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«Resurgemus»: Sarah Helen Whitman; poema y análisis


«Resurgemus»: Sarah Helen Whitman; poema y análisis.




Resurgemus (Resurgemus) es un poema gótico de la escritora norteamericana Sarah Helen Whitman (1803-1878), publicado en la antología de 1853: Horas de vida (Hours of Life).

Resurgemus, uno de los mejores poemas de Sarah Helen Whitman, está dedicado al gran amor en la vida de la autora, nada menos que Edgar Allan Poe. Sarah Helen Whitman trabajó tenazmente para proteger y preservar el legado de E.A. Poe, incluso después de que su relación terminara abruptamente. En este contexto, Resurgemus expresa la devoción absoluta de la autora por E.A. Poe [ver: Sarah Helen Whitman: el otro gran amor de Poe]

Edgar Allan Poe estuvo interesado en Sarah Helen Whitman durante varios años antes de su primer encuentro en 1848. E.A. Poe había conocido mucho sobre ella gracias a amigos mutuos e incluso la había visto una noche en Providence, Rhode Island, en el verano de 1845. En 1846 le envió una copia de su reseña crítica a Elizabeth Barrett Browning. Por alguna razón, Sarah Helen Whitman no respondió en ese momento; y cuando finalmente lo hizo fue mediante un poema, el primero de dieciocho que le dedicó a Edgar Allan Poe entre 1848 y 1870. De los dieciocho, seis le fueron dirigidos durante su vida. Él correspondió con solo dos, ambos titulados: Para Helen (To Helen) [ver: Psicología de Edgar Allan Poe]

El primer poema de Sarah Helen Whitman a Edgar Allan Poe fue un mensaje anónimo recitado en la fiesta de San Valentín de Anne Lynch, en 1848. A petición de Lynch, Sarah Helen Whitman envió tarjetas de San Valentín para que se leyeran como parte del entretenimiento. Aunque el nombre de Edgar Allan Poe no estaba entre los destinatarios sugeridos por Anne Lynch, Sarah Helen Whitman aprovechó la oportunidad para dirigirse a él en verso, confesando que sus obras habían tenido un efecto inquietante sobre ella, y que lo consideraba un hombre diferente, un hombre capaz de trascender el sórdido materialismo de su tiempo. Esos versos, repletos de alusiones a su obra, concluyen con una invitación [por cierto, muy ambigua] que puede interpretarse como un ofrecimiento de amistad o de amor [ver: Los amores secretos de Edgar Allan Poe]

Edgar Allan Poe, lamentablemente, no estuvo presente en aquella fiesta [en la que probablemente no sería bienvenido], sin embargo, alguien le envió una copia del poema de Sarah Helen Whitman. Al recibirlo, Edgar Allan Poe confesó haber sentido «asombro y un gozo incrédulo».

Edgar Allan Poe respondió a la «invitación» de Sarah Helen Whitman con una copia de Para Helen [escrito muchos años antes para otra mujer, Jane Stanard]. Luego le envió un poema original, también titulado Para Helen, en el que ofrece un relato romántico del encuentro entre ambos varios años antes. Sin embargo, Edgar Allan Poe no recibió más aliento.

A principios de julio, E.A. Poe conoció a Nancy Locke Heywood Richmond [Annie] y al parecer se olvidó del asunto. Quizás temiendo que su silencio hubiera matado el interés de Edgar Allan Poe en ella, la Sarah Helen Whitman le dirigió un nuevo poema. Aunque este no estaba firmado, Edgar Allan Poe no pudo haber confundido a la autora porque el último verso es una cita de su poema inédito para ella.

Esos versos fueron suficientes para reavivar el interés de Edgar Allan Poe. Regresó a Nueva York de inmediato, y antes de finales de septiembre de 1848 estuvo en la casa de Sarah Helen Whitman suplicándole que se casara con él. Ella escribió más tarde:


[Durante esta visita había tratado de persuadirme, como lo hacía en todas sus cartas, de que su felicidad y bienestar en el tiempo y la eternidad dependían de mí. Y después de muchas experiencias tristes y tormentosas, me arrancó la promesa de que nada me haría romper el vínculo con él.]


Pero las cosas se complicaron rápidamente:


[Una o dos horas después de que él dejara la ciudad, se hicieron ciertas declaraciones a mi familia en relación con la imprudencia del compromiso entre nosotros, y que aumentaron hasta el frenesí la oposición de mi madre a la relación. Para mi excitada imaginación, todo en ese momento parecía un presagio.]


Antes de que Edgar Allan Poe regresara a Nueva York, por fin obtuvo la promesa de matrimonio de Sarah Helen Whitman. En consecuencia, regresó a Providence el 20 de diciembre para la ceremonia. Sin embargo, tres días después, E.A. Poe regresaba solo a Fordham. Si bien todo parecía indicar que se trataba de una ruptura temporal, resultó ser definitiva. La separación atribuló a E.A. Poe, tanto que el 21 de enero, un mes después, le juró a Jane Stanard que «desde este día en adelante evitaré la compañía pestilente de cualquier escritora». Aunque Sarah Helen Whitman parece haber sido la que dudó sobre el matrimonio, su reacción a la ruptura contraria a la de E.A. Poe; de hecho, más adelante escribió que había hecho «repetidos esfuerzos hacia la reconciliación» [ver: ¿Quién fue Annabel Lee]

En febrero de 1849, Sarah Helen Whitman publicó un poema en la revista American Metropolitan titulado: Estrofas para la música (Stanzas for Music). Es una cautelosa declaración de su propia actitud hacia la ruptura. Admite que se separaron enojados y que experimentó dolor cuando él partió. Sin embargo, no se culpa a sí misma ni a Poe. En cambio, coloca la carga sobre el destino. Finalmente, como si no quisiera apelar directamente a Edgar Allan Poe, ella le envió otro poema a través de un tercero, donde versifica la sala de estar en la que se despidió de él.

Evidentemente, Edgar Allan Poe permaneció en silencio, y en marzo de 1849 ella le dedicó otro poema, mucho menos cauteloso en la expresión de sus sentimientos. Allí asume la responsabilidad de su partida y hace una franca confesión de su amor por él. A pesar de esto, E.A. Poe no hizo ningún esfuerzo por revivir la relación. En cambio, reactivó su romance con Elmira Royster, ahora viuda [ver: La primera y última novia de Poe]. Cuando la Sarah Helen Whitman le dirigió su siguiente poema, parece haberse dado cuenta que sus esfuerzos para recuperarlo serían inútiles. Esta comprensión no le trajo amargura, sino «una desesperación resignada y apasionada». El poema se publicó en noviembre de 1849, un mes después de la muerte de Edgar Allan Poe, aunque fue escrito en septiembre, el mes del aniversario de su primer encuentro [ver: La extraña muerte de Edgar Allan Poe]

En este poema, Sarah Helen Whitman celebra la tormentosa partida de E.A. Poe y un tranquilo paseo que habían dado a orillas del río Seekonk. Esta síntesis es una especie de manipulación del tiempo y el lugar, y representa un paso en el proceso de sublimación mediante el cual Sarah Helen Whitman traduciría el noviazgo frustrado en una unión espiritual con Edgar Allan Poe que trascendió [o destruyó] el tiempo, el lugar e incluso la muerte. Antes de que pudiera dirigirle otro poema, Edgar Allan Poe murió [ver: La misteriosa tumba de E.A. Poe]

Después de la muerte de Edgar Allan Poe, la actitud de Sarah Helen Whitman hacia él estuvo condicionada por su creciente interés en el espiritismo. El propio Poe parece haber estimulado el desarrollo de este interés. Sus cartas a ella en el otoño de 1848 hacen alusiones a la posibilidad de que fuerzas ocultas controlaran su destino común. Al parecer, ella había comenzado a ver en E.A. Poe una especie de médium a través del cual Dios estaba obrando algún misterioso propósito.

La muerte de Edgar Allan Poe significó para Sarah Helen Whitman no un final sino una intensificación de su relación con él. Ella creía que la muerte acercaba su espíritu a ella, le permitía apreciar el verdadero alcance de su amor por él hasta que su muerte los uniera en la eternidad. El espiritismo impregna la mayoría de los poemas que Sarah Helen Whitman le dedicó a E.A. Poe después de su muerte. Resurgemus —que en español significa «nos levantaremos»—, el segundo poema que le dedicó a Edgar Allan Poe después de su muerte, refleja el aura de santidad que Sarah Helen Whitman le atribuyó al espíritu de su amado. En cierto modo, el poema es una vigilia en la tumba del poeta hasta que la muerte les permita reunirse otra vez.




Resurgemus.
Resurgemus, Sarah Helen Whitman (1803-1878)

(Traducido al español por Sebastián Beringheli para El Espejo Gótico)


No te lloro: no hay palabras que expresen
la solemne calma que atravesó mi pecho
cuando supe que tu alma había pasado
de la tierra a su descanso eterno;

Porque la duda y la oscuridad, sobre tu cabeza,
para siempre agitaron sus alas de cóndor;
y en sus tenebrosas sombras engendraron
formas de cosas indecibles;

Y alrededor de tu hogar silencioso,
la gloria que una vez se sonrojó y floreció
no era más que un sueño vagamente recordado
de «los viejos tiempos sepultados».

Aquellos ojos melancólicos que parecían
mirar más allá de todos los tiempos, o encendidos
en los ojos que amaban, tan suavemente radiantes,
qué pocos aprendieron su místico lenguaje.
Cuán pocos podían leer sus profundidades,
o conocer el corazón orgulloso y elevado que habitaba solo
en hermosos palacios de aflicción,
como Eblis en su trono ardiente.

¡Ah! Ningún corazón humano podría tolerar
esa oscuridad de tu condenación para compartir,
y ningún ojo vivo podría mirar
ileso tu terrible desesperación.

Sin embargo, mientras dure la noche de la vida,
mientras las lentas estrellas rueden sobre mí,
en las soledades del corazón mantengo
una vigilia solemne por tu alma.

Camino oscuros pasillos de clausura,
sobre tumbas que suenan solemnes;
mientras sobre el mirador, como un manto,
ondea una sombra oscura y fúnebre.

Allí, arrodillada junto a un santuario sin lámparas,
sola en medio de un lugar de tumbas,
mi espíritu errante suplica por el tuyo
hasta que la luz brille en las flores orientales.

Oh, cuando todas tus faltas sean perdonadas,
la vigilia de mi vida se cumplirá
en alguna tranquila altura del cielo,
el sueño de tu pensamiento profético.

Siempre cerca tuyo, alma en alma,
cerca de ti para siempre, pero, ¡cuán lejos
pueden nuestras vidas alcanzar la meta perfecta del amor
en el orden superior de tu estrella!


I mourn thee not: no words can tell
The solemn calm that tranced my breast
When I first knew the soul had past
From earth to its eternal rest;

For doubt and darkness, o'er thy head,
Forever waved their Condor wings;
And in their murky shadows bred
Forms of unutterable things;

And all around thy silent hearth,
The glory that once blushed and bloomed
Was but a dim-remembered dream
Of "the old time entombed."

Those melancholy eyes that seemed
To look beyond all time, or, turned
On eyes they loved, so softly beamed —
How few their mystic language learned.
How few could read their depths, or know
The proud, high heart that dwelt alone
In gorgeous palaces of woe,
Like Eblis on his burning throne.

For ah! no human heart could brook
That darkness of thy doom to share,
And not a living eye could look
Unscathed upon thy dread despair.

Yet, while the night of life shall last,
While the slow stars above me roll,
In the heart's solitudes I keep
A solemn vigil for thy soul.

I tread dim cloistral aisles, where all
Beneath are solemn-sounding graves;
While o'er the oriel, like a pall,
A dark, funereal shadow waves.

There, kneeling by a lampless shrine,
Alone amid a place of tombs,
My erring spirit pleads for thine
Till light along the orient blooms.

Oh, when thy faults are all forgiven,
The vigil of my life outwrought
In some calm altitude of heaven —
The dream of thy prophetic thought —

Forever near thee, soul in soul,
Near thee forever, yet how far,
May our lives reach love's perfect goal
In the high order of thy star!


Sarah Helen Whitman
(1803-1878)

(Traducido al español por Sebastián Beringheli para El Espejo Gótico)




Poemas góticos. I Poemas de muerte.


Más literatura gótica:
El análisis, traducción al español y resumen del poema de Sarah Helen Whitman: Resurgemus (Resurgemus), fueron realizados por El Espejo Gótico. Para su reproducción escríbenos a elespejogotico@gmail.com

«Femina Contra Mundum»: G.K. Chesterton; poema y análisis


«Femina Contra Mundum»: G.K. Chesterton; poema y análisis.




Femina Contra Mundum (Femina Contra Mundum) es un poema de amor del escritor inglés G.K. Chesterton (1874-1936), publicado en la antología de 1900: El caballero salvaje y otros poemas (The Wild Knight and Other Poems).

El título de Femina Contra Mundum, uno de los mejores poemas de G.K. Chesterton, proviene del latín, y significa: «la mujer contra el mundo», algo que se observa de forma opaca, casi críptica, a lo largo de los siguientes versos.




Femina Contra Mundum.
Femina Contra Mundum, Gilbert Keith Chesterton (1874-1936)

El Sol era negro, juicioso, y sangrienta
era la Luna: pero entre ambos
apareció un hombre de pie, diciendo:
Para mí, al menos, el césped es verde.

No hay ninguna estrella que olvidara temer
con amor y asombro;
las aves me han amado —pero no hubo respuesta;
solo el trueno.

Y una vez más el hombre de pie dijo:
Miré fijamente a través de la puerta de una cabaña;
en ese instante me voltee; sí, soy vil, me dije;
Y mis ojos ardieron.

Porque ya había pesado las montañas en una balanza,
y los cielos en una báscula,
Vengo a vender estrellas —lámparas viejas por nuevas—
¡Viejas estrellas en venta!

Entonces una voz cayó con el trueno creciente,
un tono menos áspero, que dijo:
has comenzado a amar una de mis obras
casi lo suficiente.


The sun was black with judgment, and the moon
Blood: but between
I saw a man stand, saying: 'To me at least
The grass is green.

'There was no star that I forgot to fear
With love and wonder.
The birds have loved me'; but no answer came --
Only the thunder.

Once more the man stood, saying: 'A cottage door,
Wherethrough I gazed
That instant as I turned -- yea, I am vile;
Yet my eyes blazed.

'For I had weighed the mountains in a balance,
And the skies in a scale,
I come to sell the stars - old lamps for new -
Old stars for sale.'

Then a calm voice fell all the thunder through,
A tone less rough:
'Thou hast begun to love one of my works
Almost enough.'


G.K. Chesterton
(1874-1936)




Poemas góticos. I Poemas de G.K. Chesterton.


Más literatura gótica:
El análisis, traducción al español y resumen del poema de G.K. Chesterton: Femina Contra Mundum (Femina Contra Mundum), fueron realizados por El Espejo Gótico. Para su reproducción escríbenos a elespejogotico@gmail.com

Poemas en latín y español de amor


Poemas en latín y español de amor.




A nuestra clásica y acaso vetusta sección de poemas en latín y español añadiremos un suculento apéndice, que algunos quizá podrán rebajar a un mero sentimentalismo de nuestra parte, pero que en realidad conforma una porción considerable de la poesía latina. Nos referimos, claro, a los siguientes poemas de amor en latín y español.

Debajo de la lista de poemas en latín, con su correspondiente traducción al español, iremos agregando otros poemas que utilizan al latín de forma secundaria, más como refinamiento que como objetivo en sí mismo, pero que en última instancia acaso pueden resultar interesantes para aquellos que busquen frases en latín y versos por fuera de los clásicos.




Poemas de amor en latín y español:






Poemas góticos. I Poemas de amor.

El artículo: Poemas en latín y español de amor fue realizado por El Espejo Gótico. Para su reproducción escríbenos a elespejogotico@gmail.com

Cómo insultar en latín con elegancia


Cómo insultar en latín con elegancia.




El latín es el idioma más eficiente a la hora de insultar a alguien. Cada actitud inapropiada, torpe, o directamente criminal, poseía un insulto específico. Este nivel de excelencia se justifica por una sencilla razón: los romanos valoraban enormemente la fuerza del insulto, y lo convirtieron en una parte esencial del habla cotidiana.

Comenzaremos por algunos insultos en latín de baja frecuencia, por clasificarlos de algún modo, y luego analizaremos los insultos más fuertes y creativos. También es importante mencionar que las traducciones de estos insultos en latín, en muchos casos, no significan una gran ofensa para nosotros, pero en la época de los romanos eran tomados como verdaderas afrentas.

Uno de los insultos más frecuentes en latín era stulte, «estúpido». Para elevar la apuesta se recurría a stultissime, es decir, «completo estúpido»; o bien stultissimi, en el caso de querer insultar a un grupo de perfectos estúpidos; aunque en este último caso también se podía emplear fungi, literalmente, «hongos», insulto de carácter sectario que hacía referencia a los sujetos provincianos.

A la persona con malos hábitos a la hora de comer, que para los parámetros romanos debía ser alguien realmente grosero, se le llamaba ructator, «eructador». Si el sujeto poseía modales aún más rústicos se le endosaba el título de ructabunde, «bolsa de pedos», o bien de sterculinum, «letrina».

A un individuo que no entendía claramente lo que se le decía se le llamaba fatue, «tonto». Si su poder de comprensión era todavía más deficiente se apelaba a caudex, «idiota», pero únicamente cuando se hacía referencia a su perplejidad. Al que sí entendía pero que necesitaba que se le repitiera lo dicho se le llamaba nugator, que elegantemente podríamos traducir como «insignificante», aunque en realidad expresaba más bien cierta impaciencia en relación con la nulidad auditiva del otro.

Si uno deseaba manifestar cierta superioridad social sobre el otro se lo llamaba vappa, término intraducible que refiere a cierto vino agrio y desagradable. Si la superioridad era intelectual, se le decía matula, literalmente, «vasija», acaso en relación a una cabeza vacía.

En el caso de que alguien fracasara en una tarea determinada se lo llamaba malus nequamque, literalmente, «malo para todo», aunque para nosotros resultaría más adecuado «bueno para nada».

A quien cometía una indiscreción fuera de lugar, o bien traicionaba un secreto, se le decía bucco, «bocón», básicamente un alcahuete. Este era un insulto severo, que podía ir acompañado por caenum, «sucio»; spurce, «mugroso», o stercoreus, «sorete».

Buena parte de los insultos en latín tienen que ver con la higiene personal. Por ejemplo, luteus, «embarrado», indicaba a alguien cuyas ropas estaban sucias; oraputide, o «boca podrida», a alguien con mal aliento. Aquellos que despedían demasiado olor a transpiración eran llamados putide, «apestoso», lutulente, «mugriento»; o tramas, «basura».

El aseo capilar también era muy importante en la vida de los romanos; de tal modo que el término pediculose, «piojoso», recaía tanto a los que sufrían de pediculosis como a aquellos de cabellera desprolija.

Uno de los aspectos más interesantes de los insultos en latín es su relación con la cultura criminal. De hecho, buena parte de los insultos en latín tienen que ver con la idea de scelus, o «crimen», entendido menos como una actitud ilegal que como una contravención de las normas morales.

Un verbero, «avergonzado», se refería a alguien con un pasado vergonzoso. En la vida política de Roma era un insulto letal; lo mismo que fugitive, «fugitivo», con el tremendo peso coyuntural de la época, donde solo una persona esclava podía ser considerada fugitiva.

El sujeto que cometía un hurto era llamado fur, «ladrón»; insulto que entre las personas públicas se transformaba en un desconcertante trifur, literalmente, «triple ladrón». La fuerza de este tipo de acusaciones queda evidenciada en la palabra furcifer, que literalmente significa «portador del ladrón», y en términos prácticos, «horca». Para otro tipo de crímenes se recurría al más civilizado cruciarus, es decir, alguien que merecía ser crucificado.

Ahora bien, para despedirnos pasaremos a los insultos en latín más fuertes.

Por razones obvias deberemos obrar con prudencia a la hora de traducirlos, en algunos casos, apelando a ciertos refinamientos que no están presentes en el original

Paedicabo ego vos significa algo así como «voy a romperte el c*». Este insulto era exclusivo entre hombres, lo mismo que Irrumabo ego vos, «voy a c* por la boca», o más elegantemente, voy a obligarte a que me practiques una felación; frente a lo cual uno podría responder que el otro duros nequeunt movere lumbos, es decir, que es incapaz de tener una erección.

Un insulto en latín bastante frecuente era cinaede, «afeminado»; o pathice, un hombre que disfruta con ser penetrado. Con el mismo significado, aunque con menos refinamiento, se utilizaba el término puttus, «puto».

Frente a este tipo de acusaciones normalmente se le oponía el término mentula, alguien de escasa dotación viril. A las mujeres activas en el terreno del amor se las llamaba moechari, literalmente, «adúltera», y simbólicamente, «atorranta»




Libros extraños y lecturas extraordinarias. I Libros prohibidos.


Más literatura gótica:
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10 libros infantiles traducidos al latín


10 libros infantiles traducidos al latín.




Gracias al trabajo cooperativo de muchos profesores, eruditos, y traductores de latín, los más jóvenes pueden disfrutar las aventuras de Harry Potter y Bilbo Bolsón en la lengua de Virgilio.

Esto ha causado un revuelo considerable entre coleccionistas y fanáticos hambrientos por redescubir cómo se ven y suenan sus libros favoritos en latín, lengua exigua para la síntesis pero musical y extrañamente seductora aún cuando se la desconoce.

Lo interesante de estas versiones en latín de los grandes libros infantiles del último siglo es, más allá de servir de material fresco para los estudiantes de esta lengua, imaginar cómo estas obras hubiesen sido leídas en los tiempos de Julio César.

A la luz de estas traducciones todo parece indicar que habrá que revisar seriamente aquello de que el latín es una lengua muerta.

A continuación citamos los 10 libros infantiles traducidos al latín clásico; cifra que podría aumentar considerablemente en los próximos años.



1- Harrius Potter Et Philosophi Lapis.

Harry Potter y la piedra filosofal (Harry Potter and the Philosopher's Stone, J.K. Rowling)

Incluso en su versión original en inglés, Harry Potter está repleto de menciones en latín. J.K. Rowling, recordemos, estudió latín en la Universidad de Exeter.

En el universo de Harry Potter los magos han utilizado versiones un tanto insólitas del latín durante siglos; de hecho, la mayoría de los hechizos están basados en palabras del latín.

En este contexto, los libros de Harry Potter se adaptan muy bien al latín. La traducción estuvo a cargo de Peter Needham, y si bien persigue fines comerciales, la idea original era brindar nuevos textos para los estudiantes de latín.



2- Hobbitus Ille.

El Hobbit (The Hobbit, J.R.R. Tolkien)

La traducción de El Hobbit al latín fue realizada por el autor Mark Walker, latinista y confeso admirador de la obra de J.R.R. Tolkien.

Hobbitus Ille es, quizá, la más interesante de estas versiones en latín; en principio porque la traducción abarca también las lenguas y nombres creados por J.R.R. Tolkien, así como los seres mágicos que pueblan la Tierra Media, lo cual presenta algunas dificultades difíciles de resolver.

Por ejemplo, en latín no existe ningún término equivalente para la palabra elfo, de modo que en Hobbitus Ille se habla de dríades, ninfas y otras criaturas de la mitología clásica.



3- Alice In Terra Mirabili.

Alicia en el País de las Maravillas (Alice in Wonderland, Lewis Carroll)

Alice in Terra Mirabili es probablemente la más antigua de estas traducciones al latín. Fue obra del profesor Clive Carruthers, quien después de su retiro de la Universidad McGill resolvió traducir este clásico de la literatura infantil de Lewis Carroll.

Todo parece indicar que en los próximos años también podría aparecer la secuela de Alicia traducida al latín: A través del espejo (Through the Looking Glass).



4- Winnie Ille Pu.

Winnie the Pooh (Winnie the Pooh, A.A. Milne)

Winnie Ille Pu fue lanzado en 1960, levantando consigo una considerable ola de excelentes críticas.

Para muchos, esta versión del clásico de A.A. Milne atrajo al latín a más personas que todas las obras de Cicerón; a tal punto que Winnie Ille Pu, traducido por el profesor Alexander Lenard, es el primer libro escrito en latín en alcanzar la lista de bestsellers del New York Times, lugar en el que permaneció durante 20 semanas consecutivas.



5- Quomodo Invisiosulus Nomine Grinchus Christi Natalem Abrogaverit.

Cómo el Grinch se robó la Navidad (How the Grinch Stole Christmas, Theodor Dr. Seuss)

Terence Tunberg y su esposa, Jennifer, ambos profesores de lenguas clásicas en la Universidad de Kentucky, aceptaron el desafío de traducir al latín la oscura historia de el Grinch.

Con algunas reservas de parte de sus colegas, la pareja editó su versión latina en 1998, vendiendo 41.000 copias en apenas tres años.

La traducción del título, Quomodo Invisiosulus Nomine Grinchus Christi Natalem Abrogaverit, presenta ciertas dificultades. Si la lleváramos literalmente al español sería: Cómo el pequeño envidioso llamado Grinch se robó el cumpleaños de Cristo.



6- Cattus Petasatus.

El gato en el sombrero (The Cat in the Hat, Theodor Dr. Seuss)

Luego de publicar su versión del Grinch, el matrimonio Tunberg tradujo al latín otro clásico del doctor Seuss.

Si bien alcanzó un nivel de popularidad menor que su anterior proyecto, Cattus Petasatus (El gato en el sombrero) presenta un nivel de complejidad prácticamente idéntico.

La dificultad que supone traducir al latín una obra pensada para el humor infantil contemporáneo es notable; y demuestra que el latín sólo es una lengua muerta para quienes no se atreven a explorar sus tesoros.



7- Ubi Fera Sunt.

Donde viven los monstruos (Where the Wild Things Are, Maurice Sendak)

Algunos dudaron cuando en 2015 se publicó este clásico de Maurice Sendak, para muchos considerado el mejor libro infantil de todos los tiempos.

El traductor Richard A. LaFleur, retirado de la Universidad de Georgia, probó una vez más que el latín es una excelente opción para admitir cualquier subgénero de lo fantástico.



8- Commentarii De Inepto Puero.

Diario de un chico en apuros —también publicado como El diario de Greg— (Diary of a Wimpy Kid, Jeff Kinney)

La versión en latín de este clásico infantil de Jeff Kinney presenta algunas curiosidades asombrosas.

La mayor de ellas es que fue traducido al latín por monseñor Daniel Gallagher, el mismo clérigo encargado de administrar la cuenta de Twitter del papa Francisco.

Recordemos que, aún hoy, el latín es la lengua oficial del Vaticano.



9- Arbor Alma.

El árbol generoso (The Giving Tree, Shel Silverstein)

Nuevamente el matrimonio de Jennifer y Terrence Tunberg tradujeron al latín otro clásico, esta vez de Shel Silverstein, publicado en 1964.

Más allá de esta versión, El árbol generoso es, por lejos, uno de los mejores cuentos infantiles de todos los tiempos.

Relata la amistad de un niño y un árbol, quien hace todo para complacerlo, desde ofrecerle ramas para colgarse, manzanas, etc. Este árbol quiere tanto al niño que incluso le regala su madera para que construya un bote. Muchos años después, cuando el niño es ya un anciano, regresa hasta el árbol, también viejo y marchito, y a su sombra, juntos, esperan la muerte.

Para muchos se trata de una metáfora de la relación del hombre con la naturaleza: el primero lo desea todo, mientras que la madre Tierra todo lo sacrifica por él.



10- Tela Charlottae.

La red de Charlotte (Charlotte's Web, E.B. White)

La historia de E.B. White sobre la relación del cerdo Wilbur y una singular especie de arácnido fue traducida al latín en 1991. Bernice L. Fox, profesora del Monmouth College, fue la encargada de esa dificultosa tarea.

Esta versión latina no fue para nada sencilla. El cuento original se basa en una métrica inusual, dada por el balanceo de una niña en un columpio, de modo que cada párrafo coincide con esa frecuencia. Reflejar el mismo grado de complejidad narrativa, aunque simple de leer, configura uno de los mayores desafíos de estas traducciones al latín.




Más antologías. I Autores con historia.


Más literatura gótica:
El artículo: 10 libros infantiles traducidos al latín fue realizado por El Espejo Gótico. Para su reproducción escríbenos a elespejogotico@gmail.com

3 hechizos de amor en latín


3 hechizos de amor en latín.




Por Atenea Helenaus.

A lo largo de nuestra querida Hechizoteca hemos dado un número bastante interesante de hechizos de amor. Casi todos ellos provienen del Renacimiento, aunque algunos fueron adaptados por magos más cercanos a nuestra época. Hoy vamos viajar un poco más lejos en el tiempo, y a hablar de hechizos de amor en latín, un idioma casi inseparable de la magia roja.

En realidad deberíamos hablar de conjuros o encantamientos, y no tanto de hechizos, aunque todas estas frases en latín luego fueron utilizadas para dar forma a hechizos de amor más o menos populares durante el Renacimiento.

El primero de estos 3 hechizos de amor en latín tiene que ver con recuperar a una ex pareja. Durante una noche de luna llena se debe mirar hacia el cielo y decir en voz alta:


IMPERARE ET FERIRE, INTERVERNIRE RES,
EIUS MANUS LUX PERPETUA,
POTERE CORS MEA SEMPER.


Este hechizo de amor en latín sirve para intervenir sobre la decisión de alguien que nos ha abandonado. Cuidado, solo puede realizarse una sola vez y luego aguardar los resultados. Nunca se debe repetir un hechizo de amor hasta no estar seguro de su impacto real sobre el objetivo.

El segundo hechizo de amor en latín funciona como amarre para que una pareja no se separe. Debe recitarse tres veces consecutivas durante la mañana. Será lo primero que hagas al verte en el espejo:


TACTUS ADFECTUS,
ACTUS MALEDICTUM,
FASCINARE TUUM ANIMA,
FASCINARE MENS DEBILIS.


Si la persona a la que le dedicamos este hechizo de amor en latín es mujer debemos cambiar la palabra MENS por FEMINA.

El último hechizo de amor en latín, al menos el último que daremos hoy, permite enamorar tanto a un hombre como a una mujer.


CORS TUUM URNA MAGICUS,
AETERNUS CANUM FIDELIS,
LAPIS ET CARO PER SEMPER,
NUNQUAM INTERVALUM,
¡LAQUEUS! ¡LAQUEUS!


Para terminar quiero decir que ninguno de estos hechizos de amor en latín es realmente peligroso. Como dije anteriormente, son más conjuros y encantamientos que hechizos de amor propiamente dichos, sin embargo, pueden ser muy útiles como refuerzo ya que todos ellos son bastante sencillos de realizar.




Hechizoteca. I Diarios Wiccanos.


El artículo: 3 hechizos de amor en latín fue realizado por Atenea Helenaus para El Espejo Gótico. Para su reproducción escríbenos a elespejogotico@gmail.com

Poemas de amor no correspondido


Poemas de amor no correspondido.








Poemas de amor no correspondido.

Los poemas de amor a menudo dan constancia de amores no correspondidos, trágicos, solitarios; donde el amante se pierde en elucubraciones y pesares propios de quien se mira en un espejo sin reflejos ni ecos emocionales. En este segmento despechado de El Espejo Gótico daremos cuenta de los mejores poemas de amor no correspondidos, amores que no por ello se han vuelto estériles.


El resumen de los Poemas de amor no correspondido fue realizado por El Espejo Gótico. Para su reproducción escríbenos a elespejogotico@gmail.com

«Semper eadem»: Charles Baudelaire; poema y análisis


«Semper eadem»: Charles Baudelaire; poema y análisis.




Semper Eadem (Semper eadem) es un poema maldito del escritor francés Charles Baudelaire (1821-1867), publicado en la antología de 1857: Las flores del mal (Les fleurs du mal).

El título de Semper Eadem, uno de los poemas de Charles Baudelaire más notables, puede traducirse al español como «siempre igual», o «siempre lo mismo». Entre otros lugares célebres, estuvo ubicado en el escudo de armas de Elizabeth I de Inglaterra.




Semper eadem.
Semper eadem, Charles Baudelaire (1821-1867)

"¿De dónde os viene, decís, esta tristeza extraña,
Trepando como el mar sobre el peñón negro y desnudo?"
—Cuando nuestro corazón ha hecho una vez su vendimia,
¡Vivir es un mal! Es un secreto de todos conocido,

Un dolor muy simple y nada misterioso,
Y, como vuestra alegría, brillante para todos.
Deja de buscar, entonces, ¡Oh, bella curiosa!
Y, por más que vuestra voz sea dulce, ¡callad! ¡callaos!

¡Callad, ignorante! ¡Alma siempre arrebatada!
¡Boca de risa infantil! Más aún que la Vida,
La Muerte nos retiene casi siempre con lazos sutiles.

¡Dejad, dejad mi corazón embriagarse de una mentira,
Sumergirse en vuestros bellos ojos como en un hermoso sueño,
Y dormitar mucho tiempo a la sombra de vuestras pestañas!


"D'où vous vient, disiez-vous, cette tristesse étrange,
Montant comme la mer sur le roc noir et nu ? "
- Quand notre coeur a fait une fois sa vendange,
Vivre est un mal. C'est un secret de tous connu,

Une douleur très simple et non mystérieuse,
Et, comme votre joie, éclatante pour tous.
Cessez donc de chercher, ô belle curieuse !
Et, bien que votre voix soit douce, taisez-vous !

Taisez-vous, ignorante ! âme toujours ravie !
Bouche au rire enfantin ! Plus encor que la Vie,
La Mort nous tient souvent par des liens subtils.

Laissez, laissez mon coeur s'enivrer d'un mensonge,
Plonger dans vos beaux yeux comme dans un beau songe,
Et sommeiller longtemps à l'ombre de vos cils !


Charles Baudelaire
(1821-1867)




Poemas de Charles Baudelaire. I Poemas góticos.


Más literatura gótica:
El análisis y resumen del poema de Charles Baudelaire: Semper Eadem (Semper Eadem) fueron realizados por El Espejo Gótico. Para su reproducción escríbenos a elespejogotico@gmail.com

«Amor Intellectualis»: Oscar Wilde; poema y análisis


«Amor Intellectualis»: Oscar Wilde; poema y análisis.




Amor Intellectualis (Amor Intellectualis) es un poema de amor del escritor irlandés Oscar Wilde, publicado en la antología de 1881: Poemas (Poems).

Amor Intellectualis, uno de los grandes poemas de Oscar Wilde, requiere varios niveles de análisis e interpretación. Por un lado, el título del poema es en latín, y significa «amor intelectual», un concepto que Oscar Wilde fue desarrollando en la última etapa de su producción literaria.

Esta idea del Amor Intelectual hace referencia a Baruch Spinoza, un filósofo religioso del siglo XVII, quien elaboró una doctrina del amor intelectual. Spinoza creía que el objetivo final de la humanidad, su meta más alta y noble como especie, era el amor intelectual hacia Dios —o Amor Dei Intellectualis—. Este tipo de amor no tiene nada que ver con el amor romántico, sino más bien con un amor que equivale al conocimiento de Dios, según el filósofo, la única religión verdadera y, en consecuencia, el único camino hacia la verdad.

Ahora bien, Amor Intellectualis de Oscar Wilde toma este concepto, este vínculo incansable de devoción, y lo lleva a un plano más terrenal y accesible para todos. En última instancia, el poema refiere que los mayores logros a los que puede aspirar el poeta siempre deben partir de un vínculo intelectual de afecto.




Amor Intellectualis.
Amor Intellectualis, Oscar Wilde (1854-1900)

A menudo pisamos los valles de Castalia
y de viejas cañas oímos la música silvestre,
ignorada por el común de las gentes;
e hicimos nuestra barca a la mar
que las Musas tienen por imperio,
y libres trazamos surcos en olas y espuma,
y hacia tierras seguras no izamos reacias velas
hasta bien rebosar nuestro navío.
De tales tesoros despojados algo queda:
la pasión de Sordello y el verso de miel
del joven Endimión; altivo Tamerlán
portando sus jades tan cuidados, y, más aún,
las siete visiones del Florentino.
Y del Milton severo, solemnes armonías.


Oft have we trod the vales of Castaly
And heard sweet notes of sylvan music blown
From antique reeds to common folk unknown:
And often launched our bark upon that sea
Which the nine Muses hold in empery,
And ploughed free furrows through the wave and foam,
Nor spread reluctant sail for more safe home
Till we had freighted well our argosy.
Of which despoilèd treasures these remain,
Sordello's passion, and the honied line
Of young Endymion, lordly Tamburlaine
Driving his pampered jades, and more than these,
The seven-fold vision of the Florentine,
And grave-browed Milton's solemn harmonies.


Oscar Wilde
(1854-1900)




Poemas góticos. I Poemas de Oscar Wilde.

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El análisis, resumen y traducción al español del poema de Oscar Wilde: Amor Intellectualis (Amor Intellectualis), fueron realizados por El Espejo Gótico. Para su reproducción escríbenos a elespejogotico@gmail.com

«Carmina Burana»: poemas en latín y español


«Carmina Burana»: poemas en latín y español.




Carmina Burana (Carmina Burana) —a veces llamado Codex Buranus— es un libro medieval compuesto entre el siglo XII y XIII; una antología, básicamente, cuyas páginas agrupan toda clase de cantos y poemas en latín.

Carmina Burana significa «Canciones de Beuern», nombre latino de la ciudad alemana Benediktbeuern, donde el manuscrito original fue descubierto en 1803. El libro cuenta con alrededor de 300 versos en latín vulgar, Antiguo Alto Alemán, y Francés Antiguo. La métrica de los poemas en latín es un tanto infrecuente, consecuencia lógica de haber sido escritos en la Austria durante el siglo XII, pero al mismo tiempo muy interesantes, con variaciones novedosas y algunas de ellas realmente bellas.

Los poemas del Carmina Burana buscan glorificar el placer, el amor, el disfrute de los pequeños instantes de la vida. En cierta manera, Carmina Burana es distinto a todos los libros de la Edad Media, ya que su ambición es los placeres de la vida, grandes y pequeños, sin preocuparse demasiado por las supuestas bondades que nos esperan en el más allá. Después de todo, el aquí y ahora es todo lo que tenemos asegurado; el resto no nos pertenece.

A lo largo de este magnífico elogio de los sentidos, el Carmina Burana no rechaza ningún camino, ningún hábito, lo cual significa que sus páginas incluyen actividades no demasiado bien vistas para la época. Por ejemplo, la sección titulada: Carmina Amatoria, o «Canciones del amor», vindica el deseo y la pasión como vehículos de trascendencia.

A continuación compartimos dos de los mejores poemas del Carmina Burana en latín y español:




Carmina Burana: poemas en español y latín:




Libros prohibidos. I Libros extraños.


Más literatura gótica:
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«Omnia Sol Temperat»: poema en latín y español


«Omnia Sol Temperat»: poema en latín y español.




Omnia Sol Temperat es un antiguo poema en latín encontrado en el manuscrito del siglo XIII Carmina Burana (Canciones de Beuern), antología que recoge una magnífica colección de cantos goliardos.

El título en latín, Omnia Sol Temperat, significa en español: «a todos el sol conforta». Si bien es más conocido por sus versiones musicales, se trata básicamente de un poema medieval, género que en aquella época resultaba inseparable de la música. Recordemos que la palabra latina Carmina significa «canción», y procede de Carmen, «poema».

Los libros medievales rara vez marcan una diferencia entre poema y cántico, y dentro de esa combinación se encuentra el Omnia Sol Temperat.



Omnia Sol Temperat.
A todos el sol conforta.

A todos conforta el sol,
puro y delicado;
Nuevo y radiante es el rostro
del mundo en abril;
hacia el amor se apresura
el corazón del hombre,
y sobre la felicidad
reina el dios de la juventud.
Cuántas novedades
en la fiesta de la primavera,
Y su autoridad
nos ordena gozar;
recorrer caminos conocidos,
y en tu propia primavera,
es leal y correcto
poseer a tu amante.
Ámame fielmente,
piensa que confío en ti;
con todo mi corazón,
con toda mi voluntad
estoy contigo,
aun cuando esté lejos.
Quien ama como yo,
está girando en la rueda de la fortuna.


Omnia sol temperat
purus et subtilis,
novo mundo reserat
faciem Aprilis,
ad amorem properat
animus herilis
et iocundis imperat
deus puerilis.
Rerum tanta novitas
in solemni vere
et veris auctoritas
jubet nos gaudere;
vias prebet solitas,
et in tuo vere
fides est et probitas
tuum retinere.
Amam e fideliter,
fidem meam noto:
de corde totaliter
et ex mente tota
sum presentialiter
absens in remota,
quisquis amat taliter,
volvitur in rota.




Poemas en latín. I Poemas góticos.


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Consejos para dejar a tu pareja del «Remedia Amoris»


Consejos para dejar a tu pareja del «Remedia Amoris»




Los siguientes consejos para dejar a tu pareja no son en absoluto originales; de hecho, existen desde hace más de dos mil años. Pertenecen a un largo poema de Ovidio —autor de El arte de amar (Ars Amatoria)—, titulado Remedia Amoris, que literalmente significa: «remedios para el amor».

Uno de los capítulos más interesantes del Remedia Amoris brinda una serie de consejos relacionados con la ruptura sentimental, el abandono, la traición, y cómo seguir adelante a pesar del dolor y el sentimiento de pérdida.

Algunos críticos, sin embargo, le atribuyen al libro cierto carácter subversivo. Cada consejo es refutado inmediatamente después, dejando al lector en un oscuro charco de incertidumbre.

Repasemos, sin más demora, los consejos para dejar a tu pareja de Ovidio.



Consejos para dejar a tu pareja del Remedia Amoris:


Procura dejar a tu pareja antes de que el sentimiento se vuelva incontrolable.
(Pero si puedes controlar tus sentimientos entonces no amas en absoluto)


Intenta permanecer ocupado todo el tiempo posible.
(O duerme, o muere; esa es una buena manera de no pensar)


Viaja. Intenta evitar aquellos lugares que te recuerden a tu ex pareja.
(Viaja. Descubre nuevos lugares que te recuerden a tu ex pareja)


Consigue varias amantes que te ayuden a olvidar.
(Consigue varias amantes que te obliguen a recordar)


Concéntrate únicamente en los defectos de tu ex pareja; piensa que debido a ellos has decidido dejarla.
(Concéntrate únicamente en defectos de tu ex pareja; piensa que de ellos te has enamorado en primer lugar)


Piensa en el futuro. Olvida el pasado.
(Olvida el pasado y no tendrás futuro)


Evita pasar mucho tiempo solo.
(Evita vivir si vas a pasar mucho tiempo solo)


Evita aquellos sitios dónde veas a otras parejas.
(Desconfía de los sitios dónde no veas muchas parejas)




Diarios de antiayuda. I Diario Éxtimo.


Más literatura gótica:
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«O Fortuna»: poema en latín y español


«O Fortuna»: poema en latín y español.




O Fortuna (O Fortuna) es un poema en latín escrito durante el siglo XIII, parte esencial de una colección de cantos goliardos conocida como Carmina Burana.

O Fortuna es probablemente uno de los himnos en latín más conocidos de su época. Esta dedicado nada menos que a la Fortuna, es decir, a la diosa romana del azar y la suerte, tanto buena como mala.

A continuación compartimos tanto el poema original en latín como una excelente traducción al español de O Fortuna, himno que muchos seguramente ya conocen gracias a sus adaptaciones musicales, entre otras, la de la banda sueca Therion. En este caso citaremos la fuente de todas esas versiones posteriores; nos referimos a la adaptación realizada en 1936 por el compositor alemán Carl Orff.



O Fortuna.

Oh Fortuna,
como la luna
variable de estado,
siempre creces
o decreces;
¡Que vida tan detestable!
ahora oprime
después alivia
como un juego,
a la pobreza
y al poder
lo derritió como al hielo.

Suerte monstruosa
y vacía,
tu rueda gira,
perverso,
la salud es vana
siempre se difumina,
sombrío
y velado
también a mí me mortificas;
ahora en el juego
llevo mi espalda desnuda
por tu villanía.

La Suerte en la salud
y en la virtud
está contra mí,
me empuja
y me lastra,
siempre esclavizado.
En esta hora,
sin tardanza,
toca las cuerdas vibrantes,
porque la Suerte
derriba al fuerte,
llorad todos conmigo.


O Fortuna
velut luna,
statu variabilis,
semper crescis
aut decrescis;
vita detestabilis
nunc obdurat
et tunc curat
ludo mentis aciem,
egestatem,
potestatem
dissolvit ut glaciem.

Sors immanis
et inanis,
rota tu volubilis,
status malus,
vana salus
semper dissolubilis,
obumbrata
et velata
michi quoque niteris;
nunc per ludum
dorsum nudum
fero tui sceleris.

Sors salutis
et virtutis
michi nunc contraria,
est affectus
et defectus
semper in angaria.
Hac in hora
sine mora
corde pulsum tangite;
quod per sortem
sternit fortem,
mecum omnes plangite!



O Fortuna: versión clásica de Carl Orff.





Más poemas góticos. I Poemas en latín.


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«Gaudeamus Igitur»: poema en latín y español


«Gaudeamus Igitur»: poema en latín y español.




Gaudeamus Igitur —título que significa «entonces gocemos»— es un poema clásico en latín que los estudiantes alemanes cantaban a mediados del siglo XIII. Si bien la melodía que original se ha perdido, al menos sabemos que la primera versión de este poema en latín era conocida como De brevitate vitae, que podríamos traducir como «sobre la brevedad de la vida».

Se desconoce quién fue el autor del Gaudeamus Igitur, probablemente porque fue un poema colectivo, es decir, una canción popular entre los estudiantes, con adiciones y correcciones que fueron evolucionando a lo largo del tiempo. No en vano muchas universidades europeas lo han tomado como himno; desde luego, ignorado aquellas partes que desafían los valores tradicionalmente asociados al estudio.

A continuación daremos cuenta de una traducción al español de Gaudeamus Igitur que incluye algunos de estos pasajes habitualmente omitidos por académicos prejuiciosos.



Gaudeamus Igitur.
Entonces gocemos.

Entonces gocemos,
Mientras seamos jóvenes.
Tras la alegre juventud,
Tras la enojosa vejez,
La tierra nos recibirá.

Gaudeamus igitur,
iuvenes dum sumus. (bis)
Post iucundam iuventutem,
post molestam senectutem,
nos habebit humus.

¿Dónde están los que recorrieron
El mundo antes que nosotros?
Subid a los Cielos,
Descended a los Infiernos,
Si deseáis verlos.

Ubi sunt qui ante nos
in mundo fuere?
Transite ad superos,
vadite ad inferos,
hos si vis videre.

Vivan todas las vírgenes,
Fáciles, hermosas!
Vivan también las mujeres
Tiernas y amables,
Las buenas y trabajadoras!

Vivant omnes virgines,
fáciles, formosae
vivant et mulieres
tenerae, amabiles
bonae, laboriosae.

Nuestra vida es breve,
Rápido concluye.
La muerte llega velozmente,
Nos arrastra atrozmente,
Y a nadie respeta.

Vita nostra brevis est,
breve finietur.
Venit mors velociter,
rapit nos atrociter,
nemini parcetur.




Poemas en latín. I Poemas medievales.


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