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4 poemas de amor de Caroline Norton.


4 poemas de amor de Caroline Norton.




Caroline Elizabeth Sarah Norton (1808-1877) [mejor conocida como Caroline Norton] fue una poetisa inglesa cuya vida y personalidad vuelven más atrayente su obra; ya de por sí meritoria. En un siglo de riguroso conservadurismo Caroline Norton fue feminista, reformista social, activista política, y, sobre todo, poetisa. Para mayor escándalo de la opinión pública abandonó a su esposo en 1836 y debió enfrentar toda clase de infamias para recuperar a sus hijos. Detrás de estos eventos tormentosos, Caroline Norton tuvo tiempo para la poesía y el amor, combinándolos de una forma magnífica y elegante, convirtiéndola en una de las grandes poestisas de su época.

A continuación recopilamos los que a nuestro juicio son los 4 mejores poemas de amor de Caroline Norton.






4 poemas de amor de Caroline Norton.




Poemas de Caroline Norton. I Poemas góticos.


El resumen de los 4 poemas de amor de Caroline Norton fue realizado por El Espejo Gótico. Para su reproducción escríbenos a elespejogotico@gmail.com

Poemas para olvidar un amor


Poemas para olvidar un amor.








Poemas para olvidar un amor.

Los poemas de olvido pretenden alcanzar su objetivo utilizando herramientas más bien memoriosas, que consisten en recordar obsesivamente a la persona que buscan olvidar. En este segmento de El Espejo Gótico hablaremos del olvido a través del recuerdo valiéndonos de los mejores poemas para olvidar un amor, una forma muy eficaz de recordarlos.


El resumen de los Poemas para olvidar un amor fue realizado por El Espejo Gótico. Para su reproducción escríbenos a elespejogotico@gmail.com

10 poemas cortos de amor


10 poemas cortos de amor.




Los decálogos poéticos a menudo dejan mucho que desear, en especial cuando se busca una excesiva congruencia entre una obra y otra. En este caso, pensar 10 poemas cortos de amor es menos complicado que asignarles una posición, desde luego, producto del capricho.




10 poemas cortos de amor:




Poemas de amor. I Poemas góticos.


El resumen de los 10 poemas cortos de amor fue realizado por El Espejo Gótico. Para su reproducción escríbenos a elespejogotico@gmail.com

Poemas de amor no correspondido


Poemas de amor no correspondido.








Poemas de amor no correspondido.

Los poemas de amor a menudo dan constancia de amores no correspondidos, trágicos, solitarios; donde el amante se pierde en elucubraciones y pesares propios de quien se mira en un espejo sin reflejos ni ecos emocionales. En este segmento despechado de El Espejo Gótico daremos cuenta de los mejores poemas de amor no correspondidos, amores que no por ello se han vuelto estériles.


El resumen de los Poemas de amor no correspondido fue realizado por El Espejo Gótico. Para su reproducción escríbenos a elespejogotico@gmail.com

Oscar Wilde y un poema de amor infalible.


Oscar Wilde y un poema de amor infalible.




Supongamos que el amor responde a intereses matemáticos, es decir, que surge de una mecánica oscura pero previsible, exácta, contra la que el individuo nada puede objetar aunque desconozca por completo su naturaleza. Explicar porqué nos enamoramos de una persona determinada es tan complicado como explicar cómo digerimos una manzana sin conocer conscientemente los engranajes gástricos que se ponen en funcionamiento. El amor aparece, o no, a despecho de nuestras consideraciones. De poco podemos jactarnos en todo lo referente al amor.

La leyenda señala que Oscar Wilde, hacedor de rimas y versos esenciales, fue consultado sobre este asunto por un amigo atribulado. La mujer que amaba se mostraba rigurosamente indiferente ante sus lances, reacción que no lo desanimó en absoluto, por el contrario, de hecho lo hizo llevar a pensar las razones últimas de su desprecio.

Este caballero, sobre el que Oscar Wilde no deja pistas reconocibles, estaba seguro de no ser mejor o peor que otros caballeros a los que esta dama amaba con probervial ligereza. ¿Dónde estaba el error entonces? ¿Por qué esta mujer no se enamoraba de él? ¿Qué oscuros motivos entraban a tallar en la reacción femenina ante un hombre que le declara su amor incondicional?

El poeta recogió la turbación de su amigo, y pensó -supongamos que pensó- que el amor acaso responde a una ecuación determinada, oscura para el profano, pero decididamente clara para el sabio hacedor de conjuros métricos.

Creyó que el amor no es espontáneo, es decir, que no se construye sobre el vacío sino sobre imperceptibles triangulaciones y laberínticos pasadizos emocionales. En consecuencia, bastaba encontrar el camino preciso hasta el corazón de alguien para someterlo del modo más certero.

Como cada individuo es distinto, el acceso al corazón de alguien es diferente en cada persona. Algunos están prolijamente tapiados, otros, en cambio, se abren con la naturalidad de las flores ante el sol que se insinúa. En ese instante, que podemos imaginar de gozosa epifanía, Oscar Wilde comprendió que lo único necesario para enamorar a alguien es hallar la combinación precisa de palabras que accionen los delicados mecanismos del sentimiento. En otras palabras, pensó en la poesía como un conjuro.

Se reunió con este amigo perturbado, y acto seguido le pidió un informe meticuloso sobre la dama en cuestión, sobre sus gustos, aficiones, odios, amores, desdichas, placeres, en fin, todos aquellos detalles irrelevantes que el enamorado vigila minuciosamente. Ya en poder de este informe, Oscar Wilde se encerró en su habitación con la promesa de emerger con un poema de amor infalible, por cierto, solo eficaz sobre esta mujer en particular.

Cuenta la leyenda que Oscar Wilde pasó una semana de componiendo el poema. Para hacerlo, se valió de datos estadísticos, astrológicos y de una sintaxis que resultaría demoledora para el corazón de aquella mujer impermeable. Creyó que existía una combinación precisa de letras, palabras y versos que se traducirían en una aceptación irreversible, en un amor puro y decidido.

Exhausto por la dura labor, Oscar Wilde terminó su poema, lo entregó solemnemente a su camarada, y éste, después de firmarlo, se lo encomendó con impaciencia a un mensajero. Los días pasaron y se convirtieron en semanas, que a su vez se ensancharon en meses de profunda tribulación. Vencidos por la curiosidad, Oscar Wilde y su anónimo compañero se presentaron en la mansión de la joven, justo a tiempo para presenciar una fiesta en honor de su reciente compromiso con un noble de acaudalada vulgaridad. Como dos sombras se introdujeron en la habitación de la joven, forzaron un cofre de madera y bronce donde la muchacha conservaba su epistolario, y vieron con asombro que la carta con el poema había sido leída en tiempo y forma. Podemos pensar que reaccionaron con asombro.

Los años pasaron, y el rostro de aquella dama indiferente se fue haciendo más y más bello, mientras que las facciones del desdichado camarada de Oscar Wilde se fueron demacrando de un modo irreversible. El poeta, confiado en su arte, le había sugerido que la felicidad de la dama era solo aparente, y que luego de leer su poema ya no podría amar a ningún otro hombre. Su amigo, menos permeable a las ecuaciones poéticas de Wilde, lo mandó a la mierda con total educación.

Casi veinte años después de aquella composición prodigiosa, la mujer enviudó; e inmediatamente se puso en contacto con el abatido amigo del poeta, y le confesó un amor absoluto que venía atormentándola desde que leyó su poema. El hombre le escribió a Oscar Wilde asegurándole que, después de todo, el poema había surtido efecto, y que la muchacha se había casado por orden de su padre sin estar enamorada.

Oscar Wilde, quizás para bendecir aquella unión demorada, cenó con la reciente pareja, atestiguó el rostro reluciente de la joven, presa durante años de un amor que no sentía, y las facciones avejentadas de su amigo, que había vivido su amor a flor de piel aún en la ausencia del objeto amado. Al regresar a su mansión, Oscar Wilde escribió sobre el margen de un libro una de sus frases más certeras:


El rostro de un hombre es su autobiografía.
El rostro de una mujer es su obra de ficción.

[A man's face is his autobiography.
A woman's face is her work of fiction.
]




Oscar Wilde. I El lado oscuro del amor.


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Poemas de amor a distancia


Poemas de amor a distancia.







Poemas de amor a distancia:

Hay quien puede afirmar que el amor está hecho de cercanías, pero la verdad es que no siempre es así. El amor, cuando aparece, no se revela en lo ideal, por el contrario, suele emerger en formas y momentos imprecisos, de modo que los amores a distancia, al menos en el terreno poético, puede ser un terreno muy interesante para explorar nuevas sensaciones, no siempre gozosas. En este segmento de El Espejo Gótico daremos cuenta de los mejores poemas de amor a distancia.


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«Desde lejos»: Delmira Agustini; poema y análisis


«Desde lejos»: Delmira Agustini; poema y análisis.




Desde lejos (Desde lejos) es un poema de amor de la escritora uruguaya Delmira Agustini (1886-1914), publicado en la antología de 1907: El libro blanco, y más adelante reeditado en Los cálices vacíos y El rosario de Eros.

Desde lejos, uno de los mejores sonetos de amor de Delmira Agustini, versifica acerca de los amores a distancia y cómo estos lentamente se transforman en un amor distante, casi un simulacro.



Desde lejos.
Desde lejos, Delmira Agustini (1886-1914)

En el silencio siento pasar hora tras hora,
como un cortejo lento, acompasado y frío...
¡Ah! Cuando tú estás lejos, mi vida toda llora,
y al rumor de tus pasos hasta en sueños sonrío.

Yo sé que volverás, que brillará otra aurora
en mi horizonte, grave como un ceño sombrío;
revivirá en mis bosques tu gran risa sonora
que los cruzaba alegre como el cristal de un río.

Un día, al encontrarnos tristes en el camino,
yo puse entre tus manos pálidas mi destino
¡y nada de más grande jamás han de ofrecerte!

Mi alma es frente a tu alma como el mar frente al cielo:
pasarán entre ellas, tal la sombra de un vuelo,
¡la Tormenta y el Tiempo y la Vida y la Muerte!

Delmira Agustini (1886-1914)




Más poemas góticos. I Poemas de Delmira Agustini.


Más literatura gótica:
El análisis y resumen del poema de Delmira Agustini: Desde lejos (Desde lejos), fueron realizados por El Espejo Gótico. Para su reproducción escríbenos a elespejogotico@gmail.com



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Relato de Maurice Level.
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Taller gótico.
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