seis arañas de plata (The Adventure of the Six Silver Spiders).

Para aportar mayor confusión a lo que a esa altura ya se consideraba como un libro real, Robert Shea y Robert Anton publicaron La trilogía de los iluminatus, que menciona a Ludwig Prinn y De Vermis Mysteriis como parte de la trama secreta de los Illuminatis.

Stephen King fue, quizá, quien mejor recogió el mito del libro, incluyéndolo como título del de 1978: Los Misterios del Gusano (Jerusalem's Lot), una especie de precuela de la novela de vampiros, El misterio de Salem's Lot (Salem`s Lot).


Las citas podrían extenderse indefinidamente. Tal es la fuerza, y acaso la voluntad oscura, que sostiene la concepción de este volumen demencial. Un libro apócrifo no se construye con una sola mano. No basta el ingenio de un hombre para dotarlo de fuerza. De Vermis Mysteriis fue adornado por los maestros del horror más notables del siglo XX, algo que se percibe claramente al desandar el camino de su historia.



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