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Zombis: la clase baja en la sociedad de los monstruos


Zombis: la clase baja en la sociedad de los monstruos.




Los zombis son los verdaderos ciudadanos de clase baja del mundo de los monstruos, aseguró George Romero (ver: Mejores relatos de zombies según George A. Romero), quien estableció definitivamente el lugar del Zombi en la jerarquía más baja y sufrida de las monstruosidades en la ficción (ver: Monstruología: cuatro categorías para lo monstruoso en la ficción)

Si lo pensamos bien, no hay nada que pueda despertar cierta simpatía en la condición de un Zombi. Pocas criaturas de la ficción son más desagradables e inhumanas. A diferencia de los Vampiros, incluso de los Hombres Lobo, los Zombis no tienen ningún atractivo estético, ningún sentido de rebeldía que podamos admirar. Su sed de sangre —o hambre de cerebros—, no solo carece de encanto, sino también de tradición folclórica (ver: La biología de los Monstruos).

Las películas de George Romero dejaron una marca decisiva en el desarrollo de los Zombis en la cultura popular (ver: ¿Qué es un Zombi?). Claro que los Zombis ya existían en la ficción, sobre todo en los relatos pulp, pero de algún modo lo visual les permitió un vehículo de expresión más poderoso que la literatura, algo que ocurre muy pocas veces.

Por alguna razón, los Zombis parecen más adecuados para el cine; quizás esto tenga que ver con su afasia, la ausencia de conciencia, de autopreservación o, de hecho, de cualquier función humana superior, aunque también hay que reconocerle al Zombi un atributo: la determinación... para alimentarse.

Dentro de un marco clásico, el lenguaje —y probablemente el pensamiento— está más allá de las capacidades del Zombi. Esto se debe, creo, a que los Zombis fueron gestados fuera del calor de la novela gótica, en una época posterior, lejos de las metáforas del feudalismo (licántropos), la decadencia de la aristocracia (vampiros), de los peligros de la ciencia (Frankenstein, y un largo etcétera); incluso alejados de cuestiones importantes para el horror gótico como la superstición.

No, los Zombis no tienen relación directa con la literatura gótica, salvo en un aspecto: las nociones de primitivismo, o regresión social y biológica, de finales del siglo XIX (ver: ¡Morlocks, allá vamos!). La aparición de los Zombis en el horror es consecuencia directa de la observación de las prácticas y creencias religiosas encontradas por el colonialismo, tanto entre los pueblos originarios como entre los esclavos. Incluso en su génesis, el Zombi perteneció a la clase baja, tan baja que de hecho carecía de derechos.

La palabra zombie proviene del folclore africano occidental. Significa «fantasma», en términos genéricos. Otra palabra asociada —más en el relato de los años '20 que en el cine—, es jumbie, de origen caribeño, y que significa «espíritu». En todo caso, el Zombi fue presentado ante el público colonialista en espeluznantes relatos sobre la religión y los rituales blasfemos de los esclavos y sus descendientes, generando a su vez una injusta serie de confusiones. El vudú, por ejemplo, sirve en la ficción como una especie de caldo de cultivo donde se mezclan toda clase de ritos y creencias, a menudo contrarias entre sí.

En este contexto, el Zombi era el producto de una poción mágica, a veces con cierto fundamento científico, capaz de volver inertes a sus víctimas, a tal punto que parecen muertas; o mediante conjuros tan poderosos que eliminan toda la voluntad y el autocontrol. Pero no solo los esclavos y los pueblos afrodescendientes generaron sus Zombis. El Capitalismo también hizo lo suyo. Porque la esclavitud asalariada también es parte de las raíces del Zombi.

La metodología mecánica, reglamentada, y hasta infraumana, de los trabajadores en las primeras décadas del siglo XX —reflejada con particular agudeza en Metrópolis, de Fritz Lang, 1927)— establecen un vínculo explícito entre la automatización de la industria y la zombificación del trabajador (ver: El Marxismo en el Horror: los pobres siempre mueren primero).

La primera película de zombis, Zombie blanco (White Zombie, 1932), ambientada en el Haití ocupado, hace hincapié en este concepto, y profundiza el vínculo entre el capital explotador, la producción industrial en masa, y el trabajo zombificado, con obreros que trabajan como verdaderos autómatas. Son, desde el punto de vista del Capital, los trabajadores perfectos: baratos, obedientes, incansables, y un detalle que a menudo suele ser pasado por alto: prescindibles.

Esto contrasta poderosamente con el individualismo aristocrático y decadente de los Vampiros, cuyo número es escaso, una elite, podríamos decir, mientras que los Zombis necesariamente son un concepto grupal, una masa descerebrada y subyugada, acaso una metáfora de los peligros de una sociedad homogeneizada (ver: La biología del Horror: ¿por qué nos asusta lo que nos asusta?).

Pertenecientes a la clase baja, como los obreros esclavizados, los Zombis en la ficción suelen tener poco margen para la innovación. Siendo poco menos que imposible desarrollar una narrativa compleja a su alrededor, o personajes con cierto grado de profundidad, los Zombis en la ficción recurren a elementos básicos: la sangre y la violencia; no ya como acto de rebeldía de aquellos trabajadores sumisos, mecánicos, sino más bien como una forma desviada de ese adormecimiento.

En las películas de zombis el horror es corporal, físico, aun cuando presenten algunas cuestiones de fondo más interesantes. Por ejemplo, El amanecer de los muertos (Dawn of the Dead, 1978), está ambientada en un centro comercial, lo cual pone en primer plano los efectos anestésicos de la cultura del consumo. El mensaje aquí podría ser: la sociedad occidental literalmente está comiéndose a sí misma.

Las películas de Zombis poseen una serie de rasgos comunes, casi canónicos: un pequeño grupo de supervivientes —a veces representativo de los diferentes sustratos sociales—, se enfrenta a un mundo devastado por una masa de cadáveres que no están ni vivos ni muertos, pero determinados a alimentarse y a contaminar a otros. La causa de esta infección puede variar: mutaciones virales, experimentación médica, guerra bactereológica, pero esto es lo de menos, y depende en gran medida de las preocupaciones del momento (ver: Los Monstruos y lo Monstruoso).

Por ejemplo, La isla mágica (The Magic Island, 1929), de W.B. Seabrook, relata la búsqueda de un estadounidense de los secretos del vudú en Haití. Además de su colorida narración de la vida y costumbres locales, el protagonista se encuentra con un Zombi. Fue este autor quien estableció un vínculo directo entre los Zombis y el vudú, lo cual equivale a explicarlos como descendientes de aquellos africanos occidentales secuestrados y obligados a trabajar en las plantaciones de los terratenientes americanos, ingleses y franceses. No es caprichoso que Seabrook omita que la historia de Haití fue diferente a la de otros países del Caribe: sus esclavos se levantaron contra sus amos franceses en 1791 y, en 1804 ganaron la independencia para crear la primera república negra (luego ocupada y devastada). No es caprichoso porque un pueblo que se rebela no parece encajar del todo con esta visión orientalista de los Zombis.

La compleja historia de los Zombies trasciende la tradición estrictamente gótica, a pesar de ser criaturas que viven más allá de la tumba, producto de prácticas religiosas ocultas (es decir, no occidentales), y encarnaciones de fuerzas y poderes primitivos, cuestiones que sí están relacionadas con el gótico.

En Entrevista con el vampiro (Interview With the Vampire), Anne Rice incorpora a los Zombis a la tradición gótica en la historia de estos dos vampiros norteamericanos que emprenden una gira europea en busca de sus orígenes: en las provincias rurales de Transilvania se encuentran con historias de cadáveres ambulantes que se alimentan de carne humana. Primos lejanos de los adinerados vampiros de Europa Occidental y América del Norte, estas criaturas —Ghouls, en términos folclóricos— no evocan afinidad ni simpatía. Son abyectos, viles, putrefactos, en el otro extremo del glamour sobrenatural de los Vampiros.

En cierto modo, los Zombis son los nuevos Vampiros —probablemente debido a la sobreexposición de los Vampiros en el cine—, aunque en esencia sean extremos opuestos. El Vampiro es sexy, poderoso, decadente, individualista, y el Zombi es fundamentalmente posthumanista.

Esto puede verse en el poder de adaptación del Zombi a las preocupaciones de su tiempo, pasando de ser un emergente de la masa urbana obrera de la sociedad industrializada, a encarnar patrones posthumanos y postindustriales. Pero, a pesar del esfuerzo de los Zombis para cuestionar las instituciones y valores humanos, ellos también fueron zombificados por la industria del cine.

De todos modos, los Zombis son criaturas repugnantes que encarnan los rasgos más abyectos de la humanidad. Sigue siendo imposible domesticarlos, y mucho menos encontrar cualidades positivas en ellos. De algún modo hay algo noble en eso.




Taller gótico. I Universo Pulp.


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El artículo: Zombis: la clase baja en la sociedad de los monstruos fue realizado por El Espejo Gótico. Para su reproducción escríbenos a elespejogotico@gmail.com

Aptrgongumenn: el peligro de invocar a los muertos a través de la NIGROMANCIA


Aptrgongumenn: el peligro de invocar a los muertos a través de la NIGROMANCIA.




No hay cultura en el mundo que haya estado a salvo de la presencia indeseable de muertos que se levantan de sus tumbas para alimentarse con la sangre de los vivos. Esto nos permite razonar que la nigromancia: el arte de invocar a los muertos y devolverlos a la vida, o a la no muerte, mejor dicho, era un oficio bastante lucrativo.

Y así como hay razas de vampiros sumamente populares, también hay otras que han cultivado un perfil más bajo.

En esta última categoría se inscribe Aptrgongumenn: el vampiro vikingo, uno de los ejemplos más prácticos para entender por qué la nigromancia generalmente terminaba siendo fatal para el propio NIGROMANTE.

Los mitos nórdicos no son precisamente discretos a la hora de delatar las maliciosas actividades de los muertos. Por el contrario: las principales fuentes de las leyendas vikingas, desde las sagas a los Eddas, abundan en referencias a este tipo de criaturas y sus maléficos creadores.

Por ahí anda el Bluatsauger, el vampiro teutón; Grendel, el montaraz troll de Beowulf; Draugr, el vampiro nórdico; los Märt, tenebrosos chupasangres que nos visitan en sueños. Pero la información disponible acerca de Aptrgongumenn es tan escasa, tan famélica, que muchos investigadores se aventuran a ubicar a este escurridizo ser entre los más aterradores de la antigüedad, precisamente debido a la falta de referencias.

¿Pero cómo podemos determinar la diferencia entre un muerto invocado de la tumba por un nigromante de otro que se rehúsa a quedarse en su ataúd, por ejemplo, como consecuencia de una maldición?

Básicamente tomando en consideración dos puntos fundamentales: el nombre de la criatura en las leyendas y cuál era el método más recomendado para matarla.

Es lógico suponer que la resistencia de un no muerto, un vampiro, es decir, el grado de dificultad que supone matarlo, es directamente proporcional a su importancia.

Algunos traducen la palabra Aptrgongumenn como «muerto andante», literalmente, Walking Dead, para emplear una referencia contemporánea. Para matarlo se debía seguir un riguroso procedimiento:

En primer lugar, naturalmente, se debía exhumar el cadáver. Posteriormente era decapitado y uno de sus pies era amputado. Finalmente, el pie cortado era cosido al cuello, del mismo modo que la cabeza a la extremidad mutilada.

Tras este enojoso proceso, el cuerpo era inhumado nuevamente.

Esto, al menos, mantenía al muerto dentro de su tumba durante un tiempo, pero no eternamente, ya que el Aptrgongumenn no era una criatura que se producía como consecuencia de una maldición, por ejemplo, o de la mordida de otro vampiro.

Era necesario que un nigromante utilizara las runas mágicas para obligar al cadáver a salir de su tumba; presumiblemente, con propósitos vengativos.

En este contexto, el Aptrgongumenn no se asemeja demasiado a los espíritus familiares utilizados habitualmente en la nigromancia, sino más bien a un Golem o un Homúnculo, básicamente un esclavo de su creador.

Algunos sostienen que los hechiceros vikingos podían emplear las mismas runas mágicas para mantener al Aptrgongumenn dentro de su tumba, lo cual resulta sumamente sospechoso; habida cuenta de la costumbre de los nigromantes por hacerse pasar por hechiceros, y de ese modo lucrar vilmente con soluciones mágicas para problemas que ellos mismos creaban en primer lugar.

El Aptrgongumenn era capaz de simular cierta apariencia de normalidad, realizando trabajos forzados para el nigromante, e incluso asesinar en su nombre; pero poseía un defecto que lo hacía particularmente peligroso para su creador; y que en definitiva sirve de ejemplo acerca del peligro de andar invocando a los muertos sin el asesoramiento adecuado.

Siendo una criatura diabólica, fabricada a partir de la magia negra, el Aptrgongumenn solo podía mentir. La verdad le estaba prohibida. De modo tal que para saber quién era el nigromante que lo había invocado se le preguntaba a la criatura el nombre de todas las personas de la aldea que lo habían creado.

Ya que era incapaz de decir la verdad, el Aptrgongumenn daba el nombre de todas las personas que no habían intervenido en su invocación, dejando en un inobjetable margen de certeza al único que sí lo había hecho.




Diarios wiccanos. I Libros prohibidos.


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Consejos para ahorrar munición durante el apocalipsis


Consejos para ahorrar munición durante el apocalipsis.




Los parámetros de la misión eran claros: defender nuestra posición. Y lo hicimos, a costa de docenas de hombres, de todos, en realidad, salvo dos.

Mi compañero y yo retrocedimos hasta la abertura de una cueva olvidada, estableciendo un improvisado cuello de botella. La oscuridad a nuestras espaldas nos parecía encantadora comparada con la negra desolación que se extendía ante nosotros. Así esperamos a que los muertos se reagruparan.

Y entonces llegaron: cientos, miles; una inconcebible marea de cadáveres ambulantes.

Le alcancé a mi compañero la única arma de fuego que nos quedaba. Por suerte, las balas no eran un problema.

—¿Munición? —le pregunté.

—Sí, dos —respondió mi compañero.

Le alcancé dos cajas de 9 mm.

Mi compañero sacudió la cabeza, sin dejar de observar a los muertos que se aproximaban.

—Sólo dos —insistió, mientras cargaba el arma con dos relucientes proyectiles.




Egosofía: filosofía del Yo. I Diarios de antiayuda.


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The Walking Ex


The Walking Ex.




Todos los viernes, después de hacer el amor con ella, en la oscuridad cómplice de nuestra habitación, solía pensar en los hombres que levantaron Stonhenge.

No sé qué ocurrió realmente, ni por qué. Tampoco sé si esto me sucede únicamente a mí o si hay otros, en alguna parte. Lo único que sé es el cuándo: la noche del apagón.

Todo el sistema colapsó. Todo: electricidad, servicios públicos, transporte, internet. La radio a baterías alcanzó a emitir un mensaje de alerta antes de ser devorada por la estática.

Desde entonces no supe mucho más de lo que ocurre afuera. No me atrevo a salir.

Siempre fui un tipo ermitaño, sabe, y esa tendencia natural se intensificó la noche que ella regresó.

Su forma de llamar a la puerta no había cambiado —tres golpes sordos—, pero esa noche sonaron diferente, como disonantes, inarticulados.

Los que regresan no vienen a saciarse con nuestros cerebros. Eso lo supe apenas abrí la puerta. Solo regresan, se quedan, deambulan por la casa.

Hay algo horrible en la forma en la que intentan comunicarse.

Pero lo peor no son los balbuceos, ni esa mirada ausente, catatónica, de ojos secos y sin párpados: los muertos tratan de vivir, o mejor dicho, de continuar los pequeños hábitos que aprendieron en vida.

Ella regresó un viernes.

Su sonrisa radiante había sido reemplazada por un rictus maniático. Gruñó algo. Sus encías estaban ennegrecidas por el musgo que repta en los nichos. Un dedo lívido señaló nuestra habitación. Dando tumbos se precipitó en el cuarto de baño. Se oyeron ruidos, como si forcejeara con algo. Al salir estaba desnuda, con los labios pintados con sangre coagulada.

Entonces pensé en los hombres que levantaron Stongenge, y supe que todavía la quería.




Egosofía. I Relatos góticos.


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El hombre al que le temían los muertos


El hombre al que le temían los muertos.




Usted se preguntará por qué se me ocurre hablar de Jacinto Aligatti el mismo día en el que los muertos se levantaron de sus tumbas; y yo le responderé: porque a ese tipo raro, apático, de hábitos infrecuentes, cuando no delictivos, le debemos la vida.

Siempre sospechamos de su inclinación a la necrofilia. Siempre, incluso de chicos, aunque no conociésemos ni la palabra ni su significado. Conocíamos el comportamiento, la predilección por la muerte, las astucias, el sigilo.

Además, a Jacinto le gustaba exhumar cosas.

Por las noches merodeaba en los terrenos baldíos buscando mascotas recién sepultadas. Asistía a todos los velorios, ubicándose en la proximidad de los ataúdes abiertos, donde aguardaba el agotamiento de los deudos para quedarse a solas con el finado.

De lejos ya causaba rechazo por su palidez extrema, mortuoria, en contraste con el sobretodo negro, por su andar inarticulado, catatónico; de cerca, por el hedor cadavérico que despedía su piel. Algunos deducen que para ocultar ese tufo utilizaba formaldehído en las axilas.

El comportamiento aberrante de Jacinto nos pareció un asunto secundario el día que los muertos se levantaron de sus tumbas.

Los vimos saltar el paredón del cementerio. Cruzaron la plaza y se esparcieron en todas direcciones. Los fallecidos más recientes mostraban una agilidad asombrosa para trepar por los techos e introducirse en las casas por las ventanas; los más decrépitos graznaban órdenes desde abajo. Y todos, grandes y pequeños, embalsamados y semidescompuestos, aullaban con un rencor absoluto mientras devoraban a sus víctimas.

Justo cuando estábamos a punto de ser arrasados por esa turba, apareció Jacinto, con su andar inarticulado y su sobretodo negro.

Siempre sospechamos de su inclinación por la necrofilia, pero lo confirmamos el día en que los muertos huyeron de él al verlo acercarse.




Egosofía: filosofía del Yo. I Filosofía del profesor Lugano.


Más literatura gótica:
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Xian Shi: cuando tu segunda alma te traiciona


Xian Shi: cuando tu segunda alma te traiciona.




De los rincones más oscuros de la Antigua China nos llegan rumores de una criatura notablemente desdichada: Xian Shi.

Se dice que Xian Shi nace a partir de un acontecimiento infrecuente en otras mitologías.

Todas las personas poseen dos almas, sostiene esta tradición: la primera, cuya densidad varía entre cada individuo, se ocupa de regular las funciones orgánicas; la segunda alma, llamada P'O, es la encargada de reunir y definir la esencia del ser, única e irrepetible.

Podemos pensar en el P'O como el núcleo de nuestra personalidad; aquello que nos individualiza, que nos hace ser quienes somos.

Ahora bien, esta segunda alma no siempre es estable; de hecho, el P'O puede llegar a experimentar horribles transformaciones.

Contrariamente a lo que ocurre en la tradición tibetana del Bardo Thodol, donde el proceso de la muerte transcurre exactamente en 49 días, período que incluye la agonía, el fallecimiento del cuerpo propiamente dicho y la posterior desencarnación del alma y sus vagabundeos por el más allá; la leyenda del P'O se torna siniestra ya que la segunda alma no es esencialmente pura ni impura, lo cual abre un amplio abanico de posibilidades.

Al morir, el alma que gobierna sobre nuestro organismo también fallece; sin embargo, el P'O no. Se desprende del cuerpo sin vida y accede, si todo sale bien, a una región singular con algunas similitudes con la noción del plano astral. Sin embargo, las cosas pueden salir horriblemente mal.

Según su condición, el P'O puede rechazar la idea de morir, o bien extraviarse en su camino al más allá. Frente a esta disyuntiva, nuestra segunda alma puede elegir entre la aniquilación, disolviéndose poco a poco en los páramos yermos que rodean los círculos eternos, o bien regresar al cuerpo donde habitó para intentar reanimarlo.

Naturalmente, el P'O no posee ni los conocimientos ni la esencia del alma orgánica, de forma que su regreso al cuerpo no siempre es eficaz. En el arte, este retorno tenebroso suele ser retratado bajo la figura de un anciano que golpea la puerta de una casa vacía durante la noche.

Es entonces que la segunda alma ronda en torno al cadáver durante varios días, ocupando sus órganos, intentando reanimar los mecanismos musculares; hasta que por fin, ya desesperada por volver a experimentar estímulos sensoriales, consigue reanimar parcialmente el cuerpo.

Siendo que el P'O sólo se ocupa de ejercer las funciones intelectuales y espirituales del ser, desconoce por completo la delicada obra del alma orgánica. Es así la segunda alma articula de forma inusual los chakras del cuerpo, generando un ser abominable conocido como Xian Shi.

Pero el problema no termina ahí.

El P'O es desalojado del cuerpo luego de este despertar antinatural; y una tercera alma, sometida al silencio por las otras dos durante la vida, resurge. Es el alma animal, los impulsos básicos, en carne viva, quienes ahora accionan la insegura motricidad del cadáver.

Extrañamente, ninguna de las almas puede habitar en un cuerpo en ausencia de la otra, de manera que el resultado de este último desalojo es una criatura ausente de humanidad: sanguinaria, bestial, perfectamente incapaz de sentir, hablar, o razonar siquiera primitivamente.

El Xian Shi sólo es capaz de albergar impulsos violentos. Su vida de ultratumba es corta, ya que el cadáver continúa normalmente el proceso de descomposición, permitiéndole apenas unas semanas de andanzas feroces hasta que sus músculos finalmente se consumen y le impiden moverse.

Esta idea de que ciertos cadáveres pueden articular movimientos después de la muerte trasciende las fronteras de la China.

De hecho, son muchos los grimorios y tratados nigrománticos que especulan sobre esta posibilidad mucho antes de que se extienda en occidente la tradición de los zombis o los vampiros. Algunos de estos libros extraños van todavía más lejos y sostienen que ciertos iconos de la vida de ultratumba, como los vampiros y los hombres lobo, habitan en el plano astral.

Uno de estos libros prohibidosDe masticatione mortuorum in tumulisde la masticación de los muertos en las tumbas— es conocido por denunciar que ciertos cadáveres cultivan el pernicioso hábito de roerse las pelotas en la fría quietud del sepulcro.




Leyendas de vampiros. I Mitología comparada.


Más literatura gótica:
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La magia vudú y los vampiros


La magia vudú y los vampiros.




El Guédé —también llamado Ghede— pertenece a una de las más extrañas razas de vampiros de la misteriosa Haití, donde se lo conoce como «el vampiro vudú».

Su relación con la magia vudú proviene de su frecuentación con Baron Samedi, el loa de la muerte, cuya corte abunda en toda clase de espíritus familiares.

En este contexto, el Guedé preside sobre algunas parafilias escandalosas, en especial aquellas relacionadas con los cementerios, de tal forma que podemos emparentarlo con otras criaturas que habitualmente cazan en los cementerios, por ejemplo, los Ghouls y los Grobnik, entre otros.

Esta tendencia, además, ubica a este repulsivo vampiro como patrono de las enigmáticas Bustuariae, aquellas hembras pálidas que ejercían sus oficios en las inmediaciones de las necrópolis de la antigüedad.

A pesar de que su ocupación principal es vampirizar a sus enemigos, el Guédé suele ser retratado de forma bastante benévola; donde a menudo aparece como protector de inocentes, niños y locos en general.

Como vampiro, el Guédé no ofrece una vida de ultratumba particularmente deseable.

Sus víctimas no se convierten en vampiros sino en una extraña especie de zombis con facultades poco claras, cuando no directamente ineficaces. Se dice que, en ocasiones, toma posesión de ciertos cadáveres para realizar los más abominables ritos vudú.

Durante las ceremonias en su honor, el Guedé se encarna momentáneamente en sus devotos, sobre todo aquellos que utilizan las ropas que él mismo vestía durante su paso por el plano terrenal. Se lo suele ver vagando a la vera de los cementerios llevando un largo bastón de hueso, anteojos oscuros y sombrero.

Quienes se han cruzado con el Guédé, y han tenido la fortuna de sobrevivir a ese encuentro, denuncian que este vampiro posee una tremenda fuerza física, pero que se debilita rápidamente a causa de una dieta necrófaga con escaso valor nutricional.

Los que practican la magia vudú lo saben: aquellos que oigan un silbido apagado, poco armonioso, en las calles cercanas a los cementerios, deben torcer su rumbo inmediatamente ya que esto es una señal inequívoca de que el Guédé ha salido de cacería.




Más leyendas de vampiros. I Diario de un vampiro real.


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¡Las chicas quieren zombies! (novelas de zombies protagonizadas por mujeres)


¡Las chicas quieren zombies!

Por mucho que nos gusten las novelas de zombies hay que reconocer que, casi siempre, son historias que retratan negativamente a las mujeres.

La mujer dentro de una historia sobre zombis es siempre una doncella en apuros: inocente, indefensa, proclive a emitir agudos alaridos, y que solo se las arregla para sobrevivir cuando un áspero príncipe azul decide protegerla.

Esto se debe, al menos en parte, a que la mayor parte de las novelas de zombis están escritas por hombres y dirigidas hacia un público en particular; desde luego, masculino.

No es raro que sean pocas las mujeres que disfruten de una buena historia de zombis, especialmente cuando se las estigmatiza de ese modo.

Afortunadamente, las cosas han ido cambiando. Existen buenas novelas de zombis protagonizadas por mujeres. Repasemos las mejores de los últimos tiempos.



20 novelas de zombies protagonizadas por mujeres.





Zona Zombis. I Universo pulp.


Más literatura gótica:
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«Isla Zombi: secuela de Shakespeare el No Muerto»: Lori Handeland.


«Isla Zombi: secuela de Shakespeare el No Muerto»: Lori Handeland.




Isla Zombi: secuela de Shakespeare el No Muerto (Zombie Island: A Shakespeare Undead Novel) es una novela de vampiros y zombis de la escritora Lori Handeland, publicada en 2012.

Isla Zombi es la secuela de Shakespeare: el No Muerto, donde el vampiro William Shakespeare y su Dama Oscura, Katherine Dymond, son transportados a una extraña isla habitada por zombis, en cierta forma, un homenaje a la novela de William Seabrook: La isla mágica (The Magic Island).

Victorioso de la reciente batalla sobre las hordas de zombis que invadieron Londres, el vampiro William Shakespeare se enfrenta a nuevos problemas sobrenaturales.

William Shakespeare planea que su amor imposible, Katherine Dymond, conocida en sus sonetos como la Dama Oscura (Dark Lady), se recupere de su enojosa condición de vampiresa para asumir una nueva identidad en las Américas, lejos del despótico trato de su esposo.

El viaje está lleno de sobresaltos, entre ellos, un inoportuno naufragio que los llevará a una isla desconocida donde los zombis se reagrupan para una nueva invasión sobre Inglaterra, en esta ocasión, infiltrándose subrepticiamente en el palacio de la reina Elizabeth I.




Novelas de vampiros. I Novelas de zombis.


El análisis y resumen de la novela de Lori Handeland: Isla Zombie: secuela de Shakespeare el No Muerto (Zombie Island: A Shakespeare Undead Novel) fueron realizados por El Espejo Gótico. Para su reproducción escríbenos a elespejogotico@gmail.com

«Shakespeare: el no muerto»: Lori Handeland; novela y análisis.


«Shakespeare: el no muerto»: Lori Handeland; novela y análisis.




Shakespeare: el no muerto (Shakespeare Undead) es una novela de zombis y vampiros de la escritora Lori Handeland, publicada en 2010.

William Shakespeare fue indudablemente uno de los grandes autores de toda la historia, según algunos, demasiado grande para que su obra se circunscriba al trabajo de un solo hombre.

En este contexto, muchos sostienen la teoría de que William Shakespeare fue el seudónimo de un grupo de hombres; otros, que la razón de su grandeza puede encontrar una explicación acaso más inusual.

Shakespeare: el no muerto de Lori Handeland se apropia de estos interrogantes para transformarlos en una conjetura tan fantástica como arriesgada.

¿Quién fue realmente William Shakespeare? ¿Quién fue la Dama Oscura (Dark Lady) de sus sonetos? Para resolver este enigma, Shakespeare: el no muerto se introduce en el mito de Hamlet para desentrañar una raíz oscura y nefasta que carcome la corte danesa.

La novela de Lori Handeland nos traslada a los sórdidos callejones de la Londres isabelina donde criaturas sin nombre rondan al amparo de la noche, seres cuya naturaleza diabólica es conocida por un puñado de eruditos temerarios, entre ellos, el más notable escritor de la literatura inglesa.

Shakespeare: el no muerto posee una secuela titulada: Isla Zombi (Zombie Island).




Novelas de zombis. I Novelas de vampiros.


El análisis y resumen de la novela de Lori Handeland: Shakespeare: el no muerto (Shakespeare Undead) fueron realizados por El Espejo Gótico. Para su reproducción escríbenos a elespejogotico@gmail.com

«La guerra de los mundos: con sangre, tripas y zombis»: Eric Brown.


«La guerra de los mundos: con sangre, tripas y zombis»: Eric Brown.




La guerra de los mundos: con sangre, tripas y zombies (The War of the Worlds, Plus Blood, Guts and Zombies) es una novela de zombies del escritor Eric Brown, publicada en 2014.

Se trata de una adaptación del clásico de H.G. Wells: La guerra de los mundos (The War of the Worlds), publicado en 1898, donde se describe una sangrienta invasión marciana a la Tierra; de hecho, la primera invasión alienígena en la historia de la novela de ciencia ficción.

En este caso el escenario es el mismo que desarrolla H.G. Wells: los invasores marcianos descienden sobre el planeta y esparcen el pánico y la destrucción a lo largo de la Inglaterra victoriana. No obstante, los Trípodes, feroces máquinas de guerra, vacían sus armas sobre la población y diseminan los campos con una sustancia que, para sorpresa de invasores e invadidos, tiene efectos secundarios francamente indeseables.

Miles de zombis se alzan de sus tumbas, lo cual convierte el escenario pensado por H.G. Wells en un verdadero pandemonio surrealista.

El narrador de la historia no solo debe sobrevivir al apocalípsis alienígena, sino evitar caer en las garras de los zombis, que tampoco se rehúsan a la carne marciana.

No es la primera vez que La guerra de los mundos es adaptada, o mutilada, por seguidores ávidos de continuar la historia. Por allí anda La noche de las tortugas (Night of the Cooters), de Howard Waldrop, donde se desarrolla la misma invasión alienígena propuesta por H.G. Wells pero fuera de Gran Bretaña, en este caso, a través de un comisario de Texas. También Demonios forasteros (Foreign Devils), de Walter Jon Williams, que sitúa la invasión sobre China.

Jean-Pierre Guillet también aportó lo suyo a la mitología de H.G. Wells. Su novela: La jaula de Londres (La Cage de Londres), funciona como una secuela de La guerra de los mundos que relata una nueva invasión marciana a Londres.

Pero tal vez la más extraña y fascinante adaptación del clásico de H.G. Wells sea la novela de Manly Wade Wellman:La guerra de los mundos de Sherlock Holmes (Sherlock Holmes' War of the Worlds), de 1975, donde los detectives de Arthur Conan Doyle, Sherlock Holmes, y el Profesor Challenger, se ven enfrascados en el medio de la invasión alienígena sobre Londres.




Novelas de zombis. I Novelas de H.G. Wells.


El resumen de la novela de Eric Brown: La guerra de los mundos: con sangre, tripas y zombies (The War of the Worlds, Plus Blood, Guts and Zombies) fueron realizados por El Espejo Gótico. Para su reproducción escríbenos a elespejogotico@gmail.com

«Cubierta Z: Zombis a bordo del Titanic»: Chris Pauls y Matt Solomon.


«Cubierta Z: Zombis a bordo del Titanic»: Chris Pauls y Matt Solomon.




Cubierta Z: Zombies a bordo del Titanic (Deck Z: The Titanic: Unsinkable, Undead) es una extraña novela de zombis de los escritores Chris Pauls y Matt Solomon, publicada en 2012.

La novela agrega un problema novedoso y dramático a los pasajeros a bordo del Titanic. No solo deberán sobrevivir al choque con aquel iceberg inoportuno sino además enfrentarse a una horda de zombis con idénticas necesidades de supervivencia.

La premisa de Plataforma Z: zombies en el Titanic, puede resumirse en la historia de los tripulantes de aquel famoso barco hundido en 1912 quienes en realidad salvaron a la humanidad de una atroz epidemia de zombis.

La historia comienza en Alemania, donde un científico descrubre un nuevo virus capaz de retrasar la muerte, aunque con efectos secundarios realmente desagradables. Temiendo que el virus caiga en manos del ejército aborda el Titanic a último momento, esperando ocultarlo en Nueva York para realizar los estudios correspondientes.

A pesar de sus precauciones, el virus se esparce rápidamente por la Plataforma Z.

El capitán del Titanic, Edward Smith, y su tripulación de oficiales, intentan desesperadamente contener la propagación del extraño virus, que se esparce rápidamente entre los 2200 pasajeros con destino a la ciudad de Nueva York.

Los síntomas de los afectados son fácilmente diagnosticables: movimientos erráticos, repentinos, fiebre y una terrible voracidad por carne humana. El equipo del capitán Smith se atrinchera en el puente del Titanic; desde allí intentarán contener el asedio de los zombies de la Plataforma Z utilizando unas pocas armas de fuego y una enorme creatividad.

En pocas horas el majestuoso Titanic se transforma en una verdadera carnicería. Todos los marinos sanos se unen al combate, a tal punto que deben abandonar sus responsabilidades náuticas. Justamente por eso, en el fragor del combate, el barco choca contra un iceberg. La alerta llega demasiado tarde ya que el vigía encargado de observar las olas está ocupado devorando el cerebro de una constipada señora victoriana.

A pesar de que el número de botes de emergencia es insuficiente para transportar a los sobrevivientes, en este Titanic asediado por la plaga casi nadie se preocupa por encontrar la muerte en las frías aguas, sino en evitar transformarse en un voraz zombi.




Novelas de zombis. I Zona Zombis.


El análisis y resumen de la novela de Chris Pauls y Matt Solomon: Plataforma Z: Zombies a bordo del Titanic (Deck Z: The Titanic: Unsinkable, Undead) fueron realizados por El Espejo Gótico. Para su reproducción escríbenos a elespejogotico@gmail.com

«Zombis en el País de Oz»: Ryan C. Thomas.


«Zombis en el País de Oz»: Ryan C. Thomas.




Zombies en el País de Oz (The Undead World of Oz) es una saga de historias basadas en El mago de Oz (The Wizzard of Oz) del escritor L. Frank Baum.

En esta especie de revisionismo de El mago de Oz, Ryan C. Thomas propone una nueva mirada sobre aquella tierra misteriosa.

Todo comienza en una pacífica granja de Kansas. Un tornado repentino arrasa con la casa. Dentro se encuentra una muchacha llamada Dorothy y su perro, Toto. La casa se estremece en el aire hasta que por algún designio misterioso aterriza en una tierra mágica conocida como Oz.

Hasta aquí, todo resulta idéntico a El mago de Oz de Frank L. Baum, sin embargo, las coincidencias concluyen abruptamente.

El cuento de hadas termina con la llegada de Dorothy a Oz, y empieza la pesadilla.

La Bruja Mala del Oeste ha formulado un poderoso hechizo sobre la Tierra de Oz, un encantamiento que ha convocado a los muertos desde sus tumbas. Solo el Gran Mago de Oz en su Ciudad Esmeralda es capaz de detener el hechizo.

Con ese propósito Dorothy organiza una improvisada campaña al palacio del Gran Mago de Oz, acompañada por el fiel Toto, el Espantapájaros, el León Cobarde y el Hombre de Hojalata. En el camino, desde luego, amarillo, se encontrarán con un imprevisto ejército de zombis bajo las órdenes de la Bruja Mala del Oeste, que buscarán evitar que lleguen a los muros de la Ciudad Esmeralda.




Zona Zombis. I Novelas de zombis.


El análisis y resumen de la novela de Ryan C. Thomas: Zombies en la tierra de Oz (The Undead World of Oz) fueron realizados por El Espejo Gótico. Para su reproducción escríbenos a elespejogotico@gmail.com

La filosofía de «The Walking Dead».


La filosofía de «The Walking Dead».




La filosofía de «The Walking Dead» (The Walking Dead and Philosophy) es un libro del filósofo e investigador Wayne Yuen, publicado en 2012 bajo el título: La filosofía de «The Walking Dead»: apocalipsis zombie ahora (The Walking Dead and Philosophy: Zombie Apocalypse Now).

Tal como lo anuncia su título, La filosofía de «The Walking Dead» examina simbólicamente la historia de Rick, Lori, Shane, Carl, Dale, Andrea y Michonne, los sobrevivientes humanos del apocalipsis zombie de la exitosa serie «The Walking Dead», basada en el comic Los muertos andantes —también conocida como Los muertos vivientes—, con guión de Robert Kirkman e ilustraciones de Tony Moore y Charlie Adlard.

La filosofía de «The Walking Dead» estudia las características únicas de esta clase de apocalipsis zombi, las dificultades de sobrevivir a largo plazo como individuo o como sociedad, y finalmente sobre las consecuencias morales que implica formar pequeños grupos o comunidades frente a la amenaza zombi, desde luego, ausentes de toda ética.

Tal vez el rasgo más destacado de La filosofía de «The Walking Dead» propone que el verdadero éxito de esta serie televisiva tiene poco que ver con la violencia, es decir, con las armas, los machetes y las decapitaciones, sino con la necesidad humana de agruparse, de crear reglas de conducta aún dentro de un mundo devastado por el caos.

Naturalmente, la ética de una sociedad emplazada en un entorno apocalíptico nos pone frente a nuevos paradigmas.

¿Qué está permitido? ¿Qué está prohibido? ¿El asalto y el asesinato pueden ser justificables teniendo en cuenta las circunstancias? ¿Las autoridades deben ser elegidas o bien éstas deben imponerse por la fuerza, garantizando así su eficacia? ¿Qué ocurre con el canibalismo, con la descendencia, con el amor? ¿En un apocalipsis zombie existe algo más que la pulsión primigenia de sobrevivir?

La respuesta a cualquiera de estas preguntas plantea una paradoja. Si para sobrevivir en un mundo de zombis hay que resignar nuestra humanidad, entonces no estaríamos sobreviviendo como seres humanos, sino como zombies incapaces de reconocerse como tales.

No en vano los humanos de The Walking Dead buscan establecerse dentro de pequeñas comunidades. La supervivencia, desde luego, es lo principal, pero no solo la supervivencia del individuo, sino de la sociedad como emergente del ser humano colectivo.

Tal vez por eso los zombis de la serie son conocidos como Walkers («caminantes»), vinculando el nomadismo con el salvajismo y cierto estadío primitivo de la evolución.




Zona Zombis. I Novelas de zombies.


El análisis y resumen del libro de Wayne Yuen: La filosofía de The Walking Dead: apocalipsis zombie ahora (The Walking Dead and Philosophy: Zombie Apocalypse Now) fueron realizados por El Espejo Gótico. Para su reproducción escríbenos a elespejogotico@gmail.com

Grandes relatos de muertos vivos


Grandes relatos de muertos vivos.




El libro de los Muertos Vivos (The Book of the Living Dead) es una colección de relatos clásicos de terror seleccionada por el autor John Richard Stephens, y publicada en 2010.

Todos los cuentos de terror que integran la antología comparten los mismos protagonistas: zombies y muertos vivos; cuyo retorno de la tumba viene de la mano de grandes autores del género macabro, entre ellos: Mary Shelley, E.A. Poe, Washington Irving, H.P. Lovecraft, Guy de Maupassant, W.W. Jacobs, M.R. James, Théophile Gautier, Francis Marion Crawford, F.G. Loring, E.F. Benson y Walter Scott.





El libro de los Muertos Vivos.
The Book of the Living Dead.




Antologías. I Zona Zombies.


El análisis y resumen del libro: El libro de los Muertos Vivos (The Book of the Living Dead) fueron realizados por El Espejo Gótico. Para su reproducción escríbenos a elespejogotico@gmail.com

«Un azote de aulladores»: Daniel F. Galouye; novela y análisis.


«Un azote de aulladores»: Daniel F. Galouye; novela y análisis.




Un azote de aulladores (A Scourge of Screamers) es una novela de zombis del escritor norteamericano Daniel F. Galouye —autor de Simulacron 3 (Simulacron-3) y Universo oscuro (Dark Universe)—, publicada en 1968. En el Reino Unido fue editada bajo el título: Percepción perdida (Lost Perception).

La novela de Daniel F. Galouye relata la historia de un ingeniero espacial empleado por SecBu, organismo formado a partir de los restos de las Naciones Unidas. Esta especie de empresa-estado es el único gobierno que queda en pie tras una despiadada guerra mundial nuclear.

El intercambio nuclear, suponen algunos, fue causado por los rusos, cuyos especialistas nucleares se «volvieron aulladores» (went screamie) mientras supervisaban los misiles nucleares de un sumbarino.

Estos «Aulladores» (Screamies) son el producto de una extraña enfermedad desconocida que se esparció como una plaga alrededor del mundo. El único síntoma que manifiestan sus víctimas es un colapso emocional absoluto, y gritos, aullidos inhumanos, mientras experimentan visiones y alucinaciones que solo ellos son capaces de ver.

SecBu sospecha que esa plaga de zombis es el producto de algún tipo de ataque alienígena, quienes antes de desembarcar en el planeta resolvieron que sean los propios humanos quienes se encarguen de extinguirse. No obstante, la realidad es mucho más complicada.

Los directivos de SecBu begins inician una campaña para denunciar que los Aulladores son, en realidad, alienígenas. Sin embargo, estos zombies son el resultado de una combinación ambiental asombrosa.

El planeta ha emergido hacia un campo de radiación que alteró irremediablemente las funciones cerebrales de algunos sujetos, permitiéndoles percibir lo imperceptible a simple vista, por ejemplo, alcanzar una visión tan poderosa que solo podría ser igualada con un microscopio, o un telescopio, según el caso.

El efecto de estos superpoderes es devastador para la conciencia. Los zombis son incapaces de estabilizar su nueva visión con la articulación de sus cuerpos, de modo que algunos, por ejemplo, aquellos que son capaces de ver a las bacterias como gigantes antrópodos viven dentro de un mundo habitado por criaturas horrorosas.

Naturalmente, SecBu busca destruir a los zombis, pero al mismo tiempo conservar sus nuevas funciones ópticas. El protagonista de la novela, asistido por una raza de extraterrestres notablemenente avanzados, consigue la clave para que el hombre logre sobrevivir a ese increíble y horroroso salto evolutivo.




Novelas de zombis. I Zona zombi.


El análisis y resumen de la novela de Daniel F. Galouye: Un azote de aulladores (A Scourge of Screamers) fueron realizados por El Espejo Gótico. Para su reproducción escríbenos a elespejogotico@gmail.com

«Zombi»: Joyce Carol Oates; novela y análisis.


«Zombi»: Joyce Carol Oates; novela y análisis.




Zombi (Zombie) es una novela de terror de la escritora norteamericana Joyce Carol Oates, publicada en 1995.

No se trata de la clásica novela de zombis. Todo lo contrario. Zombi explora la mente de un asesino real llamado Jeffrey Dahmer.

Zombi nos lleva a recorrer las regiones más oscuras del ser, donde el deseo de posesión y el anhelo de controlar la voluntad de otros se tornan tan obsesivas y tan absurdas que la única forma de saciar esos apetitos es mediante la destrucción.

Esta jornada por el infierno es protagonizada por Quentin P, un hombre que busca crear un zombi bastante alejado del modelo tradicional [ver: Zombis: la clase baja en la sociedad de los monstruos]. Este zombi debe ser creado a partir de un hombre de reputación intachable: un ejemplar masculino perfecto cuyo cerebro será «reprogramado», es decir, lobotomizado, para convertirse en un perfecto esclavo y de ese modo cumplir todos los caprichos del programador.

No obstante, los planes de Quentin P. fracasan miserablemente. Cada intento por crear este zombi perfecto fallan inexorablemente, en especial para los especímenes de prueba, condenados a la muerte y un dolor indecible como consecuencia de estos atroces experimentos.

Joyce Carol Oates supone que la creación de un zombi es algo así como un raro proceso alquímico mediante el cual el Hacedor, en este caso, el desalmado Quentin, busca transformarse a sí mismo en un autómata despiadado al proyectar sus deseos abominables sobre otros, así como el alquimista anhela la trasmutación del alma y nunca la de los metales con los que trabaja.

Zombi es una novela peligrosa. Joyce Carol Oates nos relata la historia desde la mente desequilibrada del asesino, algo acertado pero notablemente dificultoso. Para ofrecer la mirada de un psicópata es preciso examinar los laberintos más insonsables del propio ser y no extraviarse a lo largo de ese recorrido. En este sentido, Zombi logra plenamente sus objetivos. Lo sórdido asfixia al lector, así como los abismos de la locura y obsesión que presenta su argumento.





Novelas de Joyce Carol Oates. I Novelas de zombis.


El análisis y resumen de la novela de Joyce Carol Oates: Zombi (Zombie) fueron realizados por El Espejo Gótico. Para su reproducción escríbenos a elespejogotico@gmail.com

«Los invasores de cuerpos»: Jack Finney; novela y análisis.


«Los invasores de cuerpos»: Jack Finney; novela y análisis.




Los invasores de cuerpos (The Body Snatchers) es una novela de ciencia ficción del escritor norteamericano Jack Finney, publicada por entregas en la revista Colliers Magazine durante 1954.

La novela de Jack Finney nos ubica en la ciudad ficticia de Santa Mira, California, sede de un suceso tan formidable como horroroso.

El pueblo ha sido invadido por criaturas extraterrestres. Durante la noche cada habitante de Santa Mira ha sido reemplazado por un duplicado perfecto de sí mismo, creado a partir de esporas y semillas cósmicas que pulverizan al original.

Estas réplicas de humanos solo alcanzan los cinco años de vida. No pueden reproducirse, lo cual pone al planeta frente a la extinción total en un plazo de cinco años si los extraterrestres no son derrotados.

Interrogados por las autoridades, los invasores (recordemos, apenas esporas intergalácticas) responden que ellos utilizan el mismo método agresivo de expansión que los humanos: invasión, exterminio de la población autóctona, alteración del ecosistema, depredación de los recursos naturales, y finalmente el desplazamiento hacia un nuevo territorio.

Los invasores de cuerpos se convirtió en un éxito rotundo e inmediato. Fue adaptado al cine en cuatro ocasiones, aunque con ligeras discrepancias con la novela de Jack Finney.




Novelas de ciencia ficción. I Novelas de extraterrestres.


El análisis y resumen de la novela de Jack Finney: Los ladrones de cuerpos (The Body Snatchers) fueron realizados por El Espejo Gótico. Para su reproducción escríbenos a elespejogotico@gmail.com

«Brujería: su poder en el mundo actual»: William B. Seabrook.


«Brujería: su poder en el mundo actual»: William B. Seabrook.




Brujería: su poder en el mundo actual (Witchcraft: Its Power in the World Today) es un libro prohibido del investigador y escritor norteamericano William B. Seabrook (1884-1945), publicado en 1940.

Brujería: su poder en el mundo actual ofrece los puntos de vista de W.B. Seabrook acerca de la brujería; algo que ya había experimentado en obras anteriores, aunque siempre desde la ficción. Al respecto pueden interesar los siguientes títulos: La venganza de la bruja (The Witch’s Vengeance) y La isla mágica (The Magic Island), donde analiza el mito de los zombis en Haití.

Si bien la ficción fue la herramienta primordial en la obra de W.B. Seabrook, lo «oculto» también ejerció una poderosa influencia sobre él. Brujería: su poder en el mundo actual es una especie de repaso por sus primeras investigaciones sobre el tema; y más aún, contraviene en gran parte los puntos esenciales que todo creyente en lo sobrenatural debe admitir para avanzar en esas investigaciones.

W.B. Seabrook, como todo investigador paranormal, era un hombre decepcionado que enfrentaba un misterio tras otro solo para descubrir que sus causas eran naturales. En cierto pasaje de este libro declara, casi con íntima vergüenza, que ninguna de sus búsquedas lo llevó a terreno firme, es decir, a una prueba inobjetable de su realidad. Sin embargo, continuó fiel a las posibilidades de la psicología y la parapsicología.

Brujería: su poder en el mundo actual está dividido en cuatro capítulos verdaderamente interesantes:

La bruja y la muñeca (The Witch and the Doll) Aquí realiza un minucioso informe acerca de las muñecos vudú, cuyo propósito, en general, es causar enfermedades e incluso la muerte. W.B. Seabrook intenta vincular esta práctica mágica, propia de Haití y de su región de influencia (por ejemplo, Nueva Orléans), con otros ritos tradicionales de Costa de Marfil, Francia y hasta el Reino Unido.

Su conclusión es que los muñecos vudú operan a través del poder de la sugestión, algo capaz de generarse aún en hombres de probado escepticismo. Lo más interesante de este capítulo es el repaso que hace el autor sobre la vida de Bishop Peter Boehler, su ancestro, quien habría sido un nigromante de considerable prestigio en su época.

El vampiro y el hombre lobo (The Vampire and the Werewolf) W.B. Seabrook estudia algunos casos de vampirismo, enfocándose en Elizabeth Bathory, la condesa sangrienta. Además expone el caso de una amiga personal, quien padecía una afección que denomina candorosamente «anemia perniciosa», lo cual le producía una terrible ansiedad por beber sangre.

Con respecto a los licántropos, W.B. Seabrook comenta algunas leyendas del África y otras regiones acerca de hombres que se convierten en lobos. Adicionalmente brinda el caso de otra conocida, quien en una sesión de hipnosis confesó haber visto a su madre vagando por los bosques convertida en loba.

Magia blanca, profesor Rhine, lo sobrenatural y Justine (White Magic, Professor Rhine, the Supernormal, and Justine) Aquí W.B. Seabrook elabora la teoría de que las habilidades psíquicas tienen una relación directa con la infancia del sujeto; criticando así los comentarios del parapsicólogo J.B. Rhine. En un intento audaz, trata de explicar lo paranormal utilizando las teorías de Albert Einstein [ver: Einstein, la Relatividad y los Antiguos] Más adelante comenta sus encuentros con Aleister Crowley y Gurdjieff, y las lecturas que solía organizar a partir de un libro inédito, al menos al momento de aparecer la obra de W.B. Seabrook, llamado: Cuentos de Belcebú a su nieto (Tales to his Grandson).




Libros de W.B. Seabrook. I Libros prohibidos.


El resumen del libro de W.B. Seabrook: Brujería: su poder en el mundo actual (Witchcraft: Its Power in the World Today) fue realizado por El Espejo Gótico. Para su reproducción escríbenos a elespejogotico@gmail.com

Los mejores relatos de zombis según George A. Romero.


Los mejores relatos de zombis según George A. Romero.




El libro de los muertos (Book of the Dead) y Todavía muertos: el libro de los muertos II (Still Dead: The Book of the Dead II) son dos colecciones de relatos de zombis dedicadas a George A. Romero, director de algunos clásicos del cine zombi, entre ellos: La noche de los muertos vivientes (Night of the living dead); El amanecer de los muertos (Dawn of the Dead) y El día de los muertos (Day of the Dead).

Todos los relatos de zombis que integran estas antologías, publicadas en 1989, parten de las premisas apocalípticas que George A. Romero explora en sus films, esto es, la proliferación de una plaga zombi y la reacción de los humanos frente a ella.





El libro de los muertos.
Book of the Dead.
  • Ayuda si cantas (It Helps If You Sing, Ramsey Campbell)
  • Cómeme (Eat Me, Robert R. McCammon)
  • Como perros de Pavlov (Like Pavlov's Dogs, Steven R. Boyett)
  • Cuerpos y cabezas (Bodies and Heads, Steve Rasnic Tem)
  • Elecciones (Choices, Glen Vasey)
  • El sorteo de los muertos (Dead Giveaway, Brian Hodge)
  • En el lado lejano del Desierto Cadillac con tipos muertos (On the Far Side of the Cadillac Desert With Dead Folks, Joe R. Lansdale)
  • Entrega a domicilio (Home Delivery, Stephen King)
  • Florecimiento (Blossom, David J. Schow)
  • Las partes buenas (The Good Parts, Les Daniels)
  • Los chicos de Jerry conocen a Wormboy (Jerry's Kids Meet Wormboy, David J. Schow)
  • Menos que un zombi (Less Than Zombie, Douglas E. Winter)
  • Salón Desastre (Mess Hall, Richard Laymon)
  • Saxófono (Saxophone, Nicholas Royle)
  • Trabajo mojado (Wet Work, Phillip Nutman)
  • Un último y triste amor en el bar de los condenados (A Sad Last Love at the Diner of the Damned, Edward Bryant)


Todavía muertos: el libro de los muertos II.
iStill Dead: Book of the Dead 2.
  • Aquellos a los que amas (The Ones You Love, Skipp and Spector)
  • Calcuta: Señor de los nervios (Calcutta, Lord of Nerves, Poppy Z. Brite)
  • El anciano y el muerto (The Old Man and the Dead, Mort Castle)
  • El juego de la pasión (Passion Play, Nancy Holder)
  • El príncipe de Nox (The Prince of Nox, Kathe Koja)
  • La noche de los muertos vivos: bingo femenino (Night of the Living Dead Bingo Women, Simon McCaffery)
  • Levántate y anda (Rise Up and Walk, K.W. Jeter)
  • Luces brillantes, grandes zombis (Bright Lights, Big Zombie, Douglas E. Winter)
  • No cruzar (Dont Walk, Chan McConnell)
  • Países desconocidos (Undiscovered Countries, J.S. Russell)
  • Plegaria (Prayer, Douglas Morningstar y Maxwell Hart)
  • Postrado (Abed, Elizabeth Massie)
  • Que corra la cerveza (Beer Run, Gregory Nicoll)
  • Torres de la luna (Moon Towers, Brooks Caruthers)
  • Un paso a la vez (One Step at a Time, Glen Vasey)
  • Ven, vengan todos (Come One, Come All, Gahan Wilson)
  • Yo camino solo (I Walk Alone, Roberta Lannes)




Relatos de zombies. I Antologías.


El análisis y resumen de los libros: El libro de los muertos (The Book of the Dead) y Todavía muertos: el libro de los muertos II (Still Dead: The Book of the Dead II) fueron realizados por El Espejo Gótico. Para su reproducción escríbenos a elespejogotico@gmail.com



Lo más visto esta semana en El Espejo Gótico:

Poema de Laura Riding.
Relato de Maurice Level.
Poema de Clark Ashton Smith.


Taller gótico.
Relato de May Sinclair.
Poema de Robert E. Howard.