Promesa de amor eterno: un poema y una carta...

El verdadero Amor Eterno.

Las promesas de amor eterno suelen desencadenar tanto tragedias como aburridos y convenientes finales felices.
Sucede que hoy, extrañamente por cierto, estoy de humor para un final feliz.

Claro que, los fantasmas detrás de este Espejo somos algo complicados cuando se trata de oportunos epílogos amorosos; razón por la cual, debemos hallar la satisfacción de nuestras ansias de amor en historias acaso menos convencionales. Es aquí donde entra en escena un amigo de este espacio, Robert Louis Stevenson.
Esta mágica carta de amor es especial, ya que su particularidad no radica en una promesa de amor eterno, sino en todo lo contrario. Sus líneas no se proyectan hacia un dudoso, y tal vez inexistente, futuro de plena felicidad, sino hacia el pasado, hacia lo que fue, hacia lo que nunca volverá a Ser.
Así Stevenson brinda con su Amor: mientras los frutos de su pasión duermen en sus pequeños lechos, el poeta evoca los radiantes ojos de su amada en días perdidos; intenta que ella no olvide los momentos vividos, que el sol y la luna, compartidos en la cómplice desnudez de los que se aman sinceramente, no pierdan jamás su brillo; que el Amor que fué siga palpitando a través del recuerdo, que las caricias y los gemidos no se apaguen, que los besos sigan vibrando, aunque más no sea en la memoria.

Algún día nos amamos.
Robert Louis Stevenson.

"Entre la espesura de bayas y las islas de juncos, como a través de un mundo que sólo fuera cielo, oh firmamento invertido, la barca de nuestro amor se deslizaba. Brillantes como el día eran tus ojos, radiante fluía la corriente y era radiante el vasto y eterno cielo.
Cuando murió la gloria en el dorado crepúsculo, resplandeciente ascendió la luna, y llenos de flores al hogar regresamos. Radiantes fueron tus ojos esa noche, habíamos vivido, oh amor...Oh amor mío, habíamos amado.
Ahora el hielo envuelve nuestro río, con su blancura cubre la nieve nuestra isla, y junto a la lumbre invernal Joan y Darby dormitan y sueñan. Sin embargo, en el sueño, fluye el río y la barca del amor aún se desliza...
Escucha el sonido del remo al cortar sus aguas. Y en las tardes de invierno cuando la fantasía sueña en el crepitar de la chimenea, en sus oídos de viejos enamorados el río de su amor canta en los juncos.
Oh amor mío, ama el pasado...
pues algún día fuimos felices...
y algún día nos amamos. "

Robert Louis Stevenson.

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1 comentarios:

Anónimo dijo...

no hay titulo mas oportuno para este poema.la mayoria de las veces los poemas de amor reflejan mas bien el deslumbramiento,el principio del enamoramiento al cual le siguen la pasion desenfrenada y el rompimiento.este poema se diferencia de los otros por que habla desde otro lugar,de cuando se nos caen las vendas de los ojos y vemos a la persona que amamos tal cual es a veces es dificil seguir.luego nos damos cuenta que podemos amarla de todos modos y tal ves pasan los años,quizas la pasion ya no este,pero no podes imaginarte la vida sin esa persona.ludmila sanzo