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Sobre los Nombres Bárbaros de Evocación


Sobre los Nombres Bárbaros de Evocación.




Los Nombres Bárbaros [Barbarous Name] se utilizan en el ámbito del ocultismo y el esoterismo para describir una palabra sin sentido [o aparentemente sin sentido] que se emplea en rituales mágicos. El término «bárbaro», por supuesto, proviene del griego barbaroi, el cual designaba básicamente a los extranjeros, cuyos idiomas les sonaban a los griegos como balbuceos inarticulados [«bar, bar»]

En el ocultismo, sin embargo, muchos Nombres Bárbaros son de origen egipcio, aunque también hay otros, sobre todo hebreos y persas, que inicialmente fueron confundidos por los magos al transcribirlos al griego. Como ejemplo de Nombre Bárbaro como palabra mágica podemos tomar el clásico «Ablanathanalba» [similar a Abracadabra], utilizado por los gnósticos, y cuyo significado, al parecer, es: «tú eres nuestro padre». Se trata de un pequeño palíndromo [se lee lo mismo empezando por uno y otro extremo de la palabra] que se utilizaba como talismán u amuleto [ver: Algunas lenguas para la comunicación interdimensional]

Ahora bien, el significado de un Nombre Bárbaro es importante, desde luego, pero siempre que esté en sintonía con las vibraciones de la palabra original. En otros términos, aunque el practicante conozca el significado original de la palabra no debe traducirla, y menos pronunciar en voz alta esa traducción en sustitución del original durante el ritual, ya que el poder de los Nombres Bárbaros reside en su sonido, no en su significado [ver: El secreto mágico de la palabra OJALÁ]

En la Edad Media, la mayoría de los Nombres Bárbaros procedían de fuentes griegas y hebreas, hasta que John Dee introdujo la Lengua Enoquiana, según se cree, el lenguaje que utilizan los ángeles, pero que en términos prácticos se usa como fuente para una gran cantidad de Nombres Bárbaros [ver: El verdadero «Necronomicón» de John Dee]

El mismo espíritu se encuentra en el Transitus Fluvii, el idioma secreto de las brujas, repleto de Nombres Bárbaros. En todos estos casos, la efectividad de los Nombres Bárbaros descansa en su pronunciación, en las vibraciones de los sonidos que constituyen cada palabra. A propósito del Enoquiano [ver: La Ley de Atracción y los ángeles de John Dee], hay que decir que su fuente ha desconcertado a los investigadores, pero es un lenguaje, no una jerga, porque posee una estructura propia y hay rastros de gramática y sintaxis [ver: Lengua Adánica]

Los Nombras Bárbaros de mayor poder son largas cadenas de palabras ininteligibles, muchas de las cuales se encuentran en los grimorios medievales. Este es un ejemplo típico de El grimorio de Armadel:


[EL ELOHIM ELOHO ELOHIM SEBAOTH ELION EIECH ADIER EIECH ADONAY JAH SADAY TETRAGRAMMATON SADAY AGIOS O THEOS ISCHIROS ATHANATOS AGLA.]


A simple vista, hay algunas palabras que podemos identificar como hebreas, pero la mayoría son Nombres Bárbaros. En este caso, se trata de una invocación; y la idea es que el practicante no tenga en mente el significado de las palabras sino el poder de sus vibraciones sonoras. A modo de ejemplo, si desglosamos la última palabra, AGLA [tal vez la menos peligrosa] deberíamos traducirla como Atah Gibor Le-Olam Adonai, que significa, «Tú, oh Señor, eres poderoso para siempre» [ver: Lingua Diaboli: el lenguaje del diablo]

Este es solo un ejemplo de la complejidad que pueden adquirir los Nombres Bárbaros, tal es así que incluso Aleister Crowley se avergonzó de haber dedicado tanto tiempo a la tarea ingrata de encontrar significados y rastrear las corrupciones de estos Nombres Bárbaros de Evocación presentes en la mayoría de los conjuros [ver: Lovecraft y las lenguas prehumanas] [ver: «¡Iä! ¡Iä! ¡Cthulhu fhtagn!»: análisis del R'lyehian, la lengua de Cthulhu.]

Es un hecho que muchos de los Nombres Bárbaros son corrupciones de los nombres divinos. Podemos rastrear, por ejemplo, la palabra Tetragrammaton [lit: «los cuatro nombres»] en Jehová. Pero esto, aunque justifique la curiosidad lingüística del practicante, es contrario a la teoría. Es decir, es porque los Nombres Bárbaros no tienen sentido que son efectivos [ver: Lovecraft y las lenguas extraterrestres]

En cualquier caso, hay dos caminos aquí: utilizar los Nombres Bárbaros sin intentar descifrar su significado, o bien traducirlos, comprenderlos, y nunca utilizarlos. El neófito no debería usar los viejos conjuros con sus Nombres Bárbaros porque, entendiéndolos imperfectamente, podría atribuirles supersticiosamente algún poder diferente del que entrañan en realidad. Nunca se debe jugar imprudentemente con la magia [ver: Voynichés: la lengua impronunciable]

A pesar del arrepentimiento de Aleister Crowley, mencionado anteriormente, lo cierto es que incluyó pasaje clásico de Nombres Bárbaros en su Misa Gnóstica. Previamente había hecho de los Nombres Bárbaros una característica central del ritual que utilizó para invocar a su Santo Ángel Guardián [se documentó más tarde como Liber Samekh]. En este contexto, Aleister Crowley concluyó que:


[Los conjuros más potentes son aquellos en un lenguaje antiguo y quizás olvidado, o incluso aquellos redactados en una jerga corrupta y posiblemente sin sentido.]


Ahora bien, ¿cuál es el sentido de utilizar palabras aparentemente aleatorias y sin sentido?

En teoría, los Nombres Bárbaros utilizados en la evocación tienen el propósito de exaltar la mente a través de la liberación del pensamiento discursivo y racional. Son un dispositivo para provocar una conciencia extática. Al excluir a la razón mediante la pronunciación de estas palabras, cosas muy extrañas y poderosas pueden ocurrir en la mente [ver: DELAQUEEL: palabra mágica para cumplir un deseo imposible]

Algunos ejemplos de Nombres Bárbaros se pierden en la noche de los tiempos, y sus significados se han ido distorsionando progresivamente. Términos como Sesengenbarpharanges o Akrammachamarei son intraducibles, aunque se conserva parte del espíritu de su significado original y el propósito de su uso. Durante el Renacimiento, los Nombres Bárbaros perdieron definitivamente su glamour [ver: «Glamour» y otros extraños hechizos de belleza]; se volvieron cada vez más excéntricos, aunque se siguió respetando la advertencia a los estudiantes de no descifrar las palabras, aún cuando sea posible hacerlo, sino a concentrarse en el sonido. De hecho, la práctica del trueno sonoro de los Nombres Bárbaros es esencial para añadirle un efecto psicológico y mágico al ritual.

A propósito de este trueno sonoro, Crowley comentó lo siguiente:


[Las largas cadenas de formidables palabras que rugen y gimen a través de tantos conjuros tienen un efecto real en la exaltación de la conciencia del mago si se pronuncian en el tono adecuado.]


El proceso de construir un Nombre Bárbaro es lo que le da su poder, y es mucho más efectivo que usar uno construido por otro mago, incluso si se trata de un Nombre Bárbaro clásico. La naturaleza del Nombre Bárbaro en sí es similar a un sigilo construido por el mago siguiendo las pautas que considere adecuadas, y ambos, el Nombre y el Sigilo, refuerzan mutuamente su poder. El método para construir un Nombre Bárbaro de evocación debe partir de la intención general de abrir una corriente desde la raíz del conocimiento hasta el subconsciente. De otro modo el mago conocería el significado de la palabra, despojándola de cualquier poder que pueda tener [ver: El lenguaje de los vampiros]

Al ser un emergente del subconsciente, el mago [su parte racional] no conoce la mecánica exacta del proceso que representa el Nombre Bárbaro. Si fuera a usarse en un ritual o una ceremonia, el mago debería dejar que la intensidad de la operación creciera hasta que, en el punto máximo, rugiera el Nombre Bárbaro, cuya mecánica exacta ha olvidado, pero cuya intención está grabada para siempre en su subconsciente [ver: El lenguaje de las hadas]

En este sentido, los Nombres Bárbaros son muy utilizados para la creación de Elementales, Formas de Pensamiento y Tulpas [ver: Tulpas, Seres Interdimensionales y una teoría sobre el Horror]. El Nombre Bárbaro construido sería el nombre del espíritu, y lo ataría a la intención con la que se lo creó en primer lugar. En todo caso, los Nombres Bárbaros funcionan dentro de su órbita de acción. El iniciado, al utilizarlos, rápidamente descubre que «suceden cosas», lo cual es una ventaja [y una desventaja en igual medida] en comparación con otras técnicas. Si la magia en general requiere paciencia y habilidad, los Nombres Bárbaros necesitan prudencia.

Las invocaciones egipcias son mucho más «puras», porque su significado no ha sido suficientemente estudiado por personas competentes. En menor medida, también las griegas y las latinas, pero son los Nombres Bárbaros los que proporcionan esa sonoridad mágica que no se encuentra en otras jergas. Sin embargo, no está del todo claro en qué radica realmente la eficacia de los Nombres Bárbaros. La peculiar excitación mental requerida puede incluso ser despertada por la percepción de lo absurdo de todo el proceso.

Sin dudas hay un aspecto freudiano en el uso de los Nombres Bárbaros, como esta idea de que la palabra debe surgir del mago en el momento supremo del ritual, casi a su pesar; quizás debido al poder de estas palabras para despertar la libido subconsciente reprimida. Pronunciadas, estas palabras no pueden dejar de tener efecto, porque se han convertido en el efecto, como lo refleja la leyenda del verdadero nombre de Dios, cuya pronunciación implica la disolusión del universo [ver: Senzar: la lengua secreta de Dzyan]

Sobre la eficacia de las palabras mágicas hay nuevamente dos fórmulas opuestas. Una palabra puede volverse poderosa y terrible en virtud de la repetición constante. Es así como la mayoría de las religiones ganan fuerza. Al principio, la declaración «Fulano de tal es Dios» no despierta demasiado interés. Continúe y se encontrará usted con desprecio, quizás escepticismo, y posiblemente persecución. Sigamos insistiendo y la controversia se habrá extinguido: «Fulano de tal es Dios». La persistencia es la única cualidad necesaria para el éxito de una religión [ver: ¿La palabra «CTHULHU» es un código secreto?]

La fórmula opuesta es el secreto. Una idea se perpetúa porque nunca debe mencionarse. Un iniciado nunca olvida las palabras secretas que le fueron confiadas, y aunque no significan absolutamente nada, en la gran mayoría de los casos, la única razón porque las recuerda es porque se le ha prohibido mencionarlas.

Es decir que, por un lado, hay una disposición para comunicar todos los secretos; por otro, el sublime y terrible conocimiento de que todos los secretos reales son incomunicables.

Según la tradición, una cierta ventaja en los conjuros es emplear más de un idioma. Con toda probabilidad la razón es que cualquier cambio estimula la atención. Y vaya que los Nombres Bárbaros sacuden la atención del iniciado. Por eso, los conjuros deben recitarse, no leerse.

El verdadero mago habla y actúa improvisadamente, y todos sus rituales se realizan perfectamente sin que apenas tenga conciencia de algún esfuerzo de la memoria. La ceremonia debe construirse progresivamente con una fatalidad tan lógica que un error resulte imposible. En este contexto, los Nombres Bárbaros interfieren con la automatización del ritual, impiden que se realice mecánicamente, pero también pueden surgir espontáneamente en contextos impensados. Repasemos esta breve anécdota comentada por Crowley:


[En una reunión campestre en los Estados Unidos de América, los devotos estaban tan emocionados que toda la asamblea desarrolló una furiosa forma de histeria. Los gritos comparativamente inteligibles de «Gloria» y «Aleluya» ya no expresaban la situación. Entonces alguien gritó «¡Ta-ra-ra-boom-de-ay!», y esto fue tomado por toda la reunión. Así se produjo una reacción en cadena. El asunto llegó a los periódicos, y un discípulo particularmente brillante de John Stuart Mill, lógico y economista, pensó que estas palabras, habiendo enloquecido a un grupo de tontos, podrían hacer lo mismo con todos los demás tontos del mundo. En consecuencia, escribió una canción y produjo el resultado deseado. Este es el ejemplo más notorio en los últimos tiempos del poder que ejerce un Nombre Bárbaro de evocación.]


Algunos Nombres Bárbaros pueden ser útiles para reconciliar la noción general de causalidad con la de magia, pero una operación mágica exitosa no implica ninguna teoría, ni siquiera la de la existencia de la causalidad misma. Todo el conjunto de fenómenos puede concebirse individualmente.

La magia es menos propensa a conducir al error porque sus términos son intercambiables, por definición, por lo que se basa en la relatividad desde el principio. Es elástica. No corre riesgo de afirmar proposiciones absolutas. Implica un autoajuste permanente, de modo que el fracaso está excluido. Ningún individuo puede jamás ser nada más que él mismo, ni hacer nada más que su Voluntad, que es su relación necesaria con su entorno. Por lo tanto, una de las principales herramientas mágicas es la incapacidad de comprender, por ejemplo, un nombre, una palabra, sin dudas extrañas en sus formas, pero reconocibles en su intención.




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El artículo: Algo sobre los Nombres Bárbaros de Evocación fue realizado por El Espejo Gótico. Para su reproducción y consultas escríbenos a elespejogotico@gmail.com

Agua de Luna: preparación, usos y secretos


Agua de Luna: preparación, usos y secretos.




El Agua de Luna se utiliza en la brujería desde hace siglos, e incluso con mayor frecuencia dentro de la Wicca. De hecho, casi todos los grimorios mencionan alguna receta para preparar Agua de Luna.

El Agua de Luna es básicamente agua corriente, o agua de lluvia, que ha sido cargada con la luz de la luna. Dentro de la brujería, el Agua de Luna es una de las herramientas más utilizadas, tanto durante una ceremonia, un hechizo, o para realizar algún trabajo de limpieza espiritual (ver: Limpiar malas energías antes y después de un ritual)

El grado de complejidad durante la preparación del Agua de Luna depende exclusivamente de las intenciones y la experiencia del practicante. Si bien en todos los casos el procedimiento es más o menos el mismo, la carga también puede sincronizarse con el signo del zodíaco más apropiado para cada ocasión (ver: Hechizos de la luna: cómo usar las fases de la luna)


Recipientes adecuados para el Agua de Luna.

El primer paso para preparar Agua de Luna es seleccionar un recipiente adecuado.

Deberá poder sellarse completamente y es mejor si está hecho de vidrio. El color no es esencial, pero en la Wicca se emplean recipientes de distintos colores para cargar intenciones específicas en el Agua de Luna. De todos modos, esto es algo que puede explorarse cuando el practicante haya adquirido más experiencia.

Las botellas o frascos antiguos no son estrictamente necesarios, pero le añaden cierto grado de especificidad al trabajo. De todas maneras, cualquier recipiente de vidrio que pueda sellarse estará bien. 

Previamente será importante lavarlo con agua salada, y enjuagarlo correctamente (ver: Cómo funciona la Sal en la magia).


Cómo recolectar agua para el Agua de Luna.

¿Qué tipo de agua se necesita para el Agua de Luna?

Antiguamente se utilizaba el agua de manantial, aunque también se recurría al agua de ríos, lagos y mares. Muchas brujas wiccanas insisten en que el agua recolectada y utilizada para el ritual debe provenir de una fuente viva, como un manantial o un arroyo, o directamente recolectarse de la lluvia.

Si se va a ingerir el Agua de Luna, querrá asegurarse de que sea segura, hirviéndola, aunque algunos aseguran que esto la deja «muerta». Actualmente, se cree que el agua recolectada de fuentes naturales, cualquiera sea, tiene una vida útil muy corta, aunque esto no implica que no pueda usarse.

Generalmente se utiliza agua de lluvia, o incluso agua corriente del grifo, que deberá ser hervida durante doce minutos y luego dejar enfriarse. En ambos casos, la vida útil del Agua de Luna es mucho más larga que en los ejemplos citados anteriormente. Algunas brujas wiccanas incluso congelan el Agua de Luna para prolongar su vida útil.

Nunca, bajo ningún concepto, se deben agregar hierbas frescas o secas al Agua de Luna (ver: El efecto rebote en la magia). El material orgánico se pudrirá rápidamente.

Algunas brujas emplean cristales, sal marina, piedras y minerales, lo cual dependerá exclusivamente del uso que se le dará al Agua de Luna, es decir, la intención específica que cargue el practicante. Si bien algunos cristales amplifican el poder del Agua de Luna, nunca deberías utilizarlos si planeas beberla, ya que pueden ser muy peligrosos para la salud. Además de no ser seguros, hay cristales que no deben usarse en agua.


Cómo preparar Agua de Luna.

El recipiente con agua, habiendo seguido los pasos anteriores, debe cerrarse y colocarse en algún lugar donde reciba los rayos de la luna llena. Esto puede ser al aire libre, idealmente, o en un altar, pero el sitio es menos importante que el mayor aislamiento posible de fuentes artificiales de luz.

El momento para colocar el recipiente es después de la puesta del sol. Una vez que todo esté en su lugar y tu intención esté establecida, simplemente deja el frasco durante la noche a la luz de la luna. Debe retirarse antes del amanecer.

Generalmente el Agua de Luna se hace durante la luna llena, pero también se puede hacer durante otras fases lunares. La luna llena, se cree, producirá agua más cargada. Las demás fases lunares se utilizan habitualmente para realizar trabajos específicos.

En este punto hay opciones para amplificar la carga del Agua de Luna, pero depende, nuevamente, de las intenciones y conocimientos previos del practicante. Algunas brujas wiccanas imprimen sus intenciones en el agua, otras cantan, o simplemente invitan a la luna a infundir su energía mediante una afirmación. Todo esto es opcional.


Usos del Agua de Luna.

Una vez que tengas tu Agua de Luna puedes usarla para todo tipo de brujería. En la Wicca se utiliza principalmente agregando unas gotas de Agua de Luna en la bañera, o incluso siguiendo la tradición medieval del glamour, en este caso empleándolo para lavar o enjuagar el cabello (ver: «Glamour» y otros extraños hechizos de belleza)

El Agua de Luna también sirve para limpiar los objetos utilizados en ritual, o para una limpieza energética de espacios (ver: Ritual fácil para limpiar tu cuerpo de energías negativas)

Algunas brujas wiccanas emplean el Agua de Luna para escribir sigilos, hechizos, sellos y otros símbolos mágicos sobre las puertas y ventanas. Esto se realiza agregando Agua de Luna a las cenizas de incienso.

El Agua de Luna no debe beberse directamente, salvo en el contexto de algún ritual avanzado que no mencionaremos aquí. Sin embargo, sí puede ingerirse añadiendo unas gotas al té, café, incluso puede usarse para cocinar y hornear, siempre que aún esté fresca y segura para beber (ver: Ingredientes de la cocina mágica). En estos casos, naturalmente, no se deben utilizar piedras o cristales.

Nunca se debería abrir el recipiente a la luz del sol, ni siquiera en un lugar iluminado con luz eléctrica. Idealmente, el Agua de Luna solo debe estar en contacto con la luz de las velas (ver: Qué tipo de velas hay que usar en cada hechizo)


Cómo guardar el Agua de Luna.

Antiguamente, el Agua de Luna se guardaba en cualquier lugar oscuro, pero hoy se emplean otras opciones más prácticas. Lo más importante, en aquellos casos donde se consumirá el Agua de Luna, es etiquetar la fecha en la cual fue preparada, la fase lunar, y el signo astrológico en el que se encontraba la luna en ese momento. Esto último no es estrictamente necesario para lograr un efecto general.

Los lugares oscuros y frescos son perfectos para almacenar el Agua de Luna. El recipiente debe envolverse con un paño negro, sin inscripciones y sin ningún uso previo. Nunca se deberán usar prendas de vestir, sobre todo si fueron usadas con anterioridad.

La heladera o el refrigerador son opciones válidas, pero hay que tomar algunas precauciones, como dejar algo de espacio en el recipiente para que el agua pueda expandirse lo suficiente al congelarse.


Agua de Luna Oscura.

Puedes repetir todo este proceso en la Luna Oscura, es decir, durante los tres días en los que la luna no es visible, para hacer Agua de Luna Oscura.

Si bien el procedimiento de recolección, preparado y almacenamiento es el mismo, el Agua de Luna Oscura solo puede utilizarse para limpiezas y destierros de entidades en espacios específicos.


Algunas particularidades del Agua de Luna.

Estos procedimientos son tan sencillos que, a simple vista, solo basta poner agua bajo la luz de la luna para obtener Agua de Luna. Si ese fuera el caso, toda el agua de un curso natural es Agua de Luna.

El Agua de Luna se ha vuelto bastante popular últimamente, casi como si fuera la poción fácil para todo uso, sin embargo, por alguna razón, las discusiones sobre qué hace que el Agua de Luna, y para qué sirve exactamente, son motivo de discusión.

Cuando se trata de hacer Agua de Luna, las reglas son las mismas que para cualquier práctica de magia natural: establecer intenciones y configurar.

La intención es fácil de establecer. Es un deseo, algo que quieres que ocurra, o que deje de ocurrir. Pero la configuración es un poco más compleja, y esa complejidad puede ir aumentando de acuerdo a los conocimientos del practicante.

¿Es la hora astrológica de la luna la más adecuada para tu intención? ¿Hacia dónde está orientado el recipiente? Poco a poco podemos añadirle mayor complejidad a la recolección y producción de Agua de Luna.

No uses simplemente «un frasco», usa un frasco especial, que puede ser la herramienta ritual que usas normalmente para el elemento agua. Colócala encima de un espejo (los espejos corresponden a la luna). Quema incienso lunar. Puedes pedir el favor de Selene, Diana o Hécate. En definitiva, usa todo lo que tengas a mano para hacer que el ritual del Agua de Luna sea especial y específico, y eso siempre se consigue empleando pequeños detalles secundarios.




Diarios Wiccanos. I Hechizoteca.


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Coven Wicca: qué es, cómo funciona y cómo encontrarlo


Coven Wicca: qué es, cómo funciona y cómo encontrarlo.




Existe una gran confusión alrededor de la organización de la religión Wicca, y en particular acerca de los Coven, muchas veces divulgada por aquellos que tratan esclarecer el tema. Además de la desinformación, casi siempre maliciosa, existen muchos prejuicios y lugares comunes sobre el tema. Aquí, en El Espejo Gótico, intentaremos aclarar la cuestión comenzando con un poco de historia y, más adelante en este artículo, con información actual (ver: La Biblia de la Wicca)

La palabra Coven designa la organización formal y la unidad de trabajo de la Wicca. El origen de la palabra no está claro. Alrededor de 1660 empezó a designar una reunión de brujas, pero antes de eso la palabra Coven describía cualquier tipo de reunión o asamblea. Etimológicamente proviene del Francés Antiguo cunvent, y este del latín conventus, convento. Muy probablemente el término deriva del verbo convocar, refiriéndose tanto una reunión religiosa como al lugar donde esta se lleva a cabo. Como veremos más adelante, no es caprichoso que Chaucer usara el término covent en los Cuentos de Canterbury (Canterbury Tales) para referirse a la reunión de 13 personas.

Las primeras referencias a los Covens se remontan al siglo XII. Juan de Salisbury describe grupos organizados de brujas que se reunían en lugares apartados, pero rápidamente advierte que estos eran meramente engaños creados por el diablo. Una historia popular a finales de la Edad Media refiere un episodio de la vida de St. Germain, obispo de Auxerre, en el que se encuentra con unos aldeanos que preparan una cena para «las buenas mujeres que asisten al Coven de noche» (ver: ¿Por qué las brujas vuelan en escobas?). St. Germain, expresando el punto de vista dominante de la Iglesia Católica, desacreditó estas reuniones como ilusiones del Diablo.

No fue hasta la Inquisición adquirió poder que se tomó en serio la existencia de los Covens. Las brujas acusadas fueron torturadas para que confesaran que eran miembros de organizaciones secretas y subversivas, y fueron obligadas a implicar a otras. En el libro: El culto de la brujería en Europa Occidental (The Witch Cult in Western Europe), la antropóloga británica Margaret A. Murray sostuvo que los Covens eran mucho más frecuentes y organizados de lo que la Iglesia estaba dispuesta a creer, aunque hay poca evidencia que respalde esta afirmación. Muchas brujas acusadas por la Inquisición eran ancianas solitarias, marginadas de la sociedad, que pueden haber trabajado la magia pero rara vez fuera de la curación y la clarividencia.

La primera referencia conocida a un Coven en un juicio por brujería ocurrió en 1324, en Kilkenny, Irlanda, cuando Alice Kyteler fue acusada de ser parte de un Coven de 13 miembros. En los siglos XVI y XVII, más brujas, aunque no un gran número de ellas, confesaron bajo tortura haberse unido a estos grupos. En los juicios por brujería la existencia del Coven parece haber sido bien conocida. Se observa claramente que los magistrados presionaban a los desafortunados prisioneros para que inculpen a sus asociados. Cuando la caza de brujas cesó a principios del siglo XVIII, el concepto de Coven estaba firmemente establecido en el imaginario social.

Originalmente, la Wicca creyó que la brujería descendía ininterrumpidamente desde tiempos prehistóricos como religión pagana (ver: El sendero pagano: estilo de vida wicca). Algunas brujas afirman ser miembros de Covens que se remontan a generaciones. Ciertamente algunos Covens pueden ser antiguos, pero hay poca evidencia que indique que estos han existido en líneas ininterrumpidas a lo largo de la historia. A partir de la década de 1980, la mayoría de los Wiccanos abanonaron la teoría de la tradición ininterrumpida en favor de la opinión más racional de que la brujería moderna refleja una reconstrucción de antiguas creencias y prácticas paganas.

Tradicionalmente, se supone que el número de brujas en un Coven es de trece: doce seguidoras más un líder. En El Dios de los Brujos (The God of the Witches), Margaret A. Murray afirma de manera inequívoca que el número de miembros en un Coven continúa siendo el mismo que en la Edad Media.

Es decir que el número de personas en un Coven rara vez varía, casi siempre hay trece: doce miembros y el Dios. En la Edad Media se creía que el líder era el mismo Diablo, o al menos una persona, generalmente un hombre, que representaba al maligno y se vestía con pieles de animales y cuernos. Esto, como veremos más adelante, en realidad era una mirada maliciosa sobre el Dios Astado, o Dios Cornudo de la Wicca, que nada tiene que ver con el Diablo (ver: Los dioses de la Wicca).

En Historia de la brujería y la demonología (The History of Witchcraft and Demonology), Montague Summers refuerza este estereotipo al sostener que el Coven era básicamente una reunión de hombres y mujeres bajo la disciplina de un líder, todos pertenecientes al mismo distrito, donde se practicaban toda clase de abominaciones, entre ellas, la magia negra. A propósito, Cotton Mather afirma lo siguiente en relación a los Juicios de Salem: Las brujas dicen que se reunen a la manera de las iglesias congregacionales, y que tienen un bautismo, una cena y oficiales entre ellas.

La organización antigua del Coven comenzaba por el Gran Maestro, representante de la deidad adorada por el grupo. En el caso de la Wicca, esta deidad generalmente era Cernunnos, el Dios Astado, que la Inquisición convirtió en el mismo Diablo. El Dios era representado por un hombre o una mujer que realizaban rituales en su nombre. En el Coven, cuando el Dios estaba presente en persona, los Grandes Maestros se convertían en sus oficiales.

Además, cada Coven tenía un Invocador o Invocadora, título que se presta a la confusión, ya que su tarea consistía en avisar secretamente a todos los miembros del Coven la próxima hora y lugar de la reunión. A veces, el Oficial y el Invocador eran la misma persona; y no era infrecuente que esta fuera un sacerdote cristiano que todavía participaba en ceremonias paganas. Los deberes del Invocador incluían mantener registros de asistencia, aceptar o rechazar nuevos miembros, y presentar a los iniciados al Dios. Si bien la estructura y la organización el Coven Wiccano actual no son exactamente iguales, preservan muchos elementos casi idénticos (ver: Wicca para principiantes)

Los Covens antiguos tenían otro puesto de alto rango, llamado Doncella, una mujer con deberes principalmente ceremoniales. Habitualmente, la Doncella era la consorte del Gran Maestro, y dirigía el baile con él (ver: El baile de las brujas). En Cartas sobre demonología y brujería (Letters on Demonology and Witchcraft), Walter Scott describe la importancia de la Doncella para el Coven, pero también las dificultades del puesto, ya que solía provocar el despecho de las brujas más ancianas, que se sentían insultadas por la preferencia del Gran Maestro, e incluso del Dios, por estas muchachas. De hecho, algunos conjeturan que el apodo de Juana de Arco, Doncella de Orléans, tenía un significado especial relacionado con el Coven.

Terminado este breve repaso histórico, entremos en la organización y estructura del Coven Wiccano propiamente dicho (ver: Enciclopedia de la Wicca)

Cada Coven es independiente, aunque puede estar vinculado con otros a través de distintas redes. Muchos wiccanos pertenecen a Covens, aunque se estima que muchos más practican la Wicca Solitaria. En todo caso, la mayoría de los Covens existen silenciosamente, algunos incluso secretamente (ver: Cómo ser una bruja wicca)

La Wicca, a pesar de lo que pueda leerse en internet acerca de Covens que buscan nuevos miembros, no hace proselitismo ni busca conversos. Es decir que ningún Coven serio buscará activamente nuevos miembros. El proceso es inverso, los futuros iniciados son los que deben buscar un Coven y solicitar la admisión, la cual es a discreción del grupo; es decir que no todos los que quieran unirse a un Coven son admitidos. Este punto es importante, y seguramente evitará que muchos caigan en manos de personas inescrupulosas que afirman pertenecer a un Coven que busca nuevos miembros.

El primer paso, una vez que el solicitante es admitido en el Coven, es comenzar el Círculo de Capacitación, que traicionalmente dura un año y un día. Durante las primeras semanas se evalúa las razones para querer ingresar en el Coven, y qué tan bien encajan con el grupo. Recordemos que un Coven es, en definitiva, un grupo de trabajo cuya eficacia depende en gran medida de la confianza entre sus miembros. Una vez superada esta etapa, se comienza con la Iniciación en el Oficio.

La mayoría de los Coven Wicca siguen la tradición de tener su propio Libro de las sombras, un conjunto de reglas, ética, creencias, rituales, canciones y procedimientos administrativos para dirigir el grupo (ver: ¿Qué es el Libro de las Sombras?). Es habitual también que los nuevos Covens se formen separándose de los ya existentes. La Wicca no es rígida al respecto, y cualquier bruja puede iniciar un nuevo Coven. Por otro lado, muchos Covens optan por ser eclécticos, fusionando varias tradiciones o incorporando elementos del chamanismo, el paganismo u otras religiones.

La reunión regular en el Coven es el Esbat o Círculo, que generalmente ocurre en la luna llena, pero que puede establecerse en otras fases lunares. Los Covens también se reúnen para celebrar ocho festivales estacionales: la Rueda del Año. El lugar de reunión, o Covenstead, puede variar. Puede ser un sitio al aire libre, idealmente, o la casa de uno de los miembros. El Covenstead es el epicentro de un área circular llamada Covendom, que se extiende una legua o tres millas —aproximadamente 5 km.— en todas las direcciones, y en la que se supone que viven todos los miembros del Coven. Tradicionalmente, los Covendoms no deben superponerse, pero esta regla no se observa estrictamente (ver: Bailando con brujas: secretos de la brujería wicca)

Trece es el número ideal de un Coven, es decir, seis «parejas perfectas» más un líder. En Brujería Hoy (Witchcraft Today), Gerald Gardner propuso que, con el fin de lograr mejor armonía y resultados en la magia, los miembros debían ser parejas o amantes; sin embargo, no es una regla estricta. De hecho, el número tampoco lo es. Algunos Covens poseen hasta veinte miembros, incluso más. En todo caso, de nueve a trece es el número ideal, pero todo depende de la relación y la armonía del grupo.

La mayoría de los Covens tienen miembros masculinos y femeninos, lo que está de acuerdo con la polaridad requerida para una religión de fertilidad. No obstante, algunos Covens Wiccanos son exclusivamente de mujeres o de hombres respectivamente.

Los miembros del Coven son sacerdotes y sacerdotisas, excepto los líderes, que son la Suma Sacerdotisa y/o el Sumo Sacerdote. Algunas tradiciones llaman a los líderes el Maestro y la Dama, o Doncella. La mayoría de las tradiciones tienen un sistema de avance de Tres Grados. Cada Grado requiere un mínimo de un año y un día de trabajo. A medida que la bruja avanza, aprende más secretos del Arte y se le confía la realización de deberes y rituales de alto nivel. Las brujas de Tercer Grado son elegibles para convertirse en Sumas Sacerdotisas, así como los varones pueden ocupar el rol de Sumos sacerdote.

La Suma Sacerdotisa representa a la Diosa. Una bruja puede convertirse en Suma Sacerdotisa dejando un Coven para iniciar el suyo propio, o por consenso grupal, en caso de que la Suma Sacerdotisa renuncie a su cargo o muera. Ella es fundamentalmente la responsable del buen funcionamiento del Coven para que todos los miembros puedan trabajar en armonía espiritual entre sí.

Además de poseer probadas cualidades de liderazgo, la Suma Sacerdotisa poseer ciertas habilidades psíquicas y una aguda intuición. Gran parte del trabajo mágico de un Coven Wiccano implica el uso de habilidades psíquicas. La Suma Sacerdotisa debe ser capaz dar forma a los poderes psíquicos del grupo y sentir cuándo están en su punto máximo. Además, ayuda a los recién iniciados a desarrollar sus propias habilidades psíquicas. Por lo general, el papel de la Suma Sacerdotisa en el ritual es purificar el Círculo Mágico e invocar a la Diosa. También dirige los cantos, ritos y trabajos de magia.

A su vez, el Sumo Sacerdote representa al Dios Cornudo, que es el consorte de la Diosa. En la mayoría de las tradiciones wiccanas, solo los Sumos Sacerdotes y Sumas Sacerdotisas pueden iniciar a otros en la magia; los hombres inician a las mujeres y las mujeres inician a los hombres. No hay Reyes y Reinas en el Coven, como se cree equivocadamente, aunque algunas personas han adoptado esos títulos. Una Suma Sacerdotisa de cuyo Coven se han separado otros tiene derecho a ser llamada Reina Bruja, que es completamente diferente.

Muchos Covens Wiccanos tienen una Doncella, que es al menos una bruja de Segundo Grado, cuya función es ser la asistenta de la Suma Sacerdotisa. La Doncella puede sustituir a la Suma Sacerdotisa en determinadas tareas; también se encarga de diversas cuestiones administrativas. Es probable que la Doncella esté a cargo de evaluar a los potenciales iniciados. En algunos Covens, la posición de Doncella no es estable, y puede rotarse como medio de entrenamiento para el Tercer Grado.

Otro cargo importante es el de Invocador, también llamado Fetch, que se encarga de programar reuniones y notificar a los miembros.

Los rituales y las prácticas del Coven se mantienen en secreto ante los no iniciados, de manera tal que sería imprudente divulgarlas aquí. No obstante, sí podemos decir algo acerca de la teología wiccana.

Las dos deidades principales son el Dios Astado y la Diosa Madre, aunque ciertamente hay otros. Algunos se refieren a la Diosa como Aradia, Areda o Airidia; y al Dios como Cernunnos o Kernunno, y en algunos Covens como Janicot. La guía ética del Coven es la «Rede» —que significa «consejo»—, o «Rede Wicca», la cual prohibe la coerción y promueve el libre consentimiento. En términos más simples: no se puede usar la magia para hacer daño, y esto no solo incluye a otros, sino a uno mismo.

La segunda guía ética es la Ley de Retorno, o Ley de Tres, que también subraya la importancia de no hacer daño con la magia, ya que hacerlo implica la generación de una reacción negativa centrada en uno mismo o en el Coven. Todas estas normas buscan que la bruja o el brujo piensen antes de actuar mágicamente, especialmente a la hora de lanzar hechizos. El Coven utiliza estas normas para considerar las posibles ramificaciones de cualquier trabajo esotérico.

Si bien todo esto parece un tanto estructurado, es importante tener en cuenta que la Wicca tiende a estar privada de dogmas, permitiendo a cada iniciado atravesar por sí mismo la experiencia ritual utilizando el lenguaje básico de la tradición, que le será revelada a través de los Misterios.

En muchas tradiciones wiccanas los estudios están marcados por Grados, como decíamos anteriormente. Cada Grado demuestra que el iniciado ha dedicado tiempo a aprender, estudiar y practicar. Es un error común pensar que obtener un Grado es un objetivo en sí mismo, sino más bien el comienzo de un proceso nuevo y empoderador.

Es tradicional que un nuevo iniciado espere un año y un día antes de que se le pueda otorgar su clasificación de Primer Grado. Durante este tiempo, comenzará un plan de estudios establecido por la Suma Sacerdotisa o por el Sumo Sacerdote del Coven. Esto incluye libros, tareas, prácticas, demostración de habilidades o conocimientos adquiridos, etc.

Un iniciado de Segundo Grado es alguien que ha demostrado que ha avanzado más allá de los fundamentos del Primer Grado. A menudo se les asigna la tarea de ayudar al líder, dirigir rituales, dar clases, etc. A veces incluso pueden actuar como mentores de los nuevos iniciados. Puede haber un plan de lección especificado para obtener el Segundo Grado, o puede ser un viaje de autoaprendizaje; esto dependerá de la tradición individual del Coven Wiccano.

Todo miembro del Tercer Grado es un potencial líder, aunque esto no significa necesariamente que tenga que comenzar un nuevo Coven. En todo caso, puede ocupar el puesto de líder cuando sea necesario, dirigir clases sin supervisión, responder preguntas de los nuevos iniciados, etc. En algunas tradiciones, solo un miembro del Tercer Grado puede conocer los Verdaderos Nombres de los Dioses o de la Suma Sacerdotisa y el Sumo Sacerdote. Un Tercer Grado puede, si así lo desea, separarse y formar su propio Coven.

Algunas tradiciones wiccanas tienen un Cuarto Grado, pero esto es bastante infrecuente.

La iniciación de un Grado es un nuevo comienzo, más que el final de algo. Una ceremonia de Iniciación de Grado es una experiencia intensa, y que no debe tomarse a la ligera. Muchas tradiciones wiccanas requieren que un candidato de Grado solicite ser evaluado y considerado digno antes de ser aceptado para la iniciación al próximo. En definitiva, la iniciación representa el reconocimiento de un cierto nivel de comprensión mística. Parte de su propósito es el reconocimiento, pero generalmente no se otorga hasta que el Coven ya actúe como si tuvieras un título relevante. En algunas tradiciones, el ascenso de Grado vincula al iniciado con el linaje de aquellos que le han precedido.

Los Secretos de cada Grado no pueden divulgarse fuera del Coven, ni discutirse con los no iniciados.

En posteriores artículos iremos profundizando más en estos temas.




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Hechizos para cambiar de apariencia


Hechizos para cambiar de apariencia.




En el Libro de las sombras de las brujas medievales existían hechizos para cualquier ocasión: volar, leer la mente, incluso acelerar, detener o regresar el tiempo atrás. Pero los más extraños son los hechizos de sigilo, aquellos utilizados por las brujas para asistir a los sabbats y aquelarres sin correr el riesgo de ser reconocidas.

Según la tradición, estos hechizos para cambiar de apariencia no tenían demasiado que ver con la belleza propiamente dicha, es decir, con la posibilidad de lucir más atractiva, sino más bien con el caracter furtivo de aquellos encuentros clandestinos en el bosque (ver: El baile de las brujas). No obstante, la tradición Wicca los utilizó en un sentido más mundano, si se quiere, probablemente porque a comienzos del siglo XX ya no existía el riesgo de ser quemada en la hoguera (ver: El nacimiento de la magia roja en la era victoriana).

Es decir que los hechizos para cambiar de apariencia ya eran bien conocidos por las brujas de la Edad Media y, en parte, fueron evolucionando hasta formar parte del ritual diario de casi todas las mujeres: maquillarse (ver: Consejos para lucir más atractiva en la Edad Media).

En este sentido, una mujer que se maquilla antes de salir de casa está practicando inadvertidamente una forma muy antigua, aunque degradada, de magia; sobre todo si su ritual de embellecimiento está cargado de intención. En efecto, el uso del maquillaje comenzó siendo un ritual, primero entre los sumerios y luego perfeccionado por los egipcios, quienes usaron pigmentos de la tierra para homenajear la belleza de los dioses.

Los hechizos de glamour son la forma original de estos rituales, y no necesariamente tenían que ver con el embellecimiento; de hecho, a veces eran utilizados en un sentido inverso (ver: «Glamour» y otros extraños hechizos de belleza). El investigador Sheldon Casdan, en el libro La bruja debe morir (The Witch Must Die), arriesga una posibilidad audaz: la bruja estereotipada de los cuentos de hadas, invariablemente vieja y decrépita, no solo invierte el ideal de belleza de la mujer, sino que además insinúa la posibilidad de un disfraz.

El glamour, básicamente la esencia de estos hechizos para cambiar de apariencia, es una forma de magia basada en la proyección de una ilusión, pero que no trabaja exclusivamente en el observador, condicionándolo a tener ciertas respuestas, sino también en quien lanza en el hechizo. El glamour no hace que las personas se vean diferentes, sino que se sientan diferentes.

Etimológicamente, la palabra glamour proviene del nórdico glámsýni, que significa tanto «ilusión» como «encantamiento». Es importante aclarar que estos hechizos para cambiar de apariencia eran utilizados por las brujas para proyectar una imagen engañosa de sí mismas, probablemente para resguardar sus verdaderas identidades, pero también para infundir miedo en los demás. Un glamer era un hechizo que afectaba la vista del espectador, haciendo que los objetos y las personas parezcan hermoso u horribles, según la intención del practicante.

El maquillaje moderno es una especie de glamour controlado, una forma de conjurar una variación de la apariencia, aunque alguna vez se consideró una estratagema manipuladora.

Los hechizos para cambiar de apariencia no eran sencillos de realizar. Se basan sobre todo en la fuerza de los pensamientos y en la estabilidad de las emociones del practicante, más que en hierbas y piedras cargadas positivamente. Antiguamente era una práctica solitaria, que iba acompañada de una serie de cánticos y oraciones que poco a poco se fueron abandonando, quedando únicamente la utilización de la máscara, es decir, la pigmentación artificial del cutis y el perfumado de la piel, que casi todas las mujeres de la actualidad practican a diario sin saber su poderoso arraigo en la traición mágica.

Ahora bien, la religión Wicca no está del todo de acuerdo con la utilización de estos rituales, sobre todo cuando se trata de hechizos para mejorar la apariencia. La Wicca, en todo caso, cuestiona los prejuicios y lugares comunes que existen alrededor de la belleza femenina, en la mayoría de los casos, contrarios a los intereses de la mujer; y propone que los estándares de belleza responden a la gratificación masculina, y no al deseo de las mujeres, por lo tanto, desestiman este tipo de hechizos, aunque evidentemente siguen practicándose (ver: Cómo la belleza es utilizada contra las mujeres)

¿Se puede cambiar de apariencia con la magia?

El glamour no cambiará físicamente tu apariencia, pero puede alterar cómo te ven los demás, y sobre todo cómo te vez a vos mismo. Los hechizos de afirmación y los encantamientos también se inscriben en esta línea, aunque las afirmaciones toman mucho tiempo, y solo resultan eficaces si el practicamente realmente cambia su forma de pensar, antes de cambiar su apariencia. Sería absurdo pensar que basta chasquear los dedos para hacer que cada persona que te conozca te vea como una supermodelo.

Es importante tener en cuenta que los hechizos para cambiar de apariencia eran utilizados para el sigilo, o más bien, para desviar la atención de los demás y así pasar desapercibido. Sin embargo, con el tiempo fueron adaptados para ocultar ciertos aspectos del practicante y centrar la atención de los demás en lo que este desea.

Es una creencia común entre las brujas wiccanas que la magia se basa en el uso de un lenguaje positivo, que es simplemente vibración, para implementar cambios sutiles en el practicante. Esto puede resumirse en la idea de que todo lo que sucede en nuestro interior resuena en el exterior; lo cual implica que la apariencia externa trabaja en conjunto con el estado interno, y que al invocar una visión más elevada de uno mismo esta puede filtrarse hacia lo físico. Sin embargo, los hechizos para cambiar de apariencia son complejos, y buena parte de esas prácticas se transmitieron con extremo secreto y cuidado, a veces a través de Libros de las sombras, otras, mediante grimorios y libros de hechizos. En la mayoría de los casos solo sobreviven algunos ingredientes aislados, como la miel, las rosas y ciertas raíces que, se creía, alteraban la circulación de energía a través del cuerpo.

Los rituales de glamour siempre comienzan estableciendo algunas intenciones para que el resultado sea el deseado. Luego se realiza un trabajo para adaptarse a ese resultado. Parece simple, pero todo esto demanda un alto grado de concentración. El mago Aleister Crowley, a quien se le atribuyen los mejores hechizos de invisibilidad, tradujo a un lenguaje contemporáneo el siguiente ejercicio de glamour medieval:


Presione sus palmas firmemente juntas, en posición vertical, contra su pecho. Esto debería verse como la típica pose de oración. Ahora concéntrese y separe lentamente las palmas hasta que estén aproximadamente a 2 pulgadas entre sí. Quédese aquí y concéntrese en ese espacio. Note la ligera presión entre sus palmas. ¿Hay alguna fluctuación de temperatura? ¿Qué más puede sentir en sus palmas? Ahora imagine que se está formando una pequeña esfera de energía brillante en ese espacio. A medida que comience a crecer, mueva las palmas hacia afuera para aumentar su tamaño. Mientras mantiene esa energía allí, susurre sus intenciones a la esfera. Luego, suéltela sobre su cabeza como un globo de agua de gran tamaño.

El glamour, según Crowley, tiene dos facetas: mejora lo que la persona ya tiene y solo funciona temporalmente.

Es interesante observar como la Wicca ha ido actualizado los rituales medievales, aunque esto los haya despojado de su encanto, ya que los intereses de la bruja moderna ya no son simplemente pasar inadvertida para sobrevivir. En otras épocas, una bruja lanzaba un hechizo para cambiar de apariencia para no ser detectada y, de ese modo, evitar la hoguera. Hoy en día se practican rituales similares pero con intenciones más bien banales, a tal punto que algunos lo consideran una forma degradada de magia.

Las brujas medievales eran rigurosas acerca de sus hechizos para cambiar de apariencia, probablemente porque influían sobre la mirada del otro, con lo cual la responsabilidad era mayor. De hecho, hay pocos libros de hechizos en donde este tipo de trabajos hayan sido registrados debidamente. A continuación iremos recorriendo uno de los pocos que han sobrevivido. Por cuestiones de seguridad hemos omitido algunos aspectos importantes para que nadie lo practique sin los conocimientos apropiados.

a- El primer paso consiste en la limpieza del espacio sagrado y de todos los artículos que van a utilizarse en el ritual, entre ellos, un espejo, preferentemente de bronce pulido (ver: Cómo hacer un espejo mágico). La limpieza se realizaba con humo (ver: Limpiar malas energías antes y después de un ritual).

b- La bruja dibujaba un círculo mágico para sellar las energías de su espacio sagrado (ver: Cómo funciona la Sal en la magia).

c- Se daba una ofrenda a Pasitea, que gobierna sobre las ilusiones y las hierbas mágicas. En adición, se pedía a Afrodita que favorezca el ritual.

d- Sujetando el espejo en su mano izquierda, la bruja observaba su rostro, específicamente la parte que deseaba cambiar.

e- Sin dejar de mirar su reflejo, la bruja untaba sus dedos con un preparado especial, cuyos ingredientes omitiremos aquí por cuestiones de seguridad. Con los dedos índice y mayor limpiaba su rostro con esta preparación, asegurándose de prestar especial atención al área que deseaba cambiar (ver: Ingredientes de la cocina mágica).

f- Esta parte es difícil de comprender, pero aquí se practicaba una especie de mal de ojo inverso, la mirada de la bruja, que esencialmente consistía en nublar la vista, como si se estuviera debajo del agua. Con esta mirada borrosa la bruja contemplaba su reflejo y visualizaba los cambios que deseaba proyectar.

g- Una vez que la bruja estaba satisfecha con su visualización, lanzaba un hechizo de afirmación, dependiendo de sus intenciones.

h- Finalmente se colocaba el espejo hacia abajo, se agradecía a Pasitea y Afrodita, y se abría el círculo.

Los hechizos para cambiar de apariencia requieren visualizaciones múltiples, repetitivas, y mucha energía para prolongarse en el tiempo. Tal es así que las brujas wiccanas lo reafirman cada vez que pasan delante de un espejo.




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«Liber Infecunditatem»: el libro de la infertilidad


«Liber Infecunditatem»: el libro de la infertilidad.




El Liber InfecunditatemLibro de la infertilidad— es un capítulo particularmente inquietante del Malleus Maleficarum que nunca se publicó en el corpus original de 1487, pero que circuló en ciertos ámbitos dentro de la Inquisición. Esencialmente trata sobre la capacidad de las brujas para interferir o destruir a fertilidad del hombre, los animales y las cosechas (ver: Cómo las brujas causaban impotencia en los hombres).

Esta destrucción obstrucción maliciosa se consideraba una actividad común entre las brujas, y en el folclore y la magia circulaban distintos remedios y acciones preventivas. En cierto modo, estos hechizos de infertilidad eran la antítesis de los ritos de fertilidad, aunque a las brujas también se les atribuía el poder de producir cosechas abundantes y asegurar una descendencia saludable de ganado y humanos. Curiosamente, este tipo de actividades beneficiosas no constituían un delito, a pesar de tratarse de magia. Los inquisidores no podía procesar a las brujas por sus buenas acciones (ver: El baile de las brujas: descubriendo los secretos de sabbats y aquelarres).

Dado que la fertilidad era vital para la prosperidad, tanto individual como social, se creía que una bruja que quisiera dañar a un vecino lanzaría un hechizo de infertilidad para afectar su capacidad generativa o la de su sustento. El Liber Infecunditatem narra historias escalofriantes de vacas que no parían, cosechas que se malograban, y mujeres que no lograban quedar embarazadas. Lo extraño es que esta clase de hechizos, según el Liber Infecunditatem, no constituían un gran esfuerzo para la bruja. De hecho, eran bastante sencillos de lanzar.

Los hechizos de infertilidad podían hacerse con algo tan simple como una mirada, o con el tacto, pero generalmente involucraban ciertos encantamientos y polvos mágicos. Paradójicamente, el Liber Infecunditatem razona que Dios permitía que el diablo tuviera poder sobre el acto generativo porque él mismo era incapaz de reproducirse (ver: Los Demonios, el amor, y el placer). Abyzou era el demonio más dispuesto a obstruir los asuntos de alcoba era (ver: Abyzou: la demonio que persigue a las embarazadas)

Para destruir las cosechas, se decía que las brujas tomaban un gato, un sapo, un lagarto o una víbora (ver: Los «espíritus familiares» en la brujería), luego los desollaban y colocaban sobre las brasas hasta reducirlos a cenizas. Con algunas palabras en su lengua secreta (ver: Transitus Fluvii: el idioma de las brujas) cargaban estas cenizas y las esparcían por los campos de cultivo.

Para interrumpir la concepción y causar abortos espontáneos las brujas empleaban métodos similares, pero esta vez los polvos eran colocados debajo de las casas. Una bruja medieval, según el Liber Infecunditatem, confesó —tal vez con la ayuda de la tortura— que durante cinco años había interrumpido todos los embarazos de la localidad.

En una historia contada en el Malleus Maleficarum se habla de una noble embarazada de Reichshofen, quien fue advertida por su partera para que no hablara ni tocara a ninguna mujer si se aventuraba fuera del castillo. La noble prestó poca atención a la recomendación, y durante un paseo se le acercó una mujer. Parecía amable, por lo que la mujer noble accedió a su pedido de tocarle la panza. Al regresar al castillo, la noble comenzó a experimentar un dolor insoportable, y su embarazo se interrumpió de un modo francamente espantoso (ver: La marca de las brujas).

Pero a veces los hechizos de infertilidad debían lanzarse sobre alguien que ya había dejado descendencia, lo cual presentaba algunas dificultades. El Liber Infecunditatem informa que, en estos casos, las brujas podían arruinar a las generaciones venideras de una familia a través de diversas maldiciones. Algunas de ellas podían prolongarse hasta nueve generaciones.

Con respecto a los humanos, se creía que las brujas podían interferir con la fertilidad de varias maneras. Algunas preferían proyectar una imagen espeluznante —a menudo la del diablo— para que se interponga entre los cuerpos en el lecho, lo cual causaba la suficiente alarma como para detener las maniobras amorosas. Otras directamente lanzaban hechizos para destruir el deseo, y finalmente estaban las influenciaban sobre la biología de los hombres, causando impotencia e incluso obstruyendo los conductos seminales.

En un apartado del Liber Infecunditatem, llamado De Infecunditate, se aclara que el diablo era perfectamente capaz de llevar a cabo por sí solo estas operaciones detestables, pero que prefería hacerlo a través de sus agentes, las brujas, porque esto ofendía más a Dios.

Pero el hechizo más interesante al respecto, llamado maleficia, consistía en la extracción del órgano masculino, no de forma real, sino a través de una ilusión. El Liber Infecunditatem advierte contra las despectum, o amantes despreciadas, quienes fácilmente podían ser brujas (¡todas las mujeres podían serlo!) capaces de lanzar estos hechizos de ilusión, haciéndoles creer a sus víctimas que habían perdido su virilidad. La ilusión era tan eficaz que el sujeto no podía ver ni sentir nada en la zona.

Tal vez para profundizar el pánico ante la posibilidad de ser víctima de tales hechizos, el Liber Infecunditatem asegura que la única forma de restaurar el miembro desaparecido era conseguir que la bruja cortara la maldición. Si no lo hacía, por ejemplo, muriendo inoportunamente durante la tortura, el efecto era permanente.

El testimonio de terceros, incluso de personas respetables que juraban que el miembro seguía allí, tenía poco impacto en el ánimo de la víctima. No poder verlo, ni sentirlo, bien equivalía a no tenerlo.

Una historia del Malleus Maleficarum menciona a un monje que, en la confidencialidad de la confesión, le enseñó a su confesor que le faltaba una parte importante de sí mismo debido a la maldición de una bruja. ¡El sacerdote confesor apenas pudo creer lo que veía! Aquello que el monje aseguraba estaba ausente, en realidad era perfectamente visible, y hasta palpable. Finalmente, el monje convenció a la bruja que lo había embrujado para que retirara la maldición, y sus atributos fueron restaurados.

Hay que decir que este tipo de hechizos rara vez era denunciado. Muchos preferían vivir en la ilusión de la impotencia que recurrir a las autoridades. Después de todo, estos trabajos esotéricos supuestamente afectaban solo a los hombres con gran aptitud para el pecado. El diablo, aparentemente, no podía perturbar los órganos de los piadosos.

Ahora bien, esta clase de hechizos demandaban constantes refuerzos de parte de la bruja para que no perdieran eficacia. El Liber Infecunditatem revela que el método preferido por las brujas para recargar la ilusión era, curiosamente, proceder como si fuera real. Tal es así que se decía que algunas brujas recolectaban estos órganos imaginarios y los guardaban en cajas, de tamaño variable, donde se retorcían y eran alimentados con leche, maíz y avena (ver: Vermifobia: gusanos y otros anélidos freudianos en la ficción).

La imagen de una caja que se mueve por la agitación de hambrientos miembros autónomos, aunque fuesen ilusorios, es escalofriante.

A propósito, el Malleus Maleficarum relata la historia de un hombre que perdió sus atributos y le exigió a una bruja que se lo restaurara. Ella se mostró comprensiva al principio. Le dijo al hombre afigido que trepara a cierto árbol. En las ramas superiores encontraría una caja escondida debajo de un nido. Dependía de él reconocer su propio miembro entre los otros tantos que reptaban en el interior de la caja.

El hombre trepó al árbol mientras la bruja lo observaba desde abajo. Encontró el nido, y la caja debajo de él. No se sabe si con buenas intenciones, o tratando de aprovechar las circunstancias, el hombre intentó tomar el órgano más grande. Desde abajo, la bruja lo reprendió severamente, diciéndole que no podía llevarse ese, y añadió: porque pertenecía al párroco.

El Liber Infecunditatem es un opúsculo extraño, lleno de pócimas, recetas y encantamientos abominables, lo cual nos hace preguntarnos: ¿cuál era el sentido de divulgar tales conocimientos profanos? En principio, porque la Inquisición también utilizó estos hechizos para sus propios fines, justificándose en la lucha contra herejes, paganos y enemigos políticos de la Iglesia.

En El Espejo Gótico consideramos que es poco ético brindar detalles específicos sobre estos actos de magia dañina. No tanto porque algún imbécil intente practicarlos, sino para no ofender a nuestras queridas brujas, y sobre todo para no profanar sus secretos. Lo decimos sinceramente, verificando que todo esté en su lugar.




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Cómo funciona la Sal en la magia


Cómo funciona la Sal en la magia.




En el ocultismo y la brujería, especialmente wiccana, vemos que la sal se utiliza de forma muy frecuente. De hecho, casi todos los hechizos y rituales utilizan sal. A simple vista, esto parece absurdo, pero lo cierto es que probablemente hayas participado en algún ritual con sal. El agua bendita, por ejemplo, es agua con sal, de manera tal que si fuiste bautizado (en definitiva, un ritual) entonces también formás parte de esta tradición mágica que se remonta a los inicios de la civilización.

La sal era muy importante en la estructura de la sociedad. El proceso de recolección de sal consumía mucho tiempo, y mucho trabajo. Esto significaba que la sal era un bien sumamente valioso, y solo las personas ricas podían permitírselo. Los romanos, por ejemplo, pagaban a sus soldados con sal. De hecho, la palabra «salario» tiene su raíz en la palabra latina para sal.

Ahora bien, ¿cómo funciona la sal en la magia? O mejor dicho, cuáles son, en teoría, las propiedades mágicas de la sal.

Se cree que la sal es capaz de absorber grandes cantidades de energía psíquica y espiritual. La mayoría de los grimorios y libros de hechizos la utilizan frecuentemente, no ya para canalizar esta energía, sino para absorberla, retenerla, y reutilizarla según las intenciones del practicante.

Es decir que, sin excepción, todas las sociedades de la Tierra tienen ideas muy similares sobre las propiedades mágicas de la sal, entre ellas, que absorbe la energía psíquica y la une a su propia estructura. Esto abarca, como hemos visto, desde el rito católico romano del agua bendita, que contiene agua y sal, hasta los rituales medievales donde la sal era utilizada como barrera de protección para proteger al practicante de entidades negativas (ver: Entidades astrales que se alimentan de pensamientos negativos).

La sal siempre se ha utilizado como protección contra ataques psíquicos, pero también para desactivar fenómenos paranormales no deseados. En este contexto, basta rociar sal en los umbrales de las puertas, o en el perímetro de una casa, para evitar que los malos espíritus puedan entrar.

Aquellos que practican la magia ritual utilizan la sal mezclada con arena para formar círculos mágicos; pero existe aquí una pequeña trampa que no suele mencionarse en los libros de magia.

La sal, en teoría, extrae todas las formas de energía psíquica, es decir que no distingue entre las energías positivas o negativas; razón por la cual el practicante debe manejarse con sumo cuidado para que las propiedades mágicas de la sal no desvirtúen sus intenciones o perturben el ritual o hechizo propiamente dicho.

De hecho, el único uso inocuo para la sal en la magia es como barrera defensiva, por ejemplo, al rociarla alrededor de la cama para amortiguar cualquier tipo de fenómeno que allí pueda producirse. En este sentido, la capacidad de la sal para extraer los restos de energía psíquica, incluidas las manifestaciones residuales (ver: ¿Los fantasmas son «grabaciones» impresas en la realidad?), es muy útil para cualquier trabajo de limpieza, protección y purificación.

De ahí que muchos magos y brujas se preparen para efectuar sus ceremonias tomando previamente un baño de inmersión con agua y sal (ver: Limpiar malas energías antes y después de un ritual). Del mismo modo, los instrumentos utilizados en un ritual a menudo se limpian sumergiéndolos en agua salada para evitar el efecto rebote (ver: El efecto rebote en la magia).

Mencionamos esto para nuestros visitantes que practican activamente la magia, y que muchas veces no saben exactamente qué hacer con los elementos utilizados en un hechizo o ritual. Ante cualquier duda, los grimorios siempre recomiendan utilizar la sal para neutralizar cualquier efecto negativo, aunque siempre con ciertas precauciones, ya que la sal también puede anular los efectos positivos buscados a través de la magia.

En el Consultorio Paranormal de El Espejo Gótico recibimos muchos casos de fenómenos paranormales ocurridos dentro del dormitorio, algunos de ellos bastante aterradores, y buena parte de esas experiencias pueden erradicarse fácilmente utilizando uno o varios recipientes con sal colocados estratégicamente en el sitio de la manifestación. La sal no solo absorbe la energía, sino que equilibra cualquier desequilibrio energético que esté produciéndose en el lugar (ver: Espíritus y «ambientes cargados»).

Ahora bien, la energía psíquica que absorbe la sal puede ser reutilizada, y esto es algo que a menudo se practica en la magia, a veces incluso transfiriéndola hacia un objetivo determinado, aunque el proceso es complejo y potencialmente peligroso si no se lo realiza adecuadamente.

En resumen: la sal es neutral, absorbe tanto la energía negativa como la positiva, de forma tal que su uso puede ser peligroso incluso para brujas y magos experimentados. No solo puede reducir la actividad psíquica, y de ese modo dificultar la realización de un ritual o hechizo, sino que además puede desequilibrar las intenciones vertidas en la práctica mágica. Esta es una de las razones por las cuales se requiere ayunar y beber solo agua antes de una ceremonia importante.

Un baño de inmersión en agua salada funciona muy bien como profiláctico para cualquier trastorno en el cuerpo áurico, y hasta puede restaurar en cierto modo el equilibrio de energía en el cuerpo físico; aunque ciertamente esto también tiene sus peligros, ya que básicamente el agua y la sal funcionan como un puente entre los planos físicos y astrales. Más allá de esto, el agua salada es recomendada para tratar cualquier tipo de apego espiritual (ver: Cómo y por qué algunas entidades se «pegan» a las personas)

En la magia no hay absolutos. Nada es completamente eficaz. Es como si uno se fabricara una excelente armadura, eficaz para rechazar o desviar una flecha, pero completamente inútil para resistir el golpe de un rayo. La sal funciona del mismo modo: puede ser muy eficaz como barrera de protección, dependiendo de cuál se la amenaza.

Las entidades, larvas, gusanos y parásitos del bajo astral pueden ser repelidas esparcir sal alrededor de la casa, o formando un círculo de sal alrededor de la cama; en definitiva, estas entidades son parasitarias (ver: Parásitos astrales y las «malas energías»), y cuentan con un nivel de consciencia muy bajo, si es que lo tienen en absoluto. En este caso, la sal funciona como un repelente para mosquitos astrales, y funciona muy bien.

Sin embargo, hay entidades más poderosas, tanto en el astral como en otros planos, para las cuales la sal no supone un verdadero peligro, aunque hasta los tratados demonológicos certifican el desagrado que los demonios sienten por la sal. Es decir que, ante una presencia demoníaca, la sal no la detendrá por completo, pero hará que entrar y salir de tu hogar sea muy, muy incómodo.

Esto se observa claramente en las casas embrujadas, ya sea por espíritus humanos como aquellos que nunca caminaron entre nosotros (ver: Espíritus no humanos del astral), donde la utilización de círculos de sal como barrera de protección lentamente va erosionando la fuerza de las entidades atacantes. Cada vez que una entidad rompe una barrera de sal deja en el camino una gran cantidad de energía; hacerlo simplemente supone esforzarse al máximo, y también debilitarse.

Una entidad puede recuperar esa energía alimentándose de las personas de la casa (ver: Entidades astrales que se alimentan de pensamientos negativos), pero el proceso es lento, y fatigoso, y puede disuadir a muchos de estos seres a buscar su sustento en otra parte.




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Síntomas mentales de la magia negra


Síntomas mentales de la magia negra.




En esta ocasión cambiaremos un poco las reglas del juego del Consultorio Paranormal de El Espejo Gótico. No se trata de un caso actual, sino de una experiencia vivida por un amigo cercano de este espacio hace más de una década.

Algunos antecedentes.

Muchas veces se habla de síntomas de un trabajo de magia negra (ver: Peligros de la magia negra), y acto seguido se enumeran una serie de cuestiones completamente banales, como fenómenos paranormales o hechos objetivos en los que se cree detectar cierta negatividad. Interesante, sin dudas, pero superfluo. En cambio, pocas veces se habla de los síntomas mentales que se producen como consecuencia de tales prácticas.

Nuestro amigo ha colaborado con El Espejo Gótico en varias ocasiones, sobre todo en el Diario de una Iniciada. Hace poco más de diez años empezó a experimentar distintos estados mentales como consecuencia, quizás, de la práctica del ocultismo y la magia negra. A pedido nuestro, comenzó a registrar esas experiencias, que a continuación compartimos, naturalmente, editando aquellos aspectos que podrían comprometer su identidad.

Nuestra propuesta, en aquel entonces, consistía en realizar un registro diario durante una semana, para evaluar esos oscuros estados mentales y emocionales. Este es el resultado.


***

LUNES:

No soy yo. No me siento yo. ¿Qué me sucede? Había experimentado este tipo de estados mentales, casi siempre como efecto rebote (ver: El efecto rebote en la magia) pero nunca con esta intensidad. ¿Perdí mi conciencia y mi ser?

Intentaré divagar lo menos posible: desperté con la mente en blanco. NO tengo emociones. Nada.

No experimento nada que pueda parecerse a un proceso de pensamiento normal. Estoy en blanco. ¿Conocés esa voz que suena dentro de tu cabeza? ¿Ese monólogo interno? Ya no lo escucho. Ya no me escucho. No pienso nada en absoluto, no siento NINGUNA ansiedad, y no puedo conectarme con nada ni con nadie.

No firmé nada. Ningún acuerdo. Bueno, sí firmé algo, en sueños. Alguien me alcanzaba un papel y lo firmé. ¿Qué significa eso? (Pactos con el diablo)


MARTES:

Algo se me pegó. Se siente como si llevara un peso adicional en la espalda (ver: Cómo y por qué algunas entidades se «pegan» a las personas)

Parece como si estuviera medio dormido, o en piloto automático todo el tiempo. Básicamente me siento estúpido. No tengo sentimientos de ansiedad, emociones o depresión, solo estoy en blanco. Realmente no puedo articular un solo pensamiento en mi cabeza.

Escribo esto, leo las palabras en el monitor, y no significan nada para mí. Nada en absoluto. Supongo que podría describirse como un bloqueo mental severo. Pero, ¿qué significa eso? Simplemente me siento... separado de la vida, como si literalmente no estuviera viviendo.

Conozco algunas de estas sensaciones, ya sabes. Practiqué la magia durante toda mi vida adulta, pero en general los síntomas son inversos. Podía sentirme hipervigilante, hiperactivo mentalmente (ver: Qué siente una persona poseída: síntomas de posesión). Ahora es todo lo contrario.


MIÉRCOLES:

¿A qué se parece esta ausencia de inteligencia emocional, social y afectiva? Porque no solo tengo la mente en blanco, como la pantalla de un cine donde no se proyecta ninguna imagen, sino que además he desarrollado una memoria a corto plazo prácticamente inexistente. Me siento con la capacidad intelectual de un pez en una pecera.

La vida ha perdido todo su color. No hablo de tristeza, sino de un estado llano, vacío como la nada.

También me siento muy cansado físicamente, TODO EL TIEMPO. Nada, ningún estímulo me emociona. Nada me activa. Nada me pone en marcha. Si me acuesto creo que podría dormir PARA SIEMPRE.


JUEVES:

No me siento como si estuviera en el mundo. No encuentro otra forma mejor de describirlo. No siento apego por la realidad. Todo parece inconexo a mi alrededor, como si mi consciencia hubiese dejado de integrar la realidad o de correlacionar sus contenidos. Soy una cáscara vacía.

Es como si no estuviera apegado a mi proceso de pensamiento. Es decir, puedo comprender que es de día (para dar un ejemplo chato), pero no puedo SENTIRLO, o mejor dicho, no puedo sincronizarme con la realidad, somo si estuviese fuera de ella en cierto modo.

No hay descanso realmente para esta sensación de entumecimiento. Todo es como una película, y nada importa. Nada me estimula, ni siquiera la lectura. No puedo reírme. Me siento atrapado, como si estuviera enterrado vivo.


VIERNES:

Podríamos decir que NO ESTOY, que no soy consciente de nada a mi alrededor, aunque pueda comprender perfectamente todo lo que me rodea. Siento que estoy en un mundo diferente, y que los días son siempre el mismo día.


SÁBADO:

Los síntomas empeoran. No tengo control sobre mi mente, y hago cosas estúpidas. ¿Qué tipo de cosas? No lo sé. Siento que hay alguien más aquí conmigo.

Hoy me obligué a ver una película, creyendo que estas cosas pueden reconectarte con la realidad. Sé que la ví, pero no recuerdo nada. Estoy completamente en blanco. Me siento inmaduro, como si fuera un niño.

Necesito ayuda. Estoy en una realidad diferente.


DOMINGO:

No hay yo.


LUNES:

Escuché un grito detrás mío, pero estoy en una realidad diferente. Miro fijamente un punto en la pared y no pienso en nada. Me pierdo ahí. Soy una pared que me mira. Estoy fuera de servicio.

Digo cosas malas al espejo, cosas terribles. Soy completamente malvado. No soy yo. ¿Soy mi verdadero yo? No tengo adónde ir.

Perdí el control. ¿Control? No es que me sienta vacío. Realmente no estoy.

***


Si bien hemos omitido buena parte de estos registros, principalmente aquellos que hacen a la intimidad de nuestro amigo, creo que reflejan bastante bien su estado mental por aquel entonces.

Pocos días después de este episodio comenzó a reconectarse nuevamente con la realidad. También hay que decir que la experiencia sirvió para que revalúe su aproximación a la magia negra.

No sé bien por qué me pareció relevante compartir la experiencia de mi amigo. En realidad, sé exactamente por qué, pero no viene al caso comentarlo aquí. Baste decir que recientemente escuché a una persona intentando darle ánimos a otra, quien sufre una depresión realmente profunda, como si salir de ese estado fuese una cuestión de fuerza de voluntad.

La gente piensa que la depresión es solo tristeza, pero puede ser un vacío sin emociones donde ni siquiera está presente la tristeza.




Consultorio paranormal. I Fenómenos paranormales.


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