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10 libros infantiles que siguen haciendo llorar a los adultos


10 libros infantiles que siguen haciendo llorar a los adultos.




La literatura infantil, y aún las novelas clásicas para adolescentes, a menudo abordan temas intensamente tristes, quizás para introducir a los más jóvenes en las inevitables frustraciones de la vida adulta. Lo interesante es que cuando los adultos releemos estos libros juveniles captamos esa misma tristeza aunque de hecho estemos habituados a lidiar cotidianamente con la frustración.

El resultado de este ejercicio prueba que los buenos libros, las buenas historias, pertenecen al individuo en su conjunto y no a una parte aislada de su vida. Si un libro nos conmueve de niños probablemente seguirá haciéndolo cuando seamos adultos.

Aquí van algunos ejemplos visiblemente subjetivos. Que cada cual revise en su propia biblioteca el rastro de aquellos libros que los marcaron en la infancia.



1) Caballo de guerra (War Horse, Michael Morpurgo)
Michael Morpurgo es uno de los especialistas más prolíficos en literatura juvenil. Sin dudas, su mejor novela es Caballo de guerra (War Horse) —también editada como Caballo de batalla—; historia relatada desde el punto de vista de Joey, caballo que en 1914 es vendido al ejército, donde finalmente termina luchando en el frente occidental durante la Primera Guerra Mundial.

La novela resulta conmovedora por dos causas. La primera, las relaciones intermintentes y casuales que van surgiendo entre Joey y los soldados, dejando un breve rastro de esperanza en la devastación general de la guerra. La segunda es el anhelo constante de este caballo por regresar a casa, a la granja y al muchacho que ama.

Caballo de guerra fue posteriormente adaptado al teatro y luego al cine, permitiéndonos llorar en varios formatos.


2) El conejo de terciopelo (The Velveteen Rabbit, Margery Williams)
Básicamente la historia de un muchacho que recibe un regalo de navidad muy inusual: un conejo disecado.

Si bien no es el más elegante de todos los regalos, este conejo realmente quiere que su nuevo dueño lo ame. Otros juguetes, como es natural, han caído en el olvido del muchacho, cuando no en su indiferencia. Y entre estos peluches y muñecos abandonados comienza a circular el rumor de que cuando un niño ama lo suficiente a su juguete éste puede volverse real.

¿Demasiado similar a Pinocho? ¿A Toy Story? Quizás, pero solo hasta ahí.

El conejo de terciopelo logra convertirse en el juguete favorito del niño, pero éste se enferma gravemente de fiebre escarlatina y todas sus posesiones deben ser quemadas, incluidos todos sus juguetes.

Tiempo después de esta verdadera hoguera inquisitorial el muchacho observa en el campo a un conejo vivo exactamente igual al suyo.


3) Sabor a moras (A Taste Of Blackberries, Doris Buchanan Smith)
Narra la historia de un anónimo muchacho de diez años mientras recolecta moras con su mejor amigo, Jamie; especie de chico travieso que es picado por una abeja y sufre una tremenda reacción alérgica.

Debido a su largo prontuario de bromas, el narrador cree que Jamie está fingiendo y lo abandona en el campo. Jamie muere, y de una forma verdaderamente atroz.

Sabor a moras es una de las novelas para chicos que aborda el tema de la muerte de forma más cruda; y no solo cualquier tipo de muerte, sino inesperada y prematura.

Recordemos que la mayoría de las obras de este estilo apenas si se atreven a describir la muerte de una mascota, casi siempre del protagonista.


4) Tuck para siempre (Tuck Everlasting, Natalie Babbitt)
Lacrimógena como pocas novelas juveniles, Tuck para siempre relata la historia de Winnie Foster, una niña de diez años de edad, quien vive una vida tan miserable en su casa que resuelve huir. En el bosque conoce a la extraña y fascinante familia Tuck, quienes poseen habilidades extraordinarias debido a una misteriosa fuente de agua.

Los Tuck son descubiertos y deben partir de su refugio secreto, pero uno de ellos, Jessie, le regala a Winnie un cuenco con algo de esa agua prodigiosa, la cual permite alcanzar la inmortalidad.

Décadas después, los Tuck regresan, solo para hallar la tumba de Winnie donde debería estar su hogar. ¿Qué ha ocurrido? Nada, salvo el Tiempo. Winnie sencillamente creció, envejeció y murió; algo que para los Tuck es sorprendentemente novedoso.

La novela trata temas complejos como la muerte y el crecimiento; todo ello dentro de un contexto increíblemente emotivo. Vale como punto de partida para entender la idea que los niños tienen sobre el crecer y morir, y cómo estas cuestiones naturales de la vida pueden resultar aterradoras.


5) Una arruga en el tiempo (A Wrinkle In Time, Madeleine L’Engle)
Desarrolla la historia de Meg Murry y su padre, un científico que se ha extraviado mientras trabajaba en su último proyecto, el Tesseract, especie de dispositivo capaz de producir arrugas en el tiempo-espacio.

El padre de Meg ha sido trasportado de forma imprevista a otro planeta; donde entabla una feroz lucha con una entidad amorfa, especie de nube colosal y negra que quiere apoderarse del universo. También su hermanito cae bajo la horrorosa influencia de la entidad.

La única forma de salvarlos es a través del amor. Meg debe trasmitirle a su pequeño hermano cuánto lo ama; solo así podrá liberarlo de las garras cósmicas de la entidad.

Esta última escena es notable. Todos alguna vez hubiésemos querido expresar nuestro amor de forma absoluta a alguien que hemos perdido, con las palabras justas, expresando lo que sentimos hasta el último y más ínfimo detalle.


6) Puente a Terabithia (Bridge To Terabithia, Katherine Paterson)
Cuenta la historia de dos chicos solitarios de once años de edad, Jess y Leslie; ambos destrozados por una realidad familiar en donde abunda el mal en todas sus formas.

Para escapar de sus problemas, crean un reino imaginario en el bosque llamado Terabithia. Cierto día, Jess decide abandonar estos juegos ridículos, y Leslie, muy furiosa, se interna sola en el bosque, cae en un arroyo y se ahoga.

Este giro tremendo en la historia, hasta entonces llena de esperanza, nos acerca a lo impredecible y lo inevitable de la muerte.

Cuando la imaginación es destruida por la realidad ya no hay forma de reconstruir los puentes que nos unen a ella.


7) Viejo Yeller (Old Yeller, Fred Gipson)
Sinónimo de tristeza y desolación, Viejo Yeller cuenta la historia de Travis Coates, muchacho que se encarga de los quehaceres de la granja mientras su padre se encuentra enfermo.

Cierto día, un perro pulgoso y desagradable llega a la granja. Travis no quiere saber nada con este animal, sin embargo, las cosas cambian poco a poco.

El viejo perro colabora en los duros trabajos de campo, e incluso salva a la familia del ataque de un lobo solitario.

Lamentablemente, ese ataque marca el inicio del final. El lobo lo infecta de rabia con una mordida, y Travis debe enfrentarse a una decisión tan dolorosa como inevitable: sacrificar al Viejo Yeller.

Habría que inventar una nueva palabra para expresar la profunda tristeza que produce la escena final.


8) La leyenda del helecho rojo (Where The Red Fern Grows, Wilson Rawls)
Relata la historia de un muchacho llamado Billy y sus dos sabuesos: Old Dan y Little Ann, quienes se convierten en los mejores cazadores de mapaches de la zona.

Todo parece andar muy bien hasta que los perros tratan de defender a Billy del sabueso de otro muchacho, Rubin. Para intentar salvar a su mascota de una pelea desigual, Rubin carga valientemente contra Old Dan y Little Ann pero resulta muerto al intentar atacarlos con un hacha en una maniobra poco certera.

Baste decir que este es apenas uno de los episodios menos dramáticos de la novela. Hay otras batallas, por ejemplo, la de los sabuesos contra un feroz león de montaña, también para salvar al negligente Billy. Old Dan muere a causa de las heridas, y Little Ann, con el corazón roto, se entrega a la muerte negándose a comer.

La leyenda del helecho rojo presenta situaciones bastante fuertes, quizás porque originalmente no estuvo pensado para un público infantil, sino que fue aceptado por él.


9) Te quiero para siempre (Love You Forever, Robert Munsch)
Este clásico juvenil relata la historia de una madre que cría sola a un hijo.

A lo largo de la novela, y en ciertos momentos especialmente críticos de su vida, esta madre consuela a su hijo cantándole los versos de una canción llamada Te quiero para siempre:

I'll love you forever I'll like you for always As long as I'm living My baby you'll be

Ya al final de la novela las cosas se invierten.

En su lecho de muerte, es el hijo quien sostiene la mano de su madre y repite los versos de aquella canción.


10) El principito (Le Petit Prince, Antoine de Saint-Exupéry)
Esta historia, dejada intencionalmente para el final, no parece demasiado acorde a la propuesta de este artículo.

El principito, sin dudas, hace llorar más a los adultos que a los niños, quizás porque solo en esa etapa de la vida somos capaces de captar las sutiles ironías del autor acerca de la «extrañeza» con la que los adultos vemos las cosas.







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El artículo: 10 libros infantiles que siguen haciendo llorar a los adultos fue realizado por El Espejo Gótico. Para su reproducción escríbenos a elespejogotico@gmail.com

1 comentarios:

Black Rose dijo...

A partir de hoy creo en la transmisión de pensamientos.